De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[10] Bando, abad en el monasterio de Fontanela en Francia, aviéndole él edificado con Guidón, su sobrino, acabándoseles el dinero y teniendo necessidad, proveyóles la reina Matilde, amonestada del Cielo que assí lo hiziesse, embiándoles un carro de provisión. Mas después procuró trabajar él y los que con él estavan, y con el fruto de su trabajo se sustentavan, y hazían esto porque no pareciesse que tentavan a Dios pidiéndole por milagro lo que ellos por sí podían alcançar. De donde se infiere que hazen mal los que, pudiendo socorrer a su necessidad trabajando, les parece que son dignos y merecedores de ser sustentados por ángeles, y por lo mismo deven ser notados de presumptuosos, y aun culpados por ociosos. Es de Marulo, libro tercero.
[11] Venerio Abad, haziendo vida solitaria en la isla Palmaria, que dista ocho millas de la ciudad Lunense, sustentávase con hierbas y frutas silvestres. Quiso un día hazerse agricultor. /(360v)/ Tenía una medida de cebada, y en el proprio día cabó la tierra, sembró la cebada y cogió sementera. Y en este milagro se remedió la necessidad de aquel hombre, y se infirió dél que semejante exercicio era grato a Dios, porque si no le agradara, nunca con tanta brevedad se sembrara y cogiera. Es de Marulo, libro tercero.
[12] Estéfano, anacoreta en Marcotilde, claro en santidad de vida y en milagros, aunque era mal sano, ciertas horas del día trabajava de manos, haziendo cestas de palmas, teniendo por mayor enfermedad la ociosidad. Es de la Historia Tripartita, libro octavo, capítulo primero.
[13] Daniel Egipcio, abad y sacerdote en el monasterio escitiótico, assí como no tenía por inconveniente después de los exercicios espirituales el trabajar de manos, assí no le era vergonçoso llevar a vender a la ciudad las cestas que hazía, y del precio, dexando lo necessario para su sustento, lo demás distribuía a pobres, y con esto evitava el estar ocioso, y era piadoso con el próximo, y dava exemplo a otros del modo como avían de vivir, acreditando lo que él hazía con milagros. Es del De Vitis Patrum.
[14] Arsenio Abad fue visto diversas vezes, estando trabajando de manos, derramar lágrimas, y es indicio que pensava en otra cosa de lo que hazía; las manos estavan atentas al trabajo, y el espíritu meditava en Dios, y con su desseo derramava lágrimas. ¡Oh varón celestial, que entre el trabajo gustava de la dulçura del Cielo! Es del Metafraste.
[15] Filoronio Sacerdote, haziendo vida de ermitaño en un monte de Galicia en España, parte del tiempo gastava en la oración, y parte en tra- bajar | de manos, y con esto tuvo espensas para hazer largas peregrinaciones. Fue a Roma y a Jerusalem, y porque nunca dexó de trabajar con ayunos y vigilias, mereció gozar de la quietud del Cielo. Es de Marulo, libro tercero.
[16] Arquebio Monge, trabajando de manos con los otros monges de su monasterio, él doblava el trabajo para pagar deudas que tenía su madre, a la cual no conocía cuando entró en religión, mas certificado allí que la tenía, y que la molestavan por deudas, con su trabajo las iva pagando. De modo que Arquebio guardó el precepto de Dios, remediando a su madre puesta en necessidad, y evitó la ociosidad, añadiendo al dolor trabajo. No faltó en el monasterio a la obligación de monge acerca del culto divino, y acrecentó la obra de caridad, teniendo compassión de la miseria agena. Es de Cassiano, capítulo treinta y ocho. El mismo Arquebio, viviendo en soledad en una isla del Nilo, llegando allí Cassiano y queriendo residir algún tiempo en la misma isla, Arquebio le dio su celda, con todo lo que en ella tenía, diziendo que le convenía ir a otra parte. Passando algún tiempo, bolvió a la propria isla, y con grande trabajo labró otra celda, y con el mismo color y dissimulación la dio a otros solitarios que llegaron allí. Edificó otra tercera celda, como dize también Cassiano en el capítulo treinta y siete, y la diera si viniera huésped que la desseara. Con esta liberalidad invitava al servicio de Dios a los estrangeros, y con esta fingida ocasión les hazía aceptassen su ofrecimiento, y con el trabajo guerreava a la ociosidad, y no sentía la pena del trabajo en tanto que se exercitava en obras de piedad. Refiérelo Marulo, libro tercero. /(361r)/
[17] Siendo Pacomio Abad en el monasterio de la Tebaida, donde avía mil y quinientos monges, todos trabajavan de manos, y no sólo tenían para el sustento, sino que les sobrava para embiar a pobres fuera del convento. Trabajavan su carne para sujetarla al espíritu. Es del De Vitis Patrum.
