De un Obispo Recibimiento del Sr Obispo



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Toma de Posesión Canónica -


Rito de Toma de Posesión

de un Obispo

- Recibimiento del Sr Obispo -
El Señor Obispo saldrá del Santuario Nacional del Nazareno de Achaguas perteneciente a la zona pastoral n. 5, vendrá en caravana con los sacerdotes y fieles de esa zona. En la bomba de la redoma de Biruaca se unirán los presbíteros y fieles de las demás zonas pastorales y se dirigirá hacia la Imagen de San Fernando Rey patrono de la diócesis donde le ofrecerá una ofrenda floral y hará una pequeña oración pidiendo su intercesión al Santo Patrono en el ejercicio del ministerio episcopal que ahora comienza. Seguidamente se dirige el obispo en caravana con todos los sacerdotes, diáconos, religiosas y fieles presentes hacia la catedral.
El pueblo espera en la Catedral. Los sacerdotes se sitúan en los lugares preparados para ellos. Los Obispos esperan en la sacristía. El Colegio de Consultores espera en la puerta de la Catedral.

- Entrada en la Catedral -
Al llegar a la Catedral el Sr. Obispo electo, acompañado por el Nuncio de Su Santidad y el Administrador Apostólico, es presentado al Colegio de Consultores por el Sr. Nuncio con estas palabras:
Les presento al que, desde ahora, presidirá las celebraciones en esta Catedral como Obispo de esta iglesia particular de San Fernando de Apure: El Excelentísimo y Reverendísimo Monseñor Alfredo Enrique Torres Rondón.
El Decano del Colegio de Consultores da a besar el Lignum Crucis al Obispo electo y, a continuación, le ofrece el agua bendita con el que rocía a los presentes.

- Oración ante el Santísimo Sacramento -
El Obispo electo y sus acompañantes se dirigen en procesión a la Capilla del Santísimo, donde oran unos momentos. Después se dirigen a la Capilla de la Sagrada Familia de las Hermanas Dominicas, donde se revisten para la Eucaristía.
Se inicia la procesión de entrada, que preside el Arzobispo de la Provincia de Calabozo el Excmo. Mons. Manuel Felipe Díaz.


- Misa Estacional -
Ritos Iníciales y Procesión de Entrada

Comienza la procesión de entrada, que se organiza del siguiente modo: Turiferario, Cruz y ciriales, Acólitos, Diácono portando el Evangeliario, que depositará en el centro del altar, Diáconos, Presbíteros del Presbiterio diocesano concelebrantes, Presbíteros invitados.- Colegio de Consultores de la Diócesis.- Obispos, Arzobispos, Obispo Electo, Administrador Diocesano de Santander, Nuncio de Su Santidad y el Arzobispo de Calabozo Mons. Manuel Felipe Díaz, que presidirá la toma de posesión con mitra y báculo. Durante la procesión se canta: Pueblo de Reyes.
Terminada la procesión de entrada, un Monitor hace la siguiente monición.
Monición de Entrada:

Queridos Discípulos Misioneros de Jesucristo de esta Iglesia Particular de San Fernando de Apure, de la Iglesia Metropolitana de Calabozo, de la Iglesia Arquidiocesana de Mérida y de otras Iglesias de Venezuela.


Hermanos todos: Bienvenidos a esta Celebración, en la cual el Excmo. Mons. Manuel Felipe Díaz Sánchez dará posesión, en nombre del Papa Francisco, al que será nuevo Obispo de esta Diócesis de San Fernando de Apure, el Excmo. Mons. Alfredo Enrique Torres Monzón, y éste presidirá por primera vez en su Catedral la Misa estacional.
Vamos a participar de unos ritos muy expresivos por su contenido litúrgico, teológico y pastoral, que nos ayudarán a descubrir la importancia y significación que tiene esta Celebración. Con el espíritu de caridad, que a todos nos une, pastores y fieles, participemos en ella recogidos en contemplación y oración, suplicando al Señor derrame sus gracias sobre esta porción del Pueblo santo de Dios, que peregrina en San Fernando de Apure, y, muy especialmente, sobre el que representará a Cristo, Buen Pastor, en medio de su grey.

