Borrador de la comisión de educación y deportes el lunes 30 de junio de 2014



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A partir de ese extremo, todos podríamos poner ejemplos. Yo me he tomado muy en serio esta cuestión y he mantenido reuniones con grupos de clubes a lo largo y ancho de todo el territorio. Por ejemplo, podría recordar una visita que cursé hace ya más de un año a Cataluña. Me reuní en el club de polo con más de 20 clubes deportivos de la zona, que me trasladaron sus inquietudes, su situación, y los casos que me planteaban no eran los de una persona que por 90 euros regara el césped de un campo; lo que me planteaban en el caso del fútbol, por ejemplo –lo recuerdo perfectamente−, era el supuesto de una persona que cobraba 600 euros al mes por jugar en un equipo de tercera división pero que, como tenía otro trabajo bien remunerado, decía que, si tenía que regularizar esos ingresos ante Hacienda, el tipo que le iban a aplicar era muy alto y que por 600 euros no le compensaba ir a jugar los fines de semana. La respuesta que le di –y les invito a que la compartan conmigo− es que dejase de jugar al fútbol. Si su motivo son los 600 euros, me parece una ofensa, en un país con tantos millones de desempleados como tenemos hoy día, siendo una cantidad que prácticamente alcanza la del salario mínimo interprofesional, que se considere un ataque al deporte.

Y lo mismo sucede en otros muchos casos. En esas inspecciones de trabajo que se han llevado a cabo en Cataluña no se han levantado actas a personas que cobren 90 euros; no nos engañemos. Tenemos jugadores de waterpolo -que ha sido el detonante de estas inspecciones, los clubes de natación−, algunos, que ganaban cantidades superiores a los 2000 euros al mes. Por tanto, no cambiemos los términos de lo que ha venido sucediendo. Si de verdad queremos identificar el problema, vamos a hacerlo. Todos queremos, y así lo quieren también los clubes deportivos, que lo han entendido, que esas personas coticen por hacer un deporte profesional, porque, aunque no sea futbol de primera división, es deporte profesional. Y es que eso no solo es bueno para los clubes, también es bueno para los deportistas, porque, con las reformas que se van emprendiendo en materia de Seguridad Social, cuantos más años tenga cotizados una persona, mejor pensión tendrá el día de mañana. Miquel Torres –por quien tengo especial admiración, tanto por la entidad como por la persona, voy a reconocerlo aquí −, presidente del Club Natació Sabadell, a quien, por cierto, vi recoger el Premio Nacional de Deporte concedido a su entidad, me señalaba que muchos voluntarios que habían estado durante años y años, décadas, trabajando en la entidad, que en su momento dijeron que no querían que se les diera de alta porque tenían otro trabajo, cuando ha llegado el momento de jubilarse han manifestado que querían tener la prestación de jubilación por todo lo que deberían haber cotizado. Y como esas obligaciones no prescriben ante la Seguridad Social, les han demandado ante los jugados. Es algo que no me puedo inventar, porque ahí están las sentencias. Y me contaban que habían perdido todas las demandas y que ellos mismos se han dado cuenta de que ese camino no conducía a ningún destino razonable. De modo que se ha regularizado, como han hecho otros muchos clubes, algo de lo que –insisto− nos tenemos que alegrar, máxime en un contexto en el que hay un acuerdo, creo que también muy extenso entre la opinión pública y el mundo del deporte, por dignificar las profesiones deportivas.

