De vuelta al contrabando Alarma entre las autoridades por el ingreso ilegal de mercancías de contrabando, que se estima es de us 000 millones al año. Un gran problema en Eldorado de Bogotá



Descargar 17.78 Kb.
Fecha de conversión23.01.2017
Tamaño17.78 Kb.
De vuelta al contrabando

Alarma entre las autoridades por el ingreso ilegal de mercancías de contrabando, que se estima es de US$6.000 millones al año. Un gran problema en Eldorado de Bogotá.

Por Redacción PODER



Con el apoyo de agencias internacionales, las autoridades colombianas han detectado que en los tres últimos meses han entrado ilegalmente en la noche hasta dos aviones por semana utilizando el aeropuerto Eldorado de Bogotá.
Las aeronaves llegan clandestinamente, empleando una de las pistas del aeropuerto, sobre la cual parecería no tiene total inspección la torre de control. Los aviones hacen una “parada” en un lugar específico y descargan con rapidez mercancías, inclusive costosos vehículos, que son llevados en camiones a bodegas afuera del aeropuerto, utilizando atajos carreteables que salen principalmente hacia la zona de Engativá.
En el caso de los costosos carros, van a bodegas de las zonas francas para “hacer los papeles” de nacionalización a precios subfacturados, como lo denunció hace unos días el director de la DIAN, Juan Ricardo Ortega.
Lo que sale del aeropuerto en las noches va a una zona que se conoce con el nombre de “Barrio Chino”, que es considerado el punto central de distribución hacia negocios de Bogotá y del resto del país.
La magnitud de las cifras no se conoce, pero no son para nada despreciables, en función de lo que ingresa ilegalmente: motores para camiones y autopartes, cigarrillos y licores, textiles, calzado, computadores y sus componentes y precursores químicos, entre otros.
La alarma de las autoridades es general por las cifras que está moviendo el contrabando en Colombia. Y aunque el caso de Bogotá es dramático por la sofisticación que se está usando, se ha detectado que es extendido en todo el país, pero con centros de operación definidos: Ipiales en la zona de frontera con Ecuador, por donde entran bienes de consumo y calzado; Cúcuta, con alimentos y combustible; Pereira y Dos Quebradas, con calzado y textiles, y la costa norte (Barranquilla).
Se sabe que una porción significativa de las mercancías de contrabando utilizan varias de las zonas francas habilitadas recientemente para estimular la inversión productiva y sobre las cuales las autoridades tienen un control marginal por incapacidad técnica y logística.
De acuerdo con el director de la DIAN, el negocio del contrabando en Colombia supera los US$6.000 millones al año, cifra que es equivalente al estimativo de los recursos requeridos para enfrentar la ola invernal que ha azotado el país en los últimos meses.

General y creciente
El fenómeno del contrabando cubre importantes sectores y aunque no es exclusivo de Colombia, su exposición a los dineros ilícitos lo facilita y estimula.  
El caso de los aceites comestibles es dramático por su exposición no solo a la importación fraudulenta, sino a la comercialización ilegal y al hurto de camiones que transportan el producto, que luego es vendido por medios fuera de la ley.
Si se analizan las estadísticas, Ipiales es la ciudad del país con el más alto consumo per cápita de aceite de cocina. Sin embargo, la realidad es que buena parte del producto que entra del Ecuador es transportado a otras ciudades del país.
El hecho es que cálculos serios comprueban que de cada cinco botellas de aceite comestible que se demandan en Colombia, una es ilegal, ya sea porque entra de contrabando, es envasada sin cumplir los requisitos de higiene, rebajada o reutilizada.
Pero hay zonas donde el asunto es más grave. En la Costa Atlántica, la mitad del aceite que se comercializa es ilegal, buena parte procedente de Venezuela e incluso vendido en establecimientos comerciales usando marcas piratas.
En el sur de Bogotá, se han detectado grandes bodegas que almacenan el aceite para envasarlo en forma ilegal y sin control alguno, utilizando recipientes de todo tipo, muchas veces atentando contra la salud de los usuarios. Dado que el 65% del comercio al por menor se hace en tiendas de barrio, es más difícil su control.
El gremio del sector, Asograsas, ha hecho denuncias desde hace tres años, llamando la atención sobre los peligros que para la salud de los consumidores representa el uso de estos aceites. Incluso realizó un video en el que se muestra la situación, el cual fue entregado a las autoridades. También contrató con la Universidad Javeriana una evaluación sobre la calidad de los aceites comestibles y se comprobaron los peligros a los que están expuestos los consumidores. La coordinación del trabajo lo hizo la directora ejecutiva de Asograsas, Lina Fulladosa.
“¡No ha habido interés de vigilar!”, es la conclusión de la ex ministra Ángela María Orozco, asesora de la industria y presidenta del gremio, aunque reconoce que en los últimos meses la voluntad de las autoridades ha cambiado favorablemente.
En el caso de los textiles, desde hace muchos años se habla del problema de la entrada ilegal de telas al país e incluso es el argumento central para advertir del desestímulo para el desarrollo legal del negocio.
Hace dos semanas, el director de la DIAN se reunió con empresarios textileros en Medellín para analizar el tema, y el funcionario les pidió mayor precisión en la información que utilizan para denunciar el contrabando, en el entendido de que sería de una gran ayuda para las autoridades tener fuentes de información confiables.  
De cualquier forma, el Gobierno reconoce el problema. María del Mar Palau, directora de la Cámara de Textiles de la Andi, estima que el contrabando de textiles y confecciones está entre el 35% y 40% del valor total del mercado colombiano, que asciende a una cifra cercana a los $10 billones al año.
“A pesar de que se han puesto en marcha en los últimos años un arsenal de medidas (cuotas con China, precios indicativos, restricción de ingreso de mercancías por Panamá), su efectividad ha sido poca porque el contrabando, en el caso de prendas de vestir, está muy ligado al lavado de activos”, sostiene Palau.
En la industria hay una preocupación adicional: el  tratado de libre comercio con Panamá en lo referente al tema aduanero, porque hay tal informalidad en la zona libre de Colón, lo que permite el ingreso de mercancías cuya procedencia real no está establecida.
En los textiles, como en otros en los que las mercancías se manejan a granel, resulta difícil detectar operaciones ilegales, en particular la submedición de las importaciones. En muchos de los casos deben ser devueltas a los dueños o terminan en bodegas por las que el Estado paga un alto arriendo.
Otro sector afectado es el de calzado, aunque tampoco es exclusividad nacional. En México, por ejemplo, se ha llegado a estimar que el 70% del calzado que se compra es de contrabando.
En solo un estado, Jalisco, según la Cámara de la Industria del Calzado (Cicej), hace 10 años había 3.200 industrias y hoy sólo quedan 794, debido a la entrada ilegal de zapatos.
En Colombia ha ocurrido algo similar. El gremio de los zapateros, Acicam, ha denunciado el problema, ligado a la subfacturación de precios del producto que llega de la China y que entra por Panamá.
En el sector de cuero y calzado se presentan dos fenómenos: el contrabando técnico (subfacturación) y el contrabando abierto.
En cuanto a la subfacturación, las cifras de Acicam señalan que en el periodo enero- noviembre del 2010 ingresaron al país un total de 39,8 millones de pares de zapatos y de esos, 10,5 millones de pares entraron subfacturados (declarando un precio inferior), es decir, un 26% del total.
En el caso de la marroquinería, ingresaron en el mismo periodo 52,6 millones de unidades (maletas, maletines, carteras, billeteras, etc.) y de esos, 9,8 millones de unidades, esto es el 19%, lo hicieron con precio subfacturado.
En cuanto al contrabando abierto, las cifras de que se dispone corresponden al año 2009. En ese año, el consumo de calzado en el mercado colombiano fue de 94 millones de pares de zapatos (de esos, 37 millones son importados) y se calcula que el contrabando abierto estaría alrededor de 18 millones de pares. No hay estimativos sobre el contrabando abierto en marroquinería.

Fumando y bebiendo
El contrabando de cigarrillos y licores no es asunto nuevo en Colombia, pero ha adquirido especial vigencia en las últimas semanas, en particular por una reacción de las licoreras departamentales, que poseen el monopolio de la producción de aguardiente, establecido desde hace más de cien años en la Constitución Nacional. 
En los tres últimos años, el consumo legal de cigarrillos en el país descendió de 19.000 a 17.300 millones de unidades, según estimaciones de las compañías Philip Morris (Marlboro) y British American Tobacco (BAT). Esto habría implicado que el fisco dejó de recibir unos $21.000 millones entre el 2009 y 2010 solamente. Las cifras suponen que no ha disminuido el número de fumadores, lo cual no tiene comprobación.
De acuerdo con las tabacaleras e importadores, las zonas más impactadas por el contrabando son Antioquia, Norte de Santander, Santander y los departamentos de la Costa Atlántica, con cigarrillos procedentes de China y Paraguay. Buena parte entra por Panamá y por la frontera con Venezuela.
Nielsen, por su parte, muestra cifras distintas del comercio ilegal, al señalar que fue de 482 millones de unidades en el 2010 frente a 244 millones en el 2009. Según los datos, el contrabando tiene el 3% del mercado nacional, pero para el director de la DIAN, otros estudios muestran que supera el 8% y en la Costa Atlántica, el 25%.
El contrabando de licores es más sofisticado, pues afecta directamente a las licoreras departamentales, con gran poder de lobby, a tal punto que las gobernaciones tienen demandadas en Estados Unidos a las tres principales multinacionales, Diageo, Seagram y Pernod Ricard. La acusación es directa: vender trago sabiendo que está llegando de contrabando a Colombia. Algo similar ocurrió hace unos años contra la Philip Morris, hasta que adquirió la firma Coltabaco de Medellín.
Se estima que el 75% del licor que entra al país es de contrabando, lo cual tendría un costo fiscal de $400.000 millones al año, así los gobernadores lo estimen en $1 billón, como lo sostiene el mandatario de Caldas, Mario Aristizábal.
Cuatro licoreras (Antioquia, Cundinamarca, Caldas y Valle) controlan el 90% del aguardiente que se produce en el país y aunque son rentables, mas no necesariamente eficientes, éstas, como el resto, han sido cuestionadas por ser usadas como instrumento de favoritismo político.
De cualquier manera, el problema del contrabando de licores en el país es una realidad y pese a las medidas adoptadas por los distintos gobiernos, el tema sigue y se ha convertido en un instrumento de lavado de dinero.

Contra la entrada de licores
No está clara legalmente la amenaza de los gobernadores de impedir la entrada de licor importado a sus departamentos a partir de marzo próximo, pues en la mayoría de las regiones hay contratos de suministro vigentes que deben respetar, so pena de ser objeto de demandas. Es más, la importación es un asunto en el que poco o nada tienen que ver los mandatarios seccionales.
Juan Ricardo Ortega ha anunciado que dentro de dos meses estarán listas las medidas para disminuir el contrabando de licores y cigarrillos.
•    Se va a montar escáner en los puertos y varias vías nacionales, especialmente en las zonas de frontera.
•    Se pondrá en marcha un programa de recompensas para los que denuncien el contrabando de mercancías.
•    Se está trabajando con las gobernaciones en un programa de señalización o marcación, con el fin de evitar la falsificación de las estampillas. Para ello hay dos propuestas internacionales. Una de ellas es la de empresarios suizos, cuyos costos ascienden a US$20 por cada 1.000 estampillas, y otra cuyos costos ascienden a US$35. Afirma que las tabacaleras están dispuestas a marcar las cajas de cigarrillos.
El Gobierno espera que con el control del contrabando en estos sectores se incrementen en por lo menos $500.000 millones los ingresos al año para los departamentos.

Leer más:http://www.poder360.com/article_detail.php?id_article=5232#ixzz1IsixBE7p




Temas a Analizar:

Realice un análisis donde destaque los siguientes puntos:

  • Diferencia entre contrabando técnico y abierto.

  • Cuál de los 2 son más usuales en Colombia.

  • Mencione los factores primordiales en el contrabando.

  • Concluya porque es tan frecuente el contrabando en Colombia desde lo social, político, legal, económico y cultural.

  • De ejemplos de casos con sus fuentes de donde han detectado el contrabando.

Nota: es un análisis realizado según su criterio, el articulo, las fuentes secundaria de información y su conocimiento profesional, si va a utilizar artículos, revistas, internet, entre otros, dele la fuente no tome la propiedad intelectual de otros sin darle su lugar.


La base de datos está protegida por derechos de autor ©bazica.org 2016
enviar mensaje

    Página principal