De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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-Quitarme la vida, estoy seguro que no me la quitarás, porque no merezco ser mártir. Quitarme el arçobispado, cuando fuesse en tu mano el hazerlo, mayor bien no me puedes hazer, porque de tan mala gana le tengo, como le recebí.

Señaló con la mano su monasterio, porque se parecía desde las casas arçobispales, y dixo:

-Allí tengo una celda, donde desseo sumamente vivir y morir.

Descubrió un herege nigromante en Florencia, que ponía lengua excomulgada en la honra de la Madre de Dios. Formóle processo y quemóle, reclamando muchos principales de la ciudad y alegando privilegios y essenciones della. De todo lo cual ningún caso hizo, ni temió daño que por esto le pudiesse venir o suceder. Refiérese lo dicho en su Vida, escrita por Vicencio Mainardo, y referida por Surio, tomo tercero.
[18] También fue grande la magestad y estimación de San Francisco de Paula, de nación calabrés, de quien aficionado sobremanera Luis Undécimo, rey de Francia, con grandes ruegos, siendo medianero Sixto Cuarto, pudo alcançar de don Fernando el Menor, rey de Nápoles, en cuya tierra estava el santo, que se le embiasse. Y embiado, era recebido en Francia con la magestad que si fuera cardenal y legado a latere del Papa. Llegado a la presencia del rey, aunque era hombre que no avía estudiado en universidades famosas, assí el mismo rey Luis, como su hijo Carlos Octavo, preferían su parecer en negocios importantíssimos a el de grandes y famosos letrados. Y por lo mismo de tener grande estimación y magestad, el Papa Alexandre Sexto aprovó su regla de los Mínimos, siendo él su fundador y cabeça. Refiérelo Fulgoso, libro segundo.
[19] Estando el rey don Alonso de Ná- poles | en Valencia, siendo también rey de Aragón, embióle el rey Carlos de Francia embaxadores, y a rogar por ellos, que en tanto que estava en guerra con el rey de Inglaterra, tuviesse paz con él. Esto dixo el francés porque sabía que tenía algunas ciudades y pueblos debaxo de su mando que eran propriamente de la Corona de Aragón. Respondióle el rey don Alonso que, no obstante que le tenía mal y contra justicia parte de su Reino de Aragón, mas en la ocasión presente no pretendía pedírselo por armas, porque dize:

-Si mis mayores en la prosperidad de Carlos no procuraron averlo, en la calamidad que de presente tiene yo no lo quiero aver.

Refiérelo Panormitano en el Libro que hizo de los Hechos deste rey, y Eneas Silvio, en el de sus Dichos.
[20] El cardenal y arçobispo de Toledo, don fray Francisco Ximénez, passó en Berberia por su persona con un buen exército, y ganó la ciudad de Orán, en el año de mil y quinientos y nueve. Después, por la muerte del rey don Fernando el Católico, quedando por visorey en España, embió otro exército de mucha gente a conquistar a Argel, y por diferencias de los capitanes y engaños de Barbarroxa, que era allí rey, fue desbaratado, y los soldados, muertos. Vínole nueva dello estando en Alcalá sobre cena, disputando en su presencia ciertos teólogos, como siempre acostumbrava. Leyó la carta y, sin mudar semblante, sino con magestad y gravedad grande, dixo:

-Nuestro exército ha sido vencido y desbaratado en Africa, y hase perdido poco, porque antes queda España limpia y desembaraçada de hombres facinorosos y escandalosos.

Tornó a su conversación y disputa y, acabada, se fue a dormir con muy buen semblante. Refiérelo el maestro Alvar Gómez, en su Crónica. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS



[1] Por muchos ruegos y embaxadas, fue Platón a verse con Dionisio, tirano | de Sicilia, y cuando fue cierto de su llegada, embió en un coche a un hijo suyo, para /(263v)/ que le truxesse en él y entrasse en la ciudad triunfando. Recibióle Dionisio el Moço en el coche, y por más le honrar, él mismo hizo oficio de cochero, tomando açote y guiando los cavallos, dando qué dezir a los de la casa real, aunque les parecía merecerlo Platón por su mucha virtud. Dízelo Eliano, De varia historia, libro cuarto.
[2] A la buelta que bolvió Platón de Sicilia, passando cerca del monte Olimpo y siendo el tiempo en que se celebravan los juegos, quiso verlos. Publicóse de su venida, y assí los que entendían en los juegos como los que estavan a la mira, haziéndose a una lo dexaron todo y fueron a recebir a Platón desseosos de verle, y anteponiendo su vista a todo lo que en aquellos juegos podía verse. Y fue este hecho celebrado en diversas provincias, porque siendo Platón nacido no de reyes ni de gran linaje, sino de padres humildes, por su virtud se hizo con él lo que nunca antes ni después que los juegos se usaron, se hizo con rey o emperador que fuesse a verlos. Es de Fulgoso, libro segundo.
[3] Aristóteles, dicípulo de Platón, fue assí mismo tenido en mucho de Filipe, rey de Macedonia, padre de Alexandre Magno. En cuyo nacimiento se escrivió una carta, y entre otras razones dezía éstas: que no tanto se holgava porque le huviesse nacido hijo heredero de sus estados como porque, siendo en tal sazón, sería su maestro, y con su doctrina podría dignamente regir el reino de Macedonia. Refiérelo Fulgoso, libro segundo.
[4] San Hierónimo afirma que fueron a Roma desde la isla de Cádiz, que es en España, algunos curiosos por ver a Tito Livio Patavino, pareciéndoles que era más digno de ser visto el que escrivió las hazañas hechas por los romanos, que a la ciudad de Roma, que los avía engendrado y era su madre, y que en Cádiz no se dessease tanto ver Roma, cabeça del mundo, en que avía tantas cosas dignas de ser vistas, como un historiador, por ventura creyendo que en ver a Tito Livio se les representa- ría | en él las virtudes y excelencias de los principales de aque lla señoría, junto con la fuente de elocuencia, lo que en las figuras, estatuas y colosos no pensavan hallar. Refiérelo Fulgoso, libro segundo.
[5] También fue notable en Apolonio Tiraneo la magestad, el cual más con su vista que con palabras elegantes y compuestas apaciguó muchas ciudades de la Asia, que entre sí traían guerras y contiendas. Particularmente en Aspedio, ciudad de la provincia de Pamfilia, estando para se matar los pobres con los ricos en tiempo de hambre, pidiendo los unos que no los dexassen morir y negando los otros que podían darles vida, Apolonio pudo tanto con los ricos, que diessen algo a los pobres, y a los pobres que se contentassen con lo que los ricos les davan. Con estas obras ganó tanta autoridad, que andando en traje de pobre y los pies descalços, no sólo en las ciudades de Asia era tenido por cosa celestial, sino que en Babilonia y en la India era recebido con grande honra y favorecido en cuanto quería dellos. Tanta es la veneración y magestad que trae consigo la doctrina acompañada con inocencia de vida, y adonde no entendía que estava seguro, allí era recebido con suma honra y respeto. Lo dicho es de Fulgoso, libro segundo.
[6] Aviendo experimentado Darío, rey de Persia, la virtud de Alexandre en dos batallas, de las cuales dexó la victoria en sus manos, embióle a ofrecer una hija por muger con grande parte de su reino y cien mil talentos en dote. Consultólo con Parmenión, su privado, el cual le dio por respuesta:

-Yo hiziéralo si fuera Alexandre.

Replicó Alexandre:

-Y también lo hiziera yo si fuera Parmenión.

La cual palabra fue digna de las dos victorias alcançadas y merecedora de alcançar la tercera. Es de Valerio Máximo, libro sexto.
[7] Bien mostró magestad de ánimo un valeroso espartano, el cual pidiendo cierto cargo y oficio que era proprio de varón justo y sabio, quedó sin él, y aun entendió que muchos otros avían tenido /(274r)/ más votos para él de los que él tuvo. Cuando le fue dicho esto, mostrando buen semblante dixo que le dava sumo contento en que su ciudad tuviesse muchos varones mejores que él. Dízelo Valerio Máximo, libro sexto.
[8] Chillón Lacedemonio fue embiado de su ciudad a tratar amistades con los de Corinto, y halló a los principales de la república entretenidos en juegos. Bolvió a sus ciudadanos sin tratar cosa alguna de pazes, y dixo que no les convenía, teniendo nombre tan levantado y de tanta magestad en Grecia, hazer amistades con jugadores. Es de Guidón, en el De exemplos.
[9] Libertad grande, que es bien parecida a la magestad, fue la de dos viejas; la una lo huvo con el rey Demetrio, y la otra, con el emperador Adriano, que, viniéndoles a pedir justicia, diziéndoles que no tenían lugar de oírlas, ellas respondieron:

-Pues dexad el imperio y mando, y no seáis reyes.

Desta palabra ambos se avergonçaron, y ambos las oyeron y despacharon. Es del Eborense.
[10] Temístocles, siendo embidiado por sus virtudes y hechos heroicos de los atenienses, desterráronle de su ciudad y tierra. Passó a la de los bárbaros y recibióle Xerxes, rey de Persia, con ser inimicíssimo de los griegos, y hízole mucha honra. Dezía a sus privados que se tenía por muy dichoso en que la fortuna le huviesse dado por amigo a Temístocles y de tenerle en su reino. Solía de noche hablar estando despierto con la gente que tenía de guarda y preguntávales si era verdad que Temístocles estava en su reino y casa. A las palabras añadía obras, dándole ciudades y riquezas. ¡Oh magestad digna de alabança conseguida por obras virtuosas, pues un bárbaro en tanto la tuvo y estimó! Tráelo Fulgoso, libro segundo.
[11] Tuvo debaxo de sus vanderas Aníbal cuando en Italia hazía guerra a los romanos, muchos africanos, númidas, mauritanos, españoles, baleares, franceses, genoveses, y no pocos italianos y gente de otras diferentes naciones, y era tan | grande su autoridad acerca dellos, que nunca entre sí tuvieron diferencias ni levantaron motines y alborotos. Es de Sabélico, libro sexto.
[12] Fue embiado del Senado romano al rey Antíoco Cayo Pompilio por embaxador, y pedíanle que dexasse de hazer guerra al rey Tolomeo de Egipto porque estava confederado con los romanos. Cuando llegó a hablar al rey Pompilio, hallóle en un campo passeándose. Recibióle con muestras de mucho contento, y quiso en señal de amistad darle la mano. Rehusólo Pompilio diziendo:

-A esto vengo, y hasta que me des respuesta no quiero tu amistad.

Dixo el rey:

-Pues consultarélo con los grandes de mi corte.

-Ni será esso assí -replicó el embaxador-, sino que hizo con su espada un círculo alrededor del rey en la arena, y hecho, dixo:

-Mira lo que te conviene hazer, rey Antíoco, que sin salir deste círculo me has de responder.

Viéndose el rey tan apretado, pareciéndole que tenía delante todo el Senado de Roma, porque la autoridad de Pompilio lo significava, respondió que haría lo que le era pedido. Y con esto el Pompilio le dio la mano. Y en un momento la gravedad y elocuencia del romano amedrentó al rey de Siria y libró al de Egipto. Es de Valerio Máximo, libro segundo.
[13] Pedíale a Publio Rutilio, senador romano, un amigo suyo cierta cosa, que era malo hazerla, y por lo mismo se la negó. El otro le dixo muy indignado:

-¿De qué me sirve tu amistad, si lo que te ruego no hazes?

Replicó el Rutilio:

-Mas a mí, ¿qué me aprovecha la tuya, si por ti hago lo que no es lícito ni honesto?

Es del Evorense.
[14] Libertad grave mostró un hombre particular en Roma, porque, entrando en su casa el emperador Antonio Pío y viendo ciertas columnas de porfido, admirándose, preguntó cómo un hombre particular tenía semejantes columnas, que pertenecían para la casa de los emperadores. Respondió el hombre:

-En la casa agena conviene que sea el huésped sordo y mudo.

Refiérelo el Evorense. /(264v)/
[15] Valerio Máximo, en el libro tercero, dize que puso en Roma acusación delante del Senado Vario Sucronense contra Marco Emilio Escauro. Éste era tenido de todos por virtuoso y aquél por vicioso y malévolo. Estando los dos en juizio, y el Senado con mucha gente del pueblo presente, puso la acusación el Sucronense, sin traer testigo alguno más de lo que dezía él. Respondió Escauro:

-Sacro Senado, aquí Vario Sucronense me acusa destos delictos que él dize que yo he hecho. Yo digo que no es assí y que nunca tal hize. ¿A quién creéis más?

Los juezes y todo el Senado con el pueblo romano, dixeron:

-Muy más razón es que te creamos a ti, que eres virtuoso, que no a éste, que es vicioso.



Y assí le dieron por libre.
[16] Avíase recogido a vivir privadamente fuera de Roma el gran Escipión Africano, y residía en una villa cerca del mar, llamada Linternina. Supiéronlo algunos capitanes de cossarios y quisieron verle por la fama que bolava dél en todo el Mundo. Salieron de sus navíos, y por ir mucha gente, cuando los pocos criados de Escipión los vieron llegar, cerraron bien las puertas y pusiéronse en defensa, pensando que venían a matarle, y el mismo Escipión, tomando armas, determinó vender bien su vida, andando entre sus criados animándolos, y poniéndolos en las partes que le parecía convenir más, de la manera que si fuera un fuerte castillo y se viera combatir de enemigos. Los cossarios que vieron y entendieron esto, dexando parte del acompañamiento y las armas, llegando a la puerta dixeron, oyéndolo Escipión, que no a quitarle la vida era su venida, sino admirados de su fama venían a reconocerle como a una deidad. Dando los criados este recaudo que él avía oído, y preguntándole qué mandava que hiziessen, mandó abrir las puertas y que entrassen los piratas. Eran hombres de grandes cuerpos robustos, no acostumbrados a reverenciar ni estimar grandezas del Mundo, y allí, como si entraran en un templo de cualquier ídolo famoso suyo, a los postes de | la casa se inclinavan. Llegaron arrodillados a Escipión, tocáronle la mano diestra, besáronsela, ofreciéronle algunos dones, y muy contentos por aver visto la magestad de aquel famoso capitán, bolvieron a sus tierras. Dízelo Valerio Máximo, libro segundo.
[17] Hizo una larga plática en el Senado Marco Porcio Catón, siendo cónsul Julio César, contra los usureros, de que él se enojó mucho, no aviendo guardado el decoro que quisiera. Mandóle llevar a la cárcel. Levantóse todo el Senado para irse con él, lo cual fue causa para que revocasse su mandato. El mismo Catón se halló otro día en el teatro en los juegos de Flora, que hazía Mesio Edil, y por ser de cosas regozijadas y poco honestas, porque salían a representar mugeres desnudas, estavan todos esperando y no avía començarse cosa, porque sabido por los representantes que estava Catón presente, avergonçados más dél que de toda Roma, no se atrevían a salir. Avisóle desto Fabonio, amigo suyo, que estava assentado a su lado. Levantóse Catón, y haziendo venia a todo el teatro, se fue de allí, porque los juegos no cessassen, y a la salida le hizo todo el auditorio y pueblo tanta reverencia como si fuera el más poderoso emperador que tuvo aquella ciudad y gente, y causó admiración que fuesse tanta su gravedad y magestad, que siendo un ciudadano no muy rico, que ni tenía heredades ni labranças, que no avía triumfado, con pocos criados y con casa humilde, por sus obras virtuosas mereciesse tanta honra y que llegasse el negocio a punto que si en la ciudad querían alabar a algún particular hombre virtuoso, honesto, grave y bien compuesto, dezían: «Es un Catón». Dízelo Valerio Máximo en el libro segundo.
[18] Estando el emperador Nerón en la cumbre de sus maldades, conjuráronse contra él algunos ciudadanos de Roma, y entre ellos fueron dos tribunos, Trubio Flavio y Sulpicio Aspero. Lleváronlos delante del mismo Nerón, y aviendo con- fessado /(265r)/ la verdad, de que le tratavan la muerte, preguntóles la causa. Flavio dixo:

-Ninguno en esta ciudad te guardó mayor fe que yo cuando eras digno de ser amado, mas después que mataste a tu madre y a tu muger, y te has hecho carretero y representante de comedias, abrasaste tu patria y ciudad, aste hecho digno de que todos te aborrezcan.

A la misma pregunta de por qué razón quería quitar la vida a su señor natural, respondió Sulpicio, el otro segundo conjurado, que por ser el medio más acomodado para que se aca- bassen | los males y daños que padecía aquella República. Es del Eborense.
[19] Decio Bruto, capitán romano, avía conquistado mucha tierra de Portugal, y llegando a poner cerco sobre una ciudad llamada a la sazón Cinania, y visto que se defendía bien y se detendría allí tiempo, embióles a pedir cierta suma de dinero, y que los dexaría en paz. Ellos respondieron que sus mayores y antepassados no les avían dexado oro, sino yerro con que defender su tierra. Es de Valerio Máximo, libro sexto.
Fin del Discurso de Magestad y Gravedad. |

DISCURSO CUARENTA Y OCHO. DE SANTA MARIA, MADRE DE DIOS

Refiere la Divina Escritura en el capítulo dézimo de Josué que, estando peleando con los gabaonitas, y teniéndolos de vencida, acabávasele el día, por lo cual, con grande confiança de que Dios concurriría con su petición y desseo, pidió al Sol que se detuviesse en el puesto donde estava, y a la Luna que no adelantasse su passo, teniendo estas dos luminarias a vista de sus ojos, el Sol a Poniente y la Luna a Oriente, y mediante su luz y claridad alcançó enteramente la victoria de sus enemigos. Es figura Josué del cristiano que se vee combatido de enemigos, como son Mundo, Demonio y Carne, y todo lo demás que le es estorvo para ir al Cielo. Y aunque en diversos rencuentros se aya avido valerosamente con ellos, y parezca que les es superior, si antes que se le acabe el día de la vida quiere aver perfeta victoria dellos, deve poner los ojos en el Sol y en la Luna, en Jesucristo y en su Sagrada Madre. Implórelos y | ruéguelos que se detengan favoreciéndole, que con su favor alcançará perfeta victoria y después entera gloria. De una destas dos luminarias, que es la Luna y Sagrada Virgen María, trata el presente Discurso, en que se verán exemplos de personas favorecidas della y de cosas pertenecientes a su servicio.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] Exemplo de muchas heroicas virtudes podemos sacar de la Virgen Sacratíssima en lo que della escriven los Evangelistas. Fue uno de humildad, pues trayéndola el arcángel San Gabriel embaxada de parte de Dios para que aceptasse el estado y dignidad de ser su Madre, ella se contentó y pidió ser esclava suya, y assí dixo, después de aver tenido algunas demandas y respuestas con el paranimfo, y enterada en que podía ser, y de hecho lo sería, Madre de Dios y Virgen: «He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra». Y dízelo San Lucas, en el capítulo 1.
[2] Ya Dios se avía hecho hombre en las entrañas de la Virgen, y estando cierta dello, no quiere perder punto de la /(265r)/ virtud de humildad, tomando alguna presumpción y altivez, aviéndose apoderado de los tesoros del Cielo en el relicario de sus sacratíssimas entrañas, sino que a la humildad juntó otra virtud de caridad con el próximo, y assí fue a visitar a su prima Isabel, preñada y en el sexto mes del gran Baptista, en cuya compañía estuvo casi tres meses. Como también lo dize San Lucas en el capítulo primero.
[3] En el nacimiento y criança de Jesucristo mostró también la Virgen prendas de muchas virtudes: el sentir como madre tierníssima verle padecer frío cuando nació, derramar sangre cuando fue circuncidado al octavo día, cuando fue a Egipto huyendo de Herodes, el perderle de doze años, quedándose en el templo, donde le halló al día tercero; en todo lo cual dio exemplo a los que son padres y a las que son madres, del cuidado y diligencia que deven tener en la criança de sus hijos. Es de San Lucas, capítulo segundo.
[4] San Juan, en el capítulo segundo, dize que se celebravan unas bodas en la ciudad de Caná de Galilea, donde estava la Madre de Jesucristo, y siendo Él combidado con sus discípulos, faltando el vino, y advertido por la Sagrada Virgen, mostróse piadosa y procuró remediar aquella falta, solicitando a su Soberano Hijo, el cual hizo allí el primer milagro en presencia de sus Apóstoles, de convertir agua en vino.

[5] Al tiempo que el Hijo de Dios padeció y fue muerto en una Cruz, todos | los Evangelistas hazen mención de que se halló presente su Soberana Madre, y advierten que estava junto a la Cruz en pie. Y en esto dizen mucho, pues siendo certíssimo que ninguna que fue madre quiso a su hijo con tanta ternura, ni criatura pura amó tanto a Dios, como esta Señora amó y quiso a Jesucristo, verdadero Dios y Hijo suyo, y que le viesse morir muerte tan afrentosa y tan penosa, quedando Ella con vida, y estando a este espectáculo en pie, sin amortecerse ni hazer los estremos que otras madres hazen, que quieren menos a sus hijos y no con tanta ocasión, fue la causa tener fe grandíssima de que era Dios el que veía morir, y que avía de resuscitar. De que, entendiendo ser aquella la voluntad del Padre Eterno, conformávase con ella, y assí, aunque lo sentía cuanto puede encarecerse, procurava que su sentimiento fuesse más en lo interior que en lo exterior. Lo cual también hazía por no dar más pena a su Soberano Hijo, y fue mucho de admirar que ni en obra ni en palabra mostró quexa con los verdugos que le atormentavan, ni con los escribas y fariseos que le pusieron en semejante trance. Todo lo llevó con grande igualdad y conformidad, hasta dexar el cuerpo santo en el sepulcro.


[6] En la venida del Espíritu Santo, dize San Lucas en el capítulo segundo del Libro de los Hechos Apostólicos, que con los mismos Apóstoles y discípulos se halló la Soberana Virgen, y recibió copiosíssimos favores del Cielo.
Lo dicho se colige de la Sagrada Escritura. |

[EJEMPLOS CRISTIANOS]

[1] Predicando en España el Apóstol Santiago el Mayor, y estando en Zaragoça con algunos discípulos suyos, saliendo de noche riberas del río Ebro, para enseñarlos mejor y ocuparlos en o- ración, | apareciósele la Santíssima Virgen sobre una columna o pilar de jaspe, acompañada de grande número de ángeles, que le cantavan con dulcíssima armonía Maitines. Púsose el Apóstol de /(266r)/ rodillas a reverenciarla, y ella le dixo:

-En este mismo lugar fabricarás una iglesia de mi nombre y advocación, porque yo sé que esta parte de España me tendrá grande devoción, y desde aora la recibo yo debaxo de mi amparo.



Dichas estas razones, desapareció la Santa Virgen, y el Apóstol puso diligencia en que la capilla se labrasse, y quedó dentro della el Pilar que aora es tan reverenciado, dando nombre a la iglesia. Esto se ha conservado assí en la memoria de los cristianos de aquella ciudad, de tiempo antiquíssimo. Y el doctor Antonio Beuter, en su Crónica de Aragón, dize averlo visto escrito de tiempo antiguo en el monasterio de la Minerva de Roma.
[2] La iglesia de Nuestra Señora de Loreto está puesta y situada en una villa que tiene el mismo nombre, de Santa María de Loreto, en la provincia de la Marca de Ancona, una legua de Recanate, ciudad principal de Italia, y poco menos de otra del mar Adriático o Veneciano. Es iglesia catedral, labrada y dotada alta y ricamente por diversos Sumos Pontífices, y en medio de la iglesia está una cámara que tiene treinta y cinco pies de largo, quinze y medio de ancho, y alta, cinco varas y media, cuyas paredes son de ladrillo y piedra tosca. Tiene una ventana, una chimenea y una alhazena, de la cual se dize por cierto que fue de la casa de Santa Ana, en Nazaret, y que en ella fue concebida y nació la Madre de Dios, y que allí la visitó el ángel San Gabriel cuando le truxo la embaxada de parte de Dios, y allí se efectuó el misterio de la Encarnación. Fue assí mismo este aposento morada de la Sagrada Virgen y de su Soberano Hijo muchos años, aviendo buelto de Egipto. Dizen también que después de ser esta Señora assumpta a los Cielos, los Apóstoles consagraron | en templo y casa de oración este aposento y cámara, y pusieron en él una cruz de madera, y un altar donde dixeron Missa. También fue puesta allí una imagen de la Sagrada Virgen, con su bendito Hijo en los braços, de madera bien tallada, con vestido al romano. Está en pie, y tiene cinco palmos de alto, y es tradición bien cierta que la hizo el Evangelista San Lucas, pues esta cámara, con la imagen, cruz y altar, fue trasladada por ministerio de ángeles de Nazaret, quedando allí los cimientos, estando apoderados infieles de aquella tierra por los años de Cristo de mil y dozientos y noventa y uno, y puesta en Dalmacia o Esclavonia, que todo es uno, en un lugar que se dize Fiume, cerca de Terrato, ciudad principal, a cuyo obispo o prior le fue revelado todo este misterio. Aunque desde a tres años y medio, que fue el de mil y dozientos y noventa y cuatro, del modo que avía sido traída, fue llevada sobre mar a la Marca de Ancona, y puesta en una silva o heredad de cierta dueña llamada Laureta, de donde se dize que tomó nombre y se llamó de Loreto. Era este lugar mal seguro de ladrones para los peregrinos que ivan a visitar la santa casa, como lo avía sido el que primero tuvo en Dalmacia, adonde se edificó un convento de frailes franciscos, que afirman aver estado allí aquella santa cámara, y tercera vez fue trasladada a una heredad de dos hermanos no lexos de la selva de Lauretas, y como éstos tuviessen diferencias sobre partir las limosnas que ofrecían a la Virgen, últimamente fue trasladada, también por ministerio de los ángeles, a un camino público, donde se labró la iglesia alrededor della que se ha declarado, y donde permanece de presente. Afirma lo dicho Hierónimo, Secretario de la República de Recanate, /(266v)/ en un libro particular que hizo de la Historia de esta casa de Loreto; Blondo, Leandro, Alberto y Baptista Mantuano.
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