Campo disciplinario: ciencias sociales y humanidades asignatura: humanidades materia: filosof



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ESCUELA PREPARATORIA: “CRESCENCIO SÁNCHEZ DAMIÁN”

CAMPO DISCIPLINARIO: CIENCIAS SOCIALES Y HUMANIDADES
ASIGNATURA: HUMANIDADES
MATERIA: FILOSOFÍA
PRIMER SEMESTRE

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TEMARIO, GUÍA DE TRABAJO Y ANTOLOGIAS PARA LA MATERIA DE FILOSOFÍA


AUTOR: LIC. PSIC. ANTONIO RAMÓN NOLASCO


AGOSTO DE 2010

PRESENTACION:
El presente compendio que tiene entre sus manos es el producto de la revisión del temario obligatorio del currículo para el Bachillerato en el Estado de México correspondiente a la materia de Filosofía. Es consecuencia de la reflexión para ajustar los contenidos de la bibliografía recomendada y de otras fuentes consultadas, es un resumen adecuado para el estudiante que inicia su aventura en el Bachillerato en la Materia de Filosofía.
Además proporciona al final de cada unidad un cuestionario que evalúa el avance en la adquisición de los conocimientos requeridos para aprobar esta Materia. Estos cuestionarios deben ser presentados para revisión por parte del profesor y se contaran como trabajos. Trabajos que contaran como puntos para su calificación parcial y su calificación final. Además que la resolución correcta de cada cuestionario servirá como derecho para presentar el examen parcial (cada dos meses) y, la entrega total de todos los cuestionarios resueltos será requisito para presentar el examen final (conocido como examen departamental).
Se realizó este compendio debido a que no se cuenta con libros auxiliares que estén actualizados a la Nueva Reforma Educativa. Por este vacío en cuanto a material de apoyo, para mejorar su rendimiento académico, fue necesario elaborar este libro que tiene entre sus manos. El contenido de los temas está tomado íntegramente del temario propuesto por la Secretaría de Educación Pública. Los temas por estudiar son los sugeridos para la Materia de Filosofía a nivel bachillerato. Además que fueron enriquecidos con propuestas del autor.
Espero sea de gran apoyo para que se interese en la Filosofía y, además, pueda acreditar la Materia de Filosofía con excelentes calificaciones.

Se solicita su crítica al presente trabajo, ésta puede presentarla por escrito o dirigirse directamente al profesor. Se agradecerán sus aportaciones para el mejoramiento del presente trabajo.


ATENTAMENTE:

ANTONIO RAMÓN NOLASCO


Agosto 2010

UNIDAD I

INICIACIÓN A LA FILOSOFÍA
Esta unidad tiene el propósito de iniciar al estudiante en el campo de la filosofía desde preguntas sencillas, pero de gran profundidad, que lo conducirán a comprender la importancia de la reflexión para aprehender sobre su realidad.

OBJETIVOS GENERALES

*El estudiante analizará críticamente los factores que influyen en su toma de decisiones

*El estudiante definirá sus metas y dará seguimiento a sus procesos de construcción de conocimiento.

*Valorará las aplicaciones del conocimiento sobre la sociedad en situaciones de su vida cotidiana.

*Establecerá opiniones sobre la conceptualización de la filosofía.
INTRODUCCIÓN:

La filosofía es una actividad propia de los seres humanos, de los seres pensantes. Es la primer “ciencia” que apareció antes que todas las demás. La Filosofía es consecuencia de la necesidad del ser humano de encontrar respuestas a sus preguntas más inquietantes. La importancia del estudio de esta materia reside en el hecho de que es una ciencia que de alguna manera todos practicamos. Todos los seres humanos creamos nuestra propia “filosofía” de vida, nos sirve como marco para realizar todas nuestras actividades, regula nuestra conducta y sustenta nuestras creencias, pensamientos y hasta nuestras emociones. Es decir, nuestra filosofía es la que nos “dice” qué hacer, cómo hacer y cuando hacer algo en un determinado momento. Por consecuencia, es importante que adquiramos las herramientas precisas para mejorar nuestro desempeño a la hora de “hacer” filosofía. En la presente unidad se revisaran de manera breve la historia de la Filosofía, el objeto de estudio como ciencia y la división que han hecho algunos autores importantes de ella.

Algunas de las preguntas más importantes que nos hacemos los seres humanos, las cuales en ocasiones no tienen respuesta completa, son: ¿quién soy? ¿De dónde vengo? ¿Qué hago en este mundo? ¿Hacia dónde iré? Se tienen que resolver lo más pronto posible. Es decir, mientras más rápido las resolvamos, podremos tener una guía para la mayor parte de los actos y decisiones en nuestra vida. El tener un marco de referencia servirá para ahorrarnos el tener que tomar decisiones apresuradas, además dará certidumbre a nuestra existencia.

1. Las diferentes formas del saber

El saber común

El saber común, en el diario vivir, es el saber que nos penetra a todos sin excepción, con él estamos familiarizados.

El saber común y el saber de sentido común no son precisamente lo mismo a pesar de lo mucho que están relacionados.

En el saber común, que es un saber de la vida ordinaria. Asegurados por nuestros instintos nos movemos atendiendo a las necesidades, los hábitos, los usos y las costumbres.

La palabra saber se halla emparentada con dos vocablos latinos: sapere, que propiamente significa tener gusto, y sapor-oris, saborear.

El saber común es un saber práctico, es un saber todavía irreflexivo, el saber constantemente originario de un mundo que se nos enfrenta rodeándonos de cosas-instrumentos, de cosas útiles. Es el saber que nos ocupa con las cosas y nos preocupa con los demás hombres; el saber de la experiencia total humana acumulada durante siglos; algo así como el trasfondo de que emergen las decisiones que el hombre tiene que tomar todos los días, en cada hora, en cada minuto, en cada segundo; lo mismo en su trato con las cosas, que en su trato para con los semejantes.

El mero saber común de una práctica irreflexiva se transforma, en ocasiones, en un saber común práctico regulado por el pensar.
Pensar

Esta palabra proviene del vocablo latino pensare, que originalmente significaba: pesar, poner el peso de algo en la balanza; es un término emparentado con pendere: colgar; y con pendulum; estar colgado, vacilante incierto.

El sentido común es el saber prerreflexivo de la inteligencia humana, situado entre el saber común irreflexivo y el saber de contemplación hacia el cual tiende.
Las tendencias a la actitud contemplativa

Contemplar es algo más que mirar atentamente; cuando contemplamos tenemos la experiencia viva de los hechos, las cosas y nosotros, formamos parte de de una totalidad, formamos parte del universo, participamos en la unidad de lo di-verso.

En esos momentos de contemplación no perdemos la conciencia de nosotros mismos.

Contemplar

El significado es: “templar el acero”, es darle alma; esta acción logra que el acero pierda su rigidez sin afectar su resistencia, fundiéndolo con determinados ingredientes para darle flexibilidad.

Contemplar es comunión total con algo distinto de nosotros, pero sin dejar de ser nosotros mismos.
1.1. Historia de la Filosofía

La filosofía occidental comenzó en Jonia como una especulación sobre la naturaleza subyacente del mundo físico. En su forma primera no se distinguía de la ciencia natural, pues los primeros filósofos eran físicos preocupados por determinar qué puede permanecer tras el aparente cambio. Los escritos de los primeros pensadores de la filosofía griega no se han conservado en lo fundamental, excepto algunos fragmentos citados por Aristóteles y otros autores pertenecientes a épocas posteriores.

La tradición filosófica occidental tiene una historia de más de 2500 años, desde la antigua Grecia hasta nuestros días. A lo largo de ese tiempo, hubo una enorme cantidad de filósofos y movimientos filosóficos, demasiado numerosos para ser mencionados aquí.
Grecia

Históricamente somos hijos de Grecia, y la deuda cultural contraída con ella es enorme. La razón es que los griegos crearon una ciencia y una filosofía que no son solamente ciencia y filosofía griega, sino la ciencia y la filosofía en general, cuya idea, orientación y metodología inspiraron a la ciencia posterior.



La mentalidad griega

Los griegos pueden caracterizarse por dos rasgos típicos: su sentido de la totalidad de las cosas y su firme creencia en la razón o en el orden.

Aunadas a estas características, los griegos gozaban de “libertad en la búsqueda de la verdad” y ansia de conocimientos; la conjunción de estos dos factores los condujo a cambios fundamentales en el desarrollo y expresión de su pensamiento, mediante la formulación de grandes sistemas cuya influencia es patente hasta la fecha.

El griego tenía una tendencia a ver las cosas como un conjunto orgánico, prefería adoptar los puntos de vista más amplios; los problemas particulares eran casi siempre generalizados. Y aunque las clasificaciones llegaron a existir (Aristóteles nos legó el pensar en categorías), era la intuición, la forma de ser del griego, la que consideraba las cosas en su aspecto global. Todo lo integraba en alguna unidad. No había, en la realización práctica de la vida, una separación, un corte tajante entre lo moral, lo intelectual, lo estético y lo práctico.

Para un griego, el hombre debería ser un hombre total, es decir, realizar todos los atributos que según su naturaleza el hombre puede desarrollar. Su ideal se determinaba por lo que llaman areté (virtud).

Así pues, para un griego la excelencia física, moral e intelectual eran partes de un todo y el hombre que demostraba esta excelencia era un hombre pleno, completo.

El segundo rasgo fundamental de la mentalidad griega que mencionamos fue el de la firme creencia en la razón. Para el griego el universo nunca fue caprichoso, obedecía a la Ley y, por consiguiente, era susceptible de una explicación.
Mito y religión entre los griegos

Los griegos parecen haber pensado sobre los dioses tanto como cualquier otro pueblo. En sus orígenes, su vida, como la de todos, se hallaba sujeta a fuerzas exteriores que no se podían controlar, y a estas fuerzas o potencias les dieron el nombre de theoi, que traducimos por dioses. A esas fuerzas o potencias los griegos oponían otras que supuestamente debían protegerlos. Pero tanto, malignas, arbitrarias, heterogéneas, como benignas, en un principio, todas eran theoi. Estas últimas constituían los dioses de la tribu, del clan, de la familia, dioses a los que se tenía que tratar con escrupuloso respeto y ofrendarles sacrificios en la forma prescrita.

El politeísmo de los griegos primitivos no fue producto de una nación coherente. En un comienzo los pequeños conjuntos de personas y los grupos de invasores tenían que relacionarse unos con otros. La religión politeísta, a diferencia de las religiones monoteístas, como el judaísmo, cristianismo e islamismo, fue hospitalaria y tolerante con otros dioses.

Los mitos eran explicaciones, precientíficas. Este tipo de mitos serán propiamente el antecedente de primer pensamiento filosófico porque constituye un intento de abordar el origen de las cosas, primero del universo físico, después de los dioses mismos y de los hombres y de los hombres.

La religión griega fue un factor importante hasta tiempos muy avanzados. Las creencias en los dioses eran las bases de la institución social. La tradición es algo que no se puede romper fácilmente, sobre todo en la gente común del pueblo a la que le son ajenas las nuevas especulaciones científico-filosóficas de la razón. A los griegos la religión nunca les impidió buscar en otros campos y por otros medios respuestas a sus preguntas más inquietantes.

Tampoco podemos establecer una ruptura tan tajante entre la creencia religiosa, la magia y la hechicería, que siguieron prevaleciendo en las mentes del pueblo, y los nuevos descubrimientos de los filósofos griegos. Estos hablaban de los dioses, pero de una manera diferente y paralela a su filosofar racional, piensan sobre ellos, filosofan sobre la misma religión, hacen teología. Muchos se encuentran en una posición intermedia entre la fase mágica del pensamiento, o lo que algunos antropólogos llaman pensamiento prelógico, y la racional.


FILOSOFÍA PRESOCRÁTICA
Los orígenes de la Filosofía

Al hablar de los orígenes de la filosofía debemos recordar dos hechos fundamentales: primero, que filosofía y ciencia nacen juntas, y no hay línea divisoria entre ellas, así que usaremos estos dos términos, al menos en los filósofos presocráticos, indistintamente; segundo, que el antecedente inmediato de la filosofía fueron las especulaciones de cierto tipo de mitos que podemos denominar cosmogónicos o teogónicos. El desarrollo de la filosofía griega se inicia con una etapa de concepciones cosmológicas.


Escuela de Mileto

Todas las historias de la filosofía occidental coinciden en que la filosofía nació en el litoral Jónico del Asia Menor, en la floreciente ciudad griega de Mileto en el siglo VI a. C.; coinciden también en considerar a Tales (624-546 a. C.) como el primer pensador al que podemos llamar filósofo. Junto con Anaximandro (610-545 a. C.) y Anaxímenes (585-528 a. C.) se les agrupa a los tres en la llamada Escuela de Mileto, cuya característica principal fue que hicieron una filosofía de tipo naturalista, porque, aparte de que intentan resolver los problemas naturales, su respuesta al origen y principio de todas las cosas fue de tipo físico, natural y material. El nombre fisis, en griego, se suele traducir por naturaleza, en el sentido de lo que está hecho algo. Esta fisi, de la que están hechas todas las cosas, será la que buscarán los pensadores presocráticos.

De estos primeros filósofos no tenemos propiamente nada escrito y su pensamiento puede reconstruirse sólo a través de los comentarios y las noticias que nos dan filósofos griegos posteriores.

Decimos que Tales fue el primero en dar una respuesta a la pregunta “¿qué son todas las cosas?” de manera científica.

Las respuestas dadas por la mitología, aunque reflexivas, se expresaban poéticamente; a diferencia de la argumentación lógica que Tales emplea, que no es ya concepción mítica ni poética, sino racional.

El primer pensador considerado un filósofo fue Tales de Mileto, originario de esta ciudad, en la costa jónica de Asia Menor, que vivió a finales del siglo VII a.C. y principios del siglo VI a. C. Alabado por las generaciones posteriores como uno de los siete sabios de Grecia, se interesó por los fenómenos astronómicos, físicos y meteorológicos, y sus investigaciones científicas le llevaron a pensar que todos los fenómenos naturales son formas diferentes de una sustancia fundamental (una primera idea sobre el monismo) que él creía era el agua, pues pensaba que la evaporación y condensación eran procesos universales. Anaximandro, discípulo de Tales, mantenía que el primer principio a partir del cual surgen todas las cosas es una sustancia intangible, invisible e infinita que llamó ápeiron (“lo ilimitado”). Comprendió, sin embargo, que en todas las cosas se podía encontrar una sustancia no observable, por lo que su noción de lo ilimitado anticipó la noción moderna de un Universo sin límite. Esta sustancia, afirmaba, es eterna e indestructible. Debido a su movimiento continuo, las sustancias conocidas —como calor, frío, tierra, aire y fuego evolucionan de una forma ininterrumpida generando a su vez los distintos objetos y organismos que configuran el mundo que conocemos por los sentidos.

El tercer gran filósofo jónico, Anaxímenes, volvió a la suposición de Tales de que la sustancia primera es algo conocido y material, pero mantuvo que ésta es el aire en vez del agua. Creía que los cambios que experimentan los objetos se pueden explicar en términos de rarefacción y condensación del aire. De tal modo, Anaxímenes fue el primer filósofo que explicó diferencias cualitativas en términos de diferencias cuantitativas, un método fundamental en la ciencia física.

En general, la escuela jónica dio el primer paso radical desde la explicación mítica de los fenómenos naturales a la exposición científica; descubrió los importantes principios científicos de la permanencia de la sustancia, la evolución natural del mundo y la reducción de calidad a cantidad.


La escuela pitagórica

Hacia el año 530 a. C., el filósofo Pitágoras de Samos fundó una escuela de filosofía en Crotona, en la Magna Grecia, al sur de Italia, que fue más religiosa y mística que la escuela jónica. Pretendía conciliar la antigua visión mítica del mundo con el creciente interés por la explicación científica. El sistema de filosofía resultante —que se conoció como pitagorismo— fundó las creencias éticas, sobrenaturales y matemáticas en una visión espiritual de la vida. Los pitagóricos enseñaron y practicaron un sistema de vida basado en la creencia de que el alma es prisionera del cuerpo, del cual se libera al morir y se reencarna en una forma de existencia, más elevada o no, en relación con el grado de virtud alcanzado. El principal propósito de los seres humanos tendría que ser la purificación de sus almas mediante el cultivo de virtudes intelectuales, la abstención de los placeres de los sentidos y la práctica de diversos rituales religiosos. Los pitagóricos —que descubrieron las leyes matemáticas del tono musical— dedujeron que el movimiento planetario produce una “música de las esferas” y desarrollaron una “terapia a través de la música” para lograr que la humanidad encontrara su armonía con las esferas celestes. Identificaron la ciencia con las matemáticas y mantuvieron que todas las cosas son reductibles a números y figuras geométricas. Realizaron grandes contribuciones a las matemáticas, la teoría musical y la astronomía.


La escuela Eleática

En el siglo V a. C., Parménides fundó una escuela de filosofía en Eléa, colonia griega situada en la Magna Grecia. En su única obra conocida, “Sobre la naturaleza”, adoptó una actitud opuesta a la de Heráclito en la relación entre estabilidad y cambio, y mantuvo que el Universo o lo que es, es decir, el ente, se puede describir como una esfera indivisible e inmutable y que toda referencia a cambio o diversidad es por sí misma contradictoria. Mantenía que nada puede ser realmente afirmado excepto “lo que es” (el ente). Zenón de Eléa, discípulo suyo, intentó probar la unidad del ser afirmando que la creencia en la realidad de cambio, la diversidad y el movimiento lleva a paradojas lógicas. Las aporías de Zenón llegaron a ser enigmas intelectuales que filósofos y lógicos de todas las épocas posteriores han intentado resolver. El interés de los eleáticos por el problema de la consistencia racional propició el desarrollo de la ciencia de la lógica.


