De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



Descargar 5.27 Mb.
Página3/143
Fecha de conversión14.10.2018
Tamaño5.27 Mb.
1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   143
[12] San Antonio en Egipto, Serapión en | Arsenoite, Etbinio en una silva de Hibarnia, Estefano Abad en el monte Moreto, se sustentavan con pan y agua (aunque San Antonio siendo muy viejo añadió al pan algunas hierbas y ortalizas). Dízelo Paladio en su Lausiaca, capítulo 51.
[13] Elías, ermitaño en Antinoo, que es metrópoli de la Tebaida, ya de edad decrépita, con un poco de pan y algunas olivas se sustentava. De menor edad se le passava la semana sin comer cosa alguna. Refiérelo Marulo, libro cuarto.
[14] Pastumio, abad en Egipto, con solo pan y agua se sustentava en algún tiempo. Dexado el pan, eran hierbas crudas su sustento. Es del De Vitis Patrum.
[15] Hor, siendo solitario, comía hierbas y raízes de árboles, y siendo prepósito de un monasterio comía pan, por hazer una igualdad de vida con sus súbditos. Apolonio Abad comía pan y hortalizas con vinagre y sal, y nunca gustó cosa cozida. Teón Monge no se sirvió de fuego en la comida. Honofre Ermitaño no tenía lugar señalado, en el desierto andava de unas partes en otras; su sustento eran hierbas y frutas silvestres. Después le regaló un ángel, trayéndole cada día pan y agua. Es del De Vitis Patrum.
[16] Palemón, monge de la Tebaida, en el día de Pascua pidió a Pacomio, que tenía en su ermita, que comiessen con algún más regalo. Cozió una olla de berças, echóles óleo y sal y, puesta la mesa, Palemón levantó sus ojos al Cielo y estuvo suspenso un poco. Gimiendo, derramó lágrimas y dixo:

-Mi señor Jesucristo que fue crucificado, y le dieron a bever hiel y gustó vinagre, ¡y que añada yo óleo en la comida!

Apartóse de la mesa muy triste. Rogávale Pacomio que tomasse aquel pequeño regalo no por sí, sino por respeto del santo día de la Pascua. Mas sus lágrimas fueron tales, y su sentimiento tanto, que dexó el nuevo regalo y solamente comieron lo que tenían de costumbre, y dieron gracias a Dios. A la solemnidad del día atribuyeron el aver adereçado la comida con /8r/ más regalo del acostumbrado, sin gustarla (en tanto grado tenían el echar óleo en el manjar). Es del De Vitis Patrum en la Vida de Pacomio.
[17] Amando residió en la iglesia de San Martín en Turón por quinze años, y en este tiempo se sustentó con pan de cebada y agua. Después fue electo obispo trayerense y resplandeció con milagros en tiempo del emperador Heraclio. Es de Surio, tomo I.
[18] Germano, prefecto de Borgoña, dexó la dignidad y el siglo y hízose monge. Comía pan de cevada y legumbres, y en lugar de sal echava ceniza, ayunando de ordinario. Hiziéronle obispo altisiodorense, y contentávase con muy poco sustento. No bevía vino sino en fiestas solemnes, y tan aguado que tenía poco sabor de que lo era. Dízelo Surio, tomo cuarto.
[19] Evagrio Sacerdote cuarenta años se sustentó con pan, óleo y agua. Después, por diez y seis años se abstuvo de cosa cozida y frutas. Al cabo, por medio año, sólo comió ortalizas y lantejas. Fue discípulo de los dos Macarios, cuyas virtudes imitando, alcançó el mérito dellas. Dízelo Paladio en su Lausiaca, capítulo ochenta y seis.
[20] Pior Monge comía siempre en pie y, preguntada la causa, respondió una vez:

-Yo no como porque tengo la comida en mucho, sino como cosa extraordinaria y de poco momento.



Otra vez respondió a lo mismo que comía en pie por no tomar deleite comiendo. Es del Vitis Patrum.
[21] Timoteo, anacoreta en el desierto de Egipto, con dátiles y agua passava su vida. Doroteo, abad también en Egipto, seis onças de pan y un manojo de ortaliza con un vaso de agua era su comida. Pambo Abad, estando para morir dixo que desde el día que entró en la soledad no comió pan, ni habló palabra que le pesasse de averla hablado, y que partía desta vida como quien començava a ser bueno, y no como el que avía aprovechado en la virtud. Pión, abad en la Tebaida, por tomar menos gusto en la comida comía passeándose. | Bevía agua que sacó de un poço hecho por él y, por su oración, de amarga se convirtió en dulce. Lo dicho es del De Vitis Patrum, y refiérelo Marulo, libro cuarto.
[22] Filoronio, presbítero en Galacia, estuvo encerrado en una celda veinte y dos años, sin comer pan ni cosa cozida. Después, por treinta y dos años no gustó algún género de fruta, para que, absteniéndose de toda comida gustosa, pudiese más fácilmente vencer el apetito de demasiado sustento. Es de Paladio en su Lausiaca, capítulo ciento y treze.
[23] Hospicio, el que profetizó mucho antes la venida a Italia de los longobardos que la tiranizaron, comía pan y fruta, y la Cuaresma sólo raízes de árboles, y siempre sin bever vino. Dízelo Pablo Diácono en el libro tercero de los Hechos de los Longobardos , capítulo primero.
[24] Romualdo, abad instituidor del orden camalduense, estando en el desierto comía pan y havas cozidas. Dízelo Pedro Damián, y refiérelo Surio, tomo tercero.
[25] Maxencio, abad pictaviense, vivió con pan de cebada y agua. Estavan sus monges en un lugar falto de agua, afligidos; hirió con una vara en la tierra y salió una hermosa fuente, para que se entienda que los elementos sirven a los que son señores de la gula. Es de Surio, tomo cuarto.
[26] Gregorio, obispo lingoniense, comía pan de cebada, y para dissimularlo, teniendo a su mesa combidados, mandava que se lo cubriessen con una corteza de pan blanco. En la bevida echava a poco vino mucha agua, de suerte que, perdiendo el sabor, sólo mudava el color, y con esto encubría su abstinencia, huyendo la ostentación y sólo desseando agradar a Dios. Aunque no es possible esconderse la ciudad puesta sobre monte, y siempre la gloria y fama sigue al que la huye, y huye del que la sigue. Dízelo Gregorio Turonense en la Historia Francesa, libro siete.
[27] Columbano, abad en Francia, por sesenta años se sustentó con hierbas y raízes de árboles, beviendo agua de una fuente que por sus oraciones manó de cierta piedra y /8v/ permaneció allí siempre. Es de Beda en su Vida, capítulo cuarto.
[28] San Blas, obispo de Sebaste, en tiempo de la persecución de Diocliciano se fue al desierto sin comida alguna, y allí fue sustentado de bestias y abes, hasta que, descubierto del tirano, acabó por martirio la vida. Es de Adón en el Martirologio.
[29] Alcibiades, mártir en León de Francia, su sustento era pan, sal y agua. Y estando en la cárcel, por no dar escándalo a gente flaca, que creyessen dél que juzgava por inmundos los demás manjares, comía de lo que otros comían. Es de Marulo, libro cuarto.
[30] San Benedicto Abad, estando encerrado en una cueva y faltándole la comida, amonestado del Cielo cierto sacerdote le truxo que comiesse, y por ser día de Pascua fuele más agradable la vista del sacerdote, y dio gracias a Dios porque en tal día se le avía dexado ver en aquel desierto, y juntamente con él comió de lo que le truxo. Dízelo San Gregorio en el libro segundo de sus Diálogos, capítulo primero.
[31] Lupo, arçobispo senonense, celebrando un combite con grande templança a personas religiosas, y faltando vino, advertido dello, dixo a los presentes:

-Confiemos en el Señor, que no olvidará a sus siervos.

No avía acabado de dezir estas palabras cuando entró un ministro que dixo como llegó a la puerta una persona no conocida y dexó dos cántaros de vino. Ninguno de los combidados puso duda de que fuesse venido aquel regalo del Cielo. Refiérelo Surio, tomo quinto.
[32] San Gil Abad halló una cueva a las vertientes del Ródano, y eligióla para su morada, y allí estuvo encerrado tres años sin ser visto de persona humana. Sustentávase con leche que le dava una cierva. Siendo hallado, fue sacado de allí y hecho perlado de muchos monges. De modo que, apartándose de la compañía de hombres por amor de Dios, mereció que bestias le suministrassen el sustento. Dízelo en su Vida Fulberto Carnotense. |
[33] Erasmo Obispo, huyendo la persecución de Diocliciano fue al monte Líbano, donde le apacentaron cuervos y visitaron ángeles, y las bestias silvestres, dexada su ferocidad, le estavan sujetas. Es del De Vitis Patrum.
[34] Antonio, mártir que padeció en Apamea, haziendo cierto viaje y viéndose a punto de perecer de sed, hizo oración a Dios y hirió con una vara el suelo, y salió agua con que se remedió. Basolo, abad temense en Francia, estando solitario y faltándole agua, por medio de su oración rebentó una piedra grande copia della. De donde parece que los abstinentes no quiere Dios que del todo perezcan; Él les provee en sus mayores necessidades. Es de Marulo, libro cuarto.
[35] En el monasterio Tabernense, donde era abad Amós y residían mil y quinientos monges, era costumbre que, sentados a comer en sus mesas, tenían las capillas sobre los ojos, de suerte que no podía uno ver comer a otro, y assí cada uno comía lo que le pedía su necessidad y el que era abstinente con excesso no tenía que recelarse del que estava a su lado. Y assí no hallava allí entrada la vanagloria, y cada uno ofrecía a Dios libremente su abstinencia, sin temor de juizio humano. Es del De Vitis Patrum.
[36] Cerca de la ciudad de Ptolemaida de Fenicia estava un monge anciano, y tenía por discípulo a Juan. Embióle cierto camino y diole el pan que le pareció bastante para su sustento. Cumplió lo que le fue mandado, y a la buelta dio al viejo el mismo pan que avía llevado. Admiróse de verlo y díxole:

-¿Por qué, hijo mío, no comiste el pan que te di cuando de aquí partiste?

Respondióle, derribándose a sus pies:

-Perdóname padre, que por no averme echado tu bendición para que comiesse no me atreví a comer dello.

Admiróse el santo viejo de la abstinencia y discreción del discípulo, bendíxole y mandóle comer. Es del Prado Espiritual, capítulo cincuenta y seis.
[37] En el monasterio del abad Apolo /9r/ en la Tebaida estava un monge de poca edad, el cual, por penitencia de sus pecados y commoción del Cielo, a lo que se entendió, quiso guardar abstinencia en la bevida, sin bever jamás, que sólo usava de alguna hortaliza y con su humor le servía de bevida. Añadióse a su tormento que tenía oficio en el convento de panadero, aviendo de estar de ordinario cerca del fuego, y assí crecía su sed. Al cabo de tres años cayó enfermo y no por esto quiso faltar en su abstinencia. Llamóse médico, y viendo el fuego grande que le abrasava, rogóle que beviesse con que mitigasse aquel ardor y recibiesse algún refrigerio. Y visto que ni esto se acabava con él, mandó el médico traer allí una cuba pequeña llena de agua, y hízole entrar adentro, y estuvo en ella algún tanto. Y aviendo salido, vídose que faltava buena cantidad de agua, que el cuerpo del monge como esponja avía traída a sí: tal era la abstinencia de los monges.

Y en el mismo convento avía otro que tenía costumbre de orar sobre una tabla acorbado, y de la costumbre estavan cabados cuatro dedos della. Es del Prado Espiritual, capítulo ciento y ochenta y cuatro.

En la Vida de Enrique Susón, que anda entre sus obras, se dize que en memoria de la sed que padeció Jesucristo en la Cruz se le passavan algunos días sin bever. Y era tanta su sed que cuando en las Completas andava el ministro echando agua bendita a los monges, como es de costumbre, abría la boca para que le cayesse alguna gota en la lengua y le refrigerasse.
[38] Un monge del desierto muy abstinente era tentado de gula terriblemente desde que amanecía, padeciendo mortal hambre. Para vencer tal tentación usó deste modo: dezía, hablando consigo mismo:

-Aunque muera yo, no comeré hasta hora de tercia.

Y venida aquella hora, añadía:

-Pues ya he estado sin comer hasta hora de tercia, bien será que lo esté hasta hora de sexta.

A hora de sexta ponía en agua algunos pedaços duros de pan que tenía, | y entreteníase diziendo:

-Bien es que se ablande el pan.

Y con esto llegava a hora de nona, y a esta hora procurava rezar sus obligaciones, diziendo:

-Esto ha de hazerse primero que la comida.

En lo cual, y en poner el pan en la mesa, se le passava hasta que era hora de vísperas, y la en que solía comer. Con esto se entretuvo algunos días, peleando con aquella tentación, hasta que uno dellos vido levantarse de la cesta en que tenía el pan un humo negro y salir por la ventana de su celda. Y desde aquella hora no sintió más tentación de gula. Refiérese en el Promptuario de exemplos.
[39] Pambo, monge de Egipto, exercitándose en hazer espuertas y comiendo templadamente de su trabajo, como le fuesse manifiesta su santidad a Melana, matrona romana que a la sazón residía en aquella tierra, diole una grande suma de plata, y no fue bien visto de Pambo, cuando lo dio a un otro ermitaño para que lo repartiesse en los monasterios pobres de la comarca sin dexar cosa para sí, temiendo hazer falta en la abstinencia viéndose rico de dinero. Es del Vitis Patrum.
[40] Fray Laurencio Surio, en el segundo tomo, en la Vida de San Hugón, abad cluniacense, dize que el Papa Gregorio Séptimo renovó un antiguo decreto y casi olvidado a la sazón en toda Italia, de que los viernes no se comiesse carne y fuessen días de abstinencia, por honra de la Santa Cruz. Este decreto procuró Pedro Damián que en cierto monasterio que tenía en su cargo se guardasse inviolablemente, no sólo por la obligación que tenía de obedecer al Pontífice Sumo de Roma, sino también por una revelación que tuvo un santo monge anciano llamado León, el cual, en la noche precedente al viernes, vido en sueños una congregación de monges vestidos de blanco, que en el templo cantavan el Himno de la Cruz, que dize: Dulce lignum, dulces clavos, &c. Vido también que les tenían mesas puestas, con solo pan, aunque muy hermoso, denotando esto ser la abstinencia de los viernes muy agradable a Dios y a sus /9v/ ángeles. Refiriólo esto a Pedro Damián y causó en él mayor cuidado y diligencia en la guardia de abstinencia semejante.
[41] En la mesa de Santo Tomás, obispo de Canturia, en Inglaterra, que después fue mártir, avía de ordinario combidados y poníanse manjares preciosos y en abundancia, aunque él escogía cual o cual de ellos con que se contentava y se mostrava abstinente. Estava comiendo con él un día cierto religioso, en cuyo monasterio era fama que la comida ordinaria no passava de habas cozidas. Éste, viendo que en la mesa del arçobispo avía manjares delicados y muchos, y que el mismo arçobispo estava comiendo de una ave, començóse a reir entre sí, y como a hazer escarnio de que se tuviesse aquel perlado por santo, no pareciéndole a él ni aun bueno, pues tenía tal mesa. Entendiólo Tomás, y díxole en voz algo alta:

-Por cierto, hermano, que puedes ser tú más guloso comiendo tus habas que yo comiendo de esta ave. Yo como lo que pide mi estómago, y esto con templança, y aun de aí le quito parte, y tú comes de lo que te demanda y, aunque manjares grosseros, con mayor deleite. Bien te acordarás -dize- que no echaron a Adam del Paraíso porque comió faisán o perdiz, sino de la fruta del árbol vedado, que fue mançana o higo. Assí, entiende que no por lo que se come, sino por ir contra el precepto de Dios o de su Iglesia, se puede pecar en lo que se come.



Con esto hizo callar a aquel sobervio, que le parecía, sólo por comer habas, que tenía ganado el Cielo. Y por esto juzgó mal ver a Tomás comer de una ave, que, por estar acostumbrado su estómago a tales manjares, le fuera dañoso el comer otros. Lo dicho se refiere en su Vida, escrita por cuatro historiadores de su tiempo.
[42] San Nicolás de Tolentino, por treinta años que estuvo en su convento no comió carne, ni huevos, ni peces, no leche, ni cosas que se hazen de leche. Llegó de una enfermedad a punto de muerte, mandávanle los médicos que comiesse carne | porque convenía assí para su salud. Él dezía que era por evitar un daño caer en otro, por evitar la enfermedad del cuerpo, dar en enfermedad de la alma, tomando libertad el apetito para regalarse. El prior, visto que dezían los médicos ser su necessidad de comer carne tan grande, mandóle en virtud de santa obediencia la comiesse. Él dixo que se la truxessen, y es fama que le truxeron una ave guisada y teniéndola en su presencia pidió a Dios que, sin ser él desobediente, hiziesse cómo no la comiesse, y que la ave se levantó viva del plato y se cubrió de plumas, y voló de allí con admiración de los presentes y contento grande del santo, por ver que su abstinencia quedava en pie. Apareciósele a la noche la Madre de Dios con San Augustín y visitóle, diziéndole la Virgen que tomasse un pan y le pusiesse en agua, y comiesse en nombre de Cristo, y sería libre de la enfermedad, como lo fue. Y quedó costumbre en el Orden de San Augustín de bendezir el día deste santo algunos panes que llaman de San Nicolás de Tolentino, y son provechosos para diversas enfermedades, particularmente tercianas. Lo dicho se refiere en su Vida, escrita por un fraile de su Orden, y referido por Surio en el tomo quinto.
[43] Marco Marulo pone en su libro cuarto en compendio algunas santas muy abstinentes. Como Santa Paula, que no consentía óleo en el manjar, no usava leche, queso, miel, ni otras cosas dulces y sabrosas a la lengua; vino, ni enferma lo admitió. Asela Virgen, con pan y agua se sustentava. María Egipcíaca, con hierbas crudas y raízes de árboles vivía en la soledad. Eutrasia Monja, ni carne ni cosa que dixesse algo con ello admitía en la comida. María de Decegnies, con pan y agua contentava su estómago vazío, y alguna vez passava el no comer de treinta días, y llegava a cincuenta. Otilia Virgen, con pan de cevada y legumbres sustentava su cuerpo.
[44] Belisario, capitán de Justiniano, passando de Constantinopla a Italia para librar a aquella provincia de los godos que la destruían, llevava tan subjetos y bien discipli- nados /10r/ sus soldados que, caminando cansados y fatigados de hambre, passavan entre los árboles cargados de fruta, sin que alguno levantasse la mano a coger della. Y fue esto parte para que los de Italia se le subjetassen y, hechos a una, forçassen a salir de sus términos y tierra a los godos, con ser su número grandíssimo. Dizelo Baptista Ignacio, libro segundo, capítulo 2.
[45] Federico Tercero, que fue uno de los buenos emperadores que ha tenido el mundo, y imperó cincuenta y tres años, entre otras virtudes que tuvo fue una que nunca le oyeron jurar si no fue dos vezes: una cuando se coronó en Aquisgrán y otra en Roma, que no pudo escusarlo. Era abstinente en la comida y no bevía vino. Y como su muger, doña Leonor, hija del rey de Portugal, no se hiziesse preñada, dixéronle sus | médicos que convenía que beviesse vino para este efeto, por ser de Portugal, tierra más cálida que Alemaña. Súpolo el Emperador y díxole que no lo beviesse, que más quería tener muger estéril que borracha. Refiérenlo los autores de Vidas de Emperadores.
[46] Vídose el rey don Alonso de Nápoles, al tiempo que se apoderava de aquel reino, en una ocasión de mucho trabajo, cerca del río Vulturno, donde con todo el exército estuvo de noche al sereno y sin tener qué comer. A este tiempo, dávale cierto soldado un pan, un queso pequeño y un rábano, dádiva a la sazón bien de estimar. El rey lo agradeció mucho al soldado, aunque no lo recibió, diziendo no ser convinente que, ayunando el exército, él cepnasse. Dízelo Baptista Fulgoso, libro cuarto.
EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] También uvo gente abstinente entre paganos, pues dize Eliano en el tercero libro De Varia Historia que los árcades antiguos comían de ordinario bellota, los argivos, apio, los atenienses, higos, los tirios, peras silvestres, los indios, cañas de açúcar, los camaranos, dátiles, los saurómatas, mijo, los persas, terebinto y mastuerço.


[2] Los sacerdotes egipcios, en el tiempo que se exercitavan en su oficio en los templos, ni comían carnes, ni bevían vino; absteníanse también de leche y huevos, porque lo uno dezían que era carne líquida y lo otro, sangre, mudado el color, y el hartarse de carne y vino afirmavan que era seminario de luxuria. Dize esto Queremón Stoico, y refiérelo Alexandre de Alexandro, libro cuarto, capítulo diez y siete.
[3] Filetes era tan abstinente que tenía en el cuerpo el cuero sobre los huessos, y si iva fuera de casa en tiempo ventoso poníase un calçado con las suelas de hierro, porque no le llevasse el viento. Dízelo Eliano en el libro noveno, y pone dificultad, cómo si Filetes estava tan flaco podía levantar calçado de hierro, y responde que | él refiere lo que halló escrito por personas graves y de autoridad.

[4] Mardo Scauro, capitán romano, traía tan subjetos sus soldados y ellos eran tan abstinentes que, levantando el real de cierta parte, fue hallado un árbol en aquel lugar proprio cargado de fruta madura y sabrosa. Dízele Fulgoso, libro segundo, capítulo segundo.


[5] De Sócrates Filósofo escrive Laercio en el libro 2 que era muy templado en la comida y que, aviendo peste en Atenas diversas vezes, nunca él fue tocado della, atribuyéndolo a su templança en la comida.
[6] En la Vida de Rómulo dize dél Lucio Pisón que, siendo combidado a una cena, bevió muy poco por ser abstinente y, diziéndole uno de los combidados:

-Si todos beviessen como tú, o Rómulo, as bevido, barato valdría el vino.

Respondió él:

-Antes caro, porque yo beví todo lo que quise, y si todos beviessen todo lo que quisiessen, está claro que valdría por muy subido precio.

El mismo Rómulo, según dize Alicarnaseo, hizo ley en que mandó que las mugeres que beviessen vino y los hombres que beviéndolo se emborrachassen, fuessen muertos por ello. /10v/
[7] Anacarsis, filósofo scita, dezía que bever una vez en la comida era para matar la sed, bever dos era para alegrarse, bever tres era para deleite, y bever la cuarta vez era para enborracharse. Refiérelo Alexandre de Alexandro, libro 5, capítulo 21.
[8] Dio un lacedemonio a cierto mesonero yendo camino un pece para que se le adereçasse, y para el adereço pedíale queso y óleo. Él dixo:

-Si tuviera queso y óleo ¿qué necessidad tenía de pece para comer a mi gusto?

Parecíale por ser abstinente y templado el lacedemonio que bastava cada manjar de por sí, sin mezclarse con otro. Bien diferentes son déste los que juntan para sólo un guisado cien diferencias de cosas, con daño de la salud propria. Dízele Plutarco In Laconicis.
[9] Guíava el exército romano Catón el Menor por tierra de Libia y padecíase sed intolerable por todos sus soldados, la cual no menos afligía a su capitán Catón. Truxéronle un hielmo de agua, que sola pudo ser hallada. Quiso que se viesse su abstinencia y sufrimiento y que, matando él su sed la dexasse más viva en el exército. A vista de todos la derramó en tierra sin gustarla. Y con derramar un poco de | agua, que con dificultad apagara a un hombre la sed, pudo mitigar la de todo el exército, pues por este exemplo se esforçaron a padecer aquel trabajo, hasta que salieron presto dél. Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
Todos los exemplos puestos de abstinencia son maravillosos, y algunos que se han referido de santos son más para admirar que para imitar. Púsolos Dios en su Iglesia para espejo en que todos se miren y los más se avergüencen viendo lo mucho que estos santos hizieron y lo poco que aora se haze. Mas ni por ver que hizieron tanto los aquí señalados, sea alguno tan presumptuoso que sin fuerças quiera irles a las parejas. Tantee cada uno lo que puede y conforme a esso haga sus exercicios, porque aunque es verdad que quiere Dios que aflijamos nuestros cuerpos, no quiere que los matemos. Estarse sin comer cuando no es ayuno de precepto y ponerse en punto, cuando lo es, de no ayunar sino de comer carne por aver caído en enfermedad con esta ocasión, no es acertado. Lo poco que hiziéremos siendo nuestras fuerças flacas estimará Dios en mucho, y por ello nos dará Cielo de que todos participemos. Amén.

Fin del Discurso de Abstinencia. |


[DISCURSO SEGUNDO. DE AGRADECIMIENTO]

Cuán agradecido sea Dios Nuestro Señor con los hombres, pagando tan altamente los servicios, aunque pequeños, que por ellos le son hechos, parece en que dio su palabra por San Mateo, en el capítulo décimo, que dará el Cielo a quien por Él diere un jarro de agua fría. Pues a quien es tan agradecido con los hombres, veamos el agradecimiento que con él tuvieron dos días: el Domingo de Ramos y el Viernes de la Cruz. Parecía el un día que era grande su agradecimiento, y el otro lo borraron trocándolo en desagradecimiento, para más pena y aflición del mismo Hijo de Dios, pues vido a aquel pueblo, que donde le recibió con triumfo el un día, el otro le pidió la muerte y le puso en una cruz. ¡Oh cuán diferentes vozes eran, por una parte, «Bendito sea el que viene en el nombre del Señor, sálvanos Rey de Israel», y por otra, «Cruci- fícalo, | crucifícalo»! ¡Cuán diferentes vozes, llamarle un día Rey, y dezir otro que no conocen corona sino en la cabeça de César! ¡Cuán diferente cosa es ramos verdes y floridos un día, y otro, espinas, açotes y cruz! A quien primero sirvieron con sus proprias vestiduras, sobre que pisasse el jumento en que venía, después desnudaron las suyas y echaron suertes sobre cúyas serían y quién las llevaría. Al que un día predicaron por Hijo de David, que era confessarle por el más santo de los santos, otro día le tienen por el peor de los hombres y por más indigno de vida que Barrabás, ladrón y homicida. Pues ¿qué más claro exemplo para ver el desagradecimiento del mundo, con quien le fue tan agradecido? El presente Discurso tratará del Agradecimiento, poniendo exemplos de gente agradecida. /11r/

1   2   3   4   5   6   7   8   9   ...   143


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal