Clases de novelas ojalá sirva esta información para el trabajo suerte Prof. Boni



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CLASES DE NOVELAS

Ojalá sirva esta información para el trabajo. suerte

Prof. Boni


1.Novela bucólica o pastoril


Escrita con tono de sencillez e inspiración casta. En ella se idealizan personajes y ambiente Se describen los amores de pastores que viven en una naturaleza  benigna y suave.
2.Novela bizantina
Caracterizada por la acumulación inverosímil de aventuras y episodios, viajes  y naufragios, hallazgos y desapariciones.
3.Novela picaresca
Refiere la vida pintoresca de los truhanes, hampones, tahúres, vagabundos, en una palabra: pícaros. En ellas el pícaro, al narrar su propia vida, se venga de los poderosos que lo han maltratado y despreciado, contando sus defectos y sus debilidades, por eso estas novelas son autobiográficas y satíricas.
4.Novela de aventuras
Se caracterizan por extensas narraciones cuyo protagonista es un personaje que profesa el ideal caballeresco, es decir, que dedica su existencia a la defensa de la justicia  y al amparo  de los débiles y desvalidos.
5.Novela gótica
Se caracteriza por el eclesiastismo romántico y lo arquitectónico: ruinas, iglesias, monasterios, etc. Pertenece a un tipo de relatos de misterio y de terror, cuya intriga se desarrolla en un viejo castillo gótico, en el suceden acontecimientos extraños e inquietantes. Elementos esenciales de esta novela son la situación angustiosa del protagonista (una joven en grave riesgo ), el amor  y una atmósfera de misterio, potenciada por la intervención de seres fantásticos o espeluznantes que provocan la ansiedad y el terror.
6.Novela histórica
La novela histórica versa sobre argumentos o temas reales, sucedidos en el pasado con respecto a la época en que se escribe. Se dice que la mejor historia de Roma  esta en la novela Quo Vadis de Enrique Sienkiewiez.
7.Novela policíaca
Es un tipo de relato en el que se narra la historia de un crimen, cuyo autor se desconoce y en el que, a través de un procedimiento  racional, basado en la observación  e indagación (llevada a cabo, normalmente por un detective), se logra descubrir al culpable o culpables.
8.Novela de observación
Bajo este nombre se agrupa una serie de tipos de novela caracterizados por el análisis u observación  de distintos aspectos de la vida humana.
9.Novela sentimental
En la novela romántica se exalta la naturaleza, el amor ,la ingenuidad, la pasión y la melancolía.
10.Novela realista y novela naturalista
Los escritores realistas abandonan los temas fantásticos y extraordinarios de los románticos y trataron asuntos basados en la realidad, hechos cotidianos ambientados en lugares que el escritor conocía bien.
11.Novela biográfica
Es una modalidad de la nueva literatura. Esta revoluciona la técnica de la biografía  histórica. Toma los grandes hombres o héroes como seres corrientes y los lleva desde la cuna hasta la cima de la gloria y luego hasta la tumba.
12.Novela de tesis
Es la que presenta conflictos o problemas  de orden: religiosos, políticos, sociales, etc. Es novela de tesis porque predomina la idea sobre la acción y generalmente hay un propósito docente y hasta polémico: el autor combate por sus ideas y mueve de capricho sus personajes para llegar a resultados preconcebidos.
13.Novela actual
Todas son novelas con problema. En muchas de ellas los hombres son representados como monstruos asquerosos, vulgares, esclavos atormentados y víctimas indefensas, negociantes arribistas, mentirosos y libertinos. La búsqueda del sentido de la vida, es un problema para el personaje. El hombre víctima de la administración  del mundo, de los negocios  amenazado por el átomo  y las crisis  económicas, las guerras arrojado en la maquinaria de un mundo casi totalmente trastocado y tecnificado, se vuelve cada vez en su interior más sin patria, ese hombre común de hoy, ya no puede ser un hombre armónico o un héroe ideal. Ni siquiera tiene fuerzas para una gran pasión.

Novela bucólica o pastoril

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://es.wikipedia.org/wiki/Novela_pastoril

La novela pastoril es un subgénero narrativo épico que se configuró históricamente en el Renacimiento a partir de la aparición de la Arcadia del italiano Jacopo Sannazaro.



Origen y evolución del género

Existía ya una amplia tradición anterior que viene de la literatura pastoril, centrada en torno al subgénero lírico de la égloga o poema; la mayoría de las veces consistía en un diálogo en que diversos pastores idealizados se cuentan sus amores, afortunados o no. La égloga o idilio pastoril nació con el poeta griego Teócrito, quien fue seguido en este género por el también griego Mosco y el poeta romano Virgilio, quien innovó al hacer de sus pastores trasunto de personajes reales de su entorno: Mecenas, el emperador Augusto etc. Posteriormente, en la Edad Media, Giovanni Boccaccio compuso algunas prosas narrativas de tema pastoril y eglógico, como el Ninfale d'Ameto y el Ninfale Fiesolano. Pero será Jacopo Sannazaro quien, en su Arcadia (1504, traducida al castellano en 1549), configure definitivamente el género como un argumento narrativo entreverado de composiciones o canciones en verso de tema amoroso entonadas por los pastores.

La novela pastoril refleja la visión idealista y poco realista del Renacimiento, su espíritu estilizado y su platonismo. La temática es siempre amorosa y ofrece una visión estática de la naturaleza. La narración es morosa y lenta y la acción, que es sin embargo embrollada, se desenvuelve con premiosidad ya que lo que importa fundamentalmente es el análisis de los sentimientos y pasiones de los personajes y la descripción del paisaje natural. Por otra parte, son frecuentes las interrupciones con digresiones de todo género o incluso con otras historias ajenas a la acción principal, aparte de los constantes versos intercalados.

Ya hay elementos típicos del género bucólico en las églogas de Garcilaso de la Vega, que había asistido a la Academia Pontaniana de Nápoles y conocía por ello muy bien la obra de su miembro Actius Sincerus, (Jacopo Sannazaro). Así se muestra en los diálogos de Salicio y Nemoroso. También hay elementos pastoriles en los capítulos finales del Amadís de Grecia (1530) de Feliciano de Silva, donde se relata cómo el príncipe Florisel de Niquea se hizo pastor y adoptó el nombre de Laterel Silvestre por amor de la pastora Silvia. Pero el género pasó a España ya configurado de la mano de los siete libros de la italianizante Diana (1559) del portugués que escribía en castellano Jorge de Montemayor. La obra alcanzó un enorme éxito y se tradujo y fue imitada en toda Europa (por ejemplo, la Astrea de Honoré d'Urfé en Francia y, también en este mismo país, pero ya en el siglo XVIII, la Estela de Jean Pierre Claris de Florián, etc.). El género se nacionalizó después con la Diana de Alonso Pérez y la Diana enamorada (1564) de Gaspar Gil Polo, que son continuaciones de la obra de Montemayor, la segunda de ellas ambientada en el paisaje valenciano. En la obra de Gil Polo, además, se ensaya la introducción de nuevos metros. EE

El género tuvo gran cantidad de seguidores. Destacan especialmente Los diez libros de Fortuna de Amor de Antonio de Lofraso (1573), El pastor de Fílida (1582) de Luis Gálvez de Montalvo, La Galatea (1585) de Miguel de Cervantes, Desengaño de celos (1586) de Bartolomé López de Enciso, Ninfas y pastores de Henares (1587) de Bernardo González de Bobadilla, El Pastor de Iberia de Bernardo de la Vega (1591), La Arcadia (1598) de Félix Lope de Vega, La constante Amarilis (1607) de Cristóbal Suárez de Figueroa y el Siglo de Oro en las selvas de Erifile (1608) de Bernardo de Balbuena, que supone un retorno a la tradición italianizante del género en castellano. Hubo incluso versiones "a lo divino", como Los pastores de Belén, 1612, de Lope de Vega. Después entró en crisis.

Con la apariencia de La Diana de Jorge de Montemayor en 1558 o 1559 (la primera edición datada es de Zaragoza, 1560), se inicia en España la popularidad de otro género de novela que reemplaza la moda anterior por los libros de caballerías.  A pesar de su difusión, las novelas pastoriles debieron limitarse a círculos más cultos. 


          El género bucólico o pastoril constituye una genuina manifestación literaria del Renacimiento, que había tenido hasta entonces su principal campo en la lírica.  Representaba asimismo la más notable de las resurrecciones renacentistas de la Antigüedad clásica, que había creado el género, con Teócrito [Eng. Theocritus] (siglo III [c. 316-c.260] a.C.) [Idilios {Eng. Idylls}] y Virgilio [Eng. Virgil] (70-19 a. C.) [Églogas Eclogues>{4a}] como los modelos supremos.  La tradición bucólica continuó de diversas formas en la Edad Media, culminando con el poeta provenzal Petrarca [Eng. Petrarch] (1304-1374 d. C.) con su Carmen bucolicum.  En España, lo pastoril tiene famosas manifestaciones en el Libro de buen amor del Arcipreste de Hita y en las serranillas del Marqués de Santillana, así como en las piezas teatrales de las representaciones del Nacimiento de Nuestro Señor, donde los pastores son imprescindibles.  Los pastores aparecen en numerosas obras teatrales renacentistas y barrocas.  Pensemos aÚn en Fuenteovejuna de Lope de Vega.
          La vertiente lírica pastoril iniciada en tiempos modernos por Petrarca, es orientada hacia la novela por Giovanni Bocaccio (1313-1375) con su Ninfale d'Ameto, obra escrita en prosa con versos intercalados.  Éste es el modelo de todas las novelas pastoriles, perfeccionadas después por los autores españoles, aunque en efecto la novela pastoril más famosa es la Arcadia de Jacopo Sannazaro, un napolitano del siglo XVI.  Este es el modelo inmediato de La Diana de Montemayor.  La primera traduccción castellana de la Arcadia se publicó en Toledo en 1549.  Basada en la obra de Montemayor, el inglés Sir Philip Sidney publica su Arcadia (1590).
          La novela bucólica constituida por Sannazaro es un género paralelo, en la prosa, de la poesía pastoril italianizante.  Es, entonces, una novela poética, refinadamente literaria.  Los pastores, sus protagonistas, no son personajes realistas sino cultos y delicados seres idealizados, como en Virgilio o Garcilaso de la Vega, entregados a sus cuitas de amor, generalmente frustrado o no correspondido.  La naturaleza, igualmente idealizada, es componente capital, no sólo mero fondo de cuadro.  Es frecuente la intervención de personajes mitológicos.  Es premeditada la intención artística de imitar el arte culto de los modelos clásicos.  Los sentimientos son suaves, tristes y melancólicos.  Hay una nostalgia por los tiempos pasados.  Los amores son honestos y virtuosos, siguiendo los ideales neoplatónicos de la época, difundidos en España sobre todo por Leone Ebreo.  Con frecuencia hay en estas novelas un fondo de suceso real (personajes cortesanos, gentes notables), a veces autobiográfico, que intensifica el lirismo de la prosa.
          El género bucólico siente una nostalgia por el pasado (piénsese en la «edad dorada» o de Saturno de Los trabajos y los días [Eng. Works and Days] de Hesíodo [Eng. Hesiod]), por una hipotética edad de oro donde reinaba la paz y el amor anteriormente, un paraíso perdido en ésta, ahora, edad de hierro (siempre el presente).  Se valora la vida sencilla fuera de la corte y de la ciudad, donde impera la corrupción, la guerra, el dinero, la fama.  Se desea volver a un estado de inocencia, antes de la caída del género humano, cuando el ser humano vivía en armonía con la naturaleza.  Primitivismo.  Utopía.  El género bucólico en sí ha muerto, pero se revitaliza en temas primitivistas tradicionales universales.
          Los libros de caballerías idealizaban la vida guerrera; la novela sentimental enfatizaba la pasión amorosa; la narrativa pastoril hacía hincapié en la idealizacion de la naturaleza y la vida natural de los campos.  La novela pastoril sirve como contraste o reacción a la vida furiosamente activa de la época renacentista.  Por eso son frecuentes los elogios a la vida retirada (pensar en Fray Antonio de Guevara o Fray Luis de León).  Hay una desviación de los ideales activistas hacia la intimidad y el tiempo lento.  Son obras de artificiosidad retórica, de idealización y de análisis del mundo interior de los personajes.  El género pastoril español es iniciado por un portugués, Jorge de Montemayor.

Novela fantástica

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://es.wikipedia.org/wiki/Novela_fant%C3%A1stica

http://es.wikipedia.org/wiki/Literatura_fant%C3%A1stica


La novela fantástica es un género dentro de la narrativa basado sobre todo en los elementos de fantasía, dentro del cual se pueden agrupar varios subgéneros, entre los cuales está la literatura de terror, la Ciencia ficción o el gótico.

En sentido amplio puede hablarse de literatura fantástica o de fantasía desde los comienzos del hombre, en que se recitaban versos propiciatorios de carácter sagrado o épico, para pedir la benevolencia de los dioses o celebrar las gestas de los guerreros.

En la literatura moderna se considera que comenzó con los cuentos de hadas y la fábula, géneros nacidos para estimular la fantasía de los adultos más que la de los niños, aunque ahora se asocien más a la infancia.

Italo Calvino ha propuesto una subdivisión del género fantástico en fantástico visionario, con elementos sobrenaturales como fantasmas y monstruos (que incluye como subgéneros a la Ciencia ficción, el terror, o la narrativa gotica) y el fantástico mental (o cotidiano), donde lo sobrenatural se realiza todo en la dimensión interior (cabe pensar, por ejemplo, en La vuelta de tuerca de Henry James, o a Marcovaldo del propio Calvino).la novela fantastica tambien se trata en ocaciones de lo sobrenatural.

El término literatura fantástica es enormemente confuso debido a la divergencia de criterios respecto a su aplicación. Popularmente, se conoce como literatura fantástica cualquier relato en que participan fenómenos sobrenaturales y extraordinarios, como la magia o la intervención de criaturas inexistentes. Esta definición resulta ineficaz, debido a que los elementos sobrenaturales están presentes en todos los relatos mitológicos y religiosos y su presencia tiene, en consecuencia, un carácter muy distinto del que posee en la civilización actual.

En la ya clásica Introducción a la literatura fantástica, Tzvetan Todorov definió lo fantástico como un momento de duda de un personaje de ficción y del lector implícito de un texto, compartido empáticamente. Los límites de la ficción fantástica estarían marcados, entonces, por el amplio espacio de lo maravilloso, en donde se descarta el funcionamiento racional del mundo, y lo "extraño" o el "fantástico explicado", en el que los elementos perturbadores son reducidos a meros eventos infrecuentes pero explicables. Contra la definición amplia de lo fantástico, esta definición presenta la debilidad de ser demasiado restrictiva. Se han propuesto diferentes reformulaciones teóricas que intentan rescatar el núcleo de esta definición con diversas salvedades.[1]

Otra definición posible con criterios históricos sostiene que la literatura fantástica se define en el seno de una cultura laica, que no atribuye un origen divino y por tanto sobrenatural a los fenómenos conocidos, sino que persigue una explicación racional y científica. En esta situación, el relato fantástico introduce un elemento sobrenatural, discordante con el orden natural, que produce inquietud en el lector. El elemento sobrenatural no sólo sorprende y atemoriza por ser desconocido, sino que abre una fisura en todo el sistema epistemológico de su mundo, susceptible de dar cabida a toda clase de sucesos insólitos y monstruosos.



Historia

La obra El diablo enamorado, escrita por Jacques Cazotte en 1772, está considerada como la primera novela fantástica. Autores románticos, como E.T.A. Hoffmann y Edgar Allan Poe cultivaron el género, otorgándoles a sus relatos fantásticos un cariz de terror psicológico que habría de presagiar en cierto grado el descubrimiento del inconsciente (Freud se inspira en un relato de Hoffmann para su definición de lo siniestro) y la concepción contemporánea de la mente como creadora de realidad –dotándola de elementos fantásticos. Otros hitos en la historia de la literatura fantástica son Frankenstein o el moderno Prometeo (Mary Shelley, 1818), Drácula (Bram Stoker, 1897) o El extraño caso del doctor Jekyll y míster Hyde (R. L. Stevenson, 1886)



El agotamiento del género: lo neofantástico y lo maravilloso

Durante la transición del siglo XIX al siglo XX, el paradigma epistemológico de Occidente sufre diversas sacudidas. Su inflexible orden racional se ve sacudido desde todos los campos del saber: las ciencias humanas (Marx), la filosofía (Nietzsche), la psicología (Freud) e incluso la física (Einstein). La revolución que supone la relativización de todo el conocimiento acumulado durante siglos es recogida desde el arte dinamitando todos los presupuestos históricos, incluido el propio concepto de realidad. De este modo, un suceso sobrenatural ya no puede amenazar un orden inconsistente. Los escritores reaccionan de dos maneras: regresando a la literatura mitológica (H.P. Lovecraft, Lord Dunsany) o introduciendo el fenómeno sobrenatural, ya no como un inquietante misterio sino como un elemento integrado con naturalidad en el mundo. Así, La Metamorfosis de Kafka empieza presentándonos a su protagonista como un insecto, sin que esto merezca ninguna explicación por parte del narrador ni haga tambalear la visión del mundo de ninguno de los personajes de la historia. Lo neofantástico se relaciona también con el llamado “realismo mágico”, que fue denominador común de muchos de los escritores del boom hispanoamericano. Por su parte, la literatura maravillosa ha creado un público y un sector editorial especializado, gracias al gran éxito de (además del mencionado Lovecraft) Robert E. Howard, J.R.R. Tolkien, C.S. Lewis, Ursula K. LeGuin, o Terry Pratchett (quien aborda el género desde la posmoderna perspectiva de la parodia y la metaficción). Esta literatura se conoce igualmente bajo el nombre de literatura fantástica, si bien, como hemos explicado, esta definición es imprecisa.



Novela bizantina

De Wikipedia, la enciclopedia libre

http://es.wikipedia.org/wiki/Novela_bizantina

La novela bizantina, o libros de aventuras peregrinas, es uno de los principales tipos de prosa narrativa escritos durante el siglo XII por los griegos bizantinos del Imperio Romano de Oriente. En cierta manera, se trata del género antecesor de la moderna novela de aventuras. Según la RAE, es un género novelesco, de aventuras, que se desarrolló en España principalmente en los siglos XVI y XVII, a imitación de autores helenísticos.






Características

La expresión designa un tipo de relato surgido en la literatura griega y cuya estructura y argumento responden a un esquema común: dos jóvenes amantes, que desean casarse, encuentran graves obstáculos que se lo impiden: forzada separación, viajes peligrosos, naufragios, cautiverio, etc. hasta que, finalmente, consiguen la realización de sus anhelos al encontrarse y comprobar, con satisfacción, que su amor ha permanecido fiel y se ha fortalecido en medio de tantas pruebas y contratiempos arriesgados.

Se trata, pues, de un género de estirpe clásica. Los valores descubiertos en cuanto a la técnica narrativa: verosimilitud de la acción y descripción de espacios, verdad psicológica de los personajes, ingenio de la composición, comienzo in medias res (como en la poesía heroica), etc. y, sobre todo, en el contenido: visión moralizadora de la vida, exaltación del amor casto y de los afectos puros promotores de felicidad, castigo del amor ilícito, abundancia de máximas y sentencias, etc., convierten a estas obras en el modelo ideal de lectura humanista frente a la invasión de la literatura caballeresca.

Orígenes

Los orígenes de la novela bizantina se remontan a la Grecia helenística de principios del siglo III d. C., en que el escritor griego Heliodoro de Émesa compuso la obra clásica del género, las Etiópicas o Teágenes y Cariclea. Este y otros autores de su tiempo como Aquiles Tacio y su Leucipa y Clitofonte fueron traducidos en Europa durante el Renacimiento y sirvieron de modelo para que se recrease el género en los siglos XVI y XVII, en que este género, a causa de su origen griego, fue considerado una especie de épica en prosa por los preceptistas.



Obras representativas

El primer español en crear una novela bizantina fue Alonso Núñez de Reinoso con su Historia de los amores de Clareo y Florisea, y los trabajos de la sin ventura Isea (1552), bastante influida por la novela de Aquiles Tacio, que pretende imitar.

Siguió luego la Selva de aventuras, de Jerónimo de Contreras (1565) y El peregrino en su patria (1604), de Lope de Vega, que se singulariza por nacionalizar el género haciendo que casi todos los viajes y aventuras transcurran dentro de la misma España e incluir poemas y autos sacramentales.

También Miguel de Cervantes sintió el encanto del género y lo cultivó en dos de sus Novelas ejemplares, La española inglesa y El amante liberal, e incluso la última novela que llegó a componer, Los trabajos de Persiles y Sigismunda (1617), pertenece a este género.

La anónima Los amantes peregrinos Angelia y Lucenrique, compuesta entre 1623 y 1625; Historia de Hipólito y Aminta (1627), que llegó a alcanzar cuatro ediciones, de Francisco de Quintana, Historia de las fortunas de Semprilis y Genorodano (1629), de Juan Enríquez de Zúñiga, Eustorgio y Clorilene, historia moscóvica (1629), de Enrique Suárez de Mendoza y Figueroa, marcan la madurez del género.

Después, la novela bizantina adquirió una gran carga alegórica y moral que impulsó su crisis como género narrativo. Esta etapa la testimonian obras como el León prodigioso (1634) y Entendimiento y verdad (1673) de Cosme Gómez Tejada de los Reyes, y El Criticón (1651, 1653 y 1657) de Baltasar Gracián.



Características de la novela bizantina

Novela bizantina, género narrativo de novela de aventuras, que se desarrolló ampliamente en España y otros países europeos durante los siglos XVI y XVII, cuya característica consiste en que recurren a lo fantástico e inverosímil, y que el lector reconoce como irreales. También nos ofrece encuentros y separaciones de una pareja de enamorados que tras diversas vicisitudes se reúnen en un encuentro final y feliz. Estos enamorados van recorriendo diversos países y conocen remotas y exóticas culturas. Todo ello sucede de modo que diversos episodios van acumulándose hasta el desenlace final.



Orígenes de la novela bizantina

Alcanzaron gran difusión y popularidad gracias al desarrollo de la imprenta, si bien, en cuanto género literario, todavía no gozaban del prestigio de la poesía y el teatro. Con todo, las relaciones que se establecieron entre esas formas narrativas y la tradición helénica clásica, continuada siglos después en Italia por Boccaccio y otros autores, hicieron que fueran estimados como `poemas épicos en prosa'. Predominaban en ellos el viaje y la búsqueda, con episodios muy complejos entre los que no faltan naufragios, raptos, reconocimientos sorprendentes entre los personajes , y otras enrevesadas peripecias arguméntales.

La primera novela bizantina en español fue la Historia de los amores de Clareo y Florisea, y los trabajos de la sin ventura Isea, publicada en 1552, y de la que es autor Alonso Núñez de Reinoso. Es un relato que cuenta con todos los elementos definitorios del género: el enamoramiento, el voto de fidelidad, el parentesco aparente, los desplazamientos por mar, el cautiverio, los sueños premonitorios, las muertes simuladas, el regreso a la patria y las bodas como premio a la constancia. Según declara su propio autor, era una adaptación libre de Leucipe y Clitofontes, del italiano Aquiles Tacio, traducida en 1544.

Selva de aventuras, de Jerónimo de Contreras, publicada en 1565, es otra de las novelas bizantinas más características.

A comienzos del siglo XVII aparece una de las novelas del género de mayor alcance, El peregrino en su patria (1604), de Lope de Vega. Incluye bastantes poemas y cuatro autos sacramentales.

La novela bizantina en Cervantes

Miguel de Cervantes se publicó póstumamente su obra Los trabajos de Persiles y Segismunda (1617), que, como todas las novelas bizantinas, desarrolla un asunto amoroso. Anteriormente ya había publicado, dentro de sus Novelas ejemplares (1613), algunos relatos que seguían pautas helenísticas, como La española inglesa y El amante liberal. Con todo, y a pesar de su ambición, la crítica considera que Persiles y Segismunda es decepcionante.



Pararelismos con epopeya poema épico libro de caballerías y novela pastoril

Los pararelismos que tiene la novela pastoril con la novela bizantina son :

-Tratan de amores y de la naturaleza

Los paralelismos que establece con el libro de caballerías son :

- En que nos presenta las aventuras pero esta vez entre caballeros y no entre como pasa en la novela bizantina que adecua más a personajes rurales

-Finalmente los paralelismos que tiene con la epopeya y el poema épico:

Tiene paralelismos con la epopeya ya que sus personajes tampoco son reales como anteriormente reconoce el lector. En cambio con los poemas épicos en los que introduce diversos paisajes
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