Autor: Myriam Esperanza Ruiz Aviles. 22/05/2012 Chazzars Yunn prologo



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2012

Autor: Myriam Esperanza Ruiz Aviles.

22/05/2012


Chazzars

Yunn




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Hace mucho tiempo que se encuentran aquí, desde siglos atrás; antes de que el hombre y su memoria fuera capaz de percibirlos y mucho tiempo después de que entre ellos se reconocieran y aceptaran.


Esto ha sido un problema interminable que aún en nuestros días se sigue presentando codeándose con el pasado; pero la realidad es, que lo que son no se puede describir ni conceptualizar ya que desde hace siglos la definición no ha sido edificada; pero lo que sí es claro, es que cada virtud y diferencia implica una condena, y como especie virtuosa hay un maleficio interminable tatuado en la cerviz de quienes componen esa generación que disminuye y aumenta con el tiempo.
A pesar de que se considere difícil o inexplicable su número disminuye y aumenta sin precedentes, debido a que hay aun quienes se dejan engañar, y permiten la reproducción de los mismos.
La unión entre especies nunca ha sido bien aceptada por lo cual pocos saben con quién duermen, se reproducen y aman.
Todo este engaño se debe a que la concentración de estas criaturas en un solo lugar nunca ha sido seguro, y menos para una raza tan distinta y peligrosa si se lo propone, así que el mezclarse en secreto es su única forma de preservación para estos individuos camaleónicos e inaceptados.
Las virtudes de estos seres son sus únicas herramientas útiles principalmente para quienes saben manejarlas y prescindir de ellas de ser necesario, pero pocos pueden hacerlo, porque pocos comprenden lo que son y lo que nunca serán dejando las pretensiones para otros momentos y escenarios de forma que solo se enfocan en su sobrevivencia frente la mente ventajista y perturbada del hombre en cuanto al provecho que puede obtener al manipular esta especie que no cuenta con un antecesor y sucesor seguro.
Mas sin embargo, todo ser busca un lugar para residir y sobrevivir, hay quienes pensarían que buscarían lugares apartados de su depredador como seres inteligentes, pero existe un problema, estos seres sobrenaturales ocupan de su depredador para mantenerse vivos debido a que requieren de las emociones de estos para sobrevivir como de las ciudadelas apartadas de la fe cristiana que crean lugares mágicos que forman el paraje idóneo para ellos.
¿Cuándo llegaron y cuando se irán? no se sabe, pero tienen bastante aquí.
CAPITULO 1: CIUDADELA ROJA

La ciudadela de Krimm era de ese tipo de ciudad donde todo puede hacerse realidad, aunque parecía estar desierta para el ojo común hasta llegar sus festivales y fiestas por lo cual comenzaba nuevamente a llenarse, los viejos pasillos rojizos se llenaban de mercaderes que comenzaban a aglutinarse y las personas seguían el mismo camino dando paso a la lotería de las mercancías que comenzaban a ensordecer a los mercantes entre el tumulto de interesados y curiosos.


Estas tierras áridas que componían a la ciudadela en esta temporada se asemejaban a parajes llenos de delicias para los hambrientos; los mercenarios como mercantes buscaban adeptos y/o mujeres para el placer, la realidad era que la ciudadela buscaba el oro de estos, por lo cual tampoco era de extrañar el mércate o mercenario satisfecho, robado o desaparecido entre sus altas y bajas construcciones carmesíes.
La ciudadela de Krimm contaba con gigantesca variedad de lo inimaginable debido a sus mercados negros, lugares de adivinación y para la conducta degenerada, debido a ello siempre se solía borrar la línea divisoria entre los mercados negros y los lugares idóneos para el libertinaje, especialmente si eras una mujer o un guerrero con los bolsillos llenos de galeones de oro y piedras preciosas; con ambas cosas podías comprar lo que sea; la mujer podía tener el mismo valor que las gemas preciosas en este lugar en especial si eran jóvenes, bellas y de buen linaje, las mujeres eran semejantes a los corceles y hasta cierto punto su objetivo era el mismo, “ser montadas y ser usadas en su servicio”.
En sus mercados se encontraban en cualquier lugar de la ciudadela, pero los mercados negros se localizaban en las partes bajas y oscuras de la nación de Krimm, pocos accedían a ellos, pero eran fáciles de encontrar si eras el mejor postor, un galeón de oro podía comprar un guía y en compañía de dos esmeraldas podías obtener a cambio la mejor guía turística y protección del lugar.
La nación de Krimm podía ser un lugar árido pero era jugoso en mujeres, bebidas y en esclavos, por lo cual los puestos se llenaban de personas curiosas, turistas, mercenarios, mercantes y piratas; la nación no era considerada importante por otras virtudes que no fueran la explotación del hombre y el deleite del narcisismo del extraño, estas virtudes eran legalmente aprobadas en cuanto a la compra de posesiones y la renta de servicios que se sucintaban en las partes oscuras de Krimm sin la mano de la justicia sino la del honor.
La población de la ciudadela moría de hambre si buscaba sostenerse mediante conducta sana y honorable por lo cual la explotación de las hijas de la nación era el deleite de la economía de Krimm, a diferencia de otras naciones pobres como adineradas, en esta solo se permitía el alumbramiento de un varón por familia para continuar con el linaje y en caso de nacer otro varón este debería ser adoptado por otra familia de la misma sangre y sustituir el lugar del varón por derecho que podían tener, o bien podía ser vendido o ser sacrificado en el templo de la nación ya que se consideraba una maldición de parte del Dios Kruank la existencia de dos hijos varones por familia, debido a la leyenda de la deslealtad que existe entre los hermanos por el amor de una mujer, lo cual ha traído la destrucción de naciones poderosas; y a pesar que toda la nación conocía la verdad económica que implicaba ese mandato, ninguna familia debían pasar por alto acatar la ley ya que de no hacerlo perecerían ante el yelmo de los servidores públicos del reino.
Krimm era de muros rojizos de no muy amplia extensión por lo cual podía resultar perdible pero algo que tenía a su favor era que no estaba muy alejada de los puertos marítimos de las naciones vecinas; la ciudadela roja se encuentra llena de balcones lo que mantenía una estela de romanticismo y de espionaje, la mayoría de sus bastas edificaciones eran de dos plantas y contaban con pasajes ocultos dignos de quienes acostumbraban las huidas rápidas; tenían en todos los pasillos de la ciudadela puntos mercantes, casas de cambio en cada esquina, prostíbulos majestuosos, posadas lujosas como accesibles a bolsillos no tan generosos, abundante número de restaurantes, bares con entretenimientos perjudiciales y abrevaderos limpios y con agua fresca para los camellos y caballos de los extranjeros como de los emisarios de otras naciones, la cuidad era impecable en cuanto a suciedad pero era pútrida en cuanto a moral y la decencia; las mujeres al servicio del reino, por ser solteras debían vestir ropas provocativas y de abundantes transparencias que obligaran al hombre a desear satisfacer su carne y sus más oscuros deseos, pero a su vez ellas debían ser propias y serviciales consiguiéndose como lo prohibido; y en lo referente a las mujeres casadas estas debía cuidar que las mujeres del reino de forma que no quedaran en cinta de enemigos de la nación o que pudieran resultar uniones poco convenientes para la misma, en caso de ser así al nacer el infante se le entregaba a las viudas de Krimm para que cuidara de ella y así la mujer al servicio del reino terminara de cumplir su obligación, el infante seguiría siendo de ella y en cuanto al padre se le decía que murió en el alumbramiento o que nació muerto quitándole la responsabilidad, de esa forma Krimm mantenía el espíritu familiar, la unión de la nación y las mismas doctrinas ya que no había sangre distinta a la de los Krimmanitas que pudieran poner en duda o juzgar el actuar de los miembros de la nación como eran sus leyes y tradiciones, así el legado y la forma de vida de ellos se mantendría intacta.

De esta manera la mujer Krimmanita servía al reino durante sus primeros 35 años de vida de no ser comprada en matrimonio, después de esos 35 años ella podía dejar de servir al reino por dejar de ser deseables o bien podían ser desposadas por los pobres y pacientes hijos del reino. En cuanto a las mujeres con deformaciones, estas no tenían lugar en esta nación, Krimm vendía la hermosura de sus mujeres a las naciones para sobrevivir, y para garantizarlo tenían un control de nacimientos y un sistema de revisión de infantes el cual se encargaba de verificar que la infante fuera perfecta y de no serlo debía ser sacrificada; en caso de obtener alguna deficiencia o deformación con el paso del tiempo se les colocaba al servicio de personas capaces de no percibirlas como eran las personas invidentes o viudas encanecidas; pero de ser algo más evidente estas servían en las mazmorras del reino o en puestos en los que no pudieran ser vistas.


La ciudad era el lugar del placer y el matrimonio, los pocos hombres que vivían en Krimm servían para mantener el orden y de asegurarse de que el extranjero no abusara de algo sin pagar por ello, a su vez estos servían para realizar algunas actividades que solo ellos podían efectuar, como era el arar tierras dificultosas o hacer transacciones con varones de otras naciones.
En la realidad de Krimm la única forma de que una mujer saliera de la ciudadela era siendo vendida en matrimonio.
Krimm tenía una amplia gama de deidades y era una nación devota a la satisfacción de los deseos de los dioses los cuales remuneraban las arcas de las tesorerías de la ciudadela roja. Pero estos dioses nunca fueron generosos con los seres que ellos abandonan en la tierra del hombre ya que les satisfacía ver como son destrozados o explotados por sus devotos seguidores; los Chazzars eran ejemplo de ello, eran seres metaformicos y de juventud interminable, pero principalmente eran poco conocidos por el hombre a excepción del Patriarca del Krimm, Embroth, quien había ordenado que cada vez que naciera un infante fuera inspeccionado por él, el mantenía ese secreto inclusive para la nación, y a su vez sabia como identificarlos ya que había sido iluminado por su Dios Kruank revelándole esa invaluable información.
Embroth, tenía la ambición de reproducir esa raza con fines lucrativos debido a que conocía la virtud que estos tenían de transformarse en lo que deseara el ojo que los viera, prácticamente no tenían una imagen propia a su entender, así que clonaban la idea de lo deseado, según lo que su Dios Kruank le había mostrado en su sueño; así que de ser así él podría crear una nueva generación de divisas con menor esfuerzo gracias a que eran seres inmortales y sin fecha de caducidad, por lo cual eran sumamente efectivos para lo que él requería.
La población en cuanto a la inspección que efectuaba el Patriarca referente al recién nacido, creían que debía de efectuarse solo para ratificar la cantidad de varones permitidos por familia y que estos estuvieran sanos y hermosos con potencialidades a ser productivos para la nación, aunque esa condición aplicaba principalmente a las féminas del reino.
La nación no contaba con mendigos o menesterosos y era abandonada por los hombres de fe y buena moral debido al tormento que ocasionaba en sus conciencias la forma de vida de los Krimmanitas y la fundamentación de su economía.
Aunque a su vez la ciudadela roja era visitada por los que decían estar asidos y vestidos en la moral y las buenas virtudes de otras naciones por lo cual la población conocía ampliamente las implicaciones de la discreción y las calurosas bienvenidas.
Krimm era una ciudadela que había sido fundada hace 200 años por malhechores y pervertidos, por lo cual las leyes y los legados no se discutían sino que eran los fundamentos de las doctrinas impartidas en la nación, el hombre era procreado para ministrar y prosperar el incremento de la población fémina, la mujer era educada para satisfacer al hombre con capacidad solvente, no existía mito, teoría o historia mítica que negara que las Krimmanitas fueran las mejores amantes y las mas hermosas como devotas esposas y madres; los Patriarcas del pasado se habían esmerado en que esa fantasía y realidad continuara con el paso de los años, décadas y ahora dos siglos, por lo cual Embroth se esmeraría por mantener las cosas así, como trazar su nombre en los papiros de la historia de la nación como lo habían hecho otros Patriarcas, ya sea por sugerir una vestimenta obligatoria o establece más burdeles en los mejores puntos.
Embroth quería ser recordado como el Patriarca que dejo más oro y piedras preciosas en la tesorería de la nación y lo lograría con un poco de suerte, los Chazzars necesitaban de afecto para mantener una forma o bien para adquirir otra, y a pesar de ser inmortales requerían alimentarse, por lo cual Krimm sería un perfecto y adecuado hogar para ellos, por lo cual el Patriarca Embroth se mantenía alerta y a la búsqueda, desde que había adquirido el poder al morir su padre que se había obtenido el puesto al ser casado con la hija del anterior monarca debido a que habían sido comprometidos antes de nacer.
Embroth al igual que su padre Emb, habían conocido tantas entrepiernas femeninas como amaneceres no necesariamente por su posición de poder sino por su atractivo físico ojos miel, piel blanca rojiza y cabellos dorados ondulados debajo de su mejilla y de un poco mas 6 pies de altura (1.92m), agregando el hecho de que le considera santo hasta la medula por su linaje, del cual no se podía contar, decir o refutar debido a su cercanía con los dioses semihombres de otras naciones poderosas aledañas que solían mandar a sus guerreros a vacacionar a Krimm y en base a ese intercambio pacifico de liberación de cansancio post guerra Krimm tenia fuerza armada de ser necesario sin importar las circunstancias debido al acuerdo entre las naciones o porque estos guerreros se quedaban cautivados por el servicio de las mujeres de Krimm, estas eran reconocidas por su hermosura, delicadeza, ternura y fuerza que podían mostrar de ser obligadas a ello por lo cual eran sumamente placenteras para el guerrero, que usualmente le gustaba explorar, conquistar y dominar, táctica para lo cual ellas habían sido instruidas desde su nacimiento, aunque ellas también podrían convertirse en lo que el forastero quisiera, lo cual hacia pensar al patriarca Embroth lo similares que podían ser las mujeres de la nación con los Chazzars lo cual hacia que la búsqueda de estos seres no fuera tan desesperada para el Patriarca.
Lo que si era de desesperación para el patriarca eran las fiestas de la fertilidad ya que era la temporada en la que más visitantes asistían a Krimm y a su vez cada ocasión que se presentaban se suscitaba más grandes expectativas y bolsas de oro.
Este año Embroth había decidido agregar al festival de la fertilidad, niñas pequeñas para servir los manjares, prometiendo a sus padres la seguridad de las mismas y dos galeones de oro por cada pequeña al servicio de la nació excusándose en el hecho de que había pocas mujeres al servicio de la nación para servir y ser servidas ante los visitantes, además de que si obtenían algún dinero adicional por su servicio como eran las propina, estas podrían ser conservadas en un cincuenta por ciento por las pequeñas.

En este festival de la fertilidad el sexo duro y desenfrenado como la seducción estaba más presente que la venidera noche, los primeros días serian exclusivamente para los guerreros sedientos de mujeres y de poder de dominación.


