Cine de dibujos animados (las reglas del género) autor



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Trabajo publicado en www.ilustrados.com

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CINE DE DIBUJOS ANIMADOS


(LAS REGLAS DEL GÉNERO)

AUTOR

Jorge Marín

jorgemarin1@yahoo.com.ar


© Copyright. Jorge Marín, 2007.

® Reservados todos los derechos. Prohibida su reproducción total o parcial.


PREFACIO


¿Qué es una película de dibujos animados? ¿Qué tratamiento específico merece su narrativa fílmica? ¿Cuáles son los elementos de la puesta en escena? ¿Existe un discurso ideológico en su producción comercial? ¿Quiénes son los protagonistas de una historia animada?

Estos cuestionamientos no pueden responderse de una manera fácil o ambigua. La dimensión que ofrece la estructura analítica del dibujo (forma, color y discurso) es variada. Una película de dibujos animados es, ante todo, una imagen en movimiento que recrea un tiempo continuo-discontinuo, escenarios e historias imaginarias, en donde el espectador buscará una identificación con el héroe en la aventura que le propone el filme.

Bajo estos lineamientos, el ensayo Cine de dibujos animados es el resultado de una visión de conjunto. Si bien he incluido a los dibujos animados como “género”, la elección no fue deliberada. Casi todas las opiniones de los teóricos de cine difieren en este punto. La animación es considerada como un elemento técnico que se lo utiliza generalmente para incorporar en una película los efectos especiales. Pero el dibujo iconográfico, al formar parte de una significación (sígnica-alegórica-simbólica), contiene variantes no comunes en la puesta en escena. El plano de abstracción, al que está sometido, tiene su antecedente inmediato con la pintura, y un parentesco indirecto con la fotografía y el cine, los cuales son considerados como el soporte técnico de este arte.

Estos aspectos pueden ser cualificados en la interpretación narrativa que ofrece variables estructurales no convencionales, ya que estamos en presencia de un personaje que ha sido creado gracias a la técnica. La lectura de un filme puede basarse en un esquema tradicional, apoyados por un análisis más profundo de su discurso (relectura), el cual nos permite apreciar en una inocente imagen un metadiscurso ideológico con una intencionalidad definida.

No puedo dejar de mencionar que el cine de dibujos animados integra un circuito comercial por excelencia: libros, videos, casetes, producciones fílmicas, etc., cuyo tratamiento puede ser analizado desde el punto de vista objetivo y simbólico.

Esta revisión estructural se completa con la figura del espectador (niño/adulto): un sujeto que encarna una presencia periférica, objetiva y simbólica (dentro de la sala) que se interna en el filme mediante una lectura, muchas veces, crítica.

Dichos elementos se combinan para una caracterización del género, en el que se observa un lenguaje con leyes propias, las que se respetan o transgreden, en el compendio de una obra maestra o como referente de un producto netamente comercial.

Las películas presentadas y analizadas, así como también el enfoque teórico en el que se remarcan las creaciones y los estilos empleados por los grandes realizadores, no se agotan con esta presentación. He esbozado un itinerario para realizar futuras investigaciones.



JORGE MARÍN

CAPÍTULO I

ACERCA DEL DIBUJO Y SU LENGUAJE


“El lenguaje como un ‘poetizar primario’ es el modo como puede efectuarse ‘la irrupción del ser’, de tal suerte que el lenguaje puede convertirse entonces en un modo ‘no verbal del ser’.”

JOSÉ FERRATER MORA (1984)


El cine de dibujos animados desarrolla un lenguaje propio, identificable de otras formas de narración fílmica, en el cual se constituye en un elemento de estudio: desde la perspectiva misma del dibujo hasta llegar a la animación por medio de elementos técnicos precisos.

Corresponde, en alguna medida, formular un análisis para identificar el grado de creación y de representatividad que tiene el dibujo ante la imagen fílmica, en donde se combinan con las leyes culturales heredadas de la pintura, los elementos de la historieta, y su reinserción en el código cinético.

Entonces, debemos establecer como punto de partida los rasgos esenciales que muestra el dibujo: líneas, trazos, sombreados y colores, cuya forma puede ser apreciada en perspectiva o sin ella.

1. Aspectos del dibujo


Un dibujo es, por analogía, una representación de líneas que forman figuras dotadas de un valor artístico, cargado de significación, a fin de recrear una acción o representar un simbolismo. Está compuesto por líneas finas o gruesas de distintas formas: curvas, quebradas y discontinuas, corporeizadas en una imagen que, a simple vista, es verificada por el lector/espectador. Lo que caracteriza su existencia es la perspectiva, que sitúa al observador en un mundo similar al que conoce y, también, se puede contar con la variante de un dibujo sin perspectiva (aperspectivista), quedando reducidos sus rasgos a simples planos.

