De Alonso Fructus Sanctorum y Quinta Parte del Flos Sanctorum (1594),de Villegas



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[27] Pertinacíssimo estava Vuilhelmo, conde de Aquitania, que es Gascuña, en Francia, sustentando cisma contra Inocencio Papa, en fabor de un Pedro León, que se hazía llamar Anacleto, y añadía esta maldad a otros muchos vicios y pecados que tenía. Para que se enmendasse y reduxesse a la obediencia de la Iglesia y reconociesse su verdadero Vicario, por orden del mismo Papa Inocencio fue nombrado Gaufredo, obispo carnotense, el cual insistió que fuesse San Bernardo, y assí se hizo. Llegaron los dos a Poitiers, hablaron con el conde dándole a entender el mal que hazía en sustentar cisma contra la Iglesia Católica, diziéndole que temiesse algún grande castigo de Dios si no se reduzía. La respuesta que dio a esto fue no la que quisieran los dos legados, y vista por el uno dellos, San Bernardo, la dureza de aquel hombre, y que no avía remedio con él, ocurrió a Dios. Tuvo larga oración pidiéndole remediasse aquella alma. Y siendo hora acomodada, quiso dezir Missa, y estando en el altar, fuele dicho que el conde venía donde él estava. Dio orden el santo como le detuviessen fuera de la iglesia, no queriendo admitirle a la Missa por estar excomulgado. Y al tiempo de dar la paz, tomó el Santíssimo Sacramento sobre la patena y salió fuera de la iglesia a donde el conde estava, y llegando a él, encendido el rostro en un santo furor, con boz alta y de imperio, le dixo:

-Ido avemos antes de aora a rogarte por la paz de la Iglesia yo y otros siervos de Dios, y dístenos mala respuesta. Aora viene Nuestro Dios y Señor a pedirte lo mismo. Ea, levanta los ojos, que este es el Hijo de la Virgen, a Quien tú persigues, tu Juez, a cuyo nombre toda rodilla se inclina. Piensa la respuesta que quieres darle.

Visto por el conde Vuilhelmo, el abad Bernardo con el Santíssimo Sacramento en sus manos, quedó grande- mente | atemorizado. Tremía su cuerpo, y faltándole las fuerças, cayó en tierra. Levantáronle sus gentes, y otra vez se derribó y puso el rostro con el suelo, sin hablar palabra. Llegó San Bernardo más cerca, y díxole:

-Levántate y oye la divina sentencia. Aquí está el obispo de Poitiers, a quien injustamente echaste de su silla. Reconcíliate con él, y da la obediencia a Inocencio, elegido de Dios por Sumo Pontífice, como se la ha dado toda la Universal Iglesia. Y con esto, harás lo que deves, y no haziéndolo, teme que este Señor bolverá por su causa, en daño tuyo notable.

Oído esto por el conde, vencido de la presencia sacramental de Jesucristo, tocado su coraçón del Divino Espíritu, levantóse y abraçó al obispo de Poitiers, y prometió de cumplir todo lo que por San Bernardo le era mandado, con quien tuvo después particulares coloquios, que fueron parte, faborecido de Dios, para que él mudasse la vida. Y hizo grande y áspera penitencia, como parece en lo que dél escrivió Teobaldo Obispo, y lo refiere Surio, tomo primero.
[28] San Antonio, llamado comúnmente de Padua, aunque nació en Lisboa, ciudad de Portugal, en España, siendo guardián en la ciudad Podiense, en Italia, estava en ella un notario dado a vicios carnales y a otros muchos. Y todas las vezes que San Antonio se encontrava con este hombre por la calle, o le veía, descubríase la cabeça y hincava las rodillas delante dél hasta que passava. El otro se sentía desto, pareciéndole que lo hazía por irrisión y hazer dél burla. Una vez que hizo esto el santo y lo vieron algunas personas, airóse tanto el notario, que le dixo:

-Si no temiesse el castigo de Dios, te echaría esta espada por el cuerpo, porque no hiziesses burla de mí.

Respondióle San Antonio con mucha humildad:

-Sabe que yo desseé mucho ser mártir y no me lo concedió Dios. Hame revelado que tú lo as de ser, y por esto te hago esta reverencia. Y te ruego que cuando ayas alcançado la corona de mártir, te acuerdes de mí.

