Crecimiento vs. Desigualdad



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Paper: “Crecimiento vs. Desigualdad”: ¿un falso debate? (Parte I)

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- La era de la desigualdad, en los países… ¿”avanzados”? (un TAC y comenzamos)

La globalización ha hecho del mundo un lugar más igualitario, elevando las fortunas económicas de miles de millones de personas de escasos recursos en los últimos 25 años. Pero, al mismo tiempo, ha hecho que los países ricos sean más desiguales, reduciendo los ingresos de la clase media y baja.



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Ben Bernanke accedió al cargo de presidente de la Reserva Federal de los EEUU el 1 de febrero de 2006. Hasta el 3 de febrero de 2014, fecha en la que fue sustituido por Janet Yellen, ha sido el principal brazo ejecutor de la política monetaria del presidente Obama, su principal valedor y apoyo. Su tarea inicial (sustituir al mitificado Alan Greenspan) parecía cómoda, pues nadie veía asomar por la puerta la mayor crisis financiera desde el crack del 29. La crisis de la hipotecas subprime, la quiebra de Lehman Brothers y los “too big to fail”, hicieron que Bernanke se subiera al helicóptero y lanzara 4 billones de dólares, para “tranquilizar a los mercados”. A la era de los excesos (obra de Greenspan y Bernanke), le sucedió la era de los rescates (faena de Bernanke), para que pudiera continuar la era de los excesos (favorecida por Bernanke). Y ahí seguimos… socializando las pérdidas… y alimentando próximas burbujas.

Muchos economistas (de cuya lista me excluyo) han apoyado sin dudar la política de expansión monetaria (Quantitative Easing, QE) del republicano Bernanke. “Ha dejado de lado los prejuicios ideológicos”, escuchamos como gran elogio.

¿Tanto ha hecho Bernanke por la economía norteamericana, y por ende la mundial, como para ser tratado como un héroe? ¿Ha sido el rescate a los bancos a costa de los contribuyentes, beneficioso para los contribuyentes?

Entre los “mitos” predilectos que han alfombrado el camino de Bernanke está que las QE han favorecido la creación de empleo. Este es quizá el mito más extendido y el que más daño está haciendo, pues introduce una sensación de ansiedad en los parados y en el resto de la población que no se conjuga con la realidad, que desgraciadamente es otra.

fuente: elaboración propia a partir del bureau of labor statistics.Fuente: Elaboración propia a partir del Bureau of Labor Statistics.

Desde la primera QE, en noviembre de 2008, se han creado 1 millón de empleos; en el mismo período, más de 11 millones de norteamericanos han abandonado el mercado laboral; ya no computan como buscadores de empleo. Son los “not in labor force” (NILF). No existe una sola fuente habitual entre los economistas que refrende la creación de más de un millón de empleos. Decir lo contrario es faltar a la verdad.

Otro de los “mitos” ha sido que el principal beneficiado de las QE ha sido el trabajador norteamericano. Este es un mito que se apoya en la pretendida benevolencia social de la política monetaria. Confunde doblemente, pues la política monetaria de los bancos centrales se concentra básicamente en el control de la inflación (precisamente para proteger al pueblo de los abusos de los políticos gobernantes), aunque en el caso de la Fed se le añade un objetivo de empleo (que hemos visto ha fracasado estrepitosamente, pero que ciertamente existe).

De acuerdo con este mito, el poder adquisitivo de los norteamericanos ha mejorado gracias a las políticas de Bernanke. Recodemos que, para la mayor parte del pensamiento económico, sin consumo no hay economía, que el ahorro es secundario y que por tanto el poder adquisitivo (para destinarlo a ese consumo) es básico.

Pues tampoco este mito se compadece con la realidad. La renta mediana de los norteamericanos se ha recuperado ligeramente desde su mínimo a finales de 2011, pero sigue muy alejada de sus valores precrisis. Para ello, es necesario distinguir, la variación nominal de la real. 

salario mediano real y nominal desde 2000 en los eeuu. fuente: sentierresearch.com

Salario mediano real y nominal desde 2000 en los EEUU. Fuente: SentierResearch.com

Como muestra el anterior gráfico, en cuanto pasamos la alegre recuperación del salario mediano por el tamiz del ajuste por la inflación la consabida recuperación salarial queda en nada; peor aún, es negativa.

Sin embargo, sí ha ocurrido un efecto colateral perfectamente compatible con la extraordinaria subida de los índices bursátiles que las QE han provocado: las ganancias del 10% y del 1% más rico de los norteamericanos se encuentran a niveles históricamente altos.



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El 10% más rico de los norteamericanos controla hoy el 50% de la renta total de los norteamericanos. Fuente: The New York Times citando a Saez y Piketty

- Las cifras compiladas por Emmanuel Saez, de la Universidad de California en Berkeley, y Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de París, mostraron que en 2012 el 10% con mayores recursos se quedó con la mitad de todos los ingresos generados en EEUU Esa cifra es la más alta desde 1917, el primer año del que se dispone información.

- “Creo que tenemos un problema político. En algún momento, las clases medias en países ricos podrían oponerse a la globalización”, apunta Piketty. Un orden mundial en el que una mayoría se beneficia -pero una minoría influyente, no- podría no ser sostenible por mucho tiempo.

- El Informe de Riesgos Globales del Foro Económico Mundial, publicado en anticipación a la reunión anual de esta semana en Davos, Suiza, y basado sobre una encuesta entre expertos de todo el mundo, identifica la severa disparidad en los ingresos como el riesgo mundial más propenso a manifestarse en la próxima década.

- Branko Milanovic, un ex economista del Banco Mundial, indica que los datos de encuestas a hogares muestran que, de 1988 a 2008, los ingresos reales del 50% con menos recursos en EEUU crecieron apenas 23%. A sus pares en el 50% más necesitado en Alemania y Japón les fue incluso peor: los japoneses más pobres experimentaron un descenso de 2% en sus ingresos reales. Entretanto, los ingresos del 1% más adinerado de EE.UU. ascendieron 113%. “Las desigualdades nacionales, en casi todos lados menos América Latina, han aumentado”, asegura Milanovic.

- Sin embargo, a nivel global, las nuevas clases media y obrera en economías emergentes como China, India y Brasil han surgido como las grandes beneficiarias de los últimos 20 años. Los mayores perdedores son el 5% más pobre del mundo, muchos de ellos en África. - La desigualdad definirá la próxima década (The Wall Street Journal - 22/1/14)

- España tiene el triste honor de ser el país de  la OCDE donde más han aumentado las desigualdades económicas entre ricos y pobres desde que empezó la crisis. Según el organismo internacional, desde el año 2007 hasta el año 2010, los ingresos de los más pobres han caído a ritmos del 14% anual lo que significa que, para mediados de abril de 2014, los más desfavorecidos han perdido entre un tercio y la mitad de sus rentas. En ningún otro Estado de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE) han bajado más del 10% y sólo han perdido más del 5% en México, Grecia, Irlanda, Estonia e Italia, según el informe “Divided we stand”. Mientras esa sacudida golpeaba la parte más baja de la pirámide de riqueza en España, en la parte alta las rentas más ricas apenas han perdido un 1%. El saldo es un aumento de la desigualdad galopante que supera el 3%, el doble que cualquier otro país analizado. Lo peor de esa estadística, sin embargo, puede estar por llegar porque los especialistas auguran que la diferencia de rentas crecerá más con la recuperación económica.

- Según el análisis histórico realizado por autores como Thomas Piketty en El Capital en el siglo XXI, uno de los mayores especialistas en desigualdad del mundo, durante los primeros años de expansión económica, las rentas del capital y las más acomodadas suelen ser las primeras en recibir el aumento de beneficios antes de que los efectos calen a capas salariales más bajas. Así pues, la desigualdad en España subirá todavía más en los próximos años con las ganancias bursátiles y las que reciban los responsables empresariales a corto plazo antes de que los más desfavorecidos vean aumentar su poder adquisitivo a medio plazo.

- Ese fenómeno solía ser poco relevante en crisis anteriores pero se agrava en esta ocasión porque esta recesión también ha sido diferente a las anteriores en cuestión de desigualdad. Tradicionalmente, las diferencias entre ricos y pobres siempre se habían visto reducidas en tiempos de contracción económica ya que las políticas de redistribución social tendían a acortar esa brecha.

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El análisis histórico del último siglo muestra que así ocurrió tras la Primera y sobre todo la Segunda Guerra Mundial en países como EEUU. Sin embargo, esta crisis se ha resuelto recortando, precisamente, las políticas que tienden a estrechar las desigualdades: empleo estable, educación y sanidad.

Como consecuencia de ello, España se ha convertido a mediados de abril de 2014, en el octavo país con mayor desigualdad de los 34 miembros, por detrás de Chile, México, Turquía, Estados Unidos, Israel, Portugal y Reino Unido. El porcentaje de población pobre (con un ingreso inferior al 50% de la media) aumentó entre 2007 y 2010 hasta el 15,4%, un umbral sólo superado por Turquía. - La desigualdad no ha tocado techo: aumentará todavía más con la recuperación económica (Vozpópuli - 19/4/14)

- Piketty (que conjuntamente con varios co-autores, durante los últimos 15 años se ha dedicado a recopilar incansablemente información detallada acerca de la evolución histórica de la distribución de la renta y la riqueza en 20 países) llega a la conclusión de que el “capitalismo” es un gran sistema en términos de su capacidad para crear riqueza pero, advierte, no corrige automáticamente los aumentos en la desigualdad. En su opinión, no debemos dejarnos engañar por el descenso en la desigualdad experimentado por Europa Occidental y Estados Unidos después de la segunda guerra mundial. Este se debería a una combinación de eventos extraordinarios: la voluntad política de introducir un sistema impositivo muy progresivo, la destrucción de capital causada por la guerra y unas décadas de crecimiento económico excepcional. En el futuro, en ausencia de políticas impositivas suficientemente agresivas, Piketty pronostica un aumento de la desigualdad que podría volver a alcanzar los niveles del siglo XIX.

- Piketty comienza su argumento discutiendo la importancia del capital en la economía. El ratio entre el valor del capital y la renta nacional no es constante a lo largo del tiempo. La evolución histórica de este ratio depende de la tasa (neta) de ahorro y la tasa de crecimiento de la economía (crecimiento de la productividad más crecimiento demográfico). Cuanto más bajo sea el crecimiento económico, a igual tasa de ahorro, mayor peso tendrá el capital. A mediados del siglo XIX en Europa Occidental el valor del capital equivalía a siete años de producción. En menos de 100 años este ratio había bajado a dos años, en gran parte debido al efecto destructor de las dos guerras mundiales y al fuerte crecimiento económico. Sin embargo, en las últimas décadas el crecimiento económico se ha ralentizado y el valor del capital ha vuelto a aumentar hasta situarse en torno al 500-600%.

- Piketty señala que en el futuro la evolución de la desigualdad dependerá de cómo evolucione la tasa de retorno del capital (neta de impuestos) y del crecimiento de la economía (productividad más crecimiento demográfico)… Según Piketty, si no hacemos nada por evitarlo, en el siglo XXI la desigualdad seguirá aumentando y podría volver a situarse en los niveles del siglo XIX, con el regreso a lo que denomina el “capitalismo patrimonial”, en el que las grandes fortunas son el resultado de las herencias. -  El Capital en el siglo XXI (Fedea - 22/4/14)

- Un “impuesto confiscatorio” contra las oligarquías económicas que se conceden bonus y salarios millonarios y una tasa global a la riqueza son las ideas del economista Thomas Piketty que han levantado la mayor polvareda económica desde “El Capital” de Marx. Google suma ya 196 millones de entradas sobre el autor.

- Cuando en 1789 estallaron las revueltas del hambre que desembocaron en la Revolución Francesa la desigualdad entre los más ricos y los más pobres era sólo algo superior a la que hoy se vive entre los más ricos y los más pobres en las sociedades avanzadas. La desigualdad es inaceptable en términos de “utilidad común” rezaba la Declaración de los Derechos del Hombre de 1789 que terminó con el Antiguo Régimen. Esa desigualdad vuelve a ser hoy una de las grandes amenazas económicas y sigue creciendo. Ante ese problema, el economista francés Thomas Piketty ha provocado uno de los mayores debates de los últimos años con su obra El Capital del Siglo XXI y sus dos grandes propuestas para reducir la desigualdad: un impuesto de hasta el 80% para la “oligarquía económica”, es decir, quienes ganan más de un millón de dólares al año  un impuesto global a la riqueza.

- “Algunos economistas tienen la desafortunada tendencia a defender sus intereses privados mientras claman por el interés general”, afirma. “Ninguna hipocresía es lo suficientemente grande cuando las élites económicas y financieras se ven obligadas a defender sus intereses” -acusa el autor de ‘El Capital en el Siglo XXI’- “y eso incluye a economistas que, en la actualidad ocupan un lugar envidiable en la jerarquía de los ingresos. Algunos economistas tienen la desafortunada tendencia a defender sus intereses privados mientras claman por el interés general”. El ataque a la disciplina y la contundencia de sus propuestas ha levantado una polvareda económica que no se recordaba en décadas. - Un impuesto del 80% para quienes ganan más de un millón: la “fórmula Piketty” contra la desigualdad (Vozpópuli - 27/4/14)

- La solución a esta involución que Piketty aborda en su libro, consiste en gravar las rentas del capital hasta que su retorno neto (después de impuestos) agregado se sitúe por debajo del crecimiento económico. Para conseguir ese fin, propone un impuesto global del 80% a las rentas superiores al millón de dólares, del 50-60% por encima de 200.000 dólares, y un impuesto a la riqueza del 10% anual en las mayores fortunas, o del 20% una única vez en patrimonios altos. - “¿Triunfar hoy? O eres un genio o un corrupto”: Piketty explica el siglo XXI (El Confidencial - 29/4/14)

- La segunda bomba que ha estallado en los foros de debate económico es la llamada “tasa global a la riqueza”, una idea definida como “utópica” que pretende establecer un sistema de valoración de las fortunas individuales para gravarlas después con un impuesto progresivo. Un 0% para aquellos cuyas fortunas no alcancen el millón de dólares, un 1% para quienes tengan entre 1 y 5 millones de dólares y un 2% para quienes tengan activos valorados en más de 5 millones. - Un impuesto del 80% para quienes ganan más de un millón: la “fórmula Piketty” contra la desigualdad (Vozpópuli - 27/4/14)

- Según Piketty, vivimos en una nueva edad de oro de la economía, pero de peculiares características, ya que el aumento de riqueza, en lugar de beneficiar al conjunto social, está provocando un retorno a los niveles de desigualdad del siglo XIX. El capitalismo patrimonial está de regreso, más allá de que el origen de la fortuna se sitúe en la tierra, como ocurrió el siglo XVII; en la industria, como sucedió en el XIX; o en el entorno inmobiliario y financiero, como en el XX. Volvemos a la misma lógica de la acumulación y a la economía dominada por las dinastías familiares.

- Los problemas que este contexto desigual genera no se agotan en la redistribución o en la justicia, sino que también terminan con las posibilidades de una sociedad estable. Como señalaba el economista francés “si esta tendencia continúa, las desigualdades se volverán insostenibles para 2040 o 2050. Incluso los más fieles defensores del mercado deben estar preocupados, porque si el rendimiento del capital es mayor que la tasa de crecimiento, se ampliarán mecánicamente las desigualdades, con el riesgo de que un declive nacional brutal, a través del nacionalismo político o del proteccionismo exacerbado, pueda servir como válvula de escape para las tensiones sociales. Espero que hayamos aprendido las lecciones del siglo XX”. - “¿Triunfar hoy? O eres un genio o un corrupto”: Piketty explica el siglo XXI (El Confidencial - 29/4/14)

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- La desigualdad social ha crecido con fuerza durante la crisis y seguirá avanzando si los gobiernos nos son capaces de gestionar de una forma más “inclusiva” la incipiente recuperación, de acuerdo con el secretario general de la OCDE, Ángel Gurría. Por eso, los países deberían concentrar su atención en crear empleo y mantener el gasto público en lugar de recortarlo, incluso si los presupuestos son ajustados.

- “En los tres primeros años de la crisis financiera global, la desigualdad en los países de la OCDE se ha incrementado más que en los 12 años anteriores”, afirmó Gurría en declaraciones recogidas por la CNBC.

- En un informe reciente, la OCDE explicaba que la proporción de renta en manos del 1% de la población (los más ricos) ha aumentado en la mayoría de los países miembros en las últimas tres décadas como consecuencia de que ha acaparado una parte "desproporcionada" del crecimiento general de los ingresos, por ejemplo un 37,3% en Canadá y un 46,9% en Estados Unidos. - Más gasto público y creación de empleo para acabar con la desigualdad, según la OCDE (El Economista - 5/5/14)

- En el libro Capital in the 21st Century (Belknap Press), un nuevo éxito del que no para de hablarse en los círculos económicos, Thomas Piketty, de la Escuela de Economía de París, hace una observación sorprendente. Sus cifras muestran que dos tercios del aumento de la desigualdad de rentas que se ha producido en EEUU durante las cuatro últimas décadas pueden atribuirse a un marcado repunte de los salarios de aquellos miembros de la sociedad que más dinero ganan. Esto, por supuesto, se refiere a personas como los consejeros delegados del estudio de Equilar, pero también abarca a un grupo más amplio de ejecutivos con sueldos muy altos. Piketty los llama “supergerentes” que ganan “supersueldos”. “El sistema está bastante descontrolado en muchos sentidos”, decía Piketty en una entrevista.

- “A los accionistas siempre les ha resultado difícil controlar a los gestores”, afirma Piketty. “No estoy seguro de que eso haya cambiado mucho”. Los legisladores del Gobierno estadounidense pueden seguir dejando sola a la máquina de los sueldos, en la creencia de que no deben influir en las reglas de las empresas. Pero esa postura puede ser más difícil de mantener si los sueldos de los ejecutivos siguen siendo la principal causa de la desigualdad de rentas, como Piketty afirma.

- En 1960, del total de la población de EEUU, el 10% que más dinero ganaba obtuvo el 33,5% de los ingresos totales, lo que incluye salarios y rendimientos de inversiones, según los datos del libro de Piketty, obtenidos gracias a décadas de registros del impuesto sobre la renta. Hacia 2010, ese porcentaje había alcanzado el 47,9%. El aumento de los sueldos estaba detrás de dos tercios de ese incremento, según sus datos. Piketty afirma que el crecimiento de los sueldos de los altos ejecutivos puede explicar una gran parte de esa subida salarial.

- Piketty se inclina por una medida que es un poco más dura. Apoya un tipo impositivo considerablemente más alto para los que más ganen. Y aunque admite que es una herramienta imperfecta, rechaza el argumento de que un impuesto así pueda hacer mella en la moral de los ejecutivos y provocar un rendimiento empresarial peor de lo esperado. “Es posible encontrar directivos muy trabajadores que están dispuestos a cobrar 20 veces el sueldo medio de su empresa en vez de 100 o 200 veces”, afirma. El hecho de que sea muy improbable que el Congreso apruebe un tipo impositivo más alto de aquí a poco tiempo no desanima a Piketty. “Las cosas”, dice, “pueden cambiar más deprisa de lo que creemos”. - La invasión de los supersueldos (El País - 11/5/14)

- Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) y diversas estimaciones privadas reconocen que la desigualdad ha aumentado significativamente, pero se quedan asombrosamente cortos en su cálculo. En 2006 la ONU halló que el 1% más rico del planeta poseía un 39,9% de la riqueza global, mucho más que lo que le tocaba al 95% de la población mundial. En 2011, desde el sector privado, el “Global Wealth Report” (Estudio Global de la Riqueza) del Credit Suisse Research Institute halló que el 10% más rico tenía el 84% de la riqueza mientras que la mitad más pobre solo un 1%. En los últimos años ha habido una explosión de estudios dedicados al tema, la mayoría con el nombre de “Global Wealth Report” que da un total de 236 millones de entradas cuando se lo busca en Google.

- El tema está tan en el candelero que un libro de 650 páginas poblado de estadísticas sobre la desigualdad en los últimos tres siglos, “Capital in the 21st Century”, del francés Thomas Piketty, se convirtió en un best seller en Estados Unidos. Sin embargo, según James S. Henry, ex economista jefe de la consultora McKinsey y profesor del Centro para la Inversión Internacional Sostenible de la Universidad de Columbia, tanto los cálculos de Piketty como los de organismos mundiales y privados subestiman la verdadera desigualdad mundial. “Hay unos US$ 21 millones de millones ocultos en paraísos fiscales. Esta riqueza está en manos de una pequeña élite y no forma parte de las mediciones. El error de Piketty y de otras mediciones es que no valoran este factor que tiene un fuerte impacto en la desigualdad”, indicó Herny a BBC Mundo.

- Las mediciones sobre ingresos se establecen fundamentalmente a partir de las declaraciones impositivas, es decir, la riqueza registrada por el fisco. En base a estas declaraciones se puede construir el coeficiente Gini que mide la desigualdad. Este coeficiente va de 0 (igualdad total) a 1 (desigualdad absoluta). En países con una estructura social más igualitaria como los escandinavos, el coeficiente es de 0,25. En países más desiguales, como algunas naciones africanas, alcanza el 0,6. El estudio de Henry sobre la riqueza oculta (“The Price off shore revisited”) muestra las limitaciones de esta comparación cuando solo se toman en cuenta los datos visibles. “La mitad de los US$ 21 millones de millones en depósitos en paraísos fiscales está en manos de las 91.000 personas más ricas del mundo, un 0,001% de la población mundial, que controla una tercera parte de toda la riqueza mundial. Esto nos permite calcular también que unas 8,4 millones de personas, es decir, un 0,14% de la población tiene el 51 % de la riqueza mundial”, indicó Henry a BBC Mundo. - La riqueza oculta de los millonarios alimenta la desigualdad (BBCMundo - 14 /5/14)

- Gabriel Zucman es profesor asociado en la London School of Economics (LSE) y uno de los discípulos del célebre Thomas Piketty, el gurú de la desigualdad. Su misión ha sido calcular lo más certeramente posible la cantidad de dinero que se evade a través de paraísos fiscales: casi 8 billones de dólares que distorsionan la economía mundial y atan de manos a los Gobiernos a la hora de afrontar sus políticas económicas. El enfoque de Zucman es distinto, tal y como recoge The New York Times, ya que en lo que se ha fijado es en las diferencias entre los activos y los pasivos de los balances internacionales. Al contener muchos más pasivos, las cuentas no cuadraban; la explicación siempre ha sido los paraísos fiscales. Multinacionales e individuos acaudalados “esconden” sus activos para evitar el ojo del fisco. La que nunca se había estimado con demasiada exactitud era a cuánto ascendía la evasión fiscal global. Tras analizar los datos que han publicado recientemente Suiza y Luxemburgo, este economista estima que actualmente hay aparcados unos 7,6 billones de dólares en paraísos fiscales, es decir, el 8% de la riqueza personal total mundial. Y, además, asegura que son unos cálculos conservadores. Zucman cree que si este dinero fuera registrado y propiamente gravado, los ingresos fiscales de los Estados aumentarían en más de 200.000 millones de dólares anuales.

Y esos datos ni siquiera incluyen la elusión fiscal que practican algunas multinacionales, una cantidad que podría ser todavía mayor. De hecho, según sus cálculos, el 20% de los beneficios de las empresas estadounidenses son trasladados a paraísos fiscales y las prácticas evasivas reducen en un tercio los ingresos fiscales del Gobierno por este concepto. De hecho, las prácticas fiscales de este tipo se han vuelto tan comunes desde los años 80 que el impuesto de sociedades efectivo en EEUU ha caído desde el 30 al 15% aunque el tipo nominal no ha cambiado en ese mismo tiempo. - La evasión, en números: hay 7,6 billones de dólares escondidos en paraísos fiscales (El Economista - 18/6/14)

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Fuente: “Capital en el Siglo XXI”, Thomas Piketty. / El País - La desigualdad pone en peligro el sueño americano (El País - 25/5/14)



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(Fuente: La desigualdad en los países avanzados - El País - 19/6/14)


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