En la pasada legislatura hubo una gran polémica sobre la oportunidad de aprobar una Ley de profesiones deportivas. La Comunidad Autónoma de Cataluña aprobó una y está en vías de revisarla. Y puedo afirmar, sin ningún género de duda, que uno de los propósitos de esa normativa es dignificar las profesiones deportivas. ¿Podemos tener a personas que tienen un puesto de trabajo en este tipo de entidades? Creo que la peor traición que se puede hacer a esos pretendidos valores del deporte, a esa pretendida bondad de lo que hace el deporte, es que sirva para amparar trasgresiones de la normativa de Seguridad Social. Creo que son dos cuestiones perfectamente compatibles y lo que hay que hacer es identificar esta realidad. Lo que es y no es voluntariado se distingue perfectamente. Además –por lo menos, yo lo entiendo así− es algo que no podríamos plantearnos de otra manera. Para una persona que trabaja dos horas en tareas agrícolas recogiendo la uva −como sucederá ahora, en el mes de septiembre−, por supuesto obligamos a la empresa a darla de alta en la Seguridad Social. ¿Por qué a una persona que trabaja en una entidad deportiva −si recibe exactamente el mismo tipo de remuneración que esa otra que trabaja en el campo− no la vamos a dar de alta en la Seguridad Social? Vamos a distinguir dos cuestiones que son completamente diferentes. A estas personas que realizan un trabajo encomiable, imprescindible, necesario, pero que de verdad es voluntariado, se les debe compensar de los gastos que genera ese voluntariado, como usar un medio de transporte, si necesitan una dieta de alimentación, si tienen que gastar en su ropa deportiva para llevar a cabo ese trabajo, etcétera, todo eso por supuesto debemos ampararlo. Pero esto no puede ser la vía para que se cree un pseudomercado de trabajo oculto, de trabajo no regularizado. Insisto, nadie debería defender eso, estoy convencido de que sus señorías no lo hacen y por eso es relativamente sencillo ponerse de acuerdo. Si a una persona le pagan 90 euros por ir un día a la semana a regar el campo, con todo el respeto a esa persona, va a ser difícil justificar que eso no sea un trabajo remunerado, como tantos otros, cientos de miles de españoles y españolas –igual millones− que tienen trabajos a tiempo parcial, de pocas horas de dedicación y que pueden tener una remuneración en varios trabajos a tiempo parcial de esa naturaleza. Lo que habrá que ver es no la cantidad de dinero, sino los gastos y la dedicación de tiempo que le origina esa actividad.

En esa línea ha ido trabajando la comisión a la que antes hacía referencia y en eso es en lo que estamos, e insisto, en lo que están las entidades deportivas. Sin duda que estas actuaciones inspectoras y el tratamiento que recibieron, cómo fueron conocidas en los medios de comunicación, generaron alarma, y esas reuniones que se llevaron a cabo en distintos lugares, como las que el senador Maldonado nos trasmitía que se produjeron en Cataluña y también en otros sitios, también han generado alarma. En general, cualquier reforma o cualquier cambio de situación provoca alarma, máxime si no se conocen los perfiles de esa modificación, pero les aseguro que he seguido con atención este tema y he tenido la oportunidad de hablar en los últimos meses de este año que ha transcurrido, desde que mantuve esa reunión y se aprobó esa disposición, con muchos responsables de entidades deportivas, con los responsables de la asociación de grandes clubes deportivos en España y todos ellos han procedido –y han entendido que era lo razonable− a regularizar a aquellos trabajadores que no lo estaban. Creo que esta iniciativa ha sido buena para los clubes, para el deporte, y ahora lo que falta es darle esa solución definitiva que aporte seguridad para el futuro y permita conocer con precisión dónde se encuentran los límites entre lo que es una relación laboral en el ámbito del deporte, en el ámbito de la cultura y en el ámbito de cualquier sector socioeconómico. Me recordaban varios portavoces la importancia económica que tiene el deporte, y tengo que decir que sí pues entiendo que esto es una parte también de esa importancia económica.

Y en cuanto a la inquietud de la Federación Española de Municipios y Provincias, a la que aludía el portavoz del Grupo Socialista en el Senado, le señalaría que los municipios, con sus escuelas municipales, como todos, deben ser −si cabe, los municipios con más razón− ejemplares en el cumplimiento de la ley. Cuando en las escuelas municipales deportivas a los monitores, a los encargados, a las personas que realicen diversas tareas les están remunerando, se lo plantean de otra manera -yo entiendo fácilmente que una persona pueda ser voluntaria en un club deportivo por amor a ese club deportivo, porque ha sido socio, porque se ha formado ahí, porque ha hecho deporte ahí-, porque no es habitual que haya voluntarios, aunque sí lo es en un evento deportivo. En lo que alcanzo a conocer y estoy seguro de que sus señorías también, y, por tanto, el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, saben que normalmente en las escuelas deportivas municipales las personas que trabajan lo hacen por un interés económico, y si lo hacen por un interés económico va a ser difícil defender que se trate de voluntarios; se trata de personas a las que les gusta el deporte, que lo conocen, en muchas ocasiones pueden ser estudiantes que lo complementan con otros ingresos para llevar a cabo su vida, pero hay estudiantes que trabajan en un sitio, hay estudiantes que trabajan en otro y a todos ellos se les pide lo mismo que al resto de trabajadores: cuando llevan a cabo una tarea remunerada en los términos previstos en el artículo 1 del Estatuto de los Trabajadores, sea quien recibe el servicio un ayuntamiento, sea una gasolinera, un supermercado o un establecimiento de comida rápida, todos ellos tienen la obligación de cotizar por esos trabajadores.

Vamos a seguir trabajando y esta es la línea, la de tener muy claro que hay que salvaguardar este fenómeno, este importantísimo fenómeno del voluntariado deportivo, pero que eso tiene que ser compatible con el cumplimiento de las normas laborales que se exigen al resto de los sectores de la sociedad. No hay ninguna otra intención en lo que yo alcanzo a conocer detrás de esto. Recientemente también compareció el secretario de Estado de la Seguridad Social y dio las explicaciones pertinentes, pero no había ningún objetivo diferente, señoría, detrás de esta iniciativa que enmarcarla en el plan general, como lo ha hecho Hacienda también con las entidades deportivas. Y en cuanto a la valoración, si me preguntan por la mía personal, por la del Consejo Superior de Deportes, en el trato que he tenido con los distintos interlocutores sociales, es una valoración positiva. Todas las entidades señalan que han procedido a regularizar a las personas, que eran conscientes, y desde luego lo son ahora, de que estaban en una situación no conforme a la ley, sin mayor problemática y dándose cuenta de que ha sido un paso útil. Ahora bien, insisto, quedan por delante retos, por ejemplo, que entidades muy pequeñas puedan afrontar los costes que genera la gestión de ese trabajo con la Seguridad Social, o sobre todo que tengan seguridad jurídica y sepan exactamente en qué condiciones pueden contar con los servicios de una persona, saber que eso es voluntariado y que no van a tener ningún problema. Ese es el objetivo que encara el dictamen, el trabajo, el estudio que se encargó por la Ley de emprendedores al Gobierno e insisto, en mi modesta opinión, se va a llevar a cabo esa actuación.

En cuanto a las conclusiones, entiendo que se está siendo razonable y benévolo, no son pocas las entidades deportivas que me han pedido hacer gestiones ante la Seguridad Social para que puedan afrontar esas obligaciones económicas derivadas de la regularización. La Seguridad Social −lo subrayo aquí públicamente− siempre ha sido sensible y ha acogido las peticiones razonables que nos han dirigido estos clubes, evidentemente con esa intención pedagógica −que comparto con su señoría que debe ser el fin principal− cuando no se trataba de deporte profesional claramente o de aspectos en los que era incontestable que había una relación laboral que nadie dudaba, y que se habían tratado de ocultar reduciendo las entregas de dinero, en fin, haciendo prácticas obviamente fraudulentas. En la Seguridad Social está habiendo ese ánimo de no mirar hacia atrás y de ayudar a que emerja lo que es un sector económico importante, algo que va a favorecer –creo− a las entidades, a los propios afectados y a quienes reciben sus servicios.

En lo que tiene que ver con el dopaje, les señalaba que no hay óbice a que, si lo solicitan, comparezca el actual director de la Agencia Española de Protección de la Salud en el Deporte. Nosotros estamos trabajando en preparar la actualización de esa ley, en tratar de llevar a cabo las mejores prácticas, etcétera. Hay aspectos que escapan –y les invito también a que los compartan conmigo, con este presidente del Consejo Superior de Deportes− del ámbito del Gobierno, por ejemplo lo que pueda ocurrir con la Operación Puerto. Esa es una de las grandezas del Estado de derecho, la separación de poderes, de forma que lo que decida el Poder Judicial, en cuyas manos está, lo acataremos y lo aceptaremos desde el Consejo Superior de Deportes. Nosotros hemos dado nuestra opinión personándonos en la causa, recurriendo la sentencia, es parte de ese juego de la separación de poderes y a él nos atendremos.

En el resto de aspectos, queremos seguir trabajando. Se han producido ya los avances a los que aludía el portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Senado, estamos convencidos de que las praxis defectuosas en la realización de los análisis que señalara la directora de la Agencia Estatal Antidopaje ya se han superado; ahora mismo los análisis se llevan a cabo sin que se produzcan esos defectos, lo que ha comportado cambios en la manera de actuar.

En ese respeto al Estado de derecho al que aludía en relación a la Ooperación Puerto, tengo que decir que en el Consejo Superior de Deportes lo vamos a mantener en todos los casos. A mí no solo no me preocupa que una deportista o un deportista acudan a los tribunales, lo digo por la alusión personal que ha realizado, sino que lo entiendo perfectamente razonable. Afortunadamente, vivimos en un Estado de derecho y quien discrepe en un caso concreto de la aplicación que se esté realizando de una norma, no solo tiene el derecho, sino que todos nos deberíamos alegrarnos de que acuda, si considera que es oportuno, a los tribunales, que le darán la respuesta que entiendan y que todos acataremos, y en ese iter judicial que se recorra, cada uno sostenga, como viene ocurriendo, su actitud: el Consejo Superior de Deportes la que sostiene, que es de todos conocida, y que aplicaremos en cada caso, y cada deportista, por supuesto, cómo no, tiene el perfecto derecho, repito, de acudir a los tribunales; nosotros lo respetamos y nos parece una manifestación sana, que acredita que todo lo que hacemos lo queremos hacer conforme a derecho. Si yo me preocupara porque un deportista o una deportista acudieran a un tribunal, supongo que estaría pensando que estoy haciendo las cosas mal o que tengo las leyes en una situación complicada. Es algo natural, es algo casi higiénico en un Estado de derecho que cada uno pueda defender su derecho de la manera que mejor le parezca y, por eso, permítame que no comparta también en este aspecto –por supuesto que en el personal no lo comparto− la alusión que ha realizado.

En cuanto al dopaje en el fútbol, no he alcanzado a entender exactamente la inquietud que manifestaba, pero se están haciendo los controles. Es más, se han empezado desde hace unos meses a realizar controles en sangre y pienso que es un avance importante de normalización que todos los deportes, exactamente todos los deportes, sean tratados igual, con las mismas pruebas, con los mismos requisitos y con las mismas exigencias, adecuadas a su naturaleza, pero sin que exista ningún tipo de distinción. En este punto, y por acabar ya, señalaría que estamos alineados, creo que no puede ser de otra manera, con las autoridades internacionales, que los procedimientos −que han sido validados por la comunidad deportiva internacional, que están incluidos en el código mundial antidopaje y que están siendo incorporados ya por la mayoría de las federaciones internacionales− son los que consideramos perfectamente homologados y que, por tanto, vamos a seguir aplicando.

Otra inquietud que han manifestado varias de sus señorías en su intervención es la relativa a la fiscalidad en el deporte, la oportunidad de aprobar una Ley de mecenazgo deportivo, de revisar el IVA que pagan las instalaciones deportivas o que se paga por los servicios deportivos. En la comparecencia de presupuestos hablamos detenidamente de estos particulares. Personalmente sostendría que las Cámaras, y el Gobierno proponiéndolo, han hecho un esfuerzo importante y, con la consideración del deporte como mecenazgo prioritario, un programa del que gozan pocas actividades en la actualidad, que está permitiendo la llegada de importantes recursos económicos al deporte y nos gustaría seguir profundizando en esta línea. Por supuesto, cuantas más ventajas tenga el deporte, será mejor para todos y, desde luego, el trabajo que realizan tantas entidades a lo largo y ancho de la geografía de nuestro país merece cuantas más ayudas, mejor. Creo que eso hay que compatibilizarlo -ya estaba en el ánimo de las intervenciones de sus señorías- con la situación actual y las posibilidades que ofrece la economía de nuestro país en el momento presente. Por eso, en ese balance, en mi modesta impresión, que admito que pueda no ser compartida por los portavoces, creo que el deporte ha salido muy favorecido. Ha recibido una ayuda importante con este proyecto de mecenazgo prioritario y lo que debemos hacer desde el Consejo Superior de Deportes es trabajar para que esta extraordinaria ventaja que tiene ahora el deporte a su alcance, continúe dando sus frutos y, si es posible, se prolongue cuanto más en el tiempo.