La escuela de Heráclito

Heráclito de Éfeso (Jonia), continuando la búsqueda de la sustancia primigenia que iniciaron los jonios, afirmó que ésta es el Fuego. Observó que el fuego produce cambios en la materia y anticipó la teoría moderna de la energía. También afirmó que todas las cosas se encuentran en un estado de flujo continuo (panta rei), que la estabilidad es una ilusión y que sólo el cambio y la ley del cambio (o logos) son reales. La doctrina del logos de Heráclito, que identificaba las leyes de la naturaleza con una mente divina, evolucionó hacia la teología panteísta del estoicismo.













La escuela pluralista

La especulación en torno al mundo físico iniciada por los jonios fue continuada en el siglo V a. C. por Empédocles y Anaxágoras, que desarrollaron filosofías que sustituían la descripción jónica de una sustancia primera única por la suposición de una pluralidad de sustancias. Empédocles mantenía que todas las cosas están compuestas por cuatro elementos irreductibles: aire, agua, tierra y fuego, combinados o separados por dos fuerzas opuestas según un proceso de alternancia: el amor y el odio. Mediante este proceso, el mundo evoluciona desde el caos hasta la forma y vuelve al caos otra vez, en un ciclo reiterado. Empédocles consideró el ciclo eterno como el objeto verdadero del culto religioso y criticó la creencia popular en divinidades personales, pero no consiguió explicar cómo los objetos conocidos por la experiencia pueden desarrollarse al margen de factores que son por completo distintos a ellos. Por consiguiente, Anaxágoras sugirió que todas las cosas están compuestas por partículas muy pequeñas o “semillas”, que existen en una variedad infinita. Para explicar cómo se combinan esas partículas para formar los objetos que constituyen el mundo conocido, Anaxágoras desarrolló una teoría de la evolución cósmica. Afirmaba que el principio activo de este proceso evolutivo es una mente universal que separa y combina las partículas, el nous. Su concepto de partículas elementales llevó al desarrollo de una teoría atómica de la materia.












La escuela atomista

Fue un paso natural el que condujo desde el pluralismo hasta el atomismo, interpretación según la cual toda materia está compuesta por partículas diminutas e indivisibles que se diferencian sólo en simples propiedades físicas como el peso, el tamaño y la forma. Este paso se dio en el siglo IV a.C. con Leucipo y su colaborador más conocido, Demócrito de Abdera, a quien se le atribuye la primera formulación sistemática de una teoría atómica de la materia. Su concepción de la naturaleza fue materialista de un modo absoluto, y explicó todos los fenómenos naturales en términos de número, forma y tamaño de los átomos. Redujo las cualidades sensoriales de las cosas (como calor, frío, gusto y olor) a las diferencias cuantitativas de los átomos. Las formas más elevadas de existencia, como la vida de las plantas y animales e incluso la humana, fueron explicadas por Demócrito en términos físicos en sentido estricto. Aplicó su teoría a la psicología, la fisiología, la teoría del conocimiento (epistemología), la ética y la política, y presentó así el primer planteamiento amplio del materialismo determinista que afirma que todos los aspectos de la existencia están determinados de forma rígida por leyes físicas.


Los sofistas

Hacia finales del siglo V a.C., un grupo de maestros itinerantes llamados sofistas alcanzó un gran renombre en toda Grecia. Los sofistas tuvieron un papel importante en la evolución de las ciudades-estado griegas desde unas monarquías agrarias hasta su consolidación como democracias comerciales. Conforme crecieron la industria y el comercio helénicos, una nueva clase de ricos comerciantes, poderosos en el ámbito económico, empezó a controlar el poder político. Careciendo de la educación de los aristócratas, quisieron prepararse para la política y el comercio pagando a los sofistas a cambio de enseñanzas en el arte de hablar en público, el razonamiento legal y la cultura general. A pesar de que lo mejor de los sofistas contribuyó enormemente al pensamiento griego, el grupo en su conjunto adquirió una reputación de falaz, hipócrita y demagogo. De ahí que la palabra sofisma represente esas deficiencias morales. La famosa máxima de Protágoras, uno de los sofistas más importantes, “el hombre es la medida de todas las cosas”, es representativa de la actitud filosófica de esta escuela. Sus componentes mantenían que los individuos tienen el derecho de juzgar por sí mismos todos los asuntos; negaban la existencia de un conocimiento objetivo en el que se supone que todo el mundo debe creer, mantuvieron que la ciencia natural y la teología tienen poco o ningún valor porque carecen de relevancia en la vida diaria, y declararon que las reglas éticas sólo tenían que asumirse cuando conviene al propio interés.



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