Convención Contra la Torturay Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes



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Evaluación sobre el cumplimiento de la

Convención Contra la Torturay Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes

en el marco de la presentación del Quinto y Sexto informe periódico

ante el Comité contra la Tortura

60°Período de Sesiones

Informe del Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS)

ANEXO II: Casos emblemáticos deviolencia policial

(Arts. 1, 2, 10, 11, 12, 13, 14, 16 de la Convención)

Ciudad de Buenos Aires

Grave episodio de detención sin orden judicial que derivó en torturas físicas y psicológicas de Ivan Navarro y Ezequiel Villanueva Moya

El 24 de septiembre de 2016, aproximadamente a las 23hs, Iván Navarro, de 18 años de edad, había salido de su casa ubicada dentro de la Villa 21-24 del barrio de Barracas en la Ciudad de Buenos Aires, para encontrarse con unos amigos. En el trayecto vio que su vecino y amigo Ezequiel Villanueva Moya de 15 años de edad era requisado por efectivos de la Policía Federal Argentina. Cuando se acercó a ver qué sucedía, los uniformados le pidieron que se identifique, lo requisaron y le preguntaron cuál era su número de teléfono. Luego de unos minutos, se hizo presente un móvil de la Prefectura Naval Argentina tripulado por 3 efectivos, quienes descendieron del móvil, esposaron a Iván y a Ezequiel y sin mediar palabra comenzaron a darles golpes de puño y patadas sobre el cuerpo y la cara.

A continuación, los subieron a dos móviles distintos, les cubrieron la cabeza con la capucha de su abrigo y se dirigieron hacia la intersección de las calles Iguazú y Osvaldo Cruz, donde hay un destacamento de la Prefectura Naval. Una vez allí, Iván percibió que trajeron a un chico al que reconoció como Ezequiel, lo metieron en el móvil en el que estaba él y lo hicieron sentar encima suyo. El móvil retomó nuevamente su marcha, sin poder reconocer qué recorrido hacían ya que aún tenían sus cabezas tapadas. Varios minutos más tarde el móvil se detuvo y lo hicieron descender tanto a él como a Ezequiel. Fue recién en este momento que les sacaron las capuchas de la cabeza y pudieron ver que estaban detrás de la fábrica conocida como PEPSI, y a orillas del Riachuelo. De acuerdo a los testimonios de las víctimas, fueron atacados por los Prefectos con golpes de puño y mediante el uso del bastón en la cara y en todo el cuerpo, desde el momento en que fueron interceptados, así como durante el trayecto que va desde donde los levantaron al destacamento de Prefectura y desde este punto hasta la zona del Riachuelo. Ya en la zona del Riachuelo, Iván y Ezequiel fueron obligados a bajar de los móviles, los tiraron al piso y, aún esposados, los siguieron agrediendo. En ese momento, uno de los Prefectos sacó un cuchillo y se dirigió a Iván, diciéndole que era carnicero, mientras se lo pasaba por el cuello. En ese momento uno de los uniformados de Prefectura tomó a Iván y lo tiró al piso. Lo colocó boca abajo y le apoyó un arma de fuego sobre su boca mientras le refería “DALE UN BESO A MI PISTOLA” (SIC), “TE VOY A MATAR” (SIC).

Luego, obligaron a Iván a que se siente mientras un uniformado que manipulaba un arma de fuego se la pasaba por ambas rodillas a la vez que le preguntaba “¿Dónde QUERÉS EL TIRO? ¿EN QUÉ RODILLA?” (SIC), para luego comenzar a saltarle en la espalda. En simultáneo, un grupo de Prefectos que estaban a su alrededor comenzaron a pegarle con el bastón sobre sus piernas, mientras los insultaban tanto a Iván como a Ezequiel.9

Los efectivos de Prefectura Naval también obligaron a Iván y a Ezequiel a desnudarse, mientras les decían cosas como “HACE CALOR. ¿NO QUIEREN NADAR? ¿SABEN NADAR?” (SIC). Aclaramos que estaban en una zona aledaña a un río. A continuación, a Iván lo apoyaron sobre una baranda que había en el lugar. Mientras tanto, a Ezequiel le quitaron las esposas de una de sus manos y lo ataron a un poste o viga que había en el lugar, sin dejar de agredirlo. También lo obligaron a hacer sentadillas y flexiones de brazos, para finalmente quitarle las esposas y gatillarle en la cabeza en dos oportunidades. El primer disparo nosalió, pero el segundo fue dirigido hacia su rostro a pocos centímetros de distancia, y le rozó el cuello. Este disparo fue escuchado por Iván en un momento que no tenía a la vista a Ezequiel, por lo que supuso que lo habían matado. Segundos más tarde un Prefecto se acercó a Iván, lo hizo arrodillar y le colocó un arma de fuego en la nuca refiriéndole “AHORA TE TOCA A VOS, TE MATO Y NO TE VA A RECLAMAR NADIE” (SIC), momento en que los uniformados los despojaron tanto a él como a Ezequiel de todas sus pertenencias. Por último, volvieron a apuntar a Iván con el arma de fuego sobre su espalda mientras le decían “CORRE O TE MATO” (SIC). Frente a esto, Iván y Ezequiel comenzaron a correr hasta perderlos de vista.

La noche del 4 de octubre Iván fue invitado a participar de una entrevista en el canal televisivo C5N junto con su familia. Allí, Iván explicó a miles de televidentes lo que les ocurrió a él y a Ezequiel la noche del 24 de septiembre y madrugada del 25, cuando efectivos de la Policía Federal Argentina los detuvo arbitrariamente y los entregó a un grupo de efectivos de la Prefectura Naval Argentina quienes luego los sometieron a fuertes golpizas y diversas amenazas y humillaciones. Cuando regresó del canal, un amigo fue a buscar a Iván para ir a jugar a la pelota. Luego de jugar, Iván regresaba a su casa caminando, acompañado por dos amigos, su padre y su tío. Cuando estaba por llegar a su casa, en la esquina, en la vereda de la Casa de la Cultura, vio a dos agentes de la Prefectura requisando a dos chicos, a quienes Iván no conocía. Además, había un tercer Prefecto que miraba quiénes pasaban por el lugar. Mientras los revisaban, uno les pegaba y les decía: “¿no viste la televisión, no viste que estamos denunciados?”. Iván quiso averiguar su nombre, pero éste no portaba identificación. Fue en ese momento que lo miró a Iván y le dijo: “¿qué me mirás?”, a lo que Iván le contestó: “yo soy el que habló en la televisión”. Entonces, el Prefecto contestó: “así que vos hablaste hijo de puta”, y comenzó a correrlo mientras le gritaba: “vení acá, vení acá”, agarrando su bastón mientras lo corría. El Prefecto siguió a Iván hasta que éste ingresó a su casa.

Cuando Iván ya estaba dentro de su casa, el Prefecto que lo había corrido hasta un par de segundos antes, se fue a buscar a su amigo Cristian, que se había quedado en la cuadra de enfrente. Ahí, el Prefecto lo agarró del cuello y lo apretó, preguntándole: “¿quién es ese gil?”. Al ver esto, toda la familia de Iván salió de la casa para socorrerlo, y cuando llegaron el Prefecto soltó a Cristian. La madre y los familiares de Iván comenzaron a discutir con el agente de Prefectura Naval, quien convocó a la Gendarmería Nacional y a la Policía Federal.

Luego de que se empezara a juntar gente, todos los efectivos de las fuerzas se fueron del lugar, excepto por dos Prefectos. Iván pudo identificar que uno de los patrulleros que fue al lugar tenía patente “ORW-420”, al que posteriormente, durante la madrugada, vio pasar aproximadamente 4 veces por la puerta de su casa. Los agentes que estaban adentro lo miraban y se reían de él.

La denuncia penal recayó en la Fiscalía de Distrito de Nueva Pompeya y Parque de los Patricios, a cargo de los fiscales Adrián Giménez y Marcelo MunillaLacasa. El juzgado interviniente es el Juzgado Nacional Criminal y Correccional de Instrucción Nº 6, a cargo de María Gabriela Lanz. El 17 de septiembre se decretó el procesamiento de varios prefectos y la falta de mérito a otros. A partir de las denuncias de La Garganta Poderosa, organización social con presencia en el barrio, el CELS tomó intervención en el caso, patrocinando a las víctimas. El 29 de noviembre fue confirmado el procesamiento de seis prefectos por estos hechos10.

El Ministerio de Seguridad de la Nación reaccionó tardíamente, anunciando diez días después de los hechos que los siete prefectos que habían sido identificados serían expulsados de la fuerza.



Tentativa de homicidio de Lucas Cabello por un efectivo de la Policía Metropolitana de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires

Lucas Cabello, un joven de 20 años, fue herido por Ricardo Ayala, oficial de la Comuna 4 de la Policía Metropolitana, el 9 de noviembre de 2015 en el barrio porteño de La Boca. Cabello recibió tres balas disparadas a corta distancia que impactaron en el bazo, los testículos y la nuca, y una quedó alojada en la médula, lo que le provocó una cuadriplejía irreversible. Desde la Policía Metropolitana señalaron que había sido un tiroteo, pero los testigos sostuvieron que Cabello no estaba armado y que vieron cómo Ayala disparó dos veces mientras la víctima estaba en el suelo.

La versión oficial -difundida por quien era la vicejefa de Gobierno de la CABA y actual gobernadora de la provincia de Buenos Aires María Eugenia Vidal y el entonces ministro de Justicia y Seguridad de la Ciudad de Buenos Aires, Guillermo Montenegro– sostuvo que Ayala había intervenido porque estaba ocurriendo una situación de violencia de género y en esas circunstancias Cabello lo apuntó con un arma. Sin embargo, como se confirmó después, Cabello no era la persona sobre la que pesaba una restricción judicial por violencia contra una mujer y no se encontraron indicios de que estuviera armado. Ayala quedó detenido en la Comisaría 24 de la Policía Federal Argentina (PFA) y tomó intervención la Procuraduría de Violencia Institucional (PROCUVIN).

El 11 de noviembre, Ayala fue por el Juzgado de Instrucción nº 35, ante quien sostuvo que los disparos habían sido en defensa propia y que Cabello tenía un arma. En el lugar había tres vainas servidas calibre 9 mm, pero no se halló tal arma, y las declaraciones de Ayala no coincidieron con los testimonios de los testigos que presenciaron los últimos disparos. El 26 de noviembre Ayala fue procesado por el delito de “homicidio en grado de tentativa agravado por su condición de miembro de una fuerza de seguridad con exceso en ejercicio de legítima defensa”, aunque se dispuso su inmediata libertad. La fiscalía y los abogados querellantes apelaron su liberación. A fines de diciembre, la Sala VI de la Cámara del Crimen revocó la decisión del juez Rappa por entender que no se trató de un caso de exceso en la legítima defensa. Al eliminar esta atenuante, el hecho se investiga como un homicidio doloso en grado de tentativa, por lo que se dispuso la detención del policía. A fines de enero de 2016, la Cámara Nacional de Casación Penal confirmó esta decisión. Se aguarda la realización de un juicio oral para comienzos de 2017.



Provincia de Santa Fé

Desapariciones en la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fe

Franco Casco, de 20 años, desapareció el 7 de octubre de 2014 después de haber estado alojado en calidad de detenido por “resistencia a la autoridad” en la comisaría 7° de la ciudad de Rosario, Provincia de Santa Fe. Su cuerpo sin vida apareció sumergido en el Rio Paraná el 31 de octubre de ese mismo año. Está corroborado por las pericias medicas realizadas que Franco fue sometido a una golpiza cuando se encontraba detenido. Los funcionarios de la policía de Santa Fe aseguran que fue liberado de la comisaría 7° el mismo 7 de octubre y que Franco se dirigió a la estación de tren de Rosario para regresar a su domicilio en el conurbano de Buenos Aires. Sin embargo, Franco fue detenido y, presumiblemente, liberado, sin darle intervención a un defensor oficial ni a un magistrado judicial. Los libros administrativos de la Comisaria y los registros de ingresos y egresos de detenidos poseían evidencias de haber sido adulterados. En la celda donde estuvo detenido se encontraron rastros de sangre y restos de cuerda compatibles con aquella que se halló en las extremidades del cuerpo de Franco. En agosto de 2015 la causa pasó al fuero federal para que se investigue una eventual desaparición forzada de personas seguida de muerte y se le realizó una nueva autopsia al cuerpo para complementar una primera autopsia defectuosa. A la fecha de este informe aún no hay responsables individualizados.

Gerardo “Pichón” Escobar se retiró de la discoteca “La Tienda”, ubicado en el microcentro de la ciudad de Rosario, el viernes 14 de Agosto de 2015, a las 05:45am. Según consta en el registro fílmico del local nocturno, el joven fue perseguido por personal de la discoteca -dos de ellos eran efectivos de la Policía de la Provincia de Santa Fe que cumplían funciones adicionales allí- y golpeado por estos. Luego de ello, el joven desapareció. Según testimonios, “Pichón” fue trasladado en un patrullero a la Comisaría 3°, móvil de dicha seccional que permanentemente se encontraba frente al local bailable. Allí, los policías lo alojaron en un calabozo y lo golpearon. EL 21 de Agosto de ese año, el cuerpo de Escobar fue hallado en adyacencias al Río Paraná. Por el hecho, cinco personas, entre ellas dos policías están imputadas por el homicidio del adolescente, sin embargo la línea investigativa que indica la permanencia de Escobar en la Comisaría 3° no fue indagada.

Alejandro Ponce fue perseguido por la policía de Santa Fé y obligado a tirarse al río. Murió ahogado por no saber nadar. No recibió la ayuda de ningún efectivo.

Alejandro Ponce, de 23 años, y su hermano Luis fueron perseguidos por seis efectivos de la Policía de la Provincia de Santa Fe por el Parque España de la ciudad de Rosario, el día viernes 30 de Octubre de 2015. Según el parte policial, la persecución se inició a partir de una denuncia realizada por dos adolescentes que supuestamente habían sido robados por estos dos. La huida finaliza cuando los jóvenes se arrojan desde un muelle al Río Paraná. Cuando los policías llegan al lugar, agreden a los chicos arrojándoles piedras y hostigándolos. Alejandro, quien no sabía nadar, recibe el golpe de una piedra en la cabeza y se hunde. Uno de los oficiales le dice “dale, ahogate hijo de puta”. Cuando su hermano pregunta por él, los policías que lo detuvieron le dijeron que se había escapado nadando. Horas después su cuerpo fue encontrado flotando en las aguas del río Paraná.



Roberto Martelón falleció luego de ser golpeado de manera brutal en la Comisaría 15° de la ciudad de Rosario, provincia de Santa Fé.

El 11 de Diciembre de 2015, Roberto Martelón salió de su casa con un bolso de ropa para vender de forma ambulante. En un momento de su recorrido habitual se detiene en cercanías de calle Canals y San Martín y comienza a orinar detrás de un árbol. En ese instante una vecina del lugar lo observa y llama al 911. Sin conocer esta comunicación, Roberto se traslada hacia el bar de la estación de servicios ubicada en la intersección de calles Uriburu y San Martín, donde es abordado presuntamente por personal de la Comisaría 15° quien lo detiene por la denuncia realizada por la mujer. En la seccional Roberto fue alojado solitariamente en un calabozo y en perfecto estado de salud según consta en los informes del médico policial. El informe policial indica que al momento de otorgarle la libertad, la víctima es hallada golpeada y su cuerpo estaba convulsionando. De este modo, es derivado hacia dos hospitales que no lo reciben por no contar con equipamiento de control y diagnóstico a los fines de chequear su estado. Finalmente es recibido en el Hospital de Emergencias Clemente Alvarez, lugar donde es ingresado en estado de coma y con politraumatismos severos. El 26 de Diciembre fallece a raíz de los golpes recibidos en la Comisaría. El Fiscal del Ministerio Público de la Acusación, Dr. Ademar Bianchini, jamás investigó el caso. Al día de la fecha no existen imputados por el homicidio de Roberto Emilio Martelón, más allá de que el encargado de la investigación tiene sobradas puedas para atribuirle el delito a los oficiales de la Comisaría 15.



Grave persecución policial y lesiones a Brian Fernández, de 15 años, por la policía de la Provincia de Santa Fe

El 22 de Agosto de 2015, Brian Fernández de 15 años, recibió una serie de disparos por la espalda ejecutados desde el techo de una casa por parteun ex policía de la Provincia de Santa Fe. Las actuaciones judiciales que deberían investigar estos hechos no han tenido trámite alguno y el ex policía ni siquiera ha sido imputado. Luego de la denuncia, Brian y su familia comenzaron a recibir represalias. Brian permaneció dos meses internado y perdió movilidad por las secuelas de las lesiones sufridas. El 23 de Diciembre de 2015, la policíalocal ingresó sin orden judicial en la casa de Brian y se lo llevó detenido conjuntamente con su madre. A pesar de su edad estuvo detenido en la Comisaria sin contacto con un abogado y sin que se diera aviso a la Secretaria de Niñez. Estuvo privado de libertad unas doce horas siendo liberado por la tramitación de un Habeas Corpus. El 16 de Enero de 2016 no sólo es detenido por el mismo personal policial sino que además le ejecutan con una escopeta varios disparos que impactan en su cuerpo, lo amenazan de muerte y que cuando cumpla 16 le iban a armar una causa con la anuencia de las autoridades judiciales. Brian cumple 16 años y pocos días después el 28 de Abril de 2016 es detenido nuevamente a las 8 hs por el mismo personal policial acusado de un supuesto robo. Es golpeado, trasladado a la Comisaria 18 donde fue colgado de los brazos por un tiempo aproximado a 3 horas. Recién fue comunicada su detención al Juzgado de Menores a las 9 hs de la noche. A partir de ese momento es alojado sin recibir comida en el IRAR. Al día siguiente es trasladado al Juzgado de Menores. En ese lugar lo atiende una asesora de menores que depende del Procurador ante la Corte de la provincia y le dice que le convenía hacerse cargo de los hechos, no denunciar la tortura porque la jueza estaba de mal humor y que si le hacía perder tiempo lo dejaría preso. Finalmente es liberado y se lo coloca bajo vigilancia de la misma policía de la Comisaria 18 que lo viene hostigando.



Provincia de Río Negro

Desaparición de Gabriel Solano en Choele Choel, Provincia de Rio Negro.

Gabriel Solano, oriundo de la ciudad de Tartagal, Provincia de Salta, se encontraba en ChoeleChoel para participar como trabajador golondrina en la cosecha de fruta. Fue visto con vida por última vez el sábado 5 de noviembre de 2011. Según declararon varios testigos, ese día fue retirado a los golpes de un local bailable por policías de la Brigada de Operaciones, Rescate y Antitumulto (BORA), perteneciente a la Policía de la Provincia de Rio Negro y subido a un móvil policial con rumbo desconocido. Durante el primer mes de la investigación, los funcionarios judiciales que intervinieron avalaron la versión policial que sostenía que Gabriel había sido expulsado del local por hallarse en estado de ebriedad y que los funcionarios policiales lo liberaron en la esquina sin conducirlo a la dependencia policial. No se adoptaron medidas indispensables para impulsar la búsqueda de Gabriel ni se preservó aquella prueba que pudiera ser de utilidad para identificar a los policías que estuvieron presentes esa noche en el lugar de los hechos. Según el abogado de la familia Solano, Gabriel junto con otros compañeros en varias ocasiones habían elevado quejas por las condiciones de precariedad y explotación laboral a la que estaban sometidos. Los trabajadores estaban hacinados en habitaciones insalubres y eran sometidos cotidianamente a requisas abusivas llevadas a cabo por efectivos de la BORA que actuaban como policía adicional en la plantación. Los trabajadores habían organizado una protesta para el día 7 de noviembre, un día después de la desaparición de Gabriel Solano.



Recién a principios de 2012, cuando asumió un nuevo gobierno en la provincia de Rio Negro, la causa judicial comenzó a registrar avances. Se designó un fiscal para que actúe de forma exclusiva en este caso y se separó de sus puestos a los policías sospechados de la desaparición y a sus superiores jerárquicos acusados de haberlos encubierto. 22 policías fueron imputados de diversos delitos, 13 de ellos fueron procesados por incumplimiento de los deberes de funcionario público y de encubrimiento y otros siete policías fueron detenidos acusados por el homicidio de Solano. Estos funcionarios permanecieron detenidos hasta principios de 2015 cuando fueron liberados por haber pasado más de tres años en prisión preventiva sin condena. La investigación fue elevada a juicio oral a mediados de 2015 y se espera que el debate comience en el corriente año. Sin embargo, una cuestión de competencia entre la justicia provincial y la federal amenaza con dilatar aún más el proceso. Mientras tanto, los abogados y familiares de Solano denunciaron que varios de los policías acusados fueron reincorporados en sus puestos y que no se han llevado adelante inspecciones que pueden ser útiles para hallar el cuerpo.



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