Desaliento de la especulación, búsqueda de transparencia en el mercado de ‘commodities’ y seguridad alimentaria en la configuración de algunos crimina o delitos ‘económicos’ del derecho penal romano



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Desaliento de la especulación, búsqueda de transparencia en el mercado de ‘commodities’ y seguridad alimentaria en la configuración de algunos crimina o delitos ‘económicos’ del derecho penal romano
VIRGINIA ABELENDA
En el Derecho Penal Romano se crean dos tipos de delitos públicos o crimina, que podrían considerarse actualmente como de tipo “económico” o de daño a la economía pública. Uno de ellos es el resultante de la lex Iulia sobre las provisiones romanas (Augusto), que crea el nuevo crimen de annona1, sometido en su juzgamiento al sistema de las quaestiones perpetuas (juicio por jurados) que se había comenzado a desarrollar durante la República (sistema acusatorio), y por el cual se estableció una pena de 20 áureos = 20.000 sestercios para aquéllos que formaran grupos o sociedades contra el aprovisionamiento de Roma, o con el fin de producir el encarecimiento del precio de los víveