De orihuela a buenos aires



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DE ORIHUELA A BUENOS AIRES

CON ÁNGELES Y DEMONIOS


HILARIÓN LILLO ROCHE

DE ORIHUELA A BUENOS AIRES

CON ÁNGELES Y DEMONIOS

e-mail del autor: hlillo18@hotmail.com

Página web del autor: www.orihuelalillo.com.ar

Este libro no puede ser reproducido, por ningún medio, sin

expresa autorización del autor.

Reservados todos los derechos.




A Joaquín Gálvez Vaillo

Dale palabras a tu dolor”


Shakespeare.

El hombre es la esencia de todas



las cosas”

Pitágoras.



PREFACIO
Se cuenta en una fábula que un zorro, atrapado en un cepo, se cortó su propia pata a mordiscos para escapar del cepo y poder sobrevivir.

Desde que conocí esa fábula veo en cada persona, y en mí mismo, al zorro de tres patas y me pregunto cuándo, cómo y por qué cada ser humano se ha tenido que amputar una parte de su alma para poder seguir sobreviviendo.


EL AUTOR

1. LOS ORIOLANOS EN 1960

Orihuela es una ciudad que, aunque es provincia de Alicante y está situada en la Región de Valencia, está más cerca de Murcia. Dista aproximadamente unos 55 kilómetros de Alicante y unos 25 de Murcia. La cruza por el centro el Río Segura. Estas narraciones suceden en el año 1960, esto es importante que lo tenga en cuenta el lector, y el agua es de tonos azules o verdes y es muy limpia, salvo que haya llovido en cuyo caso baja en tonos marrones. El agua baja abundantemente por los azudes del Puente de Levante y los domingos, en un ambiente muy festivo en el que todos los oriolanos se ponen su mejor ropa, cortada por los excelentes sastres locales, se toma el aperitivo en la terraza del Hotel Palas, pegado al río. Y también enfrente, en el Bar Zara, sede de tertulias que presidía El Macando, célebre personaje muy ingenioso y divertido. En la puerta del Bar Zara despliegan sus habilidades los lustrabotas y hablan con sus clientes de las cosas de Orihuela y de la vida. Temas nunca faltan pues lo que mejor repartido hay entre todos los oriolanos es la inteligencia y la sensatez ya que todos creen tener la cantidad suficiente de sentido común para opinar de todo y sentar cátedra. Un oriolano, si discute algún tema, jamás le dirá que él discrepa respetuosamente de la opinión de usted. Le dirá que está usted en un gran error y si lo apremia terminará diciéndole que usted no sabe de lo que está hablando. Sin embargo ni un oriolano ni nadie es absolutamente responsable de su carácter. En todo caso somos responsables, y sólo en parte, del carácter adquirido por la educación recibida y el entorno en el que hemos crecido pero no de los genes recibidos. Nadie puede cambiar su naturaleza.

Del otro lado del puente está la Farmacia de Castaño y enfrente el Bar Marisquería de las Tetas Gordas. Encima de dicho bar vive el gran médico de familia Don Benito Alvarez de la Riva que es soltero y hace prácticamente toda su vida familiar en el Hotel Palas de los hermanos Miguel y José Antonio Poveda, personas también muy ingeniosas que animan sus propias tertulias y son cocineros extraordinarios.

En Orihuela no tenemos prisa en modernizarnos. Tampoco la tiene el Caudillo, el Generalísimo Franco, que no es un dictador al estilo de otras latitudes que se llevan el dinero a Suiza. Franco, equivocado o no, es un hombre austero que hace vida de monje y que hubiera querido que España fuera un gran convento del Norte al Sur y del Este al Oeste. En realidad a Franco no le gustan los falangistas, los tiene que soportar porque los necesita y los usa, pero él es monárquico y su gran frustración es no tener un hijo varón para hacerlo rey. El Caudillo ha hecho un intento tímido de ser coronado cuando ha puesto en las monedas la inscripción “Francisco Franco Bahamonde, Caudillo de España por la Gracia de Dios” que es una inscripción destinada sólo a los reyes cuya autoridad proviene directamente de Dios, según ellos. No me resisto a contar un viejo chiste de la época. Matías Prat, que era un popular locutor de radio, estaba relatando un partido del Real Madrid contra el Barcelona y cada vez que el balón pasaba cerca de los postes gritaba: ¡Huy, por qué poco! De pronto el locutor baja la voz y en tono grave dice: “Acaban de comunicarnos que ha fallecido de un infarto un espectador llamado Francisco Franco Belmonte.” Y se oye una voz entre los espectadores cercanos al micrófono que dice: ¡Huy, por qué poco! Pero me he desviado de lo que estaba diciendo, que en Orihuela no tenemos prisa por modernizarnos. Tenemos la cultura mezclada con las tradiciones. Sabemos que después de la Santa Inquisición y del oscurantismo milagrero de la Edad Media, llegó la Reforma, el Renacimiento, la Revolución Científica, el Iluminismo, la Ilustración, el Enciclopedismo y finalmente la Revolución Industrial, pero aún vamos al curandero y sacamos a la Virgen o a San Isidro a la calle en procesión para que llueva. También, a pesar de los medios tecnológicos que existen, dejamos a nuestra vida y al Río Segura en manos de la Divina Providencia.

El paisaje oriolano es precioso desde el citado Puente de Levante pues al encanto del rumor del agua cayendo por los azudes hay que agregar la vista del Seminario Diocesano de San Miguel al final de un camino serpenteado, en la mitad de la montaña, y más arriba el viejo castillo con mucha historia. Detrás hay un monte más alto con la gran Cruz de la Muela visible desde casi toda la comarca. Debajo del puente y en otros lugares del río hay pescadores con caña que pescan anguilas de buen tamaño y otros peces de agua dulce. Los oriolanos, que así nos denominan a los habitantes de Orihuela, estamos orgullosos de nuestra ciudad, de su río y de sus dos únicos puentes. En las afueras de la ciudad, en dirección a Alicante, hay otro puente llamado Puente de Hierro que no es para vehículos, es sólo para el ferrocarril. Los dos puentes de la ciudad no resuelven los problemas de distancias que podrían acortarse con otros puentes, pero el Ayuntamiento es pobre. Sus únicos ingresos provienen de una extraña tasa llamada de Rejas, Ventanas y Balcones. El Municipio tiene un padrón con la cantidad de aberturas que tiene cada fachada y cobra una modesta tasa anual por cada abertura. También los bares y los comercios pagan una modesta tasa. Pero el poder político y económico está centralizado en Madrid, no hay autonomías regionales. España es una, grande y libre y el pueblo que no tiene amigos en Madrid está abandonado económicamente. Cada Ayuntamiento debe manejarse como puede pues no se recibe ayuda alguna ni del gobierno central de Madrid ni del gobierno provincial de Alicante. Es una actitud muy rara, casi incomprensible, pues los oriolanos no pueden nombrar a su alcalde, lo nombra el Gobernador de la Provincia y a éste el Caudillo, o sea que se centraliza el poder pero en economía cada pueblo se arregla como puede. En Madrid dicen, nosotros retenemos el poder político, ordenamos, y vosotros los pueblos, os arregláis como podáis en lo económico. Así que las calles son de tierra, lo cual tiene su encanto. Sin embargo sin pavimento se puede vivir pero sin comida, sin escuelas, sin hospitales, es muy difícil y para eso no hay dinero. Habrán de pasar decenas de años para que se hagan más puentes, se pavimenten las calles y llegue algún progreso. Pero no llegará la industria porque a los pueblos clericales no les gusta demasiado la industria que trae ruidos y complicaciones con obreros politizados.

Lo más preocupante de Orihuela es su río. Se está agotando, los niveles de las napas descienden y los pantanos se consumen. Ya nadie discute si la crisis va o no a producirse sino cuándo. Disponemos de menos agua que en la época de los romanos. El agua necesita ser clorada por la cantidad de bacterias que contiene, algunas cancerígenas. Es la consecuencia de que los ríos reciban los desagües industriales y las cloacas con heces de las viviendas. Nos van a envenenar en unas pocas decenas de años.

Quizás en el futuro lo que distinga a los oriolanos entre sí sea el progreso, las ideas, las ciencias, la investigación, la construcción, la tecnología de punta y el modernismo en general, pero esta narración está puesta en el año 1960 y en esta época lo único que distingue a un oriolano de otro es su apellido y su dinero. Seguramente, con el tiempo, en medio siglo más, alrededor del año 2000, se moverán bastante los estamentos sociales de Orihuela y muchos que ahora están abajo, subirán en la escala social. Y otros que ahora están arriba, bajarán. Lo que se viene es un progresismo imparable que será aprovechado por unos más que por otros. Eso hará la diferencia a partir del siglo que viene. Habrá espabilados y dormidos. Lo dice así Piaget, un ilustre psicoanalista: “Uno no sabe lo que ve, sino ve lo que sabe.” Así que habrá oriolanos con los ojos abiertos que progresarán y otros con los ojos cerrados, adormilados de bar en bar, que se detendrán en el tiempo recordando con nostalgia otras épocas. Es inevitable y se me dirá que eso sucederá en todas las ciudades del mundo. Sí, es cierto, pero es que en Orihuela llegamos siempre tarde al progreso y no nos gusta demasiado la movilidad social.

Y ya que he comentado que aún sacamos a la Virgen a la calle para pedirle que llueva como se hacía en la edad media, deseo comentar algo que me he dado cuenta que muchos ignoran. La Virgen María está nombrada 40 veces en el Corán, por lo que es una figura sagrada también para los musulmanes. Pero no está mencionada como la Madre de Dios Hijo sino de Jesús que es considerado uno de los Profetas pero no el Hijo de Dios. Y ya se sabe que en el Islamismo está prohibida la representación de imágenes de personas o animales. Lo cuento porque todo es cultura y el saber no ocupa lugar.

Todos los oriolanos aspiran a tener una segunda residencia en las playas de Los Locos o del Cura en Torrevieja que es un pequeño pueblo cuyos veraneantes en 1960 son en su mayoría gentes de Orihuela y alrededores. Se dice que con los años Torrevieja crecerá mucho y vendrán de toda Europa. También se dice que el municipio de Orihuela desarrollará sus playas del Pilar de la Horadada pero por ahora las playas de Torrevieja son localistas, sin turismo, y en Pilar de la Horadada no hay nada todavía. En Orihuela hay tal cantidad de días festivos por fiestas oficiales y eclesiásticas que los oriolanos, cuando se despiertan, se quedan un momento sentados en la cama tratando de recordar si hoy es día laboral o festivo. Y como cada día festivo, que son muchos, se van a Torrevieja que sólo está a unos 30 kilómetros yendo por la carretera en la que se cruzan los pueblos de Bigastro y San Miguel de Salinas, hay veces que se confunden mientras conducen y ya no recuerdan si están yendo a Torrevieja o regresando hacia Orihuela. Esta confusión se hará más patente cuando haya rotondas en dicha carretera que ahora no hay. Puede ser que cuando algún oriolano se meta en las rotondas que estén entre Orihuela y Torrevieja, se quede adentro dando vueltas sin saber por donde salir. Habrá alarmas en sus familias cuando vean que transcurren horas y quizás días sin saber dónde están. Y hasta es posible que alguno no vuelva jamás y se quede toda la vida dando vueltas en la rotonda.

Los oriolanos estamos hechos de una pizca de generosidad, otra de ternura, otra de picardía, otra de mala leche que también es necesaria para vivir y otra de locura, pero de esa locura inofensiva compuesta de pequeños desvaríos que no se distingue de la cordura. Agítese esa mezcla y ya tienen ustedes un oriolano. Somos de carácter fuerte, como nuestras mujeres, y está bien que así sea pues, ¿Para qué sirve una persona sin carácter? Los hombres de Orihuela son tozudos y se distinguen notablemente por no gustarles nunca sus autoridades municipales, sean quienes sean y aunque ellos las hayan elegido. Y los Alcaldes se desesperan porque ¿Cómo puede gobernarse un pueblo en el que cada uno de sus habitantes cree que sabe más que Dios? A los oriolanos es fácil reunirnos para discutir una idea pero es imposible unirnos en pos de ella. Somos simpáticos e inteligentes pero también gritones y un poco envidiosillos. Los protestantes y los judíos ganan el dinero sin sentimiento de culpa porque en su cultura es importante ganar dinero, pero los católicos, salvo excepciones, sentimos culpa si nos enriquecemos porque tenemos bien grabado aquello de que “es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja que un rico entre en el reino de los Cielos.” Como consecuencia de esa diferencia de cultura un protestante admira al que se hace rico pero un católico lo critica abiertamente y lo envidia secretamente.

Orihuela es una ciudad en la que conviven pacíficamente, sin agredirse, ángeles y demonios. Ya más adelante les contaré algo sobre ángeles y demonios. Nuestros 33 templos católicos cobijan a una heterodoxa pléyade de seguidores de Nuestro Padre Jesús Nazareno al que llamamos cariñosamente “El Abuelo” y se suele decir que es mejor rezarle por la mañana a la hora de las misas matutinas. A los fascistas, que son muy tradicionales, no les gustan las Misas por la tarde pues eso más parece una distracción como el teatro y no una Misa.

Los oriolanos siempre vamos al frente si otro hombre nos desafía aunque sea un grandote pues ningún hombre se come a otro. Pero nos doblegamos como agua mansa ante las mujeres que parecen dóciles mientras son novias pero se ponen armas al hombro cuando son esposas. Las oriolanas son respondonas pero son hermosas, limpias como el oro, muy buenas cocineras y buenas para el amor que no es poca cosa. Además se juntan entre ellas y se divierten y se lo pasan como Dios cuando se quedan viudas. Son excelentes esposas y madres pero no se las llevan por delante los maridos dándoles órdenes caprichosas o autoritarias. Con las mujeres de Orihuela hay que negociar acuerdos pues no admiten imposiciones. Y si algún machista se arriesga a ser un mandón, no le arriendo las ganancias. Y he aquí un aviso para ellas: En Orihuela los buenos maridos rara vez son buenos amantes y los buenos amantes rara vez son buenos maridos. Con que ojo al parche, señoras, que duran más los amores tranquilos que los muy apasionados. Las mujeres de Orihuela son tan fuertes que no tienen término medio. El oriolano siente que está casado con un demonio o con un ángel, depende del trato que ella reciba del marido. A una mujer oriolana la puedes orientar pero no se deja manipular. Atento a esto, caballeros.

¡Y qué decir de las noches oriolanas! Mi querido amigo Vicente, que ama el ocio y que siente correr por su interior una fervorosa sangre oriolana, empezó a gritar una noche como un desaforado en la calle de San Pascual a las 3 de la madrugada: “¡Qué hacéis durmiendo oriolanas y oriolanos! Despertar y salir al balcón o a la calle a gozar de esta noche gloriosa. Las estrellas están al alcance de la mano, la suave brisa acaricia la cara y huele a azahar de los naranjos y a pan caliente de la Tahona ¿Cómo perdéis parte de vuestra preciosa y única vida durmiendo en esta noche tan hermosa? ¡Salir, coño, y vivir, y si tenéis sueño dormir mañana, de día! ¿Os lo impide el trabajo? Pues dejar el trabajo, capullos.” Después un guardia municipal que le dicen el Gallina se lo quería llevar al Retén Municipal pero lo hemos podido convencer de que Vicente no lleva tanto vino como para semejante castigo.

Pero volviendo a la mujer, no todo tiene que ser belleza y puede conquistar a su hombre no sólo por amor sino también por acostumbramiento. Sí, señora, créame. Cuando un hombre se acostumbra a la compañía de una mujer, ya no la quiere perder. No preocuparos tanto, hombres y mujeres, de enamorar a vuestra pareja. Es mejor tratar de acostumbrarla a vuestra presencia. ¿Qué cómo se consigue esto? ¡Es más antiguo que la tierra! Ser una persona ingeniosa, tener buen carácter, ser divertidos, no poner cada de enfadados por una cosa pequeña, saber perdonar y sonreír, poner algo de astucia para que tu pareja no se aburra. El aburrimiento es el peor enemigo de la pareja, saber ceder un poco e ir al cine en vez de al fútbol o viceversa, saber estar solos, saber ser amigos. Hay parejas que parecen enemistados, siempre con mala cara. ¿Creen que la pareja no pueden ser amigos? Están equivocados, se puede y se debe porque la amistad dura más que el amor. Una persona bella que es aburrida nos cansa muy pronto. Y cuando digo no aburrir no me refiero a que sea un payaso o payasa que siempre esté contando chistes sino a que sepa conseguir esa chispa necesaria de buen carácter para vivir con alegría. Es triste entrar a un restaurante o un bar y darte cuenta enseguida de quienes son marido y mujer, muy serios, o quienes son amigos que lo pasan bien juntos.



2. OBLIGADO A EMIGRAR
De Orihuela es el gran poeta Miguel Hernández que podría haber vivido muy bien si se hacía franquista pero que prefirió dejarse morir en la cárcel de Alicante antes que abjurar de sus ideales de libertad y progreso para todos. Que así deberían ser todos los hombres, fieles a sus ideales, y no como algunos intelectuales de cuyo nombre no quiero acordarme. Y cuando digo “ideales” me refiero a ideas y no a ideologías que son fanáticas y por tanto nefastas para la humanidad. Sin embargo, ahora, en 1960, no podemos leer en público su monumental obra poética pues está prohibida por la censura fascista. Pero estoy seguro que algún día será reconocido universalmente y su obra será estudiada en todas las universidades del mundo. Y hasta puede ser que en Orihuela tengamos un museo con las cosas de Miguel, que le pongamos su nombre a una calle y que hasta le pongan su nombre a una Universidad que tanto necesitamos en Orihuela. Lástima que la enorme sombra de este enorme poeta universal no deje un poco de luz para que brillen también otros excelentes poetas oriolanos.

En España hay dos clases de pueblos, los de origen romano y los de origen árabe. Como los romanos eran un gran imperio invencible que no le temía a nadie, construían sus pueblos en la llanura, con una plaza principal en la que están la Iglesia, el Ayuntamiento y la Comisaría y de ahí, de la plaza, surgían las calles adyacentes en abanico. En cambio los árabes, muy temerosos de los ataques cristianos de la reconquista, construían los pueblos en las faldas de los montes, en cuya cima construían un castillo para que la autoridad árabe estuviese bien defendida tras las murallas. Orihuela es una ciudad de origen árabe, con su castillo en la cima del mismo monte en el que, a mitad de camino, está el conocido Seminario Diocesano de San Miguel en el que estudian los seminaristas aspirantes al sacerdocio.

Creo que con el tiempo se construirán más puentes y nuestra ciudad se hará más cómoda en cuanto a las distancias y también creo, lamentablemente, que aparecerá la polución con los desagües cloacales e industriales ennegreciendo las aguas de nuestro querido Río Segura. Mucho me temo que en unos cuantos años cambiará la imagen bucólica de este limpio río serpenteando entre los diversos tonos verdes de sus orillas, calmando la sed de nuestra Vega Baja que es una de las tierras más fértiles del mundo. Quizás eliminarán sus costados verdes a su paso por Orihuela y lo encerrarán entre paredes de cemento. Y quizás llegue un día que ya no caiga agua por los azudes y huela tan mal que no haya más remedio que desviarlo por detrás de la Estación de ferrocarril hasta el Puente de Hierro pues será imposible soportar su hedor en el centro de la ciudad. El río es de todos y como sucede con las cosas que son de todos, no las cuida nadie. El mundo se está pudriendo y nuestro río, y casi todos los ríos, acompañarán esta descomposición que parece imparable. Porque si esto ya está ocurriendo con poca industria ¿Qué será cuando la industria crezca? Los que están más cercanos al nacimiento del río se cagarán en el mismo y les mandarán la mierda río abajo a quienes viven más cerca de la desembocadura. Y nadie hace nada para frenar este desaguisado. Todos dicen querer el estado del bienestar pero pocos se ocupan o se preocupan de conservar en buen estado los bienes que natura nos ha regalado. Y sólo es un problema de educación para la convivencia ciudadana. No estamos educados y algunos gobiernos fomentan la desinformación y la ignorancia que es más barato que educar. Se limpió el Támesis ¿No habría de poderse limpiar el Segura?

Se está escribiendo mucho sobre cómo funciona la naturaleza y también sobre como se la está destruyendo y ésta nos pasará una dura factura en forma de inundaciones, terremotos, maremotos, tormentas, huracanes, etc. etc. Y tal parece que la teoría de Darwin no sea evolutiva sino involutiva ¿Se está dirigiendo el hombre hacia el mono? ¿No será que los monos fueron antiguamente hombres y éstos, los hombres actuales, retrocederán hasta convertirse otra vez en monos después de alguna catástrofe en nuestro planeta? Sería la teoría darwinista pero al revés, el mono descendiendo del hombre. ¿Aumentará o disminuirá la temperatura de la tierra? Sea como fuere parece que nuestro hábitat en la tierra cambiará mucho en unas decenas de años.

Es para pensar. El gran sabio Albert Einstein ha dicho: “No sé cómo será la tercera guerra mundial pero si hay una cuarta será con piedras y palos.” Y ya que mencionamos al sabio no me resisto a reproducir una de sus frases más célebres pues puede que haya algún lector que no la conozca. Dice el sabio: “Jamás me pareció que los placeres y la dicha poseyeran un fin ni tuvieran un objetivo. Esta base ética la denomino como el ideal de una piara de cerdos. Los ideales que alumbraron mi camino y me infundieron alegre ánimo para vivir fueron el bien, la belleza y la verdad. Los objetivos triviales de las tendencias humanas, o sea; la posesión de bienes, el éxito exterior y el lujo, me parecen execrables desde mis años de juventud.”

Ahí queda eso, madurémoslo.

En la naturaleza nada se pierde, todo se transforma. Los geólogos lo explican de esta manera: Un trozo de montaña se desprende como consecuencia de la erosión del tiempo, el viento, la lluvia, etc. Y ya tenemos una roca. El viento va puliendo la roca, el bloque se desgasta, se achica, y ya tenemos una piedra. La lluvia y el viento empujan a la piedra hasta el cauce de un río y se producen choques, empujones, fracturas, etc. la piedra se hace pequeña, redonda, y se convierte en guijarro. El guijarro al rodar y chocar con otros, se rompe y desgasta hasta convertirse en un grano de arena. La arena con el roce entre sus granos se convierte en polvo. Y entonces se produce el proceso inverso, el polvo en algún lugar se compacta y se convierte en una piedra. Muchas piedras se aglomeran y son roca. Muchas rocas se juntan con los movimientos de la corteza terrestre y otra vez nace una montaña. La naturaleza es eterna, lo dijo Aristóteles hace alrededor de tres mil años. Ese imponente monte que ves en Orihuela en el que está la bella Cruz de la Muela, alguna vez fue una partícula de polvo. Y ese polvo molesto que levanta el viento y se te mete en los ojos, alguna vez fue montaña. Alguna vez el hombre fue mono, pero ¿Retrocederá y volverá a ser mono? Son preguntas sin respuesta. Una vez Pepe Sancho le explicó al buen camarero del Café Colón esto del polvo que se endurece y Luisito “el corto” dijo que ahora comprendía él la naturaleza del polvo que es el origen de la vida.

Me gustaría referirme ahora a un tema candente para los españoles. Mucha gente fuera de España se pregunta cómo es posible que los españoles estemos soportando por décadas una dictadura inmoral. La explicación es que la gente, cuando se siente insegura, prefiere tener un dictador fuerte aunque no le guste. Los españoles estamos saturados de sangre y no queremos más. Hemos sufrido demasiado. (Recuerde el lector que estos relatos suceden en 1960, tras tres años de guerra civil y 21 años de posguerra dictatorial muy cruel). Si los países ricos conocieran las penurias de la pobreza extrema, del hambre extenuante, seguramente no hablarían con tanta ligereza de la guerra. A veces pienso que uno desea ser bueno pero no lo dejan. Hay un personaje humorístico que dice: “Amo a la humanidad, lo que me molesta es la gente.” Tampoco Dios nos ayuda a ser buenos porque la extrema pobreza no nos permite ser bondadosos ya que también hace falta un poco de dinero para ser buenos. Creo que si un día comparezco ante Dios y puedo hablar con Él trataré de calmar mi cólera porque estoy ante la Autoridad y no es bueno mostrar ira ante el Jefe. Le hablaré sumisamente y quizás así, calmándome, pueda perdonarle sus desatinos, sus agresiones a mi persona. Aquí me tienen, en Orihuela, a punto de abandonar la tierra que amo y en la que me gusta vivir, porque algunas personas con poder le van a regalar a su hijo, sobrino u otro pariente o amigo, un empleo que me pertenece legítimamente porque gané unas oposiciones con el mejor puntaje. Nadie me iba a regalar nada y me quemé los ojos estudiando para ganar. Y lo logré. Sin embargo me birlaron el futuro y me estafaron dándole mi puesto de trabajo a recomendados por personas influyentes. Estas personas influyentes han usado su poder para robarme, son vulgares ladrones. Y las dos entidades financieras que teniendo yo el mejor puntaje le dieron el puesto a otro por recomendaciones, son una mierda en las que yo no me fiaría de depositar mis ahorros. No tienen vergüenza.

Me viene ahora a la memoria un viejo cuento judío. Un anciano sastre judío se dirige a la Sinagoga, su Templo, en el Día del Pesaj (Día del Perdón). Lleva en sus manos un libro muy grueso y otro muy delgado. Y en la Sinagoga le dice a Dios: “Señor, vengo a pedirte perdón por mis pecados del año que están escritos en este libro delgado que aquí llevo. Pero antes me tienes Tú que pedir perdón a mí por todas las desgracias que has permitido que me sucedan en el año y que llevo escritas en este libro gordo.”

Porque uno comprende que personas influyentes tengan sus compromisos personales y se vean obligadas a favorecer a alguien en perjuicio de un tercero —son cosas de la política— pero lo incomprensible es que Dios tenga compromisos de esta naturaleza y consienta que sucedan estas injusticias.

Pero, bueno, como decía, heme aquí en mi amado pueblo, a punto de iniciar una aventura muy arriesgada, aunque en verdad la encuentro apasionante. Y no tengo miedo porque estoy habituado a todas las carencias y cuando aprieto los dientes estoy hecho de piedra pómez. No puedo continuar en una España sin trabajo y pienso ¿Se puede uno imaginar algo peor que un país con millones de seres vagando sin ocupación? Todos serían paranoicos de la inseguridad.

Voy a irme a Buenos Aires y no sé lo que será de mí en la lejanísima Argentina en la que no conozco a nadie. Me he criado en la calle y estoy diplomado en picardías callejeras pero no es esa la forma en que debe ganarse la vida un hombre honrado. Primero me enseñan a ser honrado y luego el sistema no me deja serlo. Lo que tengo en claro es que tengo que ganar dinero, pues no es difícil darse cuenta que la manera más sencilla de solucionar los problemas económicos es con dinero. He descubierto que en todas partes lo único que hacen las personas desde que se levantan de la cama hasta que se acuestan es tratar de sacarse el dinero unos a otros. Compran a dos y venden a tres, eso es todo y no me parece difícil si uno deja aparte los escrúpulos morales. Por cierto que tengo un amigo entrañable llamado Luisito “el corto”, un camarero muy honrado que no entiende de números, que va a poner un pequeño comercio y dice que él se conformará con ganar solamente el dos por ciento, lo que compre a dos lo venderá a cuatro, el dos por ciento según Luisito que no sabe de números pero que está espabilado. Luisito, dentro de su simplicidad, dice cosas extraordinarias. Dice, por ejemplo, que él es modesto porque no le dice a nadie que se siente muy inteligente. Lo que lo tiene mal son las cosas que le dicen dos amigos que tiene que son sus maestros de la vida. Tiene que elaborarlas mentalmente y le cuesta. Jesús “el probeta”, ya fallecido, le ha dicho que se debe portar bien con los hijos porque serán ellos quienes le busquen una residencia para ancianos cuando sea viejo. Y Pepe Sancho le ha hablado de la moralidad fácil y práctica en vez de la moralidad difícil y exigente. Le ha dicho que para no gastar mucho a su mujer, que use de vez en cuando a las mujeres de sus vecinos. Luisito le ha replicado que eso es inmoral y es entonces cuando Pepe Sancho le hace esa distinción entre moral fácil de seguir y moral difícil. Marean a Luisito con esta clase de bromas que él a veces se toma en serio. Luisito protesta diciendo a sus amigos que le mienten y sus amigos le replican que si no quiere que le digan mentiras es mejor no andar por la vida haciendo demasiadas preguntas.

Tengo otras aspiraciones diferentes a las de Luisito “el corto.” Soy un idealista sin remedio pero he pasado demasiada hambre y he establecido en mi vida la siguiente prioridad; “Ganarle la batalla a la pobreza.” La pobreza extrema como la mía conduce a una vida indigna y tengo que terminar con esta situación de una vez por todas pues ya tengo 29 años, no he dejado de trabajar desde los 9 años, todos se han aprovechado de mí y ya es hora de plantarle cara a la vida. Esa es mi principal meta, salir de pobre. Parecerá prosaica, materialista o como quieran llamarla, pero hay que haber pasado el hambre que yo he pasado para poder entenderme. Si me llega la vocación poética seré poeta cuando tenga suficiente dinero para escribir poemas con tranquilidad. Aunque tengo entendido que jamás un poeta bien comido puede escribir buena poesía. La poesía es hija de las carencias y del dolor. Pero si he de sufrir carencias y dolor para escribir poemas, prefiero irme a jugar al billar con la panza llena. Lo dicho, dejaré los poemas para cuando esté “hecho” económicamente. Y no voy a perder de vista lo que un día me dijo mi abuelo: “Si trabajas demasiado no vas a tener tiempo de ganar dinero.” Atento a esto.

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