Cabras en la sierra de tramuntana mallorquina



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El incendio
El Ministerio de Agricultura y medio ambiente manifiesta que el 95% de los incendios forestales se deben a la acción humana: descuidos, despistes, imprudencias, falta de atención, irresponsabilidad o conductas pirómanas. El 26 de julio de 2013 se inició en la Serra de Tramuntana un incendio que arrasó 2.347 ha forestales, donde también viven diferentes tipos de animales, entre ellos cabras mallorquinas silvestres de las que estamos hablando. En un inicio se creyó que la causa había sido la quema de rastrojos, práctica que hacían normalmente los payeses para limpiar las fincas. Pero no, en realidad fue provocado por una barbacoa. El 30 de julio se confirma quién y cómo se desarrolló el incendio. La noticia es dada por la Agencia EFE y reproducida en diversos diarios nacionales:

“El fuego que se inició al mediodía en el municipio de Andratx. El hombre reconoció junto a su hermano y dos amigos que prepararon una barbacoa en su finca de Andratx, para cocinar utilizaron una carretilla metálica de obra, en donde después de la barbacoa quedaron las brasas. A la mañana siguiente, el hombre volcó lo que pensó que ya solo eran cenizas sobre unos matorrales, pero en realidad aún quedaban brasas encendidas que fueron las que iniciaron el fuego, que ni el hombre ni su hermano pudieron sofocar en esos primeros instantes. Los vecinos del municipio de Estellencs pudieron volver ayer por la tarde ya a sus casas de manera gradual y escalonada. Cabe recordar que en la madrugada del sábado al domingo habían sido desalojados de manera preventiva dichos vecinos, unos 250 aproximadamente, así como otras 450 personas más, que eran turistas o no residentes que se encontraban de visita por la zona”.

Tanto el Govern balear como las asociaciones implicadas utilizan los medios de comunicación para informar a la ciudadanía, por otro lado bastante escéptica, de los trabajos que llevan a cabo tras el desastre. No dicen que han disminuido las medidas de prevención, como los helicópteros que vigilaban y alertaban de posibles conatos de incendio. Uno de los planes de restauración es iniciar una campaña de descaste para que no se ralentice la regeneración forestal.

El 22 de agosto del 2013 aparece la siguiente noticia en los periódicos: ”El Consell otorga autorizaciones a medio centenar de guías para ayudar a los cazadores de todo el mundo a capturar el preciado macho cabrío por unos 9.000 euros la pieza”. En una columna del mismo diario, el comentarista Miquel Adrover destaca que “los guías sacrificarán cabras” y también “ayudarán a reducir la población para evitar que devoren la reforestación del incendio de la Serra”.

Esta vez es Catalina Soler, consellera insular de Medio Ambiente, la que explica que los nuevos guías formados por el Consell de Mallorca realizarán otra función muy importante. “Se encargaran de sacrificar cabras mestizas de la zona quemada en el gran incendio de Andratx y Estellencs”. El objetivo es reducir la numerosa población caprina salvaje de la zona para evitar que se ralentice la reforestación de la 2.335 ha devastadas por el fuego. Para reforestar tal cantidad de hectáreas quemadas será preciso plantar millones de pinos y arbustos por toda la zona devastada por el fuego. Se plantan ejemplares tiernos de unos 10 cm. de altura cultivados en el vivero del Govern Menut (Escorca). El temor de los técnicos es que las cabras puedan devorar los árboles jóvenes y frustrar la reforestación. Govern, Consell y cazadores llegaron a un acuerdo para llevar a cabo este descaste de cabras. Sin embargo colectivos animalistas criticaron la decisión y exigen una alternativa al sacrificio de las cabras.

or su parte, el diario Ara Balears el 5 de abril de 2014 anuncia que la comisión “Tot(s) per sa Serra!” destinará 355.270 euros para la restauración de 90 ha quemadas en el incendio. La comisión está formada por el Govern, el Consell de Mallorca y los ayuntamientos de Andratx, Estellencs y Calvià, y el dinero proviene de donaciones de entidades, empresa y particulares hechas desde el mes de agosto pasado. “Algunas acciones previstas ya se han hecho y otras están en proceso de ejecución o se llevaran pronto a término. Destacamos la limpieza y retirada de 2.000 árboles quemados de los márgenes de la carretera y los trabajos de construcción de hacinas de contención”.

Las noticias se van sucediendo y la web de la Conselleria de Medi Ambient, @xarxaforestal, anuncia con bastante optimismo : “Han pasado 10 meses y la vegetación del bosque de la zona quemada ha regenerado con fuerza casi desde las primeras lluvias, a finales del verano pasado. Tanto en respecto a las especies que rebrotan como con respecto a las germinadoras, la cubierta vegetal cubría las partes desnudas, aunque lenta y gradualmente. Asimismo, en el marco del plan de restauración en la zona afectada por el fuego, llevan a cabo una serie de acciones desde el momento en que éste se extinguió, con un saldo final de 2347 ha. Dejando de lado las medidas adoptadas para mantener como prioridad la seguridad de bienes e infraestructura, entre otras, las medidas de contención de la erosión del suelo, el arreglo de senderos, o mejorar el paisaje, a través de la eliminación parcial de madera muerta, además de la regeneración artificial, es lo que resulta más visible desde el aire”.

Carretera de Andratx a Estellencs. Foto de la autora


Turismo cinegético
Sin duda, el turismo no es un tema baladí y cuando hablamos de turismo, estamos hablando de segundas residencias tanto de extranjeros como de españoles que han comprado chalets, apartamentos o que residen en las aglomeraciones hoteleras hasta estancias dedicadas al turismo rural, o yo diría mejor de turismo campestre.

Afirma Santana Talavera haciéndose eco de diversos estudios internacionales : “El ecoturismo o turismo ambiental ha sido definido como “viajes hacia aéreas naturales relativamente poco alteradas o no contaminadas con el objeto específico de estudiar, admirar y disfrutar el paisaje, la flora, la fauna, al igual que las manifestaciones culturales (pasadas y presentes) características de esas áreas en un viaje de naturaleza comprensiva hacia las comunidades anfitrionas (2002:4).

Dentro de algunos espacios de la Serra de Tramuntana, no podemos decir que el papel de los foráneos siempre haya sido nefasto en cuanto a la compra de casas en pueblos como S’Arracó, en el término de Andratx, muchas de ellas prácticamente destruidas. Los extranjeros han tenido un mayor empeño en reformarlas siguiendo la tradición, mientras que los autóctonos, en los años sesenta y setenta, construían apartamentos y urbanizaciones que no tenían nada que ver con la arquitectura local y en la época solían ser de pésima calidad. Esto podríamos hacerlo extensivo a otras zonas de Mallorca.
Si a alguien le interesa conocer cómo y dónde dirigirse para cazar el boc mallorquín lo mejor es que entre en la web donde encontrará videos y ofertas. Me interesa referirme por ejemplo al www.club-caza.com captiva!8/19/20, escrito por Adolfo Sanz con ilustraciones de Xavier Canyelles, gentileza del Consell de Mallorca Boc Balear porque es una muestra representativa mezcla de blog y reclamo publicitario que resumo con unas cuantas frases del autor:

“Todo comenzó a finales de los años noventa. Leí sobre un trofeo que yo creí de cabras asilvestradas. Tardé muy poco en presentarme en Mallorca con la sana intención de conocer a Bernardí y, de paso, cazar alguna cabra por el que parecía un agreste y a la vez imponente paisaje, no había estado antes en la isla, lo reconozco.(…) Mallorca me atrapó sin remedio.(…) ¡ Cazamos, vaya si cazamos!. Desde el extremo de Son Moragas hasta el remate en Tossals Verds, donde Antonio cobró un precioso fino. (…) En aquella época se cazaba en las fincas del Govern Balear y del Consell de Mallorca, los permisos se obtenían sin mayor problema con anterioridad. Y aunque las normas cambiaban de un año a otro, normalmente se daba prioridad a cazar ejemplares selectivos, asilvestrados de procedencia doméstica, aunque también se podían cazar algunos bocs finos. Había mucha afición –y sigue habiéndola- entre los cazadores mallorquines a matar cabrits, que son ejemplares de hasta un año de edad y con un sabroso “trofeo” gastronómico. También era tradicional desde siempre la captura de cabras finas con lazo y perros, modalidad muy arraigada en Mallorca desde hace siglos que aún hoy se puede practicar. En los últimos años también se puede practicar caza con arco, que cada vez cuenta con más adeptos. Disfruté de lo lindo en Cala Moritx (…). Pep Mejías me abrió de par en par las puertas de su coto en Cala Murta, en el extremo de cala Formentor. Excelentes cacerías escritas y televisadas y mucho disfrute en www.club-caza.com. También con reportajes como los espacios televisivos Jara y Sedal.

Las cabras finas de Tramuntana sirven no sólo de reclamo cinegético, sino que permiten mostrar un ecosistema interesante, ya que al cazarlas en los riscos permiten ver el mar de esta costa abrupta. Esto representa diversos incentivos, el primero el trofeo del animal, el paisaje, una gastronomía también autóctona, porque a diferencia de la comida internacional que ofrecen los tour operators, las imágenes muestran unos embutidos y platos típicos de primera calidad en los almuerzos de los cazadores que se albergan en las propias fincas cinegéticas. En fin el reclamo de una isla mediterránea que se intenta dar a conocer a un tipo de turismo con más recursos económicos.

Si es que el turismo rural ha supuesto la mercantilización de un espacio conocido en tanto que desarrollar hobbies, en este caso sí que podemos decir que el hobby es la caza.

Santana Talavera (2002:15), manifiesta que todos los productos y las actividades comercializadas como tales, anexos al turismo rural, giran en torno a la naturaleza y la cultura, indivisibles como paisaje e inspirados en una suerte de sensacionalismo ambiental en el que el campo y el atractivo turístico es percibido como una misma cosa. En este caso no acabo de estar segura, vinculado con los rifles.

Debate sobre el sacrificio de cabras asilvestradas

Una de las zonas que ha sufrido el incendio es La Trapa, finca de montaña de 81 hectáreas situada en el sudoeste de la Serra de Tramuntana, en el término municipal de Andratx, que fue adquirida en 1980 por el GOB gracias al apoyo popular, institucional y de entidades con el objetivo de preservarla y conservar sus valores amenazados por un proyecto de parcelación y urbanización. El GOB (Grupo balear de Ornitología y Defensa de la naturaleza) siempre y ahora todavía más ha estado por la erradicación de las cabras porque para esta asociación, las cabras son uno de los mayores problemas ambientales de las masas forestales de Mallorca. No me extraña cuando a las preguntas que le hago al técnico de Caza de la Consellería sobre si se han matado muchas cabras en el término de Andratx después del incendio me responda que sobre todo en La Trapa. La Consellería ante la demanda de los propietarios puede matar una serie de cabras pero los cuerpos quedaran en las fincas porque económicamente no es posible transportarlas a otro lugar. Esto cohíbe a los pequeños y medianos propietarios. Comenta que se ha incrementado el número de buitres gracias a las cabras.


En estos últimos meses (2014) existe un intenso debate entre cazadores que quieren mantener las cabras y los técnicos del Govern, que consideran que son una amenaza para la reforestación de la Serra, por lo que arguyen que la sobrepoblación de cabras está amenazando seriamente los parajes, las plantas endémicas y la reforestación. Sin embargo, existe un importante colectivo de cazadores que quiere mantenerlas para seguir practicando la actividad cinegética. A estas dos posturas fue imposible poner de acuerdo en el intenso y participativo debate organizado por el Club Diario de Mallorca sobre esta problemática en el mes de marzo. Veamos quiénes son los actores que participaron en el debate y las diferentes posturas mantenidas durante la contienda.

Bartomeu Seguí, doctor en Zoología y jefe de servicio de Caza del Consell de Mallorca, reveló que en nuestra isla existe una verdadera sobrepoblación de cabras. En concreto, indicó que se calcula un censo de unos 14.000 ejemplares, pese a que cada año se eliminan unos 800 -de nuevo el baile de números-. Seguí defendió la eliminación selectiva de las cabras impuras para mantener el cabrito autóctono. Recordó que en Mallorca existen siete cotos de caza mayor donde cazadores de toda Europa pueden llegar a pagar hasta 10.000 euros por capturar un ejemplar de macho cabrío con una gran cornamenta. Es el llamado Trofeo de Caza que cada año consigue más adeptos.


