De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[12] Bien contrario de semejante vicio de avaricia fue Tolomeo, hijo de Lago, el cual con grande gusto enriquecía a sus amigos y dava a todos, diziendo que más felice haze el enriquezer a otros que a sí. Es de Eliano, libro treze.
Fin del Discurso sexto de Avaricia. |

DISCURSO SÉPTIMO. DE AVISO DE DICHOS Y HECHOS

Mal consejo es querer perder por aver perdido, y locura es no querer aprovechar por aver desaprovechado. Si no puedes salvarte por la innocencia, procura salvarte por la penitencia. Si no puedes ser Catarina o Cecilia, trabaja por ser María Magdalena o Egipciaca. Si perdiste la juventud, no quieras perder la ve- jez. | Si hasta aora biviste en el golfo del mar, trabaja por morir en el puerto. Este Discurso trata de Aviso de dichos y hechos.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]



[1] Abraham, passando en Egipto, mostró mucha prudencia y aviso en dezir de Sara, su muger, que era hermana suya, porque, siendo como era muy hermosa, pretendieran los egipcios matarle por quitársela. Y no mintió en dezir que era su hermana, por /34r/ ser costumbre entre los de su nación llamarse hermanos los parientes cercanos, y Sara era sobrina de Abraham. También se mostró avisado cuando vido que se levantavan pleitos y diferencias entre sus pastores y los de Lot, su sobrino, en hazer que se apartassen unos de otros. Y lo mismo cuando ya se vido viejo, en repartir con sus hijos parte de su hazienda y dexar lo principal a Isaac, escusando de esta manera entre ellos pleitos y rebueltas que pudieran suceder en su muerte sobre lo que a cada uno pertenecía. Es del Génesis, capítulo doze, treze y veinte y cinco.
[2] Rebeca tuvo grande aviso para procurar que Jacob, su hijo, alcançasse la bendición que le pertenecía por el mayorazgo. Y después le hizo que se ausentasse de aquella tierra hasta que la ira de Esaú, su hermano, que tenía contra él, cessasse. Es del Génesis, capítulo veinte y siete.
[3] Pretendía Laba servirse de la industria y trabajo de Jacob con poco o ningún premio. Y bastó su aviso y discreción para se pagar bien, poniendo baras descortezadas a la vista de las ovejas cuando concebían, siendo suyos los corderos manchados que ellas parían, que eran los más y mejores. También tuvo aviso cuando salió a él Esaú, su hermano, a la buelta que bolvía a su tierra, y entendió que le tenía enojado y le podía venir dél daño, que le embió dones y dividió sus mugeres y hijos, porque de una vez y con ímpetu no lo perdiesse todo, y poniendo en más seguro lugar lo más precioso y estimado dél. Es del Génesis , capítulo 30 y 32.
[4] Josef sapientíssimo se mostró en declarar a Faraón su sueño, y muy avisado aconsejándole el remedio que devía procurar contra la hambre que se esperava. También mostró aviso con sus hermanos en el modo que tuvo para reprehenderles el mal que hizieron en procurarle la muerte y en venderle. Refiérese en el Génesis , capítulo cuarenta y uno, y cuarenta y cuatro.
[5] Rigiendo Josué el pueblo hebreo y haziendo guerra a la gente que estava en la Tierra de Promissión, fue roto su exército por los vezinos de la ciudad de Hai algunas | vezes. Él consultó el negocio con Dios y usó de grande aviso, porque puso cinco mil hombres en una celada de la otra parte de la ciudad, y acometió a los enemigos. Salieron a él; él dio muestra de que tenía temor y ívase retrayendo. Los de Hai, acostumbrados a vencer, salieron en su alcance hasta que los tuvieron retirados de la ciudad, que levantó Josué en alto un hielmo y, visto por los que estavan en celada, que era ésta la seña que esperavan, entraron en la ciudad y, apoderándose della, pusieron fuego en diversas partes, y levantado el humo y la llama, viéndolo los vezinos en la batalla dónde estavan, desmayaron y huyeron. Los hebreos rebolvieron sobre ellos y mataron en el campo y dentro de la ciudad doze mil personas. El rey fue preso y Josué le mandó ahorcar y echar su cuerpo en una hoya, y sobre él mucha piedra. Hízose este castigo en aquella gente mereciéndolo sus pecados. Iva el mismo Josué con grande vitoria, apoderándose de la Tierra de Promissión, poniendo temor a los que eran señores della; entraron en este número los gabaonitas y usaron de grande astucia para quedar en sus casas sin perderlas con las vidas, como sucedía a los vezinos. Nombraron algunos dellos por embaxadores a Josué y, fingiendo que eran de tierra muy distante, dándole assí a entender sus vestidos y aparato de campo, vistos y oídos por Josué, y creyendo que no eran de los encartados, como él desseasse tener por amigos a los que no le avía declarado Dios por enemigos, a los cuales por su mandado quitava las tierras, fácilmente hizo paces con ellos, y confirmólas el pueblo con juramento. Mas, siendo descubierto el engaño, usó Josué de aviso, que les guardó las vidas como estava obligado por el juramento, mas quiso que sirviessen de esclavos. Es del Libro de Josué, capítulo octavo y noveno.
[6] Viendo Jetro, suegro de Moisés, el inmenso trabajo que tenía averiguando pleitos de los hebreos, en que todo el día se ocupava, aconsejóle que señalasse algunos varones temerosos de Dios, verdaderos /34v/ y bien entencionados, a los cuales ocurriessen los negocios de menor peso, viniendo a él los graves y de importancia. Es del Éxodo, capítulo diez y ocho.
[7] Eglón, rey de Moab, con tiranía y fuerça grande sujetó al pueblo hebreo por diez y ocho años, tratándolos cruelmente. Dieron vozes a Dios y proveyólos de un valiente hombre llamado Aod, para que los librasse de aquel tirano, como los libró con un hecho que hizo de mucho aviso. Fingióse embaxador de los hebreos, y con un buen presente fue al rey Eglón, y, aviéndosele dado, dixo que le quería hablar en secreto. El otro, ciego con el interesse recebido, hizo salir de su aposento toda la gente. Quedó Aod con él, el cual llevava de secreto una daga, y con ella hirió al rey, que era gruesíssimo de carnes, y se la dexó dentro del cuerpo. Y, quedando muerto, salió por una puerta y púsose en cobro. La tiranía de Eglón mereció esta muerte, y con ella el Pueblo de Dios cobró su libertad. Dízese en el capítulo tercero del Libro de los Juezes.
[8] El aviso con que Gedeón venció a los madianitas, de las hachas que puso encendidas dentro de los cántaros, y el sonar las trompetas, fue dado de Dios, y mandóle usar dél, como parece en el capítulo octavo de los Juezes.
[9] Grande fue la maldad y pecado que cometieron los de la tribu de Benjamín, que, hospedándose cierto levita con su muger una noche en su ciudad, hiziéronles fuerça, a él queriendo matarle y a ella quitándole su honra. Y fueron tantos los que la oprimieron por toda la noche que murió la muger. Su cuerpo dividió el marido en partes, repartiéndole por las demás tribus, declarándoles el caso; por donde tomaron armas contra aquella tribu y le hizieron guerra, defendiéndose ellos maravillosamente y quedando dos vezes con vitoria. Mas a la tercera usaron los hebreos de un buen aviso con una celada encubierta, incitándolos a la pelea, en la cual fueron vencidos los de Benjamín, y a los que huían diéronles lugar los hebreos para que fuessen a dar en la cela- da | que estava cerca de la ciudad de Gabaa. Mas, siendo descubiertos, tuvieron otra refriega, donde murieron muchos. Entraron los hebreos en la ciudad y destruyéronla a fuego y a sangre, donde también murió gente, y fue el número de los muertos de la tribu de Benjamín veinte y cinco mil personas. Y quedaron con vida solos seiscientos hombres y la tierra toda asolada. Es del capítulo veinte del libro de los Juezes.
[10] David muchas vezes y en diversos trances se mostró avisado, aunque excedió a muchas otras una, en que, hallándose en presencia del rey Aquis y siendo conocido que era el que mató al gigante Goliat, y grande perseguidor de los filisteos, vido David que corría riesgo su vida; fingióse loco y hizo cosas de loco, por lo cual se libró de aquel peligro, despreciándole el rey como a hombre sin juizio. Es del Primero de los Reyes, capítulo veinte y uno.