El grado de representatividad estará marcado por la creación de un efecto (emotivo-narrativo):

El dibujo, como cualquier otra técnica de producción de imágenes, se ve obligado a hacer una selección de las características del objeto que quiere representar. No todas las características son igualmente eficaces para dar la idea del objeto, sea porque son perspectivamente irrelevantes, sea porque son imposibles de reproducir con el dibujo (por ejemplo, olores y sonidos característicos del objeto), pero muchas de estas características pueden ser utilizadas más o menos con la misma eficacia. Dibujar es, pues, elegir entre las características útiles, aquellas a privilegiar para representar el objeto (Barbieri, 1993: 23).

Todo este entorno, representado o no en perspectiva, le otorga un grado de espacialidad y significación dentro de un ámbito abstractivo.

La creación de un dibujo implica, pues, la “creación de un objeto”, en donde se subrayan los aspectos más salientes de un discurso. El lector/espectador podrá decodificar en su lectura visual-audiovisual.

El primer problema es la imposibilidad de crear imágenes semejantes a las reales. Lo que se logra es una eficacia creativa, cuyo grado de representación alcanzado coincide con las características de los rasgos más salientes de un personaje o una ambientación realista, acorde con la puesta en escena.

Toda línea (signo) está considerada como la base de cualquier dibujo, en la que se identifican tres tipos: como cuerpo de objeto, como contorno y como relleno.

Como cuerpo de objeto, representa un elemento con la estructura propia de sus componentes, cuya interpretación es análoga y no se confunde con ninguna otra (Ej. Una soga); como contorno, delinea una zona a representar: un círculo se verá como una pelota o serán los rasgos salientes del rostro de un personaje; y como relleno, un conjunto de líneas configura una sensación de espacialidad luminosa, cuya función específica es la de ubicar a los personajes en una situación escénica.

Las líneas de una imagen pura (sin perspectiva) corresponden a las de una figura (ilustración). En cambio, si se las rellena, ese perímetro tendrá consistencia, volumen y una espacialidad definidos.

El relleno es un instrumento expresivo muy poderoso, porque permite el reconocimiento del objeto y de las características formales del dibujo: luminosidad, distancia y oscuridad dentro de la densidad propia de la representación. Se distinguen dos categorías esenciales: los sombreados y los tramados.

Los sombreados se realizan por un entrecruzamiento de trazos; y los tramados son superficies punteadas o rayadas mas o menos densas que, por lo general, aparecen en las viñetas de una historieta. Un trazo aislado de relleno no tiene significación, sólo sí es visto en conjunto se determina el efecto visual.

El color es un tipo de signo-relleno que, a diferencia de los enunciados, se utilizan específicamente para proporcionar un detalle de la superficie. Funciona como contraste y se lo puede combinar libremente. El relleno de color no es una diferencia sustancial de luz sino, más bien, de calidad, creándose un relleno emotivo en la imagen. Su utilización ofrece múltiples variantes: “los colores cálidos, rojos y amarillos tienen connotaciones emotivas diferente de los colores fríos, azules y verdes, y los colores vivaces o intensos son opuestos de los tenues, como los claros de los oscuros” (Barbieri, 1993: 34). La imagen posee una legibilidad superior, es fácil de observar y más abstracta. Su definición visual es más viva, ya que la enriquece con un contenido simbólico.

Los aspectos enunciados del dibujo, al ser trasladados a la lectura de una ilustración, de una viñeta del cómic y, principalmente, al cine de dibujos animados, logran establecer un comportamiento distinto en cada caso: una diferenciación de orden comunicativo.

La ilustración es una imagen descriptiva –un estilo de figuración precisa– para marcar detalles caracterizadores: la imagen comenta una significación, es decir, tiene un carácter informativo. La viñeta del cómic, en cambio, es acción y representa un relato, y se diferencian en el encuadre, en donde se privilegia el momento.

Se observa en la precisión de los detalles, más cuidados en la ilustración, porque una sola imagen debe decirlo todo, mientras que en el cómic es necesario ser concisos, en cada viñeta, porque se apoya en otras en las que pueden mostrarse los detalles. Los efectos se descubren como elementos de la ambientación, más profusa en la ilustración que en el cómic; porque también el estilo de la ambientación puede tener un fin de comentario, y porque resulta mucho más difícil hacer que la ambientación cuente (Barbieri, 1993: 27).

El dibujo animado, si bien comparte puntos en común, se diferencia de la ilustración y del cómic, precisamente, porque el cine permite que estas representaciones tengan un movimiento, logrado mediante la exposición de la película, fotograma a fotograma. Se debe recordar, además, que toda película de dibujos animados es un movimiento visual continuo. Gilles Deleuze afirma:

El dibujo animado no constituye una pose o una figura acabada, sino la descripción de una figura que siempre está haciéndose o deshaciéndose, por un movimiento de líneas y puntos tomados en instantes cualesquiera de su trayecto. El dibujo animado remite a una geometría cartesiana, no euclidiana. No nos presenta una figura descrita en un momento único, sino la continuidad del movimiento que la figura describe (Deleuze, 1991: 119).


Para lograr un acercamiento al lenguaje del cine de dibujos animados y establecer sus diferencias, debemos examinar la historieta.
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