Tomeu Berga, director de la Gestión Ambiental y Cinegética (GAC) de Formentor, es de la misma opinión. Propuso una gestión adecuada con el descaste de las cabras mestizas y potenciar el Trofeo de Caza -él es el artífice del premio-.
Joan Mayol, jefe de servicio de Protección de Especies del Govern, puso en duda la diferencia entre la cabra pura mallorquina y los ejemplares mestizos. Aseguró que la cabra "es una especie invasora y nociva que, entre otras cosas, impide la reforestación de las zonas devastadas por los incendios". Mayol indicó que el problema con las cabras se ha generado a raíz del abandono de las zonas de cultivo y de la gestión de las fincas agrarias. Propuso un mayor control de la población.
De la misma opinión fue Pep Lluís Gradaille, director del Jardí Botànic de Sóller: "Estamos totalmente en contra de las cabras que devastan plantas endémicas únicas en el mundo y que tienen un valor patrimonial muy importante". Recordó que la cabra es una especie introducida y propuso a los cazadores que contribuyan a controlar la población de esta plaga y preservar el patrimonio vegetal.
Diversos colectivos de cazadores que estaban entre el público criticaron las afirmaciones de Mayol y Gradaille y defendieron la persistencia de las cabras como una actividad económica importante. Por ello, aseguraron que existe una gran diferencia, probada por expertos, entre la cabra autóctona y la mestiza. Sin embargo, Mayol añadió que los efectos devastadores sobre el entorno son iguales con todas las razas.
El público participó de forma activa y en algunos momentos casi acalorada. Los colectivos animalistas entraron en escena para denunciar que la especie humana quiera controlar la población de cabras. Asimismo, criticaron que "se hable de eliminar miles de cabras sin tener en cuenta un código ético que contemple que las cabras sufren y tienen sentimientos". El naturalista Xavier Canyelles fue el encargado de contestar a estos colectivos: "Entre otras cosas, los humanos controlan la cabra porque tienen capacidad de pensar y ellas no". Según el cronista la respuesta arrancó los aplausos de los cazadores. Entre el público se encontraba la consellera insular de Medio Ambiente, Catalina Soler, y la directora general de Medio Natural del Govern, Neus Lliteres.
Continuando el debate en los medios de comunicación, leemos de nuevo el 19 de marzo de 2014 que la Associació de Caçadors de cabrits amb cans i llaç, una asociación que agrupa más de un centenar de socios de quince municipios de Mallorca, se mostró preocupada por la política que está llevando la Conselleria de Medi Ambient del Gobierno Balear que, según cuenta, está encaminada a erradicar esta especie de las montañas de Mallorca. Se exclaman de que nuevamente, la solución al problema es el sacrificio de animales. Estas cabras son consideradas uno de los más valiosos tesoros naturales de las Baleares. La asociación quiere pedir a la comisión que retome las conversaciones y encuentre una solución alternativa, la cual no incluya el sacrifico de estos ejemplares. Paralelamente, la asociación AnimaNaturalis (animalistas) hace una campaña de protesta contra la matanza de cabras enviando una carta para que se firme electrónicamente dirigida a los sitios web de los diferentes municipios implicados así como al Consell Balear. Los blogs también están activos.

En su propuesta enviada por internet exponen:

“¿Acaso esas cabras tienen la culpa del incendio que ha devastado la zona? ¿Acaso no ha sido parte del problema el hecho de que no se hayan realizado correctamente las tareas de prevención debido a los recortes? Nos parece una decisión totalmente inaceptable, y premeditada. Deberían plantearse otras opciones que no impliquen el exterminio de animales. Tal vez una campaña de esterilización selectiva para evitar que la población aumente demasiado rápido y así facilitar una correcta reforestación natural. Tal vez una campaña de voluntariado para ayudar en tareas de siembra o esparcimiento de semillas o incluso realojar a los animales a otras zonas con más vegetación”.

Por otro lado, Biel Capó, de Caçadors amb llaç d’Artà, en una entrevista concedida por las mismas fechas, opina que la eliminación de las cabras supondría la pérdida irreparable de un valor genético único con un importante valor ecológico y económico. Además, esto favorecería el crecimiento de otras cabañas de cabras de raza no fina. Otro factor a tener en cuenta sería que las montañas se llenarían de carrizo y maleza, lo cual en caso de incendio es como la pólvora. Capó afirma que basta darse un paseo por las montañas de la urbanización de Betlem para comprobar que es muy difícil transcurrir por ellas, y que ahora apenas hay ejemplares de cabras. Desde su asociación seguirán luchando y abogando para que esta erradicación no se produzca y si hace falta recurrirán a los Tribunales de justicia europeos. A quien afirmó que las cabras eran peores que el fuego y el cemento, habría que preguntarle si los últimos incendios ocurridos en Andratx o Artà han causado tanto daño como el que puedan causar las cabras. A las cabras se les culpa de que no crezca bosque de pinares, y


es cierto que las cabras pueden causar algún daño a los ejemplares de pinos jóvenes que crecen, pero, según Biel Capó, en Mallorca hace cinco mil años que hay cabras y también pinares. Unos y otros son necesarios para el ecosistema. Lo importante es saber cuál es el número de ejemplares que tenemos en las montañas constantemente para poderlo controlar dentro de un ratio de población que no perjudique al ecosistema. Para poder lograrlo es necesaria una mesa de negociación entre todas las partes, y así lo ha hecho llegar la asociación al Ayuntamiento de Artà en forma de moción que ha sido aprobada. La solución no es erradicar en su totalidad la cabra mallorquina de nuestras montañas.

