Consejo de estado



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3.1.2. Programas para el mejoramiento de la calidad de vida Los comandantes de región apoyarán todo el conjunto de factores y actividades que contribuyan a la calidad de vida óptima de los funcionarios y sus familias, generando su tranquilidad, satisfacción y desarrollo humano integral.



(…).Motivar para que los policiales encuentren una alineación entre el proyecto de vida institucional y el proyecto de vida personal. (negrita con subrayas fuera del texto).


permitir que ese uniformado mantuviera en su escena familiar de violencia conocida el arma de dotación oficial.

Histórica y culturalmente a la mujer se le ha encasillado, forzosamente, en el rol reproductor, del espacio de lo privado, del hogar, de la familia, de los afectos, del cuidado de los niños y del servicio del varón. Hasta hace pocos años la violencia intrafamiliar se toleraba como un asunto que la pareja debía manejar en su hogar. Convencimiento que si bien hoy se confronta desde el ordenamiento y el discurso formal, permanece en el imaginario social. Tanto así que, al margen de que la infidelidad en sí, es igualmente censurable que legal, cultura y socialmente se perpetúa la convicción equivocada según la cual la mujer debe aceptar, sin objeción, las infidelidades del varón.

Entre los estereotipos asociados al hombre se reconoce, además, la idea de que sus necesidades sexuales van más allá de todo control, al punto que la infidelidad se entiende como un asunto propio y connatural a su virilidad.

De antaño la tolerancia a la infidelidad masculina51, en contra del derecho de la mujer a exigirle a su cónyuge o compañero el mismo comportamiento que de ella se espera, constituye un arraigado estereotipo de género que para muchos todavía está lejos de considerarse maltrato psicológico al punto que, como quedó demostrado en autos, mientras las infidelidades de su compañero le infundían dolor y zozobra y eran motivo de continuo





51 http://crisalidaunaesperanzaperenne.blogspot.com/2011/10/infidelidad-femeninavs-infidelidad.html´La infidelidad masculina es socialmente aceptada, pero la de la mujer siempre es castigada y por lo general termina en el rompimiento de la pareja. Es una cuestión cultural', advierte la Dra. Mirna García, jefa de la carrera de Psicología en la Facultad de estudios Superiores Zaragoza (UNAM).

Si una mujer comete una infidelidad, corre el riesgo de ser estigmatizada de inmediato tanto por hombres como por mujeres- con frases tales como: “es una cualquiera”, “siempre se le vio que era una zorra”, “pobre del marido con esa mujer fácil” o el recurrente insulto: “puta”.

Situación que no sucede con los hombres, ya que ellos pueden justificarse, fácilmente, con dos palabras: “soy hombre”.

reclamo de parte de la señora (Gloria), en escenarios públicos y privados se trató como un tema de menor trascendencia para los policiales y del fuero interno del uniformado, de manera que para el comandante la imagen institucional resquebrajada no requería sino que el dragoneante resolviese, por él mismo, solicitar un traslado o la entrada a vacaciones.

La resistencia es definida como la disconformidad ante la acción de la fuerza ejercida por otros. En términos feministas se entiende como una estrategia en pro de la igualdad o del reconocimiento de la diferencia contra la dominación masculina en los ámbitos privado y público. Es la fuerza interior que apodera a la mujer sometida para hacer frente a situaciones límite del desconocimiento de su ser y de su vida misma.

Desde esta aproximación la muerte de la señora (Gloria) se explica como el rechazo del opresor a la oposición de su víctima al estado de mujer sometida, ignorada en sus sentimientos y socialmente humillada. De donde el arma homicida se presenta como elemento desequilibrante y definidor, tal como ocurre en los casos de feminicidio referenciados en esta decisión, según notas periodísticas. Obsérvese que, en su mayoría, fueron armas de dotación oficial las usadas por los uniformados de la Policía Nacional para responder a la resistencia de sus parejas a la dominación y cosificación. Se comprende cómo, ultimar a quien se rebela deja sentado que en todo caso la dominación triunfó y puede así mismo continuar, en una cultura que acepta el fatídico desenlace, tanto que habrá de ocultarlo y a la postre premiarlo.

