De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[3] Alexo, hijo de Eufemiano, patricio de Roma, después que salió de la casa de su padre y anduvo hecho pobre mendigo por Laodicea y Tarso, como en una iglesia se oyesse cierta boz que le declara- va /(184v)/ por santo, temiendo ser honrado se bolvió a Roma. Y en la propia casa de su padre, en un mal aliñado soterraño, vivió diez y siete años en suma pobreza y miseria, no queriendo darse a conocer a sus padres, porque no le honrassen. Allí era burlado y escarnecido de los criados de casa, que ya jugavan con él, teniéndole por mentecapto, ya le maltratavan y herían, sin más ocasión de que el demonio los solicitava a que lo hiziessen porque él perdiesse la humildad. Aunque ninguna cosa destas fue parte para que él dexasse de ser humilde. Vino la muerte, y en una carta escrivió el processo de su vida y declaró quién era, cuando estava seguro de ambición, llevándole camino del Cielo su humildad. Dichoso el que assí se humilló para assí ser ensalçado. Refiérelo Surio, tomo cuarto.
[4] Eugenia, donzella santíssima, hija de Filipe, prefecto de Alexandría, porque no podía juntamente servir a sus padres, que eran idólatras, y a Cristo, dexó por Cristo a sus padres, y vestida en hábito de varón entró en un monasterio, donde por ser tal su vida, passando algún tiempo, siendo muerto el abad, fue puesta en su lugar, el cual aceptó con condición que, siendo en la dignidad mayor que todos, en su estimación fuesse menor. Y assí se exercitava en oficios baxos y humildes, por librarse de vanagloria. Ella era la primera que se hallava cuando partían leña; llevava agua, barría los aposentos. Escogió para sí la celda más pobre y desechada del convento. Y desta manera passava la vida, hasta que después se descubrió ser muger y al cabo alcançó corona de mártir, y la que menospreció la pompa del mundo venció los tormentos del tirano. Y en la Celestial Morada alcançó el premio de perfeta humildad. Es de Simeón Metafraste.
[5] Paula, romana del linaje, por parte de madre, de los Escipiones y Gracos, nobilíssimos en Roma, y del padre, de Agamenón, rey poderoso en Grecia, tuvo hijos de Toxocio, descendiente de Eneas | y Julio, la cual después de aver menospreciado el mundo y sus pompas por Cristo, fue tan grande su humildad, que quien la viera (y desseávanla ver muchos por su fama de santa) la desconociera, teniéndola por la menor de sus esclavas. Estava acompañada de coros de santas vírgines, mas en el vestido, en la boz, en el hábito y en el trato, la menor de todas era juzgada. Entendió la sapientíssima muger la nobleza del hombre no consistir tanto en el linaje y en la potencia, como en la virtud, y entre las virtudes morales ser la humildad muy grande y muy provechosa. Es de San Hierónimo, en el Epitafio de Paula.
[6] Macario, siendo de poca edad, teniendo embidia dél otro monge, entró en su celda y escondió un libro debaxo de su cama. Publicó que se le avían hurtado. Mandó el abad ir de celda en celda buscándole. Y como fuesse hallado debaxo de la cama de Macario, el abad le reprehendió ásperamente y mandóle que se aparejasse a la penitencia. Él, con mucha humildad, quería recebirla y dexarse bien açotar, mas bolvió Dios por él, dando lugar a un demonio, que se apoderasse del que escondió el libro, atormentándole gravemente, y declaró con boz alta la inocencia de Macario y su malicia. Hizo oración por él Macario, y fue libre. Es del Promptuario de exemplos.
[7] Vido San Antonio Abad el mundo lleno de lazos. Admiróse considerando el peligro en que viven los mortales y hizo oración a Dios pidiéndole le declarasse quién se librava de semejante peligro. Y fuele respondido que los humildes. Dízelo San Atanasio, en su Vida.
[8] Costumbre era de los monges de Nitria, sin otros regalos que usavan con sus huéspedes, lavarles los pies luego que llegavan de fuera y limpiárselos con lienços, queriendo imitar al que siendo señor y maestro lavó los pies a sus discípulos, y les dixo:

-Exemplo os he dado que hagáis lo que yo he hecho.

Dízelo Marulo, libro primero. /(185r)/
[9] El abad Apolonio dezía que proprio oficio suyo era labar los pies a los huéspedes, y no dexava que otro sino él lo hiziesse. El cual afirmava que sólo era abad y perlado por amonestar y enseñar lo bueno, siendo en todo lo demás el menor de todos. Es del De Vitis Patrum.
[10] Galicano, que fue primero capitán del Magno Constantino y pretendió ser su hierno, dexando el mundo entró monge, y servía en la religión los oficios baxos y despreciados con tanto calor como antes el de capitán. Ni primero fue tan amigo de honra como después de ser humilde. Era mucho de ver cómo lavava los pies a los pobres, dar aguamanos a los otros monges, levantar las mesas, varrer el refectorio, y de la propria manera en todo lo demás. Y causava admiración, considerando ser el mismo que en otro tiempo tenía tantos criados, mandava tantos esclavos, governava tantos soldados, siendo prefecto del Romano Imperio y aviendo alcançado gloriosas victorias sin ser jamás vencido. No pudiera el Mundo hazer en él tanta mudança como él hizo de su gana, no ignorando que era mejor servir a Cristo que ser servido del mundo. Dízelo Terenciano, en la Vida de Juan y Pablo, Mártires.
[11] En tiempo del emperador Teodosio el Menor vivía cerca de Constantinopla, en una pequeña celda, cierto monge, el cual nunca salía della, entretenido en oración y meditación. Tuvo dél noticia el mismo emperador, y saliendo un día de la ciudad por aquella parte, y viendo la celda, mandó a sus criados y gente de acompañamiento que le dexassen solo visitar aquel monge. Y para hazer esto desnudóse las insignias imperiales, y como persona particular llegó a la celda. Llamó, entró dentro, hizo oración y assentóse a platicar con el ermitaño. Preguntóle por los monges de Egipto, y no conociendo que era el emperador, aunque le tuvo por hombre principal de su casa, respondióle:

-Hazen oración por la salud del emperador y Imperio.

Miró la celda y no vido sino en una cesta algunos panes du- ros. | Pidióle que le diesse algo que comer, y el monge tomó un pan y echóle en agua con sal, y sacado de allí, comieron ambos y bevieron agua. Dadas gracias, el emperador dixo al monge:

-¿Sabes quién soy?

-No -respondió él.

Añadió Teodosio:

-Sabe que soy el emperador, y he venido aquí a verte por devoción que te tengo.

Derribóse a sus pies el ermitaño, mas él le levantó, y dixo:

-Bienaventurados sois vosotros, monges, que seguros y libres de negocios de mundo gozáis de una vida tranquila y segura. Sólo tenéis cuidado de la salud de vuestras almas y cómo alcancéis la Vida Eterna. Dígote de verdad que nací en el reino, y que de presente tengo el reino, y que nunca sin cuidado y solicitud he comido sino aora.

Con esto, honrándole mucho, se fue y le dexó. Aquella noche passóla el ermitaño en vela, considerando consigo, y diziendo: «Ya no me conviene vivir en esta celda, porque muchos, no sólo del pueblo, sino del palacio y senadores, visto que el emperador vino a visitarme harán lo mismo, teniéndome por siervo de Dios. Y honrándome, vendrá el demonio de mala y procurará que yo tome gusto de sus visitas y de ser honrado, y con esto perderé la humildad y me ensoberveceré con las loas y aplauso de los hombres». Considerado esto todo por el ermitaño, la misma noche salió de la celda y se fue a Egipto a vivir entre otros ermitaños. Es del De Vitis Patrum.


[12] Quiso el demonio herir un día a San Macario, aviendo estado en oración toda la noche. Levantó una partesana, y no pudo executar el golpe. Y dando bozes dezía:

-Grandes son, o Macario, tus fuerças. Mucho puedes contra mí, y lo que tú hazes yo lo hago: tú ayunas algunos días, yo siempre, pues nunca recibo manjar; tú velas de noche muchas vezes, yo nunca duermo. Sólo en una cosa me aventajas, yo lo confiesso.

Y apremiado que dixesse en qué, dixo:

-En sola la humildad me vences.

