Coexistencia competitiva y descolonización, 1955-1962



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Asunto: Coexistencia competitiva y descolonización, 1955-1962. La segunda fase de la descolonización. La descolonización del Norte de África.

Madrid, 25 de noviembre de 2013.

A quien corresponda:

Lo más característico de la descolonización durante el período de 1955 y 1962, no fue lo sucedido en Asia ni incluso la inestabilidad creciente del Medio Oriente, sino la extensión del movimiento de emancipación al continente africano 1. En 1955 África no tenía más que un puñado de Estados independientes: Etiopía, Liberia, Egipto, África del Sur, en plena ruptura por el “apartheid” con la Commonwealth, y Libia. Pero tras la celebración de la Conferencia de Bandung en 1955, en tan solo siete años, la mayor parte del continente africano logró la independencia.

El presidente Franklin D. Roosevelt, acompañado por oficiales del Estado Mayor estadounidenses, inspecciona tropas americanas en África del Norte durante sus conferencias con el Primer Ministro Winston Churchill en Casablanca, Marruecos francés, en 1943.

Los movimientos descolonizadores en el Norte de África empezaron desde antes de 1955 y con ellos la independencia; además, el proceso hasta la misma fue en muchos casos traumático como en el caso de Argelia. En África negra la resistencia a los procesos descolonizadores fueron menores, mejor programados y menos conflictivos. En África del Norte también fue un factor importante la diversidad legislativa que regía cada uno de los Estados, por ejemplo, Túnez y Marruecos tenían un estatuto de “protectorado”, lo que implicaba una autoridad nacional propia aunque privada del ejercicio de la soberanía. En teoría, la autoridad local podría beneficiar la transición pacífica hacia la independencia pues solo habría que introducir alguna modificación en el estatuto. En Argelia la existencia de una fuerte comunidad europea, muy enraizada, introducía complicaciones adicionales, aparte de que no dispusiera de estatuto de protectorado que permitiera la reconstrucción de una autoridad local indígena. Todos estos países tenían en común la determinación del Gobierno francés de seguir manteniendo un Imperio colonial.

Túnez. El presidente Habib Burguiba se dirige a una reunión de elecciones generales para el Neo-Destour Partido en la sala de actos de la Feria de Túnez. Las aproximadamente 30.000 personas asistieron. 1959.



De cualquier modo, los movimientos emancipadores de Marruecos o Túnez tuvieron un origen bélico. En Marruecos el sultán Mohammed ben Yusef se había entrevistado con Roosevelt, en 1943, quien le prometió el apoyo necesario para una independencia que no tardaría en llegar. De ahí se entiende el difícil acuerdo entre De Gaulle y el presidente norteamericano al tener que aceptar una descolonización obligada por la praxis y evolución de los tiempos de forma renuente. Meses después Balafrej, un valido del monarca, contribuyó a reunir en el Istiqlal a las diversas tendencias existentes dentro del nacionalismo marroquí bajo la dirección de Allal El Fassi. A comienzos de 1944, en un manifiesto, éste partido pidió la independencia con la aparente colaboración del monarca, pero la presión de las autoridades francesas y la existencia de graves desórdenes públicos le indujeron a un cambio de actitud. Se detuvieron a varios líderes nacionalistas. En 1945 la situación parecía controlada por las autoridades francesas, pero el sultán hizo, en 1947, una gran alabanza de la Liga Árabe demostrando de esta manera su inclinación. Durante el paréntesis liberal dirigido por el residente Labonne, el sultán siempre negó cualquier acuerdo de co-soberanía o de integración en la Unión francesa. La política francesa, manifestada por la autoridad militar, fue siempre dura insistiendo en que el sultán condenara al Istiqlal. En Túnez la ocupación por parte de Alemania e Italia supuso unas circunstancias muy peculiares e irrepetibles. El bey Moncey había aparecido como defensor del nacionalismo a partir del momento de la liberación pero, acusado de haber colaborado con las potencias del Eje, debió abandonar el poder siendo sustituido por una personalidad mucho menos fuerte y definida, Lamine. La división de los nacionalistas dificultó la evolución del cambio. Frente a un partido tradicionalista, el Destur, el Neo Destur de Habib Burguiba, que durante la Segunda Guerra Mundial había mantenido una actitud prooccidental, se presentó como una alternativa modernizadora. Finalmente, en Argelia la posición de las autoridades francesas en el momento de la victoria sobre el Eje resultó un tanto distinta por influencia directa de De Gaulle: al no disponer de protectorado trató de no modificar la situación jurídica en Argelia. Todavía, en 1943 el líder nacionalista Ferhat Abbas pudo obtener una promesa indeterminada de autonomía, pero ya, en 1944, era colocado bajo observación policiaca. En mayo de 1945 se producían violentos incidentes, con asesinatos de europeos y una fuerte represión. Camus fecha la ruptura en esta época y el inicio de la guerra civil. El hecho de que en 1954 hubiera un europeo por cada 9 argelinos en una población de unos 10 m. de personas contribuiría a hacer imposible la convivencia. En los protectorados la población europea era menor. Por otro lado, el 90 % de los argelinos eran analfabetos y apenas había 165 médicos de esta procedencia.

A partir de 1951 la situación del Norte de África se hacía insostenible para Francia, lo que conduciría a la inevitable independencia de toda ella. La Liga Árabe ubicada en El Cairo había sido órgano de propaganda independentista. En 1951 las diferentes nacionalidades decidieron llevar a la ONU el problema de Marruecos y luego el de Túnez.

Manifestantes que representan la Sociedad Americana para la Democracia en África del Norte, desfilan fuera de oficina central de Naciones Unidas en la ciudad de Nueva York, el 15 de diciembre de 1952, en protesta de colonialismo francés en Marruecos. Mientras el grupo formaba piquetes, el Comité político de la ONU siguió discutiendo sobre la disputa francesa-marroquí.

En Marruecos el nacionalismo había sido implantado en las ciudades. El Gobierno francés se podía apoyar todavía en el mundo rural muy fragmentado y poco propicio al sultán que en su discurso de fines de 1952 hizo una muy explícita declaración de nacionalismo. La colaboración entre parte de la Administración francesa, los colonos y autoridades locales indígenas logró la deposición del sultán, que hubo de exiliarse a Madagascar, en el verano de 1953, y su sustitución por un sobrino, Mohammed ben Arafa. Siguieron dos años de profunda inestabilidad con atentados terroristas mientras España todavía siguió administrando su zona del protectorado en nombre del sultán depuesto. La colonia francesa era consciente de que la situación no iba a mantenerse. En el verano de 1955 Francia, presidida por Pinay, decidió el retorno del monarca y la independencia del país, que fue efectiva a partir de marzo de 1956 bajo la Monarquía de Mohammed V. El Jefe del Estado proclive al Istiqlal renunció a la institucionalidad democrática e instauró una Asamblea consultiva nombrada directamente por él. Su hijo Hassan II se mostró más dispuesto a convertirla en realidad, ya, en 1962.

Como en Marruecos, también en Túnez, la política colonial francesa se caracterizó por los bruscos cambios y poco propicia a conceder una autonomía de forma paulatina. En realidad fue el desastre previo de Dien Bien Phu y la actitud de apertura del radical Mendès France los que explican la independencia de Marruecos y Túnez más que una política a largo plazo. En este último país, desde fines de 1951, hubo frecuentes tumultos y detenciones de dirigentes nacionalistas, entre ellos el propio Burguiba. En julio de 1952 los tunecinos rechazaron un sistema de co-soberanía y solo, en 1954, Mendès France en un discurso realizado en Cartago proclamó la disponibilidad francesa para conceder la independencia, reservándose, tan solo, la metrópoli la política exterior y la defensa. Burguiba pudo estar de acuerdo, su partido no tanto. Finalmente, los acontecimientos superaron las propuestas francesas. En el verano de 1955 después de tres años de exilio Burguiba regresó a Túnez, de quien Francia reconoció la independencia unos días después de hacerlo con Marruecos. En julio de 1957 la institución monárquica fue suprimida y se proclamó la República.

La Guerra en Argelia. Pelotón de tropas del FLN, Kabyli. Hacia 1962.

La política francesa con respecto a Argelia fue en realidad una tragedia. En 1947 la posesión francesa había sido dotada de un estatuto que la convertía en un “grupo de departamentos dotados de personalidad civil y de autonomía financiera”. El gobernador general tenía el poder ejecutivo mientras que el poder legislativo quedaba compartido entre el Parlamento francés y una Asamblea argelina que votaría el presupuesto y enmendaría las leyes aprobadas en la metrópoli. La organización, sin llegar a satisfacer a los nacionalistas, proporcionó una paz relativa en Argelia durante algunos años.

Argelia. Argel. El 5 de julio de 1962. Día de la Independencia. Cuando las noticias del abrumador 'Sí' de los votos para la Independencia fueron escrutados, los jóvenes se precipitaron de los barrios residenciales con banderas del FLN gritando lemas para Unidad y Libertad.



Sin embargo, en la noche de Todos los Santos, de 1954, una facción de uno de los partidos nacionalistas argelinos dirigida por Ahmed Ben Bella y apoyada por Egipto desencadenó una rebelión que, en principio, no tuvo mucho éxito, pero que en tres años se había implantado ya sólidamente. El factor religioso amplificó la extremada violencia de la revolución social. En dos años el balance fue de 500 muertos franceses y unos 3.000 argelinos. Las dos comunidades se enfrentaron a muerte: los franceses emplearon la tortura y el napalm mientras que los argelinos respondían con las bombas o el degüello de civiles franceses. A partir de 1956 el Gobierno de Guy Mollet propuso unas elecciones y la posterior negociación, pero, al mismo tiempo, llamó a las armas a los jóvenes en edad militar para combatir en Argelia, secuestró a los dirigentes de la sublevación con ocasión de un viaje aéreo y, en fin, persiguió al adversario más allá de las fronteras tunecinas en donde había elevado una barrera infranqueable a la penetración. El empeoramiento de Francia con sus colonias fue creciendo así como su aislamiento de la ONU desde que en 1955 la cuestión argelina quedó inscrita en la agenda. Francia llegó a tener más de 400.000 soldados en Argelia mientras que en las ciudades cada bando practicó el terrorismo.

Argelia. 1962. La gente se compadece fuera de su cafetería bombardeada por la OAS (Organisation de l’Armée Sécrète) intentando hacer descarrilar la iniciativa de paz de De Gaulle.



A principios de 1958, el conflicto en Argelia empeoró y la tensión en los ambientes militares y políticos franceses creció. Sin embargo, una campaña para la vuelta del general Charles De Gaulle al poder fue desarrollado con el apoyo de los partidarios franceses de Argelia. Permitió a De Gaulle, después del levantamiento del 13 de mayo en Argel, hacerse con la cabeza del gobierno (el 1 de junio).

La revuelta de mayo de 1948, tras un homenaje a tres soldados franceses caídos, tuvo como consecuencia la llegada al poder de De Gaulle. Parte de sus seguidores, entre ellos Debré o Soustelle, eran partidarios de mantener una Argelia francesa, pero el general De Gaulle esbozó una serie de soluciones que se iniciaron con una promesa de desarrollo económico unida a la incorporación de setenta diputados de Argelia al primer parlamento de la V República y mantuvo abierta la puerta a una posterior independencia. En realidad, la política de De Gaulle tuvo más miras que el sempiterno problema argelino del cual siempre pensó que Francia debía librarse para así alcanzar el puesto que le correspondía en el mundo. Tenía razón, pues solo el 6 % de la exportación argelina iba a Francia mientras solo importaba de Francia un 11 % de su comercio exterior.

Así se explica el creciente enfrentamiento entre la población francesa de Argelia y las autoridades de la metrópoli que tenían más en cuenta el estado de ánimo del conjunto del país (en 1958, solo un 20 % de la población quería la absoluta integración entre Francia y la colonia). En enero de 1960 hubo una semana de barricadas en Argel y en abril de 1961 un directorio de cuatro generales intentó hacerse con el poder. El referéndum celebrado en enero de 1961 dejó las manos libres a De Gaulle para enfrentarse con el conflicto argelino y establecer contactos con el FLN (Frente de Liberación Nacional). Las conversaciones fueron largas y en ellas los argelinos pretendieron conservar el Sahara, una división administrativa colonial. Finalmente, se llegó a los acuerdos de Evian, en marzo de 1962. Los franceses que quedaron en la colonia fue muy limitado: en1962 abandonaron Argelia 650.000 y dos años después apenas quedaban 100.000. La larga lucha, con empleo del terrorismo por parte del sector más militante de los colonos franceses a partir de la llamada OAS (“Organisation de l’Armée Sécrète”), hicieron imposible la reconciliación entre colonos y colonizados. En la descolonización francesa se hizo evidente el fracaso del modelo francés. Defender una Argelia vinculada a la metrópoli había costado la vida de casi 25.000 soldados franceses y unos 4.500 civiles mientras que murieron unos 150.000 combatientes argelinos y otros 17.000 civiles en atentados; entre 10.000 y 30.000 fueron ejecutados, por supuesto colaboracionismo. Las relaciones franco-argelinas tardarán en curar esas heridas.



Afectuosamente, JAG.stilo.


1 Fuente principal: Javier Tusell. Manual de Historia Universal. 9. El mundo actual. Historia 16, 2001.


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