Barcelona es Bono: U2 derrite el Camp Nou



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Barcelona es Bono: U2 derrite el Camp Nou

Más de 80.000 personas vibraron con los himnos de la banda irlandesa en el primero de sus tres conciertos en España

Sonia Doménech
Barcelona- «Uno, dos, tres... Catorce». Es el grito de guerra de los conciertos de la gira «Vertigo 2005», y ayer en el Camp Nou el ritual se volvió a repetir. El estadio del F. C. Barcelona bulló como una olla a presión, como en los mejores choques entre el Barça y el Madrid, sólo que las estrellas no eran Ronaldinho, Beckham o Zidane, sino cuatro rockeros irlandeses que, a pesar de que llevan tres décadas de carrera a sus espaldas, disfrutan como el primer día sobre el escenario.
Lo más impresionante de un concierto en el Camp Nou, que no se abría al rock desde 1988, es ver a 81.000 personas coreando los temas de U2 en un espectáculo en el que toda la parafernalia técnica estuvo entregada al servicio de la música.

Con un vestuario de estética futurista, en el que dominaba el negro por goleada, Bono, The Edge, Larry Mullen y Adam Clayton subieron al escenario tras las actuaciones de Kaiser Chiefs y Keane, y comenzaron a desplegar su artillería. Como ha venido ocurriendo a lo largo de esta gira iniciada en California el 28 de marzo y que el martes recala en San Sebastián y el jueves en Madrid, los clásicos de la banda compartieron protagonismo con los temas de «How to dismantle an atomic bomb?», disco del que han vendido diez millones de copias en todo el mundo.


Cumpleaños feliz, The Edge. «Vertigo», con una columna luminosa de luces en la impresionante pantalla de fondo de mil bombillas, marcó el inicio de unas dos horas de concierto, en el que hubo tiempo para festejar el 44 aniversario de The Edge, para el que el público, concretamente el club de fans de Valencia, tenía preparados 17.000 globos y había dado instrucciones de corear el «Happy Birthday» después de «Beautiful day».
   No hubo concesiones, el rock fue el protagonista de la noche. Si en los últimos años se llegó a pensar que U2 se había sumado al carro de la electrónica –«PopMart» (1997) fue la gira cumbre en ese sentido–, la publicación de «How to dismantle an atomic bomb» y la veintena de temas interpretados anoche demostraron que el terreno de estos irlandeses es el rock, muy por encima de los sintetizadores. Tras «Vertigo», canción que suena al principio y en la tanda final de bises, guiño a los inicios con «I will follow» y «Electric Co.». El ambiente se iba calentando y un primer despunte con «New Year’s Day» y «Beautiful day», durante la cual se cubrió con la «senyera» (la bandera catalana) que un espectador había lanzado. Bono se dirigió al público en catalán para decir: «Esta ciudad es muy sexy». Pero sólo fue un prólogo para «I Still Haven’t Found What I’m Looking For», uno de los himnos de la banda. A partir de ese momento, el concierto decayó con los temas de su último álbum, aunque en «Miracle Drug», un Bono (afónico en algunos momentos) supo ganarse al público dando las gracias a los científicos porque en el futuro curarán el sida, la malaria y el cáncer. Los minutos más obtusos fueron aquellos en los que interpretó «Sometimes You Can Make It On Your Own», compuesto para su padre.
   También repartió mucho mensaje político. En este sentido, las pantallas eran muy concisas puesto que ni siquiera faltaron los cazas de guerra. Las escenas golpeaban a todos los espectadores, pero sobre todo, se tragaban a los 5.000 que vieron el concierto en la zona restringida para los primeros fans, ante la pasarela en forma de corazón.
   Los mensajes no se limitaron únicamente a las imágenes de las dos pantallas laterales. Todo estaba perfectamente estudiado porque interpretar «Where The Streets Have No Name» es remitir a los asistentes a las calles polvorientas de África, con niños muriéndose de hambre. El mensaje también tuvo que ver con su Irlanda natal –«Sunday Bloody Sunday» («todos somos hijos de Abraham», dijo)–, con la paz mundial –«Love and Peace»– o el lado más negro de las guerras –«Miss Sarajevo»–.
   Ante tanta dureza, tampoco faltaron baladas que se han convertido en himnos generacionales y, en ese sentido, nada mejor que escuchar «One» junto con otras 81.000 personas y miles de teléfonos móviles intentando inmortalizar un momento tan especial como el de «With or Without You» (con chica del público en el escenario). En definitiva, quizá U2 no están en su mejor momento creativo pero hoy por hoy son la banda rock con mayor repercusión del planeta.


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