Los padres de las pequeñas habían exigido conocer más detalles sobre cómo se desenvolverían sus hijas pequeñas, por lo cual Embroth había determinado que serían vestidas de blanco con batas que las cubriera hasta los pies como eran usadas por las mujeres que servían en los templos Persas, de forma que ellas no podían llamar la atención y si ellas decidían algo más que servir charolas seria por sus propias convicciones. Los padres empobrecidos de la nación de Krimm accedieron a las cosas estipuladas; Krimm sería una nación degenerada pero no una que desconociera o incumpliera pactos.
Gracias a que la natalidad en Krimm era controlada no había muchas niñas pequeñas, por lo cual Embroth había pedido apoyo a los mercantes de esclavos el préstamo de pequeñas con la excusa de que sería una forma de promoción y difusión de esclavas que podían comprar al finalizar la noche; en este acuerdo el patriarca pagaría 15 monedas de oro por el préstamo de 11 niñas pequeñas y se comprometió a alimentarlas y vestirlas lo cual tal vez era poco pero, en comparación de lo que gastaría su vendedor en vestirlas y alimentarlas con posibilidad de venderlas después, era bastante generoso sin considerar que para cerrar el trato Embroth le cedería cada noche una de las mejores concubinas que tenía para su servicio personal.
Los Krimmanitas también tenían fama de hacer propuestas difíciles de declinar.
Embroth para poder llegar a ser patriarca no solo se había respaldado en su derecho de nacimiento sino que también se había codeado con las personas más influyentes e importantes de las naciones, desde los que merecían estar en un templo para darles adoración hasta los que deberían estar pagando su eterna condena en las mazmorras más oscuras y húmedas de la peor nación siendo calcinados en vida.
A pesar de que Embroth era un visionario y un gran negociante este carecía de experiencia en algunas puntos, ya que sin importar su edad de 38 años existían cosas con las cuales se debían nacer, como era el amor a los niños, las únicas formas en las que Embroth se acercaba a un infante era para una inspección o para generar dividendos, esta era una de esas ocasiones.
Dicho amor a los niños que necesitaba tener para estas fiestas no era del tipo que los padres dirían “sano y saludable” o bien el “propio de los padres”, sino todo lo contrario; el amor que requería él, era de ese tipo que pudiera causar riqueza la cual se había gastado al momento de pagar a los padres el hacer disponible a sus pequeñas como servidumbre en las fiestas de la fertilidad por lo cual, ahora a él le tocaba buscar un poco para si mismo, no solamente la mitad de las propinas.
Como todo patriarca sabio, él sabía que si buscaba consejo debería recurrir a un guía espiritual, pero lo que pensaba hacer era imposible de aconsejar por un hombre moralista, aunque a las alturas de Krimm la moral era circunstancial, tornasol y voluble.
Embroth recorrió en su mente la larga lista de hombres poderosos que lo rodeaban, la lista era enorme, por lo cual tuvo que recurrir a la lista de secretos guardados, la cual era útil para mantener el nombre impecable de muchos asesinos y degenerados poderosos de Krimm como de otras naciones a cambio de algún favor, de hecho, no se acostumbraba de parte de los Krimmanitas los sobornos a cambio de silencio debido a que se consideraba una nación amistosa y no ventajosa en cuestiones como esas, ya que por ser una ciudadela pequeña y sin fuerza militar propia no podían chantajear a nadie mucho menos a gigantes.
Dicha lista comenzaba con poderosos descubiertos teniendo amoríos con hombres, hombres que tenían una relación enfermiza con sus propias hijas, hombres que preferían tener privacidad con una bestia de carga más bien que con una mujer hasta el hombre que disfruta ver como varios tenían intimidad con una mujer en vez de ser él el que estuviera tomando de ella lo que tenía que ofrecer, después de una larga lectura se dio cuenta de que nadie de los que se encontraban en esa lista habían pecado al tener más de un hijo varón y que ninguno había pasado por alto cumplir un acuerdo o transacción, realmente los hombres de Krimm como extranjeros que residían ahí, por momentos se podían quemar en el infierno de Kruank solo por una buena sesión de placer incomprendido.
Cuando Embroth se disponía a cerrar el papiro encontró a quien tanto había estado buscando en el inmenso rollo, ese era Elmart, quien había sido acusado y criticado fuertemente por haber sido descubierto poseyendo concubinas que tenían menor edad a la necesaria para poder menstruar, la mayoría de las mismas tenían de seis a nueve años de edad; lo cual era meramente curioso –pensó Embroth- ya que eran las edades de las niñas que servirían en las fiestas de la fertilidad.

Embroth se dirigió presuroso y con una sonrisa enorme a su escritorio ya que había encontrado lo requerido para hacer una de las celebraciones más pervertidas de las que hubiera registro, servirían mujeres y a su vez los hombres podrían degustar infantes, sería un elemento de evolución en el servicio que pretendía dar este año y a su vez ampliaría el mercado no solamente el negro sino el socialmente admisible. Al llegar a su escritorio, lo cual no tardó mucho en hacer divido a que se encontraba en sus aposentos, donde a su vez tenía su propia oficina de forma aleñar a su cama.
Con el paso del tiempo Embroth había aprendido por su propia experiencia que a las mujeres las conmocionaba un hombre intelectual o bien tener intimidad encima de los papeles reales por lo cual lo había dejado ahí aunque no le daba ningún uso sexual desde hace un par de años ya que no había mujer que no hubiera sido suya ya o bien, ninguna mujer lo había conmocionado a él por lo cual el escritorio había regresado a su uso meramente laboral y convencional es decir, firmar papes, redactar y leer documentos o como en este caso escribir una carta o mensaje; así que tomo un trozo de papiro que se encontraba en uno de los cajones del escritorio y con su pluma predilecta que se encontraba en el tintero comenzó a trazar un breve saludo, mientras se agradecía a si mismo haber continuado con esa amistad tan controversial ya que, de no ser así no hubiera sido fácil enviarle un mensaje de esta índole.

