De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[8] Fue traído preso Herodes Agripa delante del emperador Tiberio, el cual le mandó atar a un árbol junto a su palacio, en tanto que determinava a qué prisión o cárcel le embiaría. Dávale allí el sol y padecía sed grandíssima. Vido passar junto a él a Taumaste, criado de Cayo, que sucedió en el imperio a Tiberio. Llevava un vaso de agua fría; pidiósele y diósele de buena gana. Bevió Agripa, y díxole que algún día le agradecería aquella obra. Y no se dilató mucho, porque, muerto Tiberio, sacó de la cárcel Cayo a Agripa y hízole rey de Jerusalem, el cual le pidió a Taumaste, su criado. Llevóle consigo y hízole procurador de su reino, que era como governador, y en su muerte mandó a la muger y hijos que tuviessen a Taumaste en aquel oficio. Lo cual todo le vino por el jarro de agua que dio a Agripa en tal ocasión. Refiérese en el Cornucopia.
[9] Bolviendo Cicerón de Sicilia, donde siendo cuestor hizo cosas famosas, parecióle que en Roma no se trataría otra cosa sino desto. Llegó a la ciudad y vido un buen número de senadores que estavan platicando entre sí, y como le conocieron fueron a le hablar, preguntándole de adó venía y de qué y el tiempo que allá avía estado. Lo cual le fue tan molesto que juzgó ser perdido cuanto se trabaja por | la república, pues tan mal se agradece. Dízelo Dominico Brusón.
[10] Alexandre Magno se mostró agradecido a su cavallo Bucéfalo; que, siendo muerto, edificó una ciudad, y por memoria suya le puso su nombre.

Los atenienses fueron agradecidos con una recua de mulos que trabajaron en traer los materiales para cierta obra que llamaron Hecatófilon y, acabada, poniendo cierta señal, los dexaron libres y vedaron que nadie les estorvasse el pasto dondequiera que ellos le tomassen.

En un cerco de Roma, entrando los contrarios con escalas en el Capitolio, ciertos gansos graznaron, y al ruido despertaron las guardas y defendieron la fuerça. Por este bien que les vino por medio de los gansos les fueron agradecidos, criando muchos en aquel proprio lugar, con grande cuidado y regalo. Y, porque los perros no ladraron, cada año en aquel mismo día ahorcavan algunos.

Siendo emperador de Roma Tiberio César, por orden del pueblo romano fue mandado sepultar con grande honra un cuervo, llevando las andas dos negros de Etiopía, con música delante, aviendo mandado apedrear al que le mató. Y fue la causa de todo esto, lo uno que ellos no tenían fe, y assí les pareció lícito, y lo otro, porque el cuervo cada día, puesto en un lugar público, dava los buenos días, nombrando por nombre a Druso y a Germánico, Césares, y a algunos otros principales de la casa del emperador; y al cabo hablava con todo el pueblo en común, teniéndolos admirados y muy contentos de oírle. Deste exemplo de honra y vengança parece cuánta loa merezca el agradecimiento entre hombres, pues el pueblo romano quiso serlo con un animal irracional. Es de Fulgoso, libro 5, y del Cornucopia.


[11] Diversas vezes se apoderaron los romanos de la Asia. Una vez hizieron señor della y se la dieron graciosamente al rey Atalo, el cual siempre que vivió les agradeció esta merced recebida, y, viniendo a morir, mostrándose aun en aquel tiempo /14v/ agradecido, por su testamento dexó a los romanos aquella provincia. Es de Sabélico, libro siete.
[12] Aviendo Tito Flaminio vencido y preso a Filipo, rey en Grecia, y subjetado la provincia a los romanos, todos temían que la subjeción sería para siempre. Juntó él un día a los principales y pueblo, y en voz de pregonero los restituyó en su libertad. Fue tan grande el regozijo que causó en todos esta magnificencia de Flaminio, que levantaron su voz en su alabança con tanta fuerça que las aves que volavan por aquel contorno cayeron muertas en tierra. Y en diversos pueblos les quedó tanto amor con él, que en los templos que edificavan a sus dioses iva también Tito Flaminio. Dízelo Sabélico, libro siete.
[13] En la entrada que hizo por fuerça de armas el rey Pirro en la ciudad de Argos, un elefante sintió que le avían muerto al que iva sobre él rigiéndole y, echándole de menos bolvió con grande ímpetu, rompiendo entre amigos y enemigos, hasta que halló su hombre, y, asiéndole con la trompa y poniéndole sobre sí, le sacó hasta tenerle en lugar seguro. Es del Cornucopia.
[14] Centareto Gálata mató en una batalla al rey Antíoco, y, viendo su cavallo, que era escogidíssimo, dexó el suyo y subió en él. Tuvo el cavallo sufrimiento a todo esto y, sintiendo que tenía sobre sí al que avía muerto a su señor, con los dientes procuró privarle del freno y subió con velosíssima corrida en un muy alto risco, y despeñóse de allí abaxo, y con su muerte vengó la de su señor, quedando allí hecho pedaços el Centareto que le avía muerto. Afírmalo Fulgoso, libro quinto.
[15] Tito Sabino tenía un perro fidelíssimo, el cual le acompañó mucho tiempo que estuvo preso en Roma. Siendo sentenciado a muerte, saliendo a morir en las escalas Gemonias y, quedando allí muerto, el perro estava con él y gemía terriblemente. Buscava pedaços de pan y traíaselos, poniéndoselos en la boca. Fue echado el Sabino en el río Tíber y el perro le siguió, y, visto que le llevava la corriente, po- níasele | al lado nadando, y sustentávale la cabeça, sacándosela fuera del agua, con admiración de toda Roma, viendo la gratitud de un animal con el que le avía criado y mostrado tales señales de amor. Dízele Fulgoso, libro quinto.

[16] Plutarco en sus Morales, en el De industria animalium, cuenta de un Cleantes que vido dos hormigas que llevavan una muerta a un hormiguero; salieron otras a ellas, y estuvieron un poco mirando la muerta. Bolvieron al hormiguero y tornaron a salir con un gusanillo, el cual dieron a las que traían la hormiga muerta, con que se fueron, y ellas llevaron consigo la muerta.


[17] Eliano, en el libro diez y siete De animales, capítulo cuarenta y cinco, escrive de ciertos pastores que, estando segando, fue uno dellos por agua a una fuente, y vido cerca della una águila rodeada de cierta sierpe, que por caçarla fue della caçada, y estava ahogándola. Dolióse el pastor de ver la águila en tal aprieto, hirió con la hoz a la sierpe y matóla, quedando libre y tomando buelo la águila. Cogió agua y bolvió a los otros pastores, los cuales, aviendo comido, bevieron della y, queriendo bever el que truxo la agua y mató la sierpe, vino la águila que libró della volando con grande furia y arrebatóle el vaso de la agua de sus manos y hízole pedazos. Enojóse el pastor con ella, conociéndola, y dixo:

-¿Esse pago das a quien te dio la vida?

Vido luego a los otros pastores rebolcándose por el suelo con vascas de muerte, porque la sierpe avía emponçoñado la fuente, y porque no beviesse de aquella agua, guiada por instincto natural, se la quitó de las manos, mostrándose agradecida a su buenhechor.
[18] Crióse en Egipto, en casa de cierto labrador, una áspide, y parió allí. Sucedió que uno de los hijuelos mordió y mató a un niño hijo del labrador; visto por la áspide, mató a aquel hijuelo y a todos los demás que avía parido, y desaparecióse de la casa, como afrentada por el daño que en ella vino por su ocasión. Es de Fulgoso, libro quinto. /15r/
[19] La onça se tiene por la más fiera bestia de todas las silvestres, y della escrive Demetrio Físico que, cayéndosele sus hijuelos en una hoya, y no pudiendo sacarlos por sí, fue al camino real, y viendo passar un hombre que fue padre de Fino Filósofo, fue a él y, mordiéndole blandamente, y ya por fuerça, ya por grado, le llevó hasta la hoya donde tenía sus hijuelos. Vistos por él, entendió el caso; sacóselos, y ella le fue acompañando hasta sacarle en lugar libre, defendiéndole de otras bestias fieras. Refiérelo Fulgoso, libro quinto.
[20] Apión Polyhistor, griego, varón dotíssimo, y con él Aulo Gelio en sus Noches Aticas, escriven la gratitud de un león con cierto esclavo condenado a bestias fieras llamado Andrónico; el cual, puesto en el teatro de Roma, estando medio muerto de miedo esperando serlo por todas ellas, llegó a él un ferosíssimo león, y sin hazerle daño le lamía las manos y los pies, y regalávase con él; por lo cual Andrónico, cobrando ánimo, él también mostró regalar al león. Y por tener admirados el caso a todos los presentes, suplicaron a César que perdonasse al esclavo Andrónico. Perdonóle y, llamado a su presencia, preguntóle la ocasión de aquel hecho, y él començó a referirle diziendo:

-Siendo governador mi señor en Africa, por malos tratamientos que me hazía y açotes que me dava acordé huir dél, y fui por diversas partes de la provincia y llegué a una que es desierta, y entré en cierta cueva, a la cual vino desde a poco un león que con gemidos mostrava sentirse de un pie. Yo de verle quedé desmayado, caído en tierra, mas el león, sin hazerme daño, llegó a mí y haziéndome regalos levantava el pie y mostrávamele. Tomé osadía y llegué con mi mano a él, y vi que le tenía atravessado con una grande espina. Saquésela lo mejor que supe, y esprimíle la materia, y con un lienço se le ligué. Y desde aquel día el león iva a caça y me traía parte de lo que caçava. Y en esta vida estuve por tres años, sin usar de | otro manjar, sino el que me traía el león, calentando al sol la carne, y bevía agua. Canséme de estar allí; aguardé un día que salió el león a caçar y fuime de la cueva. Y no anduve mucho camino cuando me prendieron y truxeron a esta ciudad de Roma, donde oy fui puesto en el teatro, y salió a mí este león, y por lo que he visto conozco que era él a quien curé de la herida, porque, bolviendo a la cueva y no hallándome, le oy dar grandes bramidos, y por me buscar dio en las redes de caçadores. Y, conociéndome, ha hecho conmigo lo que se ha visto. Y bien conozco yo ser él por los tres años que vivimos juntos.

Oída esta relación, tornó el pueblo a pedir a César la libertad de Andrónico, y que con ella se le entregasse el león; y él lo concedió, y andavan juntos el león y Andrónico, y todos le davan con que sustentavan la vida. Refiere a los autores dichos Fulgoso en su libro 5.
[21] En Toledo murió cierto pastor y enterráronle en un cemiterio que está a la puerta de la iglesia parroquial moçárabe de Santa Eulalia. Tenía éste un perro, el cual ha estado sin quitarse día alguno de junto a la sepultura por espacio de cinco años. Al tiempo que esto se escrive, que es año de 1592, está vivo, y yo le he visto allí diversas vezes, y aun alguna bien de mañana en tiempo de lluvia, que todo lo sufre y padece. Llévanle allí de comer algunos, y si falta va a buscarlo, y la bevida, que le dan los vezinos de buena gana, golpeando para esto las puertas, y buelve allí luego. Si ve a alguno de traje de pastor, como su amo, va y huele, y visto que no es él, buélvese, mostrándose muy triste, como lo está de ordinario. Es de mediana estatura, blanco y con algunas manchas negras. Hanle perseguido mochachos hasta echarle de la torre abaxo de aquella iglesia, según se dize; otros hazen hogueras donde está de ordinario; y otros, aficionándosele, le quieren llevar consigo. Mas cosa alguna no basta para que él dexe de ser agradecido a su amo, y le acompañe muerto aviéndole acompañado vivo.
Fin del Discurso de Agradecimiento.

/15v/ [DISCURSO TERCERO. DE AMISTAD]


Cuán venerable y santa sea la amistad, y en cuánto deva estimarse si es verdadera, por muchos indicios puede conocerse, y en particular en casos adversos y tristes. Porque assí como el oro, puesto en el crisol, al fuego descubre si es verdadero o falso, assí en tiempo de penas y trabajos se declara la verdadera amistad, la cual es de tal condición que, si es de veras, los amigos han de ser buenos y virtuosos. Y déstos se verán algunos ejemplos.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] De Moisés refiere la Divina Escritura , en el capítulo treze del Éxodo , que le hablava Dios rostro a rostro, como suele un amigo hablar a otro.


[2] Estando Job en el muladar vinieron a visitarle tres amigos suyos, y de verle llagado y tan mal parado estuvieron siete días como pasmados de pena y lástima. Y aunque después le dixeron algunas palabras que le afligieron, al cabo le dieron dones, y fue como principio de bolverse a su prosperidad. Es de su Libro, capítulo segundo y sexto.
[3] Jonatás, hijo de Saúl, rey de Israel, tuvo amistad con David, y tan estrecha que dize la Divina Escritura que le amó como a su propria alma y que se desnudó de sus vestidos y los dio a David. Prosi- guió | su amistad adelante, no siendo parte saber que le aborrecía su propio padre y desseava su muerte. Viéndole, pues, que estava cierto día puesto a gran peligro, con una seña de ciertas saetas que arrojava en el campo le avisó, mandando a un paje suyo que se las truxesse, y para declarar su intento dava con ellas de la otra parte de donde el paje estava, y dezía:

-Ve adelante, trae la saeta, no te detengas.

Con esto le dava aviso para que se fuesse y librasse de aquel peligro. Escrívese en el Primero Libro de los Reyes, capítulo diez y ocho.
[4] El Evangelista San Lucas dize en el capítulo veinte y tres que entre Herodes, rey de Galilea, y Pilato, presidente y justicia mayor por los romanos en Jerusalem, avía alguna enemistad, y que se hizieron amigos por razón que Pilato, oyendo dezir que Jesucristo residía en tierra de Galilea, trayéndosele preso los judíos y pidiéndole que le sentenciasse a muerte, él se le remitió. Lo cual estimó en tanto Herodes, por parecerle que avía estado comedido con él, que, dexadas las enemistades passadas, quedaron amigos.
Lo dicho se colige de la Sagrada Escritura.

EXEMPLOS ESTRANGEROS



[1] Aviendo Darío tenido cercada a Babilonia un año y siete meses, y no pudiendo entrarla, Zopiro, amigo suyo, queriendo dar muestra que lo era, cortóse un día las orejas y narizes, y quitado el cabello y barba fuese al rey. El cual, con gran sentimiento de verle assí preguntó quién avía hecho tal, con intento de vengarle. Respondió que él mismo, y que no quiso darle parte por entender que se lo estorvaría. Declaró su intento y passó a la ciudad de Babilonia, publicando que venía huyendo de Darío, que le avía afeado el rostro porque le aconsejava que dexasse libre la ciudad. Los babilonios le hizieron mucha honra. Diéronle cargo de alguna gente. Salió al real y aprovó muy bien, | por donde vino a que le hizieron su capitán general. Y cuando vido ocasión entregó la ciudad a Darío. Él le dio que gozasse toda su vida la renta que della cogía, y dixo que quisiera más sano a Zopiro que averla ganado. Dízelo Heródoto, libro tercero. El hecho fue de bárbaro, el zelo, de amigo.
[2] Entrando Alexandre Magno acompañado de su amigo Efestión a visitar a la madre y hijas de Darío, teniéndolas presas en su real, la vieja madre de Darío, por ver a Efestión más gentilhombre y dispuesto que Alexandre, salió a él y hablóle por Alexandre. Mas, advertida que no era él, mostróse afligida. Díxole Alexandre que no se turbasse, que muy bien avía /16r/ hecho, porque Efestión era otro Alexandre. Y puede bien dificultarse quién ganó más por este dicho: el que le dixo o el que le oyó diziéndose dél. Mucho ganó Efestión en que tan alto y poderoso rey le llamasse amigo y quisiesse partir con él la honra que se le dava, y mucho ganó Alexandre en que, siendo el que era, hiziesse semejante cumplimiento a un súbdito suyo. Y todo se le deve a la amistad que entre los dos avía. Dízelo Valerio Máximo, libro cuarto.
[3] Epaminondas solía dezir que nadie devía bolver a casa, el día que salía della, sin aver procurado ganar de nuevo algún amigo. Refiérelo Eliano, libro doze.
[4] El mismo Epaminondas y Pelópidas, ambos tebanos, fueron grandes amigos, y en la batalla que los mismos tebanos y lacedemonios tuvieron con los arcades fue muerto Pelópidas, y, entendido por Epaminondas, aviendo vengado su muerte con muertes de muchos contrarios, buscó su cuerpo y llevóle consigo, costándole no pequeño trabajo. Y es de creer que hiziera Epaminondas mucho por Pelópidas si estuviera vivo, pues tanto hizo por él teniéndole muerto. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[5] Damón y Fitias, estudiosos en la esciencia de Pitágoras, como al uno dellos le sentenciasse a muerte Dionisio, tirano de Sicilia, pidióle con mucha instancia que le dexasse ir a su tierra, y poner en orden su casa y hazienda, ofreciéndose de dar fiador que se obligaría a padecer la muerte a que estava él sentenciado si no bolviesse al tiempo puesto. La licencia se le dio, y el otro amigo salió por fiador y se entró en la cárcel, quedando en libertad el que tenía el cuchillo a la garganta y en peligro de muerte el que pudiera vivir seguro. Todos los que sabían este caso estavan como suspensos hasta ver el fin dél, en especial Dionisio. Llegó el último día del plaço, y no parecía la parte, por lo cual juzgavan al fiador por loco atreguado; mas él ningún cuidado tenía, por estar cierto que el amigo cumpliría su pala- bra. | Al mismo punto y ora señalada por Dionisio bolvió a la cárcel el que estava fuera della para morir, dexando en buen orden su casa. El tirano Dionisio se admiró del ánimo y fidelidad de los dos, perdonó la vida al que estava sentenciado a muerte y dio a los dos libertad, pidiéndoles que le recibiessen por tercero amigo en tan verdadera amistad. Lo dicho es de Valerio Máximo, libro cuarto.
[6] Como fuessen a la región táurica Orestes y Pilades, grandes amigos, a procurar la salud de que estava falto Orestes (el cual avía muerto a su madre, por donde vino a perder el juizio a tiempos, y parecer que le atormentava el demonio), mandólos prender el rey Toa, porque le dixeron sus oráculos y ídolos que el uno dellos, llamado Orestes, venía a robarle una figura de Palas que él adorava. Y, presos, mandó que fuesse muerto el que de los dos tenía semejante nombre. Y por no ser conocido, afirmava Pilades que era él y confessava el hurto, queriendo antes morir que ver muerto al amigo. El verdadero Orestes clamava publicando la verdad, y que era el que merecía morir. En esto los dexa Cicerón, que escrive el caso en Lelio.
[7] Niso y Euríalo eran grandes amigos. Pelearon en el campo de Eneas contra Turno, y siendo por él muerto Euríalo, aunque se libró por pies, Niso bolvió a donde estava el cuerpo del amigo y derribóse sobre él, llorando tanto que se le salió la alma. Dízelo Virgilio, libro nono.
[8] Bruto y Lucio fueron otro par de buenos amigos, los cuales, en la última batalla que se dio en los campos Filípicos, llevándolos de vencida la gente de Marco Antonio y desseando prender al Bruto, Lucio, que lo entendió y sabía que siendo preso corría riesgo su vida (porque aviendo sido de los principales conjurados que dieron muerte a Julio César, el Marco Antonio desseava le aver a las manos), para oviar este daño, fingió Lucio ser él, entretuvo a los que seguían a Bruto hasta que, no pudiendo más, y viendo que ya el /16v/ amigo por aquella vez estava en salvo, diose por captivo a los contrarios. Lleváronle a Marco Antonio, diziendo que traían a Bruto. Él, muy gozoso salió a verle, y Lucio, llegando a donde le podía oír, dixo:

-No esperes, o Antonio, ver vivo y tu prisionero a Bruto. Yo procuré viéndole huir dar a entender a tus soldados que era él, para que se librasse, y assí vengo a tu poder con propósito de sufrir todo lo que en mí quisieres hazer.

De oír esto, Marco Antonio quedó como fuera de sí, espantado y reverenciado de tan verdadera amistad. Dio la vida a Lucio y púsole en el número de sus amigos. Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
[9] En el tiempo del Triunvirato de Roma fueron condenados a muerte muchos nobles romanos, y ponían la misma pena a quien los encubriesse o no manifestasse sabiendo dellos. Y, por el contrario, a quien los descubriesse prometían premio. Destos condenados era Varrón Filósofo, grande amigo de Galeno, el cual, estimando en más la amistad que temiendo el rigor de la ley, le llevó a su casa y tuvo escondido mucho tiempo, en el cual entró diversas vezes Marco Antonio (que era uno de los tres que sustentavan aquella tiranía y executavan aquel rigor) en ella dándosele por amigo. Y teniéndole allí no mostró temor, ni hizo demonstración de pena por el peligro en que se veía siendo descubierto. Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
[10] El emperador Augusto César, aviendo vencido a Cleopatra, reina de Egipto, y ganado por fuerça de armas la ciudad de Alexandría, aunque estava muy enojado con sus ciudadanos por la resistencia que le avían hecho, no quiso destruir la ciudad; antes, juntando a los principales un día y formando la quexa que dellos tenía, díxoles que avían merecido su destruición, mas que lo dexava por tres razones: la una, porque la ciudad era hermosíssima; otra, por amor de Alexandre que la edificó; y la tercera y principal, por ser natural della su amigo el filósofo Ar- rio, | el cual señaló con el dedo estando presente, para que todos le viessen y agradeciessen el bien que por él les venía. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[11] A Antígono, rey de Asia, le fue dicho en sueños que matasse a Mitrídates porque convenía al bien de su reino. Mas el hijo, que tenía amistad grande con Mitrídates, salió al campo con él y, apartándose de la gente que les acompañava, escrivió en la arena con el cuento de una lança: «Huye, Mitrídates». El otro advirtió en ello y la siguiente noche huyó a Capadocia, donde él y sus descendientes reinaron. Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.

[12] Entre los etíopes era costumbre que si un amigo tenía alguna falta natural en su cuerpo, todos los que se le davan por amigos avían de tener la misma; como, si uno era coxo, todos avían de coxear. Dízelo Diodoro Sículo, libro cuarto, capítulo primero.


[13] Eudamidas, corintio muy pobre, tenía por amigos a Areteo, corintio como él, y a Cariteno, sicionio, ambos muy ricos. Vino a morir el pobre, y mandó en su testamento que Areteo sustentasse a su madre toda la vida y Cariteno le casasse una hija, y que, si el uno muriesse, el otro cumpliesse por los dos. Aceptaron ambos los legatos, y como muriesse dentro de cinco días Cariteno, Areteo dio sustento a la madre y casó la hija, dándole en dote dos talentos. Dízelo Luciano en el diálogo Toxari.
[14] Publio Catieno Filotimo quedó por heredero de un amigo suyo en su testamento. Estavan quemando su cuerpo, conforme a la costumbre de la tierra, y él, arrebatado del amor que le tuvo en vida y considerando la obligación que le ponía en dexarle su hazienda, quiso pagarlo todo, dexándose caer y abrasar con él en la hoguera, donde su amigo ardía. Ciertos soldados del emperador Otón, viéndole muerto, llegaron a su cuerpo y besáronle las manos, los pies y el rostro, y /17r/ matáronse sobre él. Fue pecado, aunque indicio de amistad grande. Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
[15] Dixéronle al emperador Trajano que Surra, un hombre poderoso en Roma y grande amigo suyo, trataba de matarle. Oyó esto por la mañana, y a la tarde, acompañado solamente de dos criados, se fue a su casa y dixo que quería cenar con él, y assí lo hizo. Pidió que le llamassen su proprio barbero, y hízole la barba; al médico que le curava dio el pulso. Todo esto hazía para que entendiesse que se fiava dél, y que tenía por mentira lo que dél dezían. Y assí, después desto, el mismo emperador Trajano, a quien le hablava de Surra que se guardasse dél, respondía:

-Ya tengo hecha experiencia de su amistad, y, si quisiera, bien pudiera averme muerto.



Dízelo Valerio Máximo, libro cuarto.
[16] Menenio, ciudadano de Roma proscrito y condenado a muerte en tiempo del triunvirato, fueron soldados a su casa para matarle y cercáronle en ella; lo cual visto de un esclavo suyo, sin hazer caso del premio que se dava a los que declaravan los lugares donde los proscriptos estavan, ni el peligro en que se ponía, entró en una litera en que el Menenio solía andar y dixo a otros criados que le llevassen fuera de casa, fingiendo ser el señor. Hiziéronlo ellos; los soldados llegaron y creyendo que era Menenio le mataron. Y entretanto tuvo el Menenio lugar de salir vestido de siervo por otra puerta y irse a Sicilia, donde fue libre de aquella persecución. Es de Fulgoso, libro sexto.
[17] Estando Panopión, patricio romano, en la ciudad reatina, huido por averle proscripto y condenado a muerte en Roma, llegando a le matar allí ciertos soldados, y entrando ya en la casa, un criado suyo que le amava fielmente mudó con él el vestido y tomó un anillo que declarava su nobleza y, haziéndole salir por una puerta falsa, el criado se retruxo en su aposento y recostó en la cama, donde entrando los soldados le mataron, teniéndole por el Panopión, bolviéndose luego a | Roma. Dízelo Valerio Máximo, libro sexto.
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