De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[2] Lot, estando en Sodoma, recibió a hospedaje en su casa dos destos ángeles, lleváandolos a ella casi por la fuerça, para culpar nuestra tibieza en semejantes obras, pues primero nos quiebran las cabeças con ruegos y lástimas que hazemos cosa de provecho. Lot, assí mismo, con tanto efecto quiso librar a sus huéspedes de la injuria que les quería hazer aquella nefanda gente, que ofreció dos hijas suyas para que usassen mal dellas, porque, estando turbado, quiso evitar una maldad grande con otra menor. Y devemos imitarle en guardar fe a nues- tros | huéspedes, aunque sin turbación del entendimiento, porque, defendiendo al huésped, no sea Dios ofendido. Y queriendo los ángeles recompensar el hospedaje que les hizo Lot, le sacaron con su familia de entre tan mala gente, a la cual con fuego del Cielo querían destruir, como la destruyeron, quedando libres Lot con dos hijas suyas. Es del Génesis, capítulo doze.
[3] La Sumnamitide, siempre que passava el profeta Eliseo por su casa le hospedava en ella y le dava la comida. Y no porque fuesse continuo el passar por allí el profeta ella se cansava, antes acordó de le señalar un aposento que fuesse suyo, y como proprio se sirviesse dél siempre que quisiesse. Y por esta obra de virtud, siendo estéril, haziendo oración por ella Eliseo tuvo un hijo, y muriéndosele de poca edad, le resucitó el profeta. Es del Cuarto de los Reyes, capítulo cuarto.

[4] Marta, hermana de María y de Lázaro, teniendo hospedado a Cristo en su casa, no contentándose de toda la diligencia que ponía de su parte para servirle y regalarle, citó a María, su hermana, delante del Salvador, para que la ayudasse. Y danos documento de la diligencia y solicitud que en semejantes obras devemos tener, pues aunque Marta hospedó a Cristo en propria persona, nosotros cada día le podemos hospedar en sus pobres. Es de San Lucas, capítulo dézimo.


[5] Los dos discípulos que ivan a Emaús, llevando en su compañía a Jesucristo, aunque sin conocerle, teniéndole por peregrino, casi por fuerça le hizieron hospedar en su compañía. Y, sentado a la mesa, conociéronle en el partir del pan. Esto haze el oficio de la hospitalidad, que nos lleva hasta el conocimiento de Dios, de manera que al que vemos en espejo y enigma en la tierra, le veremos rostro a rostro en el Cielo, como afirma San Pablo en la Primera a los de Corinto, capítulo treze. De los dos discípulos escrive San Lucas, capítulo veinte y cuatro. /(181v)/
[6] San Pablo, escriviendo a los Hebreos , capítulo treze, les dize: «La caridad de fraternidad esté en vosotros, y no os olvidéis de la hospitalidad; por ésta merecieron algunos tener ángeles por huéspedes». Y Cristo dize a sus discípulos: «El que os recibiere a vosotros, a Mí recibe; y quien me recibe a Mí, recibe al que me embió. El que recibiere al profeta en nombre de profeta recibirá la merced y premio de profeta, y quien recibiere al justo en nombre de justo recibirá el premio y merced de justo. Y cualquiera que diere a bever a uno destos pequeñuelos un jarro de agua fría | tan solamente, en nombre de discípulo, de verdad os digo que no perderá su premio». Es de San Mateo, capítulo décimo.
[7] Onesiforo, natural de Efeso, tenía costumbre de hospedar en su casa a los discípulos de Cristo, y assí, San Pablo, escriviendo a Timoteo, en la Primera, capítulo primero, dize: «Haga Dios misericordia a la casa de Onesiforo, porque diversas vezes me favoreció, no avergonçándose de que yo estuviesse preso y en cadena, sino que viniendo a Roma me buscó con cuidado y me halló. Déle Dios que halle misericordia en el último día, por la que usó comigo en Efeso».
Lo dicho se coligió de la Divina Escritura. |

[EJEMPLOS CRISTIANOS]

[1] San Silvestre, antes que fuesse Papa, residiendo en Antioquía, hospedava peregrinos, y entre otros recibió en su casa a un Timoteo, que le vido luego padecer martirio por Cristo, y él le dio sepultura. Siendo Sumo Pontífice, perseverando en su costumbre, hospedava también en su casa a todos los peregrinos de que tenía noticia que venían a la ciudad. Es de su Vida, y refiérelo Marulo, libro primero.
[2] San Gregorio Papa, particular cuidado tuvo de hospedar peregrinos, y sin los que venían a él como a casa propria y conocida, hazía buscar otros por la ciudad, y sentados a la mesa los visitava y servía. Y por esta humildad mereció un día tener por combidado a Cristo, porque, apartándose de la mesa un poco, cuando tornó, vido que faltava della uno en quien antes tenía puestos sus ojos por parecerle santo. Y, admirándose desto, la siguiente noche se le apareció Jesucristo, y le dixo:

-Por aver recibido cada día a tu mesa mis miembros, oy quise que recibiesses la cabeça.

Saquemos de aquí que, si queremos que Cristo se aposente en nosotros, no desechemos los pobres peregrinos. Es de San Juan Diácono, en la Vida de San Gregorio, libro segundo, capítulo veinte y dos.
[3] Severo Sulpicio, en la Vida de San | Martín, escrive de cierto monge del desierto que tenía por costumbre, de noche, cenando un pedaço de pan, dar parte dello a una loba que venía allí por aquella ración. Sucedió que se quedó con otro monge a cenar una noche, vino la loba por su ración, y no saliendo el monge a ello, entró en la celda y vido en una espuerta cinco panes. Tomó el uno dellos, comiósele y fuesse. Bolvió el ermitaño y, hallando menos el pan, entendió quién le avía hurtado. Aguardó a que viniesse la loba, y no vino en muchos días, de que el buen hombre estava triste, porque le faltava el consuelo que tenía en verla y darle aquel pan, de lo que él avía de comer, faltando preregrino o pobre a quien darlo. Hizo oración a Dios y bolvió la loba, aunque se detuvo lexos, y desviada dél, no osava levantar los ojos a mirarle, hasta que el ermitaño fue a ella y la halagó y dio el pan. Y ella se fue muy contenta, tornando cada día por su ración.
[4] Gerbonio, obispo populonio, por encubrir sus huéspedes puso su vida en peligro de muerte. Y fue el caso que recibió en su casa ciertos enemigos del rey Totila, y, encubriéndolos allí, fue por mandado del tirano echado a ossos ferocíssimos para ser despedaçado dellos, y con todo esto guardó fidelidad a sus huéspedes, no descubriéndolos. Llegaron los /(182r)/ ossos y no le tocaron, de lo cual avergonçándose el rey, de que no perdonasse a quien las fieras perdonavan, mandóle dexar ir libre. Dízelo San Gregorio en sus Diálogos , libro primero, capítulo onze.
[5] Estando Marino Monge en su celda en el desierto, vino un día a él un feroz javalí, huyendo de los perros de ciertos caçadores. Recogióle y túvole en guarda, hasta que entendió que estava libre de aquel peligro, que le dexó ir libre. Bien se mostrara liberal con huéspedes el que lo fue con una salvagina. Y naturalmente, la bestia sintió la inclinación del santo monge, pues en tan manifiesto peligro quiso más valerse dél que librarse huyendo por la montaña. Dízelo Marulo, libro primero.
[6] Passando a Constantinopla por negocios de la República Cristiana San Dacio, obispo de Milán, y llegando a Corinto, como llevasse grande acompañamiento, viendo una casa bastante para su hospedage, pidióla, y respondiéronle los vezinos della que no se habitava porque el demonio residía en ella y la tenía por suya.

-Pues por lo mismo -dixo Dacio- yo quiero hospedarme en ella.

Y assí lo hizo. Sucedió que a la media noche oyó el santo perlado que el demonio fingía las bozes de diversos animales: bramidos de leones, balidos de obejas, rebuznos de asnos, silvos de serpientes, gruñidos de puercos, y assí otros semejantes. Dacio, de oír la armonía, levantóse de la cama despechado, y hablando en boz alta con el demonio, le dixo:

-Bien has negociado, miserable, ¿tú eres el que dixiste ' Pondré mi silla al Aquilón, y seré semejante al Altíssimo' ? Mira como por tu sovervia te has hecho semejante a las bestias, y aviendo indignamente querido imitar a Dios, dignamente eres imitador de bestias.

A esta boz, el demonio se afrentó, y fue de manera que nunca más en aquella casa se oyeron espíritus malos, sino que fue habitada en adelante. Refiérese en su Vida.
[7] En Roma vivía cierto hombre, cuya hazienda era pequeña, mas su ánimo | era grande en hospedar peregrinos, y particularmente religiosos, a los cuales servía y regalava, teniendo pena porque su posibilidad quedava muy corta a su desseo. Y, estando una noche fatigado por esto, medio dormido oyó una boz que le dixo:

-Visto he tu caridad en hospedar peregrinos, y que por esto tienes necessidad. Quiero no solamente remunerarte en la Eterna Vida, sino también en la temporal. Habla a un hombre rico, tu vezino, que tiene una viña de menor precio que la tuya, y truécasela, y en medio della cavarás debaxo de un montón de piedras y hallarás allí lo que antiguos romanos pusieron.

No se movió por esta boz aquel hombre, hasta que tres vezes le fue dicho lo mismo, que obedeció. Habló al rico acerca del trueco de la viña. El otro vino en ello muy de buena gana y le pagó lo que tenía de mejora. Y con esto fue a la viña ya suya con su muger y un hijo, y dos hijas que tenía; cabaron debaxo del montón de piedras, y aviendo gastado algún tiempo y no pareciendo cosa alguna, las hijas y el hijo burlavan del padre y les pesava de lo que avía hecho, dexándolos en mayor necessidad y pobreza. El padre dezía:

-En ninguna manera puedo creer que he sido engañado.

Porfió en cabar, hasta que descubrió un vasso de mármol lleno de agua, y una olla de vidro llena de bálsamo, y otra vasija de varro con tres piedras finas grandes. La agua que estava en el vaso de mármol, pareciéndoles que no era de precio, la derramaron, y dando parte della en los azadones y picos con que abrieron la tierra, quedaron de color de oro, porque era hecha con tal arte que todo lo que bañava al parecer tornava oro, y désta usavan alquimistas para hazer oro falso y aparente, y no quiso Dios que su devoto se aprovechasse desta agua, y por esso se derramó sin hazerse caso della. Mas del bálsamo y de las tres piedras preciosas sacaron tanto dinero que el padre y hijos quedaron bien ricos y alabaron a Dios, prosiguiendo en sus obras de hospitalidad. Lo dicho es del Promptuario de exemplos.

/(182v)/ EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] Cimón Ateniense hizo de sus casas mesón para común uso de todos los peregrinos y forasteros que viniendo a Atenas quisiessen allí posar. Y lo mismo de sus viñas, huertas y heredades, derribóles las cercas, setos y tapias, pregonando que las hazía francas para cuantos quisiessen aprovecharse dellas. Por esto Cratino le llamó divino hombre y liberalíssimo con huéspedes. Critias Tirano desseava para sí las riquezas de los Escopades, las victorias de Agesilao y la liberalidad de los huéspedes de Cimón. Dízelo Sabélico, libro séptimo.
[2] Por temor de una guerra que tenían los atenienses fueles forçado echar de la ciudad todas las mugeres y niños, como inútiles para defenderla de los ene- migos | y dañosas porque gastavan la provisión estando cercados. Recibiéronlas los troezenios, que era señoría de por sí, y hiziéronles buen hospedaje, dándoles sustento a costa de la república. Y pregonaron que los niños anduviessen libres por toda la ciudad y que pudiessen tomar libremente, dondequiera que lo hallassen, cualquiera cosa de comer. Es de Sabélico, libro séptimo.
[3] En la guerra civil entre romanos, en tiempo de Mario, aviendo sido muertos el padre y un hermano de Marco Craso, él huyó a España y se escondió en una cueva, adonde no sólo le tuvo encubierto Julio Paciano Español, sino que le dio de comer regaladamente todo el tiempo que allí estuvo. Dízelo Sabélico.
Fin del Discurso de Hospitalidad. |

DISCURSO TREINTA Y CUATRO. DE HUMILDAD

El Patriarca Jacob, en el viaje que hizo de casa de su padre Isaac a la de Labán, su suegro, como parece en el capítulo veinte y ocho del Génesis, hizo noche en un desierto. Recostó su cuerpo en la tierra y puso su cabeça sobre una piedra, donde tuvo una visión, de que le parecía ver una escala, cuyo principio y pie tenía en la Tierra, y su fin y remate en el Cielo. Estava Dios arrimado a lo alto de la escala, y subían y baxavan ángeles por ella. Y denota esta visión que quien se humilla como Jacob, que estava recostado durmiendo en la tierra, verá a Dios. Los passos de la escala denotan los grados de la humildad, que son propios passos de hombres que viven angelicalmente. El Patriarca San Benedicto, en su Regla, dize que estos passos y grados de la humildad son doze. Es el primero enseñar humildad con los ojos baxos, y mucho más con el coraçón. El segundo, hablar pocas palabras, y éstas según razón y sin bozes. El tercero, no ser fácil para la risa. El cuarto, tener silencio hasta ser preguntado. El quinto, seguir la vida común sin estremarse, conforme a su estado y regla. El sexto, creer de sí, y confessarlo, que es el más vil de todos. El séptimo, juzgarse indigno para cualquier bien. El octavo, confessarse que es pecador. El noveno, tener paciencia en todo lo que es trabajoso. El dézimo, sujetarse en todo a su perlado y superior. El undécimo, nunca tomar contento en hazer su voluntad. El duodécimo, temer a Dios y acordarse de sus Mandamientos y Ley Santa. Desta virtud de Humildad trata el Discurso. |

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] Humilde se mostró Abraham cuando, hablando con Dios, dixo:

-Hablaré a mi Señor, aunque soy tierra y ceniza.

No dixo ceniza a solas, porque es buena para lexía, ni tierra a solas, porque aprovecha para tapias, sino tierra y ceniza, porque mezclado y todo junto para nada es bueno. Y assí, quiso dezir: «Aunque soy nada, me atreveré a hablar a mi Señor, confiado en su misericordia, y en que lo que pido es bien y limosna para mis vezinos, que no sean destruidos, aviendo entre ellos diez justos». Y, vista su humildad, concedióselo Dios, mas por no hallarse este número de hombres de bien en Sodoma, fue destruida. Es del Génesis, capítulo diez y ocho.
[2] Jacob, cuando bolvía a su tierra y le salió a recibir su hermano con grande cólera y enojo, por mostrársele humilde le aplacó, y se le mostró afable y benigno. Como parece en el Génesis, capítulo treinta y tres.
[3] Por cinco vezes resistió Moisés de recebir el cargo de duque y capitán del pueblo hebreo, que era negocio muy honroso, y no se allanó a aceptarle hasta que vido que se airava Dios, Nuestro Señor, contra él. Y era todo por humildad, y fuelo en subido grado, como pareció en diversos rencuentros que tuvo, assí con sus hermanos Aarón y María, como con muchos particulares del pueblo, que, con ser siempre él el agraviado, perdonava con facilidad y rogava por los que le perseguían. Es del Éxodo, capítulo tercero y siguientes.
[4] A Gedeón dixo un ángel que tomasse a cargo el Pueblo de Dios, y que le libraría de sus enemigos, y respondió:

-No es para mí esse negocio, que soy de la tribu de Manasse y de familia baxa, y yo el menor en casa de mi padre.

Con todo esto, fue y venció a los enemigos, y puso al pueblo en libertad. Y, diziéndole que fuesse señor de todos ellos él, y sus hijos después de su muerte, respondió con mucha humildad:

-Ni yo seré señor vuestro, ni lo será mi hijo, sino Dios. A Él reconoced por | Señor.

Es del Libro de los Juezes, capítulo sexto y séptimo.
[5] David humildíssimo fue, como dio dello testimonio en diversos trances. Ya estava ungido de Samuel por rey, y no rehusó que le embió su padre a que llevasse de comer a sus hermanos, que estavan en el campo del rey por soldados. Y ya estava en gran possessión de valiente, aviendo muerto al filisteo Goliat, cuando, diziéndole el rey Saúl que le quería dar por muger a su hija, él dixo que no merecía tanto fabor y merced de su parte. Y ya era rey de corona cuando iva delante de la arca bailando y dançando, lo cual hazía por mostrarse humilde delante del Señor. Es del Primero de los Reyes, capítulo diez y siete, y diez y nueve, y del Segundo, capítulo sexto.
[6] Acab, rey de Israel malíssimo, un tiempo se mostró humilde, cuando le embió Dios a amenazar por la muerte de Nabot. Y el humillarse le fue provechoso para que se dilatasse y aun disminuyesse algo la pena. Es del Tercero de los Reyes, capítulo veinte y uno.
[7] Vinieron a prender al profeta Elías de parte del rey Ochozías por dos vezes dos capitanías, con cada cincuenta soldados, y por su sobervia fueron castigados con fuego que baxó del Cielo y los abrasó. Vino otro tercero, y porque se humilló fue libre de semejante pena, yéndose con el profeta mano a mano a verse con el rey. Como se dize en el Cuarto de los Reyes, capítulo primero.
[8] Humilde fue el profeta Jeremías, cuando, mandándole Dios que fuesse a predicar, dezía:

-Señor mío, no sé hablar.

Escusándose por humilde de tan alto ministerio. Y es de su Libro, capítulo primo.
[9] Altamente se mostró humilde el gran Baptista en diversos trances. Vinieron a preguntarle si era el Mesías, y si dixera que sí le recibieran por Él, y respondió:

-No soy el que dezís, ni aun merecedor de desatarle la correa de su calçado.

Y apretándole sobre que dixesse quién era, respondió:

-Soy boz del que clama en /(183v)/ desierto.

Fue dezir: «Si lo dexáis a mí, soy boz, soy un poco de aire, soy nada». Y desta nada en que él se tenía, le levantó Dios tanto, que dixo dél delante de muchos testigos que era tan bueno como el más bueno, y ninguno de todos los nacidos de mugeres mejor que él. En el vestido y traje también se mostró humilde, en la comida, humilde. Toda su vida fue un espejo de humildad, por lo cual mereció que no solamente le engrandeciesse Dios de palabra, sino también de obra. Y al que se tenía por indigno de llegar al pie desatándole la correa del calçado, le llegasse a la cabeça, baptizándole. Es de San Mateo, capítulo tercero, y de San Juan, capítulo primero.
[10] También entra en la cuenta de los humildes San Josef, esposo de la Virgen, pues el dezir San Mateo, capítulo primero, que quiso dexar a la Virgen y apartarse della cuando entendió que estava preñada, sin tener él parte en la preñez, San Hierónimo y San Bernardo dizen que lo hazía de humilde, por tenerse por indigno de estar en una casa con la que era Madre de Dios. Y que fue lo mismo que dixo San Pedro a Cristo, viendo un milagro que fue para él, que era pescador, muy grande. Y refiérelo San Mateo, en el capítulo octavo: Avía andado pescando toda una noche sin sacar escama de pece, y diziéndole el Salvador que tendiesse la red al otro lado del navío, sacó tanta pesca que no cabía en él. Dixo, viendo esto:

-Apartáos, Señor, de mí, que soy un gran pecador, indigno de parecer en vuestra presencia.

Assí San Josef, de humilde le parece que es indigno de la compañía de la Madre de Dios.
[11] Palma en negocio de humildad pudo bien darse a la Sagrada Virgen y Benditíssima Madre de Dios, María, la cual, oyendo al arcángel San Gabriel que la llamava Madre del Altíssimo, ella se puso nombre de esclava, como lo refiere San Lucas, capítulo primero. Y el ir a visitar a Santa Isabel fue assí mismo género de humildad. |
[12] Aunque de ningún santo pueden sacarse tantos ni tan maravillosos exemplos de humildad, como del Santo de los Santos, Jesucristo, Nuestro Señor. Y fue modo de humillarse el querer ser concebido en Nazaret, que era en Galilea, tierra despreciada de los hebreos. Y assí, dixo Natanael, viendo los milagros de Cristo y oyendo dezir que era de Nazaret:

-¿De esse pueblo puede salir cosa buena?

Y otros letrados dixeron, y lo refiere San Juan, capítulo siete:

-Mirad bien las Escrituras y hallaréis que ningún profeta salió de Galilea.

También haze por la humildad de Cristo que nació de madre pobre; no quiso emperatrizes ni reinas, escogió a María de Nazaret, pobre, aunque santíssima donzella. Su nacimiento todo está bañado en humildad, siendo el lugar que escogió aposento de bestias, y tomó por cama un pesebre. Por casi treinta años estuvo como escondido, sin que se diga dél otra cosa que, cuando a los doze se quedó en Hierusalem y fue hallado entre doctores en el Templo, y que se sujetava al Santo Josef y a la Soberana Virgen, su Madre. Cerca de los treinta años fue a ser baptizado del Baptista. Escogió dicípulos humildes y conversó con ellos humilmente. Y entre otros documentos les dio uno, diziendo:

-Aprended de Mí, que soy mansueto y de coraçón humilde.

Y se llamó diversas vezes Hijo del Hombre, pudiéndose llamar Hijo de Dios y de la Virgen. Hallóse en unas bodas de gente pobre y humilde, pues faltó el vino en Caná de Galilea. Hizo un solemne milagro, de hartar con cinco panes y dos peces muchos millares de hombres, y entendiendo que tratavan de hazerle rey, huyó de allí. Para entrar triunfando en Hierusalem después de aver resucitado a Lázaro, muerto de cuatro días, escogió no carro triumfal, sino un humilde jumento. Al tiempo que quiso passar deste mundo al Padre dio un especial exemplo de humildad lavando los pies a sus Doze Apóstoles, estando Judas entre ellos, que le tratava la muerte. En su /(184r)/ Passión se humilló, haziéndose obediente al Padre hasta muerte de Cruz, que era cosa de mucha afrenta. Lo dicho se colige de los cuatro Evangelistas.
[13] El centurión que dixo a Cristo: «Señor, no soy digno que vais a mi casa, conténtome con una palabra vuestra, y con ella sanará mi criado», de humilde dio bastante prueva. Como lo refiere San Mateo, capítulo octavo.
[14] La cananea, llamándola Cristo perra, no se indignó, sino se humilló, diziendo:

-Sí, Señor, perra soy, y como a tal os pido una migaja de vuestra mesa, y sea que sanéis a mi hija.

Hízolo Cristo, y refiérelo también San Mateo, capítulo quinze.
[15] San Pedro, no sólo se mostró humilde en lo que se ha dicho de quererse apartar de Cristo, sino en no dexarse lavar dél los pies. Y después de la venida del Espíritu Santo, sanando un coxo a la entrada del templo, no se atribuyó a sí esta obra, sino a la virtud divina y al nombre de Jesucristo que invocó. Es de los Hechos Apostólicos, capítulo tercero.
[16] San Pablo y San Bernabé, Apóstoles, oyendo a los vezinos de la ciudad de Listris que los llamavan Dioses por averles visto sanar a un coxo, y les querían ofrecer sacrificios, rompiendo sus vestidos salieron en presencia del pueblo, diziendo: |

-Varones, ¿qué hazéis? Que nosotros mortales somos como lo sois vosotros.

Fue todo esto prueva de humildad. Refiérese en el Libro de los Hechos Apostólicos, capítulo catorze. Y en el diez y ocho se dize que San Pablo trabajava de manos para sustentarse a sí y a los que andavan con él, y por esto se aposentava en casa de Aquila y Priscila, estando en Corinto, que eran del arte escenofactoria, que también él hazía, y era negocio en que se gastavan cueros de animales, por donde muchos expositores deste lugar andan varios, ya quieren que hiziesse guadameziles, ya frenos de cavallos, ya adereços de altares y de ornamentos o caxas encoradas donde se guardassen; a todos puede responderse que ninguno destos tratos parece que cuadran con la vida que traía San Pablo, que era para poco en un lugar, y todos estos oficios son de asiento y en muchas partes, sin provecho ni uso dellos, y assí no falta quien diga que, pues del Texto Sagrado se sabe que era negocio donde entrava cuero y pellejos de animales (que esto denota el nombre de escenofactoría), que hazía calçado, oficio honesto y que dondequiera que estuviesse podía usarle. Y si esto es verdad, también de aquí se puede colegir su humildad ser grande, pues no se despreciava de oficio tan humilde.
Lo dicho se coligió de la Divina Escritura. |

[EJEMPLOS CRISTIANOS]



[1] San Gregorio Papa, tocado de humildad, puso en las Bulas consecutivamente después de su nombre: «Siervo de los siervos de Dios». Y para cumplir de obra lo que dezía de palabra, viniendo a visitarle Juan, abad de cierto monasterio, de que avía grande fama que era muy siervo de Dios, assí como le vido, se levantóo a él, y primero que el abad se derribó a sus pies, reverenciándole según la opinión que dél tenía. Dízelo Juan Diácono en su Vida, libro segundo, capítulo primero.
[2] Martín, al tiempo que seguía la milicia contentávase con un solo criado, al cual amava como a hermano y respetávale como a señor, y servíale en particula- res | ministerios, hecho siervo de su siervo para provar que servía a Cristo siendo humilde. Hombre de armas era, no baptizado sino catecúmeno, y ya dava passos en el camino de la perfección. Seguía la sentencia del Espíritu Santo, dicha por Salomón en los Proverbios, capítulo sexto: «Mejor es humillarse con los mansuetos, que partir despojos con sobervios». Es de Sulpicio, en la Vida del mismo San Martín.
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