El otro, oyen- do /(327r)/ esto, rióse y echólo en burla. No passó mucho tiempo que fue con el obispo podiense a Hierusalem, y estando predicando a unos infieles el obispo, parecióle al notario que lo dezía tibia y floxamente. Tomó la mano, como otro San Vicente, a Valerio, su obispo, y predicó a Jesucristo con grande fervor y brío, diziendo muchos males de Mahomad y su secta. Y por ello, enojándose los moros y sintiéndose mucho, le prendieron y le dieron terribles tormentos, y al cabo le mataron. Donde, al tiempo que iva a morir, acordándose de San Antonio, y de que le avía dicho que tenía de ser mártir, contólo a algunos cristianos que se hallaron presentes a su martirio, y ellos lo divulgaron después, por lo cual vino San Antonio a ser más estimado. Refiérelo Surio, tomo tercero.
[29] San Bernardo, declarando aquel passo de San Mateo que dize: «Fue María al monumento», escrive estas palabras: «Otra era ya María de la que solía. Como sucedió a un monge, el cual en el siglo avía tenido trato malo mucho tiempo con una muger. Entró en religión, y viviendo vida de gran penitente, un día pudo la muger hablarle, y diziéndole algunas razones y respondiendo él diferente, ella añadió:

-Mirad que soy fulana.

Respondió él:

-Pues yo no soy fulano;



dando a entender que estava trocado y avía hecho mudança en la vida».
[30] Baptista Fulgoso, en el libro tercero, haze mención de algunos que de padres humildes fueron señalados, y dellos fue uno Francisco Esforcia, capitán de gran nombre, y padre de otro que tuvo el proprio suyo, y fue duque de Milán. Este tuvo por padre a un labrador pobre. De Nicolao Picinino, también capitán valeroso, fue padre un carnicero sin nombre. Francisco Carmaniola, primero apacentó puercos, y después fue capitán de Filipe, duque de Milán. Ganóle algunas victorias, y en paz, tuvo por él el govierno de Génova. Blasio Araxeto Genovés fue hijo de un platero, y tuvo oficio de | escrivano, y subió a ser capitán de las galeras de Génova, y con ellas, en una batalla naval venció y hizo captivos a don Alonso, rey de Sicilia, y a don Juan, su hermano, rey de Navarra, con otros famosos capitanes y soldados, todo lo cual presentó a Filipe, duque de Milán, que a la sazón tenía señorío en Génova. El Papa Juan Vigésimo Secundo, cuyo valor fue tanto que domó la sobervia de Ludovico Bárbaro, emperador, por cierto se tuvo que fue su padre çapatero. Nicolao Papa Quinto tuvo una madre que vendió en las plaças huevos y pollos. Y Sixto Cuarto fue hijo de un marinero. Ambos hizieron hechos famosos. Hasta aquí es de Fulgoso.
[31] La mudança de vida de Juan de Dios, el de Granada, es digna de memoria. Fue portugués, de un pueblo llamado Montemayor el Nuevo, en el obispado de Ebora, hijo de padres que ni eran ricos, ni pobres. Un tiempo fue pastor, después se hizo soldado y se halló en el exército del emperador Carlos Quinto en Fuenterrabía, cuando el rey de Francia, Francisco, la tuvo cercada, donde se vido en grandes peligros. Hallóse después en Ungría, cuando Solimán Turco vino contra el mismo emperador Carlos Quinto, que le salió al encuentro y le hizo bolver mal padeciendo. Bolvió a España, a Gibraltar, de donde passó el estrecho en compañía de un cavallero portugués que iva desterrado a Ceuta. Y allí trabajó algunos días en ciertas murallas que se hazían por orden del rey de Portugal, y de lo que ganava ayudava al sustento de aquel pobre cavallero. Bolvió a Gibraltar, donde trabajando de peón ganó algunos dineros, de que compró ciertos libros de menudencias y cartillas con algunas estampas, para tornar a vender. Y assí iva de unos lugares en otros hasta que llegó a Granada, y entró en ella de edad de cuarenta y seis años. Donde sucedió que en el día de San Sebastián celebrávase su fiesta en la ermita de los Mártires, que es en lo alto de la ciudad, frontero de la Alhambra, y predicava un /(327v)/ predicador famoso, llamado el Maestro Avila. Seguíale mucha gente, y entre los demás fue Juan a oírle, y de tal manera las razones vivas y eficaces que dixo en el processo del sermón quedaron fixas en su alma, que, faborecido de Dios, fue mudado en otro varón, y assí salió de la iglesia dando bozes, pidiendo a Dios misericordia. Y en menosprecio suyo proprio, y como por tomar de sí vengança, se arrojava por el suelo, dándose cabeçadas por las piedras, arrancávase las barbas y cabellos, y hazía otras cosas en que sospechavan los que le veían que avía perdido el juizio. Iva por las calles dando saltos y bozeando, siguiéndole mucha gente, en especial mochachos, que le davan grita: «¡al loco, al loco!». Llegó cerca de la puerta de Elvira, donde tenía recogido su pobre caudal, assió de los libros, y algunos que eran profanos hazíalos pedaços con las manos y dientes, y los que eran de provechosa doctrina, repartíalos graciosamente y por amor de Dios a los que los querían, y lo mismo hizo de las imágenes y estampas, que las repartió, y no le quedó sino la camisa y unos çaragüelles, con que cubría su cuerpo. Y assí, desnudo y descalços sus pies, y descubierta su cabeça, corrió por las calles más principales de Granada, queriendo, desnudo, seguir al desnudo Cristo. Llegó a la Iglesia Mayor, y puesto de rodillas, començó a dar bozes, diziendo:

-¡Misericordia, misericordia, Señor Dios! ¡Aved misericordia deste gran pecador, que os ha ofendido!



Arañávase el rostro y dávase bofetadas, no cessando de llorar y dar gritos, y pedir a Nuestro Señor perdón de sus pecados. Fue tanto lo que desto hazía, que visto por algunas personas honradas, movidas a compassión, considerando que no era locura, como juzgavan muchos, levantáronle del suelo, y animándole con palabras blandas le llevaron a la posada del Maestro Avila, en cuyo sermón se avía convertido, y contáronle el efeto que hizo en él su sermón. Él hizo salir de allí la gente que le traía, y quedando solo en su aposento, Juan se hincó de | rodillas a sus pies, y aviéndole dado breve relación del discurso de su vida, con grandes muestras de contrición le manifestó sus pecados, y se confessó sacramentalmente con él. El Maestro Avila dava gracias a Dios, viendo las grandes muestras de contrición del nuevo penitente. Consolóle y exortóle a que siguiesse el llamamiento del Señor, de Quien podía esperar que no le sería negada su misericordia, antes le daría fuerças para vencer todos los contrarios que contra él se levantassen. Estas y otras cosas le dixo aquel bendito varón, de que salió Juan de Dios tan consolado y animado, que de nuevo cobró fuerças para menospreciar y mortificar su cuerpo, y dessear ser tenido de todos por loco. Y assí, en la plaça de Vivarambla se entró en un lodaçal, y se rebolcó en él, y puesta la boca en el cieno, dava bozes, confessándose por gravíssimo pecador. Salió de allí, y corría por las calles principales de la ciudad dando saltos, y haziendo muestras de loco. Y teniéndole por tal los mochachos, le davan grita y tiravan tierra y lodo, y otras inmundicias, y él, con mucha paciencia, lo sufría todo, pareciéndole gran dicha llegar al cumplimiento de sus desseos, que era padecer algo por el que tanto amava. Desta manera anduvo algunos días, de donde vino a que le llevaron al Hospital Real, donde se curan los locos, y como si lo fuera le trataron, del modo que tratan a otros, açotándolos por amansarlos. Aquí padeció mucho, hasta que pareciendo que tenía la salud que nunca avía perdido, le embiaron, y él salió a hazer la vida tan estraña que hizo, assí de penitencia como de procurar limosnas para pobres, dando principio a un hospital y orden de pedir para remediar y curar pobres, como quedó en Granada, y de aí se deribó en otras partes. Lo dicho es de su Vida, escrita por Francisco de Castro, rector del Hospital de Granada, y está en la Tercera Parte del Flos Sanctorum.
[32] En el año de mil y quinientos y cuarenta y siete, don Francisco de Borja y Aragón, duque de Gandía y marqués de /(328r)/ Lombay, renunciando sus estados en su hijo don Carlos, tomó el hábito y se hizo religioso de la Compañía de Jesús, y fue el tercero General della. Díxose que entre otros motivos y despertadores que tuvo para hazer esta mudança de estado tan estraña, que dexó con admiración al mundo, fue que, muriendo la emperatriz doña Isabel, muger del emperador don Carlos, Quinto deste nombre, en Toledo, algunos años antes, y llevando su cuerpo a enterrar a Granada (aunque después el católico rey don Filipe, Segundo deste nombre, hijo suyo, le trasladó con el cuerpo del mismo emperador don Carlos, y los de otras personas reales, a San Lorenzo del Escurial), al tiempo que, pues, se llevó el cuerpo de Toledo a Granada, como fuesse en hombros de grandes, cúpole un trecho al duque de Gandía, y viendo la pompa y magestad con que era llevado, cuando pudo hazerlo, levantó el paño y descubrió con la vista la emperatriz, la cual, con aver sido de muy buen parecer y hermosa, y de las criaturas más regaladas y estimadas en aquel estado que ha tenido España, porque no sólo lo merecía por la parte de ser muger de tan alto mo- narca, | sino por su condicion nobilíssima, y otras prendas de alma y de cuerpo de mucho precio y estima, de modo que de todos era amada y muy estimada; ver, pues, el duque, su cuerpo, de la suerte que están otros cuerpos muertos, cayóle tal asombro, que quedó como fuera de sí, diziendo:

-¿Que esto es lo que el Mundo precia y estima?

De aquí dizen que quedó con ansias de dexar el Mundo y sus pompas vanas, como al cabo lo hizo.
[33] El mismo emperador don Carlos Quinto, uno de los grandes monarcas que ha tenido la Cristiandad, assí de estados y señoríos, como de ser valeroso por su persona, dio exemplo maravilloso de mudança de vida, de que trata nuestro Discurso, pues, desnudo de todos sus estados, dexando el imperio a su hermano don Fernando, rey de Hungría, y sus reinos y señoríos a su hijo, el católico rey don Filipe, se recogió en un monasterio de frailes hierónimos en España, donde acabó sus felicíssimos días en quietud, y fue a gozar de Dios, y recibió el premio de buen emperador, de justo rey y de recogido religioso. |

EXEMPLOS ESTRANGEROS

[1] Aníbal Cartaginés, después de aver ganado famosas victorias, vino a ser criado del rey Antíoco, en cuya presencia dixo un día:

-Antes que me apuntassen las barbas fui servido, y después que me nacieron canas comencé a servir.

Refiérelo Fulgoso.
[2] Ciro, rey de Persia, como dize Xenofonte, tuvo imperio sobre los medos, hircanos, siros, assirios, árabes, griegos, lidos, fenices, egipcios, y otras gentes y naciones. El cual, después de grandes victorias, vino a morir a manos de Tomiris, reina de Escitia, que le cortó la cabeça y puso en un odre lleno de sangre humana, diziendo:

-Hártate de sangre, cabeça desseosa della.

Lo cual también escrive Heródoto. Si cuando él venció los | caldeos y restituyó a los hebreos a su antigua ciudad, y alcançó de diversas gentes maravillosos triumfos, se muriera, fuera con mayor fama, mas vivió para morir su honra, y murió para vivir su deshonra, y los largos días de vida le truxeron largos desastres.
[3] Nerón, emperador romano, fue sobremanera mudable. Dio muestra en su primera edad de clementíssimo príncipe. Trayéndole a que firmasse una sentencia de muerte de cierto delincuente, dixo:

-¡Oh, quién supiera escrivir!

Disminuyó los tributos y pechos que pagavan los pueblos, de suerte que parecía vivir todos en libertad. A los senadores pobres mandava sustentar de los proprios de la ciudad. Sus primeros años eran éstos. Después se /(328v)/ mudó, de suerte que a su propria madre dio la muerte. A muchos senadores y a otros hombres claríssimos, por causas leves quitava las vidas, como a Séneca, su maestro. Fingió que se levantavan conjuraciones contra él por tener ocasión de matar a quien le dava gusto. A los procuradores y governadores que embiava a las provincias sujetas al Imperio les mandava que robassen los pueblos. Tomó enemistad con todos los ricos, y por quitarles el dinero les quitava las vidas. Trocóse de virtuoso en vicioso, y fuelo en tanto grado, que no hombre. sino mostruo infame podía llamarse. Refiérelo Fulgoso, libro sexto.
[4] Otón Silvio, emperador romano, cuando moço fue viciosíssimo. Embióle Nerón a Portugal para regir la provincia, y administróla con singular prudencia y justicia. Siendo emperador bolvió a los vicios de carnalidades de la mocedad. Mas andando el tiempo, y cercano a la muerte, tornó a dar la buelta, mostrándose un Catón. Sin que fuesse larga su vida se mudó diversas vezes, siendo de sí mismo contrario. Dízelo Fulgoso, libro sexto.
[5] Domiciano Emperador se mostró en su principio tan humano, que evitava como muy molestos los lugares donde se matavan vacas o carnero, y otros animales semejantes para el sustento de la vida, por no ver sangre derramada. No acetava dones, y si le dexavan por heredero, repudiava la herencia. Dio buelta a su condición, y por levíssimas causas quitava vidas a personas principales. Apoderávase de las haziendas de los que morían, como se provasse con sólo un testigo aver dicho el dueño que desseava dexar por heredero al emperador. En suma, de la bondad y clemencia que mostró los primeros años, passó a grandes vicios contrarios a semejantes virtudes. Dízelo Fulgoso, libro sexto.
[6] Cayo Calígula, emperador romano, fue muerto por sus crueldades, dándole treinta y tres puñaladas, y por su muerte | súbita, Claudio, su tío, de temor que tuvo no fuesse muerto, se escondió en cierta parte de su palacio. Y viéndole acaso los pies un soldado que andava robando la casa, sacóle de allí, y juntándose con otros, le hizieron emperador, y assí alcançó el imperio de Roma el que un día antes no hallava dónde estuviesse seguro de muerte. Estava casado con Mesalina, muger deshonesta, y avisado Claudio dello, mandóla matar. Los criados, teniéndole por mudable, de presto lo pusieron en execución, y diziéndole que era muerta, no preguntó más sobre ello que si no hablaran con él. Otro día, sentándose a comer, preguntó:

-¿Cómo no viene Mesalina?



Lo cual le sucedió diversas vezes con algunos que mandava matar, que los embiava después a llamar a comer, o a que jugassen con él. Quiso este emperador agotar un lago en Italia, llamado Sucino, y truxo onze años en la obra treinta mil hombres. Y acabada, rompiendo para sangrarle, hizo cruel estrago en toda la comarca, y el ruido de la salida puso tanto temor al emperador y a su nueva muger, Agripina, que pensaron morir, y este fin tuvo aquella vanidad. Esta Agripina tenía ya cuando casó con Claudio a Nerón por hijo, y hizo con él que le adoptasse y señalasse por sucessor suyo en el imperio. Supo Agripina que ciertas matronas avían pretendido casar con Claudio cuando ella casó con él, a las cuales ella hizo matar, por assegurarse en aquella parte. Y fue juizio de Dios que el mismo Nerón, teniendo el imperio, la mandasse matar, y también porque se dixo que ella avía dado ponzoña al viejo emperador Claudio. Y púsola en una pluma que él usava, aviendo comido mucho, para vomitar y comer de nuevo. Y en todo lo dicho puede verse la mudança del Mundo en los estados. Lo dicho se colige de los que escriven Vidas de Césares, particularmente de Suetonio Tranquilo.
[7] Maximiliano Hercúleo fue hecho igual en el Imperio con Diocleciano, del cual persuadido, después ambos junta- mente /(329v)/ le dexaron. Mas pesándole dello a Maximino y pretendiendo quitar el mando y señorío a Maxencio, a quien le avía dado Diocleciano, vídose en peligro de perder la vida por los soldados de Maxencio. Huyó a Francia para favorecerse de Constantino, con quien tenía afinidad, mas descubriendo allí su pretensión de querer tornar al Imperio, huyendo, fue preso y ahorcado. Dízelo Fulgoso, libro 6.
[8] Rodope fue muger deshonesta, y la más hermosa que en su tiempo se halló en Egipto. Estava un día bañándose, y guardávanle los vestidos sus criadas. Vino una águila de improviso y assió con sus uñas el calçado, y llevóle a la ciudad de Memfis, donde estava el rey Samético, y dexóle caer en sus manos. Miró el rey el calçado y admiróse de ver su gala, hechura y riqueza, y lo que la águila hizo de dexársela en las manos. Puso grande diligencia en buscar el dueño de aquel calçado, y hallada Rodope, casó con ella y hízola reina. Dízelo Eliano, libro 13.
[9] Entre muchos que mudaron la vida, y de estado baxo subieron a alto, fue Viriato Portugués. Era hijo de un pastor, y vino a ser capitán de tanto valor y esfuerço, que hizo guerra a los romanos, dándoles bien en qué entender por catorze años, sin ser vencido dellos hasta que por traición de soldados suyos fue vencido y muerto. Agatocles, de hijo de un alfarero vino a ser rey de Sicilia, y entre los vasos de oro ponía en su mesa otros de barro cuando celebrava fiestas y combites, para acordarse en semejantes tiempos de la mudança de vida, primero tan humilde y después tan levantada. Arsace, hijo de padre no conocido, vino a ser rey de los partos. Tolomeo, de pobre soldado llegó a ser rey | de Egipto. A Diocleciano, emperador de Roma, ya le hazen hijo de escribano, ya de librero. Gordiano, también emperador de Roma, fue labrador. Valentiniano, hijo fue de un hornero; Provo, de un hortelano; Máximo, de un carretero; Pertinaz tuvo por padre a un pedrero; estos todos fueron emperadores de Roma. Primislao, del arado fue llevado a ser rey de Bohemia. El Gran Taborlán, primero fue pastor y después rey de Persia. Abdelmonio, hijo de un cebollero, conquistó el reino de Africa. Lo dicho refiere el obispo Garimberto en el Libro de varios sucessos.
[10] Baptista Fulgoso, en el libro tercero, añade otros a los aquí referidos, que de padres humildes subieron a altos estados. Lamusio, que fue tercero rey de los Longobardos, fue hijo de una ramera, y luego que nació le echaron a morir en una arberca de cieno. Rebolcávase allí, y viéndole acaso Agelmundo, rey de aquella gente, con una asta que tenía en la mano, para certificarse de lo que era, lo meneó, y el niño echó su mano y assió la asta. Por esto le hizo el rey sacar de allí y le dio nombre de Lamusio, por la lama, que es lo mismo que cieno, y después vino a sucederle en el reino. Primislao, como ya se ha tocado, estando arando su padre y ayudándole él, fue sacado de allí y casado con Libisa, señora de Bohemia, por razón que soltándose un cavallo bravo de la casa real, se fue derecho a él, que estava a la sazón comiendo sobre su arado, y teniendo oráculo los bohemos que sería su rey uno que comiesse sobre mesa de hierro, visto Primislao desta suerte y el cavallo que se le mostrava manso, casáronle con la reina y señora de todos ellos, Libisa, y fue su rey. Dioles leyes /(329v)/ con que vivieron en paz. Cercó de muros la ciudad principal del reino, que es Praga. Estimáronle en tanto sus gentes, que en el campo donde araba al tiempo que fue llevado por rey hizieron un templo, y su calçado de palo pusieron en él como trofeo, dando inmunidad y franqueza a todos los vezinos de aquel pago y sitio. Lo dicho es de Fulgoso.
[11] Valerio Máximo, también en el libro tercero, haze mención de otras personas que de humilde principio vinieron a tener valor y ser famosos. Como fue uno Tulio Hostilio, el cual siendo moço apacentó ovejas, y cuando | varón governó el Imperio Romano. Tarquino Prisco, que assí mismo tuvo el cetro de Roma, fue hijo de un mercader. Terencio Varrón, de hijo de carnicero alcançó el Consulado de Roma. Sócrates, filósofo de ilustre nombre, fue hijo de un cantero, y su madre tuvo oficio de partera. Eurípides y Demóstenes, el uno trágico y el otro orador, claríssimos y estimados en Grecia, el uno tuvo por madre cierta vendedora de lechugas y verças, y el otro tuvo por padre a uno que hazía cuchillos. Lo dicho es de Valerio Máximo en el lugar alegado.
Fin del Discurso de Mudança de vida. |

DISCURSO CINCUENTA Y CUATRO. DE MUERTE

El Eclesiástico, en el capítulo séptimo, dize: «Acuérdate en todas tus obras de tus postreros días, y nunca pecarás». No será disconveniente traer a la memoria la que tuvieron los santos y siervos de Dios de la muerte, y lo que a ellos y a otras personas diversas les sucedió en semejante trance, para de todo sacar exemplo y aviso de cómo nos devemos disponer en tal passo, de modo que no nos halle la muerte desapercebidos, y assí no sólo el vivir, sino el morir, aprendamos con sus exemplos.

[EJEMPLOS DE LAS SAGRADAS ESCRITURAS]

[1] En el Génesis, capítulo veinte y tres, se dize de Abraham que compró un campo de Efrón Eteo, en que estava una cueva con dos apartados, | donde él se enterró, y después Isaac, su hijo, y al cabo, Jacob, su nieto, con sus mugeres Sara, Rebeca y Lía. Los varones estavan en un seno, como dize Nicolao de Lira, y las mugeres en el otro, de lo cual se puede sacar exemplo del recato con que deven tratar hombres y mugeres, estando con vida en el Mundo, pues estos santos Patriarcas, con estar muertos sus cuerpos, hazen esta división.

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