Y con esto desapareció. Es del De Vitis Patrum.
[13] Setenta semanas passó un viejo en el desierto ayunando, que sólo comía una vez /(185v)/ al día, y al cabo pidió en oración a Dios le declarasse un paso de la Escritura y no lo alcançó. Dixo:

-¿Tanto tiempo no me ha de aprovechar? Pues yo iré a otro monge y él me lo declarará

Cerró su celda para ir, y estando cerrándola vino un ángel a él, y díxole:

-Las setenta semanas que ayunaste, aunque te sirvieron para augmento de mucha gracia con Dios, mas para tu pretensión no tanto como lo que aora hazes de humillarte, siendo tú viejo, ir a un otro monge de menos edad y religión a que te enseñe, y por lo mismo me embía Dios a ti a que te lo declare.

Y assí se lo declaró. Es del Vitis Patrum.
[14] Pinifio Abad, viéndose honrar en su monasterio, que era en Egipto, passó a otro de la Tebaida, donde no era conocido y servía en los oficios más humildes del convento. Y como allí le conociessen y honrassen, passó a otro, y desta manera anduvo diversos monasterios, siempre con desseo de ser tenido en poco. Visto que ya en todas partes era conocido y que no avía disimularse, bolvió a su primero monasterio, donde era abad, y buscó otro modo para ser humilde. Y fue que, en viendo que le alabavan o de nuevo le honravan, fatigava más a su cuerpo con ayunos y disciplinas, queriendo más afligirse con hambre que verse tocado de ambición, y tener su pensamiento en la hambre que padecía, que en la honra que a su parecer no merecía. Es del De Vitis Patrum.

[15] Pedro Telonario fue de Constantinopla a Hierusalem, y aviendo dado a pobres su hazienda, vendióse por esclavo, y el precio también le repartió entre gente necessitada. Y en la casa que servía, como uviesse otros criados, tratávanle mal de palabra y de obra. Dezíanle injurias, poniendo en él las manos, de lo cual él se holgava mucho. Ni por agravios que le fuessen hechos se quexava, ni aun apartava el cuerpo cuando más le maltratavan. Llegó el negocio a que su paciencia causó admiración y hizo que se notasse dél quién sería. Y siendo conocido, tratávale su señor y los demás criados, no como esclavo, sino como li- bre | y hombre de grandes prendas. Lo cual visto por él, procuró cómo sin agraviar al que le tenía por esclavo, irse a otra parte, donde fuesse tenido en poco y se exercitasse en actos de humildad. Refiérelo Marulo, libro primo.


[16] Quisieron provar la humildad del abad Agatón algunos monges, y haziéndose a una, dixéronle:

-Muchos se escandalizan, padre, contigo, que por tu sobervia los menosprecias y que murmuras de los monges, y aun ay quien diga que eres fornicario.

Oyendo esto Agatón, dixo:

-Mucho más que esso puede aver en mí.

Derribóse en tierra y rogóles que rogassen por él a Dios. Añadieron más:

-También afirman que eres herege.

A esto respondió el santo abad:

-Esso no consiento que se diga de mí. En otras cosas possible es que yo caiga y estropieze, mas en heregía no lo permitirá Dios.

Declaráronle los monges por qué le avían dicho tales palabras. Rogáronle que les dixesse por qué a sólo lo de la heregía avía contradezido, y respondió:

-Los vicios que primero me atribuíades sufríalos por la humildad, que es salud de la alma, y por darnos exemplo de humildad sufrió Jesucristo muchas afrentas. Mas el pecado de heregía no ay arrostrarle, porque aparta mucho de Dios y haze que se junte con el diablo el que lo comete, y pocos de los que caen en él se reduzen de veras al gremio de la Iglesia.

Es del De Vitis Patrum.
[17] Vivían en una celda en soledad dos hermanos, moços de poca edad, cuya humildad y penitencia era engrandecida de otros ermitaños. Quiso un anciano provarlos. Fuelos a ver y recibiéronle con grande contento y fiesta. Rezaron sus horas, y, acabadas, salió de la celda el ermitaño viejo y vido un huerto en que tenían los hermanos algunas berças, que era su comida y regalo. Anduvo el viejo con su cayado apaleándolas y derribándolas, de modo que dexó pocas en pie y sin destruir. Y aunque vieron esto los dos monges, ninguna cosa dixeron, ni mudaron semblante de rostro, sino con toda serenidad, como primero, bolvieron a rezar Vísperas, y, aca- badas, /(186r)/ dixeron al viejo ermitaño:

-Señor, si eres servido, cozeremos alguna berça de las que quedaron, que ya es hora que comas.

El ermitaño, admirado de oír esto, derribóse en tierra y dio gracias a Dios, y dixo a los moços:

-Sin duda que el Espíritu Santo mora en vosotros. Amonéstoos, caríssimos hijos, que hasta la muerte guardéis la santa virtud de la humildad y paciencia, que os hará parecer grandes en la presencia de Dios.

Es del De Vitis Patrum.
[18] Era obispo en la ciudad de Ferentino, en Italia, Bonifacio, varón santíssimo y en grande manera humilde, ayudándole a esta virtud los frutos y rentas de su obispado, que eran muy pobres, porque solamente llevava el fruto de una viña. La cual, estando un año en agraz, vino tan grande pedrisco y granizo sobre ella que la dexó destruida, pareciendo cual o cual razimo. Entró a ver el daño Bonifacio, y cuando entendió cuán grande era, dio gracias a Dios porque en su pobreza aún avía querido afligirle. No obstante esto, tuvo cuidado de poner guardas en ella al tiempo de estar las ubas maduras. Y, llegada la vendimia, mandó a un sobrino suyo sacerdote, llamado Constancio, que adereçasse las cubas y tinajas que otros años fértiles solían quedar llenas de vino. Oyendo esto el sobrino, admiróse de aquel mandato, viendo que no avía quedado uba con que poder llenar una pequeña tinaja. Con todo esso, fue obediente y hizo coger los pocos razimos que tenía. Llevólos al lagar y mandó a un niño que los pisasse, y dellos salió un poco de mosto. Recogiólo en una cántara y repartiólo el siervo de Dios Bonifacio por todas las cubas y tinajas, echando en cada una bien poco. Mandó a su mayordomo que hiziesse venir allí algunos pobres, como tenía de costumbre, con vasos para darles limosna de aquel mosto. Vinieron todos los que solían y llevaron llenos los vasos que truxeron, creciendo por virtud divina en las manos del santo perlado. El cual hizo cerrar la bodega, y | fuese a tener oración. Y al tercero día embió a su sobrino Constancio a que requiriesse las tinajas y cubas, el cual, abriendo la bodega, que avía quedado sellada con el sello del obispo, halló las vasijas llenas de vino y que se derramava por las bocas en el suelo, que estava bañado de aquel milagroso licor. Mandó el obispo al sobrino que no diesse razón desto ni lo refiriesse a persona alguna en tanto que él viviesse. Dize San Gregorio, que escrive esta historia en el libro primero de sus Diálogos, capítulo nono, que este mandato hizo el santo perlado por ser humildíssimo.

[19] Vinieron a visitarle al desierto donde estava el divino Arsenio, Teófilo, Patriarca de Alexandría, y el presidente que governava la ciudad. Habláronle y rogáronle que les dixesse alguna cosa digna de su virtud y sabiduría. Detúvose Arsenio un poco sin responder, luego salió con esto:

-Si os dixere alguna cosa, ¿prometéis de hazerlo?

Ellos dixeron que sí.

-Pues lo que os digo y lo que avéis de hazer, es que nunca vais a donde oyéredes dezir que está Arsenio, ni le veáis de vuestros ojos.

Agradóles este dicho, porque entendieron que salía de un pecho humilde y ageno de toda arrogancia, pues lo que otro estimara en mucho, ser visitado de tales personas, a él era molesto y enojoso. Con esto se bolvieron, y no obstante el concierto hecho, el Patriarca quiso otra vez verle. Embióle a dezir que si le abriría la puerta. Respondió que la abriría, mas que sería para irse de aquella tierra, porque otros pretenderían lo mismo , y le serían causa de inquietud y dessasossiego. Es de Surio, tomo cuarto.


[20] San Juan Elemosinario, Patriarca de Alexandría, supo que un diácono le quería mal y que buscava medios cómo hazerle daño. Estava un día de fiesta principal diziendo Missa delante de mucha gente, y al tiempo que quiso dezir el Pater Noster baxó del altar y fuese a aquel diácono, y echóse a sus pies pidiendo que le perdonasse. El otro, gravemente compungido de ver aquella santa mitra arrodillada a sus pies, hizo lo mismo, pidién- dole /(186v)/ perdón.

-El Señor -dize el santo- nos perdone a los dos;

y muy alegre bolvió al altar y dixo aquellas palabras: «Perdónanos nuestras deudas como perdonamos a nuestros deudores». Refiérelo Surio, tomo primero.
[21] San Juan Damasceno, aviendo dexado el cargo de govierno que tenía en la ciudad de Damasco y entrádose monge, teniéndole a cargo otro monge anciano y dándole documentos santos, quiso un día mortificarle y que hiziesse un acto de humildad, y assí le dixo:

-Hijo, porque seas provechoso a la congregación, llevarás a vender algunas cestas de palma que han hecho los monges a Damasco, pues allí avrá compradores, y haslas de dar a tal precio.

Y señalóle doblado de lo que comúnmente se vendían. Él dixo que estava aparejado para hazer su voluntad. Tomó las cestas y fue a Damasco, donde el que en otro tiempo passeava en un cavallo vestido ricamente y acompañado de muchos criados, aora a pie, vestido pobremente y cargado de espuertas, se puso en el mercado. Llegavan a comprárselas, y oyendo el precio dezíanle palabras afrentosas, y riendo dél le dexavan. Estuvo en esto hasta que uno de los criados que avía tenido, conociéndole y admirado de verle, sabido el precio que pedía por las cestas, contóle el dinero, por quitarle que no oyesse más injurias. Bolvió con ello a su monasterio, aviendo vencido el vicio de la vanagloria. Es de Juan, Patriarca Hierosolimitano, y refiérela Surio, tomo tercero.
[22] El angélico Doctor Santo Tomás de Aquino, residiendo en Bolonia, passeávase un día por el claustro de su monasterio meditando en sus estudios. Salía fuera un fraile estrangero que estava por huésped en aquella casa, y llevando comissión del Prior para llevar consigo al primero que viesse, viendo a Santo Tomás, díxole que se fuesse con él, que lo mandava el Prior. Abaxó el Santo Doctor la cabeça y salió con él, trayéndole bien cansado de unas en otras partes, reprehendién- dole | y diziéndole malas palabras porque no andava más, repitiendo algunas vezes:

-Oh, qué donoso fraile he traído comigo para lo mucho que tengo que negociar.

Visto de algunos de la ciudad, entendiendo aver sido error andar tal varón como por familiar de aquel estrangero, dixéronle que mirasse a quién traía consigo. El otro quedó muy confuso y le pidió perdón. Preguntado después el santo cómo avía hecho aquello y por qué no bolvió por sí, respondió:

-Todo el ser del buen religioso se funda sobre la humildad y obediencia. Oyendo que mi perlado me mandava aquello, no me pareció justo hazer otra cosa.

Es de Juan Garçón, y refiérelo Surio, tomo segundo.
[23] Vuolstano, obispo de Vuigornia, santo varón, siendo viejo, para defenderse del frío usava una ropa de pellejos de cordero. Dezíale un amigo suyo que siquiera usasse pellejos de gatos, que eran de más autoridad y de mejor vista. Él respondió con mucha gracia:

-Yo nunca oí cantar en la iglesia; «Gato de Dios, que quitas los pecados», sino «Cordero de Dios», y assí con pellejos de cordero quiero abrigarme.

Y hazíalo por humildad. Es del monge Bravonio, en su Vida, y refiérelo Surio, tomo primero.
[24] Juan Gualberto, fundador del orden de Valle Humbroso, por ser muy humilde, procurava que los monasterios que se ivan fundando de su orden fuessen humildes y pobres. Y assí, visitando el de Mosceta y visto un edificio grande y sumptuoso, buelto a Rodulfo, que era allí abad, con rostro airado le dixo:

-Con lo que has gastado siguiendo tu parecer en este magnífico edificio has quitado el sustento a muchos pobres.

Puso luego los ojos en un pequeño arroyuelo que manava allí cerca, y dixo:

-Dios Omnipotente, que sueles hazer grandes cosas por medio de pequeñas criaturas, yo te ruego que vea por medio deste pequeño arroyo vengança deste grande edificio.

Dixo esto y fuese de allí como abominando el lugar, y siendo ido, el arroyuelo començó a crecer. Y fue /(187r)/ de suerte que, recogiendo un monte de agua y tomando de atrás la corrida, vino con tan grande ímpetu, que llevando piedras y árboles consigo derribó el edificio. Visto por el abad Rodulfo, determinó mudar assiento y edificar en otra parte más segura el monasterio, mas Gualberto le asseguró, diziendo que el arroyo nunca más haría daño al monasterio, y assí se vido por experiencia. Dízelo en su Vida Blasio Melanesio, y refiérelo Surio, tomo cuarto. El mismo autor dize también de Gualberto que, visitando otro monasterio, supo que avía recebido el abad un monge, y con él su patrimonio, que era amplíssimo, dexando pobres sus parientes y deudos. Estava hecha escritura sobre esto, la cual pidió Gualberto con demasiado sentimiento, visto el daño que podía venir en los monges de aquel monasterio estando ricos, que dexarían de ser humildes y se tornarían sobervios. Hizo pedaços la escritura y fuese del monasterio, pidiendo a Dios castigo sobre aquel caso. Y no estava lexos de allí, cuando, sin saber cómo, se pegó fuego en el monasterio y se abrasó la mayor parte dél. Vido el que iva con Gualberto acompañándole el fuego, y con turbación grande le dixo lo que passava. Mas él, sin bolver el rostro, siguió su camino hasta Valle Humbroso.
[25] Matilde, hija de Margarita, reina de Escocia y muger de Henrico, rey de Inglaterra, llevando de noche consigo a un hermano llamado David, entró en un aposento, el cual estava lleno de leprosos. La reina, dexando sus vestidos reales, les lavó los pies y, lavados, los vesava con profunda humildad. El hermano le dixo:

-¿Qué hazes, señora? Ciertamente que si el rey save esto, que nunca llegue su boca a la que se ha ensuciado en pies de leprosos.

La reina, con un sonriso, dixo:

-¿Quién no dirá que se deven preferir los pies del Rey Eterno a la boca del rey temporal? Yo, ciertamente, hermano, te he traído aquí para | que por mi exemplo hagas lo semejante.

Es de Adelredo Abad, y refiérela Surio, tomo tercero.
[26] San Nortberto, instituidor del orden de Premonstre, fue electo en arçobispo de Magdeburg. Andava con un vestido humilde y pobre. Sucedió que a la primera entrada en sus casas pontificales, el que las tenía en guarda estando a la puerta, viéndole pobremente vestido y descalço, desconocióle, y pensando que era algún pobre mendigo le dixo malas palabra, y reprehendió por averse juntado entre tales y tantos príncipes, y no le quería dexar entrar. Mas, avisado que era el arçobispo, y quedando muy confuso, díxole San Nortberto:

-No te confundas ni avergüences, porque antes has tenido mejor vista que éstos que me eligieron por arçobispo, siendo yo un pobre despreciado.

Refiérelo Surio, tomo tercero.
[27] Helgero, hijo de un señor grande, dexó grandes possessiones y rentas siendo moço, y entró en el orden de Predicadores, cuya vida fue de mucho exemplo. Hiziéronle Prior en el monasterio Frisacense, y por estar macerado y devilitado de muchos ayunos y abstinencias, andava en un cavallo, aunque por humildad le trocó con un jumento. Sucedió que, estando en un Capítulo Provincial donde se corregían faltas de los presentes y ausentes, como de Helgero no se dixesse cosa alguna digna de reprehensión, sino de mucha loa, oyóse rebuznar el jumento en que andava, que avía dexado cerca. Helgero, oyéndole, dixo:

-Ya, padres y hermanos míos, tenéis qué reprehenderme, porque mi jumento me acusa que no soy digno de tener priorato, pues contra los estatutos del orden, deviendo andar a pie, me sirvo de su ministerio y le ocupo en esto.

Oyéndole dezir tales razones algunos de los presentes se movieron a risa, mas otros se conpungieron y reventaron en lágrimas, viendo su mucha humildad y santidad, en que estuvo firme por toda la vida, y en su muerte hizo Dios /(187v)/ por él algunos milagros. Es del mismo Surio.
[28] Fray Gabriel de Ancona, del Orden de los Menores, haziéndose milagros donde su cuerpo estava sepultado, en un lugar humilde, cierta hermana suya alcançó un Breve del Papa para hazerle un sepulcro sumptuoso y rico. El cual le fue hecho de mármol en la pared de la iglesia, con un arco y portada grande, poniendo blasones y armas de su linaje. Y fue cosa cierta que después que el siervo de Dios fue trasladado de la primera sepultura humilde a la otra, ilustre y sumptuosa, no hizo más milagro alguno. Refiérese en la Tercera Parte de la Crónica de San Francisco, libro cuarto, capítulo veinte y cuatro.

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