Caricatura y periodismo



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Caricatura y periodismo
Cuando Dios, dicen que dijo: los últimos serán los primeros, yo le entendí, los últimos serán los moneros(1). Por eso es que llego barriéndome al Segundo Coloquio de Profesores de Periodismo. Como buen periodista enterado del acontecer mundial, no me enteré del primer coloquio que ocurrió a un ladito de mí. Hoy apenas me estoy deleitando con la lectura de lo que escribieron mis compañeros profesores en el pasado coloquio.



Tongolele vista por Antonio Arias Bernal.
La palabra caricatura viene de tiempos de Leonardo Da Vinci, cuando los hermanos Carraci a ciertos dibujos los llamaron caricare que significa cargar la mano; es decir, al dibujar los caricaturistas con su manita santa, son cargados y entre más cargados y abusivos mejores. Toman el lápiz y le jalan la nariz, le abultan la quijada, le reducen la cabeza comprimiéndole el cerebro a su víctima, a la cual dejan malherida, sin embargo no la dejan irreconocible, sino al contrario totalmente reconocible, lo que conduce invariablemente a la risa. El caricaturista se divierte y divierte a los demás deformando a su víctima. Así tenemos que los grandes caricaturistas son grandes deformadores.(2)
Caricare, cari cara, la cara es nuestro pasaporte de aceptación ante los demás, guapo, guapa, feo y fea. Siempre tememos a los caricaturistas porque van a provocar que se rían de mí, pero también nos atrae que nos dibujen, y si el caricaturista es amigo me hará un bonito dibujo para mi regocijo, compartido o no, pero para el halago, no para la burla. La carcajada, la risa, la sonrisa, el esbozo de sonrisa y la complacencia reflexiva son actos placenteros y van implícitos en el humor de los caricaturistas no importando si proviene de las bondades del alma o de los rencores del demonio(3). Finalmente bueno o malévolo, el humor es placer implícito a la caricatura.
La caricatura es tan vieja como la primera carcajada que parió el hombre y la caricatura periodística es tan joven como el periodismo moderno. La imagen compañera de la letra, resume la letra y discurre con letras al diversificarse y establecer con discursos o no sus propios géneros caricaturales. Por lo tanto entra de lleno en la discusión epistemológica y teórica de la actividad periodística. La caricatura compete al estudio de la imagen, del discurso visual y sus lenguajes, así como del análisis semiótico, el estudio de la estilística, de la política y de las ideologías, y por supuesto la visión artística, estética del dibujo y la filosófica, antropológica o sociológica del humor. Y como la historia de la caricatura periodística y en gran medida, la caricatura en general es la historia del periodismo, pues son bienvenidas las investigaciones históricas referidas al tema. Es pertinente señalar esta diversidad de enfoques para invitar a jóvenes tesistas, académicos e investigadores al estudio de estos géneros dibujísticos. De esta manera haremos transitar a la caricatura periodística de la práctica cotidiana, a la academia y al análisis científico.

Personaje inventado por el monero Abel Quezada.


La eterna discusión entre la praxis y el análisis, entre la teoría y la práctica queda zanjada, por el momento, por la sabiduría popular, ni tanto que queme al santo, ni tanto que no lo alumbre. En nuestro país es el justo medio tan necesario para la política como para la academia. Es el punto de encuentro entre la investigación científica del periodismo y la práctica del periodismo. La academia es la tierra en donde se plantan las semillas del periodismo del futuro, de aquí la necesidad de una base teórica firme en los estudiantes de periodismo. Es pertinente señalar la necesidad de reducir las barreras inerciales y de costumbres laborales entre la investigación, la academia y práctica periodística.

Cuando se proyecta un nuevo medio, se establecen las políticas editoriales, se diseñan los formatos, se investiga al público que va dirigido la competencia de otros medios, para después contratar periodistas. Después de ese arduo trabajo, alguien dice: ¡Ah, nos falta un cartonista! De esta manera los caricaturistas llegamos a convertirnos en periodistas. Y así como no hay escuelas para vagabundos, excepto en las películas de Pedro Infante, tampoco hay escuelas para caricaturistas dedicados al periodismo específicamente. Afortunadamente todo lo que se hace es factible de enseñarlo y posteriormente teorizarlo para finalmente, investigarlo, o al revés, pues el orden de los factores, si altera el producto, pero eso es lo de menos, lo de más es lo que avanzamos. La práctica periodística siembra en la academia y la academia florece más bella en la práctica y la investigación ordena y acomoda el florero. Hoy ya se habla del cartón de opinión como un género periodístico y así lo asumen los colegas dibujantes y los compañeros académicos. Y ya empezamos a hablar de géneros caricaturales.


Caricoacadémico
Cuándo la campesina, recién llegada a la capital, le pregunta al policía “Disculpe, si pongo mi pie en la vía del tranvía, ¿me electrocuto? Él le responde: “Sólo que, sin quitar su pie de la vía, ponga el otro pie en el cable de la luz”. Cuando me preguntan que a que me dedico, les digo que soy caricoacadémico, es decir caricaturista y enseñador de las cuestiones caricaturales. Como académico estoy despatarrado entre la Facultad de Ciencias Políticas y Sociales y la Escuela Nacional de Artes Plásticas, es algo así como una silla eléctrica incómodamente deliciosa, la razón es evidente, me gustan los electroshocks del tranvía que viaja a Xochimilco.
En la ENAP, en la carrera de Comunicación Visual, se imparte la materia optativa seriada CARICATURA I y CARICATURA II (corresponde al Colegio de Ilustración) y es 70 % práctica y 30 % teórica, amen de que es genérica y no está específicamente enfocada al periodismo. Tiene un aspecto referido a la comunicación visual y el otro al arte. Tengo el honor de haber sido el primer profesor en impartirla y ahora modificar radicalmente su programa.
En la FCPS, en la carrera de Comunicación, se imparte la materia optativa CARICATURA POLÍTICA, es materia teórico-analítica 100% teoría y específicamente enfocada al periodismo. Tengo el honor de haberla creado y de que se me permitiera impartirla. Es delicioso el peso teórico, pero a vista de pájaro en vuelo se percibe la necesidad de aplicar los géneros caricaturales a una praxis académica. Se percibe la necesidad de un taller, con un sentido que rebase el aula.
Los géneros caricaturales
De acuerdo a su contenido los géneros caricaturales son la ilustración, el cartón de opinión, el cartón blanco y la crónica dibujada. Y de acuerdo a su forma tenemos el cartón, la tira, la historieta y la animación.
Cartón de opinión.
En el periodismo especializado se puede utilizar el cartón de opinión en deportes, finanzas, espectáculos, culturales o política internacional. Sin embargo en México se ha privilegiado la crítica política. Los elementos imprescindibles del cartón de opinión son los siguientes:


  1. La crítica,

  2. El dibujo,

  3. El humor y

  4. La concreción semántica.


El cartón de opinión política
No es extraño que en México un país con desigualdades e injusticias endémicas se haya privilegiado la caricatura política sobre otros géneros, que en otros países son igual de importantes. Podemos escribir la historia de México a partir de su caricatura. El desarrollo del periodismo y de los géneros caricaturales está marcado por el desarrollo de México. Sólo me voy a referir a lo reciente. En la época priísta, no había matices, sólo había dos tipos de cartonistas de opinión política, los del sistema, corruptos, amantes del Chayo, y los de oposición, representada por la caricatura de izquierda.
Rafael Barajas El Fisgón (México, D.F. 1956- ) en sus investigaciones sobre la caricatura en el siglo XIX, que como todos sabemos fue una lucha encarnizada entre liberales y conservadores, la señala como caricatura de combate, y él siendo congruente con esa definición, junto con José Hernández, Helguera, Rappé, Patricio y Hans encabezan un grupo de caricaturistas de elite que clavan sus lápices y plumillas en el maldito enemigo, que es cualquiera que huela a derecha. Si hablamos de combate, hablamos de guerra, y la guerra siempre es a muerte, e ideológicamente el enemigo es aquel que no piensa como yo. No hay pierde en esta lucha ideológica, estamos hablando de la caricatura de izquierda radical. La antítesis es Paco Calderón el mejor caricaturista que ha tenido la derecha auténtica en toda la historia del México independiente. Esta carga ideológica, en ambas posiciones nos acerca más a la propaganda política que a la crítica política. Como resolver el dilema de la legítima pertenencia ideológica sin perder la capacidad crítica. No es sencillo, recordarán que intelectuales como Enrique Krauze y analistas como Luis Rubio decían que era conveniente para México apoyar a Estados Unidos en la invasión injusta a Irak, se equivocaron, estratégica y moralmente, les falló la crítica y posiblemente la ética.
Más adelante comentaremos sobre los géneros caricaturales.

Notas
1). El maestro Rius (Eduardo del Río García (1934- ), en la década de los sesenta, publicó su visión de los estilos de dibujo caricatural en el suplemento “El Mitote Ilustrado” de la revista Sucesos para todos. Rius hizo una separación entre el dibujo que llamó formal, con gran calidad de trazo y proporción, como el de Ernesto el Chango García Cabral, (Huatusco, Ver. 1890-1968), Antonio Arias Bernal (Aguascalientes, Ags. (1913-1960) o la ranita Freyre (Veracruz, Ver. 1917- ) y el monero, de pocas líneas y muy sencillo al estilo del mismo Rius, Abel Quezada o Alberto Isaac. Posteriormente Rius me comentó que los de gran dibujo no veían con buenos ojos a los caricaturistas de pocos trazos, comentando que ellos no dibujaban caricatura, que lo que hacían eran monitos. Por lo que comenzaron a decirle moneros o picasianos. Lo de picasianos no me lo aclaró Rius, pero supongo se referían a don Ernesto Guasp (Aleira, Valencia, España (1901-México, D.F., 1983) quien efectivamente dibujaba con influencia de Picasso. Yo retomo el concepto de Rius para clasificar el estilo de dibujo.
2) Portillo Ruiz Francisco Caricatura política. Guía de estudio. 2005. Versión PDF. p. 21
3) “La risa es satánica, luego es profundamente humana…es signo de una grandeza infinita y de una miseria infinita”. Baudelaire, Charles. Lo cómico y la caricatura p. 28. Más atrás en la página 24 cuestiona: “¿Qué hay de regocijante en el espectáculo de un hombre que cae en el hielo o en le pavimento, que tropieza en el borde de una acera, para que la cara de su hermano en Jesucristo se contraiga en forma desordenada, para que los músculos de su rostro se pongan súbitamente en movimiento como un reloj al mediodía o un juguete de cuerda? Ese pobre diablo cuando menos se ha desfigurado, quizá se haya fracturado algún miembro importante. Sin embargo, la risa ha salido, irresistible y súbita.


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