De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[72] Por aver hecho mención del sagrario de la santa iglesia de Toledo, quiero dezir, pues toca a la Religión y Culto Divino, de que trata este Discurso, el modo de su progresso y servicio. Ay en ella un | arçobispo, que es Primado de España, y aunque otras iglesias y sillas della han pretendido esta primacía, no tienen más fundamento de que por estar esta imperial ciudad en poder de moros, faltando en ella arçobispo, faltava también Primado, y la que más le parecía que valía, atribuíasele a sí. Yo tuve en mi poder un processo autenticado de casi dozientas hojas firmadas todas de notario apostólico, y era entre don Juan, arçobispo de Toledo, y los de Çaragoza y Taraçona, sobre la primacía y el poder llevar cruz levantada el de Toledo, por los districtos déstos y de toda España. La sentencia se dio en favor del arçobispado de Toledo, y por muchas bulas de Sumos Pontífices, cuyos traslados allí estavan, se confirmava la sentencia. Este processo presenté al ilustríssimo señor cardenal y arçobispo de Toledo, don Gaspar de Quiroga, estando en Madrid, el año de mil y quinientos y ochenta y seis, y quedó en su poder. Digo, pues, que esta santa iglesia de Toledo tiene un arçobispo, catorze dignidades, cuarenta canónigos, cincuenta racioneros, más otros veinte canónigos extravagantes, cuarenta y ocho capellanes del Coro, treinta y ocho sacerdotes salariados, pocos más o menos, que assisten a las horas de noche, y cuarenta clerizones, y ciento y noventa y cuatro capellanes, sacristanes y clerizones de diversas capillas. Para los cantores no ay número cierto. Obreros seglares de diversos oficios de la iglesia, que llevan salario ordinario, son ciento y cuarenta, y otros ministros, que por todos clérigos y oficiales serán seiscientos; cosa singular en el mundo.
[73] Zelo fue de la religión cristiana el que tuvieron los Reyes Católicos, don Fernando y doña Isabel, con que el año de mil y cuatrocientos y noventa y dos echaron de España multitud grande de judíos, y aunque eran provechosos a las rentas reales, miraron más los reyes el bien de /(443r)/ las almas, a cuales eran éstos muy perjudiciales. Y porque algunos desta casta se baptizavan y hazían cristianos antes que fuessen desterrados, y tornavan a su maldita seta, dieron los mismos reyes orden como con autoridad del Sumo Pontífice, junto con la suya real, el Santo Oficio de la Inquisición procediesse contra ellos, siendo un remedio venido del Cielo para que, con el castigo de unos, otros teman, y se vea España tan limpia como se vee de hereges y heregías, pues si ay algunos, o judaizantes encubiertos, no quiere Dios que mucho tiempo se encubran, sino que, descubiertos, sean castigados. Donde el bien que de aquí resulta es incomparable, y dévense las gracias, después de Dios, al zelo santo que estos católicos reyes tuvieron a la religión cristiana.
[74] No quiero dexar de entretexer aquí un hecho particular a mi juizio acerca de lo que voy tratando, y fue del cardenal y rey de Portugal don Enrique, príncipe cristianíssimo, del cual por relación verdadera se sabe que, estando una vez en el campo, se entró en una ermita, y pidiendo un jarro de agua, no la quiso bever hasta salir fuera de la ermita, por la grande reverencia que tenía a la casa de Dios. Dízelo el muy religioso padre Francisco Antonio, de la Compañía de Jesús, en el libro que escrivió de Avisos para soldados, en el capítulo nueve.
[75] Para dexar con buen dexo este Discurso de Religión y Culto Divino quiero hazer mención de lo mucho que en esto siempre se preció el católico rey don Felipe, Segundo deste nombre, el mayor señor que ha tenido España desde que es señoreada de católicos y se libró de la sugeción que tuvo un tiempo al Imperio Romano. Y el dezir poco en este particular, pudiéndose dezir mucho, haze libre la narración de toda lisonja. Ha sido siempre su magestad devoto cuanto encarecerse puede de honrar y engrandecer cuerpos y reliquias de santos, siendo esto | prueva cierta y verdadera de lo mucho que engrandeze y honra al Santo de los Santos, Jesucristo, Dios y Señor Nuestro. Parece lo dicho en diversas translaciones que por su orden se han hecho, assistiendo personalmente a ellas. Testigo soy yo de vista de dos, porque las vi y me hallé en ellas. Una fue en el año de mil y quinientos y sesenta y cinco, en diez y ocho días de noviembre, que se trasladó el cuerpo de San Eugenio, mártir y primer arçobispo de Toledo, de Francia a España, y de París, del monasterio de San Dionisio Extramuros, a la misma ciudad y iglesia santa de Toledo, donde fueron recibidos los santos huessos, con tanta magestad y fiesta cuanto se sabe de otra en memoria de gentes. La segunda, y no menos autorizada y regozijada que la primera, fue en el año de mil y quinientos y ochenta y siete, en veinte y seis de abril, que se trasladó el cuerpo de Santa Leocadia Virgen y Mártir, patrona también de Toledo, del monasterio de San Gislen de Monsdehenao de Flandes, y se puso en la misma santa iglesia desta ciudad. Ambas transladaciones se hizieron por orden del rey don Felipe. En ambas le vi yo asido de las andas donde venían las santas reliquias: en la de San Eugenio, cuando entrava en la ciudad, y en la de Santa Leocadia, cuando entrava en la iglesia, y en ambas conocí en su magestad la singular devoción y reverencia que tiene a la religión y honra de los santos. También se hizo otra trasladación por orden del mismo católico rey don Felipe de San Justo y Pastor, de Huesca en Aragón, a Alcalá de Henares, donde avía sido su martirio, quedando parte de sus reliquias en Huesca, y fue muy solene y festejada assí mismo esta trasladación. La cabeça de San Hermenigeldo, rey y mártir, trasladó de un monasterio antiguo de monjas a San Lorenço el Real. Dio muestra también el católico rey de su mucha religión en dar honra a sacerdotes y re- ligiosos, /(433v)/ con los cuales siempre guardó particular modo de recibimiento y trato diferente de otras gentes y estados. Y en eligir entre ellos para dignidades y prelacías fue único, pues sin acepción de personas, ha escogido siempre lo mejor y más digno para tales dignidades. Sobre todo lo cual, en lo que más ha mostrado su religión y zelo al culto divino ha sido en el Real Monasterio de San Lorenço del Escurial, que fundó desde la primera piedra, y le vido acabado por muchos años, y sin duda que es una fábrica y edificio que puede contarse por otava de las Siete Maravillas del Mundo, y tener el primer lugar en ellas. Yo vi el año de mil y quinientos y ochenta y ocho la iglesia por de dentro, el claustro y casa real, y vi de fuera todo el edificio a modo de parrillas desde lo alto de la sierra, junto a la cual está fundado, y juzgué lo que digo, que entre las Siete Maravillas del Mundo puede tener el primer lugar. Y cualquiera persona que la viera, y aya leído y entendido bien historias, juzgará lo mismo, porque la traza de todo el edificio es admirable. Viendo la iglesia por de dentro, es el dibuxo más bivo y natural que en la tierra se puede ver del Cielo, porque aun allí en lo alto del coro de los frailes está pintado bien al proprio; ver la custodia del Sacramento de piedra, sin precio, porque con la costa pudiera hazerse de oro, y por ser de lo que es está libre de toda codicia humana; ver todo el retablo y miembros particulares dél, los colaterales | y otros muchos altares y retablos repartidos por el ámbito de la iglesia y capillas, cielo y suelo, instrumentos de órganos y campanas; las reliquias tan particulares, tantas y tan preciosas, entre las cuales es sumamente de estimar la que del famoso y ilustríssimo mártir San Lorenço se halla, el cual tuvo por bien que gozasse esta real casa della, pues desde el Cielo, donde está su alma, señaló la que de su cuerpo quiso que de Roma a ella se truxesse; los cálices y otros vasos de oro y plata para el servicio del altar, los ornamentos, que con ser de grandíssimo precio, les excede y aventaja las hechuras; los libros, tan exquisitos y raros, y aun algunos que son originales escritos por sus autores, que fueron santos; el claustro principal, con tantas pinturas y debuxos; las fuentes repartidas por toda la casa; el patio primero y entrada a la iglesia, con tanto ventanaje, y las figuras de piedra de los reyes, tan grandes y monstruosos, que están en la frontera y sobre el portal y entrada de la iglesia; y lo que luce y resplandece, la mucha santidad acompañada de buenas letras de los religiosos del Orden del beatíssimo padre San Hierónimo, que residen en él, y le tienen por propria casa y assiento; con los sepulcros de personas reales, casa real, adornos y pinturas della; todo muestra grandeza y todo dize y pregona la mucha religión de su fundador, el católico rey don Felipe, y zelo grande al culto divino. |

