Autores: Jesús Martínez y Nemesio Rodríguez



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CARTAS DE UN SOLDADO

La historia de Artur Inglés, combatiente republicano en la Guerra Civil española


Autores: Jesús Martínez y Nemesio Rodríguez



A Antonio

A Margarita

Agradecimiento a la colaboración prestada por el Archivo Municipal del Distrito de Sants-Montjuïc.




Nit se fosca, sols ilumina

la tenue llum dels estels,

el santinella es passeija

sempre amb els ulls ven obres.
Mes sense anarsen es para

i pensa.

Pensa amb sa terra lliurada,

penso en las amigas i amics,
que amb ell compartien

horas feliças de joventut.
(Poesía de Artur Inglés, en el puesto de guardia del Frente. Original sin corrección.)
PRESENTACIÓN
Quien haya visto la película Tierra y Libertad, del director inglés Ken Loach, sabrá que la historia de los hombres y de las mujeres que vinieron de mil y una naciones a luchar por nuestra República es la historia de nuestros propios abuelos. Ellos fueron un día soldados, y dejaron la sangre y muchas cosas más del alma en el exilio.

Artur Inglés, este Arturo Inglés de la calle Jocs Florals del barrio de Sants de Barcelona, cerca de la Iglesia de Sant Medir y de la plaza Olzinelles, bien podría ser el joven David Carr de Tierra y Libertad, quien llegó de Inglaterra para salvar a la Humanidad entera en la arena del toro ibérico.

Artur, catalán de familia y flor y nata de la juventud de los años treinta, fue llamado a filas por el Gobierno de la República en las peores horas que este país había conocido.

Fue destinado a Jaén, al pueblo de Pegalajar, y allí vivió la guerra como la podría haber vivido George Orwell, autor del libro Homage to Catalonia, donde describe su situación en las trincheras del Frente de Aragón, enrolado en el Partit Obrer d’Unificació Marxista (POUM).

Artur no pegaba ni un solo tiro en el frente, según él mismo confiesa. Padeció el frío de las noches de guardia, el relente calado de las madrugadas hechas para escribir a los seres queridos y las colectivizaciones agrarias. Fue testigo de la organización del Ejército Popular, de los atrasos crónicos de los campos andaluces y de los movimientos estratégicos de tropas que precedían a las grandes operaciones militares.

Y en cada batallón, en cada puesto de vigía, Artur pedía a su tío Camilo “más papel para escribir”. Escribir “les lletres” (las letras), como así denominaba a las cartas en las que nosotros nos basamos para realizar este trabajo.

Descubrimos, pues, un baúl de emociones plasmadas en papel antiguo, con la misma impresión que tuvo en su día la nieta de David Carr, en el filme de Ken Loach.

Cartas de todo tipo, con diferentes caligrafías: la de Artur Inglés, la de su padre, la de su hermana y la de aquel amigo de la aviación en Lérida.

Las cartas de Artur expresan alegría por recibir el tan preciado paquete de sus padres, que incluía el jersey para pasar el invierno. Sus cartas expresan dolor por la certeza de que en el hogar de Barcelona se están produciendo terribles bombardeos. Sus cartas muestran la esperanza y el desasosiego de un joven que narra las vicisitudes del conflicto bélico español más internacional de la historia.

Su prosa es sencilla, coloquial, y su pluma cuida milagrosamente la rectitud y la vestidura de las letras. Las descripciones sorprenden por su viveza y por sus detalles, y nos transportan con toda su riqueza a los olivos de Jaén, que fueron ensayo del socialismo para repartir los bienes de producción.

Gracias a estas palabras, y a las que más tarde escribirá desde el campo de concentración franquista de Galdácano, en Vizcaya, conocemos hoy la realidad de entonces con todos sus contrastes.

Incluso Blanca, la miliciana que se convirtió en la compañera sentimental de David en Tierra y Libertad, podría ser, en la historia que nos ocupa, Teresa. Ella es la amiga de la hermana de Artur, y se ofrece como madrina de guerra de este “soldado servidor”. Los dos entablan en sus misivas una romántica relación amorosa. Especialmente, choca al lector la sensibilidad, la exquisita elegancia y el respeto mutuo que se dispensan por carta los dos jóvenes, quienes acaban de conocerse.


