“Breve reseña sobre el neoliberalismo”



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2. Mercado y Estado: la crítica al Estado de Bienestar


La realización de la idea de libertad para el neoliberalismo implica el desarrollo de las fuerzas del mercado que conlleva la necesidad de eliminar todos los obstáculos que se erigen contra su libre funcionamiento. El mercado en tanto precondición para la realización de la libertad individual, debe asumir las decisiones políticas y sociales y ser el que gobierne el destino de la humanidad, donde el Estado y la política se subordinan a la lógica mercantil. Ludwig von Mises–uno de los teóricos del neoliberalismo– destaca que “la institución fundamental de la economía de mercado es la propiedad privada de los medios de producción. Caracteriza y tipifica al sistema. El mercado, en su ausencia, se desvanece”6. De este modo, el mercado es el que define la dinámica del sistema en el cual cada uno actúa según su propio interés, y todo el mundo satisface las necesidades de los demás al atender las suyas. La libre competencia es el principio que rige la organización social, asegurando la libertad de comprar y vender a cualquier precio, como así también para producir. Revirtiendo la premisa del liberalismo clásico, la libertad económica es precondición de la libertad política.

El neoliberalismo al entronizar al mercado como la dimensión idónea para alcanzar el desarrollo económico y social, invierte la relación entre estado y economía entre Estado y sociedad, postulado por el Estado de Bienestar. El juego de la oferta y la demanda debe fluir libremente sin ningún tipo de condicionamientos ni intromisión por parte del Estado. Este debe abstenerse de intervenir en la economía, procurando eliminar los obstáculos que entorpecen su dinámica, arbitrando los mecanismos necesarios para evitar todo tipo de intromisiones ajenas al mercado. Para lograr dicho fin deberá además colaborar con la despolitización del mercado, neutralizando las demandas y las presiones de los trabajadores y de las organizaciones sindicales, diluyendo el poder de mediación y negociación de estos últimos frente al estado y por fuera del mercado. En consecuencia, en este tipo de sociedad regulada por el mercado, la democracia como sistema y como forma de organización de lo social no constituye un valor deseable, que podría transformarse en un aspecto incompatible con el interés y la voluntad individual. Como señala Perry Anderson: “la democracia en sí misma –como explicaba incansablemente Hayek– jamás había sido un valor central del neoliberalismo, considerando que la libertad y la democracia podían tornarse fácilmente incompatibles, si la mayoría democrática decidiese interferir en los derechos incondicionales de cada agente económico para disponer de su renta y sus propiedades a su antojo”7.

El mercado es el que provee los mecanismos que otorgan al individuo la libertad para aprovechar al máximo los recursos, siempre que no interfiera con la libertad de los demás, pero no garantiza que todos obtendrán los mismos beneficios. Estos diferirán en gran medida, por los accidentes de nacimiento, herencia previa y por la buena o mala suerte, es decir que las desigualdades sociales al ser naturales, son inevitables. A partir de este enfoque, la sociedad concebida como un orden natural, basado en la iniciativa privada y en la libertad de mercado y considerada por muchos autores como una forma de justificación de las desigualdades sociales como esencia de lo social y del capitalismo como su expresión. Así lo expresa Perry Anderson quien sostiene que el neoliberalismo, es un fenómeno diferente al liberalismo clásico y que lejos de recuperar el concepto de "libertad" como uno sus pilares básicos, fue combatir al keynesianismo y preparar las bases y condiciones para un tipo de capitalismo duro y libre de reglas. De este modo, al enfatizar la primacía del mercado por sobre el Estado y privilegiarse la iniciativa privada, se pretende reordenar la sociedad a través de un orden auto-regulado logrando un equilibro entre los diversos intereses en pugna.

De este modo, no solo consideran nocivo para el funcionamiento social y económico la excesiva intervención del Estado en la economía, su tamaño y la tendencia al crecimiento permanente de su aparato burocrático. Dicha propensión a incrementar el tamaño es visto como un defecto de nacimiento del Estado de Bienestar por las características que adquiere la dinámica socio político en las democracias.



Según la concepción neoliberal, el comportamiento burocrático estatal puede ser asimilado al comportamiento empresarial caracterizado por la necesidad de maximizar beneficios, ya que el estatus y el poder de las burocracias dependen del tamaño y del crecimiento de sus administraciones”: a mayor tamaño, a mayor mercado, mayor poder. Este esquema también se traslada al mercado político donde las diferentes organizaciones políticas “compiten” por el voto del mismo modo que las empresas por los consumidores. En la competencia política y electoral se crean expectativas y compromisos que deben posteriormente satisfacerse, al mismo tiempo deteriora valores “tradicionales” como por ejemplo la ética del trabajo, que en última instancia se tradujeron, en el aumento de seguidores. A medida que aumentan los seguidores, deben ampliarse y expandirse los cuadros burocráticos estatales. Este tipo de interrelación entre las demandas sociales, políticas asistenciales y cuadros burocráticos, generaron un ciclo que ha obligado al Estado a profundizar las políticas sociales y asistenciales, a expandir sus cuadros burocráticos y en consecuencia aumentar una parte del gasto público. Para que esta relación no se siga reproduciendo es necesario achicar el Estado, despolitizándolo y transfiriendo dichas funciones sociales a la órbita del mercado a “técnicos” con mayor poder de decisión, en el marco de un “Estado mínimo y ágil”. Estos procesos irracionales y burocráticos han producido, según el neoliberalismo el crecimiento desmedido y patológico del Estado y lo han convertido en un aparato todo poderoso que tiende a asfixiar a la sociedad. El mercado en cambio, con la racionalidad objetiva que le es propia, según el neoliberalismo, tenderá a lograr los equilibrios duraderos para solucionar los conflictos sociales y alcanzar el bienestar social. Esta “vuelta al fundamentalismo del mercado, según algunos autores es una propuesta sustentada por quienes visualizaron en las políticas keynesianas, más allá de sus matices y especificidades nacionales, las causas del avance de los trabajadores y el salario sobre los capitalistas y las ganancias”8.
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