De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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Otro exemplo también de modestia se halla en su Vida, la cual escrivió San Gregorio Niseno, y fue en esta manera: Era ya obispo de su tierra Neocesarea, a la cual iva para exercitar su oficio. Llegó con algunos familiares y amigos suyos a hazer noche en un templo de Apolo, no lexos de la ciudad. Entró en él San Gregorio, y los que ivan con él, y haziendo la Señal de la Cruz en el aire, huyeron grandes catervas de demonios, que tenían allí assiento, y davan oráculos y respuestas a personas que venían a él a sacrificar. Empleóse Gregorio la mayor parte de la noche en oración y en cánticos de Himnos y Salmos, tanto que ya parecía casa de Dios la que antes era de demonios. Venida la mañana, y tornando a proseguir su viaje, el sacerdote que tenía cargo de aquel templo vino a él, y haziendo como solía su salutación al ídolo, en lugar de responderle, se oyó bozear fuera del templo y que le dezían los demonios cómo ya no podían entrar en aquella casa, por aver estado en ella Gregorio. Hízoles sacrificios, aprovechóse de ciertas ceremonias con que atraerlos a que se bolviessen. Ellos le respondieron que no se cansasse, porque no podían. Informóse dellos quién era Gregorio y dónde le hallaría. Y cierto de todo, fue en su seguimiento. Hallóle con su compañía, que caminava para la ciudad. Començó aquel ministro de los demonios a hazerle grandes amenazas, que avía de querellar dél al magistrado de la ciudad, porque, siendo cristiano, avía entrado en el templo de los ídolos, echado dél a sus Dioses y impedido sus oráculos. Oído esto por San Gregorio, con grande modestia le respondió: /(316v)/

-No te aflijas, hermano, sabe que sirvo a un Señor en cuyo nombre puedo echar los demonios de donde quiero, y traerlos a donde quiero.

El otro, admirado desto, le dixo:

-Pues haz que tornen al templo donde estavan.

Abrió Gregorio un libro que traía, y rompió de una hoja una pequeña parte, y escrivió en ella estas palabras: «Gregorio a Satanás: entra». Llevó el sacerdote la carta, púsola sobre el altar, hizo su sacrificio, y luego le respondieron los demonios como primero. Púsose a considerar aquel caso, y pensó en sí que pues Gregorio mandava a los que él tenía por Dioses, y le obedecían, y que dezía hazer esto por servir a un Dios, que sería aquel Dios muy poderoso, pues sus siervos podían tanto. Dexó su templo y fuese a Gregorio, que no sin providencia del Cielo avía hecho todas estas cosas y esperava fruto dellas. Detúvose hasta que bolvió a él aquel sacerdote, y buelto, y dándole cuenta de lo que passava, pidióle con grande instancia le dixesse quién era aquel su Dios tan poderoso, porque él le quería servir, y dexar Dioses que tan poco podían. Y assí lo hizo.


[22] Bolvía a la ciudad de Florencia de un campo y labrança suya, bien acompañado de criados, Juan Gualberto, y en un camino estrecho vido venir a dar en él cierto hombre, el cual poco antes le avía muerto un solo hermano que tenía. Visto por Gualberto, sacó la espada y fue con acelerado passo a vengar aquella muerte, siéndole cosa fácil, porque el otro estava solo y no podía huir, y él bien acompañado y a cavallo. Visto por el delincuente, derribóse de rodillas y pidióle por amor de Jesucristo que no le matasse. Juan Gualberto se enterneció oyendo aquel dulcíssimo nombre, y no | sólo cessó de la vengança merecida, sino que le perdonó la muerte del hermano y le abraçó en señal de amistad. Entró luego el Gualberto en una iglesia, y ofreció su espada a una imagen de Cristo Crucificado, diziendo que por su amor cessó de hazer aquella muerte, y le ofrecía las armas con que la efectuara si no huviera este estorvo. El Crucifixo, a vista suya y de otros, se le inclinó la cabeça en señal de agradecimiento. Lo cual visto de Gaulberto, hallándose de nuevo obligado al Redemptor del Mundo por este milagroso favor que le hizo, dexó su tierra y hazienda, y con otros que se le juntaron fundó una nueva religión, que llamó del lugar donde tuvo origen, de Valle Umbroso, en que vivió y murió santamente. Es de su Vida, escrita por Blasio Melanesio, y referida por Surio, tomo cuarto.
[23] En la Crónica de los Frailes Hierónimos se dize que en el monasterio de Valparaíso estava un fraile llamado fray Juan de Carmona, muy modesto y sin malicia. Entró de poca edad en la religión, y por lo mismo ignorava mucho de lo que en el siglo se sabe. Acaecióle que, saliendo del monasterio y entrando en el pueblo que estava allí, junto con otro fraile que le llevava consigo, vido en el suelo un naipe, el cual era una sota, que es figura en aquel juego. Pensó él que era imagen de algún santo, levantóla del suelo, y buelto a su monasterio, teniendo en su celda algunas imágenes, puso la sota entre ellas. Y siendo vista después por otro fraile, díxole:

-¿Para qué tenéis aquí esto?

Respondió el fray Juan:

-Padre, halléle en el suelo, y deve ser imagen.

Replicó el otro:

-No es imagen.

Y quitóla de allí sin dezirle otra cosa, espantado de su simplicidad y modestia. /(317r)/
[24] Fray Gerardo de Florencia, del Orden de los Menores, aviendo sido portero en el monasterio de Muro de la Marca por veinte años, en todo este tiempo no miró al rostro a persona alguna, ni conocía sino al Síndico de la casa. Preguntáronle una vez qué tanto avía que era fraile, y respondió:

-Ni un solo día. Bien sé yo que ha setenta y cinco años que traigo el hábito de fraile menor, mas cuánto tiempo he sido fraile en las obras y vida, yo no lo sé.

Es de la Tercera Parte de las Crónicas de San Francisco , libro octavo, capítulo veinte y siete.
[25] San Antonio de Florencia, en su Segunda Parte Historial , escrive del Papa Benedicto Undécimo, que viniendo a visitarle estando en Perusa su madre, que era una viejecica pobre, los familiares del Pontífice la vistieron de seda y oro, y él, viéndola, dixo que aquélla no era su madre. Y assí tornó a tomar sus humildes vestidos, y con ellos entró, y él la abraçó y se regozijó con ella mucho.
[26] San Gregorio, en el Primero Libro de sus Diálogos, capítulo primero, escrive un exemplo de modestia notable de cierto monge llamado Libertino, el cual, por ser viejo, andava en un jumento. Passó el exército de los godos que andavan por Italia cerca de su habitación, y uno dellos, viendo el jumento, quitósele, y quiso llevársele. El monge le dio un açote, diziendo:

-Toma, hermano, con que le hagas andar, que es lerdo y sin él no te será de provecho.



Tomó el açote el soldado y no pudo moverse de un lugar, y assí dexó el jumento.
[27] Por la muerte de Juliano Apóstata, que fue en una batalla, dava el exército la investidura del Imperio a Salustio, que tenía la prefectura Palatina, | hombre diligente y de grande ánimo. Mas, siendo muy modesto, escusóse diziendo que era viejo y enfermo, y assí fue electo Joviniano. Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.
[28] Avernir y Josafat, hijo suyo, reyes de la India, en el año de Cristo de trezientos y ochenta, dexando el reino, vivieron en religión. Es de San Juan Damasceno en su Vida.
[29] El Papa Pío Segundo escrive que en su tiempo, siendo electo en emperador Ludovico Landgravio de Turingia, varón claro en armas e insigne en justicia, porque no sabía letras, siendo importante el saberlas para el imperio, no quiso aceptar la elección. Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.
[30] Belisario, capitán de Justiniano, trayendo guerra con los godos en Italia, aunque se defendían dél, embiáronle a dezir que si quería ser su rey y señor de Italia, que ellos le obedecerían y se le harían súbditos, porque le amavan siendo virtuoso, y aborrecían a Justiniano, que era avariento. Este partido no quiso aceptar Belisario, por ser modesto y fiel a su señor. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[31] Carlomagno, hermano de Pipino, le dexó la mitad del reino, que heredó de su padre, y se entró monge benedicto en Monte Casino. Eteulfo y Inas, reyes de Inglaterra, dexaron el reino y entraron en religión. Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
[32] En tiempo del Papa Clemente Quinto, Juan, rey de Armenia, dexó el reino a su sobrino León, y se fue a vivir solitario a un desierto. Y como después los turcos cutenos hiziessen guerra en Armenia, y León la defendiesse mal, fue buelto del desierto al reino Juan, y defendióle valerosamente. Y mostró en esto que no de fla- queza /(317v)/ avía dexado el govierno. Afírmalo Fulgoso, libro cuarto.
[33] Imberto, dalfín de Viena, en el año de mil y trezientos y cuarenta y nueve, vendió su estado a Filipe de Valois, Sexto rey de Francia, desde el cual tiempo el primogénito de Francia tiene este título y estado de Dalfín de Viena. El precio repartió a pobres, y entróse fraile en León del Orden de Predicadores. Dízelo assí mismo Fulgoso, libro cuarto.
[34] Por muerte de Juan Dandulo, duque de Venecia, fue electo para aquella dignidad y oficio Jacobo Tepolo. Sabido por él, entró en un navío y passó en Africa, donde estuvo hasta ser cierto que avían elegido, y él aceptádolo, en duque de Venecia, a Pedro Grandenico. El mismo oficio y dignidad de duque tuvo Juan Particiacio, dicho Baduerio, seis años, y le dexó de su gana, y bolvió a vida privada. Eligieron en su lugar a Pedro Candiana, y murió presto en una batalla que tuvo en Esclavonia. Fue por fuerça buelto al estado Juan Baduerio, y túvole cuatro meses, y en este timpo apaciguó algunas diferencias y pleitos dificultosos que se tratavan entre vezinos de Venecia, y tornó a dexarle y a vivir privadamente. Siguió las pisadas déstos, y con ventajas, Pedro Urseolo, el cual, en el segundo año que tuvo el mismo ducado de Venecia le dexó, y juntamente, la patria, muger y hijos. Salió de noche de Venecia y fuese a vivir solitario con San Romualdo, ermitaño en Francia. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[35] Muerto el rey de Bohemia, Alberto, dexando a Ladislao, hijo suyo, niño en la cuna, todo el reino, pidió a Alberto, duque de Baviera, que recibiesse aquel reino, dando razones | aparentes para este fin, de que no podían esperar tanto tiempo quién los defendiesse y amparasse, teniendo cada día a los ojos sus enemigos, los turcos. Mas, usando de modestia, sin aceptar lo que le era pedido, persuadió a que no otro, sino el niño Ladislao fuesse su rey. Y si esto fue mucho, no fue poco, sino más digno de loa, por lo que hizo el infante don Fernando, que le ofrecían el reino de Castilla y León, por muerte de su hermano, el cual, dexando un hijo en braços de la ama, él le tomó en los suyos y salió a los grandes y gente del reino que estava presente, diziendo:

-Éste es vuestro rey, españoles. A éste devéis fidelidad y obediencia.

Y en presencia le besó la mano. Y por esta lealtad y modestia quiso Dios que tuviesse reino con más legítima causa que tuviera éste, y fue el de Aragón, en que por votos le eligieron, muerto don Martín, su heredero, que fue rey. Esto se refiere en las Crónicas de España. Lo primero dize Fulgoso.
[36] Friderico, marqués de Brandenburg, no quiso aceptar el reino de Polonia, siendo llamado a él por la muerte de Vladislao, atento a que le conocían y se avía criado allí, y dio por escusa que devían eligir a Casimiro, duque de Lituania, hermano del muerto, perteneciéndole según razón y derecho. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[37] A Luis Duodécimo, rey de Francia, siendo duque de Orliens, hízole algunos agravios otro hombre poderoso de Francia, sin que él pudiesse o quisiesse satisfazerse. Sin esto, el rey Carlos Octavo de Francia, mostrándosele enemigo, aunque pariente, también le hizo molestias, prendiéndole y tratándole ásperamente por medio /(318r)/ de sus privados y gente que tenía en su casa y palacio. Después de lo cual, muerto Carlos, vino a ser rey de Francia el Luis, y trayéndole a la memoria del que primero le agravió, dixo que no convenía vengar al rey de Francia las injurias hechas al duque de Orliens. Y a los criados del rey muerto, que también le avían sido molestos y hecho agravios, quiso que se quedassen en su servicio. De manera que todos los días veía los rostros de los que le pusieron en prisión y trataron descomedidamente, y se les mostrava afable, y les hizo bien de la manera que le pudieran recebir del que a él hizo tanto mal, si fuera vivo. Lo dicho es de Fulgoso, libro cuarto.
[38] Notables exemplos de modestia se pueden colegir de la vida de fray Hernando de Talavera, primer arçobispo de Granada, después que los Reyes Católicos, don Fernando y doña Isabel, la ganaron a moros. Y fue uno, que estando una vez tomando cuentas, por ruego de los mismos Reyes Católicos, a unos tesoreros de cuantías que se avían juntado por razón de cierta indulgencia que el Papa avía concedido para la expedición y conquista del reino de Granada, huvo alguna diferencia al tiempo del darlas, y alterado uno de los tesoreros en su presencia, siendo a la sazón obispo de Avila, dio un gran golpe sobre la mesa en que estavan dos candeleros con sus velas, y enojado, ívase la escalera abaxo. Tomó el perlado uno de los candeleros y dixo:

-Esperad, hermano, no caigáis, que esta escalera es escura.

El tesorero bolvió muy confuso, y hincadas las rodillas, le dixo:

-Oh, señor ¿y vuestra señoría avía de venir a alumbrar a un hombre tan descomedido y malcriado como yo he si- do? |

Respondió el siervo de Dios:

-Hermano, oficio es de los perlados alumbrar a los que no llevan buen camino.

Quísole besar los pies, mas él le abraçó, y tornando a sus cuentas, se acabaron con mucha paz.

Otro exemplo de modestia, y a mi juizio notabilíssimo, fue que, trayéndole una carta un escudero, siendo arçobispo de Granada, y queriendo por tres vezes entrar a dársela, y no le dexando por estar ocupado en negocios de grande importancia, llegó cuarta vez y pudo entrar, sin ser impedido ni visto, hasta donde el arçobispo estava. Hallóle leyendo sobre una mesa, y con boz alta y atrevida, sin le hazer acatamiento alguno, le dixo:

-Tres vezes he venido aquí y no me han dexado entrar a daros esta carta, mas yo juro a tal que no la avéis de leer.

Y diziendo esto, hizo pedaços la carta en presencia del arçobispo y bolvió las espaldas. Este desacato no le provocó a ira, ni dio señal de indignación, sino que cogió los pedaços de la carta y humedeció con un poco de agua la mesa, y allí los concertó, de modo que pudo leerla. Y sabiendo cúya era, respondió luego, sin hazer memoria de lo que avía hecho el escudero. Y dando las señas dél a un su criado, le embió que fuesse por los mesones, y hallándole, le diesse la carta y rogasse de su parte le perdonasse, que él no avía tenido culpa en lo que se quexava, y que lo proveyesse en todo lo necessario y pagasse la costa que tenía hecha desde que vino. Y desta suerte hazía prueva de su modestia. Tenía dos sobrinas, y pedíanselas por mugeres cavalleros principales, mas él lo contradixo, diziendo:

-Si mis sobrinas quieren casarse conforme a hijas de quien son, y sobrinas de fray Hernando de Talavera, yo les daré a cada una sesenta mil mara- vedís, /(318v)/ mas si se quieren casar como sobrinas de arçobispo de Granada, no plega a Dios que la hazienda de la Iglesia y de los pobres lo gaste yo en hazer ricos a mis parientes.

Y en este parecer estuvo hasta la muerte, que las dexó renta con que se mantuviessen en una casa de religión honestamente, y después, aquella renta quedasse a un monasterio de monjas de Santa Clara que mandó hazer en Loxa, a quien dexó por heredero de la poca hazienda que tenía. Frecuentava ir a Maitines, diziéndose a la media noche en la iglesia de Granada (aunque después se dixeron al principio della); passava por las puertas de los aposentos de sus capellanes y beneficiados del coro, que tenía muchos dentro de su casa, y tocava diziendo:

-Deo gracias, ora es de Maitines.

Levantávanse ellos y acompañávanle, y si alguno fingía que estava indispuesto para no levantarse, él dezía que se quedasse en buena hora y reposasse. Otro día, como todos comiessen a una mesa, llamava al mayordomo secretamente y dezíale:

-Mirad que fulano está enfermo, no le pongáis sino pasas y acelgas, o otra cosa de dieta.

