Circuncisión masculina y femenina



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CIRCUNCISIÓN MASCULINA Y FEMENINA.


El mito de la diferencia

Dr. Sami Aldeeb


2003
saldeeb@bluewin.ch

www.sami-aldeeb.com

(Quiero expresar mi agradecimiento a D. Manuel Vázquez Caruncho por la traducción de este artículo)



Introducción

Alrededor de 15 millones de personas son mutiladas al año, trece millones son niños, y dos millones son niñas. A cada latido del corazón, un niño pasa por el cuchillo[2].


La circuncisión femenina fue, y continua siendo, practicada en los cinco continentes por musulmanes, cristianos, judíos y ateos. Pero es especialmente frecuente en 28 países, fundamentalmente africanos y musulmanes[3]. Los musulmanes son, por consiguiente, el principal grupo religioso que practica la circuncisión masculina y femenina. En Egipto, el 97% de las mujeres es circuncidado: un 99.5% en el área rural, y un 94% en áreas urbanas[4].
Las organizaciones internacionales y nacionales, invocando razones médicas y religiosas fundamentalmente, defienden que la circuncisión masculina y femenina son dos cosas distintas y que sólo debe ser abolida la circuncisión femenina. Doy aquí dos ejemplos para ilustrar esta actitud:
1) El Seminario sobre costumbres tradicionales, organizado por la Comisión de Derechos humanos de las Naciones Unidas y celebrado en Ouagadougou (Burkina Faso), entre el 29 de abril y el 3 de mayo de 1991 recomienda a los estados la elaboración de «legislación que prohiba estas costumbres dañinas para la salud de las mujeres y de los niños, notablemente la ablación»[5]. En el informe del Seminario se añade:
Según la opinión de la mayoría de los participantes, las explicaciones extraídas de la cosmogonía y las basadas en la religión tienen que ser consideradas como superstición y denunciadas como tales. Ni en la Biblia, ni en el Corán se prescribe que las mujeres deben ser circuncidadas. En términos de lucha contra la ablación, se ha recomendado separar, en la mente popular, la circuncisión masculina, que tiene una función higiénica, de la femenina, que comporta un riesgo serio para la integridad física de la mujer[6].
2) He dirigido una serie de preguntas a Mrs. Halimah Al-Warzazi, enviada especial de las Naciones Unidas para las costumbres tradicionales. La primera pregunta fue: ¿Está usted luchando contra la circuncisión masculina y femenina o sólo contra una de ellas? Si lucha contra una de ellas, ¿cuál de ellas?, ¿por qué se olvida de la otra? Respondió:
En lo que concierne a Naciones Unidas, tan sólo la circuncisión femenina está considerada como una costumbre perjudicial que es necesario abolir. La cuestión de la circuncisión de niños1 está excluida, por tanto, de las preocupaciones de Naciones Unidas. Considero que esta costumbre, aparte del hecho de tener un carácter religioso para los judíos y musulmanes, tiene una función higiénica y los médicos americanos la practican en el momento del nacimiento a todos los niños, sean judíos, musulmanes, católicos, o lo que fueran. Por lo tanto, no me parece oportuno hacer una amalgama con la circuncisión femenina, considerada peligrosa para la salud, y la masculina que, por el contrario, es beneficiosa [7].
Este artículo tiene dos propósitos: Primero, demostrar a aquellos que se oponen a la circuncisión femenina que también deberían hacerlo a la masculina; la razón que no tienen, tiene mucho que ver con motivos políticos. Segundo, que hay dos conjuntos fundamentales de justificaciones que se utilizan de modo repetido para distinguir entre la circuncisión femenina y la masculina -religiosos y de salud; ninguno de ellos se sustenta con los hechos. La discusión de la relación entre circuncisión masculina y SIDA tiene una especial importancia en este momento, dado que la circuncisión se está considerando seriamente por parte de organizaciones internacionales como preventiva del SIDA.
Me gustaría añadir, aquí, que hay otro grupo de razones culturales (ni religiosas, ni relacionadas con la salud) del porqué se practican las circuncisiones masculina y femenina que no puedo tratar aquí por falta de espacio. A quién esté interesado en mayores detalles, lo remito a mi libro[8].
I. Justificación religiosa de la distinción

Contrariamente a la opinión de aquellos que pretenden que la circuncisión masculina está justificada por normas religiosas, estas normas han servido tanto para legitimar como para condenar la circuncisión, masculina y femenina.


1. Debate entre los judíos

A) La Biblia

La Biblia (Antiguo Testamento) no contiene ninguna regla acerca de la circuncisión femenina. Por otra parte, constituye la base para la práctica de la circuncisión masculina entre los judíos, musulmanes y cristianos. Dos textos dictan esta práctica:
Cuando Abraham tenía noventa y nueve años de edad, el Señor se le apareció y le dijo: Soy Dios Todopoderoso, anda delante de mí y sé perfecto. Y haré mi pacto contigo, y te multiplicaré en gran manera. Entonces Abram se postró sobre su rostro; y Dios le dijo: Éste es mi pacto contigo: serás padre de una multitud de naciones. No te llamarás más Abram, sino que tu nombre será Abraham, porque te he puesto por padre de multitud de naciones. Te multiplicaré en gran manera, y de ti saldrán naciones y reyes. Estableceré un pacto contigo y con tu descendencia después de ti, de generación en generación: un pacto perpetuo, para ser tu Dios y el de tu descendencia después de ti. Te daré a ti y a tu descendencia después de ti la tierra en que ahora eres un extraño, toda la tierra de Canaán, en heredad perpetua; y seré el Dios de ellos. Dijo Dios a Abraham: En cuanto a ti, guardarás mi pacto, tú y tu descendencia después de ti, de generación en generación. Éste es mi pacto, que guardaréis entre yo y vosotros y tu descendencia después de ti: Todo varón de entre vosotros será circuncidado. Circuncidaréis la carne de vuestro prepucio, y será una señal del pacto entre yo y vosotros. A los ocho días de edad será circuncidado todo varón entre vosotros, de generación en generación, tanto el esclavo nacido en tu casa y el comprado con tu dinero a cualquier extranjero que no sea de tu linaje. Debe ser circuncidado el nacido en tu casa y el comprado con tu dinero, de modo que mi pacto esté en vuestra carne a modo de pacto perpetuo. El incircunciso, aquél a quien no se le haya cortado la carne del prepucio, será eliminado de su pueblo por haber violado mi pacto (Génesis, 17:1-14).

El Señor habló a Moisés y le dijo: Habla a los hijos de Israel y diles: Si una mujer concibe y da a luz un hijo varón, quedará impura durante siete días; como en los días de su menstruación será impura. Al octavo día se circuncidará al niño la carne de su prepucio. Pero ella permanecerá treinta y tres días purificándose de su sangre. Ninguna cosa santa tocará, ni vendrá al santuario hasta que se cumplan los días de su purificación. Si da a luz una hija, quedará impura durante dos semanas, como en su menstruación, y sesenta y seis días estará purificándose de su sangre (Levítico, 12:1-5).


En el primer texto, la circuncisión es signo de un pacto entre Dios, Abraham y su descendencia. Por consiguiente, la circuncisión, en hebreo, se llama Berit milah, que significa, literalmente, el pacto del corte. El segundo texto establece la circuncisión como una norma para la purificación de la madre y del niño. En otros muchos textos, la Biblia contrapone a los circuncidados contra los no circuncidados, y considera a estos últimos impuros. Los no circuncidados, por esta razón, tienen prohibido participar en las ceremonias religiosas (Éxodo, 12:48), entrar en un santuario (Ezequiel, 44:9) o, incluso, en Jerusalén (Isaías, 52:1). En la Biblia se hace la distinción, algunas veces, entre la circuncisión física del prepucio y la espiritual del corazón (Jeremías, 4:4) y de los oídos (Jeremías, 6:10).
B) Debate reciente

Los judíos han practicado la circuncisión femenina[9]. La siguen practicando los judíos de Etiopía (los Falacha)[10]. Pero, a lo que alcanza nuestro conocimiento, no hay un debate religioso concerniente a esta costumbre. Por otra parte, uno se encuentra con que muchos judíos que luchan contra la circuncisión femenina rehusan hacer lo mismo con la masculina. Es el caso de Edmond Kaiser, fundador de «Tierra de hombres» y «Centinelas»[11]. Así que uno predica la moral a los africanos, en vez de hacerlo a los americanos y judíos. Esto sale de la hipocresía, de la cobardía y del imperialismo cultural.


La circuncisión masculina sigue siendo practicada por la mayoría de los judíos, aunque abandonaron otros muchas preceptos bíblicos: la ley del «ojo por ojo» (Deuteronomio 19:21), la lapidación de la adúltera (Deuteronomio 22:23), etc. Sin embargo, se puede apreciar que algunos se opusieron desde tiempos muy remotos. Algunos judíos abandonaron la costumbre, y otros, incluso se hicieron reconstruir el prepucio (I Macabeos 1:15; véase también I Corintios 7: 18), razón por la que Dios habría rechazado a Esaú, hijo de Jacob[12]. Las autoridades religiosas judías no fueron tolerantes con aquellos que no estaban circuncidados. Elías se queja amargamente de aquellos que han abandonado la circuncisión. (I Reyes 19:10). En el libro de los Macabeos se puede ver que algunos fanáticos judíos salieron a circuncidar a la fuerza a todos los niños no circuncidados que se encontraron en el territorio de Israel (I Macabeos 2:45-46). Todavía hoy, Cohen escribe que, a los ojos de los judíos de todos los tiempos, aquellos que se resisten a la abolición de la circuncisión con el sacrificio de sus vidas son héroes[13].
En los tiempos modernos, el debate contra la circuncisión masculina empezó después de la Revolución Francesa de 1789, cuyos objetivos eran crear una sociedad laica en la que la conexión con las comunidades religiosas fuera sustituida por una cohesión nacional. En 1842, en Francfort, un grupo de judíos propuso la supresión de la circuncisión y su sustitución por una ceremonia religiosa igualitaria para niños y niñas, sin derramamiento de sangre[14]. En 1866, sesenta y seis médicos judíos de Viena firmaron una solicitud contra la práctica de la circuncisión. En 1871, en Ausburgo, los rabinos decidieron que un niño nacido de madre judía y que no fuera circuncidado por alguna razón debería ser considerado judío [15]. Es de notar que el hijo de Herzl no fue circuncidado al nacer; fue circuncidado de adolescente, ante la insistencia de los discípulos de su padre[16].
Este debate fue transferido a los Estados Unidos con los emigrantes judíos. En este país, los rabinos reformados decidieron, en 1892, no imponer la circuncisión a los nuevos conversos[17]. Pero, con el incremento de nacimientos en los hospitales americanos y la generalización de la circuncisión masculina, los rabinos se encontraron con la práctica de la circuncisión que no cumplía las normas judías, realizada por médicos, en los tres días que seguían al nacimiento y sin ritual religioso. Trataron de remediarlo con el adiestramiento de algunos circuncidadores judíos. Y, como un matrimonio religioso es reconocido en los Estados Unidos, los rabinos trataron de recuperar el terreno perdido rehusando casar a aquellos que no estuvieran circuncidados [18]. Los acontecimientos de la Segunda Guerra Mundial reforzaron la práctica de la circuncisión. En 1979, el Congreso Americano de Rabinos decidió que la circuncisión fuera obligatoria y que tenía que hacerse según las normas judías y con ritual religioso[19].
Actualmente, uno ve una renovación de la crítica contra la circuncisión en ambientes judíos americanos progresistas, basada, principalmente, en sus beneficios o perjuicios médicos. Debido a la progresiva hostilidad del cuerpo médico hacia la circuncisión y la cada vez más reducida tasa de circuncidados, los judíos se encuentran, una vez más, solos para decidir. Al ser su sentimiento religioso débil, no están motivados para practicar ya la circuncisión religiosa, sea al rehusar circuncidar a sus hijos, o por hacer que los circunciden en los hospitales sin ritual. Enfrentados a esta situación, algunos autores judíos piden que la práctica de la circuncisión se suavice, que el ritual debería ser más importante que la amputación del prepucio, que debería haber un ritual paralelo para las niñas que a las mujeres se les debería permitir practicar la circuncisión[20]. Pero otros han optado por la supresión de la mutilación en conjunto y el mantenimiento de un ritual religioso igualitario para niños y niñas. En vez de cortar el prepucio, algunos proponen cortar una zanahoria en su lugar, como símbolo. Finalmente, algunos rechazan el ritual al igual que la mutilación [21].
Este debate llegó a Israel cuando, en 1997, los activistas a favor de los derechos humanos crearon una organización para luchar contra la mutilación sexual. Docenas de padres, a pesar de la oposición de sus familias, rehusaron circuncidar a sus hijos, una costumbre que consideran contraria a la legislación israelí, que prohibe el abuso y los malos tratos infantiles. El cantante y crítico literario Menachem Ben dice que hizo circuncidar a su hijo a su manera, al referirse al texto de la Biblia que habla de la circuncisión del corazón. Para los que defienden los beneficios de la circuncisión, respondió que mueren más niños a causa de la circuncisión que de las infecciones de las que se supone que protege, y que es suficiente lavarse el pene para tenerlo limpio. Citando a Maimónides, añaden que la circuncisión reduce el placer sexual. El Rabino principal de Israel, Eliahu Bakshi Doron, critica esta actitud y dice que, para gran desilusión suya, sabía lo que pasaría: el odio a sí mismo se ha apoderado de la gente. La idea de que cualquier cosa judía es abominable se ha extendido también al Berith Milah (circuncisión), que la mayoría de los judíos firman, un procedimiento sencillo contra el que no se puede decir nada. Incluso las opiniones acerca del posible daño que pudiera ser causado por la circuncisión no justifica, en la opinión del rabino, ninguna duda acerca de esta costumbre ancestral. «Quién pueda, que decida que estamos tratando con algo primitivo, anticuado y doloroso. Dios sea alabado, el pueblo judío vivió así desde hace muchas generaciones. Aunque la circuncisión disminuya el placer sexual, no es una tragedia»[22].
2. Debate entre los cristianos

A) El Nuevo Testamento

Jesús atacó firmemente a las autoridades religiosas de su tiempo. Denunció la ley del talión [ojo por ojo] (Mateo 5:38-39) y la lapidación de las adúlteras (Juan 8:3-11). Pero no sabemos de ninguna opinión concreta de Jesús acerca de la circuncisión. De los cuatro evangelios, sólo el evangelio de San Lucas revela que Jesús estaba circuncidado cuando tenía ocho años de edad (Lucas 2:21). Se encuentra otra referencia a la circuncisión en el evangelio de San Juan:
¿Por qué intentáis matarme? La multitud respondió: Tienes un demonio. ¿Quién intenta matarte? Jesús les respondió: Hice una obra, y todos vosotros estáis atónitos. Moisés os dio la circuncisión -no es de Moisés, por supuesto, sino de los patriarcas- y circuncidáis al hombre en sábado. Si a un hombre se le hace la circuncisión en sábado, porque la ley de Moisés no puede ser violada, ¿estáis enfadados conmigo porque curé a un hombre en sábado? No juzguéis por las apariencias, sino juzgad con justo juicio (Juan 7:19-24).
Nótese que Jesús no dice que la circuncisión venga de Dios, sino de los patriarcas.
Los Hechos de los Apóstoles nos informan de que, cuando los no judíos empezaron a convertirse en cristianos, el asunto de la circuncisión causó una gran discusión. Después de que San Pedro hubiera respondido a la invitación de un centurión romano no circunciso y de que lo convirtiera, los cristianos circuncidados de origen judío lo cuestionaron, maldiciéndole por haber estado con no circuncisos y haber comido con ellos (11:2-3). San Pedro justificó su gesto porque había tenido una visión en la que había oído una voz que le había dicho tres veces: «Lo que Dios ha hecho limpio, no lo puedes llamar profano» (10:15-16 y 11:8-10). Pero los circuncisos no lo entendieron de esta manera; algunos vinieron de Judea y enseñaron a sus hermanos: «A menos que estéis circuncidados, según la costumbre de Moisés, no podéis salvaros» (15:1). El asunto se trató en una reunión de apóstoles y ancianos que tuvo lugar en Jerusalén (15:2). Jacob arbitró el debate y decidió que no era necesario preocuparse porque esos paganos se convirtieran a Dios. Lo único que se les pedía era que «se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de la fornicación, de lo ahogado y de la sangre» (15:19-20).
San Pablo, responsable de la conversión de los paganos cuyas leyes prohibían la circuncisión, volvió en repetidas ocasiones al asunto. Dos pasajes resumen su posición:
[...] que cada uno viva según los dones que el Señor le repartió y según era cuando Dios lo llamó: esto ordeno en todas las iglesias. ¿Fue llamado alguno siendo circunciso? Quédese circunciso. ¿Fue llamado alguno siendo incircunciso? No se circuncide. La circuncisión nada significa, y la incircuncisión nada significa; lo que importa es guardar los mandamientos de Dios. (I Corintios 7:17-20).