[11] Quiso argüir Natán Profeta a David de su adulterio y homicidio, y trúxole con grande aviso un exemplo de dos hombres, un rico y otro pobre. El pobre no tenía más de una oveja, que regalava y echava en su propria cama, y la hazía comer a su mesa; el otro, rico de ovejas, vino a quitar al pobre aquella sola que tenía. Oído por David juzgó que merecía muerte quien tal delito cometió. El profeta le declaró ser él mismo y le provocó a contrición y penitencia. Es del Segundo de los Reyes, capítulo 12.
[12] Estando en desgracia de David Absalón su hijo, por la muerte que dio a Amnón, su hermano, una muger tecuites entró a hablar al rey, y las razones que le dixo fueron tan prudentes y eficaces que salió con el perdón en la mano para el infante. Y lo que no hizo antes el afeto de padre, ni pudo hazer todo el reino, que pedía a David, solicitándolo Joab, su capitán general, que perdonasse al moço Absalón, todo lo acabó el aviso de aquella discreta muger. Es del Segundo de los Reyes, capítulo catorze.
[13] Abigail, muger de Nabal Carmelo, prudentíssima fue en remediar el daño que su marido hizo tratando mal a los mensajeros de David, por lo cual venía él con intento de asso- lar /35r/ la casa y no perdonar a persona. Mas ella, que se le traslució, con un buen presente le salió al camino, y supo dezirle tales palabras que le aplacó, y quedó tan acreditada con él que, muriendo desde a poco su marido, David la recibió por muger, y, siéndolo antes de un ganadero, después vino a ser reina. Es del Primero de los Reyes, capítulo veinte y cinco.
[14] Avisada y discreta se mostró Noemí, suegra de Rut, en darle consejo que fuesse a espigar al campo de Booz Patriarca, y el modo que tuvo con él hasta ganarle por marido y quedar con honra y hazienda, y después con hijo y generación, que era lo muy preciado entre los hebreos. Es del Libro de Rut, capítulo segundo y tercero.
[15] La reina Saba, por presumir de avisada y sabia vino del cabo del mundo a ver lo que Salomón alcançava en este particular y, estando con él, en las preguntas que hizo se mostró más sabia que algún sabio en dar respuestas, y cuanto más en esto alcançó, más se admirava de lo que sabía Salomón. Y no era mucho que se mostrasse Salomón sabio, pues tuvo a Dios por Maestro, sabiendo dél lo que supo por ciencia infusa y dada graciosamente del Cielo, sin atravessar Escuela de Atenas, ni aver entrado en General de París o Salamanca. Aunque de lo mucho que supo aprovechóse poco para sí, pues anda su salvación en opinión en las escuelas, donde él no anduvo, y uno dize: «Sí, en el Cielo está», otro dize: «No, sino que se condenó». No lo aya Dios permitido por su misericordia, que hombre que fue instrumento del Espíritu Santo, escriviendo tantas verdades católicas, se condenasse. De la reina Saba se haze mención en el Tercero de los Reyes, capítulo 10, y por San Mateo, capítulo 12, y por San Lucas, capítulo 11.
[16] Viniendo a tratar del mismo Salomón, es de saber que pidió a Dios sabiduría, siéndole dado libre escoger para lo que quisiesse demandar. Y assí se le concedió, como pareció luego en un maravilloso exemplo, porque, viniendo a pedirle justicia dos mugeres de ruin nombre y peor vida, refirieron en su presencia que cada una te- nía | su hijo, y que, muriéndosele a la una el suyo, le avía llevado a la otra, viviendo ambas en una casa, y puéstosele muerto a su lado, y llevádole el suyo vivo. La otra negava que fuesse sino suyo el hijo que traía en sus braços. Visto por el rey que faltava prueva y que no avía por qué creer más a la una que a la otra, mandó que el hijo vivo se dividiesse en dos partes y se diesse a cada una su parte. La que de veras era su madre enternecióse, y pidió al rey que se le diesse vivo a la otra, la cual dezía obstinadamente:

