De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[13] De semejante consolación que San Gerónimo gozava en el desierto el monge Marcio, de quien dize San Gregorio que bivía en Marsico, monte de Campania, y que estimava en tanto la soledad que jamás dificultad alguna, ni tentación de demonio pudo sacarle de allí. Hizo una cadena de hierro y, atada a una peña por la una parte, por la otra se la aferró al pie. Lo cual sabido de San Benedicto Abad, desseando que el estar atado a tan breve espacio de tierra se atribuyesse más a su constancia que al hierro, embióle un mensajero que le dixesse de su parte:

-Si eres siervo de Dios, no te tenga atado la cadena de hierro, sino la de Cristo.



Oído por Marcio, quitóse la cadena y encerróse en una cueva, guardando más estrecha prisión. Juntáronsele dicípulos, y hizo Dios por él grandes milagros, y fue numerado entre santos. Aora mide los anchos del Paraíso el que tan angosta cárcel tuvo en el mundo. Dízelo San Gregorio en el tercero libro de sus Diálogos, capítulo diez y seis.
[15] De otro género de monges se lee que andavan vagos por lugares diversos de la soledad, sin tener assiento cierto. Y por no ser visitados de seglares, siempre peregrinavan. Éstos que andavan apartados llamávanse anacoretas, y unos dellos llevavan pan y sal al desierto y con esto se sustentavan, otros, sólo era su comida yervas y raízes. Tanta aspereza de vida del todo parecía intolerable si no lo hiziera fácil y de llevar el amor y temor de Dios. Dízelo San Isidoro, en el De oficios eclesiásticos, libro segundo, capítulo quinze.
[16] Juntemos algunos exemplos de mugeres para que se vea cómo tienen a quien imitar las que dessean soledad. Y sea la primera María Madalena, la cual, o- yendo /(463r)/ al Salvador del mundo dezir que le eran perdonados sus pecados y que avía escogido la mejor parte, sin que le fuesse quitada, y aver sido la que vido resucitado a Cristo primero que sus dicípulos, y que por su amor menospreció todas las cosas, y que en la ciudad de Marsella de Francia derrivó los simulacros de los falsos dioses gentílicos por medio de su predicación, levantó allí el salutífero madero de la Cruz, y con todo esto, no le pareció que avía cumplido hasta que con las angustias y asperezas de la soledad, su carne, culpada algún tiempo, la macerasse y afligiesse. Estuvo treinta años sin ser vista de hombre humano, sin manjar de la tierra, sino servida y favorecida de ángeles, para que se entienda que merece favor del Cielo y de los ciudadanos dél el que se aparta de la conversación de los hombres por amor de Dios. Llegando el día de su muerte, recibió la Sagrada Comunión de manos de Maximino Obispo, porque no era justo que sin él subiesse al Cielo, aviendo en la tierra servídole de todo coraçón y de todas sus fuerças, predicando su fe en las ciudades y meditando su gloria en la soledad. Es de Marulo, libro primero.
[17] María Egipcíaca, que puso su cuerpo en almoneda y estava muerta en vida, mas el que baxó del Cielo a ganar lo perdido y a llamar los pecadores a penitencia, entrando en su coraçón como en casa de morada, y diziendo: «Muger, a ti lo digo, levántate», se levantó la que mucho tiempo estuvo rebolcándose en el cieno de los vicios, y aviendo perdido a Jesucristo en los deleites, hallóle en la amargura de su alma. Passó de Alexandría a Jerusalén, y no pudo entrar en el templo de Dios, con fuerça que la detuvo invisible. Paróse a la entrada, admiróse, avergonçóse, y entendiendo la causa de su de- tención | ser por las flaquezas de su mal compuesta vida, con grande aflición y derramando tiernas lágrimas determinó poner fin a sus vicios adonde començó a sentir la indignación de Dios contra ella. Ofrecióle su vista una fiadora de sus nuevos intentos, que fue la Madre de Dios, cuya imagen vido sobre su cabeça a la entrada del templo, y con tal fiadora provó segunda vez la entrada y hallóla fácil. Derrivóse delante la salutífera Cruz y lloró sin hazer pausa, hasta que oyó una boz que le dixo que si quería remediar su alma passasse el Jordán. Compuso luego su conciencia con la Confessión Sacramental y Sagrada Comunión. Passó el Jordán y dio consigo en el desierto, ya siguiendo otra vida y otras nuevas costumbres. La cabeça que solía adornar con perlas y fino oro descubrióla al Cielo a sus mutaciones, sin querer cubrirla al frío o calor, no a la agua, nieve y granizo. Los cabellos, que siendo como oro los encrespava, cortólos, y acoceándolos con sus pies, triunfó dellos. El rostro, tan guardado y servido de mixturas porque pareciesse más de lo que era y menos de lo que deviera, vañóle con lágrimas y dexóle a que se recociesse con los rayos encendidos del sol. Los pechos, cuya vista encendían desseos elados, siendo primero regalados con faxas de púrpura, heríalos con sus manos, castigando en ellos el coraçón donde tantos malos desseos se forjaron. Su cuerpo todo, que fue rebelde y con todas sus partes hizo guerra al cielo, en las mismas era por ella atormentado con ayunos, con vigilias, con diciplinas y malos tratamientos, hasta dexarle desnudo sin comida y bien castigado, perseverando en esto por cuarenta años, hasta que Zozimas Ermitaño, investigador curioso de los secretos santos de aquel desierto, la vido orando, /(463v)/ levantada de tierra, passar sobre las aguas del Jordán sin que sus plantas se mojassen. A tanta perfeción vino en la soledad la | que con tanta soltura y corrupción bivió en la ciudad. Es del De Vitis Patrum, y refiérelo Marulo, libro primero. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] Timón Ateniense, no el ser religioso y los desseos del Cielo, sino inclinación natural le hizo bivir solo. Edificó una pequeña casa en el campo Atico por huir de ver hombres, que todos le eran aborrecibles. Sólo admitió consigo a Peante, también como él de Atenas. Sucedió que, acabando una vez de cenar, burlándose Peante con él, díxole:

-¿No ha sido este convite maravilloso y muy bueno, o Timón?

Él respondió:

-Harto mejor fuera para mí si tú no estuvieras aquí.

Dízelo Sabélico, libro segundo.
[2] Era Cleto Efesino hombre principal y de govierno. Cansado de tratar y ver gentes, fuesse al templo de Diana y estuvo allí algún tiempo. Y como un día fuesse visto que jugava con sus hijos y por ello burlassen dél, dixo:

-Por mejor | tengo esto que governar vuestra república.

Fuesse de allí huyendo de ver hombres a un monte, contentándose con comer yerbas y bever agua y conversar con bestias. Es de Sabélico, libro segundo.
[3] Diógenes Sinopeo Cínico escogió morada fuera de Corinto en un lugar solitario, y estava allí tanto por darse al exercicio de las letras como por huir el conversar con gentes. Contentávase con una capa, una alforja y una cuba, y desta suerte fue visitado de Alexandre y juzgado por felicíssimo, en tanto grado que tuvo desseo de ser Diógenes, en caso que no fuera Alexandre. Y el mismo Cínico juzgó a Alexandre inferior a sí, pues, viéndole llegar, no se levantó a él. Dízelo Sabélico, libro segundo. |

DISCURSO SETENTA Y TRES. DE SUEÑOS Y VIGILIAS

Diversas especies ay de sueños. Uno es natural, y es el por quien juzgan los filósofos de los humores, porque si sueñan que veen ríos y fuentes, entienden que reina la flema; si fuerças y violencias, es cólera; si muertos y cosas tristes, melancolía; si fiestas y regozijos, sangre. Otra especie de sueño es visiones, cuando debaxo de alguna se muestra cosa verdadera, como las vacas gruessas y flacas que vido Faraón y denotaron tres años estériles y abundosos. Es otra especie oráculo, cuando del Cielo es descubierto al- gún | misterio al que duerme, como a los Magos que no bolviessen a Herodes, y a Josef que huyesse en Egipto con la Sagrada Virgen y su Soberano Hijo. Otra especie de sueño es la ilusión y fantasma, en que se sueñan cosas que se vieron o se imaginaron; aun a las vezes sin imaginarse y vin verse suceden por parte del demonio, que se atreve a burlar con el que está dormido, no atreviéndose ni aun de mil leguas a llegar si estuviera despierto, como sucede a personas muy religiosas y honestas, que sabe el demonio que en vigilia le iría muy mal con ellos y acomételos dormidos, con sueños torpes, por atormentarlos. De /(464r)/ Sueños y Vigilias trata el presente Discurso.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]



[1] Durmiendo estava Adam cuando le sacó Dios una de sus costillas, cubrióla de carne y formó a Eva, la primera muger, como parece en el capítulo segundo del Génesis. Jacob, dormido estava cuando se le apareció una escala que tenía su principio en el suelo y su remate en el Cielo, a la cual estava Dios arrimado, y subían y baxavan ángeles por ella, y refiérese en el capítulo veinte y ocho del Génesis. Josef soñó que el sol y la luna, con onze estrellas, le adoravan, y por referir este sueño a sus hermanos levantó contra sí gran polvareda y se vido en muchos peligros, como parece en el capítulo treinta y siete del Génesis. Faraón soñó en Egipto un sueño de siete vacas gruesas y otras siete flacas, y que éstas se comían y tragavan a aquéllas, como también se dize en el Génesis, capítulo cuarenta y uno. Y Nabucodonosor anduvo también soñando de una estatua, que le pareció ver de diversos metales, de que se trata en el Libro de Daniel. Y yo lo llevo con la brevedad que pide el averlo escrito estendidamente en otras partes estas historias.
[2] El Apóstol San Pedro exhorta en su Canónica que velemos, porque el demonio anda como león bramando por hazer daño a los que duermen, y assí a muchos les ha sucedido mucho mal durmiendo. Durmiendo Lot se aprovecharon dél sus hijas, como parece en el capítulo diez y nueve del Génesis. A Sansón, durmiendo le cortaron sus cavellos, con que perdió las fuerças, siéndole ocasión que perdiesse también la vida; y es del Libro de los Juezes , | capítulo diez y seis. Isboset, hijo del rey Saúl, y que tenía ya parte en su reino, durmiendo fue muerto; refiérese en el Segundo de los Reyes, capítulo cuarto. Durmiendo Jonás se levantó la tempestad, y fue, despierto, lançado en la mar y tragado de la ballena; y dízese en su Libro , capítulo primero. Durmiendo Tobías cegó, y consta del capítulo segundo de su Libro. Holofernes, durmiendo fue degollado por Judit; véase el capítulo treze de su Historia. Saúl, durmiendo, fue despojado del frasco y lança, y estuvo su vida en la cortesía de David, a quien él aborrecía de muerte; escrívese en el Primero de los Reyes, capítulo veinte y seis. Durmiendo Sisara fue muerto con un clavo que le puso Jael por la cabeça; es del Libro de los Juezes, capítulo cuarto. Durmiendo el labrador, vino su enemigo y sembró en su campo zizaña sobre el trigo que él tenía sembrado; escrívelo en el capítulo treze San Mateo. Y durmiendo San Pedro, fue reprehendido de Cristo; también lo dize San Mateo, capítulo veinte y seis. Y finalmente, durmiéndose las vírgines locas, se quedaron fuera de las bodas, que también lo afirma el mismo San Mateo, capítulo veinte y cinco.
[3] Queriendo Judas Macabeo dar batalla a Nicanor, aunque le era muy inferior en número de gente, mas vido en sueños al santo Pontífice Onías ya muerto que hazía oración por el pueblo, y a Jeremías que le dava una espada con que peleasse. Con esto tomó tanto ánimo que alcançó una famosa vitoria. Refiérese en su Primero Libro , capítulo quinze.
Lo dicho se coligió de la Divina Escritura. |
[EJEMPLOS CRISTIANOS]

[1] En Antioquía se apareció San Andrés a Pedro Sacerdote y le declaró dónde hallaría el hierro de la lança con que fue atravessado el pecho del Salvador, el cual estava escondido en un templo de San Pe- dro, | en la misma ciudad de Antioquía; y fue en tiempo que la tenían cercada turcos y padecían dentro della los cristianos grande hambre. Descubierta tan ilustre reliquia, los ciudadanos recibieron grande /(464v)/ contento, y cobrado ánimo, llevando el hierro santo en una lança el obispo Niceno, salieron a la pelea los cristianos contra los paganos y alcançaron vitoria, venciendo a Corbana, capitán de Belfech, rey de Persia, que se bolvió mal padeciendo con lo que pudo librar de su gente. Es de Fulgoso, libro primero.


[2] En la Vida de San Gregorio Nazianzeno , escrita por Gregorio Presbítero y referida por Surio, tomo tercero, se dize que estando el mismo Nazianzeno estudiando en Atenas tuvo un sueño maravilloso, y fue que le parecía estar sentado estudiando, y que dos hermosíssimas mugeres se le assentaron a sus lados, haziéndole grandes amores y caricias. Él, algo enojado de ver su desemboltura, preguntóles sus nombres y qué era su intento. Respondiéronle:

-No te pese, o Gregorio, de que te hagamos caricias y nos juntemos contigo, porque has de saber que la una de nosotras es la sabiduría, y la otra, la castidad, y hanos embiado Dios a ti para que toda tu vida te acompañemos y tengamos contigo buena amistad.

Quedó él con esta visión contentíssimo, y púsole aliento para proseguir en sus estudios.
[3] Siendo San Ambrosio arçobispo en Milán, se le aparecieron en sueños San Gervasio y Protasio Mártires, y le declararon dónde estavan sus cuerpos, los cuales él sacó y puso en lugar más decente y honrado. Y en tiempo del emperador Honorio se apareció en sueños Gamaliel a Luciano Sacerdote y le declaró dónde estava su cuerpo y el de Abibón, su hijo, junto con el del protomártir San Estevan. Y esta aparición y sueños tuvo por tres vezes, a lo cual dando crédito, fue al lugar señalado y descubrió a los santos cuerpos, y en memoria desto celebra la Iglesia en tres días de agosto la Invención de San Estevan. Es de Surio, tomo cuarto.

[4] Embió el emperador Honorio a Ma- selcereo | con exército a Africa para que recuperasse algunas ciudades que le tenía usurpadas Gildón, contrario cuyo. Llegando en aquella provincia, soñó que San Ambrosio, ya muerto, se le aparecía, y le dezía, hiriendo con un báculo la tierra:

-Aquí, en este proprio lugar.

Y el día siguiente dio la batalla al enemigo en aquel sitio, y con facilidad le venció. Es de Fulgoso, libro primero.


[5] El emperador Mauricio soñó que un hombre llamado Focas dava la muerte a él y a todos sus hijos. Despertó y procuró saber si en su exército se hallava hombre de tal nombre, y después de bien mirado hallaron que se llamava assí un notario. Parecióle al emperador que era locura temerse de un hombre de tan baxa fortuna; no hizo caso dél, y no passó mucho tiempo que, rebelándose contra él su exército y buscando quién sería cabeça y a quién obedecerían, eligieron a aquel Focas. Tomó nombre de emperador, y queriendo ir a Constantinopla contra Mauricio, él se retiró a Calcedonia, donde fue preso y muerto con sus hijos por la gente de Focas. Refiérelo Fulgoso, libro primero.
[6] Justo, patricio romano, imperando Constancio, tenía cargo de juez en Piceno. Éste soñó que de su muslo salía un vestido de púrpura, que era insignia de rey. Refiriólo por vía de donaire a otros sus amigos. Vino a orejas del emperador, temió que se levantaría con el imperio y mandóle matar. Quedó dél una hija llamada Justina, hermosíssima por estremo. Vídola en un vaño Severa Augusta, muger de Valentiniano, y alabóla de muy hermosa a su marido, en lo cual hizo una insigne necedad que le llovió en la cabeça, porque le dio gana de verla al emperador Valentiniano, y, vista, hizo publica un mandato suyo, de que fuesse lícito al que quisiesse tener dos mugeres juntamente, y mal que le pesó a la suya, le dio aquélla por igual, y hizo aquel casamiento, /(466r)/ no de cristiano, sino como si fuera moro, y cumplióse el sueño de Justo, padre de Justina. Refiérelo Fulgoso, libro primero.
[7] Entre los monges solitarios de Egipto estava uno llamado Juan, famoso en vida santa y en milagros. Diole antojo a la muger de un tribuno romano de verle, y fue de suerte que perdía la vida por ello. El marido habló al ermitaño, rogándole la visitasse. Él respondió que estava determinado de no ver muger en su vida, y que no pensava mudar propósito. Importunóle el tribuno, y él le dio palabra que de noche se le aparecería en sueños, y cumpliólo, de suerte que sin averle antes visto la muger, dio señas verdaderas de su persona y traje, declarando las palabras de consuelo que le dixo, sin faltar en cosa alguna. Refiérelo Fulgoso, libro primero.
[8] Embió San Benedicto dos de sus monges a Tarracina para que edificassen un monasterio de su orden, y diziéndoles que se hallaría con ellos y les daría la traza que el monasterio avía de tener, ellos fueron, y no viniendo el santo, bolviéronse y quexávanse que no cumplió con ellos. Díxoles el santo que se acordassen de un sueño que avían tenido acerca de aquel caso, y trayéndole ellos a la memoria, bolvieron y siguieron lo que por él les fue dicho y declarado. Es de la Vida deste santo, y refiérelo Marulo.
[9] Escrívese que en el desierto donde Evagrio era abad se hallavan monges que dormían assentados para mortificarse y no tomar entero contento en lo que es tan necessario para el sustento de la vida. Refiérelo Marulo.
[10] San Hilarión dormía sobre juncos estendidos en dura tierra, y de semejante cama usó hasta su muerte, y con esto evitava la maldición del profeta Amós, que dize en el capítulo sexto: «¡Ay de los que duermen en camas de marfil y se dan a ilícitos regalos!». Es de San Gerónimo en su Vida. |
[11] Pastumio, todo el tiempo que bivió en el desierto tuvo por cama el suelo, y algunas vezes esparcía por él espinas y abrojos. Pretendía en esto que no se descuidasse su espíritu por mucho tiempo de Dios, sino que dixesse con Isaías, en el capítulo veinte y seis: «Mi alma te dessea, Señor, en la noche». Es del De Vitis Patrum.
[12] Onofre, ni tuvo texado ni lugar cierto donde dormir. Allí dormía donde le hallava la noche en el desierto, y era su sueño más velar que dormir, y hazía lo que David aconseja en el Salmo ciento y treinta y tres: «De noche, estended vuestras manos al propiciatorio santo, y bendecid al Señor». Es del De Vitis Patrum.
[13] Arsenio era de tan breve sueño que solía dezir que le bastava al monge solitario dormir una hora, y cuando se veía molestar del sueño, mostrando enojo, dezía: «Éste es un mal siervo, que viene sin que le llamen». Los sábados en la noche tenía esta costumbre, que se le ponía el sol a las espaldas estando orando, y venía el domingo, y saliendo le dava en los ojos, y no dexava la oración, de suerte que siempre peleó con el sueño, y los sábados enteramente salía con vitoria; los otros días era tan breve que parecía aver vencido a la naturaleza. Refiérelo Surio en el cuarto tomo. Y este exemplo de Arsenio es más para admirar que para imitar, porque quitar cuatro o seis horas de sueño al cuerpo es faltar en la salud, lo cual no es lícito.
[14] San Gerónimo, escriviendo a Eustoquio, donzella santa, dize: «Si alguna vez, contradiciéndolo yo, el sueño me hazía guerra y me vencía, estendía mi cuerpo sobre la desnuda tierra, y brevemente cumplía con esta necessidad, y quedava afrentado cuando en esto me sentía con descuido; porque con dificultad resistirá al demonio el que con facilidad es vencido del sueño.
[15] San Martín, obispo de Turón, tendía sobre la tierra un cilicio, y sobre él que- brantava /(465v)/ el sueño un poco, y vencía el regalo dél con la dureza de la cama, de manera que nunca durmió con tanto descanso y seguridad que no sintiesse venir aquel ladrón que, aportillando el muro, entra con daño notable de los que duermen con descuido. Tiene esta propiedad el demonio, que siempre vela para perder poco a poco a los que no velan. Es de Severo Sulpicio.
[16] El mismo San Martín, visitando su obispado, fue recebido en una iglesia, dándole la sacristía por posada. A la hora del dormir entró en su aposento, y viendo la cama, que era curiosa y regalada, mostró sentimiento desto. Derribó a una y otra parte hasta la xerga, que era de paja, y sobre las tablas desnudas se recostó. Estando medio dormido, por aver caído la xerga sobre un brasero de lumbre, pegándose él fuego, ardía todo el aposento. Levantóse el santo prelado medio dormido, y con la grande confusión, aunque llegó a la puerta no pudo abrirla. Púsose en oración, y luego la llama se apagó, y el humo se consumió, y quedó libre, pudiendo dezir con David, Salmo diez y nueve: «Provaste mi coraçón, Señor, y visitásteme en la noche; examinásteme con fuego y no se halló en mí maldad o culpa». Pudo la llama levantada de repente turbar el sueño liviano del que dormía sobre tablas, mas dañarle no pudo, porque a los que duermen assí, el Señor vela sobre ellos. Es de Severo Sulpicio.
[17] San Bernardo Abad fue muy amigo de quebrantar el sueño con vigilias, y para que otros lo fuessen, solía dezir: «El monge, cuando duerme demasiado, está muerto para con Dios, y ni para sí ni para otro es provechoso». A esta sentencia podemos juntar la contraria, y dezir: «El monge que guarda vigilias quebrantando el sueño, para con Dios bive, y para sí y para el próximo es útil y provechoso». Destas dos contrarias sentencias ninguno puede ignorar (sino el que durmiere con el espí- ritu | más que con los ojos) cuánto se aventaja el velar y la vigilia al sueño y al dormir demasiado, cuánto aproveche la vigilia y cuánto dañe el sueño, cuánto uno se deva huir y lo otro dessear. Es de la Vida de San Bernardo, libro primero, capítulo cuarto. Y en el mismo lugar se dize que si durmiendo alguno de los monges le oía roncar San Bernardo, después le reprehendía, diziendo que no era dormir religiosamente, en lo cual, como en otras cosas, se requiere modo y modestia. Pues si tiene por vicio San Bernardo que los monges ronquen durmiendo, también lo será el dormir demasiado tiempo, pues aquello que se duerme demasiado se pierde cessando las acciones espirituales. Y el Eclesiástico, en el capítulo onze, dize: «Por la mañana siembre tu semilla, y por la tarde no estén ociosas tus manos». En lo cual se nos pide que procuremos siempre hazer buenas obras, sin perder tiempo, cuya pérdida es irremediable. Refiérelo Marulo, libro primero.
[18] Germano, obispo antisiodorense, tenía un lecho compuesto de saco y ceniza, para que no lecho, sino lloro y lugar más de dolor que de quiete pudiera llamarse. Adonde estando echado el varón snato, se oía sospirar y gemir. De modo que, siendo breve el tiempo que estava en el lecho, porque siempre se levantava de noche a maitines, mucho menos era lo que dormía. ¡Oh felice Germano, que durmiendo en ceniza te levantaste a vida sempiterna, subiendo a la compañía de Cristo y de sus santos! ¡Qué pequeño trabajo mereció tan grande descanso! Es de Surio, tomo cuarto.
[19] San Vicente Ferrer, del Orden de Predicadores, fue muy templado en el sueño, porque el día todo de ordinario le gastava en dezir Missa, en predicar y en oír confessiones, y lo más de la noche, en rezar y en lección de la Sagrada Escritura . Parte della bien pequeña dava al sueño, y tenía tres camas: una de sarmientos, otra, /(466r)/ de heno, y otra, de saco. Es de Surio, tomo 2.
[20] San Pedro, inquisidor del mismo Orden de Predicadores, y del mismo grado de santidad, imitóle en el mismo modo de vida, porque el día predicava y dezía Missa, y consolava almas; de noche, orava y estudiava. Desta manera, caminando por los passos de los santos, llegó a conseguir el premio que ellos consiguieron, con palma y corona de mártir. Dízelo San Antonio en su Tercera Parte Historial.
[21] Ni fue menor a los nombrados San Bernardino, del Orden de los Menores, el cual, antes que fuesse religioso, bivió vida religiosa. Levantávase de noche a tener oración, que era con mayor quietud y devoción. Passó a la religión con presupuesto de acrecentar tanto las vigilias y el no dormir como acrecentava el estado, y lo que aprendía de noche velando, esso enseñava de día predicando. Y muchos que estavan dormidos en pecados viejos con sueño de muerte, por medio de su predicación despertaron para salud y vida. Y si no fuera en el sueño tan templado, nunca en el servicio de Dios se viera tan aventajado. Es de San Antonio de Florencia, y refiérelo Marulo.
[22] Santa Paula, biuda nobilíssima, aventajándose en santidad a la nobleza, como cayesse en una fiebre mortal, afirma San Gerónimo que nunca pudo acabarse con ella que la llevasse en una cama con algún regalo, sino que sobre la tierra dura puso unas mantas de sayal, y sobre ellas, su cuerpo. Allí passava el día y la noche en vigilia orando, hasta que la fiebre se cansó, viéndose con tan poco regalo, y la dexó. Dízelo San Gerónimo en las Loas de la misma Paula.
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