En el sub judice, la no intervención efectiva por parte del Comandante de la Estación de Policía de (El Espino), fundada en la distinción estereotipada de los roles de hombre y mujer, además de favorecer y prolongar la violencia que se vivía al interior del hogar (Nicolás-Gloria), anuló la resistencia de la víctima y sacó adelante la postura de dominación de su adversario. Hasta el punto en que el homicidio, sin más, se trató como suicidio, para lo cual (i) se atendieron ciegamente las versiones del agresor; (ii) se obviaron falencias, inconsistencias y hechos que se evidenciaron y establecieron en las causas penal y disciplinaria; (iii) se modificó la escena de los hechos y (iv) faltó impulso investigativo, tal como se verificará más adelante.

Aspecto este que es pertinente dejar reseñado, así Fiscalía General al igual que la Procuraduría General de la Nación no sean parte en este asunto, para efectos de una exhortación, ya que ninguna condena puede afectarlas. Se trata de advertir el incumplimiento específico de deberes y cargas propias del Estado que impiden a las víctimas o a sus familiares acceder a la verdad debidamente investigada y a su declaración en el escenario institucional y, por ende, la posibilidad de que sobre estos hechos se construya una memoria real y completa. Todo lo cual evidencia que más allá de la gravedad de los hechos que rodearon la muerte de la señora (Gloria), que por sí misma constituye grave violación de los derechos humanos y por lo tanto abre la posibilidad y aun la necesidad de imponer medidas de reparación integral, se advierten graves deficiencias institucionales en las entidades de investigación y control.

En este punto, es oportuno manifestar que la permanencia de la mujer en la relación violenta es uno de los efectos de la experiencia traumática que vive. “En el vínculo afectivo establecido, la intencionalidad y/o instrumentalización de la violencia provoca un proceso de victimización prolongado en la mujer. Esto genera un estado de indefensión, ´de no saber qué hacer para cambiar las cosas´, de creer que ´no se puede hacer nada´, de que ´haga lo que haga, da lo mismo´, que va mermando su autoestima y su capacidad de afrontamiento y resolución de problemas”16.

También es pertinente puntualizar que entre mayor es el grado de violencia, menor es la posibilidad de pedir ayuda y que son variadas las razones por las cuales a una víctima de violencia intrafamiliar le cuesta denunciar:



Invalidez aprendida.

Temor a perder el apoyo y protección familiar.

Inseguridad.

Miedo a generar más violencia.

La crítica.

Convencimiento de que la situación es común y que no existe situación de violencia.

Rechazo.

Vergüenza.

Presiones religiosas y sociales.

Vivir el ciclo de la violencia.

Carencia de recursos económicos.

Sentimientos afectivos hacia la persona ofensora.

Falta de información y comunicación.

Baja autoestima.

Justificación de la violencia. Desconocimiento de sus derechos.

Desconocimiento sobre qué es la violencia y cuáles son sus formas. Desconocimiento de las instancias a las cuales puede acudir17.

Se conoce que las cónyuges o parejas de uniformados de la Policía Nacional no piden ayuda o reportan el abuso de que son objeto, por la situación de aislamiento que viven –originada generalmente por los traslados- y por miedo de las consecuencias que pueden traer sus denuncias en la carrera del perpetrador y, por ende, en la estabilidad familiar y económica.



4.2 Para la Sala, el hecho de que la señora (Gloria) hubiera permanecido en una relación violenta y no se hubiera dirigido a la institución o a las autoridades para expresar formalmente, por escrito o con palabras, lo que se vivía en el hogar, no mengua, por las razones que anteceden, la falta de intervención del Comandante de la Estación de Policía de (El Espino). Esto es así, porque ese superior conocía lo que en la localidad se comentaba, amén de la conducta violenta del uniformado y el sometimiento de la compañera. De modo que no queda sino concluir que prefirió tolerar y consentir, basado en estereotipos de género, el proceder de su subalterno y en contravía del código ético, subestimar las manifestaciones de violencia del uniformado y la presencia de un arma oficial en el escenario de hogar. Además, pasó por alto el compromiso institucional con la familia del dragoneante y propició un ambiente de violencia e impunidad, todo lo cual, sumado a lo que aconteció, una vez perpetuado el feminicidio, esto es con la alteración del escenario y la tergiversación de las evidencias, en las investigaciones penal y disciplinaria, con la aquiescencia del ministerio público, muestra con claridad la forma extrema de discriminación padecida por la víctima y evidencia una grave violación de los derechos humanos, en la forma de discriminación de género en su más alto nivel. Esto es la destrucción del objeto de dominación, institucionalmente tolerada y consentida. Es de advertir que el feminicidio, es entendido como la máxima agresión en contra de la mujer, en razón de la dominación del varón.

La prueba testimonial recaudada en los procesos penal y disciplinario fue coincidente en señalar los problemas de pareja entre la señora (Gloria) y el dragoneante (Nicolás), originados en razón de la dominación del uniformado, contra quien, además, cursaban varias denuncias en la Personería de (El Espino) por su comportamiento agresivo.

De las pruebas, en su conjunto, se conoce que en las primeras averiguaciones que se efectuaron en torno de la muerte de la señora (Gloria) se pudo establecer que la misma estuvo precedida (i) de la confirmación de una nueva infidelidad atribuible a su compañero y de intimidaciones de mujeres desconocidas; (ii) de sentimientos de dolor y frustración por esta causa, evidenciados en las últimas conversaciones que ella sostuvo; (iii) del consumo de licor y (iv) de una discusión marital que dejó evidencia de varios signos de violencia, tales como ropa, zapatos y fotografías en desorden, toallero arrancado, manchas de sangre en el piso y división del baño, papel higiénico y prendas ensangrentadas o rasgadas.

Lo anterior, más las evidencias que dieron cuenta de (i) una álgida discusión de la pareja, que precedió al sonido de disparos; (ii) la evidente muestra de violencia en la casa de habitación y (iii) las condiciones de la víctima y del cadáver, incompatibles con la declaración del dragoneante (Nicolás) sobre la forma como acontecieron los hechos, hicieron que la Unidad Investigativa de la Fiscalía-Seccional (xxxx) solicitara una minuciosa inspección judicial de la escena y la citación de los funcionarios que intervinieron en la diligencia de levantamiento para que ampliaran lo que sucedió el día de la muerte de la señora (Gloria). Requerimiento que no fue atendido por el funcionario instructor.

Así como tampoco los hechos, interrogantes, omisiones e inconsistencias que surgieron, inicialmente, en el curso de la investigación penal, todo lo cual no daba para adoptar una decisión fundada en la tesis del suicidio por celos. En efecto:



  • No se tuvo en cuenta que la señora (Gloria) (i) exteriorizó a sus conocidos que quería estudiar y devolverse a la ciudad de (Maní) a vivir con su mamá e hija y (ii) no manejaba armas de fuego.



  • No se encontró una explicación de por qué el toallero estaba arrancado.



  • No hubo un registro fotográfico, ni un diagrama topográfico, del primer piso de la residencia de la familia (Nicolás-Gloria), donde supuestamente se guardaba el arma de dotación oficial y se encontraron restos de licor, una prenda íntima y papel higiénico con sangre y ropa rasgada.



  • No se pudo establecer el origen de la sangre encontrada en el baño, tampoco en una prenda íntima de la occisa hallada en el primer piso de la casa de habitación de la familia (Nicolás-Gloria), porque las muestras recolectadas, tanto en la diligencia de levantamiento como en la necropsia – endometrio- no fueron suficientes, sin perjuicio de que se requería corroborar o descartar la versión del dragoneante (Nicolás) consistente en que la víctima pasaba por el periodo menstrual. Aunque es de advertir que en la autopsia no se encontró vestigio en la vagina, tampoco en el interior que cubría al cadáver.



  • No se efectuaron estudios de alcoholemia o de presencia de semen en el canal vaginal de la señora (Gloria).



  • No se confrontó ni analizó la versión del dragoneante (Nicolás) sobre (i) la forma como su compañera disparó el revolver oficial, acostada, apoyándolo con sus dos manos contra el cuerpo y accionándolo con el pulgar izquierdo; (ii) la posición del cadáver, en la mitad de la cama con una almohada bajo la espalda y la extremidad superior derecha en posición de defensa y la izquierda hacía abajo con un ahumamiento en la palma de la mano y (ii) la ubicación del arma, supuestamente, sujetada con la mano izquierda de la occisa, la cual, según se estableció, era la menos hábil o dominante.



  • No se contrastó la versión del dragoneante (Nicolás) sobre lo que aconteció después de la muerte de la señora (Gloria), con la declaración de la señora (Martha) –madre del uniformado- y con el informe que presentó el Comandante de la Estación de Policía de (El Espino) a la Unidad Local de la Fiscalía, lo que impidió advertir inconsistencias y brechas considerables de tiempo sin explicar.

Efectivamente, según versiones (i) del uniformado, el disparo que condujo a la muerte instantánea de su compañera se produjo entre las 3:00 y 3:30 a.m., inmediatamente, tomó el arma que tenía la occisa en su mano izquierda e intentó suicidarse, pero se arrepintió y la volvió a dejar en la posición en la que había quedado, para llamar al comandante de guardia de la Estación (El Espino), quien a los pocos minutos envió una patrulla para verificar lo sucedido y a su mamá para que recogiera la niña; (ii) de la señora (Martha), quien sostuvo haber recibido la llamada de su hijo cerca de las 4:00 a.m. y (iii) del Comandante de la Estación de Policía de (El Espino), acorde con la cual la guardia recibió la llamada del dragoneante a las 4:20 horas, informando sobre el suicidio de su compañera (Gloria).





  • No se consideró que en la ampliación de la autopsia que se le practicó al cadáver de la señora (Gloria) se indicó que su muerte no fue instantánea, sino que se produjo por una anemia aguda que, dada su condición física y edad, bien pudo tomar varios minutos. Esto es no fue instantánea.



  • No se profundizó sobre el manejo que se le dio al revolver oficial después de la muerte, ni sobre la munición que le fue asignada y que le quedó al dragoneante (Nicolás) después de los hechos.



  • No se investigó el hecho de la repentina aparición del proyectil. Esto es, si bien no fue encontrado en la diligencia de levantamiento, en la almohada, lugar que correspondería por encontrarse debajo del cuerpo, a la altura de la herida que presentaba en la zona pectoral izquierda, esa munición fue hallada, sospechosamente, por los policías de la localidad de (El Espino) que hacían presencia en el lugar, entre la cama, lugar que había sido objeto de revisión minuciosa previa. Situación que no fue registrada por el Fiscal en la diligencia de levantamiento.



  • No se reprochó el hecho de que el dragoneante (Nicolás) buscó influir en las versiones de algunos testigos llamados por la Fiscalía para que éstos desmintieran sus infidelidades y la relación amorosa que sostenía con la adolescente (Yamile), con quien más tarde contrajo matrimonio. Ni se consideró la descripción del uniformado, como hombre manipulador, controlador de las actuaciones de quien en vida fue su compañera, histérico y consumidor habitual de bebidas alcohólicas. Las que según, su propia versión, lo hacían perder el control, hasta el punto de matar sin darse cuenta.



  • Ninguna relevancia ni actividad investigativa tuvieron las notas en papel de agenda y cuaderno, así como fragmentos de una hoja manuscrita con tinta azul de contenido romántico que fueron incorporadas en la diligencia de levantamiento del cadáver, ni el hecho de que el día anterior a la muerte, la señora (Gloria) fue visitada por una mujer que dijo ser la madre de la adolescente (Yamile).

El Fiscal instructor obvió todo lo anterior y dispuso la preclusión de la investigación penal en favor del dragoneante (Nicolás), fundado, en esencia, en la tesis del suicidio por celos, en el resultado de la prueba de absorción atómica -que no es concluyente, tal como se explicara en la experticia emitida en esta instancia- y en el concepto rendido por el Área de Balística y Explosivos de la Fiscalía General de la Nación, el cual analizó, de forma no concluyente, los dos escenarios posibles -homicidio/suicidio-, pues al tiempo que considera que el disparo que recibió la señora (Gloria) fue producto de una auto agresión, refiere aspectos no coincidentes. Se destaca:



Se deduce entonces un estado de angustia y depresión invencibles, motivado por los celos que padecía ante los comentarios recibidos acerca de las aventuras amorosas de su marido, quien las negaba y, por lo tanto, decidió quitarse la vida, o como le dijo a su propia suegra “hacer algo que le doliera mucho” a (Nicolás), como en realidad parece haber acontecido si atendemos el estado de aflicción, desconsuelo y congoja y pesadumbre en que sus compañeros lo encontraron en su casa al recibir de éste el aviso sobre la muerte de su mujer y de desequilibrio emocional de tal magnitud que incluso creyeron sus colegas de oficio iba él también a atentar contra su vida, por lo que decidieron y así lo hicieron, retirar de su alcance toda clase de armas que pudieron servirle para el efecto.

Es cierto que el estado de embriaguez de la aquí occisa no se acreditó dentro de las pruebas reunidas, pero de lo que sí no existe incertidumbre es en cuanto a que ella de tiempo atrás venía siendo objeto de angustias y desazones inocultables a causa de los celos que sentía al conocer los posibles amoríos callejeros de su esposo. Bien sabemos que este estado emocional ha movido a muchos hombres y mujeres desde épocas remotas a atentar y acabar con su existencia. Por ello no es extraño que aquí también se esté enfrente a una situación de estas, de exaltación emocional y psicológica que no logró mitigar la presencia del esposo, su negativa a aceptar como ciertos aquellos comentarios y “chismes” y el haber compartido con ella esa noche momentos cotidianos de amistad, entretenimiento y amor.

Acontecimientos como los vividos por la víctima en sus horas antecedentes y concomitantes a su muerte son solo comprensibles para los estudiosos en psiquiatría y psicología, pues al común de los humanos nos resultan incomprensibles muchas de las conductas y comportamientos de este género de personas.

Cargar por ello de responsabilidad al procesado sin una prueba clara, concreta, libre de toda especie de cuestionamientos o dubitaciones, no sería justo ni legal.

(…..). Las evidencias en sus manos de las huellas de disparos por más que se diga que ella era diestra y que el ahumamiento estuviera en la izquierda. Los motivos que tenía para quitarse la vida, donde los celos pudieron más que cualquier demostración de amor y las palabras, sobre lo cual trae una cita del profesor Orlando Gómez López.

La conclusión que hace el experto acerca de la forma como la víctima pudo haber accionado el arma, la presencia de ahumamiento en la palma de la mano derecha (….) de la occisa, el recorrido que hizo el proyectil dentro del cuerpo de la víctima y otras tantas apreciaciones por las cuales el forense no descarta la ocurrencia del suicidio. En donde tampoco el experto en balística incrimina al indagado, pues tanto existen aspectos que concuerdan con disparos suicidas y otros que no, con lo cual sólo se “siembra duda” y la prueba de absorción atómica que únicamente fue positiva para la víctima.

Al importante aporte de análisis y conclusiones que ha suministrado la señora Procuradora Ciento Siete Judicial Penal, que de paso es necesario decir consulta el propio pensamiento del suscrito como labor intelectual del compendio probatorio aquí reunido, no ha necesidad de agregar nada más.

Por su parte, la Oficina de Asuntos Disciplinarios del Departamento de Policía de (xxxx), prevalida prácticamente de las mismas pruebas obtenidas en el proceso penal y apoyada en las apreciaciones del ministerio público, concluyó sin más, para soportar la decisión absolutoria de responsabilidad del dragoneante (Nicolás) -15 de febrero de 2001-, que la señora (Gloria) precisamente aprovechando que el esposo quedara dormido, la tomó –el arma- con el tiempo suficiente para premeditarlo, porque incluso se bañó y cambió de ropa y luego tomó la determinación funesta, aprovechando que ningún obstáculo latente se colocaba en su camino y así finalizó su existencia con detrimento y perjuicio para los intereses de las personas, en especial de su esposo y, por ende, de la Institución. Reforzada con el principio, acorde con el cual, la duda surgida en el proceso debe resolverse a favor del uniformado.

Postura, que además, victimizó doblemente, comoquiera que fue postura de la demandada y de la procuraduría presentar a la señora (Gloria) como opresora de su esposo quien habría calculado su propia muerte en venganza del uniformado.

En esta instancia, se ordenó un dictamen pericial para unir los hechos, interrogantes, omisiones e inconsistencias que quedaron sueltos en los procesos precedentes, el cual fue emitido por el especialista en Medicina y Antropología Forense, señor Máximo Alberto Duque Piedrahita, quien concluyó que (i) como ya quedó visto, la probable manera de muerte de la señora (Gloria) fue el homicidio; (ii) se presentó alteración de la escena de los hechos y del cadáver y (iii) faltó impulso investigativo. Con relación a los dos últimos puntos, se destaca:



2. (ii) si la escena del crimen fue modificada…

Sí. La investigación indica que la escena de los hechos fue modificada antes que se llevaran a cabo las diligencias de inspección judicial al lugar y al cadáver.

Aunque en casos de suicidios con arma de fuego es frecuente que el arma sea retirada del cuerpo (por ejemplo en un intento de salvar la vida de la persona o de evitar que siga disparando), no es usual que el arma sea recolocada donde estaba originalmente (no tiene sentido quitarle el arma al suicida para volver a ponérsela, máxime si no está confirmado que la persona esté sin vida).

El hallazgo de ahumamiento en la palma de la mano izquierda no es compatible con que esa mano haya sido la que accionó el disparador del revólver (ver página 30). Además la persona fallecida era diestra. Ese ahumamiento pudo ocurrir por un intento de defensa, al tratar la víctima de alejar un arma que le estuviera apuntando. Eso también explicaría un resultado positivo para residuos de disparo (restos del fulminante, plomo, bario, cobre y antimonio) en las manos.

En este caso, como se explica en la respuesta anterior, la lesión que tuvo la Sra. (Gloria) no era letal al instante, la pérdida de conciencia en esta persona debió haber ocurrido un tiempo después del disparo y el deceso finalmente pudo haber ocurrido minutos más tarde. La reacción esperada de alguien que busque prestarle socorro sería haberle quitado el arma de las manos y buscar atención médica. En este caso la muerte de la señora se confirmó cuando el Ag (N) llegó a la vivienda, subió al segundo piso y la vio sin vida (el Ag (Nicolás) le preguntó a él si ella estaba sin vida), por lo tanto no era de esperarse que el Ag (Nicolás) le recolocara el arma en la mano izquierda luego de habérsela quitado y hubiera pensado en dispararse él mismo con ella.

En la escena hay signos de violencia que no fueron satisfactoriamente explicados, hay un toallero roto y manchas de sangre en el baño, hay una prenda interior con manchas en el primer nivel de la casa y no se comprobó que la señora estuviera menstruando, etc.

La posición en la que fue encontrado el cuerpo y el hallazgo de ahumamiento en la palma de la mano izquierda no son coherentes con las versiones sobre lo ocurrido. En el siguiente diagrama se presentan imágenes para explicar este punto:

. El cuerpo está acostado casi en la mitad de la cama.

. Esto no es lo esperado si hay otra persona durmiendo en el mismo lecho.

. La almohada en el lado derecho está en el sitio usual.

. La posición de la almohada –de la víctima- bajo la espalda no es la normal para acostarse.

. La posición de la mano derecha y con una almohada bajo la espalda pueden darse si hay un atacante sobre la víctima.

El análisis de la secuencia cronológica de eventos (ver diagrama de línea de tiempo en la página 8) muestra un lapso bastante prolongado entre la ocurrencia del disparo y el aviso a la estación de policía. Varios testimonios dicen que el disparo ocurrió a las 3 o 3:30 am, inclusive hay un testigo que dice que se asomó a la calle para ver qué había sucedido y la madre del Ag (Nicolás) dice que él le informó antes de las 4 am; luego el aviso a la estación de policía aparece registrado a las 4:20 am, esto indica que pudo haber transcurrido un tiempo prolongado, hasta más de una hora, entre los hechos y el llamado. Ese espacio de tiempo ofreció oportunidades para alterar la escena.

3. De otra parte que conceptúe sobre el impulso investigativo para esclarecer el hecho.

Es importante tener en cuenta que los conocimientos, métodos y procedimientos de investigación judicial y criminalística avanzan y se desarrollan permanentemente. Esto hace que algunos sistemas pasen pronto a ser obsoletos, pero hay otros que no cambian y por el contrario se reafirma su validez. A continuación se mencionan varios puntos que en 1998 pudieron tenerse disponibles y que habrían ayudado al análisis del caso:

La escena no aparece documentada completa. En este caso las fotografías del lugar de los hechos no incluyen el primer piso donde se supone que estaba guardada el arma de fuego que fue disparada en el sitio, había una prenda con sangre y había restos de licor. Este lugar pudo ser fotografiado y diagramado topográficamente de manera más completa para poder entender las distancias en la alcoba donde estaba el cuerpo y el sitio donde estaba el arma, los trayectos entre un sitio y el otro, el sitio donde la víctima supuestamente se vistió y se arregló antes de morir, etc.

La almohada donde se encontró el proyectil no fue completamente documentada con fotos. Al momento de las diligencias en la escena se dice que a esta almohada no le fue observado orificio de entrada, luego unos agentes la trajeron indicando que se le sentía algo duro y resultó ser un proyectil. El orificio en la almohada debía haber sido fácilmente visible porque debía haber sangre alrededor (en las fotos de la espalda del cadáver se ve sangre saliendo por el orificio). Este punto debió haberse estudiado totalmente cuando se inspeccionó el lugar, la falta de claridad en este punto pone en duda que el arma del Ag (Nicolás) haya sido la causante de las lesiones en la Sra. (Gloria).

En el lugar se encontraron elementos que posteriormente han sido de interés para el caso. Por ejemplo dos notas manuscritas, una firmada con el nombre de Adriana (xxxx) y otra sin firma cuyo contenido es de tipo romántico. Una persona de nombre Adriana (xxxx) dijo haber sido presionada por el Ag (Nicolás) para que cuando la entrevistaran las autoridades judiciales diera respuestas favorables a él. En este caso, dos años más tarde el Sr. (Nicolás) contrajo matrimonio con una señorita (Yamile) que fue mencionada desde el primer momento de la investigación como una amante o novia del agente (Nicolás), la investigación no profundizó en este punto y no consideró si en la muerte de la Sra. (Gloria) pudo haber participado una tercera persona.

El informe de la autopsia realizada al cuerpo es deficiente. En este caso la autopsia debió ser practicada por una persona con mayor entrenamiento y experiencia en temas forenses. Las descripciones no son completas, no hay documentación fotográfica de los hallazgos durante la autopsia, no se hicieron diagramas durante la autopsia (hay diagramas que se elaboraron al parecer con posterioridad pero no tienen encabezado) y no se hicieron tomas de muestras para estudios complementarios que debían incluir alcoholemia, búsqueda de estupefacientes en el organismo y búsqueda de semen en canal vaginal.

No se hizo una reconstrucción detallada de los eventos ocurridos en las horas previas y posteriores a la muerte de esta persona. En este caso las horas y los minutos de cada evento son importantes porque se encuentran brechas de tiempo o eventos simultáneos que debieron haberse aclarado (por ejemplo las presuntas llamadas a las 8pm y a las 2 am a casa de Adriana (xxxx) y el lapso entre el momento del disparo y el aviso a las autoridades), no se precisó mejor la hora de llegada de la Sra. (Gloria) a su casa luego que había sido dejada en un estanquillo y no se verificaron las llamadas entrantes y salientes de las líneas telefónicas (al menos se podía verificar las llamadas de larga distancia revisando la factura), lo cual podría haber servido para constatar diferentes datos.

La investigación no profundizó en el manejo que se le había dado al arma antes y después de los hechos. Lo usual en una persona entrenada para manejo de armas y que está en servicio como agente de policía sería que cumpliera con las recomendación de seguridad para esa clase de elementos y que mantuviera el arma en un sitio seguro, al mismo tiempo de fácil acceso para reaccionar en situación de emergencia. La versión es que el revólver estaba con munición guardado en un cajón sin llave de un mueble de comedor en el primer piso de la casa, lejos de la habitación (donde había otros cajones), se dice que fue encontrado con una vainilla percutida y cinco cartuchos más (la carga era de seis cartuchos en total), pero no se comprobó cuanta munición en total tenía a su cargo el agente y no se exploró si en la escena pudo haber ocurrido más de un disparo.

CONCLUSIONES.

En conclusión, de acuerdo a la información disponible para la elaboración de este dictamen, la Sra. (Gloria) murió a consecuencia de un disparo de proyectil de arma de fuego realizado a contacto firme en la zona precordial izquierda (ver página 22).

El proyectil lesionó una parte del pulmón izquierdo e hizo una herida tangencial en la aurícula izquierda del corazón. En conjunto las lesiones eran graves y mortales, pero el deceso no fue inmediato, pudieron haber transcurrido varios minutos hasta cuando la pérdida de volumen de sangre llevó a la muerte por shock hipovolémico. Antes de morir esta persona pudo haber hablado, se pudo haber movido y si estaba de pie es posible que haya alcanzado a caminar algunos pasos.

En la palma de la mano izquierda del cadáver se encontró ahumamiento que es incompatible con que esa mano haya sido la usada para accionar el disparador de un revólver de la manera como parecen indicarlo algunas versiones sobre los hechos (ver páginas 23 y 28 a 32), máxime que esta persona era diestra.

Según la información disponible, desde el punto de vista forense la probable manera de muerte en esta persona es homicidio, (ver página 30 a 32).

Hay datos que en este caso indican que la escena fue modificada antes que se iniciaran las labores de inspección judicial al sitio y al cadáver (ver página 32 a 34) (negrita con subrayas fuera del texto).
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