Cajal el investigador y el científico



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CAJAL EL INVESTIGADOR Y EL CIENTÍFICO

Lejos quedaban ya las zalagardas y juegos de su juventud. Ahora tenia que poner el temple del esfuerzo y tesón en la consecución de su objetivo. Día tras día desparramaba por doquier su ilusión, capacidad de trabajo y observación. El alma no es colágeno, ni bioquímica, ni ADN, es sobretodo y ante todo el centro de nuestro yo, de nuestro sentir, de nuestro palpitar y un alma excelente es el contrapunto de un alma mediocre y mezquina y Cajal poseía la excelencia.


La generación del 98 dio a España grandes pensadores, escritores y científicos ya que los intelectuales dispersos en los distintos campos del saber, se debaten entre una profunda idea de España y las miras a una Europa y Cajal junto con Unamuno, Valle Inclán, Ganivet, Baroja, Ramiro de Maeztu, Azorín, los Machados, Ramón Jiménez, etc. fue un buen ejemplo de esta élite cultural e intelectual.
Cajal siempre se consideró un patriota y continuamente por su boca manifestaba el amor a su patria.
En 1870 empieza la carrera de Medicina y allí destacan sus inclinaciones a la literatura, gimnasia y filosofía. Su padre le acomodó de mancebo en casa de Don Mariano Bailo, gran cirujano y hombre reputado y cabal, en palabras de Don Santiago. Tenía diecisiete años cuando su padre se trasladó a Zaragoza y ocupó la plaza de profesor interino de disección. Este entusiasmo hacia la Anatomía quiso transmitir a su hijo formándolo como un hábil disector.
Ambos trabajaron codo con codo en la sala de disección lo que hizo que al finalizar el segundo curso de Medicina obtuviera el cargo de ayudante de disección. Su afición era tal que se dedicó con más intensidad a la Anatomía y Fisiología dejando un poco las Médicas y Quirúrgicas.
En 1873 obtiene el titulo de Medicina a los veinte años pero como médico militar fue destinado a Burgos y un año después capitán a Cuba. Regresa en 1875 de cuba, enfermo de paludismo. Poco a poco fue recuperándose y en 1877 como Doctor en Medicina obtiene el puesto de Profesor auxiliar interino en la Facultad de Medicina de Zaragoza.
Empieza su carrera profesional y científica. Para ello compra a plazos un microscopio, un microtomo y con reactivos apropiados monta su primer laboratorio en un desván. Su trabajo era de autodidacta, lo hacia en soledad, supliendo con ingenio, entusiasmo y fuerza de voluntad sus carencias formativas. Su curiosidad se paseaba por los glóbulos de la sangre, células epiteliales, corpúsculos musculares, nervios, dibujando y fotografiando todo lo que veía, dejando para la posteridad gran cantidad de dibujos y fotografías.
Años después en 1878 realiza el examen de Catedrático de las plazas de Zaragoza y Granada en contra de su voluntad y presionado por su padre. No tuvo suerte y según su juicio, junto con ciertas deficiencias en el conocimiento de la anatomía comparada, manifestó rudeza y provincianismo en su porte y dicción, aunque llamaron la atención sus dibujos en la pizarra y su conocimiento de la Anatomía descriptiva.
Sin embargo, a pesar de los resultados finales negativos, Cajal supo abrirse camino en las oposiciones, dejando su nombre colocado para futuros torneos. Poco después es nombrado Director de los Museos anatómicos y se casa. En 1880 publica su primer trabajo científico al mismo tiempo que nace su hija mayor, Fe. Los años transcurren con las publicaciones y los hijos. Así en 1882 viene al mundo su hijo Santiago. Al año siguiente gana la cátedra de Valencia lo que le obliga a un traslado. Aquí nace su tercera hija Paula Vicenta y practica escarceos literarios en el Ateneo Valenciano, donde ingresa y trata de formarse en este campo de la cultura evitando la atrofia cerebral que señala en sus compañeros que solo conocen la materia que practican. Vuelve a reiniciar un laboratorio de investigación, practicando la docencia y clases particulares, para sufragar los gastos que de él se derivaban, enriqueciéndole con nuevos materiales. Merced a la redacción de un informe para la Diputación de Zaragoza obtuvo como premio un microscopio Zeiss. Nace en esta época sus cuarto hijo, Jorge y nuestro hombre escribe y trabaja sin cesar. En 1887 obtiene la Cátedra de Barcelona y con Simarro aprende la técnica de tinción de Golgi. En este año nace su quinta hija Enriqueta.
Ya es un investigador conocido, ya su nombre camina de boca en boca y ya sus trabajos se conocen y publican, pero solo en España. En 1888 demuestra la individualidad de las células nerviosas editando la Revista de Histologia Normal y Patológica. Había llegado al cenit de la madurez intelectual y científica, pero no era conocido todavía a nivel internacional. Es en 1889, en el Congreso de Berlín, cuando demuestra sus descubrimientos siendo el gran Kölliker el que le descubre cambiando la incredulidad y escepticismo de todos en esperanza y admiración de algunos.
En 1890 su hermano Pedro gana la Cátedra de Cádiz, escribe su manual de Anatomía Patológica que tuvo múltiples ediciones y nace su sexta hija Pilar. En 1892 consigue la Cátedra de Histología en Madrid y nace su séptimo hijo Luis. Es elegido miembro de la Real Academia de Ciencias de Madrid y aquí en su discurso sobre la investigación científica es donde se labran los consejos y las reflexiones que hacen famoso a Cajal en esta faceta doblemente intelectual, el escritor y el investigador.
Es en 1897 cuando es elegido Académico Numerario de la Real de Medicina. Esta época es de grandes honores, no solo en las Academias de Roma, Viena, París, Lisboa, Berlín, sino en los Doctorados Honoris Causa de Cambridge entre otros. Escribe las reglas y consejos de investigación y da conferencias en EEUU, Alemania, Inglaterra, Francia e Italia. En 1900 recibe el premio Moscú por el mejor trabajo científico publicado en el mundo entero en los tres últimos años. Posteriormente se crea el laboratorio de Investigaciones Biológicas, recibe la Gran Cruz de Isabel la Católica y escribe el famoso libro mi infancia y juventud. Sigue su trabajo con Tello, que entra en su laboratorio y en 1905 recibe la medalla Helmholtz por sus importantes descubrimientos.
Pero el culmen de su trayectoria llega un día de octubre de 1906, recibe un telegrama en cinco palabras por el que se le concedía el premio Nobel junto con el Profesor Golgi.

Los premios se suceden Fellow de la Royal Society, Grandes cruces, doctorados, medallas Echegaray, Plus Ultra, etc., que harían esta lista excesivamente larga. Fundó una escuela importante como fueron su hermano Pedro, Tello, Lorente de No, Rio Hortega, Achúcarro, Fernando de Castro, Lafora, Leoz, etc.


Quiero destacar en Cajal junto con su faceta de científico e investigador, la de escritor de hondo pensamiento. Sus reflexiones son importantes y cabales impregnando múltiples y diferentes facetas de la vida del momento, de su historia y de su ciencia. Qué ejemplo para las generaciones actuales en las que el tesón, la responsabilidad, la excelencia son virtudes muy escasas y que con la educación que se está recibiendo será difícil conseguir.

Antonio Bascones Martínez



Catedrático de la Universidad complutense


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