Defensa y seguridad. Una mirada desde las Relaciones Internacionales y las Políticas Públicas



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Defensa y seguridad. Una mirada desde las Relaciones Internacionales y las Políticas Públicas



1.- DENOMINACIÓN DE LA ASIGNATURA
Defensa y seguridad. Una mirada desde las Relaciones Internacionales y las Políticas Públicas.
ORIENTACIONES: RELACIONES INTERNACIONALES Y ADMINISTRACIÓN PÚBLICA
2.- MODALIDAD DE LA ASIGNATURA
Materia optativa

3.- CARGA HORARIA
4 Hs semanales, divididas en dos clases por semana de 2 hs (total 32 clases), durante dieciséis (16) semanas.

4.- EQUIPO DOCENTE


  • Dr. Sergio Gabriel Eissa

D.N.I. 20.425.835

seissa@yahoo.com



15-5120-0675


  • Lic. Maira Belén Vasquez

D.N.I. 31.947.184

mairabelenvasquez@hotmail.com



15-3187-4873


  • Lic. Sergio Caplan

D.N.I. 33.716.060

sergio.caplan@gmail.com

15-5892-0911


  • Mg. Sol Gastaldi

D.N.I. 27.329.784

sol_gastaldi@yahoo.com.ar

15-5962-2035


5.- CUATRIMESTRE Y AÑO DE DICTADO
Segundo Cuatrimestre del año 2016. Se propone el dictado los días miércoles y jueves de 19 a 21 hs o el jueves de 19 a 23 Hs.

6.- FUNDAMENTOS DE LA ASIGNATURA
Tanto la política de defensa como la política de seguridad ciudadana son políticas públicas. Así lo entendieron diversos autores a lo largo de los últimos treinta años. Robert Keohane señaló a mediados de los ´80 que era necesario construir un enfoque multidimensional que incluya los aportes del neorrealismo, el rol de las instituciones y de la política doméstica. Asimismo, Helen Ingram y Suzanne Fiederlein señalaron, a fines de los ´80, la necesidad de realizar estudios que atraviesen las fronteras analíticas entre las políticas públicas domésticas y la política exterior.

Por su parte, Roberto Russell señalaba, en los años ´90, que los cambios que se habían producido en el mundo habían desdibujado las fronteras entre la política exterior y la política doméstica. Finalmente, Nikolaos Zahariadis sostuvo en el 2003 que la política exterior y la política doméstica son dos caras de la misma moneda y que, por lo tanto, la pérdida analítica era mínima si se recurría a enfoques de políticas públicas para estudiar la política exterior.

En primer lugar, vale aclarar que los estudios de la defensa nacional han estado dominados por la disciplina de las relaciones internacionales, principalmente a través de los estudios de geopolítica asociados al pensamiento realista de ese campo de estudio. En efecto, la geopolítica cobró relevancia en nuestro país a mediados de los años cuarenta, su difusión y proliferación estuvo estrechamente ligada a los institutos superiores de las Fuerzas Armadas.

Durante los ochenta, las aperturas democráticas, por un lado, y la desactivación de los conflictos regionales, por otro, promovieron la renovación de las perspectivas analíticas sobre la defensa, y dieron lugar a la emergencia de nuevos enfoques provenientes de las ciencias sociales. Una primera perspectiva que tuvo fuerte impulso durante esos años y la segunda mitad de los noventa fue el de las relaciones civiles – militares. Estos trabajos buscaron responder a la pregunta de cuál era el rol de las instituciones militares latinoamericanas en las flamantes democracias. Es decir, estos trabajos pretendieron analizar la “cuestión militar” atendiendo a la imperiosa necesidad de controlar civilmente a las Fuerzas Armadas.

Asimismo, a partir del fin de la Guerra Fría y de la disminución de los conflictos interestatales en la región, surgió en los noventa un conjunto de estudios en Latinoamérica –bajo el influjo de los Estados Unidos– que buscaron redefinir el papel de las Fuerzas Armadas. Ante la pregunta sobre qué hacer con estas instituciones se desarrollaron dos líneas de trabajo interrelacionadas que tenían como consecuencia reinsertar a los militares en tareas de seguridad interior o law enforcement (enforzamiento de la ley): a) Una serie de trabajos comenzó a estudiar las llamadas “nuevas amenazas”: fenómenos que eran meramente policiales habían adquirido relevancia estratégica por interés e impulso principalmente de los Estados Unidos. Estos trabajos sostenían que para hacer frente a esas amenazas, debido a su magnitud, era necesario involucrar a las Fuerzas Armadas en el combate de las mismas; b) Paralelamente, otro conjunto de publicaciones buscó desdibujar la frontera analítica entre seguridad interior y defensa, porque sostenían que la naturaleza de las amenazas y la creciente interdependencia hacían fácticamente imposible distinguir entre amenazas de origen interno o externo. En esta corriente podemos ubicar un desarrollo teórico que sostiene que el foco de la seguridad debía pasar del Estado a las personas y que el objetivo es garantizar la “seguridad humana” de las mismas.

Al día de la fecha, existen pocos trabajos que estudien la política de defensa ya sea como política pública (el excelente trabajo de Rut Diamint: Sin Gloria (Eudeba, 2015) o que recurran a un enfoque ecléctico que utilice el herramental teórico de las políticas públicas y de las relaciones internacionales, como por ejemplo el libro de Sergio Eissa: ¿La irrelevancia de los Estados Unidos? La política de defensa argentina (1983-2010) (Editorial Artnovela Editores, 2015).

En este mismo sentido, la problemática de la inseguridad y del delito en Argentina no puede entenderse de manera aislada de los cambios que se han producido en el esquema Estado-Sociedad como en la estructura del sistema internacional. Nuevos delitos han surgido, otros han mutado y, de esta manera, el análisis de la problemática de la inseguridad también se ha complejizado. En consecuencia, limitar el estudio de estos temas desde el enfoque de las políticas públicas también resulta insuficiente. Resulta necesario recurrir al herramental teórico que nos proveen las relaciones internacionales. Una vez más hay que atravesar fronteras.

Sin embargo, la problemática de la seguridad ciudadana o de la inseguridad, términos relacionados pero que no son sinónimos, han sido abordados por la ciencia política en Argentina de manera muy reciente. Si durante los ´80 la resolución de la cuestión militar y la búsqueda del control civil de las Fuerzas Armadas dominó la agenda pública y académica, sólo hacia fines de los ´90, y luego que la problemática de la inseguridad se convirtiera en uno de los principales issues de la agenda gubernamental, la disciplina comenzó a abordar esta temática que había estado dominada por estudios provenientes de las ciencias jurídicas y de la sociología.

De esta manera, la falta de compresión de ambas áreas se reflejó en las políticas propuestas por parte de los gobiernos latinoamericanos. Por un lado, el aumento cuanti y cualitativo del delito en los países de la región buscó ser abordado con políticas que propusieron como expediente único el aumento del poder de fuego del Estado. De la misma manera, se securitizó el delito complejo de carácter transnacional, cuyo reflejo analítico fue la “construcción” del concepto de “Nuevas Amenazas”, mientras que su materialización, en términos de políticas públicas, fue el policiamiento de las Fuerzas Armadas; es decir, se pretendió dar una respuesta militar a fenómenos que por su complejidad requerían un abordaje integral y una respuesta multidimensional al momento del diseño de la política pública en este ámbito. La contra cara de la militarización de la seguridad ciudadana fue el vaciamiento de la política de defensa en la creencia que los conflictos interestatales habían desaparecido del escenario internacional. De esta manera, el Estado desentendió el análisis, diseño e implementación de la política de defensa, facilitando con ello, una peligrosa autonomización del instrumento militar que buscó autoasignarse como misión el abordaje de cuestiones del ámbito criminal.

Asimismo, la particularidad de ambas esferas, consideradas necesariamente como materia específica sobre la cual el gobierno debe regular, denota la necesidad de un estudio distintivo y sectorial en la materia. La falta de conocimiento de los espacios que implican cada área, la seguridad ciudadana y la defensa como ámbitos diferenciados, conduce muchas veces a la incomprensión de la complejidad de la producción de marcos regulatorios en las ambas áreas.

Frente al desconocimiento y falta de estudios en la materia, las doctrinas señaladas y reeditadas en la región en materia de defensa y seguridad, provienen fundamentalmente de países desarrollados. Sin embargo, estos planteamientos, en una realidad donde uno de los obstáculos más importantes es el subdesarrollo, adquieren una configuración especial. La movilización nacional en estos espacios, se ve limitada o restringida por la situación de estancamiento de las estructuras económicas y la falta de disponibilidad de financiamiento para el equipamiento e implementación de políticas con resultados efectivos. Las vulnerabilidades de tipo económicas que afecta a la región y la nación en su conjunto, son cuestiones que no son tenidas en cuenta a la hora de aplicar un universal, cualquier adaptación doctrinaria que se pretendiese realizar sin un previo análisis de las reales condiciones de la región y la nación específicamente, se ve conducida, sino absolutamente, al fracaso y a un mal direccionamiento político.

La necesidad de abordar las problemáticas que aquejan a las sociedades latinoamericanas, implica la creación de un pensamiento propio que nos permita reflexionar sobre estas cuestiones, al cual sólo puede llegarse por medio del análisis de conceptos, percepciones y concepciones, generados a partir de debates constantes y estudios que conduzcan a la concreción de políticas en materia de defensa y seguridad ciudadana enfocadas a problemas particulares que contemplen las condiciones y el contexto en el cual deben ser enmarcados.

Es necesario, por lo tanto, abordar la cuestión en profundidad dentro del marco conceptual y teórico que estas dos áreas necesitan para ser comprendidas de manera acabada a efectos de un efectivo abordaje a la hora del diseño, crítica, implementación y evaluación.


7.- OBJETIVO GENERAL

El objetivo de la materia es ofrecer un conjunto de enfoques y herramientas analíticas para la comprensión y reflexión sobre la cuestión criminal, tanto a nivel nacional como trasnacional, y de la política de defensa, por un lado, y elementos para el diseño, la implementación y la evaluación de políticas públicas en esos campos.


El programa presenta los principales paradigmas sobre estos temas desde la perspectiva de la ciencia política, en general, y de las relaciones internacionales y las políticas públicas, en particular. Por un lado, se analiza la relación, “el círculo vicioso”, entre la cuestión criminal y las mal denominadas “Nuevas Amenazas”. Por el otro, se incorporan elementos de política de defensa para atender la problemática de las amenazas a la seguridad de los Estados, tanto en el ambiente convencional como los no convencionales, rechazando por un lado la “militarización” de la seguridad pública y por el otro, el “policiamiento” de las Fuerzas Armadas. En este último punto se prestará especial atención a la integración regional en materia de defensa como así la incorporación de los debates sobre los recursos estratégicos y del construto sistémico Malvinas, Atlántico Sur y Antártida.

8.- OBJETIVOS ESPECÍFICOS
Teniendo en cuenta que la Carrera de Ciencia Política pretende desarrollar, entre otras aptitudes, capacidades para que el alumno logre identificar y problematizar fenómenos sociales a los efectos de poder, luego de analizarlos, labrar un diagnóstico que le permita planificar y confeccionar una política pública, resulta necesario que sean abordados académicamente tanto la seguridad ciudadana como la defensa nacional ya que los mismos configuran aspectos de incumbencia para el Estado y por ende demandan de su atención e intervención.
En ese sentido, dichos fenómenos representan un objeto de estudio para la Ciencia Política y ameritan ser comprendidos por los alumnos por medio de la transmisión de contenidos y herramientas correspondientes.
Por tal motivo, el programa ofrece elementos “básicos” para que los cursantes desarrollen, principalmente, la capacidad de analizar la problemática de la seguridad y la defensa desde la perspectiva de las políticas públicas, siguiendo todo el ciclo de las mismas, desde la identificación del problema hasta la evaluación de la política implementada.

9.- CONTENIDOS Y BIBLIOGRAFÍA TENTATIVA
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