Blog del viaje por Francia e Italia 1º DÍA. 22 De junio. Miércoles. Recorrido del día



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Blog del viaje por Francia e Italia
1º DÍA. 22 DE JUNIO. MIÉRCOLES.
Recorrido del día:

  • Salida de casa: kilómetro 0

  • Destino: Albi. Coordenadas N 43º 56’ 45.744’’ // E 2º 9’ 4.572’’. Cuando llegamos comprobamos que estas coordenadas sólo son para carga y descarga de aguas. Las coordenadas para pernoctar son: N 43,92719 // E 2,1411.

  • Llegada a Albi: kilómetro 482

Salimos a las 9'30' con un tiempo plomizo, aunque sin lluvia todavía. Marcamos las coordenadas del área que teníamos como referencia en Albi y dejamos que nos guíe el Tom-Tom. Nada más pasar el primer túnel de Velate, empieza la lluvia; como otros años, la tradición se cumple.

Desde Bera nos encamina por carreteras desconocidas para nosotros, pero en realidad, son muy agradables y poco transitadas. Llegamos a Bayona con muchas menos dificultades que de haber seguido la carretera habitual, la de la costa. En Bayona, y en el mismo punto de todos los años, al lado de la estación del ferrocarril, en la rotonda que hay delante de la plaza de la estación, nuevamente nos vamos por el camino inadecuado; salimos sin problema y abordamos la ruta con mucho tráfico.

Ha sido un día pesado por el tráfico y por la climatología.

Llegamos a Albi hacia las 19'30; las coordenadas se corresponden con un área cuya única función es la de carga y descarga de aguas; hay un cartel que indica que el servicio de estacionamiento está ubicado ahora en el “Aparcamiento de la Catedral”. Es mucho más cómodo para visitar la ciudad por estar en el mismo centro, pero se echa en falta una dirección o unas coordenadas: muchas de las personas que llegan a Albi lo hacen por primera vez.

En cualquier caso, el aparcamiento está, como su nombre indica, al lado de la catedral y ésta se hace notar por verse, casi desde cualquier lugar de la ciudad, su imponente torre – mole de ladrillo, mastodóntica y hermosa al mismo tiempo.

En el área nos recibió muy amablemente una pareja de franceses que hablaban un poco de español, charlamos un rato, cambiamos impresiones de lugares de Francia y de España, cenamos, y decidimos dar una pequeña vuelta nocturna por una ciudad tranquila.

Hace 9 años que habíamos estado en Albi. La recordábamos como una pequeña joya de muchos quilates; la impresión que nos produjo, no le desmerece un ápice.

Mañana, antes de salir, visitaremos la catedral y la iglesia – colegiata de Saint Silvy; veremos el antiguo palacio episcopal, sus jardines y algunas de las calles más emblemáticas.
2º DÍA. 23 DE JUNIO. JUEVES.

Recorrido del día:


  • Salida de Albi: kilómetro 482

  • Destino: Arles. Chemin des Segonnaux. N 43º 40’ 53.436’’ // E 4º 37’ 49.692’’.

  • Llegada a Arles: kilómetro 762.

  • Kilómetros de la jornada: 280.


Albi.

Como estaba previsto, nada más estar en orden de visita, a las 9 de la mañana (era la hora de apertura de la catedral), comenzamos la visita a los puntos seleccionados.

Albi es una pequeña ciudad de 50000 habitantes; sus orígenes documentados están en la época del emperador Augusto, en el que se le denominaba Albiga.

En los siglos XII –XIII, toma protagonismo por ser el centro neurálgico de una nueva corriente religiosa: los albigenses o cátaros (se les conoce por los dos nombres). La fe de quienes profesaban esta religión fue condenada por la iglesia católica como herética y sus seguidores, perseguidos a muerte hasta su total extinción.

Una de las señas de identidad de los albigenses era su extrema austeridad y desprecio de todo lo que suponía ostentación, lujo o apego a lo mundano.

A mediados del siglo XV se introdujo el cultivo de la Isatis Tinctoria, una planta de la que extraían el “azul cucaña” (más conocido como pastel), un tinte muy valorado y que llevó una auténtica edad de oro económica a la ciudad. Los innumerables palacios y casonas de la ciudad son testimonio de ello.



  • La catedral de Santa Cecilia: se trata de una estructura sobria, con aspecto de castillo – fortaleza; de ladrillo. Es de estilo gótico, muy austero; el único adorno externo es la portada sur, con un pórtico que recuerda un baldaquino, esta portada es de principios del XVI. En su interior, resaltan sus impresionantes pinturas y el trascoro; una obra de excepcional belleza, tallada en piedra con una perfección que raya lo sublime. Es una de las catedrales más visitadas de Francia.

  • Colegiata de Saint Silvy: San Silvy fue un obispo del siglo VI que tuvo una gran incidencia en la ciudad; a él fue dedicada esta colegiata con elementos románicos y góticos. Conserva sólo el ala sur del claustro. Durante la Revolución sufrió muchos destrozos y hoy no le vendría mal una restauración; pero conserva encanto. Históricamente, fue una colegiata que se repartía con la catedral el poder y la recaudación de los tributos que debían abonar las demás iglesias.

  • Palacio de la Berbie, antiguo palacio episcopal y actual museo de Toulouse Lautrec: Se trata de un imponente palacio que se edificó a finales del siglo XIII (antes que el de Avignon). Se conserva en muy buen estado.

  • Calles del centro histórico: Como he apuntado anteriormente, abundan los palacios y casonas renacentistas. La conservación y mantenimiento de la ciudad es extraordinario.

  • Impresión del área: El área es cómoda y está en un lugar privilegiado, en medio de un aparcamiento de zona azul, aunque las autocaravanas están exentas de pagar en una zona exclusiva para ellas. Como he dicho, se echa en falta una indicación de dirección o de las coordenadas (mejor ambas), en el área de servicios.

Salimos de Albi a las 11 de la mañana y emprendemos camino hacia Arles. El viaje es cómodo, por parajes ya visitados en otras ocasiones y que nos traían a la memoria rincones inolvidables por su hermosura: el Tarn, el circo de Navacelles, las Grandes Causes... Atravesamos Montpellier a las 16 h, con un tráfico infernal; el Tom-Tom nos dirigió hacia la costa y, nuevamente, a recordar la Camarga.


ARLES.

Fue una colonia griega y tuvo una relativa importancia como ciudad celta, pero su esplendor lo conoció a raíz de la conquista romana en el siglo II. El anfiteatro, el criptopórtico y el teatro dan fe de ello. En el siglo IV, las termas de Constantino o la necrópolis, ya en los inicios del ocaso del imperio romano, también muestran cómo Arles mantuvo su relevancia a lo largo de todo el periodo de dominación romana.

Fue atacada por los musulmanes en el siglo VIII pero salió reforzada y adquirió una nueva época de esplendor: la iglesia de San Trófimo da fe del refinamiento de los artistas que pasaron por aquí en la época.

Llegamos a Arles y nos puso en un apuro el amigo Tom-Tom: nos dirigió hacia calles cada vez más estrechas hasta que nos encontramos con un estrechamiento por derribo de casa que indicaba una anchura de 1'80; detrás, un montón de coches. Me bajo y les explico a los pacientes conductores que mi AC no cabe y que no me queda más remedio que dar marcha atrás. No pasó a mayores, pero sí un cierto apuro. Después de varias vueltas, llegamos, por fin al área. El área cuenta actualmente con 5 plazas para la pernocta, cuando en septiembre había 20. La ubicación y el estado de dichas plazas nos pareció extraordinario; la visión de la ciudad, su situación al lado del río, su proximidad con los puntos más interesantes...

Pasada la noche, ya por la mañana, el área no nos pareció tan maravillosa: es un lugar extremadamente ruidoso debido a un tráfico rápido y continuo hasta bastante tarde; a las 5 de la mañana, nuevamente acucia el ruido del tráfico y la proximidad de la estación del ferrocarril... es un aliciente para ponernos antes en movimiento.

Aprovechamos para cargar y descargar aguas y hacemos una visita a los puntos en los que queríamos recrearnos una vez más:



  • Anfiteatro: está declarado “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO. Fue construido a finales del siglo I de nuestra era poco después de haber concluido el Coliseo de Roma, del que toma muchas características como el sistema de evacuación, “los vomitorios”. Tiene una capacidad para 14000 espectadores y se conserva en muy buen estado; se siguen celebrando corridas de toros en él. Desde la última vez que lo vimos, se realizaron en él labores de restauración e instalaron paneles explicativos. Es una maravillosa obra para visitar.

  • Teatro: es un poco anterior al anfiteatro (se construyó entre los años 40 y 12 antes de Cristo). No está tan bien conservado como el anfiteatro, entre otras causas, debido a que, allá por el siglo V, cuando la Iglesia ya había adquirido un poder importante, utilizó buena parte de él como cantera para la construcción de una iglesia. Hay que tener en cuenta que la Iglesia nunca vio con buenos ojos a la gente del espectáculo. De todos modos, lo que queda de él, da fe de un extraordinario edificio con capacidad para 10000 espectadores sentados en 33 filas. Está declarado “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO.

  • Fachada de San Trófimo: En su lugar existió antes la iglesia de San Esteban, una iglesia paleocristiana del siglo V; precisamente la iglesia que se construyó con parte de las piedras del teatro. En el siglo XII, decidieron realizar en su lugar una iglesia más acorde con el estilo de la época y hay que reconocer que construyeron una auténtica obra de arte que hoy sigue asombrando. Al igual que los anteriores monumentos, está declarado “patrimonio de la humanidad” por la UNESCO. Esta iglesia, antigua catedral, pasó por varios avatares a lo largo de su historia:

    • A principio del s. XII se construye sobre la anterior iglesia de San Esteban.

    • A mediados del siglo se trasladan las reliquias de San Trófimo desde Alyscamp (la necrópolis romana del siglo IV) a la catedral y se cambia la advocación de la catedral de San Esteban a San Trófimo.

    • A mediados del siglo XV se destruye su triple ábside románica para construir un coro gótico.

    • A principios del siglo XIX se traslada la sede de la diócesis a Aix en Provence y pierde la consideración de “catedral”

    • A finales del s. XIX, León XIII le adjudica la categoría de “basílica menor

En esta ocasión no entramos a la iglesia; pero pudimos recrearnos, una vez más, en la extraordinaria fachada, toda una magistral clase y deleite de arte. Presenta la historia del Apocalipsis. En el tímpano, un Pantocrátor (Jesús en poder, sentado en el trono, bendiciendo) rodeado de los Tetramorfos (los símbolos de los 4 Evangelistas). En el friso del dintel (debajo del Pantocrátor) están representados los 12 Apóstoles. En el friso de la derecha están los condenados y en el friso de la izquierda los salvados. Debajo se recogen diversas representaciones de la historia de la salvación, como la anunciación, la adoración de los magos, el bautismo de Jesús, la matanza de los inocentes… En el nivel inferior, separados por pilastras, diversos santos. Hay que tener muy en cuenta la belleza y expresividad del trabajo realizado. Quienes promovieron esta obra de arte casi consiguen que se les perdone el vandalismo llevado a cabo con monumentos anteriores para realizar esta joya.

En esta ocasión no visitamos el claustro porque ya estaba cerrado y no era éste el destino de nuestras vacaciones. Cuando lo visitamos, hace algunos años, la piedra estaba muy sucia pero disfrutamos con las figuras esculpidas desde mediados del siglo XII hasta principios del XIII. Recomendamos vivamente que disfruten con él; posiblemente se podrá disfrutar más porque es probable que hayan realizado en él trabajos de limpieza y restauración.



  • Calles del casco histórico: ciertamente, nos dio un poco de pena porque tenemos la sensación de que se ha dado un deterioro, quizá debido a los efectos de la crisis y a una menor afluencia de visitantes, pero no deja de ser una ciudad que sorprende en cada rincón.

Hay otros puntos interesantes en Arles, como la fundación Van Gogh, las termas de Constantino, el museo textil, el criptopórtico, la necrópolis de Alyscamps… En esta ocasión, de paso hacia otro destino, queríamos recrearnos en algunas de las maravillas de Arles pero no teníamos tiempo para todas ellas.
3º DÍA. 24 DE JUNIO. VIERNES.

Recorrido del día:

  • Salida de Arles: kilómetro 762

  • Destino: Avigliana. Piazzale Gran Torino. N 45,07312 // E 7,3900

  • Llegada a Avigliana: kilómetro 1161

  • Kilómetros del recorrido en el día: 399.

Salimos a las 8'45 con destino a Avigliana. La información que tenemos nos indica que existe un área en Piazzale Giovanni Suppo.

La primera dificultad la encontramos en que el Tom-Tom no reconoce esta dirección; reconoce la Piazza San Giovanne y la Piazzale di Suppo. Programamos la 2ª y a ver qué pasa. Mañana será otro día, casi cuatrocientos kilómetro más adelante, y con los Alpes por medio…

Tal como habíamos previsto, el trayecto se hace pesado porque hay que atravesar los Alpes, el tráfico es denso en la primera parte del trayecto (hasta bien pasado Avignon, así como cada vez que nos aproximamos a algún núcleo de población importante y, sobre todo, en el último tramo, el de los Alpes.

El Tom-Tom, nada más entrar en Italia, “se perdió” con bastante frecuencia ¿será un aviso para los viajes por Italia?

Cuando llegamos a Avigliana, la ubicación del área no se correspondía con ninguna de las dos posibilidades: no era Piazzale Suppo ni era Piazza San Giovanni. Después de preguntar a varias personas, pudimos encontrar el área. La dirección es Piazzale Gran Torino y las coordenadas son: N 45,07312 // E 7,3900.

Se trata de un área amplia con servicio de aguas gratuito. Mañana, antes de aventurarnos a subir al santuario de Sacra di San Michele, vaciaremos y repondremos aguas. Estamos cansados. Después de cenar y una relajante ducha, un rato de lectura y a dormir.


4º DÍA. 25 DE JUNIO. SÁBADO.

Recorrido del día:

  • Salida de Avigliana: kilómetro 1161

  • Destino Rívoli: Via Isonzo. Coordenadas N 45.08029 E 7.51095

  • Kilómetro 1199.

  • Kilómetros del recorrido en el día: 38

Noche tranquila en el área de Avigliana, a pesar de los mosquitos (se hace notar la proximidad de un lago). Vaciamos y llenamos aguas y nos dirigimos a La Sacra di San Michele.

Es una ascensión a la cima del monte Pirchiriano, un pico de las estribaciones de los Alpes; unos 12 kilómetros por una carretera estrecha y saturada de ciclistas. En la cima nos espera una mole inmensa de santuario con mucha historia, buenos retazos de arte y mucha emoción para las gentes de la zona.

El santuario tuvo sus orígenes allá por los finales del siglo X. Al principio había un hermoso templete octogonal de estilo románico puro, construido sobre las ruinas de un templo pagano. El templete, en torno al que los frailes habían construido el cementerio, empezó a desmoronarse a finales del siglo XVII; hoy sólo quedan unas ruinas.

La Sacra di San Michele. Una abadía benedictina que llegó a tener la importancia que da una posición estratégica y el favor de reyes; en sus épocas de esplendor llegó a albergar 150 frailes y la posesión de innumerables bienes.

Se trata del monumento símbolo del Piedemonte que se construyó entre finales del siglo XI y principios del XII. Por su importancia le otorgaron el privilegio de ser considerada “abadía nullius” (no sujeta a obediencia de ninguna diócesis). En unos tiempos en los que los obispos era auténticos señores nobles, con poder terrenal y derecho a percibir impuestos de sus súbditos, este privilegio la ponía al mismo nivel que un obispado y al abad en la misma categoría que a un obispo; ello suponía riquezas y poder.

Arquitectónicamente es un edificio importante cuya estructura está condicionada por el lugar en el que se encuentra: la cima de una colina rocosa. Las paredes y accesos se realizaron aprovechando la propia morfología de los roquedales.

La entrada al monasterio es la parte más impresionante del edificio; unas rocas grises sirven de cimientos a una iglesia de piedra verduzca de 41 metros de altura coronada por un ábside central con una arquería romana imponente.

Para acceder a al iglesia hay que hacerlo a través de la “Escalinata de los Muertos”. Es una escalera imponente que, nada más acceder a ella, a mano izquierda, tiene una columna de 19 metros de altura que sostiene el suelo de iglesia. A lo largo de la empinada escalera, en las paredes, nichos de personajes ilustres.

Al final de una escalinata de más de 200 escalones, quizá lo más llamativo a nivel artístico: “la Puerta del Zodíaco”. Está esculpida en dos columnas con capiteles dedicados a Caín y Abel y a Sansón y Dalila. Además hay otros capiteles simbólicos en los que hay sirenas, leones rugientes y mujeres que amamantan serpientes.

La iglesia fue reconstruida a mediados del siglo pasado. Se trata de una iglesia de tres naves de los siglos XII-XIII que muestran la transición del románico al gótico. La parte más antigua son los tres ábsides de ladrillo rojo.

En la iglesia hay diversos frescos de principios del siglo XVI. Los más famosos son el de la Asunción de la Virgen y el de la leyenda de la construcción del monasterio (los ángeles transportan el material y, a la llegada del obispo, el monasterio está terminado).

Una de las estrellas del monasterio es la tumba del abad Guillermo III, gótica del siglo XIV; se trata de un abad que rigió el monasterio a principios del siglo.

Las panorámicas que se divisan desde sus terrazas, los frescos en la iglesia y el conjunto monumental, bien merecen una visita.

En la parte norte, sólo quedan ruinas de lo que fue edificio gótico.

No se puede dejar de hacer un guiño a Humberto Eco, quien se inspiró en esta abadía para escribir la novela “El Nombre de la Rosa”, llevada luego al cine con el mismo título.

Concluida la visita, nos dirigimos a San Antonio de Ranverso.

Se trata de un complejo compuesto por la iglesia, el monasterio y un hospital de peregrinos. Es una abadía extraña que perteneció a los frailes antonianos.

Los frailes antonianos, quienes toman el nombre de San Antonio, un monje del siglo III que vivió en el desierto de Egipto. Este santo, por su vida y las leyendas acerca de sus tentaciones se convirtió en el referente de la vida eremita; las leyendas dicen que las tentaciones que sufrió fueron de carácter sexual y, por este motivo, la iconografía lo representa siempre acompañado de un cerdo (¿!?); la devoción popular utilizó este símbolo para nombrar al santo “defensor de los animales”.

Hay una leyenda que habla de unos frailes antonianos, medio monjes - medio guerreros, que lucharon contra los enemigos de la fe (empezarían luchando contra los arrianos de los primeros siglos del cristianismo y seguirían luchando contra los musulmanes); según estas leyendas, estaban asentados en África. No hay constancia de que hayan existido. Lo cierto es sí hay constancia es de que, a partir de finales del siglo XI, surge la orden; siempre se dedicaron a la atención de enfermos y, de un modo muy especial, crearon monasterios con hospitales a lo largo del camino de Santiago.

Eran auténticos especialistas en el tratamiento de la lepra y el “fuego de San Antonio”. Esta enfermedad se manifestaba en las personas con una sintomatología muy dolorosa y fatal: picores, ennegrecimiento y engangrenamiento de miembros, generalmente periféricos (manos y pies…) hasta que “se secaban y caían”. También tenía como consecuencia inmediata en las mujeres embarazadas el aborto enseguida de iniciarse la enfermedad.

Una de las causas principales de la enfermedad era la ingestión del cornezuelo; el cornezuelo nace en las espigas del centeno por exceso de humedad. Uno de los efectos de la ingestión de este hongo es la contracción arterial; esta contracción dificulta la circulación de la sangre y, como consecuencia, provoca la gangrena.

Arquitectónicamente, el monasterio es un buen ejemplo del gótico lombardo. En la construcción predomina el ladrillo y las piedras de los capiteles son de granito verde, como en el caso de La Sacra de S. Michele.

Contiene unos preciosos frescos del siglo XV y un políptico del siglo XVI en el altar mayor. Los frescos, muy bien conservados, son preciosos por su colorido, ingenuidad y expresividad.

El complejo arquitectónico está bastante deteriorado.

Rívoli. Aunque no tiene grandes monumentos para visitar, decidimos pernoctar en esta localidad y utilizarla como campo base para visitar Turín. Es un área tranquila, en la que hay servicio de aguas y pernocta, está próxima a Turín y el transporte público es muy frecuente, barato y cómodo.

A la tarde pedimos en Turismo información sobre los monumentos del pueblo y limitaciones en el uso del área, tomamos unos helados e hicimos compra.

Los monumentos más interesantes son:


  • Castillo: aunque probablemente sea del siglo IX – X, no hay documentación de él hasta el siglo XII, cuando Federico Barbarroja cede los territorios de Rívoli a los obispos de Turín. La casa de los Saboya disputa estas propiedades a los obispos y surgen guerras que llegan a dañarlo. A finales del XIII pasa a ser propiedad de los Saboya. Su ubicación es privilegiada, tanto por la espléndida panorámica que se divisa desde él como por la ubicación estratégica de cara a la vigilancia y defensa.

Arquitectónicamente, el castillo actual es barroco, del siglo XVIII; estaba bastante deteriorado pero restauraron buena parte de él; lo acondicionaron para museo; está considerado como uno de los mejores museos de arte contemporáneo de Italia.

  • Casa del Conte Verde: es una obra representativa del quatrocento, a caballo entre el gótico y el renacimiento. Está restaurada recientemente. La fachada tiene 4 arcos con capiteles de cerámica. Dentro hay una oficina de Turismo y exposiciones de objetos etnográficos.

  • Campanile de la Filanda, uno de los vestigios más importantes de la arquitectura medieval de Rívoli; su forma cuadrada y compacta se debe a que, originariamente, tenía una función defensiva.

  • Muchas casas con fachadas antiguas perfectamente restauradas, algunas de ellas con pinturas renacentistas, dan un aire distinguido a su casco histórico.

El área está un poco alejada del centro histórico, o del punto de partida de los autobuses que hacen el servicio de conexión con Turín. En Turismo nos recomendaron que, a la mañana, vayamos con la AC hasta la “Piazzale Cimetero” (N 45º 4’ 15.18’’ // E 7º 31’ 38.08’’), donde puede permanecer estacionada, sin ningún problema, hasta la vuelta.
5º DÍA. 26 DE JUNIO. DOMINGO.

Turín.

Tal como estaba previsto, nos acercamos hasta el aparcamiento del cementerio con la AC; justo enfrente, está la parada del bus 36, que lleva directamente hasta la parada del metro“Marche”; con un billete de 1'5 € (se compran en los “Tabachi” o en algunos quioscos) se llega desde Rívoli a la parada del metro y, el mismo billete se puede utilizar para el metro, al centro de Turín.

En Turín había fiesta. Se celebra el 150 aniversario de la unificación nacional de Italia; se hacía en Turín porque fue la primera capital de la nación: banderas, uniformes de gala, desfiles...

Vimos las zonas más emblemáticas de la ciudad: calles porticadas, avenidas de construcciones imponentes, calles y avenidas amplias y una urbanización de la ciudad organizada como una tableta de chocolate.



Visitamos el palacio Madama, el museo Egipcio, la catedral, las iglesias de Santa Catalina y la de San Carlos, el palacio real y la iglesia real de San Lorenzo.
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