Querido y apreciado Elmart:



Hace bastante tiempo que no nos reunimos, el festival de la fertilidad me ha mantenido distante pero he preparado algo para enmendarlo y por tu venidero cumpleaños, sé que será de tú agrado y para garantizarlo te ruego que me acompañes en la selección de las niñas que servirán en el festival, agradeceré tu magnifico gusto y si lo deseas te obsequiare una pequeña para tu servicio.”
Al terminar la carta Embroth dio nuevamente lectura buscando algo que pudiera leerse comprometedor a la vista de alguien que no conociera el turbio y enfermizo secreto; cerro el pergamino con la cera de una vela y presiono el sello del emblema de Rosas y Gemas de Krimm sobre la cera rojiza, se aseguro que el sello enserado estuviese seco y duro para después anudar un listón color turquesa para asegurar que el sello continuara haciendo su trabajo a pesar del aire ya que lo enviaría con una lechuza debido a que Elmart se encontraba en su casa de descanso que no estaba muy apartada de la ciudad de Krimm y Fenisteria.
El que Elmart se encontrara ahí solo podía garantizar algo, se encontraba agregando frecuencia a su idilio y secreto placer inadmisible, ya que se decía de muy buenas fuentes que este poderoso y acaudalado rubio de rasgos dulces y fuertes que respaldaban su estatura de seis pies y medio (1.98m) con 30 años apadrinaba a gran cantidad de niñas en su campiña para instruirlas en las artes musicales, escritura, lectura y habla apropiada; y a su vez tenia romances con las doncellas Fenicias que eran 10 años menores que él, de esa forma mantenía las apariencias ya que no habla bien la sociedad de un hombre joven atractivo y acaudalado sin mujeres que le sirvieran y acompañaran.
En cuanto a esos romances Elmart le había comunicado a Embroth que las doncellas de Fenisteria carencia de la pasión de las Krimmanitas y que su belleza era corta y escasa en comparación con las residentes de la nación de Embroth. A su vez Elmart agregaba que ninguna de las jóvenes Fenicias podía tener la belleza, inocencia y sabor como lo solían proporcionar de manera deleitable las nacidas en la ciudadela roja.


Embroth siempre prefirió mantenerse al margen de lo que Elmart hacía en su comarca y sobre lo que hacía con las jóvenes Fenicias ya que en lo personal, él tenía una buena relación con el Rey Mydez, el cual era visitante frecuente cuando su reina era intolerable hasta en la cama por lo que su fornido e inmenso cuerpo ocupaba saciarse de varias mujeres a la vez, dejando jugosas ganancias en las exclusivas haciendas diseñadas especialmente para monarcas donde todo era delicioso perfecto y costoso, pero nada que un monarca no pudiera solventar y todavía considerarlo una ganga. Eso lo hacía recordar que necesitaba encontrar a un esclavo de gran aguante y atractivo para mantener ocupada a la Reina de Fenisteria según lo había solicitado su rey, ya que ella era insaciable, al igual que hermosa e intolerable; en otras circunstancias se hubiera ofrecido a sí mismo y dejarse libre de impuestos algunos galeones y diamantes pero inicialmente ese tipo de cosas no se suscitaban con regularidad y mucho menos a ese nivel, así que si algo resultaba mal no quería que fuera su cabeza la que estuviera sirviendo de alimento para los buitres y alimañas, por lo cual ese tipo de cosas nunca lo había considerado como una forma de entrada de ingresos pero por otro lado si lo hacía en este momento mataría dos pájaros de un tiro ya que este arreglo estaba siendo solicitado por ambos reyes pero de forma independiente de manera que podría agregarlos al rollo y ganar favores aparte de poder vender un esclavo, claro, todo eso mediante encontrar a alguien que llenara las expectativas, pensar en ello era pensar en aumentar la riqueza de la tesorería de Krimm por lo cual optar por hacer una excepción no era tan mala idea además de que si no lo hacía se ponía en duda su honor como Patriarca de Krimm la ciudadela del placer y el pecado además de que ponía en riesgo su amistosa relación con los extraños diamantes negros Fenisterios y sus Reyes.
Teniendo todos esos proyectos en mente se dirigió a tomar a su mejor lechuza y lanzarla al vuelo con la carta de listón turquesa, lo cual evidenciaba a Elmart que era una carta amigable y urgida de respuesta. Consciente de lo que implicaba el envío de la carta y la respuesta de parte de Elmart, Embroth tendría que esperar uno o dos días, pero estaba seguro que la respuesta sería animosa y afirmativa e inclusive con fecha de llegada a la ciudad de Krimm, ningún hambriento es capaz de negarse a un excelente y abundante bocado, más si es jugoso e inadmisible, servido y exclusivamente esperando por él, agregando la posibilidad de repetir hasta saciarse al grado de reventar.
Ahora solo quedaba esperar, cosa para lo cual Embroth no era muy bueno; así que decidió no hacerlo solo; así que procedió a llamar a una de sus sirvientas y le solicito que llamara a 5 de sus mejores mujeres para relajarse un poco, ninguna de las que se presentaran en su habitación sería una novedad pero con que supieran darle un buen masaje bastaría, eso sucedía cuando uno se había acostado con cada una de ella desde el momento que ocupo el puesto de patriarca, inclusive hacerlo en grupo había dejado de ser divertido hace años. Por un momento comenzó a pensar en lo tedioso que podía resultar acostarse con las mismas mujeres y sin posibilidad de innovar; todas las formas imaginables de tener sexo con ellas ya habían sido utilizadas, entonces pensó nuevamente en Elmart, él si podía innovar y cambiar algo en su rutina sexual, después de todo sus amantes cambiaban para bien con el paso del tiempo, las de él simplemente envejecían y no era consuelo para él, el que estuviera tomando el mismo camino, un día quizás no podría acostarse con las misma cantidad de mujeres que lo hacía hoy o inclusive simplemente acostarse.
Su concentración fue interrumpida por un toquito en su puerta, Embroth se alegró de ello, era demasiado triste pensar lo que pasaría con él en los siguientes años y décadas, así que procedió a dirigirse a la puerta y abrirla, al otro lado de la puerta había un número superior a las 5 féminas que había solicitado, pero la verdadera objeción era la edad de ellas; unas eran superior a los 35 años y el resto estaban entre los 6 y los 9 años, así que definitivamente no era lo que Embroth esperaba para quitarse el aburrimiento.
Embroth comenzó a tratar de analizar la situación, no recordaba haber acordado una reunión con alguna familia o mercante de esclavos, pero ahí estaban en la puerta de su aposento, así que sin más opción las invito a entrar y así comprender porque estaban ahí. La reunión no tendría que ser breve pero no tan larga, después de todo era hombre y aunque el sexo no fuera tan magnifico con quienes ya conocía y mas todos sus trucos, seguía siendo sexo así que debía de disfrutar de él y la espera era inconcebible.
Como patriarca Embroth era conocido como un líder que siempre atendía a sus súbditos por ende esta situación no sería distinta a las miles de audiencias anteriores que había tenido desde que ocupaba el puesto, por lo cual Embroth fue paciente y a su vez directo; se sentó plácidamente en su escritorio y solicito que alguna de las mujeres mayores rompiera el silencio y le explicara el motivo de la visita.
Las mujeres se observaban entre ellas con caras expectantes y de preocupación, entonces fue cuando Embroth percibió que traían consigo a un pequeño o pequeña que era cubierto completamente por una frazada color canela o por lo menos el creía eso, ya que la estatura de la persona cubierta era en promedio como las otras pequeñas que tenían sus madres que ya eran mayores como escoltas.
Embroth considero el porqué de tanto misticismo, la causa más improbable podría ser que hubieran encontrado a una pequeña con algún defecto físico precario de nacimiento y que hubiera sido descubierta ya crecida, lo cual era pena capital para la familia por haberla ocultado y era la muerte social y de beneficios para las personas que conocieran la situación, eso nunca había sucedido antes.
El patriarca se consideraba perspicaz pero no adivino así que profirió un silbido y levanto su mano en señal de tranquilidad inclinándola hacia arriba y hacia abajo hasta que las mujeres se vieron más tranquilas, pero notaba que no podían articular palabras así que se levantó de su asiento y se acercó a la pequeña persona que estaba cubierta por la frazada canela, las niñas trataban de cerrar su paso pero entonces las mujeres les hablaron para pedirles a las pequeñas que dejaran de hacerlo, entonces las 6 pequeñas dejaron de obstruir el camino hacia la pequeña persona cubierta y así el patriarca procedió a retirar la frazada para encontrar bajo de ella a una pequeña de unos 7 u 8 años sumamente sucia, con su ropa rota y con manchas de sangre, sus ojos tremendamente azules se encontraban sumamente llorosos y todo el cuerpo de la pequeña temblaba, Embroth trato de encontrar en el semblante de la pequeña algún parecido con algún Krimmanita, pero simplemente no podía hallarlo; la pequeña realmente irradiaba tristeza y contorsionaba el corazón de cualquier persona que la viera inundándolo con un sin número de preguntas y dudas; eso en definitiva explicaba la frazada.
Embroth procedió nuevamente a cubrir a la pequeña con la frazada pero de forma que esta cobijara a la pequeña dejando su rostro al descubierto. Después Embroth se giró en dirección a las mujeres y exigió saber lo que sucedía, ninguna pudo responder; así que sin más se sentó a un lado de la pequeña que estaba cubierta por la frazada y trato de entablar una conversación, pregunto si tenía familia, de donde era, si tenía amigos, porque se encontraba tan triste y asustada, ninguna pregunta obtuvo respuesta, Embroth comenzaba a frustrarse, así que respiro profundo y miro fijamente a las niñas que rodeaban a la pequeña desconocida, se percató que una se preocupaba más por la pequeña en la frazada que las demás, eso fue suficiente para Embroth, ya sabía quién sería la siguiente interrogada.
La habitación parecía más pequeña ahora que tenía 11 personas en la habitación además de él, no era la primera vez que habían tantas personas, pero quizás la ropa hacia ver más diminuto el lugar ya que la última vez que había tenido una fiesta privada había sido con 15 mujeres aparte él, pero en comparación con este día la habitación en aquel entonces aún se veía inmensa, definitivamente la ropa ocupaba espacio, pensó Embroth, pero eso no era de mucha relevancia en este momento sino el misticismo que embargaba la visita.

Embroth antes de hablar nuevamente decidió replantearse las posibilidades buenas como malas en cuanto a decapitar o no a las mujeres que venían hoy a su puerta; el valor en Krimm como la justicia eran valoradas así que debía ser justo y tomar en cuenta eso, sin más Embroth se levantó y se dirigió a la puerta de sus aposentos mientras era observado por 22 ojos expectantes al llegar a la puerta se detuvo en seco y volteo con una amplia sonrisa agregando “Bueno, tal vez solo se trate de una pequeña sobreviviente de algún altercado en el camino a Krimm o de una niña perdida de otra nación; no exageremos, definitivamente esta niña no parece una Krimmanita además por su edad, hace 7 u 8 años solo hubieron 6 embarazos y son los 6 pequeños que están en esta habitación; por lo cual deberíamos platicar abiertamente sobre cómo encontraron a la pequeña y si esto realmente resulta ser el resultado de una penosa situación conversemos hasta llegar a un arreglo, no deseo castigos ni penitencias cuando se acerca el festival de la fertilidad, en el cual todo debe ser alegría en Krimm ya que las naciones disfrutan de la hospitalidad de nuestra ciudadela y por ello deciden gastar su oro aquí y no en otras naciones; así que pediré un poco de leche y té para todos en compañía de algunos panecillos para platicar más relajadamente ¿Les parece?”
Todos los reunidos en la habitación exhalaron con expresión de alivio, pero esa solo era la finalidad inicial de Embroth ya que el pretendía llegar a la verdad y para ello tenía que valerse del protocolo adecuado de “son inocentes hasta comprobar lo contrario”; y si deseaba obtener esa verdad necesitaba que sus invitados estuvieran tranquilos y con disposición, lo cual acababa de conseguir con el breve discurso y los aperitivos, así que Embroth abrió la puerta y le pidió al sirviente que avisara a sus concubinas que estuvieran listas para él, pero el iría a sus aposentos ya que se encontraba ocupado, a su vez hizo el pedido de las bebidas y los entremeses; detestaba este tipo de reuniones no agendadas pero le hacían ver menos lento el resbalar de la arena de su reloj, y a su vez le traía dolores de cabeza pero para ello estaban las concubinas, tal vez ya no era divertido acostarse con ellas pero aún tenían manos útiles.
Después de dar las nuevas instrucciones y el pedido a sus sirvientes Embroth regreso al asiento que ocupaba y dijo que comenzarían a platicar mientras los aperitivos llegaban, la conversación se tornó inicialmente de una forma casual, Embroth pregunto que les gustaba jugar a las niñas dejando que la pregunta fuera respondida abiertamente por las niñas, lo cual ellas hicieron mientras tanto Embroth no podía dejar de pensar que encontraba a la pequeña desconocida muy extraña y considero que podía ser un Chazzar, a simplemente vista la pequeña era peculiar, ahora solo faltaba descubrir algún defecto físico en ella para considerar plenamente que esta fuera un Chazzar pero para descubrirlo tendría que ser sutil, así que pensando bien las cosas Embroth preguntó si la niña jugaba con ellas, las pequeñas agregaron que lo hacía pocas veces y que no hablaba con ellas, el patriarca presto atención al veredicto y hablo nuevamente para decir que eso complicaría las cosas al momento de buscar a la familia de la pequeña, pero después de ello una de las niñas dijo que la pequeña extraña le decía cosas pero no de forma frecuenta y solo lo hacía cuando estaban solas, el patriarca se preguntó si la posibilidad podía ser cierta, pero la pregunta que más amortiguaba en su cabeza era cuantos días tenían de haber encontrado a esa pequeña y si el suceso realmente había pasado, por lo cual la siguiente pregunta forzada fue eso, la pequeña que había respondido la anterior pregunta contesto este cuestionamiento agregando que la había visto por vez primera hace casi 2 días vagando por las orillas de la ciudadela hambrienta y lastimada; Embroth suspiro y dio un pequeño apretón en el hombro de la pequeña que le estaba otorgando cuan valiosa información, después dirigió su mirada a las mujeres adultas que en definitiva eran las madres de las pequeñas y después de vanagloriar a la pequeña que había salido al rescate de la niña desconocida pregunto a las madres cuando se habían dado cuenta personalmente de la situación a eso ellas respondieron que en la cena del día anterior ya que la pequeña que había dado testimonio había huido por la noche a llevarle comida a la niña desconocida, después ella en compañía de las otras madres habían decidido esperar que apareciera alguien buscándola toda la noche, pero después de ello y sin resultado alguno habían optado por concertar cita con él aunque tuvieron que esperar hasta la tarde del día ya que se decía que se encontraba sumamente ocupado por las mañanas.
Embroth seguía pensando que la niña podía ser muda, así que pregunto a las madres que si habían visto que la niña hablara, una de las mujeres dijo con semblante serio que ella pensaba que la niña había sido violada por la forma ensangrentada en la que la habían encontrado y por el recelo que tenía con las ropas de varón; entonces eso hizo comprender a Embroth el motivo de porque ella temblaba al verlo situación que no se presentaba cuando ella se encontraba guarecida por sus amigas en la puerta del aposento siendo la obvia razón de por qué no hablaba en su presencia o con él.
Un golpe sordo rompió la concentración de todos en la habitación, los aperitivos habían llegado y no se hizo esperar la mano acomedida de una madre que repartía los manjares de forma ordenada a las pequeñas; Embroth mientras tanto pensaba si sería cierta la forma en la que había llegado a la ciudadela, todo parecía encajar con el hecho de que no era nativa de las tierras de Krimm, la pregunta era si había llegado por extravío o en búsqueda de cobijo, pero para ello tendría que esperar que los alrededores dispersaran rumores y noticias de lo que ocurría entre los escabrosos caminos entre las naciones vecinas, eso podía tardar mucho y él tenía una pequeña sin hogar, las fiestas se acercaban y los mendigos no era una buena imagen, lo más adecuado sería un hogar temporal y eso también podía ser ventajoso en caso de que no se encontrara la familia de la pequeña ya que esta podría servir en Krimm hasta venderla como esclava o en matrimonio, todo era oro en estos días y Krimm necesitaba de ese precioso metal como la pequeña de un techo que la protegiera.
Después de terminar el refrigerio entre conversación casual Embroth abordo a las madres y pregunto quién podía adoptar a la pequeña como una hija mientras que ella podía regresar a su hogar ya que esta no podía vagar por la ciudadela como un perro. Las mujeres se vieron unas a las otras esperando encontrar una voluntaria, pero entre ellas solo se encontraban semblantes haciendo cuentas mentales de lo que podría costar una boca más que alimentar y como resultaría un incremento de demanda alimenticia y de espacios en sus hogares desde el enfoque paternal, todo se tornaba dudoso con las grandes sequías y los problemas que aún estaban pendientes; el oro se escurría más rápido que el agua entre los dedos en esos días.
Embroth corto el silencio diciendo que podía buscar cobijo para la pequeña en la casa de alguna viuda de la ciudadela ya que ellas necesitaban ayuda todo el tiempo y a su vez eso podía ser bueno para la pequeña, aunque la pequeña podía recabar oro si servía en las fiestas de la fertilidad y eso traería beneficios a la familia que la cobijara; las mujeres se vieron nuevamente entre ellas.

La madre de la pequeña vanagloriada fue la que detuvo la charla sobre el lugar y la familia que asilaría a la pequeña desconocida, agrego que su esposo y ella hubieran deseado tener otra hija por motivo de que la otra niña tuviera con quien jugar así que la pequeña desconocida seria bien recibida en su hogar. Embroth pensó que el oro siempre había sido un buen incentivo para conseguir lo que es imposible, especialmente el asilo temporal de una desconocida que quizás termine como un nuevo miembro permanente de la familia.

Después de acordar cual sería el nuevo domicilio de la pequeña extraviada se acordó mantener el contacto con el patriarca en caso de alguna pista de la familia original de la pequeña, hecho eso, se entablo una amable y entusiasta despedida agradeciendo el tiempo del patriarca. Las mujeres y niñas salieron del aposento del patriarca y fueron escoltadas hasta la salida del castillo oficial de la gobernación Krimmanita.
Cuando las mujeres y niñas tenían recorrido más de 50 metros de la entrada principal del castillo Krimmanita, una de las mujeres tomo del brazo a la mujer que había acordado cuidar de la pequeña desconocida y le dijo: “¿Porque mentiste sobre el silencio de la pequeña y porque decidiste asilar a la pequeña cuando sabes que es muda?, si te quedas con ella para siempre puede llegar a ser una deshonra para tu familia y una carga para tu esposo”, a eso la otra mujer respondió: “Si la matan por algo que ella no puede tener culpa mi conciencia nunca me dejara dormir, porque la pena para ella no es trabajar en un rincón donde no sea vista, es MUERTE, esa es su penitencia, la clemencia solo es para las que hemos nacido en esta tierra y tenemos la sangre rojiza de Krimm”, la mujer que había cuestionado a la que había respondido solo callo y sonrío amargamente, sabía que la respuesta seria una visión de lo que sucedería al paso del tiempo que solo Kruank su Dios sabia determinar acortándolo o haciéndolo más largo.
No había duda sobre esa mujer, ella debía de ser la famosa Ruth que los Krimmanitas conocían como la curandera pero a su vez por ser una Krimmanita de valor no solo por su sangre sino por la justicia en sus actos, el valor en galeones no era una categoría para ella y su familia, de la cual la pequeña desconocida seria parte de ahora en adelante hasta que algo cambiara la situación.

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