De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[1] Sócrates, dado en el oráculo délfico por el más sabio de su tiempo, siempre mostró un mismo semblante grave y reposado. Ni el día que se casó mostró más alegría que el día en que fue sentenciado a muerte, tristeza. Este varón fue fuente de toda la sabiduría griega. Fue envidiado y sentenciado públicamente a muerte de que beviesse veneno, y después de muerto hízose riguroso castigo en los acusadores. Pusiéronle una estatua pública. Y desta manera la multitud y pueblo con libiandad ama y aborrece. Dízelo Sabélico, libro I. |
[2] El mismo Sócrates Filósofo siendo ya viejo començó a tomar liciones de guitarra, y dezía que mejor era aprender música tarde que nunca. Poco era añadirse esta ciencia a las muchas que sabía Sócrates, sino que la gana que tenía de saber le hazía guerra para que ni de música quedasse ageno. Y fue de manera que siempre se tuvo por pobre para aprender el que era riquíssimo para enseñar. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[3] Platón tuvo por patria a Atenas y por maestro a Sócrates. El maestro y el /(229r)/ lugar del nacimiento le faborecieron mucho, y su divino ingenio, por donde vino a ser tenido por el más sabio hombre de su tiempo. Dezían dél los gentiles que si Júpiter estuviera en el Mundo no usara de mayor facundia ni de mayor elegancia que la de Platón. Fue a Egipto y aprendió de los sacerdotes Geometría y Astrología. Y a este tiempo era desseado sumamente y pedido de los mancebos estudiosos de Atenas, mas él quería ser dicípulo de los viejos de Egipto y buscávalos por las riberas y espaciosos campos del río Nilo. También passó en Italia y comunicóse con Arquita Tarentino, con Timeo, Arión y Ceto, dicípulos de Pitágoras, cuyos preceptos y documentos recibió dellos. Andava recogiendo de unas y otras partes letras y sabiduría para estenderla después por todo el orbe. Murió de ochenta y un años aprendiendo Arismética, y assí ni la postrera hora de su vida faltó del estudio, sino que, en ella, lo que le parecía que le faltava aprendía. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[4] Pitágoras Filósofo ninguna cosa dexó por mover para salir perfeto en todas ciencias. Fue a Egipto y comunicóse con los sacerdotes, y aprendió su lengua y vido sus antigüedades, de que sacó mucha luz y claridad para lo tocante a historias. Fue a Persia y aprendió de los magos los movimientos y cursos de las estrellas y planetas y las propiedades de diversas cosas de naturaleza. Navegó a Creta y fue a Lacedemonia investigando las leyes y costumbres de Grecia, y hallóse en los juegos del monte Olimpo. Era conocido en toda Grecia y muy estimado por su rara sabiduría, donde, preguntado cómo quería ser llamado, no se atrevió a llamarse sabio porque tenían apropiado a sí este nombre los Siete Sabios de Grecia, sino llamóse filósofo, que es lo mismo que amigo de sabiduría. A Italia passó, en la cual dio muestra de su mucho saber en las principales ciudades della. Cuya ardiente hoguera llena de veneración en su muerte vido Metaponto, siendo las obras de | Pitágoras una memoria y monumento más claro y noble que el de sus cenizas. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[5] Demóstenes, príncipe de la elocuencia griega, siendo moço y començando a exercitarse en los estudios no podía pronunciar la primera letra del alfabeto, y trabajólo tanto que después nadie mejor que él la pronunciava. Tenía la boz áspera y desgraciada, mas con el uso vino a tornarla graciosa y dulce. Tenía flaco el un lado y causávale cuando orava (que era como el predicar de nuestros tiempos) que hazía malos meneos, y también esta falta con el continuo uso y trabajo la remedió. Ivase a las corrientes de los ríos, donde el sonido de la agua era vehemente, y recitava allí sus oraciones, quebrantando la boz y haziéndola fuerte, para que el concurso y ruido de la gente no le hiziesse estorvo. Poníase piedrezillas en la boca cuando se ensayava para lo que avía de recitar en público, porque libre de aquel embaraço tuviesse la lengua más despierta. Peleó con naturaleza en todas estas menudencias y salió con victoria, de manera que se pudo dezir que parió su madre un Demóstenes, y otro, la industria y estudio. Dízelo Valerio Máximo, libro octavo.
[6] Demócrito Filósofo, teniendo grandes riquezas por ser hijo del que dio de comer un día al exército de Xerxes y averle heredado, guardando para sí parte dellas, lo demás repartió en su patria, y esto por tener el ánimo más desocupado para los estudios. Y assí fue a Atenas y residió en aquella insigne universidad muchos años sin darse a conocer el que avía sido ni el que era. Todo su cuidado ponía en aprender Filosofía y salió en ella tal cual sus escritos manifiestan. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[7] Carneades, soldado perpetuo de sabiduría, aviendo cumplido noventa años no hazía pausa en sus estudios, trabajava como el primer día. Estava tan absorto en lo que estudiava que, assentado para comer, estendía el braço al manjar y quedávase olvidado. Para semejantes ca- sos /(229v)/ traía consigo una muger llamada Melissa, que con sus manos le dava comida y le servía y regalava para que por falta desto no muriesse. De suerte que podía dezir Carneades que solamente era suyo el espíritu y ánimo, y que estava cercado del cuerpo como si fuera estraño. Es de Valerio Máximo, libro octavo.

[8] Cineas Filósofo, embaxador de Pirro a los romanos, al tercero día que llegó a Roma conocía de nombre a todos los senadores, y del orden ecuestre, que eran los cavalleros, y los nombrava uno por uno, con que los senadores passavan de trezientos y los cavalleros llegarían a tres mil. Hizo este filósofo siendo estrangero en breve tiempo lo que no hizieron los que eran nacidos en Roma en muchos años. Dízelo Valerio.


[9] Plinio escrive de Carneades Griego que si entrava en una librería por grande que fuesse y veía los libros que estavan en ella, salido de allí los repetía de memoria sin faltar uno. Tráelo Fulgoso, libro octavo.
[10] También dize de Carneades Diógenes Laercio, que era tanto su estudio, que se dexava llegar las uñas a crecer como si fueran de fieras, y era la ocasión no tener lugar para cortárselas por el mucho estudio.
[11] Guido Bituricense dize de Praxágoras que se atava un cordel al cavello, y aquél a un clavo para no dormirse, sino estudiar mucho. Para el mismo efeto de estudiar y no dormirse quemava otra persona que conocí yo cavellos, y le dava con aquel humo en las narizes, y con esto, de tal manera se quitava el sueño, que cuando quería dormir no podía y andava a punto de perder el juizio.
[12] También escrive Laercio de Aristóteles que dormía poco, y para despertar tenía sacado el braço de la cama y en la mano una bola de azero, y debaxo una vacía de metal, para que, durmiéndose mucho, cayesse, y el ruido le despertasse y se levantasse a estudiar.
[13] Plutarco, en la Vida de Demóstenes , | y Eliano, en el libro séptimo, dizen del mismo Demóstenes que se estava en una cueva encerrado dos o tres meses, imponiéndose en la manera que avía de tener en el orar al pueblo, y que por no salir de allí se hazía rapar la media cabeça, para que la vergüença de no mostrarse en público le detuviesse en aquel lugar hasta que le crecía el cavello.
[14] El mismo Plutarco, en los Apotegmas de los Griegos , dize que estando Foción Ateniense solo, esperando a hazer una oración delante de los atenienses, preguntándole otro que si estudiava lo que avía de dezir, respondió:

-Antes estudio qué es lo que no tengo de dezir.


[15] Dionisio el Menor, rey de Sicilia, embiando a llamar a Platón de Atenas para verle y aconsejarse con él, saliendo de un navío le recibió en carro triumfal y le llevó a su ciudad con grande honra y magestad, declarando en esto lo que estimava, aunque tirano, la ciencia y sabiduría. Refiérelo Sabélico, libro séptimo.
[16] El mismo Dionisio, preguntado qué le avía aprovechado la amistad y trato de Platón aviéndole quitado el reino, respondió:

-Que lleve con buen ánimo tal mudança de fortuna.

El mismo, antes de perder el reino, dixo a Platón, aviéndole hecho algunos agravios, que no dixesse mal dél en su tierra, y respondióle:

-No tiene Platón tan poco que hazer que gaste en esso el tiempo.


[17] Siendo embiado Carneades Filósofo por embaxador de Atenas a Roma, oyéndole Catón Censorino, persuadió al Senado que presto le despachassen y hiziessen bolver a su tierra, siendo peligrosa su estada en la ciudad, porque tenían tanta fuerça sus palabras y era tal su elocuencia, que estando disputando no se podía bien discernir lo falso de lo verdadero. Es de Fulgoso, libro octavo.
[18] Bías Filósofo, viendo que se entrava de enemigos su ciudad y que los ciudadanos huían llevando cada uno consigo lo más precioso y de estima que tenía, él se iva mano sobre mano. Preguntáron- le /(230r)/ por qué iva de aquella suerte, y respondió:

-Mis bienes y riquezas comigo los llevo (entendiendo de la sabiduría).

Refiérelo Brusón.
[19] Diógenes dezía que la lección y sabiduría era a los moços entretenimiento ilustre, a los viejos, consuelo, a los pobres, riqueza, y a los ricos, ornato. Es de Brusón.
[20] Estándose muriendo Temístocles de ciento y siete años, dixo:

-Pésame que me muero cuando començava a saber algo.



Refiérelo Brusón.
[21] Los de Mitilene, en cierta jornada de armas que tuvieron por mar y la ganaron, quedando enseñoreados dél, aviéndoles faltado algunos de su propria nación, no queriendo hallarse en tal hecho, entrando en acuerdo sobre penitenciarlos, fue acordado que se les vedasse enseñar letras a sus hijos, teniendo por castigo riguroso la ignorancia de las artes liberales al que vive en esta vida. Dízelo Eliano, libro séptimo.
[22] Amasis, de los últimos reyes de Egipto, fue sapientíssimo. El cual considerando las prosperidades de Polícrates, rey de los samios, y que le avía traído en el buche de un pece cierta piedra preciosa de grande valor que avía echado en el mar por sólo tener algo de pena, embió por cartas a despedirse de su amistad, afirmando que le esperava algún grande infortunio, como le sucedió al cabo, que le quitaron el reino y murió en un palo. Refiérelo Sabélico, libro tercero.
[23] Entre otras joyas que ganó Alexandre Magno en la batalla donde venció últimamente a Darío, rey de Persia, fue una arquita pequeña hecha de oro y piedras de grande valor, y preguntándole si pensava tener en ella perfumes y ungüentos como avía tenido Darío, respondió que no, sino que la quería para guardar en ella el libro donde estavan las obras de Homero, en lo cual dio a entender lo mucho en que estimava las letras y lección. Refiérelo Sabélico, libro séptimo. |
[24] Las mugeres que celebra la Antigüedad por dadas a letras son: Arsenia Romana, que oró delante de Lucio Ticio Pretor en su defensa, y fue libre; Anfrasia, muger de Licinio Brución; Hortensia, hija de Hortensio Orador, ambas también romanas; Carmenta, madre de Evandro; Damófila, muger de Pámfilo; Safo, que compuso himnos que se cantavan en el templo de Diana; Amalsunta, hija del rey Teodorico, muy sabia en latín y griego; Aspasia, hija de Pitágoras y maestra de Sócrates en la Oratoria, como dize Platón. Y refiere lo dicho todo Ludovico Brusón.
[25] Lastenia Mantinea y Axiotea Fliasia, según afirma Dicearco, dissimulando el hábito feminil y vestidas en traxe de varones ivan a la escuela de Platón y oían su doctrina juntamente con sus dicípulos. Desseo tenían de saber, pues que mudavan hábito y dexavan regalo por salir con su intento. Dízelo Fulgoso, libro octavo.
[26] Hiparquia Maronea, muger muy rica y muy hermosa, desseosa de aprender, desechó casamientos que se le ofrecían con aventajadas condiciones, menospreció riquezas y bienes de mundo, y hízose dicípula de Crates Filósofo. Y por seguir la secta y doctrina de los cínicos, descalços los pies iva filosofando por diversas tierras y regiones. Dízelo Fulgoso, libro octavo.
[27] Antístenes Filósofo, teniendo dicípulos a quien enseñava y ellos aprendían dél Filosofía, oyendo dezir de lo mucho que Sócrates sabía, fue a oírle, y quedó tan prendado de su doctrina que bolvió a su escuela y dixo a sus dicípulos que buscassen maestro, porque él iva a ser dicípulo de Sócrates. Vendió su hazienda y repartióla, y con una sola capa al hombro se fue con Sócrates, libre de todo lo que podía estorvarle sus estudios. Es de Fulgoso, libro octavo.
[28] Anaxágoras Filósofo, después de larga peregrinación en que anduvo buscando buenos maestros de quien apren- der /(230v)/ letras y sabiduría, buelto a su tierra y viendo sus heredades y labranças destruidas, dixo:

-No fuera yo salvo si éstas estuvieran salvas y sin perderse.

Dixo bien, porque si se uviera ocupado en la labrança del campo uviera faltado en la Filosofía. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[29] Arquímedes, filósofo y matemático, estando en su patria Siracusas y siendo entrada por los romanos, cuyo capitán general era Marcelo, teniendo noticia dél mandó a sus soldados que le guardassen la vida y no hiziessen daño en su cassa. Sucedió que entró un soldado en su casa desnuda la espada, con intención de robar. Vido al Arquímedes que estava entendiendo en sus líneas y círculos en un mapa tendido en tierra. No le conoció el soldado, preguntóle cómo se llamava, y si le dixera su nombre quedara con la vida. No se le dixo, sino elevado en lo que estava haziendo, dixo al soldado:

-Desvíate allá, no me borres estas rayas y líneas.

El otro, teniéndole por sin juizio, descargó el golpe y matóle. De modo que primero le defendía de muerte su ciencia y arte, y después se la dio. Dízelo Valerio Máximo, libro octavo.
[30] Cleante era tan amigo de saber, que como la pobreza contradixesse a sus desseos, de noche sacava agua de poços para regar huertos y con lo que ganava deste trabajo se sustentava, y estudiava de día. Vino a ser gran filósofo y tenía muchos dicípulos a los cuales enseñó hasta edad de cien años. Y ay dificultad en qué mereció mayor loa, o en ser dicípulo o en ser maestro. Es de Valerio Máximo, libro octavo.
[31] Solón fue estudioso toda la vida. Preciávase de saber cada día algo de nuevo. Siendo viejo y estando cercano a la muerte, acompañávanle otros filósofos, y como confiriessen entre sí negocios de Filosofía, levantó Solón la cabeça, aunque con grande fatiga. Preguntáronle para qué lo hazía y respondió:

-Quiero saber esso que razonáis y mo- rirme. |

No avría tanta ignorancia en los hombres si tuviessen el desseo de aprender cuando nacen que tuvo Solón cuando se murió. Dízelo Valerio Máximo, libro octavo.
[32] Sabiendo Euclides que tenían los atenienses ley que ningún hombre de Megara entrasse en su ciudad con pena de la vida, vestíase trage de muger, y por parte de tarde entrava en la ciudad y oía algunas horas lección a Sócrates Filósofo, y bolvíase a Megara cuando amanecía, andando en ida y vuelta veinte mil passos.
[33] Quinto Ascanio Pediano, gramático y historiador, de setenta años perdió la vista, y doze vivió ciego sin dexar este tiempo de escrivir historias con mucha verdad y elegancia. Es de Fulgoso, libro octavo.
[34] Temístocles, capitán ateniense, fue de feliz memoria. Conocía por sus nombres proprios a todos los vezinos de Atenas, ciudad populosíssima en Grecia. Fue por embidia desterrado della y passó en Assia al rey Xerxes, a quien antes avía vencido y desbaratado, aunque primero que se viesse con él aprendió el lenguaje de Persia por no tener necessidad de intérprete. Es de Valerio, libro octavo.
[35] Ciro sabía los nombres de todos sus soldados. Mitrídates entendía las lenguas de veinte diferencias de gentes que tenía debaxo de su Imperio. Éste hablava con sus súbditos y vassallos sin intérprete. Aquél dava los buenos días y premiava a su tiempo a los que militavan debaxo de sus vanderas. También es de Valerio Máximo, libro octavo.
[36] Arquelao nunca se levantava de la cama, o se acostava en ella, sin aver leído algunos versos de Homero, y cuando pedía el libro, dezía:

-Dame a mi querido.



Dízelo Guidón en el De exemplos .
[37] Demócrito Abderite fue tan estudioso que pasó en Caldea por saber Astrología, y por ser geómetra fue a Persia. Y después desto, para hazerse consu- mado /(231r)/ en otras ciencias y facultades fue a Atenas, y para darse a la contemplación ay quien diga que se sacó los ojos. Refiérelo Fulgoso, libro octavo.
[38] Diodoro Sículo se empleó treinta años en escrivir historias y para enterarse en la verdad de lo que escrivía, viendo que otros avían errado por creerse ligeramente, él por sí mismo passeó la mayor Asia y grande parte de Europa. Es de Fulgoso, libro octavo.
[39] Epicteto Filósofo era tan pobre que no tenía con qué hazer puertas a una pequeña casa que tenía. Y con su pobreza estudió, y le lució tan bien el estudio que salió consumadíssimo filósofo y escrivió libros maravillosos. Con Epicteto se puede juntar Cleante, también filósofo y tan pobre que por falta de papel escrivía las lecciones que oía en texas quebradas. Dízelo Fulgoso, libro octavo.
[40] Apolonio Tianeo Filósofo no se contentó con igualar en ciencia a los sabios de su tierra imperando Vespasiano, sino que con desseo grandíssimo de saber iva a las partes donde entendía que hallaría quién le pudiesse enseñar algo de nuevo, sin ponérsele por obstáculo peligro ni dificultad alguna. Y assí para aprender la ciencia de los bracmanes fue a Persia, llegó al monte Caúcaso, passeó los escitas y masagetas y ni se olvidó de la India, sino que se vido en ella y navegó el río Pisón hasta que llegó a verse con los bracmanes que tanto desseava. Y oyó de Hiarca (uno dellos) Filosofía y Astronomía, y otras ciencias. Cuando le pareció que estava bien instruido dio la buelta por los elamitas, babilonios, caldeos, medos, partos, assirios, fenices, árabes y palestinos, dando consigo en Egipto, no hallando en toda esta peregrinación quién supiesse más que él sabía, ni tanto. Y no apagada su sed de saber passó en Etiopía a los ginosofistas, a cuyo príncipe y maestro Tespesión oyó. Y pareciéndole que ya no le quedava más que aprender de lo que | pueden enseñar los hombres, bolvió a su tierra. Y para conservar lo que aprendió sustentávase con pan y yervas, beviendo agua, y con esto tenía más prompto el ingenio para el estudio. Era riquíssimo de patrimonio, alcançó grandes riquezas y no quiso echarlas en el mar (como hizo Crates Tebano por darse más a la Filosofía) sino que, dando parte a un hermano, lo demás repartió a pobres o que le eran cercanos en parentesco o en amistad. Refiérelo Fulgoso, libro octavo.
[41] Erina Rodia escrivió versos en lengua dórica que competían con los de Homero. Corina escrivía en verso diversas obras. Y según afirma Suidas, cinco vezes tuvo contienda con Píndaro, famoso poeta, y tantas alcançó dél victoria. Areta Cirenaica, hija de Aristipo Filósofo, muerto el padre quedó ella en su escuela y leyó Filosofía todo el tiempo de su vida con grande reputación y loa suya. Leoncia Griega mostró su ingenio en escrivir contra Teofrastro, filósofo con grande aplauso de toda Grecia. Cleobulina, hija de Cleóbulo Filósofo, era tan elocuente que sus escritos y sentencias eran alegados de sapientíssimos filósofos. Teseleide escrivió doctíssimas epigramas, y no menos fue clara en Filosofía Hiparquia, ambas griegas y estimadas de su nación. Argentaria, muger del poeta Lucano, con el mismo estilo, gravedad y elegancia que su marido escrivió su libro (dexándole imperfecto le acabó ella). Y lo mismo se dize de Calfurnia, muger de Plinio Segundo. Cornificia, donzella romana, fue en tiempo de Augusto César tenida por diviníssima en Poesía. Sulpicia, matrona romana, escrivió en verso heroico los tiempos infelices de Domiciano Emperador, y della haze algunas epigramas Marcial. Proba Romana, muger de Adelfo, muy sabia en letras griegas y latinas, de los versos de Virgilio, o que enteros traídos a otras materias, o que despedaçados, juntando unos con otros hizo /(231v)/ unos centones en que maravillosamente se escrive la vida y hechos de Cristo, y lo mismo hizo en griego de los versos de Homero. Lo mucho que supo Maltea Sibila Cumana, en los libros que ella dexó al pueblo romano se vido, los cuales eran tenidos como oráculos para el govierno de aquella república. Zenobia, reina de los palmirenos, no contenta con la lengua griega, aprendió la pérsica y egipcia; hizo un compendio de los hechos de Alexandre con maravilloso estilo. Lo dicho todo es de Baptista Fulgoso.
[42] De Plauto, poeta cómico, dize Marco Varrón que escrivió con tanta elegancia, que si las musas hablaran en lengua latina usaran del estilo y modo de Plauto. Era tan pobre que para sustentarse la mayor parte del día molía una atahona, y lo que le sobrava no lo gastava en ocio sino en leer y escrivir. Bien es creíble que dexara escrito mucho más si le sobrara tiempo y tuviera de bienes de mundo, que sobran a otros, lo que le bastara para su congrua sustentación, pues faltándole esto y teniendo de tiempo tan poca sobra, escrivió tanto y con tanta elegancia. Refiérelo Fulgoso, libro octavo.
[43] Dioscórides, médico y de dignidad ecuestre, con diligente estudio y singular diligencia, y no pequeña costa, escrivió propriedades de hiervas, de piedras, de animales y de especies aromáticas, en lo cual alcançó tanta fama que es leído y estimado de graves autores, porque de lo que escrivió hizo bastante prueva. También lo dize Fulgoso, libro octavo.
[44] Cuanto Platón estimó y imitó a Filolao Filósofo, tanto imitó y estimó Marco Tulio a Platón, que parece ser transformado en él. También Isócrates, enamorado del dulce y galano estilo de Demóstenes, procuró imitarle y fue de suerte que llegó donde él y passó adelante. Dízelo Sabélico, libro segundo. Quiera Dios que diga la verdad.
[45] Virgilio Marón rebolvía con sumo | gusto los versos de Ennio Poeta en que hallava conceptos y pensamientos diviníssimos, aunque dichos con palabras mal labradas. Y assí, preguntado un día qué hazía estando rebuelto con sus papeles, respondió:

-Saco granos de oro y piedras preciosas del estiércol de Ennio.



Sabélico, libro segundo, lo afirma.
[46] Grande fue el amor que Julio César tuvo al estudio, pues en el tiempo que tenía su exército en el campo y andava cada hora a las puñadas con sus enemigos, no se olvidava dél. Si de día peleava, de noche estudiava y escrivía sus Comentarios , alabados, y aun de sus proprios enemigos. Y si iva a algunos juegos públicos y assistía a ellos como cabeça y principal a quien se desseava contentar y servir en ellos, llevava su adereço y leía o escrivía en algunos intervalos que tenían las fiestas. Adviértelo Fulgoso, libro octavo.
[47] Augusto César, aunque ocupado en el gobierno del Imperio Romano, muchos horas dava al estudio, y assí escrivió algunas obras en verso en lenguaje latino y griego. Fulgoso lo dize.
[48] Tiberio César estimava tanto a Partemio, Ario y Euforión, tres poetas, que puso sus imágines y retratos en algunas famosas librerías, a los cuales, si no leyera sus obras frecuentemente, no tanto los favorecería. Y no es uno el afecto y elección de todos los ingenios, antes son varios y diversos: unos apruevan uno y otros, otro, y en tanto los juizios son diversos que a Tito Livio y a Virgilio Marón, con ser dos lumbreras de la lengua latina, los aborreció sumamente y los quisiera echar del Mundo el emperador Cayo Calígula. Afírmalo Sabélico, libro segundo.
[49] Del filósofo Séneca, español cordovés y maestro del emperador Nerón, se dizen cosas mostruosas de su grande y tenaz memoria, que por averse adquirido en gran parte por la continua lección y estudio se pone su exemplo, y el de otros semejantes en este Discurso. /(232r)/ Leíanse en su presencia dos mil nombres, tornava él a repetirlos por el orden que los oyó. Vino a Nerón un poeta y leyóle dozientos versos, y inmediatamente Séneca, para ostentación de su memoria, tornó a recitarlos al revés, començando del postrero y acabando en el primero. Y lo que más admira es que sabía de nombre, conociéndolos y nombrándolos cuando se ofrecía, a todos los ciudadanos de Roma. Dízelo Juan Tritemio en su Catálogo de escritores eclesiásticos.
[50] Plutarco, en sus Morales, en el De industria animalium, dize que en Roma cierto barbero tenía una picaça que imitava estrañamente las bozes humanas y los sonidos de otras bestias fieras. Acaeció que en cierto triumfo que passó por casa de aquel barbero ivan tañendo unos ministriles, y acaso paráronse junto a la picaça y estuvieron allí algún tanto tañendo. Desde este punto quedó muda la picaça, con grande quebranto de su dueño y de otros que se holgavan de oírla. Dezían algunos si la avían dado veneno, o si las bozes de las trompetas le avian muerto su boz, y era el caso que estava estudiando y adaptando el órgano, como después pareció, que repentinamente començó a sonar las trompetas tan al proprio, que no avía más que dessear, añadiendo esto a lo que más ella sabía y parlava.
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