¿Hablamos de paisaje o de ecosistema?
Siguiendo este debate en Mallorca, vemos que el concepto de biodiversidad ha ido alcanzando nuevos adeptos y valorando las comunidades locales con sus ecosistemas –lo que hay en sus ecosistemas actuales- como patrimonio de la humanidad. El debate que hemos ofrecido se está desarrollando entre grupos que se presentan como defensores de la naturaleza, en este caso de la Serra de Tramuntana, pero recordemos que siempre siguiendo la premisa del Convenio Europeo del Paisaje, “tal como lo percibe la población”. Este convenio, al que nos hemos referido anteriormente, sugiere que no se trata solo de mantener el territorio de la Serra tal como se encuentra en la actualidad, se trata también de “mejorar la intervención humana, promoverla con actividades sostenibles de acuerdo a unos objetivos”. Por supuesto, los objetivos son diferentes según sea la posición del colectivo. No se trata de un debate entre la naturaleza y la cultura, ya que en el caso de la Serra forma un todo, ni entre la urbanización y el conservacionismo. Esto se tuvo que hacer en su día y aquellos que no habían urbanizado sus fincas llevan más de dos décadas sin poder construir nada en ellas excepto en las zonas que han sido catalogadas como urbanas, lo cual ha motivado una gran corrupción. La controversia que presentamos está básicamente entre entidades que se consideran conservacionistas: los que pretenden proteger las plantas y los que pretender conservar las cabras, estas últimas dentro de un orden.

En cuanto a la interdependencia que rige la idea de eco-sistema, el concepto jurídico que permitirá aprehenderlo queda por inventar, afirma Hermitte (1991:87) “Durante mucho tiempo se ha remplazado una variedad por otra estrategia voluntarista de la conservación”. En el transcurso del movimiento ecológico, las cosas cambiaron de naturaleza, porque algunos tuvieron como objetivo poner en el circuito comercial las variedades antiguas que, en muchos países, podían estar conservadas, pero no vendidas porque se consideraban como pasadas, por lo tanto invendibles en una óptica de defensa de la cualidad de los productos cosa que en Mallorca ha cambiado radicalmente. En esta tesitura podríamos preguntarnos al igual que Alain Roger si existe un derecho animal a lo que contesta: “No, estrictamente hablando”. El interés ecológico exige un cálculo a largo plazo, donde se consideran, seguramente numerosos parámetros aunque no sean exclusivamente económicos. (1991:15).

Como nos decían los biólogos que hace milenios el miotragus que no tenía depredador animal y fue el hombre quien acabó con esta pequeña cabra, introduciendo a su tiempo la agrous, ahora las cabras tampoco tienen depredador. Incluso los perros que se dedican a “fer sang” (es decir, a matar a otros animales) prefieren las ovejas más fáciles de atacar que las cabras. La mayoría de las fincas de Tramuntana y Llevant que están activas tienen un aprovechamiento agrícola de secano (olivo, algarrobo, almendro), en cuanto a la ganadería, las grandes fincas tienen también ovejas, por lo que el cultivo de cereal sirve especialmente para la alimentación de este ganado.

Por otro lado, hemos de confesar que para los payeses el pino suponía y supone una plaga, ya que siendo más vivaz, ha sustituido ampliamente a otras especies como las encinas, el pino era cortado y erradicado cuando se introducía en las “marjades” o campos de labor. Los incendios en las fincas del municipio de Andratx han hecho aparecer las paredes secas que se habían construido durante el siglo XIX, antes de las migraciones, paredes que llegaban hasta la cima de los “comellars” para hacer agricultura. Tapados por la maleza arbustiva y por los pinos parecía que estos últimos siempre hubiesen estado allí. En los bosques se hacía carbón con los acebuches y otra tipo de madera mejor que el pino mediterráneo. El abandono de las fincas por no ser rentables ha prodigado el monte bajo, un tipo de arbusto muy alcohólico que se quema con facilidad pero que también se regenera como es el caso del palmito (garballó). Volviendo de nuevo al municipio de Andratx, frente a la isla de la isla Dragonera existían las guardas de cabras pero éstas tenían amos, aunque las llevasen al monte. Eran las nuevas cabras más productivas, las que han sido abandonadas y que ahora se presentan especialmente en verano cuando se agosta la sierra en las fincas rurales, comiéndose los jardines y la corteza de los árboles frutales. De nuevo una especie de plaga que ha relanzado cazadores con escopeta porque en esta zona no había la tradición, según los informantes, de “cans i llaç” (1).




Anne Vourch y Valentin Pelosse (1988:191) en el capítulo dedicado a la producción salvaje o lo domestico asilvestrado en Cévannes comentan: « ¿Cómo conciliar el ideal cinegético del “viejo solitario que acomete ante él” –se refieren al jabalí– con la realidad de los híbridos que constituyen hoy la mayor parte de los cuadros de caza? No podemos decir que en Mallorca el interés por la cabra “fina” sólo se imponga gracias al comercio cinegético internacional. A partir de los años ochenta se observa la preocupación por la autoctonía de los animales, aspecto que coincide también en la Península. En la publicación realizada 1991 por Payeres y Pons que recogía tanto la fauna doméstica como la salvaje, pero consideradas autóctonas en peligro de extinción. Sobre la cabra mallorquina o fina alertaban que estaba con altísimo peligro de extinción y que solo se conservaba en las fincas de la Serra Tramuntana conviviendo con otros tipos de cabras sin selección ni organización.

En los años ochenta en Francia, asociar caza y protección de la fauna era una idea bastante nueva. Este tipo de idea está presente en el nuevo discurso de las instancias cinegéticas desarrollando una nueva ética, una imagen nueva del cazador deportista y protector, discurso que busca justificar una práctica que ha perdido en la opinión pública una gran parte de su legitimidad. Ecologistas (militantes) y ecólogos (científicos) tienen oportunidad de denunciar el divorcio entre las intenciones gestoras de los encargados cinegéticos en cuanto la fauna y la realidad de las prácticas destructivas de la mayoría de los cazadores; para los adversarios de la caza se trataría simplemente, según el proceso clásico, de ocultar la realidad de las practicas por un efecto del discurso, las pretensiones proteccionistas sirven de compensación ideológica. Vourch y Pelousse ven que esta asociación caza-protección está igualmente inscrita en el plano institucional de la organización administrativa de la gestión cinegética.” (1991:210), aspecto que corroboramos para Mallorca. La desaparición de los conejos con la mixomatosis hizo que los cazadores en Cévannes se dirigieran a los jabalíes. En Mallorca la dedicación a la caza de cabras es más compleja, ya que desde antiguo sabemos que se han echado cabras al monte con este fin.

Es interesante tener en cuenta en un contexto más amplio, que la sociedad moderna participa completamente del imaginario de lo salvaje, de lo natural, proyección compensatoria de la destrucción irreversible del medio ambiente. Por otro lado en algunas fincas de la Conselleria se abren parques naturales donde se espera recrear y proteger las especies “puras”, concepto que en Mallorca se impone para atraer los recursos del turismo cinegético o aquellos que quieran observar la naturaleza.

La representación legitimada de la caza por las instituciones está ligada a la defensa de la viabilidad de la agricultura como en otras partes de las vieja Europa. La noción de la defensa de la fauna salvaje en relación con la caza no está expresamente desarrollada, simplemente, para permitir una reproducción mínima de los animales, la caza está reglamentada, como vemos en los diferentes comunicados de la Conselleria.


CONCLUSION

Este es una primera aproximación a un debate que parte de la premisa de la conjunción entre naturaleza y cultura como paradigma ofrecido por la Serra de Tramuntana de Mallorca. En la dinámica de actores las cabras representan la naturaleza extrema, peligrosa pero al mismo tiempo portadora de nuevos incentivos de valoración del medio ambiente en su versión salvadora del turismo cinegético, de momento la normativa dada por la Conselleria sólo aprovecha a las grandes fincas y la biodiversidad a pesar de lo que se manifiesta queda cuestionada. Este trabajo quiere inscribirse dentro de la antropología política donde se intenta mostrar el posicionamiento y el juego del poder político y económico en la percepción y valoración del medio ambiente.





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