Cuento estrellas de mar en la playa



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CUENTO
Estrellas de mar en la playa
Durante una puesta de sol, un amigo nuestro iba caminando por una playa desierta. Mientras andaba vio, en la distancia, que se acercaba un hombre. A medida que avanzaba, advirtió que iba inclinándose para recoger algo que luego arrojaba al agua. Una y otra vez arrojaba con fuerza algo al océano.
Al aproximarse más, nuestro amigo, observó que aquel hombre estaba recogiendo estrellas de mar que la marea había dejado en la playa y, una por una, las volvía a arrojar al agua. Intrigado, se acercó para saludarlo.
-“Buenas tardes, amigo. Me pregunto, ¿qué es lo que hace?”
-“Estoy devolviendo estrellas de mar al océano. La marea baja ha dejado sobre la playa todas estas estrellas de mar. Si yo no las devuelvo pronto al agua, se morirán”.
-“Ya entiendo -replicó mi amigo-, pero por aquí hay miles de estrellas de mar. Son demasiadas. ¿No se da cuenta de que es imposible devolver todas al agua? ¿De verdad cree que es importante lo que usted hace?”
El hombre sonrió, se inclinó a recoger otra estrella de mar y, mientras volvía a arrojarla al mar, contestó: -“¡Para ésta, sí que es importante!”

A veces en la vida nos dejamos deslumbrar por las grandes acciones, por lo espectacular, por lo grandioso. Las pequeñas acciones, los pequeños detalles, los gestos cotidianos van perdiendo fuerza en nuestro mundo. Y es precisamente lo sencillo, lo poco espectacular, lo que apenas se ve y se valora lo que más nos humaniza y nos acerca a la persona concreta que vive a nuestro lado.


Un beso, una caricia, un rato de escucha, una llamada, un preocuparse por la situación del otro, un saludo diferente, una sonrisa acogedora... son pequeños chispazos que nos llenan de vida y alegran el corazón de quien lo recibe. No olvides nunca la grandeza que se esconde en lo pequeño, en lo sencillo, en lo cotidiano, en aquello que no se valora, pero que todos necesitamos.

Dialogamos con ellos para que comprendan el texto:.



  • ¿Qué personas aparecen en el cuento? ¿Qué hace cada uno?

  • ¿Qué le llama la atención al caminante? ¿Qué hace: pasa de largo o le pregunta al hombre lo que hace?

  • ¿Qué le contesta el hombre? ¿Le convence la respuesta? ¿Creéis que es imposible lo que hace? ¿Por qué?

  • ¿Por qué devuelve las estrellas al mar? ¿Creéis que está contento o triste? ¿Por qué?

Os proponemos realizar una mar (mural) de estrellas con los niños. Se entrega a cada niño una estrella para recortar, pintar y poner en el mural. Se trata de que cada niño diga o escriba (en su estrella) qué va a hacer para “salvar, dar, poner vida” a su alrededor.



CUENTO EL ABECEDARIO SOLIDARIO
El Abecedario Solidario
Había una vez un grupo de letras que decidió hacer un viaje alrededor del mundo para ver todas sus maravillas.
Ante un viaje así, las letras se habían puesto de acuerdo para ir todas ellas con los ojos bien abiertos, para que no se les pasara nada desapercibido.
Pero llevaban los ojos tan abiertos que allí donde iban, además de ver cosas bonitas y maravillosas del mundo como, por ejemplo: edificios, monumentos, montañas, museos, paisajes…
También veían las injusticias y la necesidad en que vivían muchas personas que estaban en la pobreza, miseria y marginación…
Veían personas que estaban sufriendo por no tener: Comida, casa, trabajo, amigos, dinero, medicinas, derechos, paz, seguridad, atención sanitaria…
Y viendo estas cosas, a todas las letras les entró una gran tristeza y se les fueron las ganas de seguir viendo las maravillas del mundo. Ahora no paraban de darle vueltas a la cabeza para ver qué podían hacer ellas para echar una mano a todas estas personas tan necesitadas.
No se les ocurría nada. ¿Qué podían hacer unas pobres letras del abecedario por si solas?
Pero de pronto, a una de ellas se le ocurrió una brillante idea. Y les dijo a las demás:
-Solas, por separado poco podemos hacer, pero si nos unimos, podemos formar palabras poderosas, palabras mágicas, que tendrán la fuerza para cambiar este mundo injusto en la mayor de las maravillas, en un mundo donde brille la justicia.
Así que cada letra del abecedario empezó a buscar otras letras para formar, juntas, una palabra mágica que empezara por su inicial y que tuviera el poder de cambiar este mundo a mejor…
Y estas son las 20 palabras mágicas y poderosas que lograron formar siguiendo su orden alfabético: “ayudar, bondad, compartir, dialogar, escuchar, fraternidad, gratuidad, hospitalidad, igualdad, justicia, libertad, manifestarse, no a la destrucción de la naturaleza, ofrecerse, paz, respetarse, solidaridad, tranquilizar, unidad y voluntariado”.
Ahora que las letras estaban unidas formando estas palabras mágicas, decidieron ponerlas en práctica allá donde fueran, para ayudar a la gente que estaba necesitada de ellas…De esta manera, juntas, lograrían hacer la mayor de las maravillas: Un mundo donde brille la Justicia.
¿Te unes a ellas?
Para el diálogo

  • ¿Qué se les ocurrió hacer a las letras?

  • ¿Qué idea se le ocurrió a una de ellas para poder dar solución a tanta injusticia y necesidad? ¿Qué opinas de esta idea?

  • ¿Qué pasaría si las personas lleváramos a la práctica la misma idea que tuvieron las letras del abecedario?

  • ¿Cuál de esas palabras mágicas utilizas tú? ¿Por qué?

  • Piensa alguna situación donde has puesto tu granito de arena para que todo sea más fácil.

  • De todas las palabras que aparecen en el cuento, elige las 3 palabras mágicas que, según tu opinión, tienen más poder y fuerza para mejorar este mundo si las personas las pusiésemos en práctica siempre.

  • Además de las del cuento, ¿qué otras palabras mágicas y poderosas podríais añadir vosotros para ayudar a cambiar este mundo a mejor y hacer que la vida de las personas sea más feliz? Haced una lista con todas las que vayáis diciendo e ir compartiendo también acciones donde las hayáis utilizado.



Cuento : LA LEYENDA DE LA OLLA DE METAL
Para trabajarlo con menores de 7 a 11 años (Educación Primaria)
El objetivo de este cuento y sus actividades es trabajar y fomentar el valor del compartir, y el estar preocupados por el bien común. Queremos estimular su compromiso solidario para que sean conscientes de que, haciendo pequeñas grandes cosas por los demás, están ya contribuyendo a hacer posible, a su medida, una sociedad más justa y fraterna.
Cuenta una antigua leyenda que, en una de las regiones más hermosas del mundo, existió hace cientos de años un pueblo que poseía una olla de metal con poderes extraordinarios. Cualquier cosa que se depositara en su interior se multiplicaba sin fin. Si se ponía comida, la comida nunca se acababa por más que se sacara de su interior. Si ponían monedas de oro, nunca se terminaban por más que sacaran de su interior.
Cuentan que en un momento de peligro, la olla de metal fue enterrada por aquel pueblo en un lugar desconocido, para que no cayera en manos de su enemigo que estaba a punto de arrasar su pueblo. Por desgracia fueron vencidos y arrasados, y de la olla nunca más se supo. Desde entonces la leyenda no ha dejado de contar los poderes tan asombrosos que tenía aquella prodigiosa olla.
Cientos de años después, una niña, haciendo un hoyo en la tierra de su jardín, la encontró por casualidad. Sorprendentemente estaba como nueva, su metal relucía tanto que el cielo podía verse reflejado en ella.
Llamó a sus padres, y éstos pronto quisieron comprobar si se trataba de la olla de la leyenda. Pero por más cosas que pusieron en su interior, allí no ocurría nada. Lo primero que pusieron fue un anillo de oro y unos pocos billetes, con la esperanza de que se multiplicaran y les hicieran ricos multimillonarios. Pero no hubo manera de que nada de lo que depositaban en su interior se multiplicara. Sus sueños de riquezas y lujos se esfumaron. No había duda de que aquella olla no era la de la leyenda. Y quizá la leyenda no era más que eso, una leyenda inventada.
Al final le devolvieron la olla a la niña diciéndole que aquello era un cacharro inservible. Pero para la niña seguía siendo su olla mágica, su objeto preferido para jugar. Un día coincidió que en su colegio estaban haciendo una campaña solidaria a favor de unos pueblos de África donde sus habitantes pasaban mucha necesidad. Los alumnos que quisieran podían colaborar entregando de sus casas objetos como: utensilios para cocinar, medicinas, ropa, juguetes...
La niña decidió desprenderse de su olla de metal, reluciente como el cielo. Y ésta fue enviada a África, junto con todas las cosas que otros alumnos del colegio dieron.
La olla de metal fue a parar a uno de los poblados más pobres de África. Allí la gente no tenía casi nada para comer. Pero al ver aquella olla, cada uno del poblado trajo de su casa lo poco que tenía para ponerlo allí dentro y hacer un guiso entre todos.
Uno trajo la única patata que tenía, otro trajo la sal, otro puso el último trozo de carne que le quedaba, otro puso la poca verdura que tenía, otro llevó los seis garbanzos que le quedaban, uno trajo el último litro de agua potable que quedaba en el pozo. Otro puso la leña de su casa y otro puso lo único que tenía, el fuego.
Cuando terminaron de hacer el guiso, y se pusieron a repartirlo entre todos, se dieron cuenta de que por más cucharadas que sacaban de la olla, siempre había la misma cantidad de guiso en su interior.

No se terminaba nunca. Comieron todos hasta saciarse, y después llevaron aquella olla prodigiosa hasta otro poblado donde también padecían por el hambre, para que comieran hasta saciarse. Una vez estuvieron todos saciados, la olla quedó vacía.


Los de este segundo poblado, muy agradecidos por la comida tan sabrosa que les habían ofrecido sus vecinos, depositaron en el interior de la olla, como agradecimiento, los pocos objetos de valor que tenían: uno puso las únicas monedas que tenía, otro puso un anillo, otro puso un billete pequeño, otro un collar, otro unas pocas semillas de trigo, y otro dio unas pocas semillas de maíz. Taparon la olla y se la devolvieron muy agradecidos.
Pero cuando los del primer poblado la abrieron y empezaron a sacar lo que había dentro, se dieron cuenta de que por más anillos, semillas, monedas y billetes que sacaban de su interior, nunca se terminaban. La olla seguía igual de llena.
Entonces comprendieron que aquella olla tenía el poder prodigioso de multiplicar todo lo que la gente ponía en común y compartía cuando había una necesidad. La leyenda de la olla de metal era cierta, y ahora estaba en el único lugar donde podía estar, en manos de un pueblo que había descubierto el secreto para hacerla funcionar, un pueblo que sabía cooperar y compartir en la necesidad.
Y cuando no la usaban, la enterraban en un lugar desconocido, para que sus enemigos, los pueblos de gentes codiciosas y egoístas, no se la pudieran arrebatar.
José Real Navarro.
Preguntas para el diálogo:


  • ¿Por qué fue enterrada la olla de metal?

  • ¿Quién encontró la olla? ¿Qué intentaron hacer con ella?

  • ¿Por qué fue la olla a África?

  • ¿Por qué razón empezó a funcionar la olla en África?

  • ¿Por qué volvieron a enterrar la olla?

  • Di una frase que resuma el mensaje que te ha transmitido este cuento.

  • Ante un problema o dificultad, cuando en un grupo cada uno aporta lo que puede o tiene, las soluciones vienen con más facilidad. ¿Has tenido tú, o conoces, alguna experiencia de esto que pueda ponerse como ejemplo?

  • ¿Por qué razón imaginas que la gente del primer poblado decide llevar la Olla a su poblado vecino? ¿Por qué lo hacen si no están obligados a hacerlo? ¿Tú que hubieras hecho?

  • ¿Qué 5 grandes problemas del mundo desaparecerían si todas las personas quisiéramos compartir?



Actividad 1: Juego de la Olla
Primera parte del juego
El educador colocará una pequeña olla o cacerola delante de todos y les dirá lo siguiente:
Tenéis 9 minutos para escribir en papeles sueltos cosas que chavales de vuestra edad pueden compartir con sus compañeros o amigos. Cada cosa la escribiréis en papeles distintos. También podéis escribir en ellos cosas que no sean materiales como por ejemplo vuestro tiempo, vuestra amistad, etc.
Cuando ya no sepáis qué escribir más, entonces, por turnos, cada uno se levantará de su sitio y pondrá dentro de la olla uno de sus papeles, diciendo a los demás lo que ha puesto en él. Y así, todos los demás, siguiendo su turno, irán haciendo lo mismo.
No podréis repetir cosas que ya hayan dicho otros compañeros. Dentro de la olla sólo se pondrán papeles que no estén repetidos.
Cuando alguien se quede sin papeles, es decir, que llegue su turno y ya no tenga nada nuevo que decir para echar dentro de la olla, entonces quedará eliminado. Ganará el último que se quede sin papeles, es decir, el que escribió más cosas diferentes.
Segunda parte del juego
El educador hará sonar una música, y mientras tanto, vosotros os iréis pasando de mano en mano la pequeña olla que contiene los papeles. Cuando el educador pare la música de improviso, aquél de vosotros que tenga en ese momento la olla, cogerá al azar uno de los papeles de su interior, lo verá sin decir nada, y tendrá que decir a los demás, sin palabras ni gestos, sólo mediante dibujos en la pizarra o en un papel, el contenido del papel que le ha tocado. Los compañeros deberán adivinar lo que él quiere decirles mediante dibujos.

Tiene un minuto y medio para conseguirlo. El que se lo acierte ganará un punto. Al final ganará el compañero que más puntos haya conseguido.




PALABRAS PROHIBIDAS

Vamos a jugar a PALABRAS PROHIBIDAS (más conocido como Tabú).


Con este juego se pretende aproximar al grupo a la dura realidad que está sufriendo mucha gente cuando no se les tiene en cuenta como personas, sino que se priorizan otras cosas (beneficio, dinero, el poder…).
Para el juego se pueden forman dos equipos, o tantos como el educador considere atendiendo al número de chavales del grupo. Para ello damos una lista de palabras que habrá que adivinar. Habrá que elaborar una tarjeta por palabra. En la tarjeta aparecerá en la parte superior la palabra que hay que adivinar y debajo la lista de palabras que no se pueden decir a la hora de definir la palabra a adivinar. Os damos un listado, pero los grupos también pueden crear otras tarjetas con más palabras para los otros grupos, que tengan relación con el tema del Gesto Diocesano.
Podéis jugar simplemente a acertar palabras y el equipo que más palabras adivine en menor tiempo gana, o también podéis jugar con un tablero de este estilo, quien llegue a la meta antes gana.

tablero+juego+1



LISTA DE PALABRAS:
ECONOMÍA: dinero, crisis, mundial, banco, euro

INJUSTICIA: bueno, malo, ciego, pobre, igualdad

COMERCIO JUSTO: tienda, sur, comprar, Kidenda, Ekorropa

RECICLAR: usar, viejo, papel, plástico, vidrio

BANCO: dinero, edificio, sentar, rico, cuenta

CÁRITAS: iglesia, voluntario, pobreza, ayuda, comer

CRISIS: paro, recortes, política, economía, familia

SOLIDARIDAD: ayuda, igualdad, compartir, dinero, humanidad

SALUD: enfermo, sano, hospital, medicina, cama

TRABAJO: esfuerzo, salario,

COMPROMISO: voluntario, boda, anillo, ayuda, tiempo

PERSONA: individuo, ser humano, vivo, hombre, mujer

DERECHO: recto, carrera, abogado, humano, torcido

COMPARTIR: otros, solidaridad, dinero, dos, ayudar

JESÚS: Jerusalén, cruz, cristiano, María, José

PENSIÓN: anciano, paga, hostal, mayor, jubilación

JUBILACIÓN: trabajo, fin, dinero, mayor, tiempo

AMOR: corazón, prójimo, rojo, cariño, querer

PRÓJIMO: otro, yo, cerca, hermano, lejos

EVANGELIO: palabra, Dios, Jesús, cristiano, Biblia

POBREZA: dinero, hambre, riqueza, banco, solidaridad

ESCUCHAR: oír, atender, radio, ruido, comprender




OTROS RECURSOS

CANCIONES:

"LA PERSONA ES LO PRIMERO"

http://www.lapersonaesloprimero.es/2013/04/musica-para-afirmar-que-lo-primero-es.html


1.- Si la persona no es lo primero,
alguien ocupará su lugar:
los beneficios, la economía,
si no tal vez, será el capital.

Si la persona no es lo primero
el mundo marcha al revés.
Si la persona no es lo primero,
algo tendremos que hacer.

2.- Si hacemos propio el sufrimiento
del hermano de aquí y de allá
nos convertimos en mensajeros
de abrazos tiernos, fraternidad.

Si la persona no es lo primero
el mundo marcha al revés.
Quien llora y sufre irá primero,
¡dale la vuelta otra vez!

3.- Si la persona no es lo primero,
quien tenga más, pisoteará
nuestras razones, nuestros derechos
no podremos siquiera opinar.

Si la persona no es lo primero
el mundo marcha al revés.
Si va delante el usurero,
algo habrá que remover.

4.- Si construimos un mundo nuevo,
poniendo al centro la humanidad
un sueño bueno irá naciendo
creando todos comunidad.

Si la persona no es lo primero
el mundo marcha al revés.
Si la persona no es lo primero,
algo tendremos que hacer.



CORTOMETRAJE

El vendedor de humo: http://www.youtube.com/watch?v=dwWqMgddes4


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