Circuncisión masculina y femenina


Debate entre los musulmanes



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3. Debate entre los musulmanes

A) El Corán y la Sunnah



El Corán, fuente primigenia de la ley musulmana, no menciona ni la circuncisión masculina, ni la femenina. Algunos autores musulmanes encuentran, sin embargo, una justificación para la circuncisión masculina en el versículo 2:124: «... Y cuando su Señor probó a Abraham con sus órdenes (kalimat), al cumplirlas, dijo: Haré de ti guía para los hombres».
Si se acude a ciertos dichos de Mahoma, los autores musulmanes clásicos y modernos interpretan el término órdenes en referencia a la circuncisión de Abraham, como se dice en la Biblia. Sin embargo, como Abraham es un modelo para los musulmanes, éstos tienen que actuar como él actuó: «Entonces, te hemos revelado: sigue la religión de Abraham, un verdadero creyente» (16:123).
Ante la ausencia de un texto en el Corán, los autores musulmanes clásicos y modernos recurren al texto de Mahoma. He aquí algunos textos de autores árabes contemporáneos:
- Mahoma le preguntó a una mujer que hacía circuncisiones si seguía practicando su profesión. Ella respondió afirmativamente, al tiempo que añadía: al menos que esté prohibido y tú no me ordenes que abandone esta costumbre. Mahoma le respondió: Pero sí, está permitida. Ven junto a mí para que pueda enseñarte: Si cortas, no lo hagas mucho, porque da más rubor a la cara y es más agradable para el marido [48]. Según otros autores, él le habría dicho: Corta poco y no exageres porque es más agradable para la mujer y mejor para el marido. Los siítas mencionan a Al-Sadiq como el comunicador de este hecho[49].
- Mahoma dijo: La circuncisión es sunnah para los hombres y makrumah para las mujeres [50]. El término sunnah significa aquí que se está aquilatando a la tradición de Mahoma o simplemente que era una costumbre en los días de Mahoma. El término makrumah significa «acción o hecho meritorio». Lo que implica que es preferible hacer la circuncisión femenina. Los siítas mencionan a Imam Al-Sadiq: La circuncisión femenina es un makrumah; ¿hay algo mejor que un makrumah?[51].
- Mahoma dijo: Aquél que se haga musulmán debe ser circuncidado, aunque sea mayor [52].
- Alguien preguntó a Mahoma si una persona no circuncidada podía hacer el peregrinaje a la Meca. Él respondió: No, mientras no se circuncide[53].
- Mahoma dice: Cinco [normas] pertenecen a la fitrah: el afeitado del pubis, la circuncisión, cortar los bigotes, el afeitado de las axilas y el tamaño de las uñas [54]. El término fitrah indicaría las costumbres que Dios enseñó a su creación. Aquél que busque la perfección tiene que conformarse a estas normas. No son normas obligatorias, sino simplemente consejos [55].
- Mahoma dijo: Si las dos partes circuncidadas se encuentran o se tocan, es necesario hacer una ablución para la oración [56]. Esto significa que la mujer y el hombre estaban circuncidados en la época de Mahoma.
Los autores clásicos musulmanes también relatan que Sara, celosa de Hagar, discutió con ella y juró mutilarla. Abraham protestó. Sara respondió que no se retractaría. Entonces, Abraham dijo a Sara que la circuncidara, así la circuncisión se convirtió en una norma entre las mujeres[57].
B) Debate reciente acerca de la circuncisión masculina

La circuncisión masculina no parece haber sido siempre practicada entre los musulmanes. He aquí algunos hechos:


- Los autores clásicos no tienen una opinión unánime acerca de la circuncisión de Mahoma. Algunos creen que nació circuncidado y otros creen que fue circuncidado por un ángel o por su abuelo [58]. Estas conjeturas contradictorias acerca de un hecho importante en la vida de Mahoma nos lleva a la conclusión de que Mahoma no estaba circuncidado. Esta conclusión parece confirmada por el hecho de que ni Ibn-Ishaq (muerto en 767), niIbn-Hisham (muerto en 828), los dos famosos biógrafos de Mahoma, hablan de su circuncisión.
- Tras saber de la muerte de ancianos a los que un gobernador había mandado circuncidar después de su conversión, Hasan Al-Basri se indignó y dice que mucha gente de otras razas se hizo musulmana en los días de Mahoma y nadie les miró bajo las ropas para ver si estaban circuncidados, y no fueron circuncidados [59].
- Ibn-Hanbal relata en su recopilación Al-musnad: Uthman Ibn Abi-al-As fue invitado a una circuncisión, pero declinó la invitación. Al preguntarle por qué, respondió: en los días de Mahoma no practicábamos la circuncisión y no éramos invitados[60].
- Al-Tabari dice que el Califa Umar Ibn Abd-al-Aziz (muerto en 720) escribió al general de su ejército Al-Jarrah Ibn Abd-Allah (muerto en 730) tras haber conquistado la región de Kharassan: «Aquellos que recen ante ti hacia la Meca, sean dispensados del pago del tributo». La gente se apresuró para convertirse al Islam. Alguien indicó al general que la gente no se convertía por convicción, sino para evitar el pago del tributo y que era necesario someterlos a la prueba de la circuncisión. El general consultó al Califa, quien le respondió: «Dios mandó a Mahoma para convertir al pueblo al Islam, no para circuncidarlo»[61].
Más próximo a nosotros, algunos rechazaron la interpretación que se hace del ya mencionado versículo 2:124, interpretación que Muhammad Abdou asigna a los judíos para ridiculizar el Islam[62]. Imam Mahmoud Shaltout también dice que esta interpretación es excesiva[63]. El último, que confía en la autoridad de Imán Al-Shawkani, agrega que los textos concernientes a la circuncisión femenina y masculina no son ni claros, ni auténticos[64]. A pesar de ello, la aplastante mayoría de autores modernos musulmanes mantiene que la circuncisión masculina es obligatoria.
Según las autoridades religiosas Sauditas, un hombre que se convierte al Islam debe ser circuncidado, pero para evitar que rechace entrar en Islam por miedo de esta operación, esta exigencia puede ser retrasada hasta que la fe esté consolidada en su corazón[65]. Al-Sukkari garantiza a la mujer el derecho a disolver el matrimonio si el marido no está circuncidado, porque el prepucio podría ser un vector de enfermedades y una razón de la repugnancia que prevendría la realización de los objetivos del matrimonio, supuestamente el amor y el buen entendimiento en la pareja. La mujer, dice, tiene el derecho de haberse casado con alguien hermoso y limpio, ya que el Islam es la religión de la limpieza, de la pureza[66]. Ahmad Amin informa que una tribu sudanesa quiso adherirse al Islam. Su jefe escribió a un científico del Azhar para preguntarle qué era necesario hacer. El científico le envió una lista de exigencias, colocando circuncisión en lo alto. La tribu, entonces, rechazó hacerse musulmana[67].
Sin embargo, hemos encontrado cinco autores musulmanes modernos que se oponen a la práctica de la circuncisión masculina:
- El pensador egipcio Issam-al-Dine Hafni Nassif tradujo en 1971 la obra de Joseph Lewis, En el nombre de la humanidad [68], con el título La circuncisión es una dolorosa equivocación de los judíos[69]. En el prólogo, más extenso que el propio texto, Nassif pide finalizar la circuncisión masculina, que considera una costumbre bárbara introducida por los judíos en la comunidad musulmana.
- El sarcástico periodista Muhammad Afifi publicó en la revista Al-Hilal, en El Cairo, en abril de 1971, un extenso artículo sobre la obra recién comentada, traducido por Nassif. No oculta su hostilidad para con la circuncisión masculina.
- El juez libio Mustafa Kamal Al-Mahdawi, en la actualidad acusado de apostasía, considera la circuncisión masculina como una costumbre de los judíos. Los judíos creen que Dios sólo les ve si llevan la marca de la circuncisión o si marcan sus puertas con sangre. Con esto hace referencia a la orden que Dios dio a los judíos para que marcaran las dos jambas y el dintel de las puertas con la sangre del animal sacrificado porque iba a golpear a todos los primogénitos egipcios (Éxodo 12:7-13). Al-Mahdawi añade que en el Corán no se menciona una lógica tan llana. Dios no bromea así, él no creó el prepucio únicamente como un objeto superficial para ser cortado. Menciona el verso: ¡Señor nuestro, no has creado todo esto en vano! ¡Gloria a ti! Protégenos del castigo del fuego (3:191)[70].
- Jamal Al-Banna, el hermano pequeño de Imam Hassan Al-Banna (fundador del movimiento Hermano Musulmán), invocando el verso «Sí, creamos al hombre en la más perfecta de las formas» (95:4), dice que la circuncisión femenina y masculina no forman parte de la religión musulmana, ya que no están presentes en el Corán[71].
- El autor turco, Edip Yuksel, representante de un grupo musulmán en los Estados Unidos, fundado por el egipcio Rashad Khalifa quien rechaza toda referencia a la historia de Mahoma, dijo en una comunicación en Internet: Uno debe preguntar cómo un Dios misericordioso pudo encomendar tal dolor e injusticia a los niños.... Para todos los verdaderos sabios del Corán la respuesta está clara. Dios, en su infinita misericordia, no puede aceptar un ritual tan cruel. Este acto no se menciona en todo el Corán. Es tan sólo en invenciones recientes (hadiths), trabajo humano, que uno puede encontrarse unas leyes y ritos tan crueles... Pongamos fin a este viejo crimen contra nuestros niños, practicado desde hace muchos siglos. Esta comunicación remite a los lectores a mi artículo en Internet, titulado Mutilar en el nombre de Jehová o de Alá [72]. Establecido contacto por correo electrónico, Yuksel me confió que el artículo en cuestión le abrió los ojos, a él y a sus amigos[73].
Consideremos que el Corán es el único libro sagrado que omite el término circuncisión e insiste, en diez versos, en la perfección de la naturaleza humana [74]. Uno de estos versos dice lo siguiente: [Satanás dijo]: «¡He de tomar a un número determinado de tus siervos, he de extraviarles, he de inspirarles vanos deseos, he de ordenarles que hiendan las orejas del ganado y que alteren la creación de Alá! Quien tome como amigo al Demonio, en lugar de tomar a Alá, está manifiestamente perdido.» (4:118-119). Este verso considera que cambiar la creación de Alá es obediencia al demonio. Por consiguiente, el silencio del Corán con respecto a la circuncisión masculina tiene que ser interpretado como una oposición a esta costumbre.
C) Debate reciente acerca de la circuncisión femenina

Aunque uno se encuentra muchos autores musulmanes que condenan la circuncisión femenina, la mayoría de estos autores mantienen que es un makrumah, según las palabras de Mahoma. El debate es especialmente acalorado en Egipto. En este país, la Comisión de fatwa proclamó tres fatwas:


- La fatwa del 28 de mayo de 1949 declaró que el abandono de la circuncisión femenina no es un pecado[75].
- La fatwa del 23 de junio de 1951 considera que es deseable la práctica de la circuncisión femenina porque contiene a la naturaleza. No consiente tener en consideración las opiniones de los médicos acerca de sus desventajas[76].
- La fatwa del 29 de enero de 1981, cuyo autor es Jad-al-Haq, quien se convirtió después en el jeque del Azhar, afirma que no es posible abandonar las enseñanzas de Mahoma a favor de las de otro, aunque sea un médico, porque la medicina cambia y no es constante. La responsabilidad de la circuncisión de la niña recae en los padres y en los que la tengan a su cargo. Añade: «Si la gente de una región rehusa la realización de la circuncisión femenina y masculina, el jefe del estado les puede declarar la guerra»[77].
Jad-al-Haq reiteró su posición en otra fatwa, en octubre de 1994, en la que repite tres veces la frase relacionada con la declaración de guerra contra aquellos que abandonen la circuncisión masculina y femenina[78].
Los musulmanes que practican la circuncisión femenina creen que es parte de la religión. La no-circuncisión tiene algunas consecuencias importantes desde el punto de vista social. En algunos países, una chica no circuncidada no se casará y la gente hablará de ella como de una persona de mala conducta, poseída por el diablo. En el ambiente rural egipcio, la matrona que practica la circuncisión femenina expende un certificado de matrimonio[79]. El-Masry relata las palabras de una comadrona egipcia que había circuncidado a más de mil niñas. Según ella, los padres que se opusieran a la excisión de sus hijas deberían ser linchados, porque esos padres aceptaban, en suma, que sus hijas se hicieran prostitutas [80].
Numerosas organizaciones en los países musulmanes, en los que se practica la circuncisión femenina, intentan oponerse a ella. Recuerdan que en el Corán se afirma la perfección de la criatura de Dios. La doctora Nawal El-Saadawi, una egipcia que sufrió la excisión, escribe:
Si la religión viene de Dios, ¿cómo puede el hombre ordenar la extirpación de un órgano creado por Él, máxime cuando el órgano no ha muerto ni está deformado? Dios no creó los órganos del cuerpo al azar, sin un plan. No es posible que Él haya creado el clítoris en el cuerpo de una mujer sólo para que sea extirpado a una temprana edad[81].
Los que se oponen a la circuncisión femenina añaden que los textos atribuidos a Mahoma tienen poca credibilidad. Es la opinión de Imam Shaltout[82] y del jeque Mohammad Al-Tantawi[83], quienes argumentan que en ausencia de ciertas bases en el Corán y en los textos de Mahoma, es la opinión de los médicos la que hace ley.
II. Justificación médica de la distinción

En contra de la opinión de aquellos que invocan razones médicas para oponerse a la circuncisión femenina y promocionar la masculina, las razones médicas han servido tanto para legitimar como para condenar ambas prácticas.


1) Efectos dañinos de la circuncisión femenina y masculina

En general, oímos que la circuncisión femenina es mucho más dañina que la circuncisión masculina. Así, en septiembre de 2000, UNICEF (Suiza) distribuyó un panfleto titulado La excisión, ¿mutilación o ritual? El panfleto dice:


El término excisión es poco explícito. Recuerda la circuncisión de los niños, que consiste en extirpar una parte del prepucio: esta práctica tiene algunas ventajas higiénicas sin perjudicar para nada la función normal del pene. Por el contrario, la excisión es una mutilación del órgano genital femenino de consecuencias duraderas para la salud de las mujeres afectadas y para los niños que traerán al mundo.
Tal afirmación es incorrecta porque no tiene en consideración las diferentes formas de cada práctica. De hecho, hay, fundamentalmente, cuatro formas de circuncisión masculina:
- Primer tipo: Esta forma consiste en extirpar, en parte o en su totalidad, la piel del pene que sobresale del glande. Esta piel se llama prepucio.
- Segundo tipo: Este tipo es practicado fundamentalmente por los judíos. El que circuncida ase con su mano izquierda y con firmeza el prepucio. Una vez determinada la cantidad que será extirpada pone una protección para evitar dañar el glande. Toma, entonces, el cuchillo con su mano derecha y el prepucio es extirpado con un movimiento a lo largo de la protección. Esta parte de la operación se llama la milah. Esto muestra la membrana mucosa (revestimiento interno del prepucio), cuyo borde se agarra firmemente con los dedos pulgar e índice de cada mano y se vuelca hacia el centro hasta la corona. Esta segunda parte de la operación se llama periah. Tradicionalmente, la realiza el que circuncida con sus uñas. Los rabinos introdujeron la periah en el siglo II para hacer más difícil la reconstrucción del prepucio (postioplastia).
- Tercer tipo: Este tipo consiste en extirpar totalmente la piel del pene y, algunas veces, la piel del escroto y del pubis. Llamada en árabe salkh y en español desuello, se practicaba (y probablemente se sigue practicando) en algunas tribus del sur de Arabia. Descrita en muchas fuentes occidentales, Henninger cuestionó su honestidad[84], pero los autores occidentales apoyaron sus comunicaciones con fotos [85]. Thesiger afirma que el rey Ibn-Sa'ud la prohibió, porque la consideraba una costumbre pagana [86]. Una fatwa (decisión religiosa) no fechada de Ibn-Baz (muerto en 1999), la más alta autoridad religiosa saudita, la condenó, porque la consideraba proveniente del demonio. Su declaración prueba que fue practicada en Arabia[87]. Jacques Lantier describe una práctica similar en el África negra, en la tribu Namshi[88].
- Cuarto tipo: Este tipo consiste en la abertura del tubo urinario desde el escroto hasta el glande, lo que crea una abertura que semeja la vagina femenina. Llamada subincisión, este tipo de circuncisión todavía la practican los aborígenes australianos[89].
Hay también cuatro formas de circuncisión femenina:
- Primer tipo: Este tipo es la excisión del prepucio, con o sin excisión de parte, o todo, el clítoris.
- Segundo tipo: Este tipo consiste en la excisión del clítoris con la excisión parcial o total de los labios menores.
- Tercer tipo: Este tipo incluye la extirpación de parte, o la totalidad, de los genitales externos y sutura y estrechamiento de la entrada vaginal (infibulación).
- Cuarto tipo: Esta categoría incluye todos los demás tipos, incluyendo pinchazo, perforación o incisión del clítoris y/o los labios; estiramiento del clítoris y/o de los labios; cauterización del clítoris y del tejido circundante; cortar el tejido alrededor de la entrada vaginal (cortes anguriya) o de la vagina (cortes gishiri); introducción de sustancias corrosivas o hierbas en la vagina para producir hemorragia con el propósito de endurecerla o estrecharla; y cualquier otro procedimiento que caiga en la definición de mutilación del tracto genital femenino dada más arriba[90].
Está claro, por esta clasificación, que antes de considerar lo que es más dañino, circuncisión masculina o femenina, se debería determinar de qué tipo de circuncisión estamos hablando.
2) Consecuencias sexuales de la circuncisión masculina y femenina

Hay una tendencia a exagerar los efectos dañinos de la circuncisión femenina y minimizar los de la circuncisión masculina. Dorkenoo, responsable para la OMS de la política sobre mutilaciones sexuales, en Ginebra, escribe:


La clitoridectomía, que es la forma más frecuente de mutilación sexual femenina, es más similar a la penectomía que a la circuncisión. La circuncisión masculina supone la extirpación del extremo de la capucha protectora de piel que cubre el pene, pero no daña el pene, el órgano para el placer sexual. La clitoridectomía daña o destruye el órgano para el placer sexual en la mujer[91].
Esta trivialización de los efectos sexuales de la circuncisión masculina no se comparte en las fuentes antiguas. De hecho, las autoridades religiosas judías veían la circuncisión masculina como un modo de reducción del placer sexual para el hombre y su pareja. Mantienen esta práctica debido a una percepción negativa de la sexualidad. Philo (muerto en 54) escribió que el principal objetivo de la circuncisión es:
La supresión del placer embruja la mente. Porque desde que entre los alicientes amorosos de placer la palma se la lleva el apareamiento del hombre y la mujer, los legisladores pensaron que sería bueno cortar el órgano que contribuye al coito, por lo que hacer de la circuncisión la figura de la supresión de placer excesivo y superfluo, no sólo de un placer sino de todos los otros placeres entendidos en uno, y esto es lo más imperioso[92].
En otro sitio, dijo:
El divino creador ordenó la circuncisión sólo para los hombres por muchas razones. La primera de ellas es que el hombre tiene más placeres en el coito, y más deseo de él, que la mujer y está más pronto para él. Por lo tanto, Él excluye adecuadamente a la mujer y suprime los impulsos indebidos del hombre por la señal de la circuncisión[93].
Maimónides (muerto en 1204) escribió:
En lo que concierne a la circuncisión, creo que uno de sus objetivos es limitar el coito, y debilitar el órgano de la reproducción en la medida de lo posible, y, por consiguiente, hacer que el hombre sea moderado. Alguna gente cree que la circuncisión es extirpar un defecto en la formación del hombre; pero cualquiera puede replicar fácilmente: ¿Cómo puede ser que los productos de la naturaleza sean defectuosos como para necesitar una finalización externa, especialmente cuando la utilidad del prepucio para ese órgano es evidente? Este mandamiento no ha sido añadido como un complemento a una creación física deficiente, sino como un modo para perfeccionar los defectos morales del hombre. El daño causado al cuerpo en ese órgano es exactamente el que se desea; no interrumpe ninguna función vital, ni destruye el poder de la reproducción. La circuncisión simplemente contrarresta una lujuria excesiva; porque no hay duda de que la circuncisión debilita el poder de la excitación sexual, y, algunas veces, disminuye el placer natural; el órgano necesariamente se hace débil cuando pierde sangre y es privado de su envoltura desde el principio. Nuestros sabios (Beresh Rabba, c. 80) dicen con claridad: Es difícil para una mujer, con la que un hombre no circuncidado tiene relaciones sexuales, separarse de él. Ésta es, como yo creo, la mejor razón para el mandamiento que concierne a la circuncisión. ¿Quién fue el primero en cumplir con este mandamiento? Abraham, nuestro padre, de quien es bien sabido cuánto temía pecar[94].
Aún añade:
Debemos cumplir en todo el promedio de oro; no debemos ser excesivos en el amor, pero no debemos suprimirlo del todo; porque la Ley nos manda: «Creced y multiplicaos» (Génesis 1:22). El órgano se debilita por la circuncisión, pero no se destruye por la operación. La función natural se le deja en plenas facultades, pero se le previene contra el exceso [95].
El teólogo copto Ibn-al-Assal (d. v. 1265) vio utilidad en la circuncisión: «Algunos médicos y distinguidos filósofos dicen que la circuncisión disminuyen la capacidad de placer, y esto es totalmente deseable»[96]. Esto hace referencia a Maimónides, desde luego, quien murió en El Cairo en 1204. Tomás de Aquino (muerto en 1274) también se refiere a Maimónides cuando escribe que la circuncisión es un medio «para debilitar la concupiscencia en el órgano interesado»[97]. Él justifica que Dios estableciera el signo de la alianza en el pene y no en la cabeza por el hecho de que la circuncisión «tenía el objetivo de disminuir la lujuria carnal, que reside especialmente en estos órganos, debido a la intensidad del entusiasmo carnal» [98]. Se encuentra esta misma idea entre los juristas musulmanes clásicos. Ibn-Qayyim Al-Jawziyyah (muerto en 1351) escribe que la circuncisión (masculina y femenina) refrena la concupiscencia que, «si es exagerada, hace del hombre un animal; y si es anulada, hace de él una cosa inanimada. Así que la circuncisión refrena esta concupiscencia. Por esta razón, nunca encontráis a los hombres y mujeres no circuncidados saciados por el coito»[99]. Al-Mannawi (muerto en 1622) informa del imán Al-Razi (sin determinar su identidad):
El glande es muy sensible. Si permanece escondido por el prepucio, aumenta el placer durante el acoplamiento. Si se corta el prepucio, el glande se endurece y el placer se debilita. Esto encaja mejor en nuestra ley: reducir el placer sin suprimirlo completamente, un punto medio entre exceso y descuido[100].
Los detractores actuales de la circuncisión masculina están de acuerdo con los autores antiguos mencionados más arriba de que la circuncisión reduce el placer sexual. Han encontrado explicaciones científicas para afirmar esto. Pero, contrariamente a los autores antiguos, rechazan la circuncisión masculina porque se opone a su percepción positiva de la sexualidad, que consideran un derecho individual.
Los detractores dicen que el placer sexual se obtiene, no por el glande, sino por la corona del glande, el frenillo y el prepucio. El glande está inervado por terminaciones nerviosas libres y tiene una sensibilidad fundamentalmente protopática, que se refiere a las sensaciones más groseras y poco localizadas. La única porción del cuerpo con una discriminación menos fina para el tacto que el glande es talón del pie. Al cortar el prepucio, el glande y su corona pierden su protección, se insensibilizan con el tiempo y se resecan, de igual modo que ocurre si uno camina con los pies descalzos. Así, la circuncisión ocasiona la progresiva pérdida de sensibilidad del glande y de su corona. También, priva al hombre de una parte más o menos grande de la piel del pene, según la operación, ya que se puede eliminar hasta el 80% de la piel peneana. La parte amputada contiene más de un metro de venas, arterias y capilares, 78 metros de nervios y más de 20.000 terminaciones nerviosas. La circuncisión destruye los músculos del prepucio, glándulas, membranas mucosas y tejido epitelial. La circuncisión también daña el frenillo [101].
Aunque la circuncisión no impide la erección, la reducción de piel lo hace más tenso, menos elástico y menos móvil. Si la piel amputada es demasiada, la tensión puede inclinar la verga o estirar la piel del escroto para compensarse la pérdida de piel.
En el momento de prepararse para el acto sexual, el hombre acaricia el clítoris y el prepucio de la mujer. Ella también acaricia el pene del hombre al deslizar la piel hacia atrás y hacia delante sobre el glande con el fin de mantener la erección hasta que esté preparado para la penetración. Esta maniobra es desagradable cuando la piel ha perdido su longitud natural. Este juego preliminar, así como la penetración, son menos suaves porque la circuncisión, en particular, destruye las glándulas que segregan el esmegma, que tiene un fin lubricante. Para remediarlo, algunas mujeres recurren a un lubricante, algo que puede ser dañino para la mujer y para el hombre. Estos dos problemas podrían explicar por qué las mujeres recurren a la fellatio para compensar la falta de lubricidad con su saliva, y por qué el juego preliminar se acorta, con lo que se priva al hombre y a la mujer de obtener placer antes de la penetración.
La amputación del prepucio y la falta de lubricación peneana hacen que el acto sexual mismo sea más doloroso para la mujer y para el hombre. El prepucio intacto se desliza dentro de la vagina a través de la piel que permanece sujeta por los músculos de la vagina. Hay menos fricción para ambos. Pero cuando el pene ha perdido su prepucio, la piel está más tensa y la penetración provoca una fricción y una irritación para ambos en la pareja. Con respecto a esto, uno advierte que la relación sexual del hombre intacto difiere de la del hombre circuncidado. El hombre circuncidado hace una penetración más violenta y rápida, a la búsqueda de una excitación que habría tenido si tuviera su prepucio. Este comportamiento sexual aumenta la fricción, provoca lesiones en ambos y puede crear una situación incómoda para los dos[102]. Un médico americano escribe:
El hombre circuncidado, debido a la función y sensibilidad peneanas alteradas, no podrá nunca alcanzar su total potencial y placer sexual, dados por Dios. La mujer, como consecuencia, no podrá nunca ser testigo y receptora de la total respuesta de su amante [...] Un músico dotado, a pesar de su virtuosismo, no podrá realizar nunca una interpretación ejemplar con un instrumento mal afinado o de una calidad menor que excelente [103].
Añadamos que algunos hombres circuncidados en los Estados Unidos se hicieron restaurar el prepucio como solución para los problemas creados por la circuncisión.


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