De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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Notas

1.- Portada de la segunda emisión: FRVCTVS SANCTORVM, | Y | QVINTA PARTE DE FLOSSANCTORVM | QVE ES LIBRO DE EXEMPLOS, ASSI DE HOMBRES | Illustres en santidad, como de otros cuyos hechos fueron dignos de reprehension | castigo, de los quales se puede sacar importante prouecho para el exercicio de | las virtudes, y aborrecimiento de los vicios, | que es medio cierto y seguro | con que se conssigue la vida eterna. Colegido de historias diuinas, y huma- | nas. Dedicado a la Serenissima Reyna de los Angeles Santa | Maria madre de Dios, y Señora nuestra. | POR EL MAESTRO ALONSO DE VILLEGAS, | Theologo, y Predicador, Capellan en la Capilla Moçarabe de la Santa Iglesia | de Toledo, Bene ficiado de San Marcos, y natural de la misma ciudad. | CON PRIVILEGIO. | Impresso en Cuenca, por Iuan Masselin, à costa de Christiano | Bernabè, mercader de libros, Año de M. D. XCIIII. | 


2.- La segunda emisión carece de Privilegio, Tasa y Fe de Erratas. Incluye por contra una noticia biográfica del autor y un retrato del mismo, acompañado de una nota aclaratoria. El texto de ambas adiciones es el que sigue: 

«Fray Juan de Marieta, de la Orden de Santo Domingo, en la Historia Eclesiástica de España, libro 20, capítulo 70.: 

Alonso de Villegas, Maestro Español natural de la ciudad de Toledo, Clérigo, Beneficiado de San Marcos de la misma Ciudad, y Capellán en la Capilla Moçarabe, ha desterrado de España, y fuera della, muchos libros profanos con los que él ha escrito de vidas de Santos. Han sido tan bien recebidos sus trabajos, que de todos estados de gentes nunca son acabados de loar, y assí se los han impresso en diversas partes muchas vezes, y aun traduzidos en otras lenguas. Vive este Doctor en Toledo, su patria, este presente año de mil y quinientos y noventa y cuatro. Los libros que ha escrito hasta aora son éstos:

Un tomo de Vidas de Santos conforme al Breviario del Concilio. 


Otro tomo de Vidas de Santos del Viejo Testamento. 
Otro tercer tomo de Vidas de Santos diversos, con el de Varones Illustres. 
Otro cuarto tomo de Discursos sobre los Evangelios de todo el año. 
Otro quinto tomo de Exemplos, que intitula Fructus Sanctorum
Más otro libro de la Vida de San Isidoro de Madrid.»
«AL LECTOR. Por averse impresso (cristiano lector) diversas vezes sin orden mía las partes delFlossanctorum, que yo he compuesto, y las impressiones dellas han salido con muchos errores, algunos de los quales son pretendidos de industria por personas que, siguiendo sus particulares pareceres, dizen otro de lo que yo digo, y tengo bien averiguado; por obviar este daño, di lugar a que el muy diligente en su arte de platero, Pedro Angel, hiziesse este retrato, que es como firma mía, y assí, donde estuviere se entenderá que la impressión se hizo por orden mía, y por lo mismo irá mejor correta; y, por el contrario, digo que cualquiera de las partes del Flossanctorum donde no se hallare éste mismo, sino otro contrahecho por él, que no se tenga por mía, antes devría evitarse como sospechosa. Vale.»
/4v/ /5r/ DE ABSTINENCIA. DISCURSO PRIMERO.

Acerca del presente Discurso de Abstinencia viene a cuenta una historia que la Divina Escritura refiere en el capítulo catorze del Primero Libro de los Reyes , donde se dize que, estando el rey Saúl en campo contra los filisteos, enemigos de Dios y suyos, tenía el exército pagano su asiento en una montaña y sierra alta; el católico en un valle. Sucedió que el ánimo brioso de Jonatás, -príncipe y que heredara el reino de Israel si los pecados de Saúl, su padre, y muerte temprana suya no lo estorvaran- llevando mal el ocio, y que se estuviessen a la mira unos de otros, habló un día con cierto criado suyo, hombre de barba y que le servía de paje de lança, y díxole:

-¿Serás hombre para ir comigo al campo de estos infieles para que probemos con ellos nuestras fuerças?

-Señor, sí -respondió el criado.

Subieron los dos una cuesta penosa y dificultosa, y estando en lo alto, Jonatás puso mano a su espada, haziendo lo mismo el paje. El uno hería y derribava por tierra enemigos, el otro acabava de matarlos. Levantóse ruido y alboroto en el real de los paganos, óyelo Saúl y, cierto del caso, dize:

-Ea, soldados, oy es el día. Lo que vuestro príncipe ha començado, acabaldo vosotros. Los enemigos están confusos y llenos de temor, dad en ellos. Yo mando con pena de muerte, y hago voto dello, que ninguno guste pan hasta que del todo sean vencidos.

Dicho esto, los hebreos acometen a los filisteos (que estavan no sólo temerosos oyendo los gritos y alaridos de los | que Jonatás y su paje ivan matando, sino confusos y sin orden, pareciéndoles que no dos hombres, sino muchos millares dellos causavan aquella confusión y daño), donde, viéndose acometer de otra parte, desmayaron y pusieron su remedio en huir, siguiéndoles Saúl y su gente, matando filisteos sin número. Iva también Jonatás en el alcançe y sintióse desmayado del mucho trabajo passado; vido en el hueco de un roble que tenían avexas hecha su obra, tomó con el cuento de la lança un panal de miel, comió dellos y abriéronsele los ojos, que de desmayo los tenía debilitados. Y esto le puso en peligro de perder la vida, porque su padre Saúl le quiso matar por el voto que avía hecho; mas el exército y gente se le quitó de las manos.

De aquí advertiremos, lo primero, que por pan en la Escritura Sagrada se entienden todos los manjares: pan señaló Saúl en su voto y miel comió Jonatás, y se declaró averle quebrantado. Lo segundo, y que haze a nuestro propósito, es acerca de la Abstinencia, de que trata el presente Discurso, que se encomienda por esta historia, pues a Jonatás un poco de miel que comió le puso en punto de perder la vida, y assí se nos da a entender en esto que quien estando en la cumbre y alto de la montaña, como está el cristiano, aunque pelee valerosamente y vaya derribando vicios y pecados, quédale más por hazer, que es exercitarse en obras penales, ser abstinente y ayunar. Lo cual obliga con pena de pecado mortal algunos tiempos: como en el de Cuaresma, que fue institución de Jesucristo; las Cuatro Témporas, que ordenó el Papa Calixto; las vigilias de fiestas y de santos, que declararon diversos Sumos Pontífices. Sin estos ayunos de la Iglesia ay obligación a otro natural, y es en caso que se vee uno fatigado de graves tenta- ciones /5v/ sensuales, cae en ellas, y entiende que es la causa el demasiado regalo en la comida; obligado está a abstenerse y comer menos, porque si el cavallo da corcobos, quitándole parte de la cebada se amansa. Nuestro cuerpo es una cruel bestia. Cuando más le regalamos, más guerra nos haze. Para que se humille, quítenle algo del regalo y modérese en la comida, porque, en otra manera, correrá el peligro de Jonatás, que por comer la miel se vido en peligro de muerte. El aver Saúl puesto pena semejante al que comiesse antes que se acabasse la batalla y fuessen vencidos todos los enemigos, denota que es voluntad de Dios que en tanto en esta vida vivimos, si llevamos de vencida a los vicios, no nos detengamos en recreos y passatiempos; esso todo quédese para el Cielo.

Son muy peligrosos y muy dañosos los passatiempos y recreos desta vida, y no ay por qué nos entretengan del todo. Y más, a quien cometió graves pecados, ha de ser su vida penitencia. A la cual llama San Hierónimo «segunda tabla después del naufragio», porque de la manera que sucede al que va en un navío por el mar, que tiene licencia de andar por él, come, beve, y entretiénese en algún recreo y passatiempo, mas, si con tormenta perdió el navío y assió de una tabla y va en ella, ya no le es lícito lo de primero, sino que va llorando y gimiendo, esperando ser sumergido en el profundo. A la misma traça, dize San Hierónimo, el cristiano que no ofendió a Dios mortalmente en su vida va en el navío de la inocencia, en que puede tomar contentos lícitos y ir alegre y regozijado, mas, si cometió pecados graves y se confessó dellos y le absolvieron, ya va en la tabla de la penitencia, y toda su vida es bien que llore y gima, sin tomar mieles dulces, sin tomar gustos y recreos demasiados y impertinentes, porque le saldrán a los ojos, como le salió a Jonatás la miel que comió.

De manera que tenemos de todo lo dicho que es importante al cristiano la abstinencia, y desta virtud se ha de tratar en este primero Discurso, poniendo a- cerca | della algunos exemplos.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] Luego que nuestros primeros padres Adam y Eva fueron criados, estando en el paraíso terreno, señalóles Dios para su sustento la fruta de los árboles de aquel vergel, exceptándoles uno. Y echados de aquel apacible lugar por su inobediencia, su comida era fruta de árboles, hortalizas y yerbas silvestres, y su bevida, agua. El comer carne y el bever vino no se conoció hasta después del diluvio, passados mil y seiscientos y cincuenta y seis años de la Creación, cuando Noé plantó viña primero que otro, bevió del vino y emborrachóse. Cayó en tierra descubierto su cuerpo, de suerte que fue ocasión de burla y mofa a su hijo Cam. Escusáralo si fuera templado y abstinente. Es del Génesis, hasta el capítulo noveno.


[2] Diole a David desseo grande de bever agua de una fuente de Betleem, estando a la sazón apoderados della los filisteos, sus enemigos, y él en su frontera con el exército de Israel. Declarólo a algunos de sus capitanes y más valientes soldados, de los cuales tres, bien armados y haziéndose espaldas, entraron por medio de los contrarios hiriendo y matando, hasta que llegaron a la fuente, y cogiendo un frasco de la agua se bolvieron de la manera que avían ido, hasta presentarlo a David. El cual, considerando la mucha sangre que se avía derramado por ella, no quiso beverla, sino ofrecerla a Dios. Mostróse abstinente en no adelantar su desseo, siendo rey, más que a un vaso de agua, y más en ofrecerlo a Dios, visto que costó sangre. Es del Segundo de los Reyes, capítulo veinte y tres.
[3] Moisés estuvo en un monte hablando con Dios, y por cuarenta días con sus noches ni comió ni bevió. Es del Éxodo, capítulo veinte y cuatro, y cuarenta y cuatro.
[4] Grande fue la abstinencia del profeta Elías, pues se contentava con una torta hecha de un poco de harina y un jarro de agua. Y vez uvo que con semejante comida de pan y agua que un día le adminis- tró /6r/ un ángel, hizo cierta jornada de cuarenta días, hasta llegar al monte Oreb. Es del Tercero de los Reyes, capítulo diez y siete, y diez y nueve.
[5] Con veinte panes de cebada dio de comer y hartó el profeta Eliseo a cien hombres, como parece en el capítulo cuarto del Cuarto libro de los Reyes.
[6] Tobías es alabado de abstinente porque en la captividad de Nínive nunca quiso gustar de los manjares de los gentiles y, aborreciendo sus ritos y idolatrías, siempre fue observante de la ley de Dios. Es del capítulo primero de su Libro.
[7] Daniel Profeta por tres semanas se abstuvo de comer pan y carne, y no bevió vino, y a esta sazón le reveló Dios grandes misterios. Es de su Libro, capítulo décimo. Acerca de lo cual dize San Gregorio, en la Homilía de Pentecostés , que el Espíritu Santo hizo participante de altos y soberanos misterios al moço Daniel, que ayunava y era abstinente, y le señaló por juez de ancianos.
[8] A Aarón y a los demás sacerdotes se mandava, en el capítulo décimo del Levítico, que no beviessen vino ni cosa que emborrachasse cuando avían de entrar en el tabernáculo, con pena de muerte haziendo lo contrario, y esto porque tuviessen entero sentido para discernir entre lo santo y profano, y entre lo limpio y inmundo, y supiessen enseñar a los hijos de Israel sus mandamientos y preceptos. Y lo mismo se refiere por Ezequiel en el capítulo cuarenta y cinco. Mas estos preceptos no obligan a los cristianos, porque ya cessaron con la Ley Vieja; mas sácase dellos documento, que principalmente los sacerdotes deven ser templados y abstinentes, porque su vida es documento a otros.
[9] En el Libro de los Números , capítulo sexto, se mandava a los nazareos, que eran gente religiosa y dedicada a Dios, que se abstuviessen de vino y de todo lo que podía emborrachar, y que no comiessen uvas ni passas todo el tiempo que estuviessen ocupados en el servicio de Dios (poco hazía al caso el comer passas o uvas para quedar borrachos, mas porque de comerlas era possible les diesse gana del vino, por oviar este incon- veniente | se les vedavan). Y si a gente que a tiempos se dedicava al servicio de Dios se les mandava esta perfeción, ¿cuánto más les conviene tenerla a los que entre cristianos están perpetuamente dedicados a su servicio? A los de aquella Vieja Ley era lícito casarse, en nuestra Ley Santa es nos vedado a los eclesiásticos. Pues ¿qué cosa es más contraria a la castidad que el ser destemplado en la comida y el bever demasiado vino, con quien la luxuria anda muy hermanada? Este advertimiento es de Marco Marulo, libro cuarto.
[10] Jeremías, en el capítulo treinta y cinco, dize de los recabitas, que eran también gente entre los hebreos dedicada a Dios, que en los combites no bevían vino. Y davan ellos mismos la razón, diziendo que se lo avía mandado su padre. Y esto agradó tanto a su Magestad que dio palabra de que en su presencia y templo no faltarían ministros del linaje de Jonadab, hijo de Recab, de quien tomavan su nombre los recabitas.
[11] El pueblo de Israel por cuarenta años fue sustentado del maná y agua. Dioles esto fastidio y dessearon comer carne, y fueles ocasión de muchas muertes. Porque, como dize David en el salmo setenta y siete, la carne no estava acabada de comer, y la ira de Dios descendió sobre ellos y murieron los más regalados y tragones, llamándose el lugar donde fueron estos sepultados sepulcros de concupisciencia, para que aquel sitio enseñe a otros y les avise que es bueno ser abstinentes. Es del libro de los Números, capítulo 11.
[12] También dio exemplo de abstinencia Agar, criada de Abraham, que, echada de su casa con Ismael, su hijo, sólo llevó para provisión pan y una bota de agua al desierto. Acabóse el agua, y el hijo y la madre padecían sed grandíssima. Mas llegó un ángel y enseñóles una fuente, donde se remediaron. Rico era Abraham y contra su voluntad despedía la esclava, y no le dio mayor provisión porque el tiempo ponía tassa en las demasías que el apetito ha descubierto. Refiérese en el Génesis, capítulo veinte y uno.
[13] Rut Moabitide cogía espigas en el campo de Booz y, recibiéndola benignamente, /6v/ diole a comer por mucho regalo pan mojado en vinagre, y diole licencia que, teniendo sed, beviesse de la agua que bevían sus segadores, lo cual ella recibió por grande favor y merced. Y el Patriarca, viendo que se contentava con tan moderado sustento, túvola en tanto que la hizo digna de su matrimonio y casó con ella, y tuvo della hijos. No puso dubda sino que sería muy casta la que experimentó tan abstinente y que con tan poco se contentava. Es del libro de Rut, capítulo dos.
[14] Judit, queriendo poner en obra el altivo pensamiento que avía tenido, dio a su donzella Abra una calabaça de vino, un vaso de óleo, pan y queso, con otras cosas de poco precio, y con ello se entretuvo hasta que, vista la ocasión, quitó la vida a Holofernes, enemigo de Dios y de su pueblo. Y ay indicios que el llevar vino en esta ocasión la que ayunava y era abstinentíssima fue para tener fuerças cuando descargasse el golpe en el cuello del tirano, y no fuesse necessario el tercero. Es de su Libro, capítulo décimo.
[15] No por ser niños los tres amigos de Daniel se les deve negar assiento entre abstinentes, pues, estando en la captividad de Babilonia, dexando los manjares que de la mesa del rey les davan, comían hierbas y bevían agua, y estavan más lúzidos y de mejor parecer que otros moços que usavan manjares gentílicos y reales. Su abstinencia les valió para que les favoreciesse Dios con sabiduría divina, y en particular a Daniel con inteligencia de sueños. Es del capítulo primero de su Libro.
[16] San Juan Baptista, precursor de Cristo y lleno de Espíritu Santo antes que naciesse, estando en el desierto era su comida langostas y miel silvestre. Y dél dixo Jesucristo que ni comía ni bevía por ser tan poco y cosas que otros no las comieran. Refiérelo San Mateo, capítulo tercero y undécimo. |
[17] Ni haze en favor de las comidas regaladas ver que Jesucristo, Nuestro Señor, se halló en fiesta de bodas, y en combites de fariseos y publicanos, porque no iva con intento de regalarse, sino de aprovechar a otros. Era médico, procurava la salud de los enfermos y por esso los visitava. Y en prueva de su abstinencia ayunó cuarenta días y cuarenta noches, sin gustar cosa alguna. De los hambrientos y sedientos dixo que eran bienaventurados. Pidió agua a una mujer samaritana y, combidándole sus discipulos que comiesse, luego que se apartó della, respondió:

-Mi manjar proprio es hazer la voluntad de mi Padre.

Dio su sagrado cuerpo y preciosa sangre debaxo de especies de pan y vino en el Sacramento, y es manjar espiritual con que se apacienta la alma. Y después de su Resurreción, para aprovar la verdad de su cuerpo resuscitado, comió, y no carne, sino de un pece y de un panal de miel. Es de S. Lucas, capítulo último.
[18] Los Apóstoles, día vino que para comer desmenuzavan espigas entre sus manos, y comían los granos. Y con ser doze en número, hallándose en un desierto solamente para su despensa con cinco panes de cebada y dos peces, de aquello les mandando Cristo que diessen limosna a cinco mil personas, obedeciendo ellos, quedaron hartos y contentos. Otra vez, teniendo siete panes y unos peces, también por mandarlo Jesucristo, dieron de comer con ellos a cuatro mil hombres. Y si andando en la escuela de Cristo eran tan abstinentes, aún más lo fueron apartándose de su presencia, y siéndoles quitado de sus ojos el Esposo, cuando ellos se dividieron por el mundo a predicar el Evangelio, que entravan por las ciudades pobres, mal vestidos, flacos y para morir de hambre. Padecían todo esto contentíssimos, por hallarse en los deleites y mesa franca del Cielo. Refiérelo Marulo, libro cuarto. |
Hasta aquí es de la Divina Escritura .

[EJEMPLOS CRISTIANOS]

[1] San Pablo, escriviendo a Timoteo, su discípulo, en la primera, capítulo quinto, le dize que no beva agua, sino que use de un po- co | de vino por su estómago y enfermedades frecuentes. De modo que, estando sano, o a otro que no esté enfermo, de parecer de /7r/ San Pablo es bien que beva agua. Y de la carne escrive en la Primera a los de Corinto, capítulo octavo, que si alguno tomara escándalo viéndosela comer, que no le entrara en la boca.
[2] San Pedro, príncipe de los Apóstoles, después de la Ascensión de Jesucristo a los Cielos, su ordinaria comida era pan y fruta de olivas, y cuando le faltavan suplíalo con hortaliza. Afírmalo Clemente Alexandrino.
[3] Jacobo el Justo, llamado hermano del Señor por ser su primo y parecerle mucho, ni bevía vino ni cerveza, ni comía carne. Su vida toda fue tan santa que por averle muerto violentamente los judíos y sucediendo desde a poco la destruición de Jerusalem, dezían algunos dellos que fue pena por semejante culpa, aunque de atrás la tenían merecida los pérfidos judíos, por la muerte tan injusta que dieron a Jesucristo. Dízele Eusebio en su Historia eclesiástica, libro segundo, capítulo veinte y tres.
[4] Marta, virgen y huéspeda de Cristo, después de su subida a los Cielos nunca comió carne, no leche ni cosa semejante, ni bevía vino. Todos los días ayunava, hasta que otra vez gozó de la presencia de su huésped, sin aver de apartarse dél para siempre. También María Magdalena, su hermana, estando en el desierto, sustentávase más con manjares divinos que humanos, pretendiendo conservar la parte que escogió y que no se le avía de quitar. Es de las Vidas de ambas.
[5] San Nicolás, que después fue obispo de Mirrea, siendo niño y en los braços de su ama ayunava, tomándole el pecho miércoles y viernes una sola vez al día, y ya tarde, y semejante abstinencia guardó toda su vida. Es de Simeón Metafraste.
[6] Honorato, hijo de un criado que tenía nombre de esclavo de Venancio, en la provincia de Samno, fue desde niño muy abstinente. Celebróse en su casa cierto día de fiesta un combite, y estando assentado a la mesa el moço, como los manjares fuessen de carne y él por abstinencia no los | comiesse, burlávanse dél, y su señor le dixo:

-¿Quieres que se busquen peces para que comas, en esta tierra donde sólo su nombre se oye?

Eranle a Honorato estas palabras causa de afrenta. Mas sucedió que, faltando agua, y yendo un ministro a sacarla en un cántaro de cierta fuente, entróse en él un peçe, el cual, a vista de todos los combidados, pareçió en la mesa, y en él tuvo Honorato bastantemente que comer un día, con admiración de los presentes, que, dexando de burlar dél, ya le respetavan. Y el patricio Venancio, su señor, le dio libertad, y él edificó un monasterio en el lugar llamado Fundis, donde se recogieron dozientos monges, y Honorato los regía y governava, creciendo siempre en virtud y sanctidad tanto que hizo Dios por él algunos milagros. Como fue que, desgayándose un día de lo alto del monte una grande piedra y amenazando al monasterio su destruición, porque venía a dar sobre él, viéndola venir el siervo de Dios Honorato, invocó el nombre de Jesucristo, y con la mano diestra hizo la señal de la cruz, y luego la peña se fixó en un lado del monte, donde era vista después, y al parecer estava pendiente en el aire y causava temor a la vista. Refiérelo San Gregorio en el primero libro de sus Diálogos, capítulo primero.
[7] Isidro Abad siempre que comía llorava y, preguntada la causa, dezía:

-Tengo vergüença de que, aviendo sido criado para el Cielo, esté necessitado a manjar corporal de bestias.

Es de San Antonio de Florencia, en su Tercera Parte.
[8] Hizo presente a San Macario cierto monge de un razimo de uvas grande y muy hermoso; visto por él, alabó a Dios y embióle a otro monge que estava enfermo. Éste le recibió con grande contento y, sin querer comerle, le embió a otro monge también como él enfermo. Aquél le presentó a otro, de modo que anduvo el razimo de mano en mano casi todas las celdas de los ermitaños de aquel desierto, hasta bolver al que primera le avía presentado. Supo el caso San Macario /7v/ y alabó a Dios, viendo tanta abstinencia en los monges. Dízelo Paladio en su Lausiaca. El mismo dize del abad Posidonio que en cuarenta años no comió pan, ni se lo acordó por medio día de injuria que le fuesse hecha.
[9] San Hierónimo en la Vida de San Pablo, el primer ermitaño , dize que vido en la parte del desierto que cerca de Siria se junta con tierra de los sarracenos dos ermitaños: el uno, por treinta años estuvo encerrado comiendo pan de cebada, beviendo agua; el otro estava dentro de una cisterna, que en lenguaje de Siria llaman çuba, y comía cada día cinco caricos, que era a manera de higos.

Y del mismo San Pablo dize que desde diez y seis años hasta sesenta comió dátiles, y desde sesenta hasta ciento y treze en que murió comía medio pan que le traía cada día un cuervo. Y viniéndole a visitar San Antonio, truxo el pan entero y, comiendo dél, se llegaron a una fuente y con las manos bevieron de la agua y apagaron la sed.


[10] De San Hilarión dize también San Hierónimo en su Vida que desde quinze hasta los veinte años comió a puesta del sol cinco caricas o higos. Después, tres años se sustentó con una escudilla de lantejas cozidas, otros tres, con pan y agua, y otros tres, con raízes de hiervas silvestres crudas. Después, por nueve años se sustentó con seis onças de pan de cebada y hortaliza cozida sin óleo. Y después, compelido con la flaqueza de su cuerpo, añadió óleo, hasta que tuvo sesenta y tres años de edad. Y hasta los ochenta usó de un manjar líquido, hecho de harina y hortaliza, comiendo seis onças al día. Y siempre se ponía primero el sol que comiesse. Ni por ser fiesta, ni por estar gravemente enfermo quebrantó este ayuno.
[11] San Fulgencio, obispo ruspense, ni estando enfermo quería comer carne o bever vino, temiendo que, acostumbrando semejante comida en la enfermedad, después, teniendo salud, haría lo mismo vencido del apetito de gula. Refiérelo fray Laurencio Surio en el tomo primero.
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