Conflicto de tiempo



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Conflicto de tiempo


Eloy Tarcisio
Mi obra artística, transita del dibujo y la pintura (arte objetual) a la obra de naturaleza matérica (procesal), así como de obra de cualidades cósicas a la acción (arte no-objetual).
En los albores de la década de los 70 en mi formación, la idea de realizar obra de caballete era cuestionada por mi primer maestro formal de pintura Carlos Cunte, planteaba una gran contradicción, él definía, que pintar era vivir, que la pintura era muy celosa, y que como un medio de comunicación era decadente y estaba en ruinas, que como medio de expresión ya había muerto, que para conmover y comunicar sentimientos, emociones, etcétera, tendría que buscar otro medio, ya no la pintura. Para mi, la pintura, era principalmente, una promesa de libertad, un ejercicio de creación y un medio de expresión, por lo que las observaciones de Carlos Cunte se convirtieron en un reto contra corriente, y la tarea de pintar me llevó a analizar y dar respuestas inmediatas, primero; decidí ser pintor, segundo; me fui de mi casa y tercero; emprendí una carrera autodidacta de comprensión, análisis, práctica y experimentación del arte en busca de expresarme a través de medios visuales partiendo de la pintura.
La década de mi formación se caracteriza por el desarrollo de las artes que cambian la percepción del mundo por medio de una serie de manifestaciones que se acercan al hombre por diferentes caminos, consecuentes estos de las diferentes concepciones artísticas del momento. El land art, heart art, conceptual, enbairomen, hapening, minimal e informalismo son mis principales escuelas así como los artistas: Carlos Cunte, Vázquez Veltran, Aaron Cruz, Benito Messeguer, José Luis Cuevas, Sebastián, Waldemar Jholander, Fernando García Ponce, Manuel Felguerez, Lilia Carrillo, Gilberto Aceves Navarro, Michael Tracy y Mauricio Rodríguez Anza mis más fuertes influencias, de todos y de cada uno he aprendido algo que me lleva a definir mi propia producción artística de diferentes maneras.
A través del camino por el arte he desarrollado una serie de ideas que van desde una visión del dibujo diferente a la concepción presentaciónal de cierto clasicismo, al desarrollo performativo de la obra de arte, dirigida hacia los nuevos conceptos del arte visual.
En 1979 escribía al respecto: “Mi obra se basa en la realidad, parte de todo eso vivo que nos rodea de eso que está frente a nosotros.

Es una transformación de un hecho no concreto, de situaciones sin importancia.


De gestos perdidos en trazos acumulados en muros de todas partes, de espacios producidos por hechos culminados, o el aire que deja el caminar de un personaje.
Quiero que sea el reflejo de eso oculto para el observador, que inconscientemente impresiona, que esta ahí con formas y colores que el observador ve, pero no logra percibir.
Y así el espectador siente cómo un pintor esgrafia una línea tras otra y deja en una superficie plana todo lo vivo de lo cotidiano.
Yo quiero interpretar todo ese mundo mágico de la calle, las huellas de la vida, para un goce en el espectador”1.
Por aquel entonces, en una reflexión constante sobre la función del arte y lo que yo como pintor podría aportar, pensaba en todos aquellos artistas que habían aportado algo a la historia del arte, y que mi obra debería de contener un punto de encuentro con la sociedad que me rodea, veía en Cessan un artista que enuncia la conmoción de París con una manzana, que me inspira a pensar en recuperar la identidad de lo mexicano y “conmover a México con un nopal”, recuperando su habla nativa, su carga simbólica, su relación etnológica, y a partir de entonces mi obra se relaciona con los elementos de habla mexicana que le dan sentido a lo contemporáneo gracias a nuestra historia milenaria.
Ya experimentaba el objeto de mi obra como una experiencia que tendría que ligarse con un espectador y su tiempo, por lo que el objetivo contenido de la obra en sí mismo es el de poder decir aquello que es de mi propio punto de vista y que se relaciona con mi pasado profundo, mi historia, y la de mis conciudadanos ligado al presente, en una mezcla de símbolos cruzados con la idea de mínima referencia en máximo de contenido a través de diferentes medios orgánicos de características mexicanas, que permiten el análisis y reflexión del contenido cósico de la obra emparentado consigo mismo, del contenido del objeto artístico y de la idea del yo interno al yo externo, relacionado con mi entorno, mi ahora y aquí, siempre buscando la experiencia del espectador en un plano de entrega absoluta.

La imagen como identidad me liga a la historia del arte, en donde el arte contemporáneo tiene una historia larga y una corta, la larga se remonta a los antiguos Aztecas y termina en la escuela mexicana, la corta empieza en la escuela de ruptura asta nuestros días, yo correspondo a esta ultima, él echo de que mi formación se diera en los principios de los 70 heredero del 68, me integra a una forma de ver el arte lleno de cuestionamientos y me permite crear una forma propia de decir las cosas que son importantes para mi y -creo- el mundo, lo cotidiano, el pasado y el futuro son mis preocupaciones, como decir o como expresar mis inquietudes, se convierte en una obsesión constante, las estructuras aprendidas en el contexto del arte conceptual, el minimalismo y la nueva figuración son mis herramientas de trabajo y de reflexión.


La pintura tiene la característica de ser materia, una combinación de aceite y pigmento en un soporte, el dibujo se hace con grafito comprimido sobre papel, la escultura con piedra cincelada, la fotografía es plata sobre gelatina y acetato, una serie de materiales manipulados por las manos y la mente de mil formas, las reglas son modificadas y alteradas de miles de maneras. Todos estos aspectos de una simpleza común son la esencia de mi obra, los valores del arte por el arte no como figura sino como forma, lo que contiene la obra esta ligado estrechamente con la materia y el soporte como parte del mismo contenido. La obra luego se tiene que ver como una sola cosa que se liga, amalgama, funde su historia, su discurso como materia y el contenido como idea de lo que ve y vive intensamente, como un solo ser en mi propio punto de vista.
He diseñado una serie de objetivos en el transcurso de mi carrera, los cuales llevo de un medio a otro que identifico en un contexto determinado por mi tiempo y espacio (que me corresponde). Recuperar el valor del objeto artístico, recuperar el valor de universal del arte contemporáneo, ver el pasado en el presente, la carga expresiva interior con los sucesos del exterior, los valores culturales del pasado en los valores culturales presentes con una intención muy marcada de sentido en el futuro, la funcionalidad del arte y su relación con un público involuntario.
Cuando desarrollo el dibujo en mi proceso de aprendizaje-creación he reflexionado en el valor del dibujo y sus cualidades expresivas, en la posibilidad de entender las características intrínsecas de las cosas. Dibujar es pensar, es un ejercicio de ver y de comprender lo que se ve y de trasmitir en el ejercicio de dibujar esos valores que se descubren en el objeto para poder trasmitirlos con exactitud.

La pintura como expresión del sentimiento, la realidad del pintar, es un ejercicio eficaz para cumplir con las necesidades de las emociones y los sentidos. La materia es la esencia de la pintura, las emociones dentro, el valor poético de la materia esta en sus elementos, color, pigmento, aceite, que al componer la estructura de la pintura, la forma y el material, por su valor sintáctico, significa el total de la obra.


La forma se convierte en un pretexto para poder definir los contenidos atrás de la imagen, es decir la estructura de la obra no es la figura sino la forma, es el contenido definido por sus materiales, el óleo, el grafito, el mole, la tuna, la pulpa o jugo de frutas o verduras mexicanas, el maguey, los chiles, la sangre, el corazón, la obra habla de sí por su carga de significados, el material procesado, el soporte y la imagen que se convierten en la obra.
El tiempo es el otro elemento importante en mi obra, el proceso de cada uno de mis trabajos se conjuga con su propio tiempo de realización el cual va de una hora a un día, una semana, un año, hasta algunos años, de una mancha, un accidenta, una serie de pinceladas acumuladas, un material sensibilizado por el tiempo, por su propia realidad de objeto, hasta que la obra se termina prácticamente por sí misma, muchas de las veces frente al espectador.
Mi relación con los materiales es como mi relación con la vida, se liga con aquello que me inquieta, como tema, la obra puede ser un pretexto para lograr la vida, a través de una reflexión sobre la muerte como concepto de creación, el objeto creado con los materiales, es en si un elemento que determina su función y su significado.
La instalación es una forma de expresión del arte visual que he desarrollado en tres vertientes que son: la ambientación, instalación e instalación para algún sitio específico, me intereso por el uso de elementos y objetos reales adosados a la pintura por el valor presentacional de un objeto que no puede ser representado pictóricamente, su utilidad y su valor de ser arte y así hasta que el objeto en la pintura es reemplazado por su propio valor cósico.
La idea básica de la instalación parte de decir lo que en una representación pictórica o escultórica no diría, es decir que el mensaje del objeto parte de la realidad que el objeto tiene y que le confiero, por ejemplo; el nopal es un nopal que por tradición los mexicanos nos lo comemos, esta en el emblema nacional y forma parte de los mitos del mexicano, en la visión conceptual de la realidad del objeto; el nopal como obra de arte, en su realidad de nopal le da al espectador una interpretación que está más allá de su valor utilitario en su expresión como objetos artísticos y como expresión de sí mismo.
El maíz sobre lodo o en tela, como material plástico, de un valor diferente a su realidad, en el proceso de germinación dentro de la sala de exposición, frente al público, de forma diferente que en el campo, que en la milpa o en el ecuaro. En la instalación no está determinado el significado de su consumo sino de su realidad de obra a través del espectador.
La acción se mantiene en relación con mi obra como una filosofía, como una manera de mantener el contacto de la obra con la emoción del espectador de una forma directa, luego, el performance es una filosofía del contacto directo; es un lenguaje de signos y símbolos que relaciono con el espectador de una forma inmediata y que al enfrentar la obra a través de la acción con el espectador, provoco una reacción esperada pero desconocida para ambos.

La estructuro, de acuerdo a la visión que de la acción tengo como contenido, existe con lazos de comunicación que establecen una incidencia en la complejidad de la obra. El enlace está conscientemente planteado, el momento de la obra como tiempo presente, como una propuesta frente a lo establecido, siendo la acción parte de la obra.



Mi obra se ha ido construyendo con todas las formas de expresión que he encontrado en el camino, con una mirada en el pasado y un vistazo al futuro siempre construyendo con la hipótesis inicial que me planteo Carlos Cunte, “la pintura como medio de expresión ya no es”, luego entonces ¿qué es?.

1 Texto de presentación de neografica de Eloy Tarcisio, editada por COCINA Ediciones, julio de 1979


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