Breve presentación del profesor: waldo ansaldi



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BREVE PRESENTACIÓN DEL PROFESOR:

WALDO ANSALDI es, formalmente, Doctor en Historia (Universidad Nacional de Córdoba), mas posee también una formación sociológica que incluye una extensa experiencia en investigación y una consistente preparación teórico-metodológica. Esa doble formación le ha llevado a trabajar en sociología histórica, un área de hibridación disciplinaria. Investiga, particularmente, mecanismos de dominación político-social, sistemas de partidos y condiciones sociales de la democracia en América Latina. Investigador del CONICET con sede en el Instituto de Investigaciones Sociales Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales UBA. Es también miembro del Centro de Investigaciones Socio Históricas (CISH), Universidad Nacional de La Plata.. Fue Secretario Ejecutivo Adjunto del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (1977-1988). Ha sido y es profesor de grado y/o posgrado en varias universidades del país y del exterior. Es profesor de grado y posgrado (Maestría y Doctorado) en la Facultad de Ciencias Sociales, UBA. Profesor visitante en la Universidade de Sâo Paulo (1989) y en la Universitat d’Estiú de Gandia (2003) e investigador visitante en la Universitat de Barcelona (1998 y 2001). Ha participado en más de noventa congresos académicos nacionales e internacionales. Fue director de la Maestría en Estudios Sociales para América Latina, Universidad Nacional de Santiago del Estero (1996-1999). Es autor de más de ochenta artículos publicados en el país y en el exterior. Entre los últimos: “Democracias de pobres, democracias pobres, pobres democracias”, en Julio Pérez Serrano, editor, Transiciones políticas en la época del capitalismo global. El difícil camino hacia la democracia, Asociación de Historia Actual, Cádiz, 2003, pp. 40-76; “De santos, cruzados y conspiradores mundiales. Las derechas argentinas y brasileñas en la década del treinta”, en Sociedad, nº 22, Buenos Aires, 2003; “Una Córdoba modernizada, mas sin modernidad, 1880-1918”, en 100 años de plástica en Córdoba, 1904-2004, Córdoba, 2004; “Quiera y sepa el pueblo votar. La lucha por la democracia política en la Argentina del Centenario”, en coautoría con José C. Villarruel. En e-l@tina, Revista electrónica de estudios latinoamericanos, Año 2, nº 6, Buenos Aires, enero-marzo de 2004; “Matriuskas de terror. Algunos elementos para analizar la dictadura argentina dentro de las dictaduras del Cono Sur”, en Alfredo R. Pucciarelli, coordinador, Empresarios, tecnócratas y militares. La trama corporativa de la última dictadura, Siglo Veintiuno Editores, Buenos Aires, 2004; “Comer con franqueza y comer con distinción. Las formas clasistas del comer”, en Estudios, Nº 15, Córdoba, 2004. Sus últimos libros publicados son Tierra en llamas. América Latina en los años 1930 (1ª ed., 2002; 2ª ed., 2003), Calidoscopio latinoamericano. Imágenes históricas para un debate vigente, 2004, y A mucho viento, poca vela. Las condiciones socio-históricas de la democracia en América Latina,, 2006. Dirige el proyecto de investigación Los sonidos del silencio., Dictaduras y resistencias en América Latina, 1964-1989, subsidiado por UBACyT (Programación 2004-2007).. Integra el Colectivo Editorial de e-l@tina. Revista electrónica de estudios latinoamericanos.
Actividades y parte de la producción académica del equipo que dirige el profesor Ansaldi pueden verse en Internet:

http://www.catedras.fsoc.uba.ar/udishal

1. OBJETIVOS ESPECÍFICOS DE LA ASIGNATURA
1. Ofrecer un panorama general de las teorías de las revoluciones, desde una perspectiva sociológico-histórica, en particular a partir del libro de Theda Skocpol (1979), que operó como renovador del debate en torno a la conceptualización y explicación de las revoluciones.

2. A partir de ese panorama, posibilitar un debate en torno a los renovadores planteos actuales acerca de la revolución como expresión de acción colectiva y de cambio social por antonomasia.

3. Brindar a los doctorandos un conjunto de información, conceptos y propuestas interpretativas que les permita avanzar en la comprensión de los procesos revolucionarios latinoamericanos del sigo XX, tanto en los casos de revoluciones triunfantes (México, Bolivia, Cuba) cuanto en los de las frustradas (Guatemala, Nicaragua) y de los proyectos derrotados antes de tomar el poder.

4. Procurar que, entrelazadamente con la adquisición de cierta información empírica y explicación teórica, los estudiantes adquieran alguna formación y entrenamiento en materia de formulación de problemas susceptibles de convertirse en objetos potenciales de investigación.


2. CONTENIDOS DE LA ASIGNATURA
Unidad 1: Teorías, metodología, sociología e historiografía de las revoluciones. El debate a partir de la propuesta de explicación estructural de Theda Skocpol.
Unidad 2: La revolución mexicana. El porfiriato. La caja de Pandora de la insurrección burguesa. ¿El populismo como culminación de la revolución?
Unidad 3: La revolución boliviana. La descomposición del régimen oligárquico tras la Guerra del Chaco. Una revolución obrera devenida campesina.
Unidad 4: La revolución cubana. Una lucha antidictatorial devenida revolución social. La dialéctica interna-externa en el desarrollo del proceso revolucionario.
Unidad 5: Frustraciones. La frustración de la revolución guatemalteca. El impacto de la revolución cubana en América Latina y los proyectos frustrados. La desilusión nicaragüense. La originalidad de Chiapas.

3. BIBLIOGRAFÍA

3.1. Bibliografía imprescindible

Barkin, David y Manitzas, Nita R. (comps.): Cuba: camino abierto, Siglo Veintiuno Editores, México, 1973.

Bethell, Leslie (ed.), Historia de América Latina, Editorial Crítica, Barcelona, 1992, tomo 9 (capítulos de Friedrich Katz, Jean Meyer y John Womack Jr.), pp. 13-77, 146-180 y 78-145.

Casanova, Julián: “Revoluciones sin revolucionarios”, en Zona Abierta, n° 41-42, Madrid, octubre de 1986-marzo de 1987, pp. 81-101.



Data. Revista del Instituto de Estudios Andinos y Amazónicos, N° 3, La Paz, 1992. Número dedicado a “1952. El proceso de la Revolución Nacional Boliviana”.

Giddens, Anthony: Sociología, Alianza Editorial, Madrid, 1991. Véase capítulo 19, “Revoluciones y movimientos sociales”, pp. 639-666.

Hobsbawm, Eric J.: “La revolución”, en Roy Porter y Mikulás Teich (eds.), La revolución en la hsitoria, Editorial Crítica, Barcelona, 1990, pp. 16-70.

Juliá, Santos: “Sociología de las revoluciones”, en VV. AA., Revueltas y revoluciones en la historia, Ediciones Universidad de Salamanca, Salamanca, 1994, pp. 151-163.

Knight, Alan: “Revolución social: una perspectiva latinoamericana”, en Secuencia. Revista de historia y ciencias sociales, n° 27, Instituto Mora, México DF, setiembre-diciembre de 1993, pp. 141-183.

Pasquino, Gianfranco: “Revolución”, en Norberto Bobbio, Nicola Matteucci y Gianfranco Pasquino (directores): Diccionario de política,, Siglo Veintiuno Editores, México DF, 7ª edición (enteramente revisada y ampliada), tomo L-Z, pp. 1413-1423.

Ramírez, Sergio: Adiós muchachos.. Una memoria de la revolución sandinista, Aguilar, Madrid, 1999.

Skocpol, Theda: Los Estados y las revoluciones sociales, Fondo de Cultura Económica, México DF, 1984; véanse “Introducción” y “Conclusión”, pp. 19-82 y 439-452.

Skocpol, Theda y Trimberger, Ellen Kay: “Revoluciones y desarrollo histórico del capitalismo a escala mundial”, En Teoría, n° 6, Madrid, abril-junio de 1981, pp. 29-47.

Sztompka, Piotr: Sociología del cambio social, Alianza Editorial, Madrid, 1995, capítulo 20, “Las revoluciones: la cumbre del cambio social”, pp. 331-350.

Tobler, Hans Werner: “”La revolución mexicana: algunas particularidades desde un punto de vista comparativo”, en Revista Mexicana de Sociología, Año LI, n° 2, México DF, abril-junio de 1989, pp. 151-159.

Zona Abierta, nros. 36/37, Madrid, julio-diciembre de 1985. Número dedicado a “Teoría e historiografía de las revoluciones”.

Zona Abierta, nros. 80/81, Madrid, 1997. Edición preparada por Fernando Aguiar y Leopoldo Moscoso (comps.), “Teoría y metodología de las revoluciones”.


Una selección de artículos de orden teórico y de análisis empírico sobre el tema del curso se encuentra en Teorías de las revoluciones y revoluciones latinoamericanas, UDISHAL, versión 2.0. 2005, edición digital en CD-Rom, fuera de comercio y para uso exclusivamente académico

3.2. Bibliografía de uso complementario y/o aconsejable

Ahrend, Hannah: Sobre la revolución, Alianza Editorial, 1ª edición, Madrid, 1988; 2ª edición, Buenos Aires, 1992.


Balari, Eugenio R.: Cuba, ¿la revolución acosada?. Entrevista de Ana Cecilia Oliva, Fondo de Cultrua Económica, México DF, 1993.

Germani, Gino, Bobbio, Norberto et all.: Los límites de la democracia, Biblioteca de Ciencias Sociales/15, CALCSO, Buenos Aires, 1985, vol. 1, artículos de S. N. Eisenstadt, Theda Skocpol, Albert Hirschman, Perry Anderson, Luciano Pellicani, Francesco Alberoni, pp. 69-131.

Gilly, Adolfo y otros: Interpretaciones de la revolución mexicana, Editorial Nueva Imagen, México DF, 1ª edición, 1979 (hay posteriores).

Hart, John Mason: El México revolucionario. Gestación y proceso de la Revolución Mexicana, Alianza Editorial, México, 1990.

Hobsbawm, Eric: Historia del siglo XX, Crítica, Barcelona, 1ª edic., 1995, capítulos pertinentes.

Hoffmann, Bert (editor): Cuba: apertura y reforma económica. Perfil de un debate, Instituto de Estudios Iberoamericanos de Hamburgo y Editorial Nueva Sociedad, Caracas, 1995.

Klein, Herbert S.: Orígenes de la revolución nacional boliviana. La crisis de la generación del Chaco, Coedición Editorial Grijalbo y Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, México DF, 1993. [1ª edición: Urquiza Ltda., Bolivia, 1968].

Knight, Alan: La revolución mexicana. Del porfiriato al nuevo régimen constitucional, Grijalbo, México DF, 1996, 2 vols.

Mires, Fernando: La rebelión permanente. Las revoluciones sociales en América Latina, Siglo Veintiuno Editores, México, 1988.

Pierre-Charles, Gérard: Génesis de la revolución cubana, Siglo Veintiuno Editores, 1ª edición, 1976; hay segunda (corregida y aumentada), 1978, y siguientes (la 8ª es de 1991).

Pereyra, Daniel: Del Moncada a Chiapas. Historia de la lucha armada en América Latina, Madrid, 1ª edición, 1994; 2ª, 1995.

Pineda Gómez, Francisco: La irrupción zapatista. 1911, Ediciones Era, México DF, 1997.



Revista Mexicana de Sociología, Año LI, n° 2, México DF, abril-junio de 1989.

Ricciardi, Mauricio: Revolución. Léxico de política, Nueva Visión,. Buenos Aires, 2003.

Ruiz, Ramón Eduardo: México: la gran rebelión 1905-1924, Ediciones Era, México DF, 1980.

Tilly, Charles: Las revoluciones europeas, 1492-1992, Crítica, Barcelona, 1995 (especialmente, capítulos 1, 6 y 7).

Todd, Allan: Las revoluciones, 1789-1917, Alianza Editorial, Madrid, 2000.

Wolf, Eric: Las luchas campesinas del siglo XX, Siglo Veintiuno Editores, México DF, 1ª edición, 1972 (hay posteriores).

Womack Jr., John: Zapata y la revolución mexicana, Siglo Veintiuno Editores, México DF, 1ª edición, 1969 (hay posteriores).


La bibliografía precedentemente consignada podrá ser ampliada y actualizada a lo largo del curso lectivo. Obviamente, no toda ella será trabajada por los estudiantes. Su relativa extensión apunta a ofrecer algunos insumos que les permita una mejor elección de los temas que trabajarán.



4. METODOLOGÍA

4.1. El curso se desarrollará en la modalidad seminario, lo cual implicará una fuerte dedicación y participación de los doctorandos. Con este procedimiento se persigue: a) fomentar la práctica de básicas actividades formativas de futuros investigadores (búsqueda de material bibliográfico, tratamiento de los textos y ejercicios de presentación resumida, de resumen analítico y de análisis crítico), b) facilitar, mediante la cooperación, el proceso de aprendizaje activo: cada doctorando estudia en particular, conoce y expone uno o más temas, resultado que es socializado al transmitirse a los demás condiscípulos que constituyen el curso, c) contribuir a una formación profesional que no disocie, que una la actividad de investigación y la de docencia: los estudiantes "investigarán", primero, y "enseñarán", luego, los resultados de sus trabajos, procurando el mejor entrenamiento posible en la asimilación creadora de éstos.

4.2. Por ser la modalidad de trabajo la de seminario, en la primera clase el profesor expondrá los objetivos del curso, explicitará sus contenidos y los mecanismos de trabajo. En cada una de las sesiones siguientes habrá varios tipos de actividades, básicamente estas cuatro:

4.2.1. Exposiciones, comentarios, debate y cierre sobre un tema o cuestión determinados. La práctica se realizará como un simulacro de reunión académica (jornada o congreso), a saber: cada tema objeto de consideración será planteado por un expositor (que hará las veces de ponente de un trabajo supuestamente suyo -si bien lo que expondrá será un texto ajeno-) y analizado luego por un comentarista, tras lo cual se realizará un debate con la participación de todos los estudiantes presentes, tras el cual habrá un cierre a cargo del profesor. El tiempo asignado a expositores y comentaristas se ajustará en cada caso (dependiendo de la extensión y/o complejidad de texto seleccionado), pero se procurará -como regla general- no exceder de 15', 10' y 30' para cada una de las actividades (exposición, comentario, debate, respectivamente); la única excepción superadora del tiempo asignado que se admitirá es la referida al debate, si la calidad de él lo aconseja. Cada ponente deberá presentar su exposición por escrito (aun cuando ella no sea leída), acompañando el texto de un abstract o resumen de una página. Las funciones de expositor y comentarista serán rotativas, de modo que todos participen de una y otra.

4.2.2. Análisis pormenorizado de un texto (artículo, fragmento de libro, etc.), cuyo contenido será introducido por un estudiante (que fungirá de autor del mismo). Tras esa exposición se procederá a debatir las proposiciones y argumentaciones, el soporte teórico y la interpretación del autor(a) en consideración. En esta práctica, un estudiante hará las veces de relator, encargado de preparar una síntesis de debate, que expondrá oralmente al finalizar el mismo y presentará por escrito en la clase siguiente; la calidad de relator no le inhibirá de participar del debate. Para el debate en cuestión, los estudiantes no se limitarán a la lectura del texto seleccionado y deberán realizar otras consultas y búsquedas.

4.2.3. Presentación de escritos exponiendo los resultados de ejercicios de presentación resumida, resumen analítico y análisis crítico, los que se irán realizado en ese orden de complejidad. Estos ejercicios, de carácter individual, serán realizados, cuando se los indique, por todos los estudiantes.

4.3. En la medida de lo posible se procurará la proyección de videofilmes documentales o semidocumentales (o incluso de ficción con base histórica seria) sobre el tema objeto del curso.

4.4. En el desarrollo del curso los doctorandos tendrán un papel activo, dinámico, negador de la tradicional y obsoleta de considerarlos meros receptores pasivos, acríticos, de conocimientos ya elaborados, expuestos "magistralmente" (relación unívoca de dominación-dependencia entre el profesor y los alumnos) a través de una estructura jerárquica, autoritaria, represiva, selectiva y formalista, que castra toda relación dialógica, toda creatividad, imaginación e iniciativa y no enseña a pensar. En tal sentido, se enfatizará la pedagogía de la pregunta, es decir, contribuir a la formación de estudiantes con capacidad de formular preguntas, sin la cual no hay posibilidad de conocimiento científico.

4.5. La bibliografía que se sugiere en este plan de curso -la aquí consignada y la que se añada a lo largo del cuatrimestre- tiene siempre carácter orientador, nunca exclusivo ni excluyente; los estudiantes podrán sugerir y/o incorporar y utilizar otros textos. Ella comprende dos tipos: (1) de uso imprescindible, aquella que se considera el mínimo necesario para la correcta asimilación de conocimientos de la asignatura; (2) de uso aconsejable y/o complementario, cuya inclusión apunta, en primer lugar, a la profundización de los temas incluidos en los contenidos de la asignatura, como también, adicionalmente, a la satisfacción de eventuales inquietudes particulares de los estudiantes por tales temas. Por cierto, está abierta la posibilidad de un tercer tipo de bibliografía, la de uso optativo y/o alternativo, la que se define a partir del derecho de los estudiantes a afirmar, sostener posiciones independientes de la orientación del docente y les permite escoger y fundar una orientación teórica e/o interpretativa divergente pero con equivalente nivel científico.
La bibliografía arriba consignada responde a los dos primeros tipos u usos. Para su inclusión se ha procurado atender a dos principios: uno, sustantivo, el de la pluralidad de interpretaciones; otro, más relevante desde el punto de vista práctico, el de su disponibilidad o accesibilidad. La bibliografía indicada, y la que pueda añadirse, será siempre objeto de análisis crítico y su inclusión en el plan de curso no prejuzga respecto de las posiciones (coincidencia, discrepancia, etc.) del docente frente a ella.
5. EVALUACIONES

Sin perjuicio de los establecidos institucionalmente en cuanto a asistencia y calificación, la aprobación de la asignatura deberá ajustarse a los siguientes criterios y requisitos.

5.1 Las actividades indicadas en 4.1, 4.2 y 4.3 serán objeto de evaluaciones parciales y progresivas. El conjunto de ellas dará una primera evaluación que constituirá hasta el 30 % de la calificación final.

5.2. Habrá una cuarta actividad, con la cual se cerrará el curso. Consistirá en a) la redacción de dos textos escritos, con formato de reseña bibliográfica, cada uno con una extensión de cinco (5) páginas, o bien, b) un ejercicio de análisis crítico, con una extensión de diez (10) páginas. Unas y otro simularán ser trabajos preparados para una revista científica con práctica de referato. (La simulación se refiere, en este caso, a que no necesariamente el trabajo será enviado para su publicación, aunque ello no está descartado para los casos de los mejor calificados). Los textos a reseñar y/o criticar se elegirán de entre los que constituyen la bibliografía del presente programa.

Una tercera opción es la de presentar un artículo de divulgación científica, simulando su presentación en un medio de comunicación de masas (diario o revista), con una extensión de entre siete (7) y diez (10) páginas. El tema objeto del artículo deberá elegirse de entre los contenidos del presente programa.

En cualquiera de los casos, la autoría de los trabajos será individual.



Esta segunda evaluación representará hasta el 70 % de la calificación final.

5.3. Los estudiantes no serán evaluados por su capacidad para memorizar, acumular información, sino por la de reflexionar, pensar libre, crítica y autónomamente y por la de detectar problemas y proponer hipótesis sobre los mismos, condición necesaria para la elaboración del conocimiento científico.

5.4. Todos los ejercicios de lecto-escritura y el trabajo final deben ser presentados escritos a máquina o en computadora, en papel tamaño carta, siguiendo las normas usualmente empleadas para la presentación de artículos a revistas científicas (véanse los Anexos 1, 2 y 3 de este programa). Asimismo, se respetará el siguiente formato: márgenes de 2,5 cm., espaciado o interlineado 1 ½, empleando letras Arial 11 o Times New Roman 12. Las notas al pie y la bibliografía final (que se indicará en todos los casos, en una hoja suplementaria), en uno u otro de dichos tipos de letra, en tamaño 9 o 10, respectivamente. Los estudiantes también podrán presentar sus trabajos en disquete de computadora (3,5"), o enviarlos por correo electrónico, observando el formato recién indicado; en estos casos, el disquete deberá ser entregado libre de virus (obvio, pero no trivial). Esta modalidad es la preferida por el profesor.
6. AGENDA O CALENDARIO (TENTATIVO) DEL PLAN DE CURSO


Contenidos

Módulos o clases.

Fechas


Unidad 1

1, 2, 3: viernes 21, sábado 22 de abril; viernes 5 de mayo

Unidad 2

4: sábado 6 de mayo

Unidad 3

5: viernes 19 de mayo

Unidad 4

6 y 7: sábado 20 de mayo y viernes 2 de junio

Unidad 5

8: sábado 3 de junio

El trabajo final se podrá presentar, en la Secretaría del Doctorado, hasta el 30 de noviembre de 2006. Más allá de esa fecha, no se receptarán ni evaluarán trabajos, excepto expresa y formal autorización de la Dirección del Doctorado. En tal caso, la nota experimentará una disminución en su valor.



ANEXO 1:

NORMAS PARA LA PRESENTACIÓN DE TRABAJOS ESCRITOS

En la presentación de sus trabajos escritos, los estudiantes deberán observar las siguientes normas:


1) Los trabajos deben ser presentados escritos a máquina o en computadora, a doble espacio, en papel tamaño carta, no transparente, escrito de un solo lado, con márgenes razonables y en lo posible sin enmiendas. Los estudiantes también podrán presentar sus informes domiciliarios en disquete de computadora, siguiendo las indicaciones consignadas en el Plan de curso.

2) En los informes domiciliarios, monografías o artículos deberá procurarse no superar las veinte (20) páginas. En los ejercicios de presentación resumida de textos, entre el 10 y el 15 % de la extensión del trabajo considerado. En los ejercicios de crítica bibliográfica, 5 páginas.

3) Los informes, monografías o artículos deberán ser acompañados de un resumen del contenido, con una extensión máxima de 25 líneas de texto. En los casos de presentación en disquete, este resumen (abstract) deberá ser incluido en éste y presentado simultáneamente por separado, escrito en papel tamaño carta.

4) Todos los escritos deberán llevar una portada con indicación de: asignatura, nombre y apellido del estudiante, fecha de presentación. En la primera página se repetirán el título del trabajo y el nombre y apellido del autor/a. Deberán ser firmados (también los resúmenes o abstracts).

5) En las citas se procederá de la siguiente manera: a) deberán ser numeradas correlativamente; b) podrán colocarse al pie de la página correspondiente o al final del texto (sólo de una u otra forma); c) las referencias bibliográficas podrán consignarse siguiendo uno (y sólo uno) de los procedimientos usuales -el sistema cita-nota o el sistema autor-fecha-, tal como se indica a continuación.

6) En caso de optarse por el sistema cita-nota, procurando no omitir datos, se observará el siguiente orden, en el caso de libros: a) nombre y apellido del autor; b) título de la obra, con el subtítulo incorporado, en cursiva, o itálica; c) editorial o institución editora; d) lugar (si no consta el lugar, se indica s.l,) y fecha (si no constala fecha, se pone s.d., o s.f.) de publicación; e) volumen, tomo, etc., si lo hubiera; f) número de página(s) de la cita. Si se trata de un artículo de revista, diario, periódico o de uno incluido en un libro colectivo, el título de tal artículo irá entre comillas, subrayándose (o empleando negrita o itálica) la obra o la publicación en que fue publicado; en este caso, tras el nombre de la revista se indicará el tomo, volumen o año y luego el número. Ejemplos:

a. Maria Helena Capelato y Maria Ligia Prado: O bravo matutino. (Imprensa e ideologia no jornal O Estado de S. Paulo), Editora Alfa-Omega, Sâo Paulo, 1980, pág. 89.

b. Silvia Palomeque: "Ecuador en el siglo XIX: movimientos de la población en la región de Cuenca", en Siglo XIX. Revista de Historia, Año IV, Nº 7, Monterrey, enero-junio de 1989, pp. 137-138.

c. Boris Fausto, Brasil, de colonia a democracia, Alianza editorial, Madrid, 1995.

Hay quienes prefieren poner, después del título( b), el lugar de edición (c) y luego la editorial (e). En el caso del ejemplo precedente: Boris Fausto, Brasil, de colonia a democracia, Madrid, Alianza editorial, 1995.

7) En caso de optarse por el sistema autor-fecha, incluyendo todos los datos indicados en 6), se procederá de la siguiente manera: en el texto, la referencia se hará con indicación del apellido del autor, coma, año de edición, dos puntos, número de página. Ejemplo: (Carrera Damas, 1986: 21). La bibliografía final se construirá según el siguiente ejemplo:
Carrera Damas, Germán (1986): Venezuela: proyecto nacional y poder social, Editorial Crítica, Barcelona.

8) En todos los casos, se incluirá, al final del trabajo, la bibliografía utilizada, ordenada alfabéticamente y colocando primero el apellido y luego el/los nombre(s), completo(s). En los casos de ser varios (tres o más) los autores de un libro, capítulo o artículo, sus nombres se indicarán en el orden en el que aparecen en la publicación (no siempre el orden es alfabético), separados por punto y coma (;) y el último precedido por la conjunción copulativa y. Ejemplos:

Ansaldi, Waldo; Pucciarelli, Alfredo R. y Villarruel, José C. (editores): Representaciones inconclusas. Las clases, los actores y los discursos de la memoria, 1912-1946, Editorial Biblos, Buenos Aires, 1995.

Jaguaribe, Helio; Iglesias, Francisco; Santos, Wanderley Guiherme; Chacos, Vamirch y Comparato, Fabio: Brasil, sociedade democrática, José Olimpio J.O. Editora, Rio de Janeiro, 1985.

En los casos de ser cuatro o más los autores, suele apelarse a esta forma:

Jaguaribe, Helio y otros: Brasil..., o bien: Jaguaribe, Helio et all.

9) A los efectos del ordenamiento alfabético de los apellidos de los autores, los criterios de aplicación son los siguientes:

9.1. Apellidos españoles, franceses e italianos: en caso de haber dos (apellidos compuestos), el primer apellido es el que encabeza.

Ejemplos: Elena Hernández Sandoica, Ramón Ramos Torres, Julio Labastida Martín del Campo, Cristina Marchiaro Cerchio, Francesco Margiotta Broglio

Ordenaremos: Hernández Sandoica, Elena

Labastida Martín del Campo, Julio

Marchiaro Cerchio, Cristina

Margiotta Broglio, Francesco

Ramos Torres, Ramón

9.2. Apellidos ingleses: en caso de haber dos, encabeza el segundo.

Ejemplos: Charles Wright Mills, Erik Olin Wright,

Ordenaremos: Mills, Charles Wright

Wringht, Erik Olin

9.3. Apellidos portugueses: en caso de haber dos o más, encabeza el último.

Ejemplos: Francisco Côrrea Weffort, Maria Ligia Coelho Prado, Lúcia Lippi Oliveira, Angela de Castro Gomes

Ordenaremos: Gomes, Angela de Castro

Liveira, Lúcia Lippi

Prado, Maria Ligia Coelho

Weffort, Francisco Côrrea

9.4. Apellidos españoles y portugueses con prefijos: éstos se posponen.

Ejemplos: Bartolomé de las Casas, Hugo del Campo, Emilio de Ipola, Francisco de Oliveira, Mario dos Santos

Ordenaremos: Campo, Hugo del

Casas, Bartolomé de las

Ipola, Emilio de

Oliveira, Francisco de

Santos, Mario dos

9.5. Apellidos italianos con prefijos: éstos se anteponen.

Ejemplos: Edmundo D’Amici, Pedro De Angelis

Ordenaremos: D’Amici, Edmundo

De Angelis, Pedro
9.6. Apellidos franceses con artículos simples y proposiciones individuales: unos y otras se anteponen, excepto cuando son simples, casos en los cuales se posponen.

Ejemplos: Etienne de La Boétie, Liliana De Riz, Jacques Le Bourgois, Alfred de Musset, Alexis de Tocqueville

Ordenaremos: De Riz, Liliana

La Boétie, Etienne de

Le Bourgois, Jacques

Musset, Alfred de

Tocqueville, Alexis de
9.7. Apellidos alemanes, daneses, escandinavos, holandeses con proposiciones: éstas se posponen.

Ejemplos: Ludwig van Beethoven, Vincent van Gogh, Johann Wolfgang von Goethe, C. W. den Boer

Ordenaremos: Beethoven, Ludwig van

Boer, C. W. den

Gogh, Vicent van

Goethe, Johan Wolfgang von


9.8. Apellidos frecuentemente mal ordenados: Tulio Halperin Donghi, Carlos Sempat Assadourian

Ordenaremos: Assadourian, Carlos Sempat

Halperin Donghi, Tulio

10) Citas de textos, fuentes y/o documentos tomados de Internet. La cada vez más recurrencia a Internet como un formidable repositorio ha llevado al establecimientos de normas ad hoc para las citas y referencias bibliográficas de ese origen.

10.1. Al citar una fuente on line originalmente producida en formato impreso, use los lineamientos generales que usaría para citar en formato impreso. Después acompáñelo con la información que dice donde encontrar esa fuente en Internet.

10.2. Los sitios web deberían tener autor, si está dado, subrayar el título, colocar la fecha de publicación o se actualización, si se encuentra disponible, el realizador, si se encuentra disponible, fecha de acceso y el URL o la dirección electrónica.

10.3. Al citar fuentes on line sin número de páginas: use el número de párrafo en lugar del número de página.

10.4. Las bases de datos son citadas igual que en las versiones impresas con el adicional del nombre de la base de datos subrayado, el nombre del servicio, la biblioteca, la fecha de acceso y el URL si es conocido.

10.5. Ejemplos:

Bettelheim, Adriel: Pronostico Público: Deberían Continuar los Subsidios Estatales , CQ Researcher, 29 octubre 1999: 929-952. Congressional Quarterly. Kingwood Coll. Lib., Kingwood. 31 Agosto 2000 .

Si opta por el sistema autor-fecha, deberá citar, en el ejemplo precedente, así:

Bettelheim, Adriel (1999): Pronostico Público: Deberían Continuar los Subsidios Estatales , CQ Researcher, 29 octubre: 929-952. Congressional Quarterly. Kingwood Coll. Lib., Kingwood. 31 Agosto 2000. .

Sitios Web

Sin Autor: Recetas Holandesas. 8 Junio 1998. 20 de setiembre de 2002,



.

Con autor, sin fecha:

Mazer, Cary M.: Bernard Shaw: A Brief Biography. Univ. de Penn., 20 sept. 2002, .

Periódico On line

Hebel, Sara: La Corte de Apelaciones dice que los colegios deberían considerar la raza de los aplicantes en la striving por la diversidad. Crónica (Chronicle) de Educación Superior, 6 Dic. 2000 7 Dic. 2000,

.

Publicaciones gubernamentales On Line (Incluye Búsqueda Ocupacional)

United Sates Department of Health and Human Services. Ctr. Por Control de Enfermedad y Prevención Cáncer de Piel: Previniendo el Cáncer más Común de América, 2002. Program Fact Sheet. 8 Agos. 2002. 20 Sept. 2002. .

Bases de Datos Online Academic Search Premier

May, Mike. AAgregando Azúcar a la Biociencia@. Scientific American Oct.2002:38+. Academic Search Premier, Kingwood Coll. Lib., Kingwood. 17 Sept. 2001 <http://www.epnet.com>.
NOTA: Cuando consulte y/o baje un documento, texto o imagen de Internet, consigne siempre la fecha de la operación: Descargado día, mes y año
Biographies Plus

Robinson Smokey (William((1940-) , Hutchinson Encyclopedia of Biography. Helicon Pub. 2000. Biographies Plus Illus, Wilson. Kingwood Coll. Lib., Kingwood. 20 Sept. 2002 <http://hwwilsonweb.com>.


Britannica Online

AGuerra Fría@, Britannica Online. 2002. Encyclopedia Britannica. 24 Sept. 2002. <http://www.eb.com>.


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ANEXO 2:

TRATAMIENTO DE LOS TEXTOS.

EJERCICIOS DE LECTO-ESCRITURA

El tratamiento de los textos es la operación primaria de la investigación histórica. Si bien es cierto que el concepto de fuentes históricas las admite no escritas, no lo es menos que predominan –y con mucho–, las fuentes escritas, y que el historiador ha de trabajar sobre todo con éstas. Tal sucede, en todo caso, en la historiografía venezolana, la cual ha explorado poco otro tipo de fuentes, con excepción de las iconográficas y numismáticas, que han tenido algún desarrollo en tiempos recientes. Para el investigador, el tratamiento de un texto es básicamente su utilización para los fines de una investigación, dejando de lado los fines no menos importantes aunque diferentes de conservación y difusión del mismo. Es decir, el texto se presenta fundamentalmente como una veta de datos potenciales, que se actualizan en función del interés del investigador y de su respaldo cultural general –en su más amplio sentido– y específico referido a la materia que investiga.


Mas la posibilidad de actualización de los datos depende de una suerte de procedimiento neutro, aplicable a todo documento escrito, que permite localizar los datos y formarlos con fidelidad y rigor, haciéndolos buenos para posterior interpretación. Este procedimiento neutro podría denominarse lectura de un texto, y consiste en una operación de fases tan estrechamente interrelacionadas que sólo por interés pedagógico podría justificarse su descomposición. Para el historiador la lectura de un texto consiste en una múltiple operación de referencia de lo leído a un interés determinado, pero no con un fin de aprendizaje sino de construcción de una estructura en la cual lo leído ha de integrarse al proporcionar elementos o materiales apropiados. Ahora bien, esos materiales suelen no ser directamente aprovechables: es necesario afinarlos mediante un procedimiento crítico que los despoja de adherencias inconvenientes y que determina su resistencia. La realización de estas pruebas a que se somete el material competen al conjunto de procedimientos conocidos como crítica externa y crítica interna, que son eficaces auxiliares del complejo, decisivo en toda operación crítica, al cual deben concurrir en toda su intensidad el sentido histórico, la capacidad crítica y la formación metodológica e ideológica del historiador, siendo estos últimos factores los que condicionan la eficacia de los procedimientos mencionados. En otras palabras, el historiador no sólo ha de ser capaz de leer y comprender lo leído, sino que ha de poder captarlo fundamental, y ha de ser capaz de desentrañar la estructura de la cual forma parte el elemento fundamental seleccionado por él, puesto que de la relación con la estructura y de la lógica de ésta puede colegirse gran parte de la solidez de lo seleccionado.
La experiencia docente demuestra que una alta mayoría de [los estudiantes] no está en aptitud de realizar tales operaciones, y mucho menos de realizarlas por la simultaneidad, la precisión y la rapidez exigida por la labor del historiador. Como un estímulo al desarrollo de esa aptitud hemos propuesto desde 1959 una serie de ejercicios, introductorios al estudio de la técnica de la investigación documental en la Escuela de Historia de la Facultad de Humanidades y Educación de la Universidad Central de Venezuela. Dichos ejercicios están estrechamente relacionados entre sí, como hemos dicho, y, corresponden a operaciones que ya en la prática profesional han de ser realizadas simultáneamente. Los denominamos tentativamente así: presentación resumida, resumen analítico y análisis crítico.
Ejercicios de presentación resumida

Consisten en dar testimonios de las ideas contenidas en un texto, mediante un resumen que se ajuste a su estructura de tal manera que permita conocer el original lo más completa, resumida y fielmente posible. Tiende a corregir las viciosas formas de «lectura» y de «asimilación» que, frecuentemente, no son otra cosa que mala comprensión y tergiversación de lo leído, desarrollando al mismo tiempo la primera de las aptitudes del historiador: poder dar testimonios, antes de intentar estudiarlos. Los ejercicios están rodeados de ciertas normas, con el fin de imponerle al estudiante un esfuerzo de síntesis cuidadosa:


1) Deben ser breves. Su extensión se determina proporcionalmente a la extensión y a la naturaleza del texto propuesto (extensión máxima: 10 a 15 por ciento).

2) Empleo de un lenguaje personal, reduciendo al mínimo indispensable las transcripciones textuales.

3) Empleo de la primera o la tercera persona verbal, al redactar la presentación resumida.
Se vigila particularmente la fidelidad de las ideas resumidas con respecto al original, la amplitud de la presentación resumida en cuanto a la visión del original que permite formarse, y la corrección del lenguaje.
Cabe anotar, como una prueba más de la defectuosa formación proporcionada por la enseñanza, que este tipo de ejercicio es considerado sumamente difícil por la mayoría de los estudiantes, quienes fallan sobre todo en la comprensión de las ideas y en su fiel expresión resumida. Igualmente hallan dificultad en la recolección de las ideas fundamentales que deben incorporarse al resumen, mostrando tendencia a recoger ideas de escasa significación o desarrollos francamente complementarios.

Para estos ejercicios se escogen textos breves, densos y de lenguaje rico. Preparan para la elaboración de fichas de resumen y mixtas, en el proceso de formación y acopio de datos.



Ejercicios de resumen analítico

Este tipo de ejercicio está destinado a facilitar el descubrimiento de la estructura ideológica de un texto, estableciendo su estructura ideológica real, que puede coincidir o no con la que el autor creyó construir. Así, el estudiante deberá responder a la pregunta: ¿qué se propuso decir o demostrar el autor?, componiendo con las ideas manejadas por dicho autor, fielmente recogidas, la estructura de su propia demostración. Esas ideas deberá disponerlas en forma de un plan de trabajo común, estableciendo la idea central o directriz, las ideas principales, las secundarias, etc. Para estos ejercicios deben escogerse textos cuya estructura ideológica no sea clara, que susciten problemas de interpretación. El estudiante deberá justificar la suya mediante el rigor lógico de la estructura que logre construir.


La dificultad principal de este tipo de ejercicio, y de allí su valor formativo, consiste en que frecuentemente es necesario reducir las ideas, tanto la central como las principales, y darles una formulación adecuada. Tiende, pues, a estimular la capacidad de reducir a concepto los desarrollos y ejemplos. En este sentido señalamos que el mayor escollo con que tropiezan los alumnos, en la realización de este tipo de ejercicio, consiste en el escaso desarrollo de su capacidad de abstracción. Tienden a razonar con imágenes y ejemplos, presentados de manera narrativa.
Ejercicios de análisis crítico

Tienen por objeto estimular el espíritu crítico de los alumnos y encauzar la expresión de su crítica con arreglo a ciertas normas mínimas que contraríen el hábito de emitir opiniones desordenadamente. Al mismo tiempo, se proponen inculcarles la noción de crítica estructural, con el fin de procurarle al ejercicio crítico el mayor grado posible de objetividad.


El alumno deberá ocuparse, en primer lugar, de establecer con todo cuidado la estructura ideológica del texto tal como la erigió el autor. Logrado esto, procederá a estudiarla críticamente, apreciando el rigor lógico de la demostración, la propiedad de los ejemplos, la correspondencia de las conclusiones, etc. Es decir, se esforzará por captar la dinámica de la estructura ideológica para valorar su funcionamiento.
El ejercicio será presentado en forma de una serie de notas críticas ordenadas lógicamente en un plan compuesto según un criterio visible y justificado. Prepara para la valoración crítica, interna, de los testimonios. Un e ejercicio semejante puede hacerse a partir del resultado del resumen analítico.
Reiteramos que se trata de ejercicios eminentemente formativos. No se proponen enseñar una determinada manera de realizar las operaciones a que se refieren. Sirven como estímulo para despertar y desarrollar el sentido de objetividad, la capacidad de análisis y de síntesis, y para fomentar el espíritu crítico. Para ello se combate la tendencia a la apreciación apresurada, a la defectuosa captación de lo leído y a su expresión desordenada, creando conciencia de estos defectos y proponiendo puntos de referencia para los esfuerzos orientados a corregirlos. A la larga, el alumno formará su propio estilo de trabajo, pero ajustado a cierto rigor básico.
Tomado de Germán Carrera Damas, “Agregados de datos, filiación, explicación, generalización y conocimiento histórico”, en su libro La renovación de los estudios históricos. El caso Venezuela, Ediciones Sep Setentas, México, 1976, pp. 25-70; el apéndice aquí reproducido, en pp. 60-64.


ANEXO 3:

PAUTAS BÁSICAS DE COMENTARIO DE TEXTOS HISTÓRICOS Y ESQUEMA BÁSICO PARA LA RESEÑA DE LIBROS DE HISTORIA


3.1. PAUTAS BÁSICAS DE COMENTARIO DE TEXTOS HISTÓRICOS
El comentario de textos históricos es uno de los instrumentos indispensables para el análisis y comprensión de los fenómenos históricos. Bajo la orientación del profesor, puede ser también una de las vías esenciales de aprendizaje activo y participativo de los alumnos. No en vano, a través del comentario, es posible desarrollar el razonamiento crítico y reflexionar atentamente sobre las cuestiones suscitadas por cualquier texto histórico. Pero ello a condición de evitar dos riesgos que siempre pueden acechar en toda tentativa de comentarios: hacer una paráfrasis del texto o utilizarlo como mero pretexto. Un comentario no es ni puede ser una repetición parafraseada de lo que dice el texto. Tampoco puede derivar en un ejercicio donde se usa el texto como pretexto para explicar un tema general que guarde alguna relación directa o indirecta con el texto. Dentro de estos márgenes extremos, el comentario debe consistir en el intento de comprender el sentido histórico del texto y en el esfuerzo por establecer en forma narrativa su relación y vinculación con el contexto histórico en el que se generó, al que se refiere y sobre el que actuó. En otras palabras: el comentario de un texto histórico siempre remite y exige tratar del contexto histórico donde se fraguó y donde adquiere su sentido y significado pertinente.
Precisamente, el enorme valor educativo de los comentarios reside en su virtualidad hermenéutica, en la oportunidad que ofrecen para introducir al alumno en las labores de interpretación inferencial, de exégesis razonada y documentada, que definen y caracterizan en gran medida todo el trabajo de investigación y narración historiográficas.
El modelo de comentario que se ofrece a continuación es un método, unas pautas de procedimiento, para ayudar a extraer del texto la mayor información posible que haga factible su contextualización, explicación y comprensión histórica. El carácter de guía tentativa y meramente referencial del mismo no necesita subrayarse. Tampoco parece necesario insistir en un hecho evidente: ningún modelo de comentario es útil se faltan los conocimientos históricos mínimos y adecuados para comprender el asunto reflejado en el texto escrito. Sin esos conocimientos, ningún método o pauta de lectura e interpretación podría rendir frutos validos y carecería de todo sentido su aplicación. Por supuesto, los sucesivos pasos que apuntamos en el modelo siguiente pueden ejercitarse de hecho en el comentario, pero ni es necesario ni conveniente que se anuncien y expliciten en la narración, a fin de combatir el aspecto formalista que resultaría de una aplicación mecánica e irreflexiva del modelo.
3.1.1 Lectura atenta y comprensiva del texto

En realidad, resulta conveniente hacer dos lecturas del texto. La primera, rápida, para extraer una idea global de la forma y contenido del texto y hacerse una composición de lugar básica. La segunda, pausada y reflexiva, para entender y aclarar en todo su alcance el significado de las palabras e ideas presentes en el texto y el sentido de los razonamientos y argumentos contenidos en el mismo. Esta labor de lectura podría exigir el uso de diccionarios o enciclopedias, el subrayado de expresiones y conceptos citados en el texto e incluso la numeración de frases u oraciones.


3.1. 2 Encuadramiento y contextualización del texto

A fin de comprender el marco histórico donde surge y adquiere su sentido preciso un texto escrito, parece conveniente abordar en primer lugar tres aspectos esenciales:


a. Determinación de la naturaleza temática del texto. Ante todo, debe saberse y señalarse qué es o podría ser el documento escrito que se va a comentar. Ello implica distinguir el tipo de texto presente, diferenciando entre los diversos contenidos que pudieran reflejarse: jurídicos (leyes, tratados, protocolos...), políticos (discursos, proclamas, manifiestos...), testimoniales (cartas, diarios, memorias...), distinción entre documentos atendiendo a su naturaleza privada o pública (según sus destinatarios), a su enfoque interpretativo (la mera noticia de prensa), etcétera.
b. Determinación del autor o autores del texto. Es decir: hay que saber y señalar quién o quiénes son o pueden ser responsables de los textos y palabras comentadas.
Como es evidente, la autoría es mechas veces un elemento indispensable para comprender el sentido e intencionalidad del texto y su mismo valor e importancia histórica. A tal fin, es siempre necesario conocer y enunciar la trayectoria biográfica del autor de un texto, con el propósito de iluminar la comprensión del documento y apreciar el modo y manera como se manifiesta en el mismo su personalidad, ideología, intereses o experiencia vital y profesional.
c. Localización cronológica y geográfica. Ello requiere responder a las preguntas cuándo y dónde se genera el texto examinado: cuál es su tiempo y lugar de elaboración y operatividad. La determinación de ambas circunstancias temporales y espaciales, junto con la autoría, es siempre decisiva para la correcta interpretación y comprensión de un documento escrito. No en vano, esas coordenadas espaciotemporales conforman el contexto histórico general donde surge el documento y donde habrá que buscar las referencias que dan sentido y significado al texto. Como recordaba ya un aforismo clásico: «La cronología y la geografía son los ojos de la historia». Cuando no se proporciona explícitamente la fecha y el lugar, la datación de un documento escrito no siempre puede ser precisa, pues depende de las noticias contenidas en el mismo. Pero siempre será necesario deducir de un modo razonado y argumentado su marco histórico aproximado.
3.1. 3 Análisis formal y temático del texto

Una vez determinados los aspectos citados previamente, se puede proceder al análisis (es decir: descomposición, disección, desmembración) del documento escrito. Esta operación consiste en separar y señalar las unidades formales y temáticas que puedan estar presentes y operantes en el texto, y cabe ejercitarla en un doble plano analítico:


a. Poner de relieve el formato estilístico y la arquitectura narrativa y lógica que sirve de soporte a los contenidos semánticos del discurso, dividiendo el texto en sus partes constitutivas, examinando los modos de razonamiento, la coherencia o incoherencia argumentativa, el uso de fórmulas expresivas (metáforas , comparaciones, hipérboles, prosopopeyas o personificaciones), etcétera.
b. Descubrir, identificar y entender sus ideas y conceptos fundamentales, expresados mediante el uso de ciertos vocablos, palabras, oraciones o expresiones lingüísticas.
3.1.4 Explicación del contenido y significado del texto

Posterior a la fase de análisis, a veces también en paralelo y combinada con la misma, debe tener lugar el proceso de explicación de los contenidos y del significado del texto documental. «Explicar», en este ámbito, significa «dar cuenta y razón» de lo que dice el texto escrito: progresar desde unos datos empíricos (los que da el texto) hasta las configuraciones externas, en este caso históricas, que los envuelven y en las cuales cristalizan y adquieren todo su sentido literal. Esta labor interpretativa es propiamente el comentario del texto: reexponer y glosar el contenido o contenidos del texto comentado en virtud de sus conexiones con, y referencias a, la situación histórica en la que se fraguó, de la que informa y en la que alcanza la plenitud de su significación precisa. Esta determinación y glosa de las relaciones y vinculaciones que ligan texto (o partes del texto) y contexto (o contextos) implica necesariamente referirse y aludir a coyunturas, personajes, instituciones, procesos, tradiciones o fenómenos históricos coetáneos al documento y enlazados por razones esenciales con el mismo. Naturalmente, la capacidad del comentarista para señalar esas relaciones y vinculaciones entre texto y contexto será directamente proporcional a su formación y conocimientos sobre el asunto, a su grado de preparación y comprensión de la materia histórica examinada.


3.1.5. Conclusión

Al término de un comentario, puede ser conveniente realizar un balance y reflexión global sobre el interés e importancia del texto en sí. No se trata de una valoración subjetiva del tipo «a mí me parece» o «en mi opinión». Se trataría de efectuar una especie de síntesis final interpretativa del texto. En ella podría recogerse su sentido global, sus antecedentes próximos o remotos, sus consecuencias directas o indirectas, su grado de transcendencia histórica, y su similitud con fenómenos, paralelos o semejantes que hubieran tenido lugar en la historia antes y después. Para ello, necesariamente, habría que remitirse a las valoraciones y evaluaciones hechas por la historiografía especializada dedicada al tema y a las interpretaciones disponibles en la literatura dedicada al tema y a las interpretaciones disponibles en la literatura bibliográfica pertinente.


3.2. ESQUEMA BÁSICO PARA LA RESEÑA DE LIBROS DE HISTORIA
El estudio de historia en el nivel universitario requiere como complemento indispensable al uso de manuales generales la utilización de libros de historia monográficos que sirvan para profundizar en el conocimiento sobre una etapa o fenómeno histórico. La realización de reseñas de libros recomendados es un recurso pedagógico esencial, puesto que obliga a una lectura atenta de los textos, ensancha los horizontes culturales del alumno, promueve sus hábitos de meditación y sistematización, y estimula su capacidad critica y sus facultades de redacción.
El modelo de esquema de reseña que figura a continuación es meramente tentativo. Como bien aprenderá el estudiante en la práctica, el formato de toda reseña es muy variable en función de varios factores, entre otros: la importancia intrínseca del libro reseñado; el autor o autores; la fecha de publicación; el tema abordado; el contexto histórico - cultural de aparición, etc. Cabe advertir, también, que una reseña constituye siempre un examen crítico breve, oscilando entre las tres y las diez páginas de extensión, donde se sintetizan las ideas básicas del libro examinado sin recurrir a la paráfrasis abusiva e inarticulada. A modo de horizonte técnico regulativo, cuya función desaparecería en la propia ejecución práctica, se ofrece el siguiente esquema de pautas regladas para la realización de una reseña de libros sobre historia.
3.2.1 Lectura del libro

a) Información básica. Ante todo, es necesario informarse del autor o autores del libro, su grado de autoridad en la materia, su especialización, trayectoria profesional, etc. De igual modo, resulta conveniente observar la fecha, lugar y editorial en la que se haya publicado, a fin de apreciar el contexto e intencionalidad de la obra; esto es: si se trata de un manual de divulgación o una monografía académica especializada, si está patrocinado por una escuela historiográfica determinada; si ha sido editado en circunstancias coyunturales especiales y con propósitos polémicos; etc.


b) Reconocimiento general. Como regla habitual, primeramente debe leerse y observarse con atención el título y subtítulo, el índice general, las fuentes y bibliografía secundarias empleadas en su elaboración, y el prefacio de la obra. De ese modo, es posible formar una primera impresión del tema abordado y de los aspectos más importantes del estudio.
c) Lectura atenta y reflexiva. La posterior lectura del prefacio y los capítulos debe hacerse de modo pausado y reflexivo, siguiendo la estructura e hilo argumental empleado por el autor hasta llegar a las conclusiones (si las hubiera). En esta tarea, resulta conveniente recoger en fichas o folios las anotaciones y sugerencias que pudiera suscitar la obra y, sobre todo, copiar las citas textuales que merezcan especial relevancia o sinteticen el razonamiento del autor.

3.2.2 Redacción de la reseña

a) Ficha bibliográfica. Reseñar una obra (histórica u otra) consiste en examinar su contenido y dar noticia critica y escrita de la misma. por eso, la primera obligación es proporcionar las datos bibliográficos de la obra en una forma convencional, que permita a todo lector (incluso de otro idioma) buscar la misma en ficheros, catálogos y repertorios bibliográficos. Como ya hemos visto, esta ficha bibliográfica debe contener necesariamente los siguientes datos y en este orden: Apellido y Nombre del autor; Título de la obra (con subtítulo), Lugar de edición; Editorial o entidad que lo publica; Fecha de publicación; Número de páginas. Si acaso, también su precio.


b) Presentación del autor. El segundo requisito de una reseña es presentar, aunque sea sumariamente, al autor o autores que son responsables de la obra examinada. Ello significa conocer brevemente su biografía intelectual, los rasgos más sobresalientes de su obra e investigaciones y su tendencia o inclinaciones historiográficas.

Bajo estas coordenadas, puede establecerse el papel, importancia e intencionalidad de la obra reseñada en el conjunto de esa trayectoria profesional y quizá en el seno de la historiografía sobre el asunto.


c) Resumen temático global. Tras la presentación del autor, debe proporcionarse un resumen global del contenido del libro, señalando el tema principal (o temas) que analiza y la tesis esencial (o conjunto de tesis) que sostiene. Se trata meramente de informar de modo sintético y genérico sobre que versa el estudio y cuáles son sus líneas arguméntales básicas.
d) Examen crítico. Una vez introducido el tema y la perspectiva del autor, cabe proseguir el examen y crítica pormenorizada de los contenidos del libro de un modo binario (sino más). Podría adoptarse el «método literal» y proceder a examinar las ideas, conceptos y razonamientos empleados a medida que son desgranados en los sucesivos apartados y capítulos de la obra. También podría emplearse el «método lógico», que prescinde de dicha estructuración y toma como eje de su examen el análisis de las ideas motrices y lógica argumental que vertebran la totalidad del trabajo y sus conclusiones. En ambos casos, el uso de las citas textuales recogidas durante la lectura puede ser crucial, teniendo en cuenta que dichas citas siempre deben aparecer entre comillas (para indicar que se trata de las palabras empleadas en el texto y no de una paráfrasis realizada por nosotros) y dando la referencia exacta de la página donde se encuentran. También en ambos casos, el examen de los contenidos de la obra puede ir acompañado de una comparación y cotejo entre sus tesis y las de otros autores, señalando su novedad y grado de contradicción o complementariedad con la literatura historiográfica existente sobre el asunto. Esta labor podría llevarse a cabo igualmente en el paso siguiente y final.
e) Evaluación o conclusiones. Toda reseña, en la medida en que constituye una noticia crítica para informar a terceros, debe incluir una ponderación general sobre el valor y entidad de la obra examinada y la conveniencia o no de su lectura. Ello exige calibrar el interés cualitativo del estudio y sus aportaciones y novedades al conocimiento del tema abordado. Naturalmente, esta labor de ponderación exige conocer el estado de la cuestión y la literatura especializada. Por ello mismo, la calidad de este apartado depende estrechamente de la formación del autor de la reseña y de su capacidad para apreciar la importancia de las tesis expuestas en la obra reseñada dentro del contexto historiográfico pertinente.
Tomado de Enrique Moradiellos, El oficio de historiador, Siglo Veintiuno Editores, Madrid, 1994, pp. 101-104 y 125-127. (En pp. 105-109 y 127-132, respectivamente, pueden verse ejemplos de comentario de texto histórico y de reseña de libro de historia).



El profesor Ansaldi solicita y agradece a sus alumnos el abstenerse de fumar en el aula, durante las horas de clase. Esta petición se hace por razones de salud.



Asimismo, también se solicita y agradece a quienes tengan teléfonos celulares, DESCONECTAR los mismos durante las horas de clase, evitando así interrupciones molestas.











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