Carta Encíclica Laudato Si



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Carta Encíclica Laudato Si

Sobre el cuidado de la casa común



Educación y espiritualidad ecológica - 6



  1. Una mirada a la realidad

La ciudad se ha convertido en un gran hipermercado. Cada día unos mil mensajes nos incitan a comprar artículos que no necesitamos. Estamos inmersos en el consumismo que se alimenta de la influencia de la publicidad, y ésta se basa en ideas tan falsas como que la felicidad depende de la adquisición de productos. Según un estudio impulsado por la Dirección General de Consumo de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, un 33% de la población adulta tiene problemas de adicción a la compra, de compra impulsiva y de falta de control del gasto. En cuanto a la población joven, el porcentaje de adictos sube hasta el 46%, y el 8% presentan niveles que rozan lo patológico.

  1. Sinopsis (Capítulo VI, 202-246)

La espiritualidad cristiana propone un crecimiento con sobriedad y una capacidad de gozar con poco Una vida vivida en simplicidad y sobriedad es liberadora, una vida vivida en plenitud. Hace que la gente sea capaz de disminuir las necesidades insatisfechas, reduciendo el cansancio y el ansia, aunque viviendo con poco, sobre todo cuando se es capaz de cultivar otros placeres y encontrar satisfacción en los encuentros fraternos, en el servicio, en la música y en el arte, en el contacto con la naturaleza, en la oración.
El Papa llama a la necesidad de estar en paz consigo mismo, una paz interior estrechamente ligada al cuida-do de la ecología y del bien común que, vivida automáticamente, se refleja en un estilo de vida equilibrado unido a una capacidad de admiración que nos lleva a la profundidad de la vida. Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia no debe ser fabricada sino descubierta, develada” En un contexto de amor a la creación, el Papa desafía a los creyentes a retornar a la práctica de la oración de acción de gracias antes y después de las comidas, de manera que ellos se recuerden de su dependencia de Dios por la vida, fortalezcan su sentido de gratitud por el don de la creación y sean agradecidos hacia aquellos que, con su trabajo, proporcionan estos bienes y refuercen su solidaridad con los más necesitados.


  1. Reflexión sobre algunos textos



  • No pensemos solo en la posibilidad de terribles fenómenos climáticos o en grandes desastres naturales, sino también en catástrofes derivadas de crisis sociales, porque la obsesión por un estilo de vida consumista… solo podrá provocar violencia y destrucción recíproca.” LS 204:

  • No todo está perdido, porque los seres humanos, capaces de degradarse hasta el extremo, también pueden sobreponerse, volver a optar por el bien y regenerarse… A cada persona de este mundo le pido que no olvide esa dignidad suya que nadie tiene derecho a quitarle”(LS 205)

  • Solo a partir del cultivo de sólidas virtudes es posible la donación de sí en un compromiso ecológico. Si una persona, aunque la propia economía le permita consumir y gastar más, habitualmente se abriga un poco más en lugar de encender la calefacción, se supone que ha incorporado convicciones y sentimientos favorables al cuidado del ambiente”( LS 211)

  • En la familia se cultivan los primeros hábitos de amor y cuidado de la vida, como por ejemplo el uso correcto de las cosas, el orden y la limpieza, el respeto al ecosistema local y la protección de todos los seres creados” (LS 213)

  • Esta conversión… en primer lugar implica gratitud y gratuidad, es decir, un reconocimiento del mundo como un don recibido del amor del Padre, que provoca como consecuencia actitudes gratuitas de renuncia y gestos generosos aunque nadie los vea o los reconozca”(LS 220)

  • Una ecología integral implica dedicar algo de tiempo para recuperar la serena armonía con la creación, para reflexionar acerca de nuestro estilo de vida y nuestros ideales, para contemplar al Creador, que vive entre nosotros y en lo que nos rodea, cuya presencia no debe ser fabricada, sino descubierta, develada” (LS 225)

  • La Eucaristía es de por sí un acto de amor cósmico: ¡Sí, cósmico! Porque también cuando se celebra sobre el pequeño altar de una iglesia en el campo, la Eucaristía se celebra, en cierto sentido, sobre el altar del mundo” (LS 236)



  1. Tiempo para compartir experiencias y esperanzas




  • ¿A vuestro parecer cuál es la necesidad más urgente para nuestra sociedad y cómo podemos educar a otros en este sentido?

  • ¿Qué cosa podemos hacer especialmente nosotras Hijas de la Caridad para simplificar nuestra vida, operar un cambio en nuestros hábitos de consumo para una utilización ética de los recursos de la tierra (DIA, p. 11) ?

  • La conversión ecológica requiere poner a la persona humana en el centro de la economía y de la defensa del ambiente. ¿A qué “conversión ecológica” podemos comprometernos hoy?

  • Al llegar al final de todas estas reflexiones, ¿podemos elaborar una conclusión final de la encíclica, una mirada que dibuje otro mundo posible, en línea de ‘conversión ecológica’?



  1. Palabra y oración


Cuando se saciaron, dice Jesús a sus discípulos: Recoged los pedazos que han sobrado, que nada se pierda. Los recogieron y llenaron doce canastos con los pedazos de los cinco panes de cebada que sobraron a los que habían comido” (Jn 6,12-13)
Señor Uno y Trino, comunidad preciosa de amor infinito, enséñanos a contemplarte en la belleza del universo, donde todo nos habla de ti. Despierta nuestra alabanza y nuestra gratitud por cada ser que has creado.

Danos la gracia de sentirnos íntimamente unidos con todo lo que existe.

Dios de amor, muéstranos nuestro lugar en este mundo como instrumentos de tu cariño por todos los seres de esta tierra, porque ninguno de ellos está olvidado ante ti .Ilumina a los dueños del poder y del dinero para que se guarden del pecado de la indiferencia, amen el bien común, promuevan a los débiles, y cuiden este mundo que habitamos.
Los pobres y la tierra están clamando: Señor, tómanos a nosotros con tu poder y tu luz, para proteger toda vida, para preparar un futuro mejor, para que venga tu Reino de justicia, de paz, de amor y de hermosura. Alabado seas. Amén.

Algunas claves vicencianas



para una relectura de la Encíclica


  • A medida que una Hermana se va aficionando a la pobreza, crece en ella el amor de Dios. Tiene su corazón en Dios y, como se priva de las comodidades del mundo por amor a Dios, Dios le da la gracia de que no ame más que a él, y que lo ame con todo su corazón. Como no se detiene en pensar en sí misma… ni en escoger ninguna cosa de la tierra, entonces ama a Dios con todo su corazón, y su amor lo es todo para ella. ¿Y cómo no lo va a amar, si ha dejado de amar a todo lo demás? Su corazón no puede vivir sin amar. ¿A quién se entregará entonces? A Dios, y a nada más” (SV, IX, 892).

  • Dios mío, ¡cuánto temo los lugares donde se está con demasiadas comodidades para nuestra condición!...¿No tienen Ustedes enfermos que atender en los pueblecitos cercanos? (SLM, c.233)



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