Categoría: Ensayo Pseudónimo: Aya Brea Una mirada no sacra sobre el mundo angélico



Descargar 43.28 Kb.
Fecha de conversión26.06.2017
Tamaño43.28 Kb.
Categoría: Ensayo
Pseudónimo: Aya Brea

Una mirada no sacra sobre el mundo angélico
I wish I was a messenger

and all the news is good1

Pearl Jam – Wishlist


Desde que una amiga me confesó que su madre era frecuentemente poseída por el arcángel Gabriel, no he dejado de pensar compulsivamente en ello. Inoculado por el letal virus de la curiosidad, ametrallo con inquisidoras preguntas a mi amiga cada vez que la veo. Ella me cuenta, por ejemplo, que Gabriel se vale del cuerpo de su madre para transmitir mensajes enviados por el Todopoderoso, tales como rezar el rosario, leer la Biblia y cumplir los mandamientos. Otras veces se le aparece en sueños otorgándole visiones apocalípticas2 del futuro; muchas otras se presenta como un rutilante destello luminoso anunciando alguna buena nueva. Evitando -con mucha dificultad, tengo que admitirlo- dejarme llevar por algún juicio a priori sobre la salud mental de la señora, me pregunto: ¿será verdad?
Esa simple pregunta es difícil de responder pues, por un lado, no soy un profesional en el estudio de trastornos psicológicos y, por otro, carezco de fe religiosa. Es decir, no estoy en condiciones de afirmar que la señora está loca o que, por el contrario, dicha aparición es verdadera. Empero, esta experiencia despertó en mí un sincero y ferviente interés por el tema, el cual se tradujo en el presente texto, a través del cual intentaré demostrar que los ángeles son, simplemente, símbolos elaborados por el ser humano.
Los ángeles

Ángeles...luz. Con sus alas babilónicas, murmullos. Manos invisibles, pura conciencia y conocimiento. Ojos como la luz del sol. Terribles, orgullosos, compasivos. Miran y comprenden. No son remotos, no. Están aquí, flotando como mariposas, visibles por el rabillo del ojo. Aman tanto.”


Pureza, buenas intenciones, cielo, esencia, divinidad, religión, transparente, anunciación, bienvenida, juicio final, tranquilidad, guía, ayuda, inmaculado”.
Alas, blancos, buenos, altos, churros3 (sic), plumas, cándidos”.
Acompañan por la vida, no me los imagino como en las estampitas sino como entes sin forma definida que te ayudan en cierto momentos”.
Pienso que me cuidan mucho y debe ser por que les caigo bien. Creo que a veces se sotean4(sic) porque no tienen mucho que hacer y deben envidiarnos un poco... eso de saber muchas cosas a veces no es tan divertido. Hacen como hermanos mayores, siempre he sentido que me cuidan”.
Estas son algunas impresiones que recopilé cuando hice la pregunta ¿qué opinas de los ángeles? Sin duda alguna, la idea de los ángeles es un capítulo importante en la cultura popular; es un tema recurrente en el quehacer humano, no sólo en la religión, sino también en la literatura, la música o el cine, por citar a algunos. Todos tenemos una idea sobre los ángeles.
Primera pregunta: ¿qué es un ángel? Empezaré por la etimología: la palabra ángel se deriva del latín angelus que proviene, a su vez, del griego angelos cuyo significado es mensajero. Las principales tradiciones monoteístas como el judaísmo, el cristianismo y el islamismo los incorporan como seres poderosos y protagonistas de hechos importantes. Coinciden en que son seres espirituales, etéreos, inmortales, enviados de Dios, mensajeros divinos, encargados de mediar entre los seres humanos y el Todopoderoso. Se encargan, también, de proteger y ayudar a las personas; fungen como benefactores de la desdichada y mortal raza humana. Se dice que son seres de luz, asexuados, puros y llenos de conocimiento. Pueden manifestarse en diversas modalidades, como en apariciones físicas, en sueños o a través de animales o personas.
Estas propiedades fueron condensadas por dos grandes teóricos del mundo angélico: Pseudo-Dioniso Aeropagita, quien distribuye a los ángeles según el rango en La jerarquía celestial5, y Santo Tomás, quien, a través de su Summa Theologiae, configura buena parte de la imagen de los ángeles, la cual persiste, de alguna manera, hasta la actualidad.
El más famoso de los ángeles es Gabriel. Conocido también como arcángel -que significa ángel jefe-, es el que está delante de Dios6. Gabriel se aparece a María para anunciarle que parirá al Hijo de Dios7. Paradójicamente, el mismo Gabriel es quien se presenta ante Mahoma para revelarle la verdad de Dios, la cual se materializa en el Corán (“¡Oh, Mahoma, tú eres el apóstol de Dios y yo soy Gabriel!8”). Puede sonar desconcertante para Occidente que Gabriel sea un personaje central tanto para el cristianismo como para el islamismo, teniendo en cuenta que el contexto actual nos presenta al Islam como sinónimo de fundamentalismo y como doctrina de otra galaxia. Pues no debería resultarnos extraño: Mahoma se nutrió de las enseñanzas bíblicas y de la tradición judía; de todas las religiones no occidentales, el Islam es lo más parecido al mundo judeo-cristiano (basta decir que Jesús es respetado y considerado un gran profeta, pero no como Dios-hombre). Digamos que Gabriel es uno de los puentes que enlazan al cristianismo con el islamismo; figurativamente, ambas tradiciones son “primas hermanas”, aunque a muchos les cause un retorcijón en el estómago.
Segunda pregunta: ¿de dónde salieron las alas? Los judíos ya creían en los ángeles desde mucho antes de la traumática experiencia del cautiverio Babilónico9 en el siglo IV a.C. Este período de exilio obligado intensificó el culto hacia los ángeles: inspirados en la iconografía de Babilonia –y probablemente de Egipto10, también-, los judíos los dotaron de alas y de otros poderes.
Tercera pregunta: ¿de dónde provienen sus funciones? Para responder esto voy a ser un poco atrevido, pues conectaré el mundo angélico tradicional con la mitología griega, la cual es, para mi entender, un monumental catálogo sobre la naturaleza humana, una fuente inagotable de “mentiras verdaderas” (como diría Vargas Llosa11) sobre el hombre y su relación con el mundo. Mi tesis es que los ángeles de la tradición cristiana han tomado prestadas ciertas características de un dios en particular: Hermes. Este dios es el patrón de la comunicación, el mensajero de Zeus, un diaktoros12, el traductor de los conocimientos oscuros, el nexo entre la divinidad y el hombre, entre lo ideal y lo sensible; está presente en todo tipo de intercambio o transferencia.
Karl Kerényi, estudioso de la mitología griega y colaborador de C.J. Jung, afirma que Hermes tenía gracias a Zeus “el derecho de traficar con inmortales y mortales, es decir, el oficio de Mensajero de los Dioses13”. Digamos que era el heraldo de Zeus y el encargado del servicio de delivery divino. Ejerce, también, el oficio de psicopompo, que consistía en conducir las almas al reino del Hades, el inframundo o infierno según los griegos. También actúa en las experiencias oníricas de los humanos y es capaz de predecir el futuro, aunque no con tanta precisión como su hermano Apolo, el dios oracular. La iconografía nos presenta a Hermes vestido de un sombrero de viajero, sandalias aladas y un báculo llamado caduceo.
Algunos se preguntan ¿por qué se representa a los ángeles con una lira o arpa? Yo respondo: A Hermes se le atribuye la invención de la lira, como bien lo señala el Himno Homérico dedicado a él14. ¿Los ángeles cristianos se parecen a Hermes? Sin duda.
Cuarta pregunta: ¿por qué los ángeles son bonitos? Veamos lo que dice el señor James Blunt en la canción “You’re beautiful”:
You're beautiful, it's true.
There must be an angel with a smile on her face15
Es indudable que el concepto de ángel está asociado popularmente al de belleza. Por ejemplo, si digo que Maria Julia Mantilla, la Maju, es un “ángel”, creo que casi todos estaríamos de acuerdo. Si vemos a las concupiscentes modelos de Victoria’s Secret desfilando coquetamente con sus alitas en la espalda, no dudaríamos en convenir que, en efecto, son unas “angelitas”. Podemos rastrear el origen de dicha asociación y llegar a la donna angelicata del siglo XIII y XIV. La donna angelicata, o mujer angelical, era la amada, bella y virginal, del poeta en un sentido puro, cándido, exento de lo carnal y pecaminoso. Era la mediadora, el nexo sagrado, entre el enamorado poeta y Dios. Este concepto halla su máxima expresión en la Beatriz de Dante Alighieri, el autor de la Divina Comedia. Esto, a su vez, se deriva de las concepciones platónicas tales como contemplación y Mundo de las Ideas -en donde se encuentran los conceptos perfectos como la Verdad, la Belleza, la Pureza-, la primacía de lo racional e ideal sobre lo emocional y corporal (de aquí nace el concepto de amor platónico). Los tiempos han cambiado y creo que tenemos que confesar, aquí entre nos, que Maju y las modelitos de Victoria´s Secret no despiertan precisamente los más puros e inocentes sentimientos por parte del público masculino.
La idea de los ángeles como sinónimo de belleza y perfección se reforzó con el arte y la pintura clásica. El Renacimiento nos provee de una vasta imaginería sobre los ángeles, los cuales son representados con forma humana, de acuerdo con la corriente humanista y el paradigma antropocéntrico de la época. El Juicio Final de Miguel Ángel nos presenta a unos bellos seres humanos desnudos, anatómicamente gloriosos, volando por los aires: a pesar de que no tienen aureola ni alas, son ángeles. Las obras de Leonardo Da Vinci, Filippo Lippi, Beato Angelico o Brueghel nos muestran ángeles con cuerpo humano, bellos y perfectos.
El siglo de las luces

Harold Bloom, brillante y controversial crítico literario y religioso, afirma en su libro Presagios del milenio: la gnosis de los ángeles, el milenio y la resurrección que los ángeles en la actualidad “han sido despojados de su sublimidad por la cultura popular” y que las obsesiones humanas “a veces convierten los ángeles en juguetes”. Basta buscar en Google el término “ángel” para toparnos con miles de páginas dedicadas al tema y darle la razón al señor Bloom. Tenemos que hay métodos para identificar a nuestro ángel y ponernos en contacto con él; recetas para atraer las “buenas vibras” y las “bendiciones” angelicales, hasta ritos para conocer el futuro a través de ellos. Esto es un síntoma de cómo el mundo angélico ha experimentado un proceso de sincretismo sorprendente: hablar de ángeles en estos días es hacer referencia a una gran sopa en donde se mezclan elementos cristianos, gnósticos, cabalísticos, islámicos, zoroástricos, griegos, hindúes, entre otros; esto se debe en parte a la moda New Age, una suerte de religión totalmente abierta en donde todo tiene relación y todo guarda armonía, desde Jesús hasta el karma, desde la diosa Venus hasta la Pachamama.


Esto se debe a la necesidad del ser humano por sentir que alguien lo protege, que existe un orden en un ámbito espiritual detrás del caos material y terreno; los ángeles son los encargados de arrojar luces a los creyentes y cobijar sus esperanzas. El siglo XXI tuvo un inicio amargo –con hechos como el 11-S y la guerra de Irak- y no es casualidad que los ángeles estén de moda y que las personas busquen iluminación y resguardo por seres divinos. Considero que los defensores del New Age no están muy equivocados al querer armonizar todas las expresiones religiosas y espirituales; esto lo desarrollaré en las próximas líneas, cuando hable sobre los símbolos.
Reflexión final

¿Existen los ángeles? Antes de responder la pregunta, veamos este diálogo entre Orlando Barone y los escritores argentinos Jorge Luis Borges y Ernesto Sábato:

Barone: ¿Y qué opina de Dios, Borges?

Borges: (Solemnemente irónico) ¡Es la máxima creación de la literatura fantástica! Lo que imaginaron Wells, Kafka o Poe no es nada comparado con lo que imaginó la teología. La idea de un ser perfecto, omnipotente, todopoderoso, es realmente fantástica.

Y esto decía el maestro Julio Ramón Ribeyro al respecto de la labor del literato, en este caso, del novelista:

El novelista, primitivamente, tenía el monopolio del saber sobre el hombre, la sociedad y la naturaleza, era su cantor titular, su intérprete y su vocero. Las ciencias sociales y otras disciplinas, aún poco desarrolladas o inexistentes, permitían que el novelista oficiara impunemente de historiador, de geógrafo, de sociólogo, de profeta.”16

Mario Vargas Llosa, por su parte, afirma:

El traslado (a una realidad de ficción) es una metamorfosis: el reducto asfixiante que es nuestra vida real se abre y salimos a ser otros, a vivir vicariamente experiencias que la ficción vuelve nuestras. Sueño lúcido, fantasía encarnada, la ficción nos completa, a nosotros, seres mutilados a quienes ha sido impuesta la atroz dicotomía de tener una sola vida y los apetitos y fantasías de desear mil”.17


No es novedad que los autores de los libros bíblicos fueron talentosos poetas y literatos, dotados de una gran creatividad escribal a la que llamaron “inspiración divina”; lo mismo sucedió con los teólogos, personajes con aptitudes intelectuales excepcionales, como Santo Tomás, el más grande teólogo de la cristiandad. Me he apoyado en tres notables literatos para sustentar mi postura: los ángeles son símbolos creados por el hombre.
Son símbolos pues pretenden explicar procesos propios de la naturaleza humana, procesos que se manifiestan desde lo más profundo de la psiquis; son ficciones que viven en el ámbito mental del ser humano. Bien decía el filósofo Ludwig Wittgenstein en su Tractatus logico-philosophicus:
El sentido del mundo debe quedar fuera del mundo. En el mundo todo es como es y sucede como sucede: en él no hay ningún valor y aunque lo hubiese, no tendría ningún valor. Si hay un valor que tenga valor, debe quedar fuera de todo lo que ocurre y de todo ser así. Puesto lo que ocurre y todo ser así son casuales. Lo que hace lo no casual no puede quedar en el mundo, pues de otro modo sería a su vez casual.”
Y tiene razón: los valores, las abstracciones, se procesan en la mente humana. Basándome en el triángulo semántico de Ogden-Richards, podemos establecer que aquel que cree en el mundo angélico elabora un símbolo al cual lo llama ángel con el fin de representar un referente, un objeto (como un sueño, un hecho concreto sin explicación aparente, una voz mística, un mensaje divino, o alguna otra manifestación atribuida a lo angélico); esto a su vez genera el significado, que es una abstracción mental en donde residen todas aquellas propiedades atribuidas al referente, todo aquello que se interpreta de éste.
Estos símbolos llamados ángeles se encargan “parchar” el terreno virgen que la ciencia formal no ha sido capaz de descubrir; terreno que, sin duda, es fértil para la espiritualidad y la especulación religiosa, donde florece la imaginación gracias a las semillas de la intelectualidad y la fe.
¿Existen los ángeles? Sí, existen. Quizás no tengan alitas, ni estén en el cielo ni toquen la lira, ni hablaron con Mahoma. Sólo sé, como ya dije antes, que son símbolos y son reales. Que llamemos ángel a algo o alguien que nos da buena suerte o que nos protege de los peligros, a un sueño premonitorio, a la cándida Maju o a Internet, es totalmente natural y comprensible, es, pues, la naturaleza del ser humano. Los ángeles son, valga la redundancia, meros símbolos.
¿Y qué pasó con la señora que era poseída por Gabriel? ¿Será verdad que se trata del mismísimo Gabriel? La verdad, desde un punto de vista gnoseológico, es la concordancia entre el objeto y la imagen creada a partir de él por el sujeto. Digamos, cuanto más se acerquen los valores creados por el ser humano en la mente a lo que es como es y sucede como sucede (como decía Wittgenstein), más cerca se está de la verdad. Es difícil demostrar que, en efecto, hay un Dios que posee una corte con ángeles poderosos y que, realmente, nos protegen y se comunican con nosotros. Eso no lo pienso discutir en esta ocasión. La cuestión es que la “posesión” es un tema delicado ya que la tolerancia a las creencias de los demás evita, muchas veces, que actuemos críticamente ante la posibilidad de un trastorno psicológico disfrazado, pues, con una vestidura hilvanada con fe exacerbada. No estaría de más, con todo respeto, que la señora se de una vueltita por el consultorio de un psiquiatra.


1 Traducción: “quisiera ser un mensajero/ y que todas las noticias sean buenas”

2 Cabe señalar que apocalipsis proviene del griego apokalypsis, cuyo significado es revelación, y no “destrucción” o” fin del mundo”, como comúnmente se interpreta.

3 Guapos

4 Aburren.

5 Los divide en nueve categorías separadas, a su vez, en tres grupos: Serafines, Querubines y Tronos; Dominaciones, Virtudes y Potestades; Principados, Arcángeles y Ángeles.

6 Lucas 1, 19

7 Lucas 1, 26: “En el sexto mes, el ángel Gabriel fue enviado por Dios a una joven virgen que vivía en una ciudad de Galilea llamada Nazaret (...) Y el nombre de la virgen era María”

8 Carter Scott. Mahoma. Edimat Libros. Madrid. Pag 30. 2005.

9 Una buena parte de la población judía, perteneciente a las clases de poder, fue trasladada a Babilonia en donde permaneció desde el año 587 a.C. hasta 538 a.C.

10 Como las esfinges aladas, por ejemplo.

11 En La Verdad de las Mentiras, el escritor peruano nos plantea, brillantemente, que la literatura y la ficción -pesar de ser creaciones de nuestro intelecto y no hechos de la realidad material- nos muestran verdades sobre lo más profundo del ser humano, de la vida, del mundo; son, pues, verdades disfrazadas de mentiras.

12 En griego, “guía”.

13 Los dioses de los griegos.

14 Himnos Homéricos

15 Traducción: “eres hermosa, es verdad/ debe ser un ángel con una sonrisa en su cara”

16 La Caza Sutil

17 La Verdad de las Mentiras


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal