De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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Colígese lo dicho de la Sagrada Escritura por la mayor parte.

[EJEMPLOS CRISTIANOS]


[1] Ifigenia, hija de Egipo, rey de Etiopía, por la predicación del Apóstol y Evangelista San Mateo, no sólo recibió la fe de Cristo y se baptizó, sino que consagró a Dios su virginidad. Edificó monasterio, y presidía en él a muchas santas vírgines. La cual, por ruegos ni amenazas que de parte del rey Hirtaco, sucessor del reino de su padre, le fueron hechas para que le acetasse por marido y se pusiesse corona en su cabeça, no pudo acabarse con ella, diziendo que era esposa del Rey del Cielo y que no le quería dexar para casar con otro. Por ver en esta determinación a Ifigenia, Hirtaco, trocando su amor en furor, mandó poner fuego al monasterio para quemarla con cuantas monjas estavan con ella. Puesto el fuego, la llama, sin dañar la virginal pudicicia, saltó en la propria casa del rey Hirtaco y, quedando él y un hijo suyo libres, la casa fue quemada. Después el hijo murió atormentado del demonio, y el padre, tocado de mal de coraçón, no pudiendo sufrir el tormento que le causava, él mismo se dio la muerte. Y assí el que pretendía quitar la vida a Ifigenia con sus santas vírgines miserablemente pereció con su hijo. Es de Abdías en la Vida de San Mateo.
[2] Tecla Virgen, predicando el Apóstol San Pablo en Iconia a Jesucristo, creyó en Él, y siendo desposada repudió el espo- so | y se conservó virgen. Y por la confessión de la fe fue echada en una hoguera sin que se quemasse, porque cayó grande tormenta de agua que mató el fuego. Después la pusieron en un teatro a que fuesse despedaçada de leones, ossos, toros y otros ferozes animales, que con su vista se amansaron, y quedó libre. Parecióle al procónsul que era afrenta atormentar más a quien tan ferozes bestias avían perdonado, y assí la perdonó. Y por esta razón se libró de muerte, aunque sintió los espeluzos della diversas vezes. Tócalo San Ambrosio, libro segundo De Virginibus, y Surio, tomo quinto.
[3] Agata Virgen, en la ciudad de Catania de Sicilia no pudo ser vencida de Afrodisia, madre de muchas malas mugeres, ni del pretor Quinciano con sus promesas, amenazas y tormentos. Todo lo menospreció por ofrecer su virginidad limpia y casta a Cristo. Apareciósele en la cárcel el Apóstol San Pedro para curarle los pechos que el malvado Quinciano le avía desgarrado, y recelóse de que el hombre la tocasse, y huía la mano del çirujano, hasta que supo quién era, y, apartándose el Apóstol, quedó sana. Y siendo mandada que anduviesse sobre texas agudas y carbones encendidos desnuda, menos le dolió la pena deste tormento que la ignominia de ver su cuerpo descubierto. Y no sufriendo esta /50r/ maldad, la tierra tembló, los muros de la ciudad hizieron sentimiento, y algunos favorecidos y privados del pretor murieron. Y porque no fuesse él sin castigo de lo que hizo padecer a la gloriosa Agata, un cavallo suyo lo acoçeó y mató. La santa donzella, vencedora de todos los tormentos con que la atormentaron, desseosa de morir y verse con Cristo, fuele concedido, muriendo alegre y muy contenta, mereciendo que un ángel se hallasse en su entierro y pusiesse sobre su sepultura un epitafio que dezía: «Aquí está el cuerpo de un alma santa que procuró la honra de Dios y la libertad de su patria». Y assí no careció en su muerte de loas de los ángeles la que en vida, por su castidad grande, fue igual a ellos. Es de Surio, tomo primero.
[4] Lucia Siracusana tuvo en más la virginidad que la vida. No quiso juntarse con un mancebo, con quien estava desposada, por juntarse con Cristo, cuyo amor la truxo a que constantemente padeció martirio. Siendo juez Pascasio, pretendió violar su castidad, y para esto mandóla llevar al lugar de las malas mugeres. Mas fuerça de hombres, ni muchos pares de bueyes que truxeron para este intento, no pudieron hazerla dar passo, porque avía ofrecido a Dios su limpieza. Y en el mismo lugar en que la puso Dios como fuerte roca la pretendieron quemar y, visto que la llama no le hazía daño, passáronle por su cuello un cuchillo, y desta manera dio su alma al Señor. Es de Sigiberto, y de Surio, tomo sexto.
[5] En Catarina de Alexandría los filósofos vencidos dieron testimonio de su sabiduría, los tormentos sufridos pacientemente, de su constancia, y las ruedas de cuchillos despedazadas en daño de los idólatras, de su merecimiento. Y porque no faltasse quién le diesse de su pureza virginal, de la herida de su cuello, con que murió, salió leche. Su cuerpo ya difunto fue sepultado por manos de ángeles, y su monumento manava óleo. Y si tanta honra se da en la tierra a Catarina muerta, con cuántas ventajas la tendrá viva en el Cielo. Es del Metafraste. |
[6] Cecilia Virgen, a Valeriano, con quien estava desposada, el mismo día de sus bodas de tal manera atemorizó, diziendo que tenía un ángel defensor de su virginidad, que no osó tocarla, sino que, dexando el error de la gentilidad, se convirtió a Cristo, y mereció ver visiones de ángeles, y al cabo padecer martirio en compañía de su hermano. De manera que no sólo quedó Cecilia intacta del esposo que la amava tiernamente, sino que fue ocasión de su remedio. No osó profanar lo que vido que era defendido con virtud divina, y assí merecieron ambos ser coronados por un ángel de rubicundas rosas y de blancas açuçenas, siendo lo uno insignia de virginidad y lo otro, de martirio; y no pudiendo vencer los tormentos a los que no venció el deleite sensual. Es de Surio, tomo sexto.
[7] Margarita Antioquena quiso más padecer las persecuciones de su padre gentil y que su cuerpo fuesse tormentado con terribles tormentos, que ser casada con Olibrio, prefeto de la misma ciudad de Antioquía. Sufrió pacientemente el eculeo, varas de hierro, uñas azeradas, fuegos y tormentos más graves que la muerte, y al cabo el ser descabeçada, por no trocar su virginidad con el desposorio y bodas. Y de aquí vino que por Olibrio que no quiso, recibió al Señor del Paraíso, por breves penas, eternos gozos y, por la muerte temporal, Vida Eterna. Y no sin causa, siendo tragada de un dragón, rompiendo el vientre salió libre la que cercada de carne, con el veneno de la carnal impudicia no pudo ser inficionada. Con la vergüença venció la torpeza, guardando en el cuerpo frágil la integridad de la alma. Dízelo Marulo, libro 4.
[8] Bárbara, ciudadana de Nicomedia insigne en hermosura, en linaje, en riquezas, en edad florida, todo esto lo tuvo en poco y menosprecio con el ardor de la fe. Como la pidiessen muchos, con ninguno quiso casar, diziendo que era cristiana y que avía consagrado su virginidad a Cristo. Por lo cual Dióscoro, su padre, como infernal furia, con una espada desnuda la fue siguiendo por un lugar des- poblado /50v/ y montuoso, escondiéndole las duras piedras a la donzella, mostrán dose con ella más blandas que no él, aviéndola engendrado. Hallóla y llevóla de los cabellos a Marciano Presidente para que la atormentasse. Hízolo él y, después de averla hecho padecer graves tormentos, mandóla llevar descubierta a la vergÜença por la ciudad. La santa donzella, sintiendo más verse desnuda que la muerte, hizo oración a Dios, y baxó un ángel que curó su cuerpo de las llagas que tenía y le cubrió con una vestidura blanca. Este milagro se atribuyó a arte mágica, y assí fue mandada degollar. Y su padre, llegando la crueldad a lo sumo, tomó cargo de verdugo y con sus proprias manos la degolló; el cual, más cruel que las crueles bestias, pudo matar a la hija que engendró, y no acabó con ella que adorasse ídolos o que trocasse el estado de virgen por el de casada. Es de Marulo, libro cuarto.
[9] Inés Virgen despreció las bodas del hijo de un prefeto, el cual, por verse menospreciado y su hijo tenido en poco, teniéndole él en mucho por el linaje de que descendía y por las riquezas que posseía, mandóla llevar al lugar de las mugeres públicas desnuda. Fue Inés desnudada por manos de hombres, mas cubrióla Dios de su mano por medio de sus cabellos, que rodearon por todas partes su cuerpo. Y, estando en aquella casa infame, baxó del Cielo una claridad que la ilustró y hizo resplandecer, y a los que entravan a deshonrarla hizo huir, y el hijo del prefeto, que pensó a su salvo gozarla, fue repentinamente muerto. Pusiéronle fuego para quemarla, y la virgen quedó libre dél, y los ministros de aquella maldad, mal chamuscados. Al cabo fue degollada, aunque su virginidad quedó intacta, ofreciéndola a Cristo, su esposo, a quien ella sigue en el Cielo adonde quiera que va, gozando de su compañía eternamente, aviendo recebido la palma de vitoria porque venció a los pertinazes perseguidores de su honra. ¡Oh vitoria felicíssima, cuyo premio | es Cristo! Dízelo San Ambrosio en el Sermón noventa.
[10] Y porque se entienda que tiene particular cuidado Jesucristo de favorecer la castidad y defenderla en quien pone en Él su confiança, pondránse desto algunos exemplos. Santa Columba, en tierra de los senones, que son en Francia, cerca de los belgas o flamencos, siendo llevada al lugar de las malas mugeres, un ferocíssimo osso la defendió que no fuesse deshonrada. A Marciana defendió una pared en Cesarea, que se levantó y puso entre ella y los que ivan a deshonrarla. A Irene libró un ángel en Roma, burlando de los que la llevavan a la casa pública. Flavia Domicila, en Terracina, fue libre de los que intentavan su deshonra, perdiendo repentinamente el juizio. Serafia, en la ciudad vendinense, también se libró de deshonra por un temblor de tierra que dexó sin sentido a los que la querían hazer fuerça. Justina, con la Señal de la Cruz fue libre de los encantos de un mago que pretendía su deshonra. Lo dicho se colige de Adón y de Surio. Refiérelo Marulo, libro cuarto.
[11] Del mismo propósito y constancia se mostraron otras donzellas, como Dorotea, que padeció martirio en Cesarea, Eufemia en Calcedonia, Juliana y Dula en Aquileya, Susana, Basilia, Anastasia y Felícula en Roma, Vitoria en Tiburi, Valeria en Lemovici, Ursula con sus onze mil vírgines en Colonia. Éstas y otras muchas antepusieron la castidad a las bodas y dieron la vida por Cristo, sin dexarse vencer de los deleites de la carne ni de los tormentos del tirano. Es de Marulo, libro 4.
[12] Ni sólo de los que querían hazerles fuerça y deshonrarlas se estrañavan las santas vírgines, sino que también los lícitos matrimonios dexavan, y con maravillosas industrias se escusavan por conservarse castas a su esposo Cristo. Y déstas fue Brígida, donzella escosesa hermosíssima, la cual, como fuesse demandada por muger de varones no sólo cristianos sino nobles y ricos, y ella oviesse consagrado /51r/ a Dios su virginidad, pidióle con grande instancia que con alguna deformidad de su cuerpo la afeasse, de modo que los que la molestavan descuidassen della. Oyóla el que nunca cierra sus orejas a los que de coraçón le llaman. Tenía los ojos por estremo hermosos y de repente se le afearon, hinchándosele y corriendo dellos un humor asqueroso. Y fue antídoto y medicina para los penados de su hermosura, con que sanaron, y de suerte que mayor pena les causava su vista que antes les dio gusto y contento. Ellos la dexaron y recibióla Dios, a quien parecía más hermosa su alma cuanto su cuerpo estava más feo. Hízose monja y professando quedó con la hermosura de primero. Es de Surio, tomo 2.
[13] Bien parecida a Brígida fue Andragasina, donzella francesa reinando en Francia Lotario, la cual, siendo desposada por voluntad de sus padres, aunque contra la suya, con Aniberto Príncipe (que después fue obispo rotomagense), con muchas lágrimas rogó a Dios que no consintiesse que ella dexasse de ser virgen. La oración se acabó y ella se halló cubierta de lepra. Vista su fealdad, fue dexada libre. Y porque se viesse la ocasión della, entrando en un monasterio y professando, quedó sana. Entiéndese que fue su oración de suerte que de mejor gana padeciera estar leprosa toda la vida que una hora carecer del don de virgen. Es de Surio en la Vida de Ansberto, tomo primero.
[14] Farra, donzella, como por voluntad de su padre Agerico, que era de los principales privados de Teodeberto, rey de Francia, se tratasse de casarla con persona igual a su linaje, ella lloró tanto y tan de gana que perdió la vista. Mas, tornando a cobrarla por oraciones de San Eustaquio Obispo, bolvió el padre a molestarla, de suerte que se fue huyendo a la iglesia. Visto por él que estava firme en su propósito y que ni con amenazas ni malos tratamientos hazía mudança, aplacóse y dio lugar a que entrasse monja. Dize Marulo: «Pudiéramos llamarla mártir, aviendo padecido tanto por la castidad, si | no lo pusiera en duda ser fiel su padre. Aunque parece que el premio de mártir no le perdió quien, siendo tan guerreada en la castidad, la guardó». Es de Gregorio Turonense y refiérelo Marulo, libro cuarto.
[15] Gregoria, donzella romana, el mismo día de su desposorio se fue a un monasterio y hizo voto de perpetua virginidad. Dexó el marido y abraçóse a Jesucristo. Dexó los deleites del cuerpo y gosó los del Paraíso. Avisada determinación y dichoso sucesso, y que pocas vezes sucede en semejante caso. De grande prudencia es darse prissa a llegar al puerto antes que se levante la tempestad, de que ay ciertas señales. Es de San Gregorio en el Libro Tercero de sus Diálogos, capítulo catorze. El mismo santo escrive de otra donzella espoletana que, siendo hija de un príncipe y ilustre y rico, como tuviesse hecho concierto de casarla, sin dar cuenta a persona alguna se fue a un monasterio y recibió el velo de monja. Y si esperara el día de las bodas ay duda si pudiera aprovecharse de huir, porque con mayor solicitud procurara el esposo su esposa que el padre la hija, aunque indignado por ello la desheredó. Mas a la que desheredó el padre, Dios la hizo heredera de su Celestial Reino, y lo que no recibió ni pudo recebir de su padre recibió de Dios, que lançasse demonios, como los lançava de los cuerpos humanos, según afirma della San Eleuterio Abad. Lo dicho es de San Gregorio.
[16] Eufrasia Donzella, hija de Antígono Patricio, como fuesse prometida en esposa a un principal cavallero de la corte del emperador Teodosio, estando en un monasterio de la Tebaida y siendo pedida por el emperador que fuesse a Constantinopla a celebrar sus bodas, respondió que tenía esposo en el Cielo y que no le quería en la tierra, y que estava determinada a padecer cualesquier penas antes que faltarle en la fe dada. Replicó Teodosio que a las riquezas que ella tenía de su patrimonio añadiría él otras de grande precio y estima. La respuesta fue dezir:

-Mis riquezas son Cristo; tus dones dalos a otro.



No sé qué admire más, o la /51v/ anciana sabiduría de una niña en responder o su constancia admirable de permanecer en tan santo propósito. Mas el mismo enseñó a Eufrasia lo que devía responder a un príncipe cristiano como Teodosio, que a Catarina a los argumentos y dificultades de los filósofos gentiles. Y el que hizo que Lucía no pudiesse ser movida de hombres ni de bueyes, hizo que ni Eufrasia se moviesse a los dichos del mismo emperador. Perpetuo habitáculo del Espíritu Santo es la virgen limpia que se dedica a la perpetua castidad. Es del libro De Vitis Patrum.
[17] María de Decegnies, donzella de doze años, desposándose por voluntad de sus padres y contra la suya con un ilustre hombre llamado Juan, fue parte por medio de su santidad y sabiduría a que la dexasse donzella intacta, y perseverando en virginidad fue célebre en muchas virtudes y milagros. Y en su muerte se apareció Jesucristo con sus Apóstoles y muchos ángeles, de cuya vista recibió tanto consuelo que no sintió las angustias de la muerte. Y apartada la alma del cuerpo, fue vista acompañada de la Virgen Sacratíssima María y de muchos ángeles, que iva a las Celestiales Moradas, y dello dio fe el obispo de Tolosa. No sin causa alcançó tan grande bienaventurança la que conjunta en matrimonio al varón no admitió su varonil trato, y librándose del jugo de casados, al cual estava ya sujeta, permaneció incorrupta en cuerpo y alma. Es de Jacobo de Vidriaco y refiérelo Surio, tomo tercero.
[18] Edeltrude, donzella ilustríssima, hija de Ana, reina de Inglaterra, contra su voluntad fue casada con Candeberto, príncipe de los girvios australes, y hallándose juntos, ella le supo dezir tales cosas en loor de la castidad que ambos hizieron voto de guardarla perpetuamente, como la guardaron. Murió Candeberto, y de nuevo también contra su voluntad fue desposada con el rey Cefordo, y con él vivió doze años conservando su | virginidad. Passado este tiempo y de voluntad del rey entró en un monasterio y hízose monja, donde, aunque estava más segura, no vivió menos casta que allí en los palacios reales y en los aposentos de los reyes. Su virtud de castidad cuánta fuesse puede considerarse en que la apegava a los con quien se casava, haziéndolos vivir castos. Y es raro exemplo, y no sé que se halle otro semejante de que se case dos vezes una donzella y siempre virgen. Es de Sigiberto y refiérelo Beda en su Historia, libro cuarto, capítulo diez y nueve.
[19] Siempre virgen y casada (aunque sola una vez) fue Cunegunde, muger del emperador Enrique. De la cual estando él una vez sospechoso acerca de su castidad, por assegurarle, teniendo inspiración de Dios para hazerlo, anduvo los pies descalços sobre unas planchas de hierro hechas fuego, sin daño alguno. Muerto el marido, pudo más libremente servir a Dios, tan casta como de primero, porque no quiso más casarse por no perder también su limpieza aviendo perdido a Enrique. Y porque los dos en estado de matrimonio vivieron castos, gozaron de un reino más seguro y más perpetuo que el que dexaron. Refiérelo Marulo, libro cuarto.
[20] Una donzella francesa hija de Gunzón, duque de Narbona, estando endemoniada fue libre del demonio por la oración de Galo Abad. Hizo voto de virginidad y començó a habitar el Espíritu Santo donde el demonio avía huido. Pidióla por muger el rey Sigiberto de Francia y entregósela el padre. Y estando en su presencia dixo que era esposa de Jesucristo, Rey Celestial. A esta voz el rey se estremeció y no osó llegar a la donzella, sino embióla a un monasterio diziendo que la entregava a quien dezía que era su esposo. Y assí mereció ser conjunta a Cristo en la Bienaventurança, porque en tanto que vivió estimo en más la castidad que el ser reina de Francia. Es de Surio en la Vida de San Galo, tomo quinto.
[21] Edita Donzella, hija de Edgaro, rey de /52r/ Inglaterra, muerta de algunos años, abriendo su sepulcro pareció su cuerpo convertido en ceniza y su vientre entero y sin putrefación. Admiráronse muchos desto; aparecióse a un siervo de Dios la misma virgen Edita y díxole ser aquel caso ordenado del Cielo, por razón de que nunca, ni con la obra ni con el desseo, pecó contra la castidad. También le fue revelado a Dunstano Obispo que estava en el Cielo en compañía de las esposas de Cristo y que era voluntad de Dios se le celebrasse fiesta en la tierra, y assí lo hizo. Grande es el mérito de la castidad, pues honra Dios por él la alma en el Cielo y quiere que también lo sea el cuerpo en el suelo. Es de Marulo, libro cuarto.
[22] Luceya, donzella romana, siendo captiva de Ancio, rey bárbaro, y queriendo hazella fuerça, ella le dijo que temiesse ser castigado del Rey del Cielo, cuya esposa era. Oído por él, dexóla libre y embióla a Roma. Hízose cristiano y desde algún tiempo oyó dezir que avía padecido martirio en Roma Luceya. Y encendido en fuego del Cielo, por la buena suerte de su captiva, dexó el reino y fue a Roma, donde padeció graves tormentos por la confessión de la fe, desseando más reinar en el Cielo que en la tierra. Y todo esto le vino de la veneración que tuvo a la virgen Luceya. Dízelo el Metafraste.
[23] Eugenio, rey de Africa bárbaro, llevó captivas de Italia a Flora y Lucila, hermanas y donzellas consagradas a Dios. Sabiendo dellas su estado, temió de les hazer fuerça y embiólas libres a su monasterio. Después, saliendo a algunas empresas pedía favor a las dos santas donzellas y alcançava vitoria. Vino a hazerse cristiano y passó a Roma en traje dissimulado con intención de recebir martirio. Estava cierto que la corona de su reino era frágil y la del martirio estable y eterna. Allí se dize que en compañía de las mismas vírgines Lucila y Flora fue martirizado. Todo este provecho le vino de aver honra- do | la virginidad. Dízelo Marulo, libro cuarto.

[24] Petronila Virgen, hija del Apóstol San Pedro, estando enferma y preguntando a su padre por qué sanando a otros a ella le dexava enferma, respondió:

-La donzella en la enfermedad aprende a ser fuerte, y estando sana trata de los deleites del cuerpo.

Y assí, Petronila quiso más morir casta que vivir casada con Flaco Cónsul, de quien era pedida por muger. Rogólo a Dios y oyóla, y libróla con su muerte del cónsul que tratava de le hazer fuerça. Y la que no quiso ser esposa de hombre lo fue del Espíritu Santo, y gozó de las Bodas Celestiales porque menospreció las terrenales. Es de Lipomano.


[25] Por mandado del emperador Numeriano fue mandada llevar Daría, donzella santíssima y esposa del santo mártir Crisanto, en Roma al lugar de las mugeres públicas. Fue assí hecho, y puesta la santa donzella en aquel afrentoso lugar, proveyó Dios de un león, que saliendo de cierto corral en que estava se fue a poner delante della con muestra de la querer defender. Entró ignorando esto un moço desvergonçado y atrevido con intento de deshonrar la donzella. Salió a él el león y derribóle en el suelo, y pisándole con sus pies mirava a la santa para ver lo que dél quería que hiziesse. Daría, visto lo que passava, dixo:

-Conjúrote por Jesucristo que no le hagas mal, sino que me des lugar que yo le hable.

Hablóle y díxole:

-Mira cómo la ferocidad del león obedece al nombre de Jesucristo, y tú, siendo hombre y acompañado de razón no temes ofenderle.

El moço, temblando, puesto de rodillas delante de la santa, dixo:

-Haz, señora, que no me mate esta bestia, que yo te prometo de publicar por toda Roma que no ay otro Dios sino el que tú adoras.

Mandó Daría al león que le dexasse ir libre; apartóse el león y el moço salió dando vozes por la ciudad, cumpliendo su promesa. Y si se cançava y callava bolvía a ver si /52v/ estava el león a sus espaldas. Otros entraron donde estava la santa y les sucedió lo mismo, de suerte que salían convertidos y publicando a Cristo por Dios. Celerino Prefeto fue informado del caso y mandó poner fuego al aposento donde Daría estava, mas por su oración ella y el león salieron libres. El león se fue a los montes y ella quedó para padecer mayores tormentos por Cristo, en los cuales acabó la vida y començó a gozar la Eterna en el Cielo. Refiérelo Simeón Metafraste.
[26] Nizéforo, libro siete, capítulo treze, escrive de una donzella de Nicomedia, la cual porque no quiso sacrificar a los ídolos fue mandada llevar al lugar de las mugeres públicas. En el camino vido a un obispo de la misma ciudad llamado Antimo; preguntóle cuál era mayor mal, perder la castidad o la fe. El obispo respondió:

-Hija Eufrasia (que assí se llamava la donzella) hermoso don es el de la castidad virginal, aunque el de la fe es mayor y más importante, por lo cual si en la castidad forçosamente ha de aver falta, procura que permanezca la fe en tu alma, y si el cuerpo padeciere fuerça, la misma sufrida por Dios ayudará a tu corona.

Oído esto por la casta donzella, rebolvía en su ánimo cómo pudiesse conservarlo todo, assí la fe como el don de virgen, y estando ya en el lugar público y con ella un feroz soldado que pretendía primero que otros semejantes despojos, Eufrasia le habló y dixo:

-Si tú, valiente soldado, abstiniéndote de hazer lo que pretendes en daño de mi honestidad, la defendieres de otros que también como tú la pretenderán hazer guerra, yo te daré un reparo contra las heridas que en cualquier trance y batalla puedes recebir, de modo que ninguna arma de enemigo te hiera o saque sangre, y la experiencia desto puedes hazer en mí, y hallándola cierta harás lo que te ruego.

El soldado, contentíssimo de lo que oía, dixo que acetava de buena gana el partido. Eufrasia, que se halló acaso con un pedaço de cera, ablandóla, y puesta | en su cuello dixo al soldado que desnudasse su espada y la hiriesse con grande fuerça por la garganta, y vería la experiencia. Hízolo assí, hirióla el cuello y derribóle bien lexos la cabeça, que fue lo que Eufrasia pretendía para conservarse virgen, aunque a costa de la vida, y siendo este hecho (como se presume) guiado por Dios, también ganó en él corona de mártir. Este caso, si no es otro, escrive Luis Vives en su Muger Cristiana, libro primero; sólo diferencia en que llama a la donzella Drasila, y dize que era hierva la que se puso al cuello, que fue una la primera que se halló a mano, diziendo tener semejante virtud.

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