Congreso alas costa Rica 2015 gt-05 Desarrollo rural, globalización y acción colectiva Nombre del responsable y país



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Congreso ALAS Costa Rica 2015

GT-05 Desarrollo rural, globalización y acción colectiva

Nombre del responsable y país: Marcela Crovetto, Argentina

Institución: Instituto de Investigaciones Gino Germani, Facultad de Ciencias Sociales, Universidad de Buenos Aires.

Título de ponencia: Dinámicas cotidianas rural-urbanas comparadas en la Patagonia Argentina: el Valle Inferior del Río Chubut, la Meseta Central chubutense y el Valle Medio del Río Negro.

Resumen: Para abordar las dinámicas cotidianas entre las zonas consideradas urbanas y rurales en la patagonia, se expondrán la construcción de las multi-territorialidades y los múltiples territorios que interactúan en el espacio físico que soportan, en este caso, al Valle Inferior del Río Chubut, a la Meseta Central chubutense y al Valle Medio del Río Negro. Los hallazgos como producto de la consideración conjunta de la movilidad espacial cotidiana, los territorios biográficos y las “marcas” sociales y simbólicas operan como pautas para la propuesta de abordajes con enfoques territoriales flexibles que sean más comprensivos que la dicotomía rural/ urbano.

Descriptores: rural – urbano – movilidad espacial - territorios
Introducción.

Son conocidos los debates actuales sobre la tendencia a la baja capacidad heurística del par rural-urbano y en Argentina ello se traduce especialmente en las políticas públicas dirigidas al desarrollo rural, en las cuales mayormente se presupone que lo rural es espacio exclusivo de la producción primaria, con retraso en la modernización de las prácticas productivas y que la población residente en el espacio rural es aquella que además se emplea o produce materias primas.

Los estudios sobre los mercados de trabajo que Aparicio realiza en Argentina llevan más de 10 años indagando sobre dónde residen los trabajadores agrarios y qué características tienen sus empleos, cómo se movilizan a ellos, qué otras actividades realizan y dónde y cuándo las hacen. Los resultados preliminares señalan que se trata de población asentada de origen migrante atraída por las etapas de instalación y expansión de una producción. Esto se verifica con fuerza en las producciones frutícolas. Además, no todos provienen de familias trabajadoras agrícolas o campesinas y suelen residir en las ciudades, pueblos o zonas periurbanas de los poblados cercanos a las fincas. Ello les posibilita construir ciclos ocupacionales que alternan empleos en diferentes ramas de actividad (mayormente se detecta la alternancia entre cosechas y labores en la construcción o en la industria, invitando a pensar cuán diferentes son algunas de las características de estos empleos que permiten que una misma persona se emplee en una actividad o en otra con relativa facilidad y frecuencia). No obstante, es probable también que aquel que resida en la zona rural, ponderándola por valores de paisaje y calidad de vida, tenga un alto poder adquisitivo y trabaje en centros urbanos.

Las dinámicas que se construyen cotidianamente entre las zonas urbanas y rurales sumadas a las trayectorias migratorias de las familias configuran prácticas sociales que modifican las tradicionales predicciones de movimientos entre estas áreas: ya no es excluyente que la dirección sea desde el campo hacia la ciudad.

Los abordajes que se realizan usualmente sobre los territorios no suelen ser flexibles en sus contenidos, formas y alcances. En consecuencia, construyen tipologías de poca capacidad heurística que se encuentran desbordadas por el mundo empírico y por perspectivas conceptuales que acotan, ordenan y resumen espacios diferenciados, discretos y carentes de entramados sociales complejos. La relevancia de apreciar estas características comparativamente radica en poder comprender, aun en sus diferencias, cómo con conceptos excesivamente agregados se velan las características que tipifican dinámicas cotidianas que adoptan formas y tiempos particulares entre el espacio rural y el espacio urbano y que tienden a construir visiones predictivas homogéneas sobre una población y sus prácticas cotidianas de reproducción social.

En este trabajo se presentan tres casos de la Patagonia argentina que expresan matices de estas observaciones:

-dos valles irrigados dedicados a la producción de frutas, hortalizas, pasturas y ganadería, con diferentes estructuras y tamaños de población, mayormente de origen migrante (nacional e internacional) ya asentados por varias generaciones;

-una región árida mucho menos poblada con residentes de origen indígena y pequeñas producciones de ovinos y caprinos para lana y pelo. Este caso contrasta con los dos primeros pero también tiene marcas y registros de prácticas típicas rurales y, a la vez, de movilidad cotidiana entre las zonas urbanas y rurales, aunque de menor intensidad.

En los casos que se presentan -el Valle Inferior del Río Chubut (VIRCH)1, el Valle Medio del Río Negro (VMRN)2 y la Meseta Central chubutense (MCCh)3- estas relaciones otorgan una singularidad analíticamente atractiva en términos sociológicos, dado que abonan las críticas a las categorizaciones académicas tradicionales sobre los espacios habitados4 y permiten incorporar las dinámicas sociales a los análisis. La interacción de pasados y presentes construyen condiciones de posibilidad para diversos futuros, posicionando a los actores en el espacio físico y en el acceso al capital.

La propuesta aborda la movilidad espacial cotidiana -territorios cotidianos- y los aspectos biográficos territoriales de los actores sociales de las zonas seleccionadas -territorios biográficos- como accesos para evidenciar los múltiples territorios y multi-terriorialidades que portan los actores. Con ello, se puede construir evidencias de relaciones sociales signadas por las alteridades, los conflictos y las construcciones de redes que permiten interpretar procesos de constitución territorial desde una perspectiva más flexible que las aportadas por las categorías tradicionales. Respecto de los territorios biográficos en esta presentación sólo se expondrá la metodología utilizada y algunos resultados ilustrativos del caso del VIRCh -esta información de VMRN y de MCCh aún están en procesamiento y análisis-.

Se han utilizado tanto fuentes primarias como secundarias. Especialmente una Encuesta a Hogares realizada en 2008 en el Valle Inferior del Río Chubut y otra llevada a cabo en 2011 en el Valle Medio del Río Negro en el marco de los Proyectos de Investigación subsidiados por CONICET y UBACyT. Con los diferentes instrumentos de recolección de datos se relevó información acerca de la trayectoria residencial y migratoria familiar y sus movilidades espaciales cotidianas. Sus resultados fueron puntapié de inicio para la construcción de la guía de entrevistas que permitió profundizar en los aspectos simbólicos de la territorialidad de sus habitantes (2008-2014). Para ello, se ha entrevistado a residentes de las tres regiones estudiadas que representan a los perfiles de pobladores más típicos de la región, teniendo en cuenta las "marcas" de la colonización galesa y la impronta de desarrollo que aportaron migraciones posteriores de contingentes de europeos –fundamentalmente italianos, españoles y portugueses-, de latinoamericanos -chilenos y bolivianos- y la presencia de los pueblos originarios.

En el caso de la Meseta Central Chubutense se realizaron en el verano de 2014 entrevistas a familias pequeño productoras abordando las mismas dimensiones de indagación que en las otras dos zonas estudiadas. Se proyecta para marzo de 2016, realizar el relevamiento por encuesta a los Hogares de la Meseta para completar el proceso de construcción de información comparable.

Asimismo, en el proceso de investigación se utilizaron datos y procesamientos propios de fuentes oficiales de datos.

Este trabajo es síntesis de la investigación realizada en 2006-2012 y materializada en las tesis de Maestría y de Doctorado de la autora. Asimismo, incluye los resultados preliminares del trayecto de formación posdoctoral (con Beca CONICET 2012-2014).


Desarrollo.

Los datos del Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas realizado en Argentina en 2010 informan que el país cuenta con 40.117.096 habitantes, registrando una variación intercensal relativa de 10,6% respecto del censo del año 2001. Para las provincias patagónicas de Chubut y Río Negro los datos censales muestran que la población de ambas tiene una variación porcentual relativa de su población muy superior al del total del país.







Población

Variación relativa (%)

Superficie en km2

Densidad hab/km

Viviendas en zona urbana (%)

Índice de masculinidad

Argentina

40.117.096

10,6

3.745.997

10,7

90,3

------

Chubut

509.108

23,2

224.686

2,3

88,9

-------

VIRCh

142.454

-----

-----

----

94,4

97,1

MCCh

5.716

-----

-----

------

0

129

Río Negro

638.645

15,5

203.013

3,1

85,2

------

VMRN

35.323

------

-----

---

84,4

104

Fuente: elaboración propia en base a INDEC. Censo Nacional de Población, Hogares y Viviendas 2001 y 2010.

Procesado con Redatam+SP, CEPAL/CELADE


Ambas provincias fueron territorios nacionales y atravesaron procesos de provincialización a fines de la década de 1950; hasta entonces no contaban con autoridades propias ni autonomía siendo territorios federales del Estado Nacional con fuerte presencia de las fuerzas militares. Las provincias de la Patagonia registran una historia de asentamiento poblacional creciente desde sus inicios signada por campañas militares, diferentes colonizaciones, primero, y migraciones nacionales e internacionales, luego, promovidas por el Estado argentino mediante obras grandes de infraestructura (caminos, riego, agua y energía, ferrocarriles), promoción habitacional, impulso de producciones y de industrias.

El principal producto exportable de la Patagonia es el petróleo, el gas y sus derivados, seguido por las actividades extractivas (minería y carbonería) y por las actividades del sector primario: todas resultaron atractoras de población. Sin embargo, siguen siendo provincias con una densidad poblacional muy baja y por debajo de la que se registra a nivel nacional.

La distribución de las viviendas de acuerdo al área urbano-rural en la Argentina, históricamente, tiene predominancia urbana (aglomerados con más de 2000 habitantes), registrando para el último Censo al 90% de ellas en aglomerados urbanos. Las provincias de Chubut y Río Negro registran valores apenas por debajo del total nacional, encontrando las diferencias mayores dentro de la zona rural agrupada (aglomerados con menos de 2000 y más de 200 habitantes)
Los valles irrigados.

El Valle inferior del Río Chubut (VIRCh)

Este valle se localiza en el litoral provincial, en las márgenes del Río Chubut en una extensión de aproximadamente 70 km entre Rawson -donde desemboca el río en el Mar Argentino- y 28 de Julio, el otro extremo del valle.

La región contaba con población prehispánica mapuche y tehuelche, en 1895 se instala una colonia con migrantes galeses que dan impulso al poblamiento de la región y a la fundación de las localidades. Entre los años 30 y 50 los pobladores fueron creciendo con base en población de origen europeo: españoles, italianos, portugueses y otros. En los años 70 fue una zona receptora de migrantes de origen chileno y en los 80 de origen boliviano.

Actualmente, el valle cuenta con 142.454 habitantes de acuerdo al Censo 2010, con un índice de masculinidad de 97%. Al interior, por departamento, puede observarse que el departamento Gaiman, con menos cantidad de población que Rawson, tiene un índice de masculinidad superior (107%), probablemente vinculado a la mayor presencia de actividades agropecuarias en la zona y a la verificable residencia en Rawson de muchas familias productoras que tienen puesteros residiendo en finca.

En términos demográficos, las viviendas del Valle se localizan con preponderancia en la zona urbana (94%). Nuevamente las diferencias se advierten en el Departamento Gaiman en donde la residencia urbana alcanza al 65%.

Al tiempo que en la región se registra una diversidad atractiva de movimientos cotidianos de la población residente entre las zonas rurales y urbanas -en particular los casos en los que el movimiento se dirige en un sentido no previsto por la teoría sociológica tradicional-, esa misma población es muy diversa respecto a su origen. Todo lo cual incorpora, además, interesantes elementos biográficos e históricos que integran lo que en este trabajo se denomina territorio biográfico -aquél construido por la historia familiar-. Así, en una misma delimitación administrativa del espacio coexiste población: descendiente de pueblos originarios (mapuches y tehuelches), nativa del área estudiada (nacidos y criados, nacidos, criados y regresados, nacidos y regresados, entre otros), migrante local rural-urbano tradicional, migrante de otras zonas de la provincia (por ejemplo, de la meseta central chubutense), migrante proveniente de otras provincias, migrantes de otros países -sudamericanos y europeos-, descendiente de inmigrantes con fuertes vínculos culturales e identitarios (galeses, chilenos, bolivianos, españoles, italianos, entre otros)

Las actividades agropecuarias principales de esta zona son la producción de cerezas (50% se exporta a mercados exigentes y el resto se vende en el mercado interno nacional), el engorde y faena de ganado, pasturas, horticultura (producida por migrantes bolivianos que comenzaron a llegar a la región en la década de 1980 y aún continúan haciéndolo). La producción de cerezas es la que demanda mano de obra temporaria, pero lo hace por un período muy corto (20 días entre noviembre y diciembre), por lo cual suele ser conflictivo satisfacer esa necesidad. En la fase de inicio y expansión (proceso que comienza hace unos 15 años atrás), los puestos de trabajo fueron cubiertos por mano de obra local que encontró en la cosecha de la cereza una entrada de ingreso extra para el final de año, registrándose entre los contratados población joven y mujeres amas de casa. Actualmente, el volumen de trabajo está aumentado por lo que comienza a considerarse la contratación de trabajadores de temporada de otras regiones del país (repitiendo el proceso histórico de las consolidaciones de las producciones frutícolas de exportación argentinas)

El Valle Medio del Río Negro

En diferentes etapas marcadas por el desarrollo del sistema de riego y del ferrocarril, el VM ha configurado una región socio-productiva. De acuerdo a la documentación historiográfica y a los relevamientos propios, los primeros cultivos de la región estuvieron vinculados a la producción de forrajeras, incorporando en el tiempo a la trama productiva, frutales, horticultura y ganadería. Todo ello, acompañado de la llegada de diferentes grupos migrantes y con un proceso de conformación del mercado de trabajo local muy relacionado al proceso migratorio de asentamiento de nuevos pobladores pero también con una importante recurrencia a migración temporaria en los picos de alta demanda de fuerza de trabajo, especialmente en el momento de las cosechas. La intervención del Estado, como en el resto de los casos analizados, es determinante para el desarrollo productivo y demográfico de estas zonas. El agua, el ferrocarril y la energía son las obras propulsoras de la región. Con otros marcos temporales, el VMRN también cuenta con el mismo tipo de pobladores que el VIRCh, en el marco de una colonización más tardía.

El VMRN está ubicado en el centro norte de la provincia de Río Negro. En total la población departamental asciende a 35.323 habitantes con un índice de masculinidad de 104%, de acuerdo al Censo 2010. Cuenta con 22.815 viviendas distribuidas con predominancia también urbana (84%). Actualmente, la actividad agropecuaria del VMRN presenta gran diversidad productiva: ganadería, tomate, manzana, pera, uva, cereza, nuez, papa, horticultura casi exclusivamente en manos de origen boliviano. Para las actividades de cosecha de fruta se cuenta con jóvenes de la zona que mayormente son estudiantes que solventan sus gastos con estas tareas en verano, mujeres y hombres de los pueblos del VM y contingentes de migrantes temporarios de otras provincias de Argentina, mayormente provenientes del norte. Las industrias y procesadoras se instalan en los márgenes urbano-rurales y emplean mayormente a la población local en temporada.
Las tierras áridas

La Meseta Central chubutense

La particularidad de la Meseta Central es que se trata de una zona de tierras áridas con un proceso de desertificación natural y pocas lluvias, no son tierras adecuadas para cultivos como las otras dos zonas abordadas. Su economía es más tradicional, menos variada y menos capitalizada. La población es escasa, mayormente desciende de pueblos originarios mapuches y tehuelches, mantienen un vínculo con la tierra no empresarial -no como en los valles- y las formas de tenencia son precarias.

Para el estudio se tomó la zona norte de la meseta integrada por los departamentos Gastre, Mártires, Paso de Indios y Telsen, totalizando 5.716 habitantes y un índice de masculinidad de 129% (a menor tamaño de la población se verifica un índice de masculinidad mayor). La población de estas localidades se asienta en espacios considerados rurales, pues cuentan a menos de 2000 habitantes, y sus viviendas tienden a estar agrupadas en aglomerados (65%).

Entre las principales actividades agropecuarias en las que se desempeñan se cuentan los crianceros de ovejas y de chivas en tierras tanto colectivas como individuales, los tejidos artesanales y la agricultura para autoconsumo. Entre los que se emplean en mercados de trabajo agrarios, destacan el trabajo temporario en la esquila y el empleo como asalariado permanente en estancias o establecimientos agrícola-ganaderos (Crovetto, 2012 en Crovetto y Aguilera, 2014). En esa zona la estructura productiva está integrada por dos grandes grupos: las grandes estancias productoras de lanares y las familias de pequeños productores que aun cuando residen en los pueblos o parajes cercanos conservan a algún miembro del hogar en el campo que sostiene la pequeña producción familiar vendiendo el pelo o la lana a los ‘bolicheros' o bien organizando ventas conjuntas con productores vecinos (algunos se han organizado formalmente incluso para este objetivo, entre otros) (Crovetto, 2013).


Apuntes teórico-metodológicos

En este contexto, entonces, nos proponemos mostrar a través de 3 casos instrumentales la riqueza heurística que aporta la inclusión de otras dimensiones analíticas en la construcción de perspectivas territoriales como herramientas para interpretar el mundo empírico. Las relaciones entre los territorios biográficos y los territorios cotidianos -entendidos como dimensiones portadoras de la historia familiar de los actores, en el primer caso, y de las trayectorias cotidianas de reproducción de los hogares, en el segundo- encontrarían asidero especialmente en la interacción de esas dos temporalidades superpuestas aportando capacidad explicativa a las relaciones sociales regionales. Se ponen en juego diferentes relaciones temporales y espaciales que convergen en una idea compleja, fundada en la propuesta de Rogério Haesbaert, que refiere a la existencia de múltiples territorios en un mismo soporte físico que, a su vez, interactúan con las multi-territorialidades que los agentes sociales portan como consecuencia de sus propias historias sociales e individuales.

Los trabajos en campo tuvieron lugar entre el 2007 y el 2014. Para caracterizar a las movilidades espaciales cotidianas construidas por los actores sociales que describen la dinámica de la vida cotidiana en el VIRCh y en el VMRN, se ha relevado hogares por encuesta -200 hogares por región- situados en zonas especialmente seleccionadas registrando información relativa tanto a la vivienda como a los hogares y todos sus miembros. La encuesta se administró en las zonas periféricas de los núcleos urbanos integrantes de las regiones en estudio y en hogares de la zona rural. La muestra aplicada fue de tipo no probabilística y por cuotas, de acuerdo a la relación de la distribución de los hogares en los puntos a relevar, según el Censo 2001.

La primera decisión para el tratamiento de las Encuestas fue analizar sus resultados en función de dos perspectivas: la aportada por la clásica división de la zona de residencia (rural o urbana) y la construida -con un estricto fin de ejercicio metodológico que permitiera aflorar los matices que las categorías tradicionales opacan-, que hemos llamado "paisaje" y a la que le hemos dado una estructura tricotómica. Para su diseño se ha tomado la definición teórica de paisaje construida por Milton Santos,

“Todo lo que vemos, lo que nuestra visión alcanza es el paisaje. Este puede definirse como el dominio de lo visible, lo que la vista abarca. No sólo está formado por volúmenes, sino también por colores, movimientos, olores, sonidos, etc. (…) La dimensión del paisaje es la dimensión de la percepción, lo que llega a los sentidos. (…) El paisaje es el conjunto de cosas que nuestro cuerpo alcanza a percibir e identificar.” (Santos, 1995: 58/ 60 y74)

A partir de ella, se distinguieron tres categorías analíticas: paisaje netamente urbano, paisaje netamente rural, paisaje rururbano:



Netamente urbano (NU): comprende aquellas zonas en que el paisaje urbano resulta indiscutible por su presencia clara y extrema desde lo visual, obstaculizando la visión de la geografía física del espacio; espacios habitados densamente.

Netamente rural (NR): comprende aquellas zonas en que el paisaje rural es claro a partir de las características de su geografía física perceptibles visualmente, con escasa población. La perspectiva del paisaje como contexto predomina por sobre la presencia de población asentada.

Rururbano (R-U): se considera a una zona habitada, barrios aislados rodeados de una geografía visible, una urbanización parcial o discontinua en donde el aislamiento o separación entre las aglomeraciones es discreta, perceptible y de clara identificación.
Con un plan de trabajo integrado por diversas etapas de recolección y construcción de datos, para caracterizar los territorios biográficos de los actores sociales de las tres zonas abordadas, se ha entrevistado en profundidad a representantes de los grupos típicos de residentes de la región, previamente identificados. Cuando en este proceso de investigación abordamos lo que se ha definido como territorio biográfico, se propone al mismo integrado por un conjunto de dimensiones analíticas. Este esquema de enfoque territorial biográfico permitió captar una variedad de elementos materiales y simbólicos que anclan en la identidad con perspectiva territorial y resultan de alguna manera determinantes de las formas de movilidad espacial cotidiana y de los posicionamientos en el espacio social y el consecuente acceso diferencial a los diversos capitales.


Territorio biográfico

Trayectoria residencial

Historia espacial familiar

Identificación con los espacios

Registros:

  • Trayectos residenciales

  • Origen familiar

  • De dónde dice que es

  • Movimientos ciudad-campo

  • Trayectos migratorios familiares

  • Lugar que cree propio




  • Movimientos ciudad-campo

  • Dónde nació




  • Vínculos que conserva

  • Dónde vota




  • Diferencias que mantiene

  • Dónde pasa las fiestas

Con la aplicación de abordajes cualitativos combinados con encuestas más estructuradas, se buscó identificar aquellos aspectos de la historia de vida de los residentes de las regiones que están vinculados a la construcción de sentido sobre el propio territorio como espacio habitado. Este ejercicio permitió describir la dinámica de los territorios y las "marcas" sociales en el espacio, en lo "situado" en el tiempo y el espacio, en términos de Giddens (1985).


Conclusiones.
Ahora bien, la propuesta de los territorios cotidianos se obtuvo a través de la puesta en crisis del par rural/urbano (en base a los resultados de la Encuesta a Hogares). Se mostró cómo hay intersticios y matices que desbordan los criterios que caracterizaron tradicionalmente a las poblaciones rurales y a las urbanas. Para ello, fue importante visualizar las condiciones materiales que facilitan las trayectorias cotidianas de los actores. Con el objetivo de poner en juego las conceptualizaciones sobre el espacio rural y el urbano en el sentido tradicional, se seleccionaron algunos elementos que se consideraron indicadores recurrentes que por su ausencia o presencia remitieran a un espacio urbano o a uno rural. Así, el trazado urbano, el acceso al pavimiento, al transporte público de pasajeros, la cercanía a las escuelas y a los establecimientos de atención de la salud fueron vías de penetración al análisis.

En el VIRCh estos aspectos resultaron determinantes para la circulación espacial cotidiana entre espacios rurales y urbanos, ya fuera por motivos de empleo, de trámites, compras, paseos. Si se analizan esos movimientos cotidianos de acuerdo al paisaje en que se insertan los hogares, se observa que los contrastes entre el tradicional mundo rural y el urbano son menos intensos, mostrando que si bien los espacios netamente rurales conservan esa característica de cierto aislamiento, los matices se alivianan. Los espacios rururbanos adquieren un acceso a los servicios analizados que unas veces igualan a los netamente urbanos y otros los superan. Es importante recordar que los hogares en espacios rururbanos relevados no siempre se emplazan en las periferias urbanas sino que en la mayoría de los casos son nuevas aglomeraciones que rompen la monotonía de la ausencia de asentamientos entre los núcleos urbanos administrativos reconocidos. Hay que destacar la presencia del transporte público de pasajeros (y aunque en este trabajo no se lo haya incorporado, también es importante la tenencia de automóviles en todos los estratos sociales), lo cual evidencia la promoción de condiciones para la movilidad espacial cotidiana. En este sentido, se pueden enumerar como los principales hallazgos disrruptivos de la dicotomía rural/ urbano: coexistencia de actividades económicas industriales y agropecuarias en un mismo soporte físico y movimientos cotidianos de sus actores sociales entre las zonas rurales y urbanas. Se destacan al menos 4 ejemplos disyuntores de la dicotomía rural-urbano:

-Recorridos novedosos como los que tienen lugar en los distintos momentos del año con motivo de la producción de cerezas. La circulación cotidiana desde los centros urbanos a los espacios rurales es constante. Los productores residen en las ciudades. Pero la movilidad en esta dirección se acentúa en los períodos de oferta y demanda de mano de obra previos a los de las cosecha y empaque. Uno y otro momento se transforman en condiciones objetivas de posibilidad de circulaciones urbano-rurales novedosas. Los productores son empresarios modernos residentes en zonas urbanas que no tienen antecedentes de descomposición campesina. Los/as trabajadores/as son miembros secundarios o principales de hogares con historia urbana.

-Inserción de nuevos complejos habitacionales que rompe la monotonía del paisaje netamente rural con nuevas viviendas, apertura de calles, provisión de servicios en espacios que aparecen discretos.

-Residencias y empleos en "sitios opuestos" a los esperados por la teoría clásica. Trabajadores/as de sectores de servicios y/o industriales que se emplean en empresas urbanas, residen en el espacio rural y no registran historia familiar campesina.

-Movimientos en torno a escuelas agrarias -una situada en espacio rural de Gaiman y otra en el casco urbano de Dolavon-. Ambas con mayoría de alumnos provenientes de sectores urbanos céntricos, como son las ciudades de Trelew y Rawson, con docentes que también, ampliamente, provienen de las ciudades.

Otros registros complementan la complejización de las relaciones sociales cotidianas del Valle Inferior del Río Chubut, como son los usos recreativos del espacio rural y del espacio urbano, la demanda de satisfacción de necesidades y de consumo, la movilidad espacial con motivos laborales y las instancias de socialización dadas por el encuentro con otros.
En el VMRN esta interacción se encuentra debilitada en su intensidad respecto de lo que sucede en el VIRCh pero no está ausente. La ausencia por más de una década de transporte público de pasajeros interurbano y la escasa cantidad de caminos rurales asfaltados contrasta con la experiencia cotidiana y el potencial de circulación rururbana que tiene el VIRCh.

En el VMRN la población en espacios rurales puros es escasa y los trabajadores de la fruticultura y el tomate residen en los centros urbanos o en las periferias y nuevos barrios en las márgenes de los centros locales. Asimismo, la estructura de servicios y comercios se debilita con el tamaño de la localidad, por lo que las compras del hogar, los remedios y la vestimenta, la atención de la salud y la formación educativa de nivel terciario se satisfacen en las localidades más grandes de la región. En este sentido, la recuperación del servicio de transporte de pasajeros interurbano, a pesar de su baja frecuencia de recorrido, ha sido clave para facilitar la circulación entre las zonas rurales y las urbanas y la primera consecuencia fuertemente observada es el incremento de estos recorridos cotidianos, reflejados especialmente en el circuito que realizan los estudiantes terciarios y universitarios, en la adquisición de bienes de consumo y en la circulación de trabajadores residentes en los aglomerados y que se trasladan a las fincas, así como en sentido inverso. Si bien las localidades que integran el VMRN se encuentran más alejadas entre sí que las del VIRCh, la tendencia a la circulación cotidiana entre sus ejidos va en crecimiento. Otro aspecto que acerca la vida tradicional de pueblos rurales a las prácticas típicamente urbanas es el desarrollo de las telecomunicaciones: la televisión satelital o por cable, las redes de telefonía celular y el acceso a internet (incluso con accceso gratuito en las plazas de los pueblos) están modificando las prácticas cotidianas de los pueblos rurales y de los residentes en zonas dispersas, reflejándose ello también en una modificación de los patrones de consumo por acceso a publicidades y a redes sociales.


Finalmente, en la MCCh se observa que aun tratándose de poblaciones típicamente rurales en términos demográficos algunos aspectos del mundo urbano ya se han incorporado a la vida cotidiana y con mucha menor intensidad también se registra cierta periodicidad de circulación entre el espacio rural y los aglomerados más urbanizados. Es frecuente que el hombre o el jefe de hogar trabajen en el campo con su pequeño rebaño de ovejas y cabras durante la semana y que en el fin de semana lo acompañe la familia o alguno de los hijos mayores en las labores. También se han registrado casos inversos: son los hombres residentes en el campo quienes regresan a la casa en el pueblo para estar con la familia. La familia suele residir en el aglomerado por diferentes motivos: acceso a la escuela para los hijos, las madres expresan querer estar cerca de ellos, ausencia de servicios básicos en la zona rural (luz, agua, calefacción, comunicaciones telefónicas, caminos y transporte). Asimismo, los hijos que terminan la educación primaria y que continúan en la secundaria deben trasladarse a otras localidades, muchas veces lejanas de la residencia familiar, para completar sus ciclos. Y aquí es frecuente la modalidad de internado en la educación media. Ese adolescente adquiere prácticas y consumos urbanos que traslada a su familia en períodos de receso escolar. Y es ese mismo contacto con el mundo moderno el que en general produce la expulsión del lugar de origen, sumado a la ausencia de opciones laborales rentables o bien a la poca rentabilidad que tienen los productos de las familias pequeño productoras. El campo no rinde, lo que hace necesaria la migración de los espacios rurales a los urbanos o sus periferias. Otra salida frecuente es la de emplearse en las comparsas de esquila ya mencionadas, lo que construye otro conjunto de trayectorias rural-urbanas estacionales y particulares. Las telecomunicaciones son de menor intensidad en esta región respecto de las otras dos estudiadas pero han comenzado a instalarse: televisión satelital (tanto la red pública de Televisión Digital Abierta como los servicios privados), redes de telefonía celular de banda básicas (sin acceso a datos móviles vía internet). El acceso a internet suele ser público y en el sitio que ocupe la escuela primaria: el estado nacional provee de conectividad a todas las escuelas del país así como de netbooks, lo que ha comenzado a reducir la brecha digital a través del conocimiento y la construcción de nuevas prácticas que los acercan al mundo urbano residiendo en zonas rurales. Lo cual también promueve la construcción de nuevos horizontes de posibilidad y de deseos. La disminución de la brecha digital resulta importante no sólo en sí misma en el contexto de un mundo posmoderno sino que facilita el acceso a información que en estas zonas históricamente aisladas no accedían y son condición de posibilidad para la construcción de nuevas prácticas cotidianas, aprendizaje de demandas y derechos y en el caso de los jóvenes los coloca en una posición más cercana en conocimientos y habilidades al momento de tener que trasladarse a otra localidad a continuar la educación secundaria. Finalmente, el transporte público de pasajeros no tiene frecuencias diarias sino semanales y los caminos no están asfaltados. Es frecuente que algún integrante del hogar haga uso de ese transporte para realizar las compras para el hogar de alimentos, medicamentos y vestimentas en otras localidades

Para el caso del VIRCh, el más abordado en la investigación hasta el momento, la caracterización de esos desplazamientos permitió la construcción de la segunda etapa de investigación que se instrumentó metodológicamente con las entrevistas realizadas a representantes de diversas colectividades tradicionales del Valle Inferior, así como a migrantes internos recientes, otros que se auto-definen como "nacidos y criados" y "nacidos, criados y regresados" y migrantes de la propia provincia que revelan la fuerte presencia de sus identidades culturales en la construcción de sus territorialidades a través, las más de las veces, de la vinculación con las comunidades de origen y la reproducción o sostenimiento de algunos valores simbólicos en sus cotidianeidades, y que han podido expresar con mayor detalle la importancia de la historia y de la trayectoria de la familia en la elección y construcción de "lugares".



Los resultados mostraron circulaciones espaciales de personas, bienes, trabajos y servicios que no podrían ser estrictamente traducidos como "intercambios" entre las tradicionales zonas urbanas y rurales. Los principales hallazgos permitieron delinear movilidades espaciales cotidianas que hemos denominado "trayectorias cotidianas rururbanas". Ahora bien, estas trayectorias cotidianas también podrían caracterizarse de acuerdo a las condiciones de posibilidad de los diferentes grupos sociales para circular por los espacios y construir sus territorios. Así, al profundizar el análisis incorporando la dimensión biográfica se pudo advertir ciertas regularidades en el acceso al capital, en la visión y relación de y con los otros, las disputas y las identificaciones colectivas. Todo lo cual, permitió delinear algunos tipos de multi-territorialidades en el Valle Inferior del Río Chubut.
En este caso las marcas de la colonización galesa y la impronta de desarrollo que aportaron migraciones posteriores de contingentes de europeos en un primer momento, de latinoamericanos en una segunda instancia y la presencia de los pueblos originarios, establecen "marcas" sociales y simbólicas en el espacio físico que pueden ser recogidas en el imaginario social. Estos elementos simbólicos operan muchas veces como pautas para la construcción de los múltiples territorios que se superponen en el Valle Inferior del Río Chubut. No obstante, así como para muchos residentes de la zona estas "marcas" en el espacio resultan evidentes y forman parte de su cotidianeidad, para otros no. Y frente a ello se han hallado acciones de visibilización en doble sentido: por un lado, colaborar a la integración de los distintos grupos a la vida cotidiana y simbólica del Valle Inferior; pero por otro, ese accionar explícito puede interpretarse como la expresión de una intención perpetuadora de las pautas culturales fundacionales, una manera de resistir a la destrucción de esas "marcas" sociales ya no en la dimensión material de los objetos visibles sino en la simbólica, en el plano de los significados. Aquellos elementos situados en el espacio que son pasibles de ser contemplados materialmente devienen invisibles en el plano simbólico cuando su significado deja de difundirse. Eso es lo que los descendientes de galeses hacen: resisten la tendencia a la difuminación de su presencia en la vida cotidiana de los agentes a través de acciones que ellos definen como integradoras pero que podrían ser interpretadas como colonizadoras -aun cuando desde sus discursos se recoge que esa acción es planteada como de "intercambios" de elementos culturales e identitarios-.
La propuesta de relaciones y posiciones poblacionales ancladas en los resultados obtenidos y un análisis comparativo entre las tres regiones abordadas permite pensar en regularidades particulares plausibles de ser comprendidas en el contexto histórico de conformación y poblamiento de la Patagonia argentina, teniendo en cuenta también la construcción de su matriz socio productiva.

Los resultados parciales de este proceso de investigación no sólo permiten comprender sus dinámicas sino que son disparadoras de nuevas preguntas que profundizan los debates conceptuales sobre lo rural, lo urbano, sus vínculos cotidianos y productivos, sus caracterizaciones, sus implicaciones demográficas.

La complejidad creciente que se puede atribuir a las miradas territoriales se fortalecen al incluir diferentes conceptualizaciones sobre los "movimientos" entre los espacios: las migraciones, las trayectorias residenciales, la historia familiar y la construcción rutinaria de circulaciones en el espacio físico y social, se complejizan progresivamente.

Por un lado, se asiste -y se reproduce- a una movilidad espacial cotidiana y rutinaria que está superpuesta con movilidades espaciales que fueron el sustento simbólico y material del espacio social que hoy habitan, producen y reproducen los habitantes. Por otro, quienes circulan a diario por estos espacios físicos son portadores de otros territorios, los que son puestos en interacción en el espacio físico.

En referencia a los espacios rurales y urbanos, la investigación va evidenciando que no todo lo situado en lo urbano puede ser estrictamente asociado a las actividades económicas industriales y de servicios y aquello que soporta el espacio rural es exclusivamente actividades económicas agropecuarias. Especialmente en los valles irrigados donde se registra una mayor cantidad de población y mejor infraestructura las zonas rurales son, sí, zonas de producción agropecuaria pero también son los espacios elegidos para la instalación de plantas de empaque y procesamiento e industrialización de productos agrícolas, instalación de hornos de ladrillos, actividades turísticas, de recreación y esparcimiento (el paisaje como producto) y, finalmente, la zona elegida para residir. En particular las plantas de empaque, procesamiento e industrialización suelen estar ubicadas en la frontera rural y urbana, pues ello facilita el acceso a la satisfacción de demanda de mano de obra que suele residir en las periferias de las zonas urbanas (lo que les permite acceder a uno y otro mercado de trabajo). Por ello, si se tratara de localizar mercados de trabajo agropecuarios y a sus trabajadores es en los bordes y en los barrios lejos del centro urbano donde se los hallan. El espacio rural tradicional también recoge residencia de trabajadores, mayormente puesteros y algunos productores hortícolas pero, tal lo evidenciado por los datos censales, casi no hay residentes en estas zonas. En el caso de los productores capitalizados, casi en su mayoría residen en las ciudades y pueblos.

La adopción de enfoques territoriales complejos, con miradas que flexibilicen las ideas y los conceptos sobre los territorios que puedan involucrar los tiempos sociales que intervienen y, junto a las características inmateriales, tendría como resultado una caracterización social compleja, multidimensional, con co-presencia de texturas variadas, tal lo propuesto en este trabajo.

La flexibilidad también está en la capacidad de absorber las impresiones históricas y sociales que dan formas, dinámicas y estructuras no sólo a los espacios físicos como soportes de la vida cotidiana sino también a los espacios relacionales que mutuamente definen. Adoptar a los territorios como enfoques y no sólo como categorías de análisis podría ser un camino productivo para la comprensión e interpretación de la vida social en diferentes contextos que aporten información más precisa para el diseño de políticas públicas, especialmente aquellas dirigidas al desarrollo rural.

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1 El VIRCh es una región geográfica de la provincia de Chubut, oficialmente identificada que reúne características sociales, económicas y culturales particulares y que recoge zonas pertenecientes a dos departamentos: Gaiman y Rawson. Administrativamente lo integran las localidades de Trelew, Rawson, Gaiman, Dolavon, la Comuna Rural 28 de Julio, y una extensa "zona rural" bajo la modalidad de chacras.

2 El VMRN es una región geográfica de la provincia de Río Negro, que comporta el departamento Nicolás Avellaneda y que está integrada por siete localidades: Choele-Choel, Luis Beltrán, Lamarque, Belisle, Pomona, Chimpay y Darwin.

3 La Meseta Central Chubutense, en su división comarcal, es un territorio extenso, situado en el centro-norte de la provincia de Chubut, entre la región Andina y el VIRCh. Para este estudio se tomó la zona norte de la Meseta, integrada por los departamentos Gastre, Mártires, Paso de Indios y Telsen. Es una zona de estepa y meseta, mayormente árida y seca con actividades productivas fuertemente ligadas a la cría de ovinos y caprinos, mayormente destinados a la obtención de lana y de pelo. Está integrada por numerosos parajes rurales y pequeños pueblos. Su población, mayormente, es descendiente de pueblos originarios y de otras colectividades de origen europeo.

4 Sistemas de clasificaciones territoriales que repercuten en la vida cotidiana de las personas, mediante el diseño de políticas públicas que utilizan criterios desenfocados para su desarrollo y aplicación, en particular los referidos a la ruralidad.

Catálogo: acta -> 2015 -> GT-05
2015 -> "Construcción y crisis hegemónica a la luz de producciones culturales de la transición chilena. Guachaquismo y neo guachaquismo como claves de lectura"
2015 -> Título: La appo: articulación de sectores populares y proceso de subjetivación. Ponente: Mtro. Joel Ortega Erreguerena País: México Institución: Programa de Posgrado de Ciencias Políticas y Sociales, unam. Resumen
2015 -> País: México gt-03: Producción, consumos culturales y medios de comunicación Título de la Ponencia
2015 -> Efran daniel lugo murcia colombia freddy santiago meza martinez colombia universidad del tolima
GT-05 -> El aburrimiento en los campesinos de Toche (Valle del Cauca): espacios, tecnologías del trabajo y movimiento Juan David Mesa
GT-05 -> Relatos de tradición oral en la configuración de las identidades rurales: el caso de ancianos y niños de la localidad de San Andrés, Araucanía, Chile
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