De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[1] En el principio del mundo, cuando crió Dios los animales, fue de dos en dos, macho y hembra, y al hombre formó solo, y dél son todos los demás procreados, y esto para encomendar la paz y unidad entre los hombres. Y es del Génesis , capítulo primero.
[2] Isaac Patriarca, teniendo casa poblada en Geraris, donde residía Abimelech, rey de Palestina, como estuviesse rico y poderoso, fue embidiado y compelido a salir de aquella tierra. Fuese a donde pensó vivir con quietud y paz, y asentó casa en Bersabé. Donde, temiendo su poder y grandeza el mismo rey Abimelech, que le avía echado de su tierra, vino a verse con él y a pedirle su amistad y que tuviessen paz. Concedió Isaac lo que le era pedido, olvidándose de la injuria recebida, y con juramento de ambas partes hizieron capítulos de paz, y le celebró un combite a él y a todos los que venían con él. Pudiera vengarse, siéndole en aquella ocasión superior en fuerças, mas assí como no quiso llevarlo por violencia echándole de su tierra, assí no quiso negarle su amistad, pudiendo ofenderle. Y para mostrar más su ánimo sin passión, le combidó a comer y le regaló en la comida, siendo tanto como esto amigo de paz. Es del Génesis , capítulo veinte y seis.
[3] Deve advertirse que ay una paz entre los malos que puede llamarse conjuración, y es mala y detestanda, y ésta se halló entre los hijos de Jacob Pa- triarca | contra Josef, su hermano, que se concordaron en matarle; sino que Rubén procuró que fuesse echado en una cisterna, y Judas, que, sacándole de allí, le vendiessen a Ismaelitas. Y por merced de Dios vivió Josef, a quien la maldad de sus hermanos tenía a punto de muerte. Y desta paz dixo Cristo, por San Mateo, capítulo dézimo: «No vine a poner paz, sino cuchillo»; con que semejente paz fuesse cortada y apartada. Es del Génesis, capítulo treinta y siete.
[4] David, perseguido de Saúl, huía dél, y pudiendo dañarle no lo hizo. Cortóle en una cueva parte de su vestido, quitóle de su cabeçera la lança y un frasco de agua estando dormido, para que hiziesse esto fe de que pudo matarle y no lo hizo, desseando bolver en su gracia. Lo cual visto por Saúl, quedó convencido y rendido, por donde hizo con él pazes. Mas David, no ignorando la inconstancia de Saúl, por no turbarse con su presencia, passóse a Aquis, rey de Get, en Palestina, y morava en Siceleg, hasta que Saúl muerto en una batalla, él le sucedió en el reino, cuyo aborrecimiento quiso más aplacar que vengar. Y assí, la benignidad de Dios ensalçó al amador de paz. Es del Primero de los Reyes, capítulo veinte y cuatro, y veinte y seis.
[5] Y porque David, exercitado en hechos de armas, bañó diversas vezes sus manos en sangre de sus enemigos, prohibióle Dios que le edificasse templo, y a Salomón se le mandó edificar, que fue pacífico y ageno de guerras. ¿Por ventura fue notado de culpa David, el cual, favorecido de Dios, quitó las fuerças a sus enemigos? No por cierto, que antes le sirvió en ello, mas fuele vedado el edificio del templo para que sea a todos manifiesto cuánto /((384r)/ estime Dios la paz y no perturbada tranquilidad. Es del Primero del Paralipomenon, capítulo veinte y dos.
[6] También se considere que ay otra paz que deve huirse, con la cual se encubre algún engaño, y nadie tanto daña como el que finge de aprovechar. Dase por amigo para derribar a los descuidados en el hoyo, lisongea con blanduras, halaga con lisonjas, sustenta con promessas, y ocultamente aguza el cuchillo con que degüelle. Y déstos fue Joab, capitán de David. Léese en el capítulo tercero del Libro Segundo de los Reyes, que reinando David en Hebrón, vino a verse con él Abner, capitán que avía sido de Saúl, el cual algún tiempo sustentó a Isboseth, su hijo, en el reino. Era su intento de hazer paz con David, y que todo el pueblo hebreo le tuviesse por rey y le obedeciesse. Hecho el concierto y la paz, Joab, capitán de David, sobre particulares intereses y quexas que tenía dél, llamóle como para hablarle en secreto, y echóle un puñal por el cuerpo. Fue grande maldad que el siervo del rey, fingiendo amistad, matasse al amigo del rey. Tuvo malicia por dos partes, siendo grave crimen: con Abner fue traidor, y con David, ingrato. El mismo Joab, como parece en el Segundo Libro de los Reyes, capítulo veinte, hizo otra maldad semejante, y fue que, saliéndole al encuentro Amasa, hombre valeroso en hechos de armas, porque se temía que le avía de llevar su cargo de general, díxole:

-Sea Dios contigo, mi hermano;

y llególe a dar paz en el rostro, y con un puñal de un golpe le dexó muerto. Tuvo embidia de sus méritos, y ganó para sí nota de traidor, mostrándose más cruel con el amigo que con el enemigo. Con muy justa causa, luego que Salomón tomó el | govierno del reino, aviendo Joab añadido nuevas culpas a las viejas, pretendiendo el reino para otro hermano del mismo Salomón, le mandó matar. Como parece en el Tercero de los Reyes, capítulo segundo.
[7] Ezequías, rey de Judá, notificándole el profeta Isaías de parte de Dios una amenaza porque mostró grandes tesoros que tenía a los embaxadores del rey de Babilonia con alguna vanagloria y jactancia, apercibiéndole que los perdería por aquella ocasión, reconociendo su culpa, respondió:

-La palabra de Dios es buena y justa. Sólo pido que en mis días goze yo de paz y verdad.



No negó que el juizio de Dios contra él era justo, sino pidió que se dilatasse, lo cual no hazía tanto por la pérdida del tesoro como por la de la paz. Y porque rogó por la paz y no por los tesoros, en tanto que vivió no vido al enemigo, passando aquella calamidad en sus descendientes, para que se viesse que la paz se deve anteponer a las riquezas. Es del Cuarto de los Reyes, capítulo veinte.
[8] Después que Nabucodonosor destruyó a Jerusalem y llevó captivos a Babilonia muchos de los principales de los judíos, para las reliquias de aquella gente que todavía quedavan, unos huidos y otros escondidos, dexó por rey en Palestina a Godolías. Vino a verse con él Ismael, hijo de Natania, del linaje real, estando en Masfat el Godolías. Hospedóle a él y a otros que le acompañavan; regalóle, dándole a comer espléndidamente. El Ismael, ingrato a tan buenas obras, le mató con otros muchos babilonios que residían en aquella ciudad de Masfat, para quedar con el señorío de la tierra. No se avía divulgado la fama desta crueldad, cuando el mismo Ismael, sa- biendo /(384v)/ que ivan de Siquem, Silo y Samaría ochenta hombres a las reliquias de Jerusalem, para ofrecer allí sus dones, salió a ellos y rogóles que fuessen a ser hospedados de Godolías, cuya fama en semejantes obras de piedad y benevolencia, especialmente con peregrinos, era grande. Fueron ellos creyendo que les dezía verdad, y entrando en la ciudad los mató a los más dellos. Y assí, este maldito tirano mostrava paz con la boca, y en su coraçón meditava muertes y derramamientos de sangre. No hiziera tanto daño si se declarara que era enemigo, porque el peligro visto con facilidad se evita, y lo mismo el enemigo declarado que lo es. Lo dicho se refiere en el capítulo cuarenta y uno de la Profecía de Jeremías.
[9] Valeroso capitán fue Judas Macabeo, y su intento de menear las armas y andar siempre con campo armado entre soldados, sufrir sus cóleras y condiciones ásperas, buscar de dónde les hazer pagas; todo era para que Dios fuesse servido, y su pueblo, gozando de perfeta paz, pudiesse libremente exercitarse en obras santas y buenas, y no ofenderle. Para esto tuvo costumbre de hazer oración siempre que avía de entrar en alguna batalla, con lo cual salía de todas vencedor. Mas una vez, como parece en el capítulo 9 de su Libro , aviendo de pelear con Bachides, capitán del rey Demetrio, el contrario traía mucha gente, él, poca (y aun de éssa, al tiempo de venir a las manos se le desapareció, huyendo la mayor parte). El cuidado y pena de ver, o que avía de huir, siéndole a él a par de muerte, o avía de pelear, y peleando se ponía en peligro de ser vencido y muerto por la disparidad de los dos campos, olvidóse de tener ora- ción. | Diose la batalla, y aunque al principio y por la parte que él peleava iva vencedor y llevó a su contrario de vencida, mas por la otra fue su gente desbaratada, y por las espaldas ivan siguiéndole, hasta que, hallado, fue muerto. Buen medio es para alcançar victoria la oración, y aun contra las ordinarias guerras que nos haze el demonio es de grande importancia, que esto quiso darnos a entender el Redemptor del mundo, cuando, para aver de entrar en campo con Lucifer y correr con él tres lanças, primero ayunó cuarenta días, estando los más de aquel tiempo en oración, como consideran los santos.
[10] Antíoco Eupator, no pudiendo ganar el alcáçar de Sión por fuerça de armas, procurólo con engaño. Juró guardar paz a los cercados, levantó el cerco, recibiéronle en la fuerça, y hizo en ella tanto daño como si la ganara por armas, y a los que no pudo domar con el cerco, con la paz fingida los destruyó. Es del Primero de los Macabeos , capítulo sexto.
[11] Alcimo, sacerdote de los judíos, aviéndose passado a Demetio, rey de Assia, vino con Bachides, capitán suyo, y mucha gente a Jerusalem. Dio muestra de que no les venía a hazer mal, fiáronse dél, diziendo que era de linaje de sacerdotes, que no les haría daño, y cuando los tuvo assegurados mató sesenta varones de los assideos, con que dexó a Jerusalem bañada en sangre. Es del Primero de los Macabeos, capítulo séptimo.
[12] Trifón, prepósito de Antíoco el Moço, rey de Siria, con ambición de reinar, pareciéndole que para este fin le era impedimento Jonatás Macabeo, hízosele amigo, ofrecióle la ciudad de Tolemaida, llevóle a ella /(385r)/ para entregársela, y entrando dentro, hizo cerrar las puertas y prenderle. Recibió después por su libertad cien talentos y dos hijos del Jonatás, a los cuales el padre quitó las vidas, y quedóse con el dinero. A nadie hizo Trifón tanto daño como a los que se confiaron dél. Es del Primero de los Macabeos, capítulo treze.
[13] Tolomeo, hijo de Abobi, prefecto de Hiericó, recibió por huéspedes en su casa a Simón Macabeo, suegro suyo, y a dos hijos, sus cuñados Matatías y Judas, con la madre y suegra suya. Honrólos y regalólos, y | viéndolos descuidados, mandólos prender, y al cabo los mató. Esta paz pareció a la del bodegonero con los puercos, que los engorda para matarlos. Es del Primero de los Macabeos, capítulo diez y seis.
[14] De Herodes y Pilato leemos en el Evangelio que eran entre sí enemigos, y se hizieron amigos para quitar la vida a Jesucristo. Assí, los hombres facinorosos, la voluntad de hazer mal los juntó, aviéndolos apartado el aborrecimiento, y fueran menos dañosos si perseveraran en sus antiguas contiendas y enemistades.
Lo más de lo dicho se coligió de la Divina Escritura. |