Me gustaría destacar que es una iniciativa dirigida sustancialmente a aquellas entidades más pequeñas, a aquellas entidades que más precisan ayuda. Se ha limitado la desgravación a la cantidad de 50 000 euros para que, como ha ocurrido en anteriores ocasiones, no se repita ahora que todas estas ventajas a quienes acaben favoreciendo sea a los más poderosos, al gran deporte profesionalizado, que las empresas quieren buscar como escaparate, y que de verdad llegue a los deportistas, con esa inquietud que manifestaba la portavoz del Grupo Popular en el Senado, a las entidades de base, a las entidades más pequeñas y con menos posibilidades de acceder de otra forma al patrocinio.

Otra de las inquietudes que me han manifestado de forma reiterada han sido las relativas, lo aludía yo en mi intervención, al racismo. Agradezco sinceramente el apoyo que he recibido de varios de los grupos parlamentarios. Les invito a que trabajen con nosotros, a que nos ayuden. Esta es una Cámara que permite a sus señorías tener un contacto mucho más directo, más detallado con lo que ocurre en todos los territorios. En el Consejo Superior de Deportes podemos tener esa dificultad, ese defecto. Estamos ubicados en Madrid, es un organismo central y no tenemos delegaciones en el territorio. Nos pueden ayudar, con la sensibilidad que han demostrado, y hacernos llegar las iniciativas que lleven a cabo entidades que estén siendo exitosas en los territorios de los que vienen sus señorías, y ponernos en contacto con ellas. Con la sensibilidad que han demostrado, y que les agradezco, les pido y les invito a que presten ese favor al Consejo Superior de Deportes, a que nos ayuden a combatir este asunto.

El portavoz del Grupo Parlamentario Socialista en el Senado, señor Álvarez, me indicaba que había leído críticas que hablaban de tibieza. No he leído esas críticas -se ha referido a noticias de prensa, a informaciones que nos llegan sobre las apuestas ilegales- pero si no me puede detallar esas informaciones, de qué hecho estamos hablando en concreto, me va a ser muy difícil dar contestación a esas posibles críticas que usted ha oído. En todo caso, esta es una materia en la que nunca me gustaría hacer política partidista ni organizar un debate. Mis únicos adversarios, los únicos rivales que tenemos, los únicos enemigos, aquí sí que se lo podría llamar, son los que fomentan estas actitudes, los que las llevan a cabo y, por tanto, cualquier crítica que reciba, la considere más o menos justificada, la voy a dar por buena, porque todo el grado de exigencia que nos impongan al Gobierno en esta materia es bienvenido y es algo que debe ser impuesto así.

Sí le señalaría a este respecto que en actuaciones que han motivado interpelaciones de algunos de los grupos parlamentarios aquí, antes de que llegaran a la opinión pública, habíamos ya invitado a los responsables públicos encargados de esas materias, federaciones deportivas que controlan a los árbitros, a los órganos de la policía que controla a los coordinadores de seguridad en los estadios, a que nos mandaran información. Hace más de un año, antes de que estas polémicas llegaran a los medios de comunicación, porque ya habían ocurrido incidentes, lo habíamos puesto en su conocimiento y les habíamos pedido una mayor intensidad o cambiar las praxis para ser más eficaces en la lucha contra este fenómeno. Hemos recurrido al Tribunal Administrativo del Deporte aquellas resoluciones de las federaciones que no hemos considerado apropiadas y se han llevado a cabo acciones que antes no habían ocurrido nunca en la historia, señor Álvarez. Por ejemplo, hemos invitado al Villarreal Club de Futbol a que cierre parcialmente su estadio. En fin, como le digo, me parece que todo lo que se haga es poco.

Vamos a denunciar y perseguir todas las actuaciones de este tipo que tengamos conocimiento. Hemos abierto un cauce de comunicación que ya se está utilizando por parte de los ciudadanos para que nos trasladen aquellos incidentes de esta naturaleza que puedan producirse y he ido en persona a disculparme, a pedir perdón en nombre de mi país, creo que era mi obligación, a deportistas que han sufrido estas agresiones. Lo hice con el jugador Koné, del Racing de Santander. Fui a un entrenamiento y públicamente le pedí perdón, porque la agresión que había sufrido era una agresión intolerable y era mi deber, como sociedad española, hacerlo. Lo he hecho con otros deportistas, que han tenido incidentes de esta naturaleza, personal o telefónicamente. Me parece que es bueno que se conozca. Tienen derecho ellos, sus comunidades, las personas que nos visitan de fuera a que se les pida perdón y a que se haga público que esta es una actitud completamente contraria a lo que quiere el Gobierno y a lo que quiere la sociedad española, y en esa línea vamos a seguir trabajando.

Me he reunido recientemente con el colectivo de aficiones de fútbol, con Aficiones Unidas hemos instaurado también un cauce de trabajo y, sobre todo, como le decía, hemos creado este grupo con la ONG FARE −acrónimo en inglés de lucha contra el racismo−, y estamos colaborando igualmente con ellos para erradicar completamente este fenómeno.

Otro aspecto que ha sido de común tratamiento por parte de todos los grupos parlamentarios es el de la licencia única. En primer lugar, me gustaría agradecer la sensibilidad que han tenido algunos grupos para negociar sobre este tema –algo difícil a veces en el contexto actual en el que hay tantos debates encendidos que afectan a aspectos diversos− y tener la valentía y el coraje de lo que, a mi parecer, debería ser una praxis habitual: negociar, ya que la negociación siempre es cesión.

Senador Maldonado, no creo que cada vez que su señoría haya llegado a un acuerdo a lo largo de su vida parlamentaria haya tenido la sensación –si me lo permite- de que primero había metido una cabra y luego la había sacado. Llegar a acuerdos es siempre ceder sobre la postura que uno mantiene. Si todos pensáramos lo mismo seguramente sobrarían las diversas sensibilidades que representan los diferentes grupos parlamentarios. Yo siempre que he llegado a acuerdos –y he llegado a muchos a lo largo de estos dos años y medio en el Consejo Superior de Deportes− siempre los he considerado un éxito, y me han parecido un éxito porque es bueno lograr el máximo consenso, buscar que las cosas se aprueben contando con el máximo respaldo, aunque ello sea a costa, como ha sido siempre que he llegado a un acuerdo, de ceder sobre lo que para mí era el ideal o sobre lo que para mí era la pretensión inicial.

Me gustaría recordar que la iniciativa legislativa más importante que el Consejo Superior de Deportes ha traído a estas Cámaras, y a la que he hecho referencia, la Ley de protección de la salud y lucha contra el dopaje en el deporte de 2013, fue apoyada por grupos parlamentarios como Izquierda Unida, y lo consideré un éxito. Ello me obligó a buscar fórmulas diferentes de las que venían en la propuesta del Gobierno, y, si quiere que le diga la verdad, señoría, con el paso del tiempo lo que en ese momento vi –insisto- como la renuncia normal de una transacción, a la vista del tiempo transcurrido lo veo incluso como una mejora de la ley. Cuanto mayor sea el apoyo dado a las normas, cuanto más amplio sea el grupo de personas que las respaldan significará que se ha conseguido integrar a más sensibilidades ya que no solo es una cuestión de aritmética, de alcanzar la mayoría que exigen los reglamentos de las Cámaras, sino –como he dicho- de integrar más sensibilidades, y con este ánimo he ido siempre a cualquier negociación, sea de una norma o sea de cualquier otra vicisitud, y con este ánimo hemos venido también a la licencia única. Por eso me gustaría reconocer públicamente aquí, una vez más, la generosidad que en ese ánimo tuvo el Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso. ¡Claro que no era el plan del Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso el texto resultante! ¡Claro que el Grupo Parlamentario Vasco en el Congreso –todos lo conocemos− había presentado una enmienda de supresión del texto! Pero no vamos a ignorar lo que es el trabajo de negociación, el trabajo de renuncia, de buscar posturas comunes y que mejoren el texto; eso no significa que alguien se haya convencido de la bonanza de una cosa o se haya apeado de su postura inicial, lo único que significa es que entiende que su trabajo es mejorar los textos y trabajar dentro de las condiciones posibilistas que plantea la realidad. Y con ese mismo ánimo ha trabajado y seguirá trabajando el Consejo Superior de Deportes también en este tema.

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