Las epístolas están archivadas en dos volúmenes, que contienen dos partes bien diferentes: la primera es la del luchador y afecto a la República (cartas de 1937 a 1938) y la segunda la que revela la estancia de Artur en las prisiones de Franco (cartas de 1938 a 1940).

Sobres con el remite de “compañeros y camaradas” y sellos con la propaganda de “ayuda a las víctimas del fascismo” suponen la primera parte de las misivas. El segundo paquete de estas “lletres” versa sobre el cautiverio de Artur Inglés. En el destinatario de los sobres aparecerán consignas como “¡Viva Franco!” y “¡Arriba España!”, algo indispensable para pasar la censura militar.

Todo este legado de cartas se conserva en el Arxiu Municipal de Sants-Montjuïc. Cuando preguntamos quién las había llevado al centro, un interrogante apareció como respuesta: “Alguien las trajo”. Pero... ¿quién?
Recomendamos, por último, la lectura de estos documentos a todas las personas que sientan curiosidad por saber cómo eran sus abuelos, y el terrible drama que sufrieron. Teresa, Artur, Camilo, etcétera, componen el reparto de esta valiosa película que desde su primer “queridos padres” hasta la despedida “¡Salud y República!” guarda un intenso cajón de sentimientos.

Hemos sacado a la luz pública estas “lletres”, después de sesenta años de permanecer en el olvido. Leyéndolas, apreciamos lo mucho que hoy tenemos, y comprendemos la pasión por la vida en el enorme drama de la guerra de España.

Nuestro más sincero homenaje al chico Artur Inglés, que vivía en la calle Jocs Florals, en Sants, hecho hombre a temprana edad. Nuestro más sincero homenaje a toda una generación perdida a golpe de bomba, que un día cogió el fusil para plantarle cara al fascismo.
LAS CARTAS DE ARTUR INGLÉS

Barcelona en la Guerra Civil española


Las banderas de las organizaciones obreras ondeaban en las barricadas. Resonaban los cantos revolucionarios. En unas horas, Barcelona se había ido transformando. No había medios de comunicación. Todos los coches eran requisados: hacían falta. En muchas calles apenas se podía transitar, los adoquines estaban arrancados, y los hombres armados paraban a los peatones para cachearlos. Los anarquistas jamás se habían visto en público, pero ahora su bandera roja y negra ondeaba en todas partes, incluso en los edificios públicos.

Desde algunas iglesias se disparaba. Las masas las asaltaron. Llenaban bidones de gasolina y amontonaron todo lo que podía arder. Pronto las iglesias fueron pasto de las llamas...
Extracto del libro Los de Barcelona, de H. E. Kaminski, sobre la Barcelona de julio de 1936.

Situación histórica en el barrio de Sants


La barriada de Sants sufría por esta época bombardeos continuos de aviones fascistas, muchos de ellos de origen italiano, que partían de las bases aéreas acondicionadas en la isla de Mallorca, en poder de los nacionales.

A estos aparatos, Artur los llama con el nombre de “gaviotas negras”. Cristina, una amiga, denunciará irónicamente en una carta mandada a Artur: “Parece que los fascistas nos hayan tomado por primos y nos hacen dos o varias visitas diarias que nos tienen la mar de contentos”.

Artur escribirá constantemente a su tío Camilo Inglés con la intención de que le proporcione datos sobre los bombardeos de Barcelona. Artur sospecha que en las cartas de su padre no se dice la completa verdad.

De algunos párrafos se desprende la idea de la construcción de un refugio para civiles. Se criticará a los que lanzan bulos en la retaguardia, porque perjudican la moral de los combatientes.

La Generalitat, como queda reflejado en los escritos, procuraba que los ciudadanos se protegiesen debidamente en los refugios. Las sirenas y los altavoces advertían: “¡Ciutadans, acudiu als vostres refugis. Hi ha perill de bombardeig!” (¡Ciudadanos, acudid a vuestros refugios. Hay peligro de bombardeos!).

El 3 de marzo de 1938, Artur se entera por carta de los rumores de bombardeos en la barriada de Sants.

En la calle Jocs Florals, donde vivía la familia de nuestro protagonista, se había creado una cooperativa, “la cooperativa de Sants”. En estos talleres trabajaban los muchachos que no habían sido llamados a filas. Un amigo se referirá a esta cooperativa, como el taller de Sants: “Trabajan con el nombre de cooperativa, pero siguen las normas de los burgueses”. Al parecer, no se aplicaban suficientemente las medidas de los sindicatos socialistas. “Nosotros, la juventud, luchamos por el futuro”, replicará.

Datos personales de Artur Inglés


Artur Inglés nació el 10 de enero de 1915, un jueves. En 1937 tenía 22 años. Vivía con su familia en la calle Jocs Florals, número 141, segundo piso, primera puerta, en el barrio de Sants de Barcelona.

Su hermana se llamaba Elisa. Su padre, José Inglés, escribía asiduamente a su hijo en sobres y hojas comprados en la tienda “L’Artística”, tal y como indica el membrete de las cartas, y sitúa la tienda en el número 58 de la misma calle.

El primo de Inglés estaba destinado en el Frente de Teruel, y fue herido en las Navidades de 1937, probablemente en la batalla que los republicanos libraron para reconquistar la ciudad.

Artur Inglés, soldado republicano de la Guerra Civil española y vecino de Sants, estuvo destinado en el pueblo de Pegalajar, en la provincia de Jaén. La unidad en la que prestaba servicio era el 4º Batallón de Infantería, 139 Brigada Mixta, XXIII División del Ejército Popular.

Aunque estuviera asignado a la localidad de Pegalajar, encontramos a Inglés en varios teatros de operaciones de Jaén, como el Frente de Granada, Frente de Córdoba y Frente de Porcuna, ciudad jiennense. El Frente, a fin de cuentas, era el mismo.

Artur Inglés visitó en campaña los pueblos de Torredongimeno y Mancha Real. Hacia el 3 de julio de 1937, fue enviado a la población de Noalejo. También pisó la capital, Jaén, y las ciudades de Úbeda y Linares, donde hizo compras para el batallón en octubre de 1937.

En Jaén estuvo cuatro días, en los cuales no perdió la ocasión de acudir al teatro y al cine. En el teatro sólo representaban “Ópera Flamenca”, con el título de Los hijos del Faraón, cantada por el niño de Marchena en el teatro Cervantes de Jaén. Durante su estancia en esta ciudad, se hospedó en la pensión Martí.

Según sus propias palabras, Linares era más grande y tenía tranvías. De Úbeda, nos dice, es el pueblo más antiguo de la provincia.

En octubre de 1937, lo encontramos en el Frente de Porcuna, con una nueva dirección:

Frente de Porcuna

139 Brigada Mixta


4º Batallón

Compañía de Ametralladoras

Estafeta Militar nº 33

La brigada mixta fue una introducción de los consejeros rusos. Suponía una unidad básica a la que serían incorporados diferentes batallones (zapadores, etcétera) para hacerla autónoma. El 18 de octubre de 1936 se dictó en España la orden de formación de las seis primeras brigadas mixtas.

Poco después, el 6 de diciembre de 1937, dice en carta que ha salido una nueva disposición del Ministerio de la Guerra para anotar la dirección de la correspondencia:

Artur Inglés

139 Brigada Mixta


556, 3ª Compañía Ametralladores

Estafeta Militar nº 33

Ejército del Sur

Cuando ya lleva varios meses en el Frente, Artur se queja porque todavía, maldice, “no he pegado ni un solo tiro”.



Descripción de las cartas


El volumen de documentos que se conserva incluye un telegrama y dos tarjetas postales, además del casi centenar de cartas.

La correspondencia personal de Artur Inglés, que se encuentra catalogada en el Arxiu del Districte de Sants-Montjuïc de Barcelona, se inicia en junio de 1937. Las cartas aparecen fechadas en diversas localidades de Jaén.

El Gobierno de la República legítimamente constituido se esfuerza en sostener una imagen de orden para el exterior del país, y así poder incidir en una mayor apertura del Comité de No Intervención.

Para sufragar los gastos que ocasiona la contienda bélica, se exportarán los productos nacionales que hay disponibles en las zonas de dominio republicano, como buena parte del Sur de España. Así, el matasellos de algunas cartas verán reproducidos el siguiente mensaje de propaganda: “El aceite de oliva que exporta España es perfectamente puro”.

El joven escribe a sus padres y amigos íntimos en catalán, aunque, posteriormente, pasaría a escribir en castellano. Artur Inglés, como soldado de la libertad destinado en Andalucía, estaba en continuo contacto con este idioma.

En un principio, las cartas del joven se realizan a máquina de escribir, ya que Artur, como él mismo relata, estaba “en oficinas”. Prevalecen, sin embargo, las misivas escritas en pluma.

Debido a que en el frente de combate escaseaba el papel, algunas cartas ya recibidas son escritas en su reverso para aprovechar la hoja, y enviarlas de nuevo.

Precediendo a las direcciones en los sobres destinados a sus amigos, en el margen superior izquierdo aparece la palabra “compañero” y “camarada”.

Una vez en la cárcel, a Artur Inglés le escribirán indicando en el sobre: “prisionero” o “prisionero de guerra”, así como gritos de propaganda fascista, como: “¡Arriba España!” o “¡Saludo a Franco!”.

La familia y los amigos de Artur le escriben a la prisión de Galdácano, en el País Vasco. Algunos le escriben desde la cárcel Modelo de Barcelona o desde el campo de concentración de San Pedro de Cardeño, en Burgos.

Una dirección de Inglés en su penar por las cárceles franquistas es: “Guernica (Vizcaya). III Año Triunfal”.

A medida que los nacionales van conquistando localidades, los nombres de estas se castellanizan. Durante esta época, en muchas cartas se escriben las mayúsculas A.D.G. (A Dios Gracias), fruto de la estricta religiosidad del nuevo Régimen.

Artur Inglés decide, entonces, enviar toda la correspondencia guardada a sus padres para que ellos la conserven, poniéndola a salvo.

CONTENIDO DE LAS CARTAS




Primera Parte

Año 1937


Artur Inglés vive en la flor de la juventud el drama español. En una de las cartas afirma que espera el fin de la contienda. El soldado catalán no hace referencia ideológica alguna en las cartillas que va emborronando. Inglés no menciona al enemigo que tiene en el campo de batalla, y sólo alude a los fascistas cuando se interesa por los bombardeos que sufre la ciudad de Barcelona, donde reside su familia.

Tan sólo una vez se dirigirá a los franquistas con verdadera furia: “Un dia vindrá que acabarem amb aquesta (ininteligible) d’invasors i espanyols traidors” (Un día vendrá que acabaremos con esta (ininteligible) de invasores y españoles traidores).

Otra cita en la que Artur expresa su convicción por los valores que defiende en la contienda y donde justifica la necesidad de seguir luchando es: “Estamos en el baile y debemos bailar todos”, dando a entender que es un deber el comprometerse y tomar partido en un momento tan crucial.

Habrá cartas en las que Artur se despida con un contundente y firme “¡Salud y República!”.

Los compañeros que se dirigen a Artur despotrican contra su adversario bélico. Un amigo ansía la captura del general Franco, jefe supremo del bando nacional, con este lacónico: “Ya veremos que hacen con Franco el día que lo cojan”.

Por lo general, se muestra confianza en la victoria de los leales. Recordemos que ya habían transcurrido los “Fets de Maig” (Hechos de Mayo), que supusieron el dominio total de los comunistas y que Juan Negrín, cada vez más próximo a Moscú, sustituyó a Largo Caballero en el Gobierno de la República.

Incluso hay quienes creen que el conflicto acabará pronto con un final esperanzador: “Que acabi en bona armonia per tots els espanyols, que a la fi tots som germans” (Que acabe en buena armonía para todos los españoles, que al fin y al cabo todos somos hermanos). Una predicción que sería imposible de realizar.

Algunos de estos amigos que escriben a Artur también están luchando en las líneas, encuadrados en otras unidades. Artur los llama a todos “combatientes”. Por ejemplo, vemos a un compañero enrolado en la 145 Brigada Mixta. Otro, con el nombre de Ramón, está en el pueblo de Alcañiz. A Sebastiá, otro compañero, lo destinan a Belchite el 2 de septiembre de 1937, los días en los que se produce alrededor de este municipio de Zaragoza una importante acción militar. Otro estará en Madrid. El amigo Ramiro Giménez se encuentra en la aviación. Su dirección es:



Aeródromo de Lérida

4º Batallón de Campamento García Lorca

Aviación 1ª Compañía

Lérida

Este campamento aéreo donde repostaban parte de los escasos aviones de combate de la República recibe el nombre de García Lorca, en homenaje al poeta granadino asesinado hacía apenas un año.

Ramiro Jiménez luchará el 1 de septiembre de 1937 en el Frente de Aragón. Se trata de la ofensiva de Belchite, iniciada por los republicanos el 22 de agosto de ese mismo año, días después de que se disolviera el Consejo de Defensa de Aragón, que agrupaba a todas las milicias. Los ataques durarían hasta el 26 de septiembre.
Entre tanto ardor guerrero, no faltará tampoco una historia de amor, propia de las grandes películas. Hablamos de una amiga de la hermana de Artur que se llamaba Teresa. Esta chica, a la que Artur tan sólo conocía de vista —si es que se acordaba de ella—, se ofrece para ser la “madrina de guerra” de Inglés.

Las “madrinas de guerra” eran chicas que protegían desde la retaguardia a los hombres del Frente, deseándoles buena suerte. Inglés reconoce que este honor se debe a que él es un “soldado defensor de la causa más noble”. Teresa le contestará con esta emotiva frase: “Tenim a més de la força de les nostres armes la força de la raó” (Tenemos, además de la fuerza de nuestras armas, la fuerza de la razón).

Cuando Teresa se decide a escribir a Artur, sin la intermediación de Elisa, la hermana de este, lo hace excusándose por su atrevimiento y por su torpe vocabulario. Supone, entre líneas, toda una declaración de amor. Artur, muy galán, se identificará luego como un “soldado servidor”, cual si soñaran ambos una historia de caballeros y princesas.
Durante su estancia en tierras jiennenses, Artur Inglés vive de primera mano la revolución social. Los campesinos se apropian de las tierras que antes les estaban vedadas y los bienes son incautados por el pueblo.

De esta manera, Inglés y sus “tres mejores amigos de batallón” se instalan en un piso de las “casas desalojadas y requisadas” de la zona. Entre el mobiliario, mencionan una estufa de la que se han apoderado para calentarse.

En otra misiva se hará mención al Socorro Rojo Internacional (SRI). El Socorro Rojo era un organismo obrero, fundado en 1921, que durante la guerra se ocupó de cuestiones benéfico-sociales de todo tipo, de la realización de labores de propaganda y de la asistencia a frentes y hospitales. El SRI regalará a Artur Inglés unas “pellises” de piel para pasar el frío de los meses de invierno.

El 12 de diciembre de 1937 llegará un paquete a este soldado de parte de su familia, en el cual, además de ropa y libros, habrá tabaco. Cuando no lo tenía fumaba “fulles de parra” (hojas de parra).



Año 1938


Las Navidades de 1937 son las primeras que Artur pasa sin ver a sus padres. Todo el cuerpo del Ejército cree que el año que se inicia traerá consigo la victoria de la República. “Definitivament, aquest any hem d’acabar amb la barbarie del feixisme” (Definitivamente, este año tenemos que acabar con la barbarie del fascismo), sentencia Artur.

La correspondencia en estos días señalados incrementa y, por ello, Artur pide papel y sobres para enviar las cartas. “Negar paper a un company es com qui nega l’aigua a un que te set” (Negar papel a un compañero es como quien niega agua a uno que tiene sed), asegura.

Pedirá, además, novelas para leer. Y leerá poesía. A lo largo de aquellos días se encontraba terminando el libro Las mil mejores poesías de la lengua castellana. El Gobierno de la República otorgaba especial importancia a la cultura como medio indispensable para elevar el alma de los hombres y que estos, a su vez, adquirieran conciencia de clase.

Las funciones de teatro, las exposiciones y las bibliotecas itinerantes, de las que se encargaba el Batallón de la Cultura, enseñaban a los soldados cómo gozar de las artes. Unos 20 mil soldados aprenderían a leer y a escribir en las trincheras.

El 15 de febrero de 1938, Artur está leyendo el libro Pasionarias. Ese mismo día, asistió a una función de teatro de la brigada.

En marzo, Artur será trasladado a una cortijada. No menciona el pueblo donde se encuentra, porque no se lo permite la censura. En estos días, Artur pesa 61 kilos y medio. Ha engordado y se encuentra fuerte y bien de salud.



Segunda Parte




Año 1939


Artur Inglés aparece en una carta fechada el 10 de febrero de 1939 en la prisión de Galdácano, en una fábrica de dinamita. Artur ya no será Artur, sino Arturo. Se reemprende la correspondencia después de 11 meses sin comunicación.

A Arturo lo detienen los nacionales y lo trasladan a Zaragoza, para más tarde pasar dos meses en Santoña, en Santander. Posteriormente, lo trasladarán al campo de concentración de Deusto, en Bilbao. Luego irá al pueblo de Anorebieta, al batallón de trabajadores, donde estará cinco meses. Acabará, por último, en el batallón de Galdácano.

La Cruz Roja será la encargada de hacer llegar el correo a los prisioneros. Los nacionales de la zona roja que hasta entonces se habían escondido se hacen ver ante el avance de Franco. Un ejemplo es Vicente, a quien la policía detuvo en Barcelona y que consiguió esconderse hasta que las tropas nacionales liberaron la ciudad en enero de 1939. Vicente escribirá a Artur, lamentándose por la “lucha fraticida desencadenada por los rojos”.

La amiga Nieves Pons describirá en una misiva del 28 de febrero de 1939 el momento en que cayó Barcelona: “Los nacionales entraron en Barcelona con mucha alegría, siendo aplaudidos por la población”.

Un primo de Arturo, reo en el campo de concentración de Burgos, declarará el 28 de febrero: “Gloriosa España Nacional donde se vive bien”. Se menciona y se exclama la “España de Franco” y se arremete contra “la barbarie roja”.

Arturo Inglés no quiere preocupar a su familia. En una carta del 6 de junio, escribe a sus primos y les afirma que está libre. Pero no era verdad, porque el 18 de ese mismo mes pedirá a su padre “anales de buena conducta” que le permitan salir de la cárcel. Un mes más tarde, Arturo cae enfermo.

Son momentos tristes para todos, cuando la derrota ya es un hecho y los perdedores del conflicto bélico pagan las facturas que dicta el “Glorioso Movimiento”. Arturo escribirá estos días una escueta carta a sus primos, sintiendo la pena impuesta a José: 15 años de condena. Este año terminará con otra tristeza: el tío Camilo fallecía de un ataque al corazón el 19 de diciembre. Y el padre de Teresa, la madrina de guerra de Arturo, será hecho prisionero.

Año 1940


En abril de 1940, Arturo Inglés queda en libertad. Es de creer que se reunió con la familia, puesto que aquí finalizan las cartas.
ANEXO

TRABAJO DE CAMPO
El equipo de investigación de este trabajo ha efectuado una exhaustiva búsqueda para localizar el paradero de Artur Inglés, que en la actualidad tendría algo más de 80 años. En primer lugar nos dirigimos a la casa de Artur Inglés, en la calle Jocs Florals nº 141. El edificio, de tres plantas, aún permanece en pie, aunque bastante deteriorado. En la primera puerta de la segunda planta vive hoy en día un matrimonio joven, que desconoce completamente la historia que nos ocupa.

Ningún vecino del inmueble se acuerda de Artur Inglés, ni de ninguno de los miembros de su familia. De todas formas, muchas personas, todas ellas de avanzada edad, guardan en la memoria el apellido Inglés, sin poder recordar más detalles.

