“Breve reseña sobre el neoliberalismo”



Descargar 120.77 Kb.
Página5/6
Fecha de conversión15.12.2017
Tamaño120.77 Kb.
1   2   3   4   5   6

6. La aplicación de las políticas neoliberales en Europa y en el resto del mundo


A partir de la situación de la crisis de los ’70, las teorías neoliberales comienzan a ganar terreno. Desde esta concepción comenzó a plantearse la necesidad de un Estado fuerte –desmintiendo una vez más el sentido común de su no intervención– capaz de limitar la influencia de las organizaciones sindicales y que además controlara la política monetaria, absteniéndose de intervenir en la economía. El objetivo de todo gobierno era contribuir a la estabilidad monetaria. Para este fin era necesario realizar ajustes estructurales, reduciendo por un lado los gastos en general del estado, y los sociales en particular; realizar reformas fiscales para estimular la inversión y también debilitar el poder de las organizaciones sindicales.

Perry Anderson destaca que las políticas desarrolladas por el neoliberalismo fueron aplicadas fundamentalmente por el thatcherismo en Inglaterra, donde “(...) el modelo más puro de neoliberalismo, se contrajo la emisión monetaria y elevaron las tasas de interés. Se rebajaron drásticamente los impuestos sobre los ingresos altos, se aflojaron controles sobre los flujos financieros, se crearon millones de desempleados, se aplastaron huelgas e impusieron una nueva legislación antisindical. Cortaron gastos sociales y finalmente, se lanzaron en programas amplios de privatizaciones comenzando con la vivienda pública y prosiguieron con las industrias básicas como el acero, el petróleo, el gas, la electricidad y el agua”17. El cambio regresivo en la política tributaria se evidencia en que en la década de 1980 “el 1% de los contribuyentes recibían el 29% de todos los beneficios de reducción de impuestos, de modo que una persona que recibía la mitad del salario medio, encontraba que sus impuestos se habían alzado en un 7%; en tanto que una sola persona que ganaba 10 veces el salario medio, recibía una reducción del 21%18”.

El discurso anti-sindical de Margaret Thatcher –que remarcaba la no existencia de la sociedad, “sino únicamente hombres y mujeres individuales”– tuvo un fuerte apoyo en la clase media británica después de extensas huelgas (fundamentalmente en el sector minero, industria siderúrgica, astilleros, transporte y el empleo público). Un dato ilustrativo del rumbo hacia donde se apuntaba es que “entre 1979 y 1994, el número de empleos en el sector público se redujo de sobre 7 millones a 5 millones, que representó una caída del 29%19”. Cuando Thatcher renunció a su cargo de primera ministra antes de terminar su tercer mandato en 1990 la incidencia de las huelgas cayó a una décima parte de sus niveles anteriores. Sin embargo, el desmantelamiento del Estado de Bienestar fue más dificultoso, principalmente en las áreas de educación y salud.

La adopción de políticas neoliberales en los Estados Unidos con la llegada a la presidencia de Ronald Reagan en 1980 adquirió una connotación diferente debido a que en ese país no se había desarrollado un Estado de bienestar de tipo europeo. Por eso, “la prioridad neoliberal, se expresó más bien por la competencia militar con la Unión Soviética, concebida como una estrategia para quebrar la economía soviética y por esta vía derrocar al régimen comunista en Rusia. En el interior, Reagan también redujo los impuestos a favor de los ricos, alzó las tasas de interés y aplastó la única huelga de su presidencia. Pero Reagan no respetó la disciplina presupuestaria, al contrario, se lanzó en una carrera armamentista sin precedentes que creó un déficit público mucho mayor que cualquier otro presidente de la historia norteamericana”20. En efecto, si bien la tradición sindical en Estados Unidos está más debilitada y fragmentada que en Gran Bretaña, en 1981, el gobierno de Reagan fue muy duro para frenar la huelga impulsada por la Organización de Controladores Profesionales del Tráfico Aéreo (PATCO). Las políticas anti-sindicales llevaron el salario mínimo federal cayera a un 30 % en 1990.

Del mismo modo que en Gran Bretaña, el objetivo fue revertir las políticas impositivas, generando mayor desigualdad social. Susan George recoge datos de un ex asesor del presidente estadounidense Richard Nixon sobre la base de políticas elaboradas por la Heritage Foundation, donde destaca que “pasando la década de los 80, el 10% superior de las familias aumentó sus ingresos un 16%; de éstos, el 5% superior, aumentó sus ingresos en 23%; pero el extremadamente afortunado 1% de las familias norteamericanas pueden agradecerle a Reagan su incremento en un 50%. Sus ingresos van de los 270 000 a los 405 000 dólares” (…). En cuanto a los más pobres “perdieron el 15% de sus ya magros ingresos; de una media anual de $4.113 dólares cayeron a un inhumano $3 504. En 1977, el 1% superior de las familias tenían un ingreso medio 65 veces más alto que el 10% de más abajo. Una década más tarde, el 1% ganaba 115 veces más”21.

Paradójicamente, cuando a inicios de la década del ’90, el capitalismo parecía entrar en una fuerte recesión, las políticas neoliberales tuvieron un segundo aliento. En Suecia donde la socialdemocracia era el único país que había resistido la arremetida neoliberal en los años ’80, fue derrotada por una coalición de derecha en 1991, del mismo modo que el socialismo francés en las elecciones de 1993. El nuevo impulso del proyecto neoliberal también se expresó en la nueva ola de privatizaciones que se llevaron a cabo en Alemania, Austria e Italia.

Sin embargo, la hegemonía neoliberal se tornó completa cuando en los ex países comunistas de Europa del Este comenzaron a aplicar de manera sorprendentemente ortodoxa los postulados de Von Hayeck y Friedman. Aunque hay que señalar que luego de la aplicación de estas políticas existió una fuerte reacción popular que se expresó en las elecciones en Polonia, Hungría y Lituania, donde se impusieron partidos ex comunistas. Después del desmembramiento de la URSS –primer lugar del mundo donde se había instalado la experiencia comunista– la aplicación de la denominada “terapia de schock” que implicaba ajustes en los gastos sociales y privatizaciones en Rusia (centro político de la ex Unión Soviética con empresas completamente en manos del Estado) tuvo un fuerte impacto publicitario en lo que se dio en llamar el “fin de las ideologías”. Ex miembros del Partido Comunista de la Unión Soviética se convertían en furibundos capitalistas adoradores del libre mercado. Las consecuencias no sólo fueron una fuerte concentración de la riqueza en pocas manos, sino que “durante la década de 1990, la renta per cápita en Rusia descendió a una tasa del 3,5 % anual. Una gran parte de la población se vio sumida en la pobreza y como resultado la expectativa de vida en los varones descendió 5 años”22La caída del Muro de Berlín que separaba en dicha ciudad alemana, con la unificación de dicho país dividido hasta entonces en Alemania Federal y Alemania Oriental fue el otro elemento que profundizó este nuevo escenario político. El neoliberalismo llegaba a lugares que hasta esos momentos eran impensados.

Un caso muy particular es el de China. Tras la muerte del principal dirigente de la revolución, Mao Tsé Tung, su sucesor Deng Xiaoping, impulsó hacia 1978 reformas que se empalman con el ideario neoliberal. Sin abandonar discursivamente el discurso igualitario de la revolución se planteó el retiro de las restricciones a la iniciativa individual con el objetivo de buscar aumentar la productividad que genere crecimiento económico. No sólo se estimulaba la competencia entre empresas estatales sino que también se impulsó una apertura al comercio exterior y la llegada de inversiones para incorporar tecnología. No obstante, estas medidas estaban bajo el control estatal, y por ende del Partido Comunista Chino para buscar limitar el poder del capital financiero internacional. A diferencia de otras experiencias neoliberales, China no aplicó las políticas de ajustes presupuestarios y privatizaciones. Quizás, esto le permitió tener un espectacular crecimiento económico (con tasas medias cercanas al 10 % anual) y que una parte de la población tuviera mejores niveles de vida al impulsarse el mercado interno. Sin embargo, las desigualdades sociales siguen existiendo, fundamentalmente entre la población urbana y la rural

La creación de empresas estatales locales y la inversión extranjera permitieron mayores niveles de flexibilización laboral que sumado a las limitaciones a ciertos derechos laborales (como la realización de huelgas) introduce un elemento importante de la cultura neoliberal. El gran torrente de capitales transnacionales estaba ligado también a la satisfacción de un gran mercado interno, gracias al desarrollo de una incipiente “clase media”. De este modo, se generó”una carrera competitiva por suministrarles automóviles, teléfonos móviles, DVD, televisores y lavadoras así como también centros comerciales, autopistas y hogares «lujosos». La producción mensual de coches ascendió de manera paulatina de cerca de 20.000 en 1993, hasta casi 50.000 en 2001, y a partir de entonces experimentó un vertiginoso aumento hasta alcanzar los casi 250.000 vehículos al mes a mediados de 2004. Una marea de inversión extranjera –en todos los campos, desde Wal-Mart y McDonald's hasta la producción de chips informáticos– inundó el país23

El crecimiento chino también se debe al declive regional de Japón. China se ha transformado en la potencia hegemónica del sudeste asiático Su producción a bajo costo de industria textil, calzado y cuero que empezó a tener peso a partir de 2004 que exporta en gran cantidad a países como la Argentina. Al mismo, tiempo son importadores de materia prima agrícola (como la soja) de esas mismas naciones. Otro aspecto para ligar al caso chino a las experiencias neoliberales “clásicas” podemos destacar que desde la década de 1990 se produjeron paralelamente privatizaciones y conversiones de empresas estatales fundamentalmente en el sector industrial, reduciéndose el empleo en ese sector de un 40% a un 14% en el 2002. Sin embargo, existe un elemento que lo diferencia claramente de dichas políticas. En vez de reducir el empleo, existen políticas que buscan absorber mano de obra ante una población extensa para mantener una cierta estabilidad política y social.


1   2   3   4   5   6


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal