Del padre dehon a sus misioneros



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LAS TRES CARTAS CIRCULARES

DEL PADRE DEHON

A SUS MISIONEROS


Presentación
Este pequeño estudio presenta las tres cartas circulares escritas por el P. Dehon, respectivamente a sus misioneros de Suecia, Brasil y Canadá.
Cada carta va precedida por una pequeña historia de cada misión para poder captar mejor su contenido.
Las cartas circulares mismas del P. Dehon tienen todas primeramente la historia de la evangelización del país respectivo y después dan algunos consejos para los misioneros, consejos muy válidos todavía para nosotros.
Para escribir estas cartas el P. Dehon tuvo entonces que estudiar la historia de la evangelización de cada país, lo que ya es un indicio de su gran interés por las misiones y de la necesidad de enculturación en los países donde la Providencia nos ha llamado a trabajar.

* * * * * *


Introducción
El Padre Dehon en diversos tiempos, pero muy cercanos entre sí, escribió tres cartas circulares a sus misioneros en Suecia, Brasil y Canadá. Las conservamos en nuestros archivos en Roma, no en hojas separadas como se podía suponer, sino en dos cuadernos, escritos con su propia mano (B.38/6, inventario 66801-66802). La primera fue escrita a sus misioneros en Suecia.
Sabemos que el Padre Dehon, a causa de la primera guerra mundial, quedó confinado tres años en San Quintín. El 12 de marzo de 1917 los soldados alemanes ordenaron la evacuación de esa ciudad. Después de un viaje bastante accidentado llegó finalmente, el 19 de abril de 1917 a Bruselas quebrantado y agotado.

Primeramente se puso al tanto de lo que había pasado en la Congregación durante su ausencia y después comenzó a conectarse con diversas personas. Parece que es ahora, en este tiempo también, que comienza a escribir sus cartas circulares a sus misioneros.


¿Cuándo fueron escritas estas cartas?
No conocemos la fecha exacta de cada carta, parece que fueran escritas entre los años 1918-1920 por las siguientes razones:
Escribe el Padre Dehon en su carta a los misioneros de Suecia, que sufre por verlos tan aislados y solos y los invita a formar comunidades. Esto supone entonces que nuestros misioneros, que habían ido a Suecia en 1911, ya estaban en varios lugares.

El mismo P. Dehon informa el 11 de febrero de 1918 a la Santa Sede que la Congregación atiende en este momento a tres lugares: Gefle, Göteborg y Malmö. Además sucedimos a los Padres Jesuitas en Estocolmo (Archivos de la Congregación de Propaganda Fide: Cartas escritas por el Siervo de Dios, el Padre León Dehon a esta Congregación, y traducidas al inglés desde los originales por el Padre J. Dalbec scj, 1969).

Estocolmo está ubicado en el sur-oeste al lado del Mar Báltico. Malmö se encuentra en el extremo sur del país. Goteborg está en el sur-este al lado del Kattegat y Gefle (Gäfle) al norte de Estocolmo al lado del Golfo de Botnia. Hay grandes distancias entre las diferentes comunidades.

Así entendemos que los vio muy solos y aislados.


Por otro lado dice en su carta a los misioneros en Brasil, “que en este momento aquí “ejercemos el ministerio parroquial en cuatro diócesis”; ciertamente abarca todo Brasil, Norte y Sur. Es precisamente a fines de 1919, cuando nuestros misioneros están presentes en cuatro diócesis ( dos en el norte y dos en el Sur).

Invita también a los misioneros que se preparan a partir para Brasil, a salir con el deseo de vivir como santos. Esto supone que las dificultades de viajar a causa de la guerra mundial ya habían desaparecido (E. Mallmann, Circular SCJ, 1991, p.196).


Espera también que nuestros misioneros luego puedan entrar de nuevo en Finlandia, lo que sucedió en 1921.
Extraña mucho que en todos nuestros archivos en Roma no tenemos ninguna reacción, de ningún misionero, a estas cartas del Padre Dehon, lo que habría facilitado datarlas. Las conocemos también solamente escritas en un cuaderno, no como hojas aparte listas para ser enviadas. Esto nos hace suponer que a lo mejor no fueron nunca enviadas. Y ¿porqué? No lo sabemos. A lo mejor había pensado el Padre Dehon escribir una carta circular también a nuestros misioneros del Congo y no alcanzó a terminar su proyecto. Por otro lado, nuestras misiones en el Camerún, a cargo de nuestros misioneros alemanes, habían sido dejadas a causa de la guerra mundial de 1914-1918.


1.- carta del padre dehon a sus misioneros en suecia
1.1. Pequeña historia de nuestra misión en Suecia
Cuando nuestros padres en la Semana Santa de 1911 fueron expulsados de Finlandia, algunos de ellos se refugiaron en Suecia, esperando el desarrollo de los acontecimientos. Tenían la esperanza de poder regresar, pero esta esperanza fue en vano.
En Suecia se encontraron con Mons. Alberto Bitter, Vicario Apostólico desde la fundación del Vicariato por Roma, en 1886.

La misión en Suecia estaba mayormente atendida por los Padres Jesuitas, que poco a poco querían retirarse.

Mons. Bitter vio en nuestros padres una posible solución para el problema que se imponía. Mandó por ello el 19 de junio de 1911 una carta al Padre van Halbeek, primer Superior Provincial de la Provincia holandesa, recién fundada el 8 de abril.

El 24 de junio el Padre van Halbeek mandó una traducción francesa del texto alemán de Mons. Bitter al Padre Dehon, escribiéndole también, que personalmente estaba de acuerdo con la petición de Mons. Bitter de mandarle lo más pronto posible algunos misioneros.


Nuestro Fundador vio en esta solicitud la Providencia, que abría nuevos horizontes para nuestros padres expulsados de Finlandia y la consideró al mismo tiempo un regalo para la fiesta del Sagrado Corazón, que se celebraba en estos días.

El 9 de julio consulta Propaganda Fide (Protocollo della Procura Generale SCJ, n° 1, pág. 38). La respuesta llegó el 31 del mismo mes: no solamente aprobó la solicitud, sino alabó también la iniciativa de la Congregación (Protocollo n° 1351/911, firmado por el Cardenal Gotti, Prefecto).


Alrededor del 15 de septiembre partieron los padres Buckx y Meijerink para Suecia, quienes se instalaron momentáneamente en la casa de los Padres Jesuitas en Estocolmo, para aprender el idioma y acostumbrarse a la pastoral del país.

El 24 de agosto de 1912 el Padre Buckx fue instalado como párroco en Gefle, ciudad ubicada al norte de Estocolmo y el Padre Meijerink, un poco más tarde, fue a ayudar al anciano párroco en Malmö, al extremo sur del país.

En septiembre de este mismo año partieron a Suecia los Padres J. van Gijsel y J. van Hommerich junto con los Hermanos Tarcisio Oud y Lorenzo Vink. Los dos padres fueron a vivir en la casa de los Padres Jesuitas en Estocolmo.

En 1913 fueron entregadas a la Congregación las parroquias de Malmö y Göteborg. En este mismo año llegaron el Padre Teodoro van Heugten, ex misionero del Brasil del Norte y el Hermano José Krens.


Pero mientras tanto había surgido un gran problema: los Padres Jesuitas en Estocolmo, que habían manifestado su deseo de dejar Suecia, aconsejados por la gente de la clase alta, ahora no querían irse. Especialmente los padres ancianos pusieron gran resistencia. Fue por eso que en 1913 el Padre van Hommerich ya había regresado a Holanda. Esto dificultó la entrega de esta parroquia a la Congregación que había sido fijada para fines de julio de 1916.

Otro problema era, que en vista de la entrega de la parroquia de Estocolmo, habían llegado, al principio de agosto de 1916, dos padres más y un hermano. Otro grupo que estaba haciendo ya sus maletas, fue avisado de no partir.

El Padre Buckx, superior de nuestra misión, fue a Holanda para explicar la situación al Superior Provincial, esperando el desarrollo de los acontecimientos. Siempre fue muy crítico sobre nuestra presencia en Suecia. Y no volvió más. Ya el 29 de enero de 1913 escribió al P. Dehon que según su opinión la Congregación aceptó esta Misión demasiado rápido, sin informarse bien: Nosotros aceptamos lo que nadie quería. Así son las cosas. Los PP. Dominicos, los PP. Redentoristas habían rechazado la Misión antes que nosotros. Aceptamos la Misión con promesas pocas serias (AD. B. 101/3, inventario 1146.21).
A fines de 1918 había en Suecia 6 sacerdotes y un hermano scj. Bastaba para atender las obras, pues las comunidades parroquiales eran muy pequeñas- la de Gefle por ejemplo tenía solamente 55 católicos y 6 religiosas- y las conversiones muy pocas. Pero no bastaba para hacer verdaderas comunidades religiosas. Según los criterios del P. Dehon cada comunidad debería tener por lo menos tres miembros. También, como ya vimos, las comunidades estaban muy dispersas, especialmente la de Gefle, quedaba muy lejos de las de Göteborg y Malmö. Por eso la tristeza del Padre Dehon de ver a nuestros religiosos tan solos y tan aislados.
El problema con los Padres Jesuitas en Estocolmo fue resuelto en 1920, cuando ambas partes decidieron que nosotros atenderíamos el sur del país: Göteborg, Malmö, etc., y los Padres Jesuitas el norte: Gefle, Estocolmo, etc. Lo que fue aprobado por la Propaganda Fide el 27 de febrero de 1920 (Protocollo n° 458/ 1920).
Pero esta división por varias razones no resolvió el problema de la formación de verdaderas comunidades religiosas. Por eso la Congregación dejó la parroquia de Göteborg en diciembre de 1936, lo que significó el principio del abandono total de nuestra misión en Suecia. En 1939 los dos últimos padres se incorporaron en la diócesis ( E. Driedonkx scj, La Misión de los Sacerdotes del Sagrado Corazón en Suecia, 1911-1939, manuscrito, páginas 74).

1.2. Texto de la carta circular del Padre Dehon a sus misioneros en Suecia
A mis misioneros

Quiero ofrecer un aliento muy especial a mis misioneros queridos. Ellos van lejos a trabajar por el Reino del Sagrado Corazón, a costa de grandes sacrificios y de grandes fatigas. Su vida es una vida de reparación y de inmolación, como lo pide nuestra vocación.

Que ellos sean generosos hasta el fin. Que su deseo sea morir en misión para que su sacrificio sea completo y sin reservas.

Que en todo tengan una intención pura y altas miras sobrenaturales.

San Ignacio decía a quienes partían hacia las playas extranjeras: “Recuerda, hermano, que es el Señor quien lo envía hacia las playas extranjeras, para ser su hombre de negocios, su proveedor, como se diría vulgarmente.

Por nuestra parte, nosotros debemos ser todo fuego para dar a conocer y amar al Buen Maestro y el amor sorprendente que su divino Corazón nos ha testimoniado en todos sus misterios y que nos manifiesta todos los días en la Eucaristía.


Para Suecia

La Iglesia de Suecia fue cortada estando en flor. Pronosticaba y prometía mucho.

Ebbon, el Obispo de Reims, en el año 823 inauguró la evangelización de Escandinava con el apoyo de Ludovico Pío, enseñando a algunos daneses.

En 826, Heraldo, rey de Dinamarca, fue bautizado en Maguncia en la corte de Ludovico Pío. Llevó consigo en el norte a San Anscario y a celosos misioneros ingleses y franceses.

En 830, San Anscario fue de Dinamarca a Upsala. Recibió del rey Bzoern, aliado a la monarquía francesa, una benévola hospitalidad. Dejó allí a unos misioneros. Regresado a Suecia en 852, trazó lazos de amistad con el rey Olaf.

En 1024, otro rey Olaf se hizo bautizar. Sus sucesores fueron católicos.

En 1155, el rey Eric, el Santo, trabajó en la evangelización de Finlandia. Enrique, el Obispo de Upsala, murió allí como mártir en 1158. En 1335, otro Obispo de Upsala, de nombre Hammig, comenzó la conversión de los Lapones en Tornea.

En el siglo 14, Santa Brígida, princesa de Nericia, una de las almas más privilegiadas de la Iglesia por sus asombrosas revelaciones, fundó el monasterio de la Congregación de Vadstena, y fue a morir en Roma. Suecia se cubría de iglesias y de conventos. La bonita catedral de Upsala y la Universidad datan del siglo 15.

¿Porqué Gustavo Vasa se dejó vencer por los príncipes alemanes en el siglo 16 por la ambición y la codicia? Quería dominar la Iglesia y organizarla a su manera. Se atribuyó los bienes de la Iglesia y de los monasterios. He aquí los presuntos reformadores, comienzan por violar todas las leyes divinas y humanas.

El pueblo no quería sufrir esta violencia. Estaba encariñado con sus ritos, sus creencias y sus costumbres religiosas. El rey transigió. Conservó una cierta jerarquía episcopal, independiente de Roma, con la Misa y ciertas ceremonias católicas. ¡Esto no es muy serio! ¿Ha Cristo querido esperar el siglo 16 para confiar la organización de su Iglesia a hombres sin virtudes y sin moral como Lutero, Calvino, Enrique VIII y Gustavo Vasa? La han ridiculizado por la variedad de sus sistemas. ¿Dónde está la unidad que Cristo pedía con un solo rebaño y un solo pastor? ¡ Oh, estos reformadores!


Lutero pisotea los votos que libremente emitió para casarse con Catalina de Bora. Reconoció al fin de su vida que varias veces cedió a las tentaciones de la voluptuosidad, de la cólera y del rencor.

Zwingli, párroco de Zurcí, no podía mantener el celibato, lo suprime.

Felipe de Hesse, necesitaba a una segunda mujer, hace autorizar la bigamia por los reformadores.

Calvino es violento, perseguidor, e inmoral.

Alberto de Brandesburgo, gran Maestro del Orden teutónico, se crea una propiedad hereditaria con los bienes del Orden. Esto es lo que él llama reformar la Iglesia.

Varios príncipes alemanes imitan estos procedimientos de confiscación y de robo.

El rey Cristián de Dinamarca imita a Gustavo Vasa.

Los campesinos también quieren tener su parte del saqueo. En 1525, en una revuelta popular, desvalijan las abadías.

Todos estos reformadores están lejos de los principios del Evangelio que enseña la justicia, el respeto de los bienes ajenos, el desapego, los consejos de obediencia, de pobreza y de castidad.

En 1529, Carlos V quiere llevarlos a esperar las decisiones de un concilio, protestan contra la Dieta o el Congreso de Espira que quería dar este retraso a sus codicias. De allí su nombre de Protestantes, un nombre poco glorioso.

Enrique VIII, por su parte merecía ser comparado con el muy famoso Barba-azul.

Durante este tiempo la Iglesia veía brillar en su seno las virtudes heroicas de un San Ignacio de Loyola, de un San Francisco Javier, de una Santa Teresa, de un Santo Felipe de Neri, de un Santo Vicente de Paúl, de un Santo Ligorio.

En Suecia, después de Gustavo Vasa, su hijo Juan II se acercó al catolicismo; pero Carlos IX proscribió de nuevo a los católicos y la herejía se implantó de nuevo.
Queridos misioneros, ustedes pueden recordar todo esto a las almas rectas que buscan la verdad, pero en el púlpito las controversias deben ser una excepción. Van a ganar más a las almas exponiéndoles la belleza de la Iglesia, su conformidad al plano divino, su acción incesante para la civilización, para la paz, para la prosperidad de los pueblos.
Fuimos llamados a Suecia por la benevolencia de Mons. Vicario Apostólico, después de que los Rusos habían obstaculizado nuestro ministerio en Finlandia. La tarea es dura.

Trabajemos bien, con prudencia, con humildad, con perseverancia.

El trabajo será largo. Es más difícil hacer regresar a los herejes que convertir a paganos. No cuenten con éxitos rápidos. Siembren laboriosamente, sus sucesores cosecharán.

Es por medio de la santidad, la oración y las obras que tendremos influencia sobre las almas.

Sufro verlos allá tan aislados, me gustaría que fueran al menos tres en cada parroquia. Nuestras Constituciones lo piden. La vida comunitaria es nuestra fuerza y nuestra salvaguardia. Tengan presente siempre esto. Traten de agruparse, apenas sea realizable.
Edifiquen al pueblo. Sean siempre serios, modestos, como conviene a hombres de Dios, que sus conversaciones sean sobrenaturales y siempre impregnados del espíritu de fe.

Su actitud solamente edificará, si son realmente hombres de una vida interior, hombres de oración.

Aislados o agrupados, sean siempre fieles a todas nuestras reglas y a todas nuestras costumbres: levantarse temprano, meditación, lectura espiritual, visita al Santísimo Sacramento, nada debe ser descuidado.

Nuestra Congregación tiene su propio carácter y su propio fin. La adoración reparadora al Sagrado Corazón es nuestra característica. Es necesario que se vea a todos ustedes hacer su media hora de adoración frente al altar. Si son varios, abran el tabernáculo, encienden algunas velas y terminen con la bendición. Los fieles más piadosos no tardarán a acompañarlos.

Que sus iglesias esténn bien mantenidas, siempre limpias y adornadas. Es un signo de fe: caenaculum grande, stratum (cenáculo espacioso y alfombrado).

Nuestra liturgia tiene un sentido sobrenatural. Tiene su encanto, que llegan a comprender las almas rectas y sinceras. Atraigan a nuestros hermanos separados por oficios piadosos y de una belleza seria y simbólica. No acudan a la música mundana y a cantos llenos de vanidad y de sensualidad.


Lutero prometió la salvación por medio de la fe sin obras. Nosotros, por nuestra parte, sabemos que las obras son la florescencia natural de la caridad cristiana. Nuestro Señor juzgará a los hombres según sus obras. Dirá a los elegidos: Ustedes me han alimentado, vestido, visitado, consolado, vengan a recibir su recompensa.

En Noruega y en Dinamarca las obras de nuestras religiosas: escuelas, hospicios, orfanatos y visitas a los enfermos, impresionan mucho a los herejes. Preparen obras. Agarren la ocasión de fundarlas. Van a asegurar con ellas el futuro de la misión.

Sean prudentes en sus relaciones. Hasta con las familias católicas. Las visitas deben tener excepcionalmente un fin recreativo. Deben ser más bien un medio de apostolado. Vayan a ver a los enfermos, a los lisiados. Visiten a las familias que no asisten a la Misa, a los niños que dejan de ir al catecismo.

El buen pastor se interesa por todas sus ovejas. El mercenario busca su propio interés y placer.

Somos religiosos, no nos pueden , como a ciertos seculares, gustar las invitaciones, las fiestas de noche, las reuniones mundanas. Esto no es lo que edifica a las almas.

Todos nuestros retiros son obligatorios, el retiro mensual y el retiro anual. Es un deber y es una gracia. Nuestro Señor solamente está obligado a darnos las gracias necesarias, si tomamos los medios prescritos por la Regla.

Teman la tibieza más que las enfermedades del cuerpo. Ningún pretexto puede dispensar de la oración cotidiana, de la lectura espiritual, de la adoración, de la confesión regular.

Cuando van a misionar lleven libros de meditación y de lectura espiritual, si no estén seguros de poderlos encontrar allí.

Es necesario que con el tiempo tengan una casa central, que es tan importante para poder practicar bien todas la observancia de la vida religiosa y para que los aislados puedan hacer allí sus ejercicios espirituales.

Son los antiguos misioneros de Suecia los que han llevado la fe a Finlandia, recen para que se les reabran así también a ustedes más tarde los caminos hacia allá.

No estén nunca ociosos; después de sus ejercicios espirituales y los deberes de su santo ministerio, si les queda tiempo todavía, dedíquenlo al estudio de los idiomas. Nuestro Señor dio gratuitamente a sus apóstoles el don de las lenguas, no hace más este milagro ahora, pero ayuda todavía a sus misioneros que necesitan los idiomas para propagar el Evangelio.
Les dejo como un recuerdo paternal estos consejos y estos estímulos. Se me acerca el fin de mi vida, pido a Nuestro Señor bendecir muy especialmente a mis misioneros, que son un grupo de honor de la familia del Sagrado Corazón.


2.- Carta circular del padre Dehon a sus misioneros de Brasil
2.1. Pequeña historia de nuestra presencia en Brasil
A) Nuestra presencia en Brasil del Norte

Los comienzos de nuestra obra en Brasil del Norte se deben a una llamada del industrial brasileño Dr. Alberto de Menezes, que estaba construyendo una gran fábrica textil en Camaragibe y que quería confiar el cuidado pastoral de sus obreros a los Sacerdotes del Sagrado Corazón. El Padre Dehon nombró para esta misión al Padre Sebastián Miquet, ex misionero de Ecuador. Llegó a Brasil el 3 de febrero de 1893.

En agosto de 1895 el Padre Dehon le envió a un ayudante, el Padre Maximino Cottard. Fue él quien fundó las asociaciones religiosas y las organizaciones obreras en Camaragibe y que quiso hacer de la gran fábrica del Dr. Carlos Alberto otro Val-des-Bois.

Pero pronto comenzaron las divergencias entre el Padre Miquet y el Dr. Carlos Alberto, por lo que el primero regresó definitivamente a Europa.

El 3 de septiembre de 1896 llegó el Padre Liduino Richters, holandés, para reemplazar al Padre Miquet. Comenzó a trabajar parcialmente en Goyana, donde el Dr. Carlos de Menezes, junto con otros dueños, tenía una fábrica azucarera.

En mayo de 1899 llegó a Camaragibe el primer hermano cooperador, José de Brogly, que luego se enfermó y en 1900 volvió a Europa.

En 1900 el Padre Cottard junto con el Dr. Carlos de Menezes fundaron la Federación de Obreros Católicos de Pernambuco.

El 17 de diciembre de 1901 llegaron los Padres Ángel Déal, ex misionero de Ecuador y Teodoro van Heugten. Como la situación económica no les permitía quedarse todos juntos en Camaragibe, el Arzobispo de Olinda y Recife ofreció a los padres la parroquia de Várzea.

Allí había la posibilidad de establecer una comunidad.

El 13 de diciembre de 1902 llegaron los Padres Pedro Graaff y Estanislao Schimanski. Así al cabo de 9 años eran 6 los padres que trabajaban en Brasil del Norte.


En 1903 se formó una comunidad en Goyana con algunos padres nuevos que habían llegado y el Padre M. Cottard comenzó a trabajar en Pozo de Panella, un antiguo lugar de romerías de la Virgen de los Enfermos en el suburbio de Recife.

En este mismo año también Don Luis de Brito, Arzobispo de Olinda y Recife, viajó a Europa e insistió en que la Congregación tomase la dirección del Colegio diocesano de Olinda, proyecto que los mismos padres en Brasil, que estaban al tanto de esto, de antemano habían desaconsejado al Padre Dehon. A pesar de esto, nuestro Fundador lo aceptó, vio en la aceptación una buena oportunidad de formar una buena comunidad religiosa. Llegaron once nuevos misioneros durante los años 1903-1904 para trabajar en el Colegio diocesano. Sin embargo este proyecto fracasó y varios volvieron a Europa.

Ahora el Arzobispo de Olinda y Recife ofreció en 1904 la parroquia de San Lorenzo, cerca de Camaragibe, la que fue aceptada.

Al fin del año 1904 permanecían 14 cohermanos en el Brasil del Norte. Dos habían fallecido en Goyana, sector donde reinaba mucho el cólera.

En 1906 se comenzó a trabajar en la parroquia de Sâo José da Lage en la diócesis de Alagôas y Maceió.

En 1906 el Padre Dehon visitó a nuestros misioneros de Brasil del Norte. Llegó a Recife el 13 de septiembre. Su visita fue un gran estímulo para nuestros religiosos y tuvo como consecuencia algunos cambios del personal.


En 1907 se tomó otra parroquia en la diócesis de Alagôas y Maceio, la parroquia de Porto Calvo. Como en este año falleció la tercera persona en Goyana a causa del cólera, se decidió suprimir esta obra.
El 6 de mayo de 1908 los PP. Graaff y Wedemeyer se embarcaron para participar en el séptimo Capítulo de la Congregación que se iba a realizar en Lovaina. Este Capítulo hizo algunos reglamentos para nuestros misioneros en el Brasil, especialmente sobre la vida comunitaria y la vida espiritual.
En 1911 fue erigida la Provincia de Holanda y las misiones de Brasil del Norte comenzaron a depender de esta Provincia.
En 1913 fue aceptado el trabajo pastoral en Colonia Leopoldina.

En 1914 estalló la guerra mundial, lo que dificultó los contactos con Europa. A pesar de esto uno de los padres pudo volver desde Europa en 1916, trayendo a dos nuevos misioneros.

El 7 de noviembre de 1917 Brasil declaró la guerra a Alemania, lo que trajo algunas dificultades para los padres alemanes que trabajaban en Brasil del Norte.
Fuentes:

J. Polman scj, Misión de Esperanza, 1986.

Studia Dehoniana 34, La Misión SCJ en el Brasil del Norte, 1992.

Studia Dehoniana 35, Estudios, 1993, pp. 37-47.


B) Nuestra presencia en Brasil del Sur

La Provincia del Brasil del Sur tiene su origen en el deseo del Padre J. Thoss, Superior de los padres alemanes en Sittard, de enviar misioneros a las familias alemanas emigradas a Brasil del Sur.

Así a mediados de junio de 1903 llegaron los primeros dehonianos a Desterro: los Padres G. Lux, ex misionero de Ecuador y J. Foxius. Mons. Topp, párroco de Florianópolis y visitador diocesano les confió como primer campo de trabajo el servicio pastoral de la iglesia de la Orden Tercera Franciscana, que estaba en completo abandono.
El 20 de enero de 1904 llegaron los PP. J. Stolte y H. Meller y el Hermano José Kueppers. Comienzan a ayudar en las 6 parroquias de la ciudad y en el colegio al lado de la iglesia de la Orden Tercera, hasta que en 1905 los PP. Jesuitas se encargan de la escuela.

El 4 de octubre el Obispo de Curitiba, Mons. Eduardo Leopoldo Duarte e Silva, que nos había invitado a Brasil del Sur, asigna a la Congregación las parroquias de Brusque y de Sâo Bento do Sul.

A fines de 1904 llegaron los PP. H. Lindjens, F. Schueler y A. Wallmeier.
Con ocasión de la visita pastoral de 1905 el Obispo de Curitiba desmembra de la parroquia de Brusque el Santuario de Azambuja y lo entrega al P. Lux, que durante 15 años se dedicará completamente al servicio y al desarrollo del Santuario y del hospicio.

En este mismo año nuestros religiosos se hacen cargo de las parroquias de Itajaí y de Parati. La última estaba ya 20 años sin sacerdote y aquí no había colonos alemanes.

Llegan 3 misioneros más, uno de ellos con la misión de comenzar un Seminario menor, pero los tiempos no eran maduros todavía y así regresó de nuevo a Alemania.
El acontecimiento más importante de 1906 fue la visita del Padre Dehon, desde el mes de septiembre al mes de noviembre. Antes de regresar reunió a todos sus religiosos en Brusque, que desde 1905 se había convertido en la casa madre de la misión.
El 19 de marzo de 1908, el Papa Pío X creó la diócesis de Santa Catalina, que abarcaba todo el Estado del mismo nombre. Fue desmembrada de la antigua diócesis de Curitiba.
Llegaron siempre más nuevos refuerzos desde Alemania y a causa de este aumento de personal se podía aceptar en 1912 la parroquia de Jaragua do Sul, las parroquias de Tubarâo y Porto Franco.
En 1914 a causa de la guerra mundial, varios de nuestros religiosos que estaban en Alemania no podían regresar a Brasil, entre ellos también el P. Storms, Superior regional desde el año anterior, que había participado al Capítulo Provincial. Otros fueron expulsados.

En 1917 se asume la parroquia de Joinville.


En 1913 el Obispo de Taubaté había solicitado al Padre Dehon que nuestros padres se encargaran de su Seminario diocesano. A causa de la guerra mundial los padres pudieron llegar recién el 20 de diciembre de 1919 para comenzar esta nueva obra.

Con esto estaban ahora trabajando en dos diócesis: la de Santa Catalina y la de Taubaté.



Fuentes:

Historia Congregationis SCJ, 1878-1978, III, pp. 320-321, Centro Studi Roma 1979.

P. José Schmitt, scj, Dehonianos o Sul do Brasil, 2003. Edición especial para conmemorar los 100 años de la misión de los Padres Dehonianos en el Brasil del Sur.

Studia Dehoniana 35, Estudios, pp. 75-78.

2.2. Texto de la Carta Circular del Padre Dehon a sus misioneros en Brasil
Tiene la misma introducción que la Carta Circular a los misioneros en Suecia y después dice:

Para el Brasil.

También en Brasil hemos entregado algunas víctimas por el reino del Sagrado Corazón. Hemos perdido a algunos sacerdotes piadosos y celosos, que ruegan por la misión.

Yo considero esta misión como muy importante. Brasil crece rápidamente. Legará a 40 ó a 50 millones de habitantes. Pesará en el mundo. La franc-masonería y el protestantismo lo han comprendido y llevan allá sus esfuerzos. El clero no es bastante numeroso, las vocaciones son escasas. Este pueblo podría girar como Portugal y caer en manos de agentes del anticristo.
Los misioneros europeos pueden salvar la fe en Brasil; pero si los religiosos fueran excluidos de Brasil, como en Portugal y en Francia, la Iglesia de Brasil correría los más grandes peligros.
¡Los comienzos de la Iglesia de Brasil han sido hermosos! Santos era los Jesuitas que llegaron allá con el primer fervor de su Orden. Vivían en la pobreza y el sacrificio, iban sembrando milagros tras de sí.
El pueblo dedica un culto privado, pero ardiente, a los PP. Antonio Vieyra, José Anchieta y Nobreya. Este culto de reconocimiento y de admiración es precioso. Nuestros padres deben mantenerlo editando y propagando las biografías de estos santos y breves noticias con estampas.
Las reducciones o colonias de indios organizadas por los misioneros eran ejemplo maravilloso de vida social cristiana, recordando a las comunidades de los primeros cristianos en Palestina.

Socialistas, estudien la historia de estas colonias y verán que para formar comunidades según su ideal sería necesario primero hacer reinar entre los hombres la humildad, el desapego, el sacrificio, la caridad, el afecto fraternal. Esto no puede lograrse más que entre los primeros cristianos, totalmente impregnados de la influencia del Calvario, entre los indios de Brasil y de Paraguay, a los que el bautismo había hecho sencillos como niños y más todavía en las comunidades religiosas. Vamos, señores socialistas, ustedes aman el comunismo y la igualdad, háganse trapenses o resuciten las reducciones de Paraguay bajo la dirección de los Jesuitas.


La influencia portuguesa que había sido tan favorable para Brasil por la acción de los Jesuitas se ha convertido en perniciosa por la tiranía del Marqués de Pombal que se había entusiasmado locamente de las utopías de la Filosofía del siglo XVIII. Le faltaba poco para comerse un Jesuita todos los días. Él fue el malvado talento de su país y tuvo en Europa una perniciosa influencia.
Brasil tiene en estos momentos buenos elementos para surgir. Su clero se organiza y los religiosos europeos les aportan una considerable ayuda.
Nosotros hemos sido llamados allí por la hermosa familia de Menezes, que imita en Pernambuco las obras cristianas de León Harmel en Val-des-Bois. Ejercemos ahora el ministerio parroquial en cuatro diócesis.
La fe del pueblo es tradicional, poco instruida y mezclada de supersticiones. El pueblo es inculto y expuesto al peligro de la mala prensa, pero es necesario prever este peligro. Sería necesario en Brasil un clero numeroso y un trabajo intenso. La tarea tiene tres enemigos: el protestantismo, la franc-masonería y el positivismo.

El protestantismo tiene poco ascendiente sobre las poblaciones autóctonas, que están muy ligadas a las manifestaciones y al esplendor del culto católico. Algunos autóctonos pobres se dejan ganar por el dinero. Los misioneros celosos y piadosos pronto esterilizarán este cáncer.

La vieja masonería de Brasil era casi inocente, no chocaba con el catolicismo y vivía en una cierta armonía con él. Pero la llegada de inmigrantes europeos ha cambiado esto. Entran en las logias brasileñas e introducen el veneno de la masonería europea, el menosprecio y el odio a la Iglesia, el espíritu de persecución y la preferencia otorgada a todo lo que es anticatólico. Es la armada del anticristo que se prepara.
Nuestros misioneros deben ser muy prudentes frente a estas sociedades. Una página del catecismo debe enseñar que están condenados por la Iglesia debido a su organización secreta y las tendencias que manifiestan en Europa, sobre todo, pero también insensiblemente en América. Los periódicos que se inspiran en su espíritu antirreligioso deben condenarse como peligrosos para la salvación de las almas y para el bien de la sociedad.
Nuestros Padres dirán a sus fieles que el protestantismo es una nave sin brújula. Los protestantes forman un millar de sectas. No tienen jefe, guía ni símbolo.

No son una Iglesia, sino todo lo contrario. Nuestro Señor organizó una Iglesia con un jefe supremo, sucesor de Pedro, y un episcopado que sucede a los apóstoles. Quiere que haya un solo rebaño bajo un solo Pastor y que los obispos gobiernen la Iglesia en unión con el jefe supremo que es el lazo de unidad.

Lutero y sus semejantes no han reformado nada, han deformado el culto, el dogma y la moral.
Cosa asombrosa que el positivismo, enseñado por Augusto Comte ha hecho prosélitos en Brasil. Los positivistas tienen algunas capillas. En el fondo, Comte es ateo. Ha heredado las peores filosofías del Siglo XVIII. Está debajo de Voltaire, Rousseau, Robespierre, que fueron deístas. Voltaire tenía al menos la sabiduría de reconocer al Creador en sus obras: El universo me impresiona y no puedo pensar que este reloj existe y no haya un relojero.

Expresaba también la prueba sorprendente de la existencia de Dios que se deduce de la maravillosa organización del mundo.

Sin embargo, Comte, al apercibirse de que el hombre es un ser naturalmente religioso, quiso presentarnos un culto nuevo, completamente organizado. Es el culto de la Humanidad, con ritos e iniciaciones que recuerdan nuestros sacramentos.

Esto es una verdadera payasada. Nadie lo ha tomado en serio en Europa. Espero por el bien de Brasil que se liberará pronto de esta excrecencia.


¿Qué es el culto de la Humanidad? El hombre ama a su raza, a su familia humana. ¿La humanidad caída no es un montón de miserias y de vergüenzas? No hay de qué: no conozco más que una humanidad que es adorable, la de Nuestro Señor Jesucristo, Dios y hombre.

Si Comte entiende por positivismo el estudio del pasado y la adopción de todo lo que ha hecho progresar lo Verdadero, lo Bello y lo Bueno, todos somos positivistas, pero creemos que la ayuda de la Iglesia que tiene luces divinas nos es muy necesaria para protegernos del error en este estudio del pasado.


Ante todo, queridos misioneros, recuerden que la primera condición para el éxito en las misiones es la santidad. Los primeros apóstoles de Brasil eran santos y ellos implantaron allí esta fe de la que ustedes encuentran restos tan vivos.

Vayan allá con el ardiente deseo de vivir como santos. Prepárense a la partida con un retiro.

Lleven con la Regla y el Directorio libros de lectura espiritual, bien elegidos y adaptados a su vocación de misioneros del Sagrado Corazón.

Defiéndanse contra la tentación de dispersar demasiado sus fuerzas. Debemos ejercer el apostolado manteniendo la vida comunitaria. Nuestras Constituciones lo exigen. Formen comunidades. Tengan una casa central donde se puedan hacer retiros comunitarios. Hagan sus ejercicios espirituales de cada día en común. En cada comunidad es necesario tener un reglamento que haga alusión a los ejercicios.


Sed bien prudentes en sus relaciones. Acepten pocas invitaciones. Hagan solamente visitas que son útiles para su apostolado.

La adoración adoradora es para nosotros un ejercicio fundamental; es la práctica característica de nuestra Congregación. No debemos contentarnos con la adoración privada, es necesaria la adoración oficial con el tabernáculo abierto. Este acto de fe y de piedad les ganará a los pueblos. Es allí, donde frente al Sagrado Corazón, cumpliremos nuestros deberes de adoración, de amor, de reparación y de oración.


Para atender a las almas, organicen el apostolado mutual. Tengan cofradías del Sagrado Corazón con reuniones regulares y un fin apostólico. Estos grupos separados de hombres y de mujeres serán sus auxiliares. Los ayudarán a levantar las parroquias. Buscarán a los niños para bautizar y para instruir, los matrimonios a regularizar, los enfermos a visitar, los pecadores a convertir. Les darán catequistas voluntarios. Prepararán las fiestas populares, de que pueden aprovecharse para multiplicar las confesiones y las comuniones.

Son consejos muy breves y muy concisos; medítenlos ante el Sagrado Corazón y él pondrá su unción.

Yo le pido humildemente que fecunde su apostolado y les conceda sus mejores bendiciones.

3.- Carta circular del padre Dehon a sus misioneros en Canada
3.1. Pequeña historia de nuestra presencia en Canadá
Fue en 1909 que el Padre Dehon comenzó a hacer gestiones para una fundación en el Canadá francés. Fue llevado a esto, porque la Congregación en Francia pasaba por una situación muy difícil. En 1903 el Gobierno francés había disuelto la Congregación y varios de sus bienes fueren confiscados. Con esta fundación quería dar un nuevo impulso al grupo francés de su Instituto.

Pero, ¿por qué pensaba justamente fundar en el Canadá? Es que durante sus años de estudios en Roma había conocido a algunos seminaristas canadienses y americanos, entre los cuales estaba Luis Nazareo Bégin. En aquel momento era Arzobispo de Québec.

Así que el P. Dehon se dirigió a él.

Pero la archidiócesis de Québec ya estaba bastante organizada y tenía muchas congregaciones trabajando en ella, por lo que no fue aceptada la solicitud.

Sin embargo, Mons. Bégin quería de todas maneras cooperar con el Padre Dehon y así su Vicario General, Mons. Marois, le comunicó el 20 de noviembre de 1909, que había transmitido su petición al Arzobispo de San Bonifacio, Mons. Langevin. Tampoco esta solicitud pudo ser aceptada por haber recibido recientemente a los Padres de Issoudun y a los del Espíritu Santo.

Así Mons. Marois golpeó ahora las puertas de la diócesis de Saint Albert, donde Mons. Légal, otro conocido del Padre Dehon, era Obispo.


Éste escribe el 10 de diciembre al P. Dehon:

Deseo vivamente que sus misioneros nos puedan prestar ayuda en este nuevo país del Nor.-Oeste y particularmente en la diócesis de Saint-Albert.

Veo que tiene personas de diversas nacionalidades y que tiene una casa en Austria. Recibimos muchos emigrantes de Austria, de Galicia, de Polonia, Hungría, de Bohemia.

Considero un beneficio de la Providencia que Usted puede ayudarnos en la obra de la preservación de estos pueblos, que la propaganda protestante trata de quitarnos, rompiendo la unión entre los católicos.

Para decir la verdad, los lugares que le puedo ofrecer son todavía muy pobres. Será una verdadera vida misionera para sus padres y hermanos, si Usted tiene a ambos en su Instituto. Pero todos dicen y lo creo, que son también lugares de un gran porvenir; los días de prosperidad vendrán después de los días del sacrificio.

Fue el 4 de julio de 1910 que partieron los tres primeros misioneros: los PP. Gaborit, Steinmetz, ex misionero del Congo y Carpentier. Junto con ellos fue también el sacerdote diocesano, Alberto Soyer, que hasta 1918 prácticamente formaba parte del grupo scj.


El Padre Carpentier, en la revista Le Règne du Sacré Coeur en Belgique et au Congo de 1912, nos cuenta los pormenores del comienzo de esta fundación:

Llegamos al Canadá un día sábado, a Saint-Albert en un día de fiesta de la Virgen, y a Wainwright otra vez un sábado. Así la Virgen nos acompañó al inicio. Tuvimos mucho trabajo: amueblar la casa, visitar a los católicos del pueblo y del campo. El resultado no era brillante: encontramos solamente a 4 familias y 5 solteros católicos, en total 60 personas en un sector de 20 millas. Pero lo más importante era que la gente supiera que habían llegado 2 sacerdotes para fundar una parroquia en Wainwright.

Estos dos sacerdotes eran el Padre Gaborit y el Padre Carpentier. Los otros dos habían ido a reemplazar momentáneamente a un sacerdote.


Dos años antes de la llegada de nuestros padres Wainwright no existía todavía. El pueblo comenzó a formarse, cuando el Gobierno construyó el ferrocarril transcontinental desde Vancouver vía Edmonton hacia el Este. Esta obra fue la causa de una gran inmigración de colonos canadienses-franceses y europeos, que se establecieron al lado del ferrocarril. Wainwright tenía en este momento 1200 habitantes, y en marzo de 1912 ya contaba con 2000 personas. Por este rápido crecimiento de la población faltaban sacerdotes.
Muy poco tiempo después de la llegada de nuestros padres al Canadá, el Padre Dehon y su amigo Mons. Thiberghien partieron al Congreso Eucarístico que se iba a realizar en Montreal, Canadá, del 6 al 11 de septiembre de 1910.

Terminado el Congreso ambos fueron a visitar a nuestros padres, el 20 de septiembre el Padre Dehon escribió al Padre Falleur:



Henos aquí en Wainwright. Todo va bien. Mil doscientos habitantes y cincuenta católicos. Se construye todos los días. Los PP. Gaborit y Carpentier están aquí. Los otros dos reemplazan a un sacerdote. Se vive pobremente. Se construye una casa o residencia-capilla. Los trabajos están a cargo de un Comité de católicos. Mañana veré a los otros dos. Todos están aprendiendo el inglés. El Padre Gaborit visita todo el sector, busca a los católicos, prepara comités, hace proyectos para capillas y parroquias. En marzo el grupo se dividirá en dos. Necesitarán a dos hermanos. Ellos mismos cocinan: preparan la leche, los huevos, las verduras. Están contentos con cualquier cosa. Viven de las pequeñas colectas y donaciones dominicales...Voy esta tarde a Edmonton. Mañana encontraré mucha correspondencia en Saint-Albert.
El Padre Dehon estaba muy impresionado de la vida de pobreza que vivían los padres. También Mons. Thiberghien quien ofreció a los padres un nuevo altar o dos caballos, según preferencia. Los padres eligieron los caballos, porque los necesitaban más en este momento.
Poco tiempo después de la visita del Padre Dehon llegó de Francia el Hermano José Aubin. Con su llegada se hizo chica la casa. Esta era la razón porque los padres pensaban dividir el grupo antes de lo programado. Además las grandes distancias exigían grandes y continuos viajes a caballo. Así, el domingo antes de Navidad, el Padre Gaborit se cambió a Elm Park, un suburbio al norte de Edmonton y sector de industrias de madera.
Llegaron más misioneros y así se comenzó a atender Viking, Chauvin, Clyde, Beaumont y Tofield. El 6 de marzo de 1919 la Santa Sede dio permiso de abrir temporalmente un noviciado en Canadá. Fue nombrado maestro de novicios el Padre Gaborit.
Fuentes:

Historia Congregationis SCJ, 1878-1978, pp. 59-73.

NQT, XXVII/1910,22-35; NQT, Volumen 4, pp. 528-529.

Egidio Driedonkx scj, La Fundación SCJ en el Canadá, 1989, manuscrito, páginas 11.



3.2. Texto de la Carta Circular del P. Dehon a sus misioneros en el Canadá

La carta no tiene la introducción de las dos cartas anteriores. Comienza directamente.


Para el Canadá.

Canadá comenzó en momentos muy oportunos. Jacques Cartier y sus Malouins, que lo descubrieron, eran buenos católicos. La Sociedad Canadiense fundada por Luis XIII podía enviar allá solamente a familias católicas escogidas. Es un esqueje de la Francia antigua, que fue trasladado allá.

Los primeros misioneros que trabajaron en la conversión de los indios eran heroicos.

El Padre Juan de Brébeuf fue martirizado en 1694 por los Iroqueses con horrorosas torturas.

Cuando llegaron los ingleses la colonia católica tenía ya raíces demasiadas profundas para poder ser arrancada. Subsistirá para dar a la Iglesia una bella nación católica.

Gracias al heroísmo de los caballeros que la defendieron, la colonia obtuvo la libertad de su lengua y de su culto.

Samuel Champlain, el Marqués de Montcalm y el caballero de Lévis honran tanto la religión como Francia y Canadá.

¡Qué gran obispo era Mons. de Montmorency-Laval! Cuando estas antiguas familias francesas eran fieles a sus tradiciones, conservaban un reflejo de la nobleza y de la piedad de los valientes caballeros de la Edad Media.

Los Oblatos de María han sido los apóstoles del Oeste de Canadá. Han ganado para Cristo a los indios salvajes por su vida de sacrificio, privaciones y sufrimientos. Uno de ellos, el Padre Lacombe, salvó lo que queda de su raza poniéndose como mediador entre ellos y los ingleses.
Fueron Mons. Langevin y Mons. Légal que nos llamaron al Canadá para contribuir a la organización parroquial de los colonos que llegaron en masa y entre los cuales los católicos están demasiado mezclados con los protestantes.

Encontramos allá grandes obstáculos: las sociedades secretas, el protestantismo y el materialismo.


Las sociedades secretas son bien atrayentes por su ayuda mutua y su clientela entre los comerciantes. La mayoría está condenada por la Iglesia, ellas están ligadas a la masonería que es impía.

Nuestros Padres deben estar bien informados sobre este punto. Que se dejen guiar por los obispos y que digan francamente en la predicación o con carteles: Tales y tales sociedades no están aprobadas por la Iglesia. No puede existir ningún lazo entre Cristo y el diablo (Cf. Corintios 2,10-11).

El futuro de la parroquia y la salvación de las almas dependen de esto.

No debemos ser perros mudos que dejan el rebaño a merced de los lobos. Debemos decir abiertamente lo que es bueno y lo que es malo.


El materialismo es otro peligro contemporáneo. Los emigrantes vienen para hacer negocios y hacer fortuna. Olvidan fácilmente la religión. Hay que ir a ellos, visitarlos, buscarlos y recordarles su deber. San Pablo dijo a Timoteo: Predica la palabra, insiste a tiempo y a destiempo, corrige, reprende y exhorta usando la paciencia y la doctrina (2 Timoteo, 4, 2-3).

Visiten las familias con discreción y caridad. Invítenlas a venir a la Iglesia, interésense por sus hijos. Deben dar cuenta a Dios de todas estas almas.

Usen, si pueden, el apostolado mutual, Tengan celadores y celadoras del Sagrado Corazón que busquen a las ovejas perdidas. He aquí una buena masonería.

A veces hay que recurrir a medios extraordinarios: retiros, misiones, distribución de folletos y publicaciones diversas.

El ministerio parroquial no va sin las obras, los círculos, las asociaciones.

Observen los medios que tienen éxito en el Canadá e imítenlos. Déjense llevar por una santa emulación.


¡ El protestantismo, he aquí el enemigo! Sin embargo hay que distinguir entre la secta y las personas. Aborrezcan el protestantismo, horrorosa enfermedad moral, que mina algunas naciones y las conduce poco a poco al materialismo y al ateismo. Pero tengan piedad con los protestantes, amen sus almas y busquen ganarlos. Hablen a ellos siempre con caridad. Llámenlos en el púlpito Nuestros hermanos separados.

Es fácil mostrarles que su origen es vergonzoso, que su principio es ruinoso y que su secta es en plena disolución.


¿Su origen?

Hablemos de los de Inglaterra. ¿Es por el bien que Enrique VIII se separó del Papa? Escuchemos la historia: “ Después de haber concebido una viva pasión por Ana Boleyn, dama de honor de la reina, quiso divorciarse de Catalina de Aragon. Porque el Papa no quiso autorizarlo, rompió con la Iglesia, que sin embargo había defendido hasta ahora contra el mismo Lutero. Se hizo proclamar por el Parlamento protector y jefe supremo de la Iglesia de Inglaterra, y se casó con Ana Boleyn.( Me gusta más ser discípulo de Pedro, nombrado Jefe de la Iglesia por Cristo, que ser discípulo de Enrique VIII, nombrado Papa por Ana Boleyn).

Cuatro años después, Enrique VIII hizo decapitar a Ana Boleyn bajo pretexto de adulterio. Se casa sucesivamente con Juana Seymour, que murió en cama, con Ana de Clèves, que repudió por su fealdad, a Catalina Howard, que hizo matar por adulterio y por fin con Catalina Parr, que lo sobrevivió. Todas las pasiones están involucradas. Este Barba- azul, era tan cruel como sensual. Persiguió a todos los que no pensaban como él en teología.

Fisher y Tomás Moro fueron sus más ilustres víctimas. Se enriquece robando los bienes de las iglesias y de los monasterios...

Si fuera necesario un reformador para la Iglesia, Enrique VIII no era el hombre. Quiero más a Pío V, austero, piadoso, virtuoso y al Cardenal Borromeo, caritativo, mortificado y entregado hasta el sacrificio.
El jefe de los Puritanos escoceses, Knox, fue sucesivamente capellán del rey Eduardo VI, después republicano furibundo contra la regente María de Lorraine y la reina María Stuart. Funda el presbiterianismo, pero Cristo ha fundado su Iglesia con un Jefe supremo y obispos sucesores de los apóstoles: El Espíritu Santo estableció a los obispos para gobernar la Iglesia de Dios (Hechos 20).

Knox era violento y sensual como Lutero.


Su principio de libre examen es ruinoso para la sociedad cristiana. Para afirmar esto, me contento con citar una página profética de Bossuet:

Cada uno se constituye un tribunal, donde se hace el árbitro de su creencia, además parece , que los innovadores hayan querido retener los espíritus, encerrándolos en los límites de la Sagrada Escritura, ya que esto se dio solamente a condición de que cada fiel se haga su intérprete y crea que el Espíritu Santo le dicta su explicación, no hay nada de extrañarse de que se vea autorizado por esta doctrina de adorar sus inventos...

Entonces se ha previsto que, no teniendo ya ningún freno la licencia, las sectas se multiplicarían hasta el infinito, que la testarudez sería invencible, y que, mientras unos no dejarían de disputar y entregarían sus sueños como inspiraciones para los demás, otros, fatigados de tantas visiones locas, no pudiendo mas reconocer la majestad de la Religión, desgarrada por tantas sectas, buscarían por fin buscar un reposo funesto en una completa independencia en la indiferencia de las religiones o en el ateismo ( Oración fúnebre de Enriqueta de Francia, 1669).

¿No es esta la situación a la que se ha llegado en América del Norte? Hay más de 50 sectas conocidas. Ellas se multiplican como las callampas. El almanaque de Nueva York da cada

año su estado civil. Indica a aquellas que nacen y a aquellas que mueren. Esta no es la obra que ha fundado Nuestro Señor. Su obra debe ser una y siempre la misma hasta la consumación de los siglos.

Si alguno, dice San Pablo, enseña otra cosa y no se atiende a las saludables palabras de nuestro Señor Jesucristo, y a la doctrina que es conforme a la piedad, es que está cegado por el orgullo y es un ignorante que sufre la enfermedad de discusiones y palabrerías. De allí surgen las envidias, los pleitos, las maledicencias, las suspicacias (1 Timoteo 6, 3-6).
El protestantismo está en disolución, es un hecho muy claro.

Se divide al infinito, se desagrega. Los mejores de sus adeptos pasan al catolicismo, bruscamente o por etapas. Escalan lo que ellos llaman la Iglesia Alta, esperando por entrar en la única verdadera Iglesia. Los otros llegan a ser indiferentes o simplemente positivistas materialistas.

Los fundadores del protestantismo han querido reformar la Iglesia, han fundado 500 iglesias que se disuelven una tras otra. Las que tienen el apoyo del poder civil duran más que las otras, pero poco a poco también son abandonadas. Hay que desestabilizarlas o separarlas del Estado, como se ha hecho en Inglaterra, y pronto desmoronarán hasta hacerse polvo.
Aquí tienen una bonita tarea a cumplir, pero tarea que pide santos. Seremos solamente bendecidos, si somos buenos religiosos, bien fieles a la Regla.

El peligro para ustedes existe en habituarse poco a poco a la vida secular.

Es necesario que sean al menos tres en cada lugar. Todas las ejercicios de la regla deben hacerse en común. La meditación, la lectura espiritual y la adoración son cosas sagradas para nosotros.

La adoración reparadora es la nota característica de nuestra Congregación, no puede ser omitida. Si ustedes son dos o tres, abran el tabernáculo una hora antes de la comida de la noche y hagan su adoración. Algunos fieles piadosos se agregarán a ustedes. Si la asistencia es suficiente, pueden terminar con la bendición.

Sus retiros de cada mes y de cada año deben hacerse rigurosamente según nuestras reglas y costumbres.

Sean muy prudentes con las relaciones externas. Eviten las invitaciones y sobre todo el juego.

Mantengan la obediencia frente al superior que nombramos para la misión. Es para su salvación.

Edifiquen, sean religiosos. Estamos allí como los ángeles, enviados de Dios para la salvación del pueblo.



Amo su misión. La bendigo de todo corazón y me gustaría que mi bendición tenga la fecundidad de la de los patriarcas.






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