Llegada la procesión al Presbiterio, los Ministros y los Concelebrantes, después de venerar el Altar, van a los sitios que tienen reservados. El Arzobispo que preside ocupará eventualmente la cátedra, a su derecha, estará el Obispo Electo y a su izquierda el Nuncio Apostólico. Situados todos en sus respectivos lugares, el Arzobispo procederá a la incensación del altar. Acabada la incensación, el Arzobispo se dirige a la cátedra. Terminado el canto de entrada, estando todos, de pie, da inicio a la Eucaristía.


Saludo
Arzobispo:

En el nombre del Padre, † y del Hijo,

y del Espíritu Santo.
La asamblea responde: Amén.

Y el Arzobispo saluda al pueblo:

La paz esté con ustedes.
A lo que la Asamblea responde: Y con tu espíritu.
Y todos se sientan. Omitido el acto penitencial, se escuchan las alocuciones.
Alocuciones
Del Sr. OBISPO ADMINISTRADOR APOSTÓLICO, Excmo. y Rvdmo. Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas
Del Sr. NUNCIO DE SU SANTIDAD, Excmo. y Rvdmo. Mons. Aldo Giordano
Pbro. Carlos Macías, Vicario Para los Religiosos

Presentación y lectura de las Letras Apostólicas
El Sr. Nuncio manda que se muestren las Letras Apostólicas al Colegio de Consultores donde aparece el nombramiento del nuevo Obispo.
Nuncio Apostólico:

Que se presenten las Letras Apostólicas al Colegio de Consultores.
El Canciller de la Curia Diocesana hace entrega de las Letras Apostólicas al Colegio de Consultores. Seguidamente el Sr. Nuncio dice:
Nuncio Apostólico:

Que se lean las Letras Apostólicas.
Todos sentados escuchan el mandato apostólico, leído por Pbro. Antonio Pérez. Al finalizar la lectura, la asamblea aclama cantando:


Toma de posesión de la Cátedra
Terminada la aclamación, el Nuncio invita al Obispo Electo a sentarse en la Cátedra episcopal desde la que ejercerá su ministerio como Pastor de la porción del pueblo de Dios que le ha sido encomendada. Éste, cubierto con la mitra, se sienta en ella, y el Nuncio le hace entrega del báculo, simbolizando con ello la sucesión apostólica y la continuidad pastoral. Las campanas de la Catedral anuncian a la Diócesis la toma de posesión de su nuevo Pastor.

Adhesión y Obediencia de la Comunidad Diocesana
Mientras tanto el Colegio de Consultores, el clero, una Religiosa de cada Congregación en representación de los miembros de los Institutos de Vida Consagrada, dos personas mayores, un matrimonio con niños, dos jóvenes, el CODILA representando a los fieles se acercan a la Cátedra y, en nombre de toda la Comunidad Diocesana, manifiestan al nuevo Obispo su afecto y su compromiso de cooperar diligentemente con él en su ministerio episcopal.
Todos se sientan y mientras la Asamblea gozosa aclama:

Este es el día en que actuó el Señor:

sea nuestra alegría y nuestro gozo.

Dar gracias al Señor porque es bueno,

porque es eterna su misericordia.

¡Aleluya, aleluya!



Presidencia de la Misa Estacional del nuevo Obispo
Terminada la acogida y adhesión de la Comunidad Diocesana a su nuevo Obispo, este preside la Misa Estacional por primera vez en su Diócesis. El Arzobispo ocupa ahora el lugar que antes ocupaba el Obispo que ha tomado posesión de su Sede episcopal.
Un monitor introduce esta Eucaristía con la siguiente monición:
Monición:

Mons. Alfredo Enrique Torres Monzón acaba de tomar posesión de la Sede episcopal de San Fernando de Apure. Desde hoy ejercerá su ministerio como Obispo y Pastor de esta porción del Pueblo de Dios que le ha sido confiada, para que la apaciente con la cooperación de su Presbiterio, de forma que unida a él, su Pastor, y reunida por él en el Espíritu Santo, por medio del Evangelio y la Eucaristía, constituya la Iglesia particular, que peregrina en San Fernando de Apure, en la que está verdaderamente presente y actúa la Iglesia de Cristo, que es Una, Santa, Católica y Apostólica.


Para tomar posesión de su nueva Diócesis él ha llegado esta mañana a nuestra Catedral: desde hoy, aquí tiene su Cátedra para enseñar y regir, y su Altar para santificar.
Ahora, como Obispo nuestro, “como el gran sacerdote de su grey, de quien deriva y depende en cierto modo la vida en Cristo de sus fieles”, rodeado de su Presbiterio va a presidirnos por primera vez la Eucaristía, donde el Señor se nos entrega como alimento en la mesa de la Palabra y de su Cuerpo y Sangre.
Omitido el acto penitencial, el Obispo entona el Gloria.


Oración Colecta
Señor,

tú que te has querido ponerme

al frente de tu familia

no por mis méritos,

sino por pura generosidad de tu gracia, concédeme realizar dignamente el ministerio episcopal y guiar,

bajo tu amparo,

la grey que me has confiado.
Por nuestro Señor Jesucristo,

tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo

y es Dios por los siglos de los siglos.
R/ Amén.

Liturgia de la Palabra

Monición:

Damos inicio a la Liturgia de la Palabra donde el mismo Dios nos habla para animarnos en la fe, instruirnos y corregirnos. La Palabra de Dios, aparte de iluminar nuestro camino de discipulado, nos fortalece en el compromiso misionero.


Escucharemos que el papel protagónico en la historia de la Salvación lo tiene El Espíritu Santo, es El, el garante y el motor de la Evangelización con la que la Iglesia extiende la salvación a todos los hombres.

Escuchemos.


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Primera Lectura - Eclo 51, 17-27.
Del Libro del Eclesiástico.
Doy gracias y alabo y bendigo el nombre del Señor. Siendo aún joven, antes de torcerme, deseé la sabiduría con toda el alma, la busqué desde mi juventud y hasta la muerte la perseguiré; crecía como racimo que madura, y mi corazón gozaba con ella, mis pasos caminaban fielmente siguiendo sus huellas desde joven, presté oído un poco para recibirla, y alcancé doctrina copiosa; su yugo me resultó glorioso, daré gracias al que me enseñó; decidí seguirla fielmente, cuando la alcance no me avergonzaré; mi alma se apegó a ella, y no apartaré de ella el rostro; mi alma saboreó sus frutos, y jamás me apartaré de ella; mi mano abrió sus puertas, la miraré y la contemplaré; mi alma la siguió fielmente y la poseyó con pureza.
Palabra de Dios.
R/ Te alabamos, Señor


Salmo Responsorial - 18, 8. 9. 10. 11.http://www.fayerwayer.com/up/2008/08/scroll.jpg
S/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.
R/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón.

S/. La ley del Señor es perfecta y es descanso del alma;

el precepto del Señor es fiel e instruye al ignorante. R/.

S/. Los mandatos del Señor son rectos y alegran el corazón;

la norma del Señor es límpida y da luz a los ojos. R/.

S/. La voluntad del Señor es pura y eternamente estable;

los mandamientos del Señor son verdaderos

y enteramente justos. R/.

S/. Más preciosos que el oro, más que el oro fino;

más dulces que la miel de un panal que desti1a. R/.



Segunda Lectura – 1Cor 12, 12-30.http://www.fayerwayer.com/up/2008/08/scroll.jpg
De la Carta del Apóstol San Pablo a los Corintios.
Porque así como el cuerpo es uno y tiene muchos miembros, y todos los miembros del cuerpo, aun siendo muchos, son un solo cuerpo, así también Cristo. Porque todos nosotros, tanto judíos como griegos, tanto siervos como libres, fuimos bautizados en un mismo Espíritu para formar un solo cuerpo. Y todos hemos bebido de un solo Espíritu. Pues tampoco el cuerpo es un solo miembro, sino muchos. Si el pie dijera: «Como no soy mano, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser del cuerpo.  Y si dijera el oído: «Como no soy ojo, no soy del cuerpo», no por eso dejaría de ser del cuerpo.  Si todo el cuerpo fuera ojo, ¿dónde estaría el oído? Si todo fuera oído, ¿dónde estaría el olfato?  Ahora bien, Dios dispuso cada uno de los miembros en el cuerpo como quiso.   Si todos fueran un solo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?  Ciertamente muchos son los miembros, pero uno solo el cuerpo.   No puede el ojo decir a la mano: «No te necesito»; ni tampoco la cabeza a los pies: «No te necesito».  Más aún, los miembros del cuerpo que parecen más débiles son más necesarios;  y a los miembros del cuerpo que parecen más viles, los rodeamos de mayor honor, y a los indecorosos los tratamos con mayor decoro;  los miembros decorosos, en cambio, no necesitan más. Dios ha dispuesto el cuerpo dando mayor honor a lo que carecía de él,  para que no haya división en el cuerpo, sino que todos los miembros se preocupen por igual unos de otros.  Si un miembro padece, todos los miembros padecen con él; y si un miembro es honrado, todos los miembros se gozan con él. Ustedes son cuerpo de Cristo, y cada uno un miembro de él.
 Y Dios los dispuso así en la Iglesia: primero apóstoles, segundo profetas, tercero doctores, luego el poder de obrar milagros, después el don de curaciones, de asistencia a los necesitados, de gobierno, de diversidad de lenguas.  ¿Son todos apóstoles? ¿O todos profetas? ¿O todos doctores? ¿O todos tienen poder de obrar milagros?   ¿Tienen todos don de curación? ¿O hablan todos lenguas? ¿O todos tienen don de interpretación?
Palabra de Dios.
R/ Te alabamos, Señor
Todos en pie cantan el Aleluya.
ALELUYA

V/ Aleluya, aleluya R/ Aleluya, aleluya

El Turiferario se acerca a la Cátedra para que el Obispo ponga incienso. Luego se acerca también el Diácono. Éste, recibida la bendición del Obispo, acompañado por el Turiferario y dos Acólitos con luces, porta el Evangeliario procesionalmente al Ambón, donde proclama el Evangelio.

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Evangelio
D/. El Señor este con ustedes

R/. Y con tu espíritu
Proclamación del santo Evangelio según San Marcos (Mc 11,27-33)
En aquel tiempo, Jesús y los discípulos volvieron a Jerusalén, y, mientras paseaba por el templo, se le acercaron los sumos sacerdotes, los letrados y los senadores, y le preguntaron: ¿Con qué autoridad haces esto? ¿Quién te ha dado semejante autoridad? Jesús les replicó: Les voy a hacer una pregunta y, si me contestan, les diré con qué autoridad hago esto. El bautismo de Juan ¿era cosa de Dios o de los hombres? Contéstenme.
Se pusieron a deliberar: Si decimos que es de Dios, dirá: «¿Y por qué no le han creído? » Pero como digamos que es de los hombres. (Temían a la gente, porque todo el mundo estaba convencido de que Juan era un profeta) Y respondieron a Jesús: No sabemos. Jesús les replicó: Pues tampoco yo les digo con qué autoridad hago esto.
Palabra del Señor.
R/ Gloria a Ti, Señor Jesús.

El Diácono lleva el Evangeliario al Sr. Obispo, para que éste lo bese y bendiga al pueblo.
Homilía

El Obispo, después de besar el Evangeliario pronuncia la Homilía. Todos escuchan sentados.

Profesión de Fe

Acabada la Homilía del Obispo, junto a él, Sucesor de los Apóstoles, recitamos por primera vez el Símbolo Apostólico profesando la fe común.
Creo en Dios Padre todopoderoso,

Creador del cielo y de la tierra.


Creo en Jesucristo, su único Hijo, Nuestro Señor,

que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen,

padeció bajo el poder de Poncio Pilato,

fue crucificado, muerto y sepultado,

descendió a los infiernos,

al tercer día resucitó de entre los muertos,

subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso;

desde allí ha de venir a juzgar a vivos y muertos.


Creo en el Espíritu Santo,

la Santa Iglesia Católica, la comunión de los Santos, el perdón de los pecados,

la resurrección de los muertos;

y la vida eterna. Amén.



Oración Universal

Terminada la profesión de fe, el obispo inicia la oración universal:
Obispo:

Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso,

que con amor rige los destinos de su Iglesia,

para que derrame con largueza

sus beneficios sobre nosotros.
Un cantor entona la respuesta a las intenciones de la Oración:
V/ Señor escúchanos, Señor óyenos.

R/ Señor escúchanos, Señor óyenos



1. Por la Santa Madre Iglesia, para que transmita fielmente la Alegría del Evangelio, luz de los pueblos, y sea sacramento e instrumento de la íntima unión con Dios y de unidad de todo el género humano. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
2. Por el papa Francisco, Pastor de la Iglesia Católica, para que asistido por el Espíritu Santo, con su ejemplo y palabra, nos confirme en la fe en Dios que es amor, sostenga nuestra esperanza y estimule nuestra caridad. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
3. Por nuestro Obispo, Mons. Alfredo Enrique Torres Rondón, para que a ejemplo de Jesucristo, el Buen Pastor, y con la fuerza del Espíritu Santo ejerza el ministerio episcopal que es oficio de amor, como sucesor de los Apóstoles, en comunión con el Papa y con el Colegio Episcopal, apacentando a esta Iglesia de Dios que peregrina en San Fernando de Apure. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos
4. Por Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas, que durante este tiempo ha sido el Obispo de nuestra Diócesis, para que el Señor premie su entrega y dedicación, sus trabajos y desvelos, sus alegrías y sufrimientos por esta Iglesia Apureña. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
5. Por los Obispos que han regido nuestra Diócesis, por Mons. Roberto Dávila Uzcategui, Mons. Mariano José Parra Sandoval, Mons. Víctor Manuel Pérez Rojas, para que el fruto de la semilla esparcida en el corazón de los fieles y el fructificar en medio de la Diócesis sea su gozo y su corona. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
6.- Por todos los hombres, especialmente los pobres, los afligidos, los desempleados, los enfermos, los ancianos, los emigrantes, los que han perdido la esperanza, para que como discípulos de Jesús se abran a El que es el único que salva, renueva y da esperanza. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
7. Por nuestros gobernantes, para que conscientes de su responsabilidad de buscar el bien común, sirvan al pueblo y lo guíen con su ejemplo y actuación por caminos de justicia, de verdad, de paz, de libertad y de amor. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
8.-Por todos nosotros, y todos los organismos de comunión y participación reunidos en el Señor en torno a Mons. Alfredo Torres, para que sepamos vivir en comunión de fe y de amor con nuestro Pastor con la ayuda e intercesión de San Fernando y Rey y la Virgen en la advocación de Ntra. Sra. del Carmen. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos.
9.- Por todos los difuntos, especialmente los Obispos, sacerdotes religiosos, religiosas y laicos comprometidos que han trabajado en medio de nuestra Diócesis, para que por la misericordia de Dios participen de la gloria de la resurrección. Roguemos al Señor.
R/ Señor escúchanos, Señor óyenos
El Obispo concluye la Oración:

Oh Dios,

que con misericordia sostienes a tu pueblo

y con amor lo gobiernas,

escucha nuestra oración para que progresemos en el espíritu de verdad y de amor,

y así un día, podamos reunimos todos en el reino glorioso de tu Hijo,

que vive y reina por los siglos de los siglos.
R/ Amén.



Liturgia Eucarística

Procesión de Ofrendas

Unos fieles en nombre de toda la Comunidad Diocesana se acercan a la Cátedra y presentan al Obispo las ofrendas de pan y vino para la Eucaristía, y donaciones recolectadas para los pobres y para la iglesia. Terminada la preparación del altar por los ministros, el Obispo se acerca al altar, presenta los dones y se procede a la incensación.
Se concluye la preparación de los dones con la invitación del Obispo a orar juntamente con él diciendo:
Monición:

Le ofrecemos al Señor los mismos dones que Él nos ha dado: es por eso, que algunos discípulos misioneros traen al Altar el Pan y el Vino, sobres los cuales el Obispo y nuestros sacerdotes invocarán la unción del Espíritu Santo, para que estas especies se transformen en el Cuerpo y la Sangre del Señor Jesús que vive eternamente.  También algunos otros dones que presentamos están representados los logros, y proyectos, las luchas y preocupaciones pastorales de cada una de las instancias eclesiales de nuestra Diócesis. En fin, todo lo que somos y todo lo que tenemos lo traemos ante el Señor, para que se renueven en la Eucaristía.

 

Al ofrecer el pan, el Obispo dice:
Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros pan de vida.

 


El diácono dice en voz baja mientras pone vino y un poco de agua en el cáliz:

El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.



Al ofrecer el vino, el obispo dice:
Bendito seas, Señor, Dios del Universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos: él será para nosotros bebida de salvación. 

El obispo, inclinado, dice en secreto:
Acepta, Señor, nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde; que éste sea hoy nuestro sacrificio y que sea agradable en tu presencia, Señor, Dios nuestro.

Mientras el obispo se lava las manos, dice en secreto:

Lava del todo mi delito, Señor, limpia mi pecado.
 

Obispo:

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.
R/ El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Oración sobre las Ofrendas
Oh Dios,

que diriges la marcha de la historia

con poder y con amor,

apiádate de mí, por los dones que tu gracia me ha concedido, y por la eficacia de este sacrificio,

dirige los corazones de sacerdotes y fieles

de tal manera que al pastor no le falte la obediencia de los fieles,

y a los fieles no les falte el cuidado del pastor. Por Jesucristo nuestro Señor.
R/ Amén

Prefacio

JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

V/. El Señor esté con Ustedes.

R/. Y con tu espíritu.
V/. Levantemos el corazón.

R/. Lo tenemos levantado hacia el Señor.


V/. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R/. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario,

es nuestro deber y salvación,

darte gracias siempre y en todo lugar,

Señor, Padre santo,

Dios todopoderoso y eterno.
Que constituiste a tu único Hijo

Pontífice de la Alianza nueva y eterna

por la unción del Espíritu Santo,

y determinaste, en tu designio salvífico,

perpetuar en la Iglesia su único sacerdocio.
Él no sólo ha conferido el honor del

sacerdocio real a todo su pueblo santo,

sino también, con amor de hermano,

elige hombres de este pueblo para que,

por la imposición de las manos,

participen de su sagrada misión.

Ellos renuevan en nombre de Cristo

el sacrificio de la redención,

preparan a tus hijos el banquete pascual,

presiden a tu pueblo santo en el amor,

lo alimentan con tu palabra

y lo fortalecen con tus sacramentos.
Tus sacerdotes, Señor,

al entregar su vida por ti

y por la salvación de los hermanos,

van configurándose a Cristo,

y han de darle así testimonio constante

de fidelidad y amor.
Por eso, nosotros, Señor,

con los ángeles y los santos,

cantamos tu gloria diciendo:

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.

Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

Hosanna en el cielo.

Bendito el que viene en nombre del Señor.

Hosanna en el cielo.



Cánon Romano

El obispo, con las manos extendidas, dice:

Padre misericordioso,

te pedimos humildemente

por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor,
Junta las manos y dice

que aceptes y bendigas
Traza, una sola vez, el signo de la cruz sobre el pan y el vino conjuntamente diciendo:

estos dones, este Sacrificio Santo

y puro que te ofrecemos,

Con las manos extendidas prosigue

ante todo, por tu Iglesia Santa y Católica,

para que le concedas la paz,

la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero,

con tu servidor el Papa Francisco,

conmigo indigno siervo tuyo,

y todos los demás obispos que,

fieles a la verdad,

promueven la fe católica y apostólica.

CONMEMORACIONDE LOS VIVOS


I .


Acuérdate, Señor, de tus hijos (breve silencio)

y de todos los aquí reunidos,

cuya fe y entrega bien conoces;

por ellos y todos los suyos,

por el perdón de sus pecados

y la salvación que esperan,

te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen,

este Sacrificio de alabanza,

a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.


II.
CONMEMORACIÓN DE LOS SANTOS
Reunidos en comunión con toda la Iglesia,

veneramos la memoria, ante todo,

de la gloriosa siempre Virgen María,

Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;

la de su esposo, San José;

la de los santos apóstoles y mártires

Pedro y Pablo, Andrés
[Santiago y Juan,

Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé,

Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto,

Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano,

Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo,

Cosme y Damián]


y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén.]