[EJEMPLOS CRISTIANOS]



[1] San Gregorio Taumaturgo, obispo de Neocesarea, hizo grandes maravillas, como lo denota su nombre, y entre otras fue una de dos hermanos, que partiendo entre sí la herencia de su padre, que eran muchas possesiones y tierras, levantóse entre ellos un terrible fuego sobre agua, y era una gran laguna donde se matava mucho pescado. Queriéndola cada uno de su parte, vino el negocio a que hizieron gente, y querían llevarlo por armas. Púsose de por medio San Gregorio, y visto que no bastava a poner paz entre ellos con los medios que dava, y que estavan ya juntos para darse batalla cerca de la laguna y se esperavan muchas muertes, púsose en oración San Gregorio la noche antes, y permaneciendo en ella, la agua toda se consumió, y la tierra se levantó a igualar con la que estava fuera, de modo que ni aun rastro de la laguna quedó. Venida la mañana, y visto por los dos ferozes hermanos que ya no avía por qué se matar, hizieron pa- zes | entre sí, admirados de tan grande maravilla como Dios avía hecho por la oración de San Gregorio, su siervo. Dízelo San Gregorio Niseno en su Vida.
[2] Ubaldo, obispo eugubino, como no fuesse parte con palabras para aplacar a los vezinos de su ciudad y viniessen a las armas, sin defensa alguna entró en medio de las espadas y lanças, y derribándose en tierra, entendiendo que estava herido dexaron la cuestión, compadeciéndose dél, y assí acabó, tendido en tierra, lo que no pudo levantado, haziéndole osado y que no temiesse la muerte el amor de la paz, la cual hizo que amassen los que primero tanto la aborrecían, con este su osado aviso. Sucedió también en su tiempo que el emperador Frederico, teniéndose por ofendido en cierto caso de los de Fugubino, cargólos de un grave pecho, y quiso rehenes para la seguridad de la paga. Visto esto, fue a verse con el Ubaldo, y súpole dezir tales cosas, que perdonó el dinero y bolvióles /(385v)/ los rehenes, honrando grandemente al siervo de Dios. Y desta manera, el buen pastor, en tanta turbación de sus ovejas nunca descansó hasta assegurarlas, siéndoles impetrador de la paz que no esperavan, y mensajero cierto. Refiérelo Laurencio Surio, tomo tercero.
[3] Ivón, sacerdote, y claro por milagros, estando discordes una madre con su proprio hijo, procuró poner paz entre ellos, y no siendo parte toda su diligencia y solicitud, dixo una Missa por ellos, y inmediatamente, sin hablarles persona alguna, por sí mismos, con sólo el divino favor, él se conoció por hijo, y ella, por madre. Y dionos exemplo, que si no podemos con medios humanos poner paz entre discordantes, que ocurramos a los divinos, haziendo por ellos oración, porque la paz no es don de hombres, sino de Dios. Es de Surio, tomo tercero.
[4] Pafuncio, abad solitario, tuvo revelación de Dios que estava cierto hombre en la ciudad de Heraclea, igual a él en merecimiento. Buscóle y hallóle, el cual era casado, tenía muger y hijos, aunque después del segundo parto guardavan castidad; eran justos, piadosos, y principalmente tenían cuidado, si sabían de algunos en aquella ciudad que estuviessen desavenidos, procuravan ponerlos en paz. Parece que un hombre casado y que vivía en la ciudad no se comparara a un solitario, si no diera en tan santo y meritorio exercicio como es procurar la paz, lo que el santo abad Pafuncio no podía hazer por estar apartado del trato y conversación de hombres. El continuo cuidado de reconciliar discordantes y ablandar ánimos airados hizo a un hombre, que residía en- tre | hombres, digno de ser igualado en merecimiento a los santos que habitavan en el desierto.
[5] No sin grande causa el abad Agatón se gloriava de que nunca se acostó a dormir sin que huviesse aplacado su ira contra otros, y la de otros contra sí, cumpliendo aquel breve aunque muy meritorio precepto, que dize, y refiérelo David en el Salmo treinta y tres: «Aparta de ti lo malo y haz bien; busca la paz y síguela». El mismo abad Agatón solía dezir: «Los iracundos, a Dios y a los hombres son odiosos». Assí como la humildad conserva la paz, assí la iracundia levanta disensiones y destruye la concordia. Es del De Vitis Patrum.
[6] Juan Abad, visitando a Pesio Anacoreta y preguntándole en qué avía aprovechado por cuarenta años que estava en soledad, respondióle que nunca el sol, que lo vee todo, le vido a él, antes que se pusiesse, aver comido alguna cosa. El abad Juan dixo a esto:

-Pues ni a mí me vido airado;

no teniendo por menor mérito el no airarse que el afligir el cuerpo con hambre y ayuno de cada día. Es del De Vitis Patrum.
[7] Después de cansados bien de rezar dos solitarios monges, tomando un poco de recreación hablando entre sí, dixo el uno al otro:

-Ora, aunque fuesse de burla, ¿no reñiríamos los dos, como riñen los que están allá en el siglo?

El otro respondió:

-Si os da gusto esso, riñamos un poco; y sea sobre que yo diré que es mía aquella piedra, y vós diréis que es vuestra, y sobre esto reñiremos, aunque ha de ser de burla la riña, y sólo para entretenernos.

El otro vino en el con- cierto, /(386r)/ y assí dixo el uno:

-Aquella piedra es mía, y nadie toque a ella.

El otro, olvidado del concierto y buelto a su natural, dixo:

-Pues si es vuestra, séalo en hora buena, que de mí seguro estáis que no os la quitaré, ni tocaré.



Y con esto se acabó la riña y quedaron en la paz que de primero. Y refiérese en el De Vitis Patrum.
[8] Poniendo la corona del reino de Bretaña a Edgaro, fuele revelado a Dunstano, arçobispo de Canturia, que tendría suma paz aquel reino en tanto que viviesse. Y assí fue, porque reinó diez y seis años, y huvo grande quietud y tranquilidad. Assentó paces perpetuas y amistad grande con los reyes vezinos. En el mar tuvo cuidado que no huviesse cossarios, ni ladrones en tierra, y el cuidado que puso fue medio para salir con su intento. En las fieras, que suelen ser carnizeras y matan a otras, él lo fue con ellas, y por este fin él pidió por tributo a Guidualdo, rey gualdrense, que le diesse cada año treinta lobos, y esto por acabar semejantes bestias y dexar en paz las ovejas. Ninguna cosa consintió en su reino que fuesse agena de paz. Tan grande amor de paz no se resfrió en él, sino siempre creció, hasta que se vido en la quiete y paz eterna del Cielo. Dízelo Osberto en la Vida de Dunstano, y refiérelo Laurencio Surio, tomo tercero.
[9] El capitán Belisario, embiado por el emperador Justiniano a Italia contra los godos, que destruían la tierra, truxo un exército tan bien compuesto y con tanta paz entre sí, que passando diversas vezes por partes donde avía árboles frutíferos, con ir bien cansados, no se halló que alguno le- vantasse | el braço para coger de la fruta. Desto se entendió que no fue mucho vencer al enemigo, que traía sus gentes libres y maldisciplinadas, aunque eran en número mucho mayor. Es de Fulgoso.
[10] Grimoaldo, duque de Benevento Lombardo, como viniesse contra él un exército poderoso del rey de Francia, cuando llegó cerca salió del real con su gente, dexando en él alhajas y comidas esplendidas, las mesas puestas, y mucho vino. Llegaron los franceses, y estando ciertos que de temor el duque avía huido, començaron a robar, y cargados de despojos, sentáronse a comer y bever con tanto descuido como si estuvieran en sus proprias casas. Cuando Grimoaldo entendió que estavan bien borrachos y dormidos, rebolvió sobre ellos y hizo grande matança, cobrando lo perdido y lo que el enemigo traía, que cuando mucho se perdió el vino que avían bevido. Refiérelo el Eborense.
[11] Teniendo cercada a Tolemaida franceses y venecianos, al tiempo que se iva recuperando la Tierra Santa, vieron un día passar una paloma, colgando de su cuello una carta. Diéronle tanta grita que la derribaron en tierra. Tomaron la carta y vieron que era del rey de Siria, que les embiava a dezir que se defendiessen tres días, que él sería con ellos y descercaría la ciudad. Mudaron la carta en otra que dezía que en ninguna manera le esperassen, porque impedido en negocios de grande importancia, no podía darles favor. Ataron la carta a la paloma, la cual tenía su querencia en la ciudad. Boló a ella, y tomada la carta y leída, diéronse a los cristianos, con algunos partidos a su propósito. /(386v)/ El rey, cuando vino y entendió que estavan los cristianos apoderados en la ciudad, bolvió atrás, y dexó aquel intento como escusado. Es del Eborense.
[12] Iva el sobervio Atila con intento de destruir a Roma con un grande exército de bárbaros. Salióle al camino el santo Pontífice León, y tales cosas le supo dezir que le aplacó y convirtió su furor en paz, que confirmó con los romanos. Véase su Vida en la Primera Parte del Flos Sanctorum.
[13] El abad Pastor solía dezir que cuando nos dan ocasión para perder la paz y descomponernos, devríamos considerar que no ay en nosotros causa de indignación, sino de paciencia. Fue dezir que cuanto más uno mirare dentro y fuera de sí, hallará que no tiene cosa por que ensobervecerse, sino muchas por que humillarse. Es del Marulo, libro tercero.
[14] El Papa Calixto Tercero desseó grandemente que tuviessen entre sí paz los príncipes cristianos, por lo cual instituyó el año de mil y cuatrocientos y cincuenta y cinco que al mediodía se diesse plegaria en que particularmente se ruega por la paz de los reyes cristianos. Dízese en su Vida.
[15] Cesario, en un sermón, escrive que aviendo dado sepultura en una misma cueva a dos cabeças de vandos que murieron en un día, oyóse después en ella ruido, como que peleavan y se herían dos personas. Entraron dentro y vieron que los dos cuerpos se mordían, acoceavan y lastimavan malamente. Sacaron de allí al uno, y diéronle sepultura en otra parte. Y resultó deste caso que los dos linajes tuviesen después entre sí bue- na | paz.
[16] Agravio haría yo a un sacerdote de mi tiempo a quien yo traté y conversé diversas vezes si me olvidasse dél en este Discurso de Paz , en que tiene mucha parte; y la tiene de presente gozando de Dios, como piadosamente se cree que le goza, conforme a su buena vida. Éste fue Pedro de la Plaça, capellán en el hospital de San Juan Baptista, que fundó el ilustríssimo Cardenal y Arçobispo de Toledo, don Juan Talavera, extramuros de la ciudad de Toledo. Por veinte y ocho años que residió en él, y muchos dellos por importunación de los patronos tuvo el cargo de Capellán Mayor, que es de mucha honra, y aun a tiempos el de administrador, por estar ausente el proprietario, nunca tuvo desabrimiento ni descompostura, ni de una palabra de mal sonido con persona alguna, y esto no por falta de zelo para castigar y emendar lo necessario, antes lo hazía con tal modestia y pacificación de su rostro, que los reprehendidos quedavan enmendados y persuadidos a la virtud, por el respeto que le tenían, conociendo su mucha bondad y valor. Ayudávale a esta paz escusar ocasiones que suelen perturbarla, y fue una, que en todo el tiempo que residió en la casa no entró en aposento particular della, sino estando alguno enfermo o siendo llamado a algún negocio grave. Otra fue que en un brasero que se pone en el hospital, en el refectorio, en tiempo de frío, nunca se llegó, ni en otro que se enciende en la sacristía de la Capilla de San Pedro, en la Santa Iglesia de Toledo, donde era Capellán. Iva todos los días bien de mañana en el invierno el largo camino que ay desde el hospital a la iglesia, teniendo allí /(387r)/ una capellanía del arçobispo don Sancho de Rojas, la renta de la cual, que sería cuarenta mil maravedís, sin guardar cosa para sí dava a sus padres, que eran pobres y los tenía ausentes. En semejantes lugares suélense hablar palabras ociosas, y otras que despiertan iras y rancores. Él quería padecer antes el frío del invierno que perder su paz en alguna ocasión. Ayudó assí mismo a esta compostura y quietud el darse mucho a la oración, aunque tenía el tiempo tan ocupado que admirava cómo con él cumplía a negocios tantos y tan importantes. Porque, junto con ir cada día dos veces, mañana y tarde, a su capilla, y no faltar en los oficios y cargos del hospital, era contador de la renta y hazienda, que es oficio que pide todo un hombre. Los patronos le ocupavan en negocios graves, y fue uno la ocasión de su muerte, porque, embiándole al reino de Granada al tiempo que se rebelaron los moriscos, a un pueblo llamado Fiñana, donde el hospital tenía de renta casi dos mil ducados, y por la guerra andavan a mal término, aviéndolo allanado, bolvió al hospital en fin de julio del año de mil y quinientos y ochenta, y cayó enfermo, y al día séptimo de la enfermedad, que fue en veinte y nueve días del mesmo mes de julio, con la paz y quietud que vivió, murió. Poco antes que muriesse, llamó a todos los capellanes y les hizo una plática celestial, encargándoles la | paz y conformidad entre sí y la caridad con los próximos, y abraçándolos a todos, desde a poco se fue al Cielo, de edad de cincuenta y un años. Enterráronle en la capilla del mismo hospital, junto a la reja del Santíssimo Sacramento. Y todos los que le conocían le llamavan el Santo Plaça, porque sin lo que dél se ha dicho, era honestíssimo, y se tenía por cierto que conservó estado de virgen. Era muy limosnero, y alabávase de que nunca le faltava qué dar a pobres. Hazía una mortificación estraña en la comida, de dexar ordinariamente el comer fruta, que con ser Toledo tan abundante della, tan sabrosa, y de tanta diversidad, con que se entendía que le era de mucho gusto, sólo usava de alguna endrina de Mayo, que es de las primeras que salen por las plaças, y lo demás dexávalo, contentándose con una comida templada, que era un poco de carnero o huebos. Acuérdome que le conversé diversas veces y le vi muchas, y siempre con una alegría y rostro risueño, que era testimonio de su limpia consciencia. De lo dicho estoy tan cierto, que me determiné ponerlo en memoria, assí por lo que toca a la paz que conservó siempre con los próximos, como por el exemplo raro de mortificación en no llegarse el invierno a la lumbre, como el dexar de comer fruta en verano. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS

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