[18] Paulo, abad en el desierto de Egipto, llamado Porfirión, como para su sustento le fuesse bastante un huerto que tenía, con el fruto de las palmas, de que avía grande abundancia en aquella parte, gastava algunas horas cada día en hazer cestas de las hojas de las mismas palmas, y al cabo del año quemava las cestas, porque su celda estava apartada de poblado muchos días de camino, y ni podía cómodamente venderlas, ni darlas de gracia. Y assí el cotidiano trabajo no le servía sino de huir la ociosidad, y si se dexara llevar del ocio y pereza, ni viviera solo en el desierto, ni llegara a la cumbre de perfeción donde llegó, porque la ociosidad enseña mucha malicia. Es de Cassiano, libro décimo, capítulo veinte y cuatro.
[19] Simeón, monge natural de Italia, fue a Egipto, y en una isla que haze el río Nilo, de que se ha hecho mención, donde habitavan solitarios, quiso hazer vida, y porque no sabía oficio alguno, sino sólo escrivir letra latina, lo que allí, por no aver quién la leyesse, era impertinente, temíase de los otros monges que no perseveraría, faltándole el modo como ganar el sustento. Lo cual advertido de un santo viejo, concertóse con él que le trasladasse las Epístolas de San Pablo, dándole a entender que las quería para un hermano suyo, el cual residía en Italia, y desta manera le proveía de lo necessario a la vida. Y asseguróse | que ni por la falta del sustento, o sobra de ociosidad, dexaría el estrangero la vida de solitario que avía escogido. Es de Cassiano, libro quinto, capítulo treinta y nueve.
[20] Doroteo, abad en los desiertos de Egipto, dormía poco de noche, y dexando algún tiempo a la oración, lo demás gastava en hazer espuertas de palma. Otras vezes buscava piedra, que traía en sus ombros, y juntava tanta, con que edificava celdas, las cuales ofrecía a los que las querían. Y el precio de las espuertas dava a pobres. Y assí, siempre trabajando y repartiendo el precio y fruto de sus trabajos con próximos, evitó la ociosidad y exercitó la caridad. Es de la Historia Tripartita, libro octavo, capítulo primero.
[21] Eufrasia, monja en la Tebaida, sin los trabajos en que se ocupava del orden, comunes a todas las religiosas, añadía ella otros, como el que se ha dicho en otro Discurso, de mudar un montón de piedras de un lugar a otro y bolverlas donde primero estavan, no obstante que domava su cuerpo con ayunos y vigilias, temiendo que si procedía algo remisamente con él, alguna centella del ardor juvenil no levantasse incendio en su coraçón, y para prevenir este daño usava de remedio semejante. Y no se engañó, pues con esta diligencia vivió santamente y murió en el Señor. Es del De Vitis Patrum.
[22] Santa Isabel de Hungría, y assí ella como las que tenía a su cargo, antes y después de biuda, procurava se exercitassen en obras de manos, hilando lana y lino, texiendo y cosiendo, con lo cual conservó su honestidad y adelantó su humildad. Y es cierto que para ir a la quiete /(361v)/ y descanso de la gloria es proprio y muy acertado camino el del trabajo en esta vida. Dízelo Marulo, libro tercero.
[23] San Antonio, arçobispo de Florencia, yendo camino y entrando en cierto pueblo, vido sobre una pobre casa assentados muchos ángeles en figura humana. Supo que estava allí una viuda con tres hijas muy pobres, y casi desnudas, entendiendo en obras de manos. Mandólas probeer largamente, y passando por allí otra vez, don- de | avía visto los ángeles, vido muchos demonios. Mandó entrar dentro y que visitassen aquellas mugeres, y halláronlas que con la limosna que les avían dado, por ser tan abundante, se avían vestido profanamente, y estavan mano sobre mano, sin querer trabajar. Propuso de aquí hazer limosna limitada a semejantes personas, por no darles ocasión a ser floxas y pereçosas. Es de Vicencio Mainardo en su Vida, y refiérelo Laurencio Surio, tomo tercero. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] Gorgo, hija de Cleomenes, viendo a Aristágoras que le calçava un paje el calçado, preguntó a su padre si tenía aquél manos. Dízelo Plutarco en sus Morales.
[2] Escipión Africano, preguntado qué hazía cuando estava solo, respondió que nunca estava más ocupado que cuando estava solo. Dio a entender en esta respuesta que si estava desocupado de oficios de la República, no se dava a la ociosidad, sino que se entretenía, a lo menos con el pensamiento, en imaginar grandes cosas. Es de Sabélico, libro segundo.
[3] Domiciano, emperador de Roma, tenía inclinación a no estar ocioso, y empleávase en cosas de poco momento. Con una ballestilla andava a caça de las moscas de su aposento, y matávalas. Y de aquí vino a dezir cierto criado suyo un donaire, que, preguntado quién estava con el emperador, respondió:

-Ni una mosca.

Refiérelo Sabélico, libro segundo.
[4] Plinio, en el libro diez y ocho de Natural Historia, capítulo sexto, dize que Cayo Furio Cresino tenía una he- redad | pequeña, y cogía mucho fruto. No faltó quién le calumniasse que hurtava de los vezinos. Fue acusado delante de Espurio Albino Edilcurul. Diole plaço para responder. Temió la sentencia, aviendo de passar por botos de las tribus, que eran las colaciones o parroquias de Roma. Determinó sacar a la plaça los instrumentos con que labrava su campo, y una hija robusta y varonil. Los instrumentos eran escogidos todos, de buena madera, de hierros y azeros cumplidos; las açadas, grandes, las rexas, pesadas, los bueyes, hartos. Puesto todo en la plaça, y mirado y alabado de los presentes, estando los juezes delante, propuso:

-Dezísme, señores, que como en pequeña heredad es el fruto grande, que lo hurto o soy hechizero. Los hechizos son éstos, los que me ayudan a hurtar son éstos, y pésame que no puedo mostrar aquí las velas, los sudores, los cuidados, las fatigas, que yo y esta mi hija passamos de noche y de día, tarde y mañana, para hazer mi campo fértil.

Oído esto, fue dado por libre.
Fin del Discurso de Obras de manos. /(362r)/

DISCURSO CINCUENTA Y NUEVE. DE LA ORACION

Escrívese en el segundo libro del Paralipomenon, capítulo catorze, que vino a hazer guerra a Asa, rey de Judá, Zara, rey de Etiopía, con grande número de etíopes. Asa hizo la más gente que pudo, y salió contra él. Mas visto el grande poder del enemigo, porque señala la Escritura que llegava el número a diez vezes cien mil hombres, con trezientos carros falcados, que eran instrumentos para destruir muchos reinos de Judá, ocurrió a Dios, hizo oración humilde y devota, confessando su flaco poder, y que a su Magestad tan fácil le era vencer a muchos como a pocos. Y desta manera le favoreció, de suerte que los enemigos fueron rotos y destruidos, y él quedó con la victoria y despojos, y es figura de que por la oración somos libres de las sujeciones y tentaciones de los demonios, y de otros graves peligros, y se consiguen bienes sin número, como parecerá en los exemplos puestos en este Discurso.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]



[1] Cuán dados a la oración ayan sido los santos, la eficacia en orar, las molestias y tentaciones que por el demonio ayan padecido en tanto que oravan, quien de veras lo considerare, muy de veras será aprovechado, aviendo de seguir tan santo exercicio; siendo verdad del Cielo, y dicha por la boca de Cristo, como afirma San Mateo en el | capítulo séptimo, que todo cuanto pidiéremos en la oración, que nos sea conveniente, lo alcançaremos. «Pedid -dize el Redemptor-, y daros han; buscad, y hallaréis; llamad, y oíros han. Porque cualquiera que pide, alcança, quien busca, halla, y al que llama, se le abre la puerta».
[2] Por la oración de Abraham, la muger y concubinas de Abimelech, rey de Geraris, que eran estériles, vinieron a concebir, y se gozaron con el nombre de madres. Y nosotros, si dignamente hiziéremos oración a Dios, llenos de su gracia, seremos abundantes con fruto de virtudes. Es del Génesis, capítulo veinte.
[3] Las plagas de Egipto cessavan haziendo Moisés oración, y multiplicávanse cuando, endurecido Faraón, bolvía a no querer obedecer los mandamientos de Dios, para que se entienda que con la oración se evitan los males y daños, y con la obstinación, se aumentan. Es del capítulo dézimo del Éxodo. El mismo Moisés, cuando el pueblo israelítico, guiado por su capitán Josué, peleava en campo abierto contra el rey Amalec, estando en lo alto de un monte, siempre que levantava las manos para orar, vencían los israelitas, y cuando las dexava caer y afloxava en este exercicio, eran vencidos. Para vencer ha de aver perseverancia, y assí, no cansándosele las manos a Moisés, sino teniéndolas levantadas hasta puesta del Sol, quedó su pueblo enteramente con la victoria de sus enemigos. El mismo, cuando el pueblo ofendía a Dios, orava por él, y le aplacava. /(362v)/ En el capítulo nono del Deuteronomio , dize: «Derribéme en la presencia de Dios por cuarenta días y cuarenta noches, en los cuales humilmente le rogué que no los castigasse, como avía hecho la amenaza». A María, su hermana, orando sanó de lepra, y de la misma suerte detuvo la peste que se apoderava del pueblo. Y cuando murmurando el pueblo y levantando sedición contra los dos hermanos, descendió una llama en su defensa contra los sediciosos y alborotadores, Moisés dixo a Aarón que ofreciesse el Timiama, y haziendo él oración, cessó aquella plaga. Y finalmente, cuando murmuraron contra Dios en el desierto, y se le pusieron serpientes delante que los emponçoñavan, ocurrió Moisés al ordinario remedio; hizo oración por ellos, y mandándole Dios que levantasse en alto una serpiente de metal, vista que fue de los mordidos y rabiosos, sanaron. Herido estava el linaje humano con la mordedura de la serpiente antigua del demonio, mas, teniendo Dios misericordia dellos, estando su hijo Jesucristo colgado en la Cruz, siendo visto y reverenciado, siguiendo y guardando su Ley Santa, son sanos. Refiérelo Marulo, libro segundo.
[4] A la oración de Josué, el Sol y la Luna estuvieron sin moverse, hasta que venció a los enemigos de Dios y suyos, y dize la Escritura, en el capítulo dézimo de su Libro, que no fue antes ni después tan grande día, obedeciendo el Señor a la boz del hombre, y peleando por Israel.
[5] Ana, muger de Elcana, hazía oración con tanto ferbor, que al sacerdote Helí le pareció que estava borracha. Díxoselo, y respondió ella:

-No he bevido vino, ni cosa que pueda em- borrachar, | sino que he derramado mi alma, y descubiértola en la presencia de Dios.



El hombre, porque vido solamente el rostro exterior, pudo engañarse, mas el escudriñador del coraçón y alma, que es Dios, vido la compunción de la que orava, y teniendo della misericordia, concedió su ruego. Y la que primero, por ser estéril, era menospreciada, después, siendo madre, fue más honrada que muchas madres, aviendo parido a Samuel, que fue sacerdote y profeta, y governó el Pueblo de Dios muchos años. Es del Primero de los Reyes , capítulo 1.
[6] David, siete vezes al día hazía oración, de donde tomó la Iglesia documento de las Siete Horas Canónicas, que tiene de costumbre. Con qué afecto y ferbor de espíritu orasse, dízelo en el Salmo ciento y diez y ocho: «Clamé de todo coraçón; Señor, óyeme». Claman de coraçón los que oran con el espíritu y mente, no los que sólo con la boca, meneando los labios, y estando totalmente y de propósito sin atención. La oración déstos es infrutuosa, la de aquéllos, muy frutífera. Aquélla alcança lo que pide, ésta no merece ser oída.
[7] Daniel, varón de desseos, entró en el cenáculo y parte superior de su casa, y abriendo las ventanas a la parte de Jerusalem, estando él captivo en Babilonia, tres vezes al día, las rodillas en tierra, hazía oración a Dios. El que quisiere orar, imite a este santo Profeta: entre en lo interior de su alma, levante sus desseos al Cielo, abra las ventanas de pura y sincera intención, para que esté abierta la puerta al Espíritu Santo; mírese si es Jerusalem, despreciando y teniendo en poco las cosas de la tierra, y amando las celestiales, y en un día se arrodille /(363r)/ tres vezes confessando la Trinidad de las personas y la unidad de la essencia, creyendo en Dios, confessándole y sirviéndole, y con esto se impetrará lo que se pide, conviniendo al que lo pide. Grandes secretos alcançó este santo Profeta Daniel de la venida de Cristo al Mundo, ayudándole a esto que tuvo más oración que otros. Y assí lo dixo en el capítulo nono: «Puse -dize- mi cabeça en el Señor Dios Mío, rogué y porfié con ayuno, saco y ceniza». Refiérelo Marulo, libro segundo.
[8] Por la oración de Elías Profeta cessó de llover tres años y medio. Tornó a hazer oración, y llovió, y la tierra dio fruto. A la biuda Saretana, que le recibió y dio de comer en su casa en tiempo de hambre, ni le faltó harina ni óleo, y la que muriera de hambre, por el beneficio del hospedaje tuvo vida, y su hijo difunto, por su oración resuscitó. Y por la misma cayó fuego del Cielo, que abrasó por dos vezes dos capitanías de a cincuenta soldados que embiava el rey Ochozías a prenderle, lo cual no hizo por vengarse dellos, sino para que se temiesse el poder del verdadero Dios, aviéndole dexado muchos de aquel pueblo por adorar a Beelzebub, tenido por Dios de los acheronitas. Después desto, aviendo de passar el Jordán, acompañándole Eliseo, su discípulo, hirió con su palio las aguas, y dividiéronse, de modo que passaron a pie enxuto de la otra parte. Y si en el palio o capa de Elías avía tanta virtud, ¡cuánto mayor la tendría su oración, con la cual descubrió grandes secretos del Cielo y alcançó cosas que estavan por venir, y teniendo vida y sentido fue trasladado a donde le tiene Dios guardado para que predique contra el Anticristo! Es del Tercero de los Reyes, capítulo diez y | siete, y diez y ocho.
[10] Eliseo Profeta, cerca de Hiericó, por medio de la oración tornó de amargas que eran, las aguas, dulces y sabrosas, y la tierra mudó su natural, tornándose fértil de estéril. Subiendo a Betel ciertos mochachos que burlavan dél, maldíxolos, no por vengar su injuria, sino la ofensa hecha contra Dios, y salieron ossos que los despedaçaron. En Samaria, teniendo lástima de una muger biuda pobre, la remedió con henchirle de óleo, mediante su oración, todas las vasijas que tenía en su casa y bezindado, con que pagó deudas y tuvo con que passar la vida. Resuscitó el hijo de su huéspeda; tornó dulce un manjar desabrido que tenían para comer ciertos hijos de profetas; con veinte panes dio de comer a cien hombres; sanó de lepra a Naamán Siro; hizo nadar sobre las aguas del Jordán el hierro de una hacha. Cercado de enemigos en Dotain, fue libre dellos, hiriéndolos de ceguedad. Estando en el sepulcro, y juntando a su cuerpo otro de un difunto, resuscitó, para que se entienda la virtud que tenía vivo, pues estando muerto, dio a otro muerto la vida. Es del Cuarto de los Reyes, capítulo quinto, sexto y treze.
[10] El profeta Jonás, en las entrañas del pece hizo oración, y al día tercero, por mandado de Dios, fue echado en tierra de Nínive. Y refiérese en su Libro, capítulo tercero.
[11] Judit, entrando en su oratorio, teniendo vestido un cilicio, y bañada su cabeça con ceniza, postrada en tierra, hizo oración a Dios, y alcançó de su Magestad que su patria fuesse en un día libre de la opressión de los assirios. Atrevióse a hazer un hecho memorable en todos los siglos, de matar con sus manos, entre muchos millares /(363v)/ de hombres armados, a Holofernes, su capitán, y enemigo del Pueblo de Dios. El cual muerto, los demás, muertos de miedo, fueron puestos en huida. Si como Judit oró, orássemos, sería Satanás vencido, huirían los vicios, y el ñudo de las malas tentaciones se rompería. Es del Libro de Judit , capítulo noveno.
[12] Ezequías, rey de Judá, estando en grande peligro, por su oración, un ángel, en una noche mató ciento y ochenta y cinco mil hombres de los assirios, en el real de su rey Senaquerib. Y assí, al que no eran de provecho las armas, aprovechó la oración. El mismo Ezequías, estando a punto de morir, y aviéndole certificado de su muerte el profeta Isaías, bolvióse a la pared, por estar a aquella parte el templo de Dios. Hizo oración con lágrimas, y alcançó otros quinze años de vida. Es del Cuarto de los Reyes, capítulo veinte.
[13] Siendo rey de Judá Josafat, vinieron contra él los moabitas y idumeos, y estando cerca de Jerusalem, el santo rey no tuvo otro remedio sino irse a Dios y pedirle remedio, acompañando a su oración ayuno. Salió de la ciudad, y sin sacar espada él ni su gente, los contrarios, unos con otros, vinieron a las manos y se mataron miserablemente, y los hebreos no tuvieron dificultad en vencer, sino en llevar a la ciudad los despojos, que con estar cerca de donde fue la pelea y darse buena prissa, tuvieron bien tres días quehazer. Es del Segundo del Paralipomenon, capítulo veinte.
[15] Susana, estando ya sentenciada a muerte por los inicuos juezes, exclamó al Señor, y Él oyó su boz y despertó el espíritu de Daniel, moço de poca edad, que a los inicuos viejos | convenció de mentira y falso testimonio, y los sentenció a la pena del Talión, de suerte que las piedras que se avían levantado para Susana llovieron sobre ellos. Los acusadores eran dos, eran viejos, eran presbíteros; el número, la edad y la dignidad pedía que se les diesse crédito, mas invocado con la oración de Susana el que sabe lo secreto de los coraçones, no permitió que la honestidad padeciesse infamia, ni la inocencia muriesse. Es de Daniel, capítulo treze.
[16] Tobías hizo oración con lágrimas, y como huviesse perdido la vista por cierto accidente, baxando el Angel San Rafael del Cielo a la Tierra, dio orden como fuesse curado y quedasse sano; tanto valió derramar lágrimas en la oración. Y refiérese en su Libro, capítulo segundo. También Tobías el Moço, hijo suyo, con oración començó sus bodas, y fueron felicíssimas. Desposóse con Sara, hija de Raguel, y antes que se juntassen, tres noches enteras, en un mismo aposento, las passaron en oración, y con esto la que se vido siete vezes biuda en la primera noche que se casava, por tener Asmodeo Demonio cargo de matarle los maridos, con Tobías, que començó la boda y casamiento orando, gozó aquel estado. Y refiérese en su Libro, capítulo octavo, donde se declara que las oraciones déstos eran presentadas a Dios por el Angel San Rafael, para que se entienda que si queremos acertar a pedir en la oración, sea lo que dignamente puedan referirlo en la presencia de Dios sus ángeles, y deleite sus orejas el oírlo.
[17] Los macabeos, tanto con la oración como con las armas peleavan, y alcançavan victorias de sus enemigos. Diversas vezes, hecha oración, sólo /(364r)/ confiando en Dios, salían contra los enemigos, y con poca gente vencían grandes exércitos. Una vez, con tres mil hombres casi desarmadoas, venció Judas Macabeo el exército de Gorgias, que era de cinco mil de a pie y mil de a cavallo, bien armados. Otra vez, con diez mil hombres venció a Lisias, que traía consigo sesenta mil hombres de a pie y cinco mil de a cavallo. Y otra vez, con tres mil hombres venció al exército de Nicanor, que era copiosíssimo, quedando él muerto, y sus reales, destruidos. Estas victorias ganaron los macabeos, no tanto por medio de los soldados de Judas, que eran pocos, cuanto por las oraciones del mismo Judas, que eran gratas a Dios. Es del Primero de los Macabeos, capítulo siete.
[18] Ana, viuda de quien haze mención San Lucas, capítulo segundo, nunca se apartó del templo, exercitándose en ayunos y oraciones el día y la noche. En este exercicio mereció verla Jesucristo en el templo, y visto, creyó en Él, y creyendo, dixo profecías altas y maravillosas del mismo Salvador. Todos estos vienes grangeóselos no sólo la castidad vidual, ni sólo el ayuno, sino ambas cosas, juntando con ellas la oración continua.
[19] Por exemplo de la muger cananea se vido que importa mucho aver en la oración fe, paciencia y humildad. Creyó que podía Cristo sanar su hija, y despreciada (al parecer), no dexó de suplicar, y siendo comparada a perra, no sólo no contradixo, sino que se allanó y tuvo por perrilla vil y desechada, por lo cual mereció oír:

-Muger, grande es tu fe. Hágase lo que pides.

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