CP/acta 1555/06 12 julio 2006



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También quiero congratularlo a usted, señor Presidente. Desde ya comprometemos todo nuestro esfuerzo y toda nuestra colaboración para que

su gestión consiga de la mejor manera sus objetivos.


Un saludo formal, porque en nuestro plano ya lo hemos hecho, a nuestro amigo Pedro Oyarce, Embajador de Chile, que seguramente va a elevar el nivel de los debates con su prestigio y su notabilidad en esta Organización.
En la persona de don Fernando de la Flor, Embajador de la entrañable República del Perú –entrañable para los argentinos–, quiero enviar las más cálidas felicitaciones tanto a las autoridades que hoy se están desempeñando como a las autoridades electas por ese magnífico ejemplo que nos han dado los peruanos en esta elección. Una elección que sabemos que no ha sido sencilla, que se han expuesto ideas y proyectos de una manera franca, honesta, que ha sido manifestación de la fuerza de las convicciones entre estas ideas y proyectos. Creo que el volumen de la participación ciudadana, el volumen del compromiso que ha puesto la sociedad le da una envergadura y una legitimidad al Presidente electo, don Alan García, viejo conocido y amigo de nuestro país. Quiero expresar también los mejores deseos para que lleven adelante la fortaleza del mandato que el veredicto popular, legítimo e inapelable, ha concedido al Presidente electo.
Por último, quiero agradecer a los ex Cancilleres del Canadá y la Argentina por la labor y por el informe que nos han presentado. Para la Argentina es un motivo de autocongratulación que un dirigente político, un jurista destacado como el doctor Bielsa haya estado a cargo de un tramo de esta observación y también el éxito que le ha correspondido. Así que congratulaciones, mi querido amigo.
El PRESIDENTE: Thank you. I give the floor now to the Representative of Ecuador.
El REPRESENTANTE ALTERNO DEL ECUADOR: Gracias, señor Presidente.
La Misión del Ecuador quisiera expresar, en primer lugar, sus condolencias por el fallecimiento del señor ex Presidente Ritter de Panamá, así como de la señora Susana Ramsburg, funcionaria de nuestra Organización.
Deseamos felicitarlo también a usted por asumir la presidencia del Consejo Permanente y dar la bienvenida al nuevo Representante Permanente de Chile, Embajador Pedro Oyarce, y desearle éxito en sus funciones.
Señor Presidente, la Delegación del Ecuador agradece el informe presentado y desea reiterar al pueblo y al Gobierno del Perú sus congratulaciones por el proceso electoral realizado, lo que sin duda fortalece la democracia en ese hermano país y en el Continente en su conjunto.
Quisiéramos destacar también la reciente visita que realizó al Ecuador el Presidente electo del Perú, Alan García. Este acto estrecha aún más los múltiples lazos de amistad y cooperación entre los dos países y revela el excelente nivel de relaciones existente entre dos naciones que comparten un mismo destino histórico.
Gracias.
El PRESIDENTE: Thank you. The Chair suggests that the Council take good note of the report by Dr. Axworthy and Dr. Bielsa and of the comments made by delegations.

INFORME PRELIMINAR DE LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL DE LA OEA SOBRE LAS ELECCIONES GENERALES REALIZADAS EN COLOMBIA



EL 28 DE MAYO DE 2006
El PRESIDENTE: Our next item is the report of the Electoral Observation Mission (EOM) of the Organization of American States to Colombia. I give the floor to the Chief of the Mission, Mr. Santiago Murray.
El JEFE DE LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL DE LA OEA EN COLOMBIA: Gracias, señor Presidente.
La Misión se estableció por invitación del Gobierno de la República de Colombia, que solicitó la veeduría internacional para las elecciones al Congreso de la República celebradas el 12 de marzo, así como para el proceso electoral para Presidente y Vicepresidente de la República que tuvo lugar el pasado 28 de mayo y del que resultó electo, con el 64% de la votación en la primera vuelta, el candidato y actual Presidente de la República, señor Álvaro Uribe, representando al movimiento Primero Colombia.
La Misión estuvo compuesta por treinta y cinco observadores provenientes de catorce Estados Miembros, así como de Holanda y Suecia. La sede principal de la misma se instaló en la ciudad de Bogotá y se establecieron once subsedes en distintas cabeceras departamentales del país (Antioquia, Valle, Atlántico, Bolívar, Santander, Córdoba, Cauca, Quindío, César, Nariño y Magdalena) y los municipios de Ariguaní Sábanas de San Ángel, Zapayán y Guachaca, a fin de dar cuenta de una presencia integral y recoger las inquietudes de los distintos actores políticos en distintas partes de la geografía colombiana.
La Misión realizó las tareas propias de la veeduría dirigidas a monitorear las distintas etapas del proceso, tales como la preparación y distribución del material electoral, las jornadas de capacitación de los miembros de las mesas de sufragio, el desarrollo de la campaña política, el seguimiento de las denuncias y quejas que se presentaron, la apertura, desarrollo y cierre de la jornada electoral, el conteo y la transmisión de los resultados, así como la proclamación de los ganadores.
De igual manera, se estableció una estrategia de acompañamiento a las comisiones de coordinación y seguimiento de los procesos electorales, tanto nacional como departamentales y municipales.
Colombia vive aún una difícil situación de orden público a manos de grupos al margen de la ley. Sin embargo, este proceso electoral demostró mejores condiciones para el desarrollo de las campañas proselitistas de los candidatos, las cuales, a diferencia de procesos anteriores, permitieron algunas actividades de plaza pública a los diferentes candidatos.
No obstante, la Misión conoció de casos en los cuales hubo amenazas a diversas poblaciones rurales por parte de estos grupos subversivos, con el fin de impedir a los ciudadanos ejercer el sufragio libremente. El día antes de los comicios se registraron hechos aislados, pero estos no lograron empañar el desarrollo del proceso.
Es de resaltar la actuación de la Comisión Nacional para la Coordinación y Seguimiento de los Procesos Electorales que, en el ejercicio de sus funciones, veló por el cumplimiento de las garantías electorales y la seguridad de los comicios, dio trámite prioritario a las quejas que se presentaron y veló por el libre ejercicio de los derechos políticos.

El proceso eleccionario del 28 de mayo tuvo como marco legal los cambios establecidos por la reforma política de 2003, que introduce cambios al régimen de partidos políticos, al sistema electoral, a la financiación de la actividad política, al funcionamiento del Congreso de la República y de la organización electoral, lo mismo que a las asambleas departamentales y a los consejos municipales y distritales.


Bajo este nuevo marco constitucional se realizaron las elecciones del Congreso de la República celebradas en marzo de 2006 y se abordó el tema de la reelección presidencial, aprobado en diciembre de 2004. Junto con este acto legislativo se ordenó la expedición de un proyecto de ley estatutario que garantizara la igualdad electoral, la Ley 996 o de Garantías Electorales, mediante la cual se reglamentaron materias ordenadas a favorecer la igualdad electoral de los candidatos a la Presidencia de la República.
Es importante consignar el importante papel que jugó la Procuraduría General de la Nación, haciendo cumplir la Ley de Garantías. El Ministerio Público desplegó a un buen número de sus funcionarios para vigilar el cabal desarrollo del proceso.
Si bien más de doce millones de ciudadanos acudieron en completa normalidad a depositar su voto, se reportó una abstención cercana al 55%, comportamiento que ha sido una constante en la historia democrática colombiana. Es importante resaltar que la Constitución política no consagra la obligatoriedad del voto y que el padrón o censo electoral no ha sido debidamente depurado, lo que tendría impacto en los niveles de abstención que actualmente se reportan.
Los comicios del 28 de mayo se celebraron adecuadamente y con una organización electoral eficiente. La Registraduría Nacional del Estado Civil dio a conocer los resultados del preconteo electoral a pocas horas de cerradas las votaciones. El país y los medios de comunicación reconocieron la labor eficiente y expedita en el desarrollo de la jornada electoral y la entrega de resultados, lo que generó un clima de confianza y legitimidad.
Sin embargo, el régimen electoral colombiano debe ser, en corto plazo, materia de una reflexión por parte de todos los estamentos de la sociedad colombiana, a fin de que se generen reformas que permitan resolver los actuales problemas y atender los retos y desafíos que confronta la organización electoral del país.
La Misión reconoce la firme voluntad de la mayoría de los colombianos de fortalecer su institucionalidad por medio de los mecanismos democráticos que promueve y defiende la comunidad interamericana. Se destaca la labor cumplida por la observación nacional, la cual logró infundir confianza al electorado mediante sus tareas de facilitación, información y fiscalización del proceso.
La Misión agradece el apoyo, receptividad y colaboración de las autoridades del Estado colombiano y las instituciones gubernamentales, de los partidos políticos, de la sociedad civil organizada y, en especial, la Registraduría Nacional del Estado Civil, el Consejo Nacional Electoral y la Comisión Nacional de Seguimiento Electoral.
También deja constancia del reconocimiento a las fuerzas de seguridad, Ejército, Policía Nacional y Departamento Administrativo de Seguridad (DAS), por el apoyo y protección brindados a la veeduría en sus desplazamientos, lo que, sin duda, permitió la realización de sus actividades.
Finalmente, agradezco en nombre de la Misión la valiosa cooperación económica brindada por los Gobiernos de Brasil, Canadá y Estados Unidos de América, la cual permitió el adecuado funcionamiento de nuestro ejercicio de observación.
En lo personal, mi agradecimiento a mi ex colega del grupo de apoyo electoral de la Secretaría General que, con su esfuerzo y colaboración con esta jefatura, permitió llevar a cabo, sin problema alguno, esta Misión.
Muchas gracias.
El PRESIDENTE: Thank you, Mr. Murray, for your contribution to this meeting. I give the floor now to the Alternate Representative of Colombia.
La REPRESENTANTE ALTERNA DE COLOMBIA: Gracias, señor Presidente.
En primer lugar, quiero darle a usted la bienvenida como Presidente del Consejo Permanente y expresarle la voluntad de colaboración de la Misión de Colombia.
Igualmente, estamos muy complacidos de darle la bienvenida a nuestro querido vecino de puesto, el Embajador de Chile, don Pedro Oyarce. Cuenta con todo nuestro apoyo y con toda la cooperación de nuestra Misión.
Aprovecho, igualmente, para agradecer el informe sobre la Misión de Observación Electoral en el Perú y para felicitar al pueblo y al Gobierno del Perú por las elecciones libres y transparentes que tuvieron lugar en junio pasado. Quisiera reiterar lo que ya el Presidente Álvaro Uribe Vélez ha expresado al Presidente electo del Perú, señor Alan García, hace pocos días. Es nuestro interés continuar estrechando nuestras relaciones de amistad y cooperación y fortalecer la integración entre nuestras naciones.
Señor Presidente, quiero agradecer el informe verbal que nos ha presentado el señor Santiago Murray sobre la Misión de Observación Electoral en las pasadas elecciones en Colombia. Como siempre, la OEA ha cumplido una importante labor de veeduría no solamente sobre los comicios, sino sobre el proceso electoral y el cumplimiento de las garantías que establece la ley colombiana.
Colombia se siente orgullosa de su proceso electoral. Tanto en las elecciones para el Congreso como en las presidenciales, los colombianos conocimos los resultados a las pocas horas de haberse cerrado la jornada de votación. Este es un dato indicativo de la eficiencia de nuestras entidades electorales y, además, genera confianza y credibilidad sobre el proceso.
Hemos tenido unas elecciones libres y transparentes, en las cuales se cumplieron las garantías que otorga la ley a todos los candidatos.
Igualmente, quisiera destacar el alto nivel de participación de la ciudadanía colombiana. Los colombianos creemos firmemente en nuestra democracia y en que los votos y la expresión libre de las ideas son esenciales para una convivencia pacífica.
Es necesario reconocer que las pasadas elecciones han sido una de las más pacíficas de los últimos años. Hasta en las más remotas poblaciones colombianas y en zonas azotadas por la violencia, los ciudadanos tuvieron la posibilidad de ejercer su derecho al voto de manera libre.
En nombre del Gobierno del Presidente Álvaro Uribe Vélez, quisiera hacer un reconocimiento a las personas que formaron parte de la Misión que acompañó estos procesos electorales y a su jefe, don Santiago Murray, quien realizó su labor de veeduría con eficacia y ponderación. A los Estados Miembros que contribuyeron con esta Misión –Brasil, Canadá y Estados Unidos–, también les extendemos nuestro agradecimiento.
Gracias, señor Presidente.
El PRESIDENTE: Thank you, Madam Alternate Representative of Colombia. I apologize for addressing you as sir. I can imagine that I created a gender problem, but I’m sorry about that. [Risas.]
The Representative of Ecuador has requested the floor.
El REPRESENTANTE ALTERNO DEL ECUADOR: Gracias.
La Delegación del Ecuador felicita también al pueblo y al Gobierno de Colombia por la culminación de su proceso electoral en el que los ciudadanos de esa nación hermana han expresado democráticamente su voluntad política en las urnas, reeligiendo al Presidente Álvaro Uribe.
El Ecuador y Colombia comparten no solo una extensa frontera, sino también una amplia agenda de cooperación que fortalece la amistad y los múltiples lazos comunes existentes entre nuestros pueblos.
Gracias.
El PRESIDENTE: Thank you. The Chair suggests that this Council take good note of the report presented and the comments made by the Alternate Representative of Colombia. Thank you.

INFORME PRELIMINAR DE LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL DE LA OEA SOBRE LAS ELECCIONES LEGISLATIVAS REALIZADAS EN LA

REPÚBLICA DOMINICANA EL 16 DE MAYO DE 2006
El PRESIDENTE: The next item on our order of business is the third report of the day, the preliminary report of the Electoral Observation Mission (EOM) of the Organization of American States in the Dominican Republic. The elections were held on May 16, 2006.
I give the floor to Mr. Rubén Perina, Chief of the Electoral Observation Mission in the Dominican Republic.
El JEFE DE LA MISIÓN DE OBSERVACIÓN ELECTORAL DE LA OEA EN LA REPÚBLICA DOMINICANA: Thank you very much, Mr. Chairman.
Señor Presidente, señor Secretario General Adjunto, señores y señoras Representantes Permanentes, señor Jefe de Gabinete:
Respondiendo a la invitación del Gobierno de la República Dominicana y la Junta Central Electoral de ese país, la Misión de Observación Electoral de la OEA se instaló en Santo Domingo el 30 de abril de este año para observar el proceso electoral de los comicios legislativos y municipales que se realizaron el 16 de mayo. Se eligieron en esa oportunidad 176 diputados, 32 senadores, 151 síndicos o alcaldes y 756 regidores (legisladores o concejales) municipales.

Como es habitual en este tipo de misiones, se suscribió con la Junta Central Electoral el Acuerdo sobre Procedimientos de Observación Electoral. Este acuerdo concedió a la Misión pleno acceso a las autoridades electorales y oficinas nacionales y municipales electorales, a los centros de votación y totalización, así como a la información que se pudiera requerir sobre la organización, administración y sobre la tecnología electoral. Con la firma del Acuerdo también se garantizó la plena independencia y libertad de la Misión para ejercer sus funciones. Por otro lado, se firmó también con el Secretario de Estado de Relaciones Exteriores, señor Carlos Morales Troncoso, el Acuerdo Relativo a los Privilegios e Inmunidades de los Observadores.


La Misión contó también con la generosa contribución de los Gobiernos de Brasil, Canadá, Estados Unidos y de la Unión Europea.
Durante su estadía, la Misión observó el comportamiento de todos los protagonistas del proceso electoral, así como la organización y administración de todo el proceso para constatar su correspondencia con las normas vigentes de la legislación nacional, la Constitución nacional y las resoluciones de las autoridades electorales. Otros puntos de referencia para la Misión fueron, como siempre, la Carta Constitutiva y la Carta Democrática Interamericana de la OEA.
En este marco, más específicamente y como es de rigor también, en la etapa precomicial se analizó la normativa electoral; se mantuvo contacto permanente con las autoridades gubernamentales, electorales, partidarias y de organizaciones de la sociedad civil; con representantes de los medios privados y públicos y de la comunidad internacional; con académicos y analistas independientes, para explicarles la tarea de la Misión, conocer sus perspectivas y ponerse a su disposición para colaborar en el proceso.
En esta etapa precomicial también se observó la preparación y la logística de las elecciones; se analizó la tecnología electoral; se monitoreó el desarrollo de la campaña electoral y las actividades proselitistas, y se dio seguimiento al tratamiento que los medios de comunicación privados y públicos le daban al proceso electoral. En síntesis, en esta fase preelectoral, la Misión no encontró irregularidades o deficiencias que pudieran empañar el día de los comicios.
El día de los comicios, el 16 de mayo, un contingente de unos setenta observadores, distribuidos a través de los principales distritos electorales del país, observó el proceso de apertura, votación y escrutinio en los colegios electorales de más de cuatrocientos centros de votación. Luego se observó el traslado de los materiales electorales y resultados a las juntas electorales municipales. Allí se observó el “escaneo”, el cómputo y la verificación de las actas y la transmisión de los boletines con los resultados a la Junta Central Electoral, donde se dio seguimiento a la totalización y publicación de los mismos.
A partir de las observaciones realizadas ese día, 16 de mayo, la Misión considera que los comicios se desarrollaron normalmente. En la mayoría de los lugares observados se percibió que los ciudadanos pudieron ejercer su derecho al voto en forma libre y segura.
En los recintos observados, la votación transcurrió de manera ordenada y sin mayores complicaciones. Se constató la presencia de los delegados de los partidos, de los facilitadores de la Junta Central Electoral y de la Policía Electoral, todos estos elementos que confieren al proceso electoral dominicano importantes mecanismos de seguridad y control que garantizan la expresión de la voluntad popular.
En los sitios visitados no se observaron mayores irregularidades o deficiencias que pudieran invalidar o descalificar el proceso. Solo se reportaron casos aislados de retrasos en la conformación de las mesas y apertura de los colegios electorales y algún activismo partidario en las entradas de algunos de los centros de votación.
Vale la pena que la participación de los votantes estuvo alrededor del 56%, un porcentaje históricamente alto para este tipo de elecciones.
La Misión también notó que el escrutinio de los votos, la transmisión y publicación de los resultados se realizó con cierta lentitud y con cierto retraso.
Varios factores pudieran haber contribuido a esto, como, por ejemplo:





  • La dificultad en la lectura de las actas que contenían errores en el cómputo de los votos o no se encontraban debidamente confeccionadas.




  • Las deficiencias técnicas en la transmisión de las actas, porque Estas se realizaban luego de una plastificación y un “escaneo”.




  • La lentitud en la recepción de los materiales electorales en las juntas municipales.




  • La doble revisión y validación de las actas que efectuaban los delegados de los partidos en las juntas electorales municipales y, en este caso, más así por la cercanía y ajustado de los resultados en algunas municipalidades.

Mucho de lo anterior quizá se pueda explicar por la falta de suficiente conocimiento sobre procedimientos y la aplicación de las normas que se observó en gran parte de las autoridades de mesa y de las autoridades de las juntas electorales, lo que inevitablemente apunta a la necesidad de mejorar sustancialmente la selección, capacitación y preparación de dichas autoridades.


Durante el día de las elecciones, la Misión recibió algunas denuncias sobre hechos puntuales de proselitismo, compra de cédulas, abuso de autoridad y violencia, hechos estos que, sin embargo, no son generalizables ni afectaron la legitimidad de los comicios.
La Misión sí observó en las cercanías de algunos lugares de votación la portación de armas y el consumo ilegal de alcohol, lo que pudo haber generado tensión entre los votantes.
En su comunicado final, la Misión expresó que lamentaba los incidentes de violencia reportados por los medios de comunicación y las consecuencias que estos habían causado en sus víctimas.
Tal como recomendó la Misión de Observación Electoral de las elecciones presidenciales de 2004, cabría aquí sugerir nuevamente un mayor esfuerzo para la selección, capacitación y preparación de las autoridades de mesa y de juntas municipales electorales para que estas puedan cumplir sus funciones adecuadamente. La Misión también se permite sugerir un mayor esfuerzo por parte de las autoridades competentes para evitar, si es posible, la portación de armas y el consumo de alcohol el día de los comicios, particularmente en las cercanías de los centros de votación.
En la fase postcomicial, la Misión continuó por una semana monitoreando el cómputo y la verificación de las actas, la transmisión de los boletines electorales y la publicación de los resultados provisorios por parte de las autoridades electorales.
En los primeros días de esta fase postelectoral, se observó un ambiente de insatisfacción, desconfianza e incertidumbre transmitido en los medios. Este ambiente estaba marcado, como dije anteriormente, por la demora en la transmisión y publicación de los resultados, por acusaciones mutuas entre los contendientes de autoproclamación y de intentos de modificar los resultados de las juntas municipales, por denuncias de supuestos abusos de autoridad y militarización del proceso, así como por acusaciones o sospechas mutuas de que se pretendía modificar y demorar la publicación de los resultados. Los medios y los empresarios dominicanos reclamaron públicamente la conclusión del escrutinio lo antes posible.
En ese contexto, la Misión también se vio en la necesidad, junto con los representantes de la comunidad internacional, de hacer un llamado público a todos los actores del proceso para que se respetasen los procedimientos, las normativas de las instituciones electorales y para que concluyera el proceso lo antes posible sin violencia y con transparencia.
La Misión prestó especial atención a la revisión y verificación de las actas en el municipio de San Pedro de Macorís, donde se evidenciaba cierta conflictividad por lo estrecho de los resultados que se estaban conociendo.
Sin embargo, para mediodía del lunes 22, el presidente de la Junta Central Electoral emitió un comunicado emplazando a las juntas municipales a terminar la revisión y el conteo de las actas en las próximas veinticuatro horas. Para el martes 23 de mayo, o sea siete días después de las elecciones, la Junta Central había logrado publicar los resultados provisorios de un 90% de los colegios electorales, y para el jueves 25 ya había publicado el 99,6% de los mismos.
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