Departamento de literatura


Capítulo dos. Sinapia y el expansionismo holandés



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Capítulo dos. Sinapia y el expansionismo holandés.

2.1 ¿QUÉ SABEMOS DE SINAPIA?


“Grande ha sido la curiosidad que hasta ahora han tenido los aficionados a la letras de saber los secretos de la Tierra Austral […]” (Avilés 69). Así comienza la “Descripción de la Sinapia, península en la tierra austral”, de autor anónimo, escrita aproximadamente a finales del siglo XVII en la península Ibérica. Y claramente causa curiosidad para los lectores el saber de este relato, que fue descubierto recién hacia 1975 entre los documentos de la Fundación Universitaria Española, por el encargado don Jorge Cejudo López, quien dio noticia de la existencia de una utopía española del siglo XVIII, en el catálogo que publicó en el mismo año. Desde entonces, muy pocos críticos literarios se han atrevido a indagar en los recónditos rincones de esta peculiar península. Uno de ellos, y cuyos estudios suelen acompañar al texto, es Miguel Avilés Fernández. Él mismo es el que recalca la importancia de tomar este relato en nuestras manos y “darle un vistazo”, para reconocer la situación social de aquellos años en España: “Nada mejor que la lectura directa de la Descripción de la Sinapia para percatarse del alcance de una obra como ésta, enmarcada en el esperanzado ámbito en que se movieron los hombres de la Ilustración.” (Avilés 16) Y mucha razón posee. Ya pudimos apreciar la situación de España en el siglo XVIII, centrándonos en su pensamiento ilustrado y las creaciones que en ella nacieron. Pero no cabe duda que el análisis de una obra como ésta no puede estar de más.

Pero vamos al grano: ¿Qué sabemos de Sinapia? Además de todo lo especificado anteriormente, Avilés Fernández nos dice que Sinapia no es una utopía pura, sino una antitopía. Es decir, no se trataría de un no-lugar, porque al contrario de otros ejemplos que se han revisado a lo largo de la historia, “Sinapia no es, pues, otra cosa que la imagen invertida de la España en que vive el autor.” (Avilés 21). Nos damos cuenta de inmediato al comprobar que el nombre de esta península (España también lo es) no es sino un anagrama de la palabra (H)Ispania. Más adelante en el relato se nos explica que antes de la llamada del príncipe Sinap, fundador de este lugar, fue llamada Bireia (anagrama de Iberia), y que los pueblos que la colindan son los “lagos” y los “merganos”, en clara referencia a los galos y a los germanos, países que limitan con España.

A partir de esto, Avilés Fernández afirma que Sinapia no es una utopía pura, un no-lugar, ya que su base de referencia es España. Sin embargo, cabe la posibilidad de que Sinapia sea una utopía en el paradigma del lugar feliz, tal como explicaba Paul Tillich. En este caso la ‘u’ de Utopía provendría del griego ‘eu18’, que significa ‘feliz’.

Los críticos que han abordado esta utopía, entre ellos Stelio Cro y el ya mencionado Avilés Fernández, han determinado la gran cantidad de similitudes que ésta tiene con la “Utopía” de Tomás Moro y el relato de Fr. Tomás Campanella, “La ciudad del sol.” Por su parte, Stelio Cro considera que Sinapia puede entenderse como un fruto tardío, dentro de las utopías clásicas, donde el elemento americano es un gran referente, tanto en su organización como en sus formas de vida (Cro 15-268). Elementos que no pueden ser despreciados en un estudio formal como éste, pero que por el momento preferimos no ahondar.

Siguiendo el ejemplo de Moro, ambos autores coinciden en que este último fue muy leído en toda Europa, incluyendo a España; aunque en esta nación no haya logrado la aprobación de la Inquisición, el texto de Tomás Moro fue una gran influencia, lo mismo que los textos de Erasmo de Rotterdam. En cuanto a Campanella, Miguel Avilés Fernández pone de manifiesto el origen en común de ambas obras: La Utopía de Moro. Sin embargo no podemos hacernos a la idea de que ambas obras sean sólo una copia o sólo tengan como referente a “Utopía”, dado que de igual forma Sinapia y Heliópolis discrepan de ella en algunos aspectos. Uno de estos aspectos es el valor que le dan el autor de Sinapia y Campanella a las artes plásticas como medio de enseñanza para su pueblo. Incluso se puede hablar de una posible influencia de la Nova Atlantis de Bacon, sobre este mismo tema, al destacar la atención que el autor de Sinapia le presta a los programas educativos en ciencias y artes.

Existen también claros paralelismos entre algunos puntos de Sinapia, según nos describe Avilés Fernández, entre ésta y los diálogos platónicos de La República y Las Leyes. Pero gran parte de estas concepciones están recogidas en los textos de Moro y Campanella.

Campanella en algunos aspectos, se adelanta mucho más que Moro y el autor de Sinapia, e incluso, sobrepasando a Platón, por ejemplo, en lo referente a la comunidad de mujeres. Mayor es la libertad en el ámbito de las relaciones intersexuales en sus discursos.

La “Descripción de la Sinapia”, recoge también la idea de Campanella de crear un cuerpo de traductores, que interpretan para el pueblo las más diversas lenguas, punto a desarrollar más adelante en nuestra tesina.


2.2 ORGANIZACIÓN DE LA SINAPIA.


Quedó claro que Sinapia estaría construida en base a España, al ser casi su “reflejo mejorado”. Su forma de organización no dista demasiado de las utopías clásicas: no se trata de una isla o una ciudad milenaria sin embargo, sino, tal como su título lo describe, es una península ubicada a cuarenta grados de latitud austral y ciento noventa de longitud. Según el autor del relato, Abel Tasman, descubridor de esta tierra, se habría topado con ésta después de dar un largo rodeo por Nueva Holanda, Tierra de Concordia, Nueva Zelanda, Carpintería y Nueva Guinea. La península posee una superficie de tres leguas de largo (4.6 kilómetros aproximadamente) y ciento cincuenta de ancho (232 kilómetros aproximadamente). La atraviesan diversos ríos, entre los cuales el Pa es el mayor; al igual algunos racimos de montañas que la recorren desde el sur oeste hasta el noreste. A este respecto, Miguel Avilés Fernández explica en una nota a pie de página: “De haber dado a esta cordillera la orientación SO-NE, su situación habría coincidido aproximadamente con la del Sistema Ibérico.” (Avilés 72) Lo que reafirma aún más lo postulado por Avilés Fernández.

También el elemento ‘población’ es un detalle muy importante a la hora de reafirmar la base de Sinapia en España. El autor del texto nos relata la diversidad de las naciones que llegaron a la península y la habitaron posteriormente. En total serían cuatro: malayos, peruanos, chinos y persianos. Naciones que pueden considerarse como ejemplo de la gran diversidad de pueblos que habitaron la España real. Por un lado tenemos a los chinos y malayos, a los cuales podemos identificar con toda la cultura grecorromana; por otro, los persas, a quienes identificamos con el cristianismo, es decir, la lucha que se mantuvo por largos años entre cristianos y árabes. Y por último, el enfoque hacia los peruanos, nuevos cultos procedentes de la influencia americana.

El territorio está dividido en nueve partes iguales, que corresponden a las nueve provincias que integran Sinapia. A su vez, cada provincia está dividida en cuarenta y nueve distritos menores. Estos distritos menores se dividen en otras cuarenta y nueve circunscripciones, que son las llamadas villas. Todas tienen un enorme parecido, la igualdad está siempre presente. El mismo autor del relato nos lo comenta:

Quien ha visto una villa, las ha visto todas, pues todas son iguales y semejantes; y quien ha visto éstas, ha visto las ciudades, las metrópolis y la corte misma, pues sólo se diferencian en el número de los barrios, en la mejoría de los materiales y en la grandeza de los edificios públicos y, en todo lo demás, son uniformes (Avilés 85)

En este sentido, Sinapia es un ejemplo de crecimiento en igualdad. La organización social no dista demasiado de lo conocido en “Utopía” o en “La ciudad del sol”, y como en todas, existe una crítica de la sociedad y del estado a partir de la creación de un régimen ideal. (Avilés 44)

Lo que nos convoca aquí, en esta tesina, es la introducción y la descripción general de la península, más algunos elementos que iremos descubriendo más adelante, según su importancia en el trabajo.





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