[EXEMPLOS ESTRANGEROS]



[1] San Ambrosio, en el libro tercero De Virgines , dize que, estando sacrificando Alexandre, rey de Macedonia, cayó a un moço que le servía de le dar lumbre para el sacrificio una ascua sobre el braço, y que se dexó quemar, sin moverse ni manifestar su dolor, dando algún gemido, hasta que por el olor de carne | chamuscada se descubrió el caso. Tanta reverencia tuvo a no quebrar el silencio en el sacrificio que venció a naturaleza.
[2] Bien sabido es cuán molesto y enojoso fue el rey Antíoco Soter de Siria a la nación hebrea, y con todo esso, teniendo cercada a Jerusalem, viniendo el tiempo que se celebrava la fiesta de los tabernáculos /(444r)/ en aquella ciudad y siéndole pedido que no les fuesse molesto en tanto que la celebravan, no sólo se lo concedió, sino que embió un toro con los cuernos dorados y algunos vasos de oro con encienso a los sacerdotes, rogándoles que lo ofreciessen a Dios en su nombre. Refiérelo Fulgoso, libro primero.
[3] Los mismos hebreos, haziéndoles guerra el Magno Pompeyo y teniéndolos cercados en Jerusalém, defendieron la entrada los días que se detuvo en llegar su sábado y fiesta, en el cual, poniendo las espadas en vainas, fuéronse al templo y començaron sus sacrificios. Lo cual entendido por los contrarios, entraron por los muros sin aver quién los defendiesse, passean la ciudad sin salir a estorvárselo, llegan al templo, veen la gente amontonada, rebuélvense contra ellos, hieren, matan, derriban sin aver quién se defendiesse ni aun quién huyesse. Los sacerdotes veían llegar los soldados, las espadas sangrientas; ellos tenían los cuchillos sangrientos de los animales que matavan para los sacrificios, sin bolver el rostro a ver las espadas que se descargavan sobre ellos. Ellos se apresuravan a matar primero el animal que tenían delante, sin tener en tanto perder las vidas como el ser impedidos de sus sacrificios, y assí se juntava sangre con sangre; sangre de las víctimas y sangre de los sacerdotes. Refiérelo Fulgoso, libro primero.
[4] Ganada por Alexandre Magno la ciudad de Milesia, atreviéronse algunos de sus soldados de robar el templo de Ceres, que estava en ella, y al tiempo del robo vino una llama que los dexó a todos ciegos. Es de Valerio Máximo, libro primero.
[5] Embió Cambises, hijo mayor del rey Ciro, cincuenta mil hombres a que robassen el templo de Júpiter Amón. Robáronle y abrasáronle. Bolvían contentos con las riquezas que hallaron en él y, llegando entre los amonios, en unos grandes | arenales hizieron alto para comer, y estando comiendo levantóse un recio torvellino y derribó sobre los sacrílegos tanta arena que los dexó sepultados vivos, sin que persona dellos se librasse. Desto dieron noticia algunos que bivían en lugares cercanos. Dízelo Sabélico, libro cuarto.
[6] Hizo también Cambises guerra en Egipto, y aviendo conquistado la provincia, viendo un buey consagrado al ídolo Apis, por menosprecio del ídolo, hirió al buey en una pierna y matóle. Rebelóse luego contra él Sinerdis, hombre valeroso, y haziéndose mal el uno al otro, sucedió que Cambises, subiendo depriessa en su cavallo en cierto rencuentro, cayósele la espada y hirióle en una pierna, y en el proprio lugar donde él hirió al buey del ídolo Apis, y de la herida vino a morir. Y aunque era idólatra Cambises, y se desmandó contra ídolo falso, mas el verdadero Dios se mostró ofendido en que aquél se desacatasse contra el que adorava por Dios, y assí le castigó, para que entiendan los hombres que en todo tiempo y en toda religión aborrece Dios a los sacrílegos. Es del Evorense.
[7] Laocón, sacerdote de Apolo Timbreo, como celebrasse sus bodas y las consumasse en el mismo templo y capilla donde estava el ídolo, salieron a él serpientes que le despedaçaron y comieron. Dízelo Brusón.
[8] Marco Crasso, capitán romano, iva con grande exército contra los partos y, entrando de camino por Jerusalem, robó el templo, y por este sacrilegio quiso Dios que perdiesse la batalla y fuesse muerto. Donde, hallando los enemigos su cabeça, derritieron oro y derramáronselo en la cabeça, diziéndole que se hartasse de lo que tanto avía codiciado. Es de Fulgoso, libro primero.
[9] Filomelo, Onomarco y Faillo, con mano armada fueron al templo de Apolo Délfico y robáronle, y siendo ley /(444v)/ entre los griegos que los sacrílegos muriessen o despeñados, o enterrados bivos o quemados, sin que les fuesse dada alguna destas penas por manos de hombres, siendo poderosos, al cabo vinieron a padecerlas, porque Filomelo murió quemado, Onomarco fue enterrado bivo y Faillo, precipitado. Dízelo Fulgoso, libro primero.
[10] Alcançaron los atenienses una insigne vitoria por medio de Diomedonte, su capitán, y por cosas que le levantaron mandáronle matar. Al tiempo, pues, que le querían dar la muerte, diziéndole de parte del Senado si quería alguna cosa, dixo:

-Quiero que se cumplan algunos votos que hize a los dioses cuando me concedieron la vitoria.

Dízelo Valerio Máximo.
[11] Dionisio, tirano de Sicilia, cometió graves sacrilegios diziendo donaires. En Locris robó el templo de Proserpina y, bolviendo con próspero viento, dixo riyendo a los que ivan con él:

-Mirad, amigos, qué próspera navegación nos conceden los dioses por el servicio que les avemos hecho en quitarles de su templo cosas superfluas.

Hierón Tirano, de un despojo que uvo de los cartaginenses, avía dado un vestido de oro a Júpiter Olímpico, y quitósele Dionisio, poniéndole otro de lana, diziendo:

-En el verano el vestido de oro es pesado, y en imbierno, frío; más acomodado es el de lana para un tiempo y otro.

Vido a Esculapio en Epidauro con una barba grande de oro. Quitósela diziendo que no era conveniente traer barba teniéndose por hijo de Apolo, que le pintan sin ella. De Grecia llevó de otro templo unas mesas de plata en que estava escrito que eran bienes de los dioses, y dixo que se quería aprovechar de aquellos bienes, pues los dioses no tenían dellos necessidad. Vido en otro templo algunos ídolos que tenían estendidas las manos y, en ellas, coronas de oro y tazas que llamavan vitorias suyas. Todo esto | llevó Dionisio, diziendo:

-Si queremos que nuestros dioses oigan nuestras oraciones, razón será que tomemos los dones que liberalmente nos ofrecen.

Y aunque de todos estos sacrilegios no llevó luego la pena y castigo, porque muchas vezes la ira de Dios viene con passo tardo, mas recompénsala con ser más grave el castigo, y assí sucedió en Dionisio, que fue castigado en sus hijos con todo rigor, siendo ya él muerto, por lo que en vida mereció. Lo dicho es de Valerio Máximo, y llama sacrilegios los hurtos de Dionisio por ser en los lugares que él y los demás gentiles tenían por sagrados, estando en ellos los ídolos que adoravan.
[12] Escrivió Marco Varrón del Senado romano que tuvo en tanto los negocios tocantes a la religión que siempre se anteponían a los de la república y particulares, aunque fuessen gravíssimos y de mucha importancia, de manera que no se tratava destos hasta averse determinado lo que se devía hazer en aquéllos. Y Claudio Nerón, su príncipe, dado que fue vicioso y malo, mas en lo tocante a su religión, aunque falsa, tuvo cuidado en que se truxesse a Roma una estatua de Ceres Eleusina de Atenas para darle honores divinos. Y en Sicilia reedificó un solene templo de Venus Ericia. Y Vespasiano, también príncipe de aquella república, bolviendo de Oriente, visto que el templo de Júpiter Capitolino con guerras civiles estava malparado y caído, hízole reedificar, y él mismo, quitándose las insignias de emperador, con sus proprias manos assentó algunas piedras del edificio. A cuyo exemplo, Tito, hijo y heredero suyo en el imperio, edificó en Roma diversos templos. Y en una hambre que huvo en su tiempo, para el remedio de la, puso tanta diligencia en ofrecer sacrificios a sus falsos dioses como en traer de diversas partes provisión. Y Alexandre Severo, que también fue em- perador, /(445r)/ queriendo los cristianos (que ya en su tiempo se señalavan en Roma) edificar cierto templo, contradezíanlo los paganos, pidiendo algunos dellos aquel sitio para un bodegón y taberna; fueron a pleito delante del emperador, pareciéndoles que contradixera los intentos de los católicos por ser él gentil, y no lo hizo, antes mandó que la iglesia se edificasse, diziendo que se devía anteponer la religión y culto divino al bodegón y taberna. El mismo Alexandre Severo nunca | contradixo sentencia o parecer dado por pontífice o ministros de su religión, diziendo que la magestad del imperio deve dar la ventaja a la autoridad sacerdotal. Puede añadirse a lo dicho de Aurelio, también emperador, que en las guerras que tuvo Roma con Zenobia, reina en Europa, sabiendo que en la ciudad de Palmira, quedó destruido un templo del sol, hizo que se reedificasse muy mejor que antes estava y le adornó de diversas joyas de oro y perlas. Lo dicho es de Fulgoso, libro primero. |

DISCURSO SESENTA Y NUEVE. DE RESISTIR AL DEMONIO

Iva Abner, capitán de Saúl, como parece en el Segundo Libro de los Reyes, capítulo también segundo, huyendo del exército de David, aviendo perdido una batalla. Seguíale Asael, mozo ligero de pies, aunque no tan valiente ni experimentado como convenía. Viéndole Abner, y que pretendía herirle con una lanzuela que llevava, bolvió a él y díxole:

-Detente, moço sin seso, pruévate con otro de mis soldados. Mira que por respeto de tu hermano Joab no te quito la vida. Mira que son diferentes mis fuerzas de las tuyas.

Y viendo que no bastava esto para detenerle, sino que locamente procurava herirle, rebolvió el braço fuertemente y arrojóle una lança, con que le atravesó y dexó muerto. Es figura Abner del demonio, y Asael, del novicio en el servicio de Dios, que a las vezes se atreve a más de lo que sus fuerças bastan contra el demonio, por donde sucede que es herido dél de muerte, derribándole en culpa mortal por confiar mucho de sí. Al demonio basta resistirle; el que quiere acometerle y se pone de su voluntad y gana en peligro y ocasión de pecar, muchas vezes caerá en pecado. Del Resistir al Demonio trata el presente Discurso . Desto se verán exemplos.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] En el principio del mundo, por embi- dia | que tuvo de los primeros hombres el demonio, mostrándose culebra torzida, derramó su ponçoña en daño dellos, persuadiendo a Eva que comiesse del árbol vedado, assegurándole que no moriría, sino que ella y su marido Adam serían como dioses, que sabrían del Bien y del Mal. Engañó a Eva, y por medio suyo truxo a Adam a que traspassasse el precepto de Dios, de donde vinieron a caer en grandes miserias y desventuras. Y de aquí devemos tomar exemplo que, pues es enemigo, no demos fe a sus palabras engañosas. Dél dixo Cristo, Nuestro Redemptor, y lo refiere San Juan en el capítulo octavo, que fue homicida desde el principio del mundo, y no permaneció en la verdad, porque en él no la ay. Y cuando habla mentira, es caudal proprio suyo, por ser mentiroso y padre de mentiras. Y hase de advertir que para tentar y engañar a Eva se disfraçó el demonio, no de paloma o cordero, sino de serpiente, porque Dios, que le da licencia que haga daño, estórvale que no sea en el grado que él quiere y puede, y por esto, viniendo escondido en serpiente verdadera como vino, y no fantástica, si Eva quisiera advertir en ello, pudiera ver que avía allí engaño, y no le diera crédito, ni truxera a Adam a que ofendiera a /(445v)/ Dios. Acometió, pues, el demonio al linage humano por la parte más flaca, que fue Eva, no atreviéndose a llegar a Adam, y fue astucia suya, como también lo fue el no llegar de primera instancia a dezir que comiesse de la fruta vedada, sino por rodeos quiso dar a entender que era riguroso el precepto, y sin ocasión puesto.

-¿Por qué -dize- os mandó Dios que no comiéssedes de todos los árboles?

Sólo un árbol fue el vedado, y Él quiere exagerar el mandato, diziendo:

-Mandóos que no comiéssedes de todos.

Y aunque Eva le dio una bofetada con un mentís, respondiendo: «No es assí, que de uno nos vedó la comida», siendo muy sobervio, dissimuló la afrenta por salir con la suya. Y para esto, negando que se les seguiría pena traspassando el mandato, propúsoles que se les seguirían muchos bienes. Todos son embustes del demonio, a los cuales devemos resistir. Es del capítulo tercero del Génesis.
[2] Job fue alabado del Señor y embidiado de Satanás. Aunque no le fue possible dañarle, sino permitiéndoselo, y recibido el poder, afligió al justo y siervo de Dios con pérdidas de hazienda y, al cabo, con le quitar la salud y cargar de lepra y de males contagiosos. No paró hasta verle en un muladar solo y desamparado. Dexóle la muger para que le ayudasse a desesperar, mas el siervo de Dios siempre estuvo firme en su servicio. Y lo que el demonio anduvo ordenando para derribarle y que perdiesse su integridad, todo le resultó en más alegrías, quedando por espejo de paciencia para los siglos de por venir. Y consta por exemplo del santo Job que suele el demonio lastimar a los hombres en los bienes temporales para hazerlos impacientes, viendo que en prosperidad son modestos y píos, y sirven a Dios. Y si en ad- versidad | halla alguno paciente, avergüénçase de más molestarle, viéndole apercibido con las armas de virtudes. Recibió Job doblados bienes, después de sus trabajos, de los que antes tenía, para que cada uno espere recibir más de lo que perdiere, llevándolo con paciencia. Es del Libro de Job.
[3] ¿Y a quién de los mortales dexará el demonio sin hazer guerra y tentarle, aviendo tentado al Hijo de Dios, Jesucristo, Nuestro Señor? Estava dudoso si era hijo natural de Dios, vídole que por aver ayunado cuarenta días y cuarenta noches estava hambriento, tentóle de gula, diziéndole, teniendo dos guijarros en las manos:

-Di que estas piedras se tornen pan.

Y visto que no halló entrada por aquí, y que estava constante en su ayuno y abstinencia, parecióle que podría derribarle con elación y desvanecimiento de cabeça, teniéndose por santo, y assí, aviéndole llevado sobre el pináculo del templo, díxole:

-Si eres Hijo de Dios, arrójate de aquí abaxo, porque escrito está del que lo es, a sus ángeles se les ha mandado que tengan cuidado de ti y que te lleven en palmas, porque no estropieze tu pie en alguna piedra.

Y visto que era humilde, no desmayó, sino que quiso tocarle de avaricia. Llevóle a un monte alto, y mostróle los reinos del mundo y su gloria, y dixo:

-Daréte esto todo si, derribándote en tierra, me adorares.

Y como también esta tentación le saliesse en vano, perdiendo toda esperança de vencimiento, fuesse y dexóle, y vinieron ángeles a ministrarle y servirle. Digno es de que le ministren y regalen ángeles el que venciere al demonio. Y de lo dicho sacaremos que si nos tentare por desseo de buenas comidas, nos acordemos que le dixo Cristo: «No de sólo pan vive el hombre», y si nos llevare nuestra temeridad y osadía a dar en /(446r)/ algún peligro, oigamos al mismo Señor, que dize: «No tentarás a tu Dios». Y las vezes que nos solicitare con codicia de honras y estados, nos acordemos que dixo el mismo Salvador Jesucristo: «A tu Señor y Dios adorarás, y a Él sólo servirás». Y finalmente, siempre que nos perturbare a nosotros con pensamientos torpes y deshonestos, resistiendo y contradiziendo, reclamemos: «Vete, Satanás», estando ciertos que llegarán ángeles a donde el demonio se fuere vencido. Refiérelo Marulo, libro quinto.
[4] San Juan, en el capítulo treze, dize que puso el demonio en su coraçón a Judas que vendiesse a Cristo. El cómo sería esto tócalo Teofilacto, que le diría:

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