Despojaos de lo viejo, con sus prácticas, y vestíos de lo nuevo, que renueva su conocimiento a imagen de su creador. Aquí no puede haber griego y judío, circunciso e incircunciso, bárbaro, escita, esclavo, libre, sino que Cristo es todos, y en todos. (Colosenses 3:10-11).


De obligatoria, la circuncisión, por tanto, se hizo optativa, por razones teológicas y tácticas. Es de notar que no se encuentra ninguna referencia, en los textos del Antiguo ni del Nuevo Testamento, que evoque la santidad de la integridad física de una persona poco dispuesta, ni una justificación médica para la circuncisión, argumentos fundamentales utilizados hoy en día en la discusión de la circuncisión masculina y femenina.
B) Debate reciente

El debate acerca de la circuncisión masculina continuó entre los cristianos, en los primeros siglos. Origen (185-254) compara la circuncisión física de Abraham con una circuncisión espiritual: muchas cosas mostró en imágenes la realidad venidera (1 Corintios 10:11). Añade que la circuncisión pedida por Dios es la del corazón (llamada espiritual) y no la del prepucio (llamada física) [23]. Para él, el hombre tiene que circuncidar, no sólo el prepucio, sino todos sus miembros, al abstenerse de usarlos para cometer pecado [24]. Considera que la circuncisión física es una costumbre vergonzosa, repugnante y espantosa, y precisamente su práctica y su apariencia externa la hacen obscena [25].


Esta interpretación alegórica de la circuncisión la encontramos de nuevo en Cirilo, Patriarca de Alejandría (376-444), quien culpa a los judíos de haberse tomado la Biblia al pie de la letra. Menciona a San Pablo (I Colosenses 7:19) y escribe: El significado real de la circuncisión alcanza su plenitud, no en lo que cae de carne, sino en el deseo de hacer lo que Dios mandó[26]. A este argumento religioso, Cirilo añade uno sobre la perfección de la naturaleza humana:
Consideráis [...] la circuncisión de la carne como algo de importancia y como el elemento más adecuado del culto [...]. Pues bien, examinemos el uso de la circuncisión qué favores nos traerá el Legislador a través de ella. De hecho, infligir la circuncisión en las partes del cuerpo que la naturaleza utiliza para engendrar, a menos que tengáis una de las más bellas razones para hacerlo, no es sino ridículo, es más, equivale a maldecir el arte del Creador, como si hubiera sobrecargado el contorno del cuerpo con excrecencias inútiles. Sin embargo, si es así y prevemos en este sentido lo que ha sido dicho, ¿cómo no juzgar que la divina inteligencia está equivocada en lo que cabe? Porque si la circuncisión el mejor modo de ajustarse a la naturaleza, ¿por qué no era mejor y preferible desde el principio? Decidme, entonces, si alguien dice que la naturaleza infalible e intacta está equivocada, ¿no parece una sinrazón?[27].

[...] el Dios que está por encima de todas las cosas creó miles de razas de seres vivos desprovistos de razón. Sin embargo, parece que, en su constitución, orientada hacia la más exacta belleza, no hay nada imperfecto o superfluo. Están totalmente libres de estas dos mentiras y eluden esta doble acusación. ¿Cómo pudo Dios, el artista por excelencia, que prestó tanta atención a las cosas más pequeñas, cometer un error en la más preciosa de todas? Y, cuando introdujo en el mundo la que está hecha según su imagen, ¿la habría hecho más fea que los seres desprovistos de razón, si es verdad que en ellos no hay errores, mientras que en ella hay una? [28]


La circuncisión se continúa practicando en algunas comunidades cristianas del Oriente Próximo en contacto con musulmanes. Es el caso notable de los Coptos, en Egipto, Sudán y Etiopía, quienes practican la circuncisión femenina y masculina. En mis discusiones con los Coptos de Egipto, percibí que utilizan los mismos argumentos que los musulmanes: la circuncisión de Abraham y Jesús. No están al tanto de los puntos de vista de los Hechos de los Apóstoles o de las Epístolas de San Pablo. En lo que concierne a los líderes religiosos coptos, dicen que, para los cristianos, el bautismo puso la circuncisión en su sitio. Haciendo referencia a San Pablo, Anba Gregorius repite que la circuncisión no es nada. Tan sólo la ve como una costumbre o una medida higiénica optativa. Sin embargo, el cristiano que quiera ser circuncidado tiene que hacerlo antes del bautismo; si lo hace después comete un gran pecado[29].
Maurice As'ad dijo que Dios creó al hombre y a la mujer en espléndida forma, y nadie tiene derecho a cortarles ninguna parte de su cuerpo. Para As'ad, la circuncisión femenina está prohibida porque consiste en cortar parte de un órgano sexual, mientras que la circuncisión masculina es opcional porque tan sólo se toca el órgano sexual de una manera superficial[30].
En el siglo XX, el debate religioso concerniente a la circuncisión masculina comenzó de nuevo en serio entre cristianos, fundamentalmente entre los fundamentalistas protestantes de los Estados Unidos. En este país, los argumentos científicos se utilizan para justificar el Antiguo Testamento. Y no se limita a la circuncisión.
Publicado en 1963, y actualmente en su 15ª edición[31], se vendieron más de un millón de copias del libro «Ninguna de estas enfermedades» del médico cristiano McMillen. El título del libro viene de una cita del Éxodo, citado en el prólogo:
Si oyes la voz del Señor, tu Dios, y haces lo que es correcto a sus ojos, y cumples sus mandamientos, y observas todas sus leyes, no os mandaré las enfermedades que mandé a los egipcios, porque yo soy el Señor, tu sanador. (Éxodo 15:26).
En este libro se dice que la promesa contenida en este versículo aún es aplicable en nuestro tiempo [32]. McMillen dedica un capítulo a la prudencia de la circuncisión[33]. Tras informar de un caso de muerte por cáncer, dice: Lo que hace su muerte todavía más trágica es el hecho de que la ciencia médica ha demostrado que el cáncer de pene es prevenible en su casi totalidad si se sigue una instrucción que Dios había dado a Abraham hace más de cuatro mil años [34]. Tergiversa el hecho de que los judíos raramente padecen cáncer de pene, debido a la circuncisión instituida por Dios [35]. La circuncisión tiene que ser hecha, como prescribió Dios, en el octavo día de edad... por razones médicas: la vitamina K madura al octavo día. Si la operación se hace antes, producirá hemorragias; si se hace más tarde, afectará psicológicamente al niño [36].
El pastor Dan Gayman escribió un panfleto: "He aquí niños... nuestra herencia de Dios"[37], título inspirado por el Salmo 127:3: «Herencia del Señor son sus hijos». Describe la circuncisión, no sólo como una guía para la salud del hombre, sino para su moralidad y espiritualidad. La circuncisión fue dada a Abraham y tiene que ser practicada por todos sus hijos al octavo día, cristianos incluidos[38]. Ayuda a mantener la pureza al reducir la sexualidad y evitar numerosas enfermedades. Aquellos que desobedezcan las órdenes divinas sufrirán las ominosas consecuencias [39].
El tele-evangelista Pat Robertson, candidato a la presidencia de los Estados Unidos en 1988, dijo: «Si Dios dio instrucciones a su pueblo para que se circuncidara, desde luego, debe de ser un buen criterio, ya que Dios es perfecto en sabiduría y conocimiento»[40].
El pastor Jim Bigelow se opone a esta utilización de la Biblia. Si es cierto que la circuncisión prescrita por Dios a los judíos es una buena cosa, entonces es necesario concebir como buenas todas las prescripciones bíblicas acerca de la purificación de las mujeres, de la comida kosher, etc. En la Biblia se dice: «No comeréis la carne de un animal muerto. Se la daréis al extraño que viva en vuestra casa, o se la venderéis al extraño de fuera de ella. En verdad sois un pueblo dedicado al Señor, vuestro Dios» (Deuteronomio 14:21). ¿Cómo puede Dios prohibir a unos y permitir a otros comer carne de un animal muerto?[41]
Bigelow añade que la circuncisión que se practica hoy difiere de la circuncisión simbólica predicha en la Biblia. No se debería, por lo tanto, concederle todos los beneficios que avanzan los científicos [42]. Y si Dios consideró que la circuncisión al octavo día era necesaria para la salud, ¿por qué dejó a este pueblo vagar por el desierto durante cuarenta años sin circuncisión[43]? Del mismo modo, sería inconcebible que en el Nuevo Testamento no la considere importante (I Corintios 7:19). ¿Pudo exponer Dios a sus seguidores a un peligro durante dos mil años si la circuncisión fuera realmente útil? Sin embargo, el Espíritu Santo inspira los textos del Nuevo Testamento [44]. Este es el por qué Bigelow concluye:
Lógicamente, no puedes ser exigente a capricho. La ley del Antiguo Testamento impuesta por un Dios todo sabiduría es o una buena medicina o, tomada en conjunto, ¡algo fuera de serie! Al revisar estas ordenanzas que hemos discutido en este capítulo, parece totalmente justificable concluir que la intención y el propósito de Dios no era revelar conocimiento médico en la ley, sino formar un pueblo único sobre la tierra [45].
Rosemary Romberg, una enfermera cristiana casada con un judío y autora de un voluminoso libro contra la circuncisión[46], explica que los padres cristianos, aún sabiendo que la circuncisión no es correcta desde el punto de vista médico, se imaginan que la circuncisión es buena porque está prescrita en la Biblia. En desacuerdo con esta opinión, escribió un pequeño documento de seis páginas para disuadir a algunos de ellos [47]. Su posición se puede resumir de la manera siguiente:
- Algunas costumbres descritas en la Biblia no se aceptan hoy en día, como quemar pájaros y animales.

- Para los cristianos, el asunto de la circuncisión ha sido determinado en el Nuevo Testamento, que lo considera como no importante.

- En la Biblia no se prescribe la circuncisión por razones higiénicas. Además, en ella se habla de manera metafórica: circuncisión del corazón, de los oídos.

- Jesús estaba circuncidado, pero María y José eran judíos y no tuvieron elección en esa época. San Ambrosio explica: Ya que el precio ha sido pagado por todos por Cristo y su sufrimiento, ya no hay necesidad de derramar sangre por la circuncisión.

- Al hacer sufrir a los niños, la circuncisión está en oposición a los dos principios del Nuevo Testamento: «El fruto del Espíritu es amor, alegría, paz, paciencia, amabilidad, generosidad, fidelidad, bondad y control de uno mismo» (Gálatas 5:22-23), y «Todo lo que queráis que los hombres hagan por vosotros, hacedlo vosotros por ellos» (Mateo 7:12).

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