El Obispo, con las manos extendidas, prosigue:

Acepta, Señor, en tu bondad,

esta ofrenda de tus siervos

y de toda tu familia santa;

ordena en tu paz nuestros días,

líbranos de la condenación eterna

y cuéntanos entre tus elegidos.
Junta las manos

[Por Cristo nuestro Señor. Amén.]

Extendiendo las manos sobre las ofrendas El Obispo dice:

Bendice y santifica, oh Padre, esta ofrenda, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti, de manera quesea para nosotros Cuerpo y Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.
Junta las manos

El cual, la víspera de su Pasión,
Toma el pan y, sosteniéndolo un poco elevado sobre el altar, prosigue:

tomó pan en sus santas y venerables manos
Eleva los ojos

y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco

TOMAD Y COMED TODOS DE ÉL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO, QUE SERÁ ENTREGADO POR VOSOTROS.

Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luego sobre la patena y lo adora haciendo genuflexión.
Del mismo modo, acabada la cena,

tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos, diciendo:
Se inclina un poco:

TOMAD Y BEBED TODOS DE

ÉL, PORQUE ÉSTE ES EL

CÁLIZ DE MI SANGRE, SANGRE DE LA ALIANZA NUEVA Y ETERNA QUE SERÁ DERRAMADA POR VOSOTROS Y POR TODOS LOS HOMBRES PARA EL PERDÓN DE LOS PECADOS. HACED ESTO EN CONMEMORACIÓN MÍA".
Muestra el pan consagrado al pueblo, lo deposita luegos obre el corporal y lo adora haciendo genuflexión.

El obispo dice una de las siguientes formulas:
I

Este es el sacramento de nuestra fe.
O bien:

Este es el Misterio de nuestra fe.

El pueblo responde:

Anunciamos tu muerte,

proclamamos tu resurrección.

¡Ven, Señor Jesús!

II

Aclamad el misterio de la redención.
El pueblo responde:

Cada vez que comemos de este Pan

y bebemos de este Cáliz,

anunciamos tu muerte, Señor,

hasta que vuelvas.
III

Cristo se entregó por nosotros.
El pueblo responde:

Por tu Cruz y su Resurrección

nos has salvado, Señor.


El Obispo y todos los Concelebrantes, con las manos extendidas:
Por eso, Padre,

nosotros, tus siervos,

y todo tu Pueblo Santo,

al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor;

de su santa Resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos,

te ofrecemos,

Dios de gloria y majestad,

de los mismos bienes que nos has dado,

el sacrificio puro,

inmaculado y santo:

pan de vida eterna

y cáliz de eterna salvación.
Y prosigue:

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abrahán, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.
Inclinando, con las manos juntas, prosigue:

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu ángel,

para que cuantos recibimos

el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo

al participar aquí de tu altar,
Se endereza y se signa diciendo:

seamos colmados de gracia ybendición.
[Por Cristo, nuestro Señor. Amén]

CONMEMORACIÓN DE LOS DIFUNTOS


III.


Acuérdate también, Señor,

de nuestros hermanos N y N

difuntos que nos han precedido

con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz.


Junta las manos y ora unos momentos por los difuntos por quienes se quiere orar:

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles

el lugar del consuelo, de la luz y de la paz.
Junta las manos

[Por Cristo, nuestro Señor. Amén]


IV.
Con la mano derecha se golpea el pecho, diciendo:

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos,
Con las manos extendidas prosigue:

que confiamos en tu infinita misericordia,

admítenos en la asamblea

de los santos apóstoles y mártires:

Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé,
[Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro,

Felicidad y Perpetua,

Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia]
y de todos los santos;

y acéptanos en su compañía

no por nuestros méritos,

sino conforme a tu bondad.



El Obispo, juntando las manos, prosigue:

Por Cristo, Señor, nuestro,

por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.
El Obispo y los ministros elevan el Cuerpo y la Sangre de Cristo, diciendo:

Por Cristo, con Él y en Él

a ti Dios Padre Omnipotente,

en la unidad del Espíritu Santo,

todo honor y toda Gloria,

por los Siglos de los Siglos.
R/ Amén

Rito de comunión
Una vez que ha dejado el cáliz y la patena, el Sr. Obispo, con las manos juntas, dice:

Fieles a la recomendación del Señor, y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:
Extiende las manos, y, junto con el pueblo, continúa:

Padre nuestro, que estás en el cielo,

santificado sea tu nombre;

venga a nosotros tu reino,

hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día;

perdona nuestras ofensas,

como también nosotros perdonamos

a los que nos ofenden;

no nos dejes caer en la tentación,

y líbranos del mal.

El Sr. Obispo, con las manos extendidas, prosigue él solo:

Líbranos de todos los males, Señor,

y concédenos la paz en nuestros días,

para que, ayudados por tu misericordia,

vivamos siempre libres de pecado

y protegidos de toda perturbación,

mientras esperamos la gloriosa venida

de nuestro Salvador Jesucristo.
Junta las manos. El pueblo concluye la oración, aclamando:

Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria,

por siempre, Señor.


Rito de la paz
Después el Sr. Obispo, con las manos extendidas, dice en voz alta:

Señor Jesucristo,

que dijiste a tus apóstoles:

La paz os dejo, mi paz os doy”,



no tengas en cuenta nuestros pecados,

sino la fe de tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad.

Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.
El pueblo responde:

Amén.


El Sr. Obispo, extendiendo las manos, añade:

La paz del Señor esté siempre con ustedes.
El pueblo responde:

Y con tu espíritu.


Luego, el diácono dice:

Démonos fraternalmente la paz
Y todos, según la costumbre del lugar, se dan la paz.
Luego se Canta Cordero de Dios

El Sr. Obispo hace genuflexión, toma el pan consagrado y, sosteniéndolo un poco elevado sobre la patena, lo muestra al pueblo diciendo:
Este es el Cordero de Dios,

que quita el pecado del mundo.

Dichosos los invitados a la cena del Señor.
Y, juntamente con el pueblo, añade:

Señor, no soy digno de que entres en mi casa,

pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Distribución de la Sagrada Comunión


A continuación se distribuye la Eucaristía. Los Obispos y Sacerdotes Concelebrantes que se encuentren dentro del presbiterio, comulgarán por intinción, en los extremos del altar.
Unos Diáconos y Acólitos facilitarán la comunión a los demás Sacerdotes Concelebrantes, en sus respectivos lugares fuera del presbiterio. Para facilitar la distribución al resto de la Asamblea, varios Sacerdotes, previamente designados, se situarán en las naves de la iglesia y en el claustro. Mientras la Asamblea y el Coro canta:


Oración Postcomunión
Dios todopoderoso y eterno,

origen y plenitud de todas las virtudes,

concédeme, por la participación en este misterio, la gracia de hacer el bien y predicar la verdad, para que, de palabra y de obra,

enseñe a los fieles el valor de tu gracia.

Por Jesucristo nuestro Señor.
R/ Amén

Conclusión de la Celebración

El Obispo imparte su primera bendición a la grey que le ha sido encomendada.
El Señor esté con Ustedes.

R/ Y con tu espíritu.
El Dios todopoderoso

los bendiga con su misericordia

y los llene de la sabiduría eterna.

R/ Amén
Él aumente en ustedes la fe

y les dé la perseverancia en el bien obrar.

R/ Amén.
Atraiga hacia sí sus pasos

y les muestre el camino del amor y de la paz.

R/ Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso,

Padre, † Hijo, y Espíritu Santo

descienda sobre Ustedes.

R/ Amén.

Despedida de la Asamblea
El Diácono, con las manos juntas, despide al pueblo, diciendo:

Pueden ir en paz.


R/ Demos gracias a Dios.


El Sr. Obispo permanece en la Cátedra. Los Srs. Obispos y Sacerdotes concelebrantes hacen una inclinación profunda desde lugar en que se encuentra, y, con los ministros, y en el mismo orden procesional del inicio, regresan al lugar donde se revistieron, por el mismo itinerario del comienzo. El Obispo recibe el saludo de los fieles. A su término, el Obispo regresa al lugar donde se revistió. Mientras tanto, la Coral interpreta el canto de salida.

Diócesis de San Fernando de Apure


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