-No ha de ser sino que lo mandado por el rey se cumpla.

Visto por él, y saliendo con lo que pretendía en aver mandado dividir el niño vivo, que era para saber la verdad, dio por sentencia difinitiva que se diesse el hijo a la que defendía que no muriesse, porque era afeto de verdadera madre. Esta sentencia tan avisada agradó a todo el pueblo, y alabaron a Dios por averles dado rey tan sabio. Es del Tercero de los Reyes, capítulo tercero.
[17] Roboam, hijo de Salamón, viniendo a le hablar de parte del reino, pidiendo que les disminuyesse los tributos y pechos que su padre les avía impuesto, que tenían por intolerables, no quiso tomar el consejo de los viejos y prudentes, que le aconsejavan que concediesse con ellos y no los exasperasse, porque pedían razón y era él nuevo en el reino. Siguió el parecer atronado de otros, moços como él, respondiéndoles ásperamente y diziendo que si su padre los avía açotado con açotes de cuero, él los açotaría con açotes de hierro. Reveláronse de doze tribus, que era todo su reino, las diez, que ni él ni alguno de los que le sucedieron tuvo más mando en ellos, sino que eligieron rey de por sí y se quedaron con él. Es del Tercero de los Reyes , capítulo doze.
[18] Levantó Dios a Jehú, capitán valeroso, para destruir la casa del rey Acab, idólatra, y a los sacerdotes del ídolo, Baal. Cumplió Jehú con lo primero en Samaría, no dexando persona alguna de aquella casa. Y para cumplir lo segundo mandó pregonar un solemne sacrificio a Baal, echando fama, y que dezía el mismo Jehú: «Acab le honró poco, yo quiero honrarle mucho». Puso pena /35v/ a cualquier sacerdote de aquel ídolo o ministro de su templo si faltasse el día que señaló para esto, y assí se juntaron todos en su templo. Mandólos que se vistiessen los ornamentos con que acostumbravan hazer sus sacrificios. No faltó hombre, el templo estava lleno. Entró el rey y passeóse de un cabo a otro; encargó a los principales que mirassen bien si estava dentro alguno que no fuesse de su vando y, hechas estas diligencias, salió el rey fuera y puso ochenta hombres de su guarda valientes y bien armados a la puerta, y díxoles:

-Si uno destos se os va de las manos sin que muera, al que se le fuere pagará con la vida.



Complido con el sacrificio, mandó el rey a sus soldados y exército, que era grande en número, que fuessen entrando y matando cuantos estavan dentro, teniendo siempre guarda a la puerta para que ninguno saliesse y se librasse. Estavan señalados con los vestidos de su ídolo, ninguno pudo esconderse ni defenderse. Y de una vez acabó con aquella mala casta, no quedando quien adorasse a Baal. También truxo la estatua del mismo Baal de otra parte y la quemó allí, y derribó el templo y hizo en él casa y lugar de inmundicia. En todo lo cual se mostró avisado y prudente, cumpliendo en este particular lo que de parte de Dios le fue mandado cuando se entronizó en aquel reino. Refiérese lo dicho en el Cuarto Libro de los Reyes, capítulo décimo.
[19] Prudente y avisado se mostró el rey Ezequías en vedar que ninguno de los hebreos que residían en Jerusalem se pusiesse a platicar ni respondiesse a los mensajeros del rey de Assiria que estavan fuera de los muros, diziendo blasfemias contra Dios, porque con infieles y herejes es peligrosa toda plática y conversación. Hállase lo dicho en el Cuarto de los Reyes, capítulo diez y ocho, y en la Profecía de Isaías, capítulo treinta y seis.
[20] Josabet, hija del rey Joram y muger de Joyada, Sumo Sacerdote, visto que Atalia procurava la muerte a los hijos de Joram, su padre, con particular aviso procuró | aver en su poder a Joás, hermano suyo, quitándole de las manos de la cruel hembra. Y crióle escondidamente Joyada hasta que, después de seis años que se conservó en su tiranía Atalia, Joyada, también con aviso y discreción hizo que la gente de guerra le reconociesse por rey. Y fue puesto en su silla y coronado, siendo violentamente muerta la cruel muger. Es del Segundo del Paralipomenon , capítulo 23.
[21] Nehemías se mostró avisado y prudente en edificar los muros de Jerusalem, repartiéndolos por estancias entre personas particulares y dando orden como no lo impidiessen los de la comarca, que les pesava de que la ciudad tornasse a se fundar, y assí los perseguían, siéndoles necessario a los edificadores con la una mano entender en la obra y con la otra tener espada o lança con que defenderla y defenderse. Aunque al cabo la ciudad quedó con su muro y cerca, por la buena industria y aviso de Nehemías. Es de su Libro, capítulo segundo y siguientes.
[22] Avisado se mostró Zorobabel en probar con razones fortíssimas su opinión contra otros dos criados del rey David de Persia. Porque el uno dixo que lo más fuerte en el mundo era el vino, otro dixo que el rey; él dixo que era más fuerte que el vino y que el rey la muger, aunque, sobre todo, lo más fuerte era la verdad. Provó su intención en lo primero de que la muger era más fuerte que el vino y que el rey, pareciendo que no avía más que hablar sobre lo dicho. Mas, tratando de la verdad, quedó el vino y el rey, y quedó la muger flaca y sin fuerças en su comparación, y por ello, como avisadíssimo, fue premiado del rey. Es del Libro Tercero de Esdrás, capítulo 3.
[23] Tobías dio muy avisados consejos a su hijo siendo viejo y, entre otros, le encargó mucho que siempre tomasse consejo de hombre sabio. Es de su Libro, capítulo 4.
[24] Judit, honestíssima viuda, bien se mostró sabia y prudente en presencia de Holofernes. Tanto, que dezían sus privados, viéndola y oyéndola, con admiración grande:

-No ay tal muger sobre la tierra, /36r/ en vista, en hermosura, y en aviso y sabiduría de palabras.

Es de su Libro, capítulo 11.
[25] Daniel, desde niño se mostró avisado y prudente, convenciendo con sus razones a los dos malos viejos, y provándoles que avían dicho falso testimonio contra la inocente Susana. Después, en los sueños y visiones que vido Nabucodonosor altamente declaró su sabiduría y aviso, y que era dado del Cielo. Y aunque Josef Patriarca hizo mucho en declarar el sueño de Faraón, parece que passó adelante Daniel, pues a Josef propuso Faraón el sueño de las espigas flacas y granadas y de las vacas gruessas y macilentas, y él declaróle. Mas a Daniel sólo le dixo Nabucodonosor que avía tenido un sueño, y él le refirió el sueño y declaró lo que significava. Aunque convino que fuesse assí, porque si a Josef le dixo el sueño y él le declaró, vídose dentro de catorze años que su declaración fue cierta y verdadera, aviéndose en todo cumplido. Mas a Daniel convenía que él dixesse el sueño y la soltura, porque, aviendo de passar muchos años primero que se cumpliesse lo significado en la estatua de diversos metales, que eran diversas monarquías que unas sucederían a otras, declarando cuál fue el sueño sin dezírselo Nabucodonosor, vídose que como en aquello dixo verdad, la diría en su interpretación. Es del Libro de Daniel , capítulo segundo, cuarto y treze.
[26] Entre todas las puras criaturas, quien tuvo más discreción y aviso fue la Virgen Sacratíssima, Madre de Dios y Señora Nuestra. Y dio alguna noticia desto en el coloquio que tuvo con el Arcángel San Gabriel. Turbóse al principio oyendo el modo como la hablava. Preguntó después el orden que se tendría en aquella obra y cómo podría ser madre permaneciendo donzella. Al cabo, dando el consentimiento con palabras de suma humildad. Después, cuando visitó a su prima Isabel, mucho descubrió deste soberano talento. Engrandecióla Isabel con sumos loores; llamóle Madre del Señor. Y a todas estas grandezas salió con alabar Ella al | Señor, y dixo las más altas razones, las más delicadas, las más corteses y bien miradas que supiera dezir el Serafín Supremo, como parece en el Cántico de la Magnificat, que compuso esta benditíssima Princesa. Son bien contadas las palabras suyas que se escriven en todo el Evangelio, y en mugeres, y más siendo donzellas, sumo aviso es saber callar. Hállanse otras dos palabras desta Señora. Una, cuando siendo Jesucristo de doze años se quedó en Jerusalem; buscóle dos días y al tercero hallóle en el templo entre doctores. Siendo visto por ella, preguntóle:

-Hijo, ¿por qué lo avéis hecho assí?

Y proprio es de sabios preguntar, que porque preguntan saben, y el necio, porque no pregunta, que le parece que se lo sabe todo, quédase necio.

Otra fue el milagro de las bodas, que bolvió por la necessidad en que vido a sus parientes, y que les fuera afrentoso faltarles el vino.

Lo dicho es de San Lucas, capítulo 2, y de San Juan, capítulo 2.
[27] La sabiduría de Jesucristo fue infinita, y descubrió mucho della en todo el discurso de su predicación, que fueron como tres años, hablando cuando convenía y lo que convenía, y callando cuando y adonde era conveniente. Aver de tratar con los escribas y fariseos, gente letrada, maliciosa y que le aborrecía de muerte, predicarles, reprehenderles y convencerles, mucho saber era. Tráenle una muger hallada en adulterio y dízenle:

-Cometido ha este delicto. Moisés dize que muera; a Ti, ¿qué te parece?

Avía aquí suma malicia, porque si dixera «vaya libre», como transgressor de la ley las piedras que traían para la muger descargaran en Él. Si dixera «sea apedreada», parecía perder el crédito con la gente popular, que le tenían por piadoso y misericordioso. Y las mugeres en particular parece que tomaran ojeriza con Él, viéndole tan riguroso con una, por aquella flaqueza en que cayó. Y libróse fácilmente destas angustias diziendo:

-El que de vosotros está sin pecado tírele la primera piedra.

Fue dezir: «Yo no digo que muera ni que sea libre, lo que me parece equidad digo, que, pues merece una /36v/ muerte por la ley, no se la den los que merecen muchas, y assí apedreen los que están sin pecado, no los cargados dellos. No es tolerable que apedree el adúltero a la adúltera, que açote el ladrón al ladrón, que ahorque el homicida al homicida. Ahorque al homicida el que nadie mató, açote al ladrón el que nunca hurtó, apedree a la adúltera el que no cometió flaqueza, sino que es honesto». Oyendo al Salvador los que venían a calumniarle, fuéronse avergonçados, conociendo cada uno sus culpas. También cuando le preguntaron si era lícito dar a César el tributo traía la pregunta consigo grande engaño y malicia, pues si dixera «no es lícito», echáranle la mano los mismos cogedores dél, que estavan presentes, y le pusieran en aprieto con el rey Herodes, que era el interessado; y si dixera que era lícito, el pueblo se indignara de muerte con Él, porque todos pagavan de mala gana y por fuerça aquellos pedidos, diziendo que era gente libre y no los devía. Libróse de todo el Salvador pidiendo la moneda y preguntando cúya era la imagen y letrero, y, oído que de César, dixo:

-Pues dése a César lo que es de César y a Dios lo que es de Dios.

Las respuestas que dio al demonio en el desierto cuando vino a tentarle también fueron dignas de su saber, porque con ellas derribó todas las torres de viento que traía Satanás, quedando perdida su pólvora y munición, y él sin saber lo que pretendía acerca de Cristo quién fuesse. Todos los demás hechos que hizo, toda la doctrina que predicó, todo pregona altamente como era eterna sabiduría del Eterno Padre.
[28] El mismo Redemptor Nuestro alabó la sabiduría de un mal mayordomo, que, viéndose perdido y que le quitavan el oficio, en tanto que no le rebocavan sus poderes y valía su firma, fue de un deudor en otro y dio cartas de pago de lo que no recebía, con intención que a él poco daño le vendría añadir esto a lo de que primero devía a su señor, pues con todo se avía de quedar, y obligava a éstos que le diessen parte después de lo que él les hazía gracia. | Este aviso y saber para su provecho alabó el Señor, y refiérelo San Lucas en el capítulo diez y seis.
[29] Santa Isabel, madre del gran Baptista, bien puede contarse en el número de las muy discretas, pues supo callar por seis meses lo que otra que lo desseara menos que ella lo publicara más antes, y era el estar preñada de un mayorazgo que se presume sería de diez o doze mil ducados de renta. Y cuando la visitó la Madre de Dios tuvo assí mismo grande discreción para conocerla, y aviso para darle el apellido más alto que tiene suelo o cielo, después de lo que es ser Dios y Cristo, Dios y Hombre, que es ser Madre de Cristo, verdadero Dios, y assí dixo la santa anciana y preñada:

-¿De dónde merecí yo que la Madre de mi Señor viniesse a visitarme?

Es de San Lucas, capítulo segundo.
[30] María Magdalena, si supo mucho de mundo, también supo mucho de Dios. Con grande aviso se ponía a sus pies, adonde alcançó perdón de sus pecados y la vida a su hermano Lázaro, muerto de cuatro días, y oía palabras de divina sabiduría. Es de San Lucas, capítulo séptimo y décimo, y de San Juan, capítulo undécimo.

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