A la dueña de la “Peixateria-Marisqueria” del nº 139 de esta calle, conocida como “Paqui la del peix”, también le suena ligeramente este apellido. Ella consultó a algunas de sus habituales clientas, muchas de las cuales hace décadas que viven en el bario. Pero nada.

Preguntamos a una anciana que tenía por nombre Rafaela, y que llegó en 1942 a la calle Jocs Florals, aunque ella se refiere a su nombre castellanizado “Juegos Florales”. Rafaela contrajo matrimonio y se instaló en el nº 138. Ella no recuerda ningún Inglés, por lo que es de suponer que la familia marchara del lugar.

Nos reunimos, asimismo, con la señora Carme Masdeu, que se encuentra en la residencia de ancianos del pasaje Toledo nº 10, cerca de la calle Jocs Florals. Esta mujer mayor no nos pudo aportar ningún dato de valor.

Continuamos con la investigación preguntando en otros locales casi centenarios del barrio. Nos acercamos a la “Carnicería Rius”, en la calle Olzinelles, que ya estaba abierta en los años treinta. El padre del actual dueño, que nos podía haber sido de utilidad, hacía poco que había fallecido.

En la tocinería de la calle Manzanares, esquina Jocs Florals, la dueña tampoco conocía ningún Inglés. Ella pertenece a la tercera generación de la familia, que regenta el negocio desde hace más de ochenta años. Lamentablemente, no conseguimos contactar con los antecesores.

Igual resultado obtuvimos con la búsqueda de los propietarios de “L’Artística”, donde el padre de Artur Inglés compraba los sobres y el papel para escribir a su hijo. La dirección de la tienda la encontramos, precisamente, en el membrete de estas cartas. Se trataba del número 58 de la calle Jocs Florals. En ese número ya no se encuentra la tienda. El edificio donde estaba situada data de 1867. Gracias a la colaboración de los vecinos, averiguamos que el local había acogido recientemente un taller especializado en material para submarinistas y, poco más tarde, un club social de rugby. Un vecino del edificio contiguo nos comentó que sus tías aún se referían a este local con el nombre de “L’Artística”. (Actualmente, al lado del edificio, hay una casa ocupada, “Can Vies”, que enarbola la bandera de este movimiento en su balcón.)



Tampoco tuvimos suerte con la cooperativa que se cita en la correspondencia. Los vecinos no conocen este taller, aunque se acuerdan de una en los años setenta, que poco tiene que ver con la que nos trata.
Finalmente, a través de las publicaciones en la prensa catalana de la reseña de este trabajo, pudimos hallar a un compañero de trabajo de Artur. Se trata de Josep Lluixà, que nos explicó cómo había trabajado con Artur hasta los años ochenta, cuando fallece. Pudimos averiguar que tuvo una hija, a la que intentamos localizar, y que no se casó con su madrina Teresa. La mujer, al parecer, había muerto recientemente. Sobre el período de la guerra poco pudimos saber, ya que, según Lluixà, Artur nunca hablaba de eso. Se acuerda de una vez que le regaló a Artur periódicos viejos de la época de la contienda y que los miraba con mucha atención.
DOSIER DE PRENSA

BIBLIOGRAFÍA

  • Diccionario Enciclopédico SARPE, AAVV. Ed. Océano, 1988. Barcelona.

  • 100 españoles de la razón y la espada (1931-1939), Rai Ferrer. Ed. Planeta, 1986. Barcelona.

  • Atlas de carreteras España-Europa. Ed. Plaza y Janés, 1989. Barcelona.

  • Guía de la Ciudad de Barcelona. Ajuntament de Barcelona, 1995. Barcelona.

  • La Guerra Civil española, Hugh Thomas. Ed. Urbión, 1979. Madrid.

  • El Ejército Republicano en la Guerra Civil, Michael Alpert. Ed. Siglo XXI, 1989. Madrid.

  • Historia de la clase obrera en la provincia de Jaén, Luis Garrido González. Diputación Provincial de Jaén, 1990. Jaén.


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