Y assí se hazía. Acabada la comida, dezía:

-Hermano fulano, si estávades enfermo, conviéneos tener | dieta, y si bueno, séaos este ayuno en penitencia porque no fuistes a Maitines anoche.

Esto dezía con tanta modestia y gracia que, aunque todos reían, él, con quien lo avía, no se afrentava, y bastava el gracioso castigo para que aquél y los otros avisassen en adelante. Criávanse en casa del arçobispo hijos de personas principales del reino, y deprendían buenas costumbres y diversas facultades y esciencias, y él les tomava cuenta de las lecciones. Donde una vez, porque la dio mala uno dellos y escusó de que por ser grande el libro no le llevava al estudio, el mismo arçobispo, a la hora de la lección, le tomó y se le llevó, y queriéndosele tomar de las manos otra persona grave que se le vido llevar, él le dixo:

-Dexadme, señor, que yo lo hago por quebrantar la altivez destos mancebos.

Y con semejante exemplo, ninguno se escusó en adelante de que no sabía la lección por no aver llevado el libro, pues cada uno se lo llevava. Lo dicho es de su Vida, la cual escrivió un sacerdote capellán suyo, y de las Crónicas de los Frailes Hierónimos. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] Arístides Ateniense, varón de inculpables costumbres, fue desterrado de su patria sólo por embidia, y saliendo della para cumplir el destierro, sin mostrar quexa o sentimiento, dixo:

-Yo ruego a Dios que de tal manera favorezca a esta ciudad, la prospere y engrandezca, que nunca tenga necessidad de Arístides.

Dízelo Fulgoso, libro cuarto. |


[2] A Pitaco Mitileno le embiaron de Cumas, aprisionado, un hombre que avía muerto a Tirreno, su hijo, y aunque él sintió su muerte cuanto puede encarecerse, mas al delincuente dexó ir libre, viéndole muy penado por lo hecho, diziendo que la modestia y misericordia deve preferirse a la vengança. Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.
[3] Menedano Filósofo, siendo /(319r)/ combidado a una cena de cierto hombre rico y poderoso, viendo la superfluidad que allí avía, reprehendióle con modestia sin hablar palabra, sólo no queriendo comer sino unas lechugas. Dízelo Laercio en su Vida.
[4] En Lacedemonia echávanse votos para elegir trezientos senadores. Salió sin ser nombrado en este número Pedareto, hombre sabio, virtuoso moralmente y de muy buenas prendas. Cuando se vido fuera del número, dio una risada y mostróse muy alegre, e ívase. Los éforos, que eran los juezes, llamáronle y mandáronle que dixesse la causa de su risa y contento. Respondió:

-Mi risa es porque estoy contentíssimo, entendiendo que ay en esta ciudad trezientos hombres mejores que yo.

Es buen exemplo para los que teniendo méritos quedan sin oficios y dignidades. Refiérelo Plutarco In Laconicis.
[5] Embiaron los atenienses a Filipe, rey de Macedonia, embaxadores, a el cual tenían por enemigo y contrario, aunque oculto. Cuando se despedían, díxoles:

-Diréis a vuestros ciudadanos que si ay otra cosa en que yo pueda darles gusto, que lo haré muy de veras.

Oído esto por uno de los embaxadores, llamado Demócrates, confiando de que era embaxador y el rey modesto, dixo en boz alta, que lo oyó él:

-Lo que puedes hazer en que a todos nos des muchos gusto, es que te ahorques.

Oído esto por Filipe, dixo a los otros embaxadores sin mostrar cólera o enojo:

-Referid a los atenienses lo que ésse ha dicho, y que sepan de mí que tuve modestia para oírle y no castigarle.

Refiérelo el Eborense.
[6] Plutarco escrive de Pericles, en su Vida, que le dixo un malévolo y deslenguado en la plaça grandes inju- rias. | Diose priessa Pericles a lo que iva, y bolvió a su casa sin hazer caso de lo que aquél le dezía. Y como no cessasse, sino que fuesse tras él hasta llegar a ella diziéndole afrentas, siendo ya noche llamó Pericles a un su criado y mandóle que encendiesse una hacha y alumbrasse a aquel hombre hasta dexarle en su casa.
[7] Valerio Máximo escrive de Arquitas Tarentino que, recibiendo un grande enojo de un su criado, díxole:

-Castigárate si no estuviera airado.

Quiso más dexar de satisfazer a su enojo, que excediendo en el castigo perder su modestia. Es en el libro cuarto de Valerio.
[8] A Sócrates Filósofo le dio un moço desvergonçado una bofetada sin ocasión alguna; mas él, mostrando grande modestia y ningún enojo, dixo:

-Trabajo es no saber cuándo deve salir hombre de su casa con capacete.

Dízelo Fulgoso, libro cuarto.
[9] Estava en Roma Diógenes, filósofo estoico, disputando de la virtud de modestia y templança, alabándola y encareciéndola mucho. Hallóse presente Lentulo, moço atrevido aunque de alto linaje; recogió en su boca toda la basura que pudo de su cuerpo y diole con ello en el rostro al filósofo. El cual, mostrando que no sólo eran palabras lo que enseñava de la templança y modestia, sin alteración alguna, sino limpiándose el rostro, dixo:

-Bien podré yo afirmar, o Lentulo, que tienes boca.

Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.
[10] Por los buenos hechos en fabor de su república quiso el Senado romano gratificar a Escipión Africano. Trataron de ponerle estatuas en diversos lugares de Roma, que era negocio honrosíssimo, determinaron de /(319v)/ darle el Consulado por todo el tiempo de su vida y que fuesse dictador perpetuo, que aun era más honra, y ninguna cosa déstas quiso, porque era tanta su modestia, que con tantas veras estorvó que se le diesse honra, como procuró merecerla. Dízelo Valerio Máximo, libro cuarto.
[11] Hizo Augusto César ley de la manera que se devía proceder contra los adúlteros, y después desto fuele dicho que Julia, su hija, avía caído en aquel crimen, y truxéronle el adúltero, que era un mancebo noble romano. Él, arrebatado de ira, puso mano a su espada para matarle. El moço dio bozes, diziendo:

-Mira, emperador, que no procedes por el orden que tu ley dispone en este caso.

Oída por él esta razón, refrenóse, y dexando de tomar vengança por sus manos de aquel hombre, castigóse algunos días con ayunos por aver intentado el quebrantar la ley que él hizo. Refiérelo Fulgoso, libro quarto.
[12] Fue Tiberio César a Diógenes Gramático, estando en Rodas, para saber dél cierta dificultad de Filosofía. El otro, muy hinchado, díxole que bolviesse a siete días y tratarían de aquella materia. Fuese Tiberio sin mostrar enojo con aquel descomedido. Después el Gramático fue a Roma y tuvo un negocio que tratar con el mismo emperador Tiberio, que le importava mucho, y pidiéndole le diesse audiencia, respondióle que bolviesse desde a siete años. No quiso con más acedia que ésta, por ser modesto, satisfazerse dél. Refiérelo Fulgoso, libro cuarto.
[13] Traía diferencias pesadas Adriano, antes que fuesse emperador, con cierto ciudadano de Roma, el cual, viéndole levantado en tanta alteza, | temióse dél no se vengasse y satisfiziesse, con daño suyo notable. Tratavan dél un día delante el mismo Adriano, y acordándose de lo passado, dixo:

-Escapado se me ha.

Con esta palabra dio muestra de muy modesto, pues no era conveniente que vengasse como emperador los agravios recebidos como persona privada. Es de Fulgoso, libro cuarto.
[14] Escipión Africano, aviendo vencido en España a Asdrúbal, fue de los españoles saludado por rey, y quisieran que lo fuera; mas él, sin aceptarlo, les persuadió a que fuessen leales y fieles a los romanos. Es de Fulgoso.
[15] Lucio Sila, siendo criado dictador de los romanos, que era el más subido estado de aquella República antes que tuviesse emperadores, mostróse muy riguroso, porque hizo matar a diez patricios que avían sido cónsules, dos mil y seis cientos del orden ecuestre o cavalleros; los desterrados fueron sin número. Y después de todo esto, de su voluntad y gana, pudiendo tenerle toda la vida, dexó el cargo y oficio de dictador y quedó hombre privado y particular. Sucedió que viviendo desta suerte, un día passeándose por la plaça de Roma, díxole un moço atrevido palabras descompuestas, afrentándole malamente. Él, con mucha modestia, dixo a otros que lo oían, gente principal y del Senado:

-La mala lengua deste moço será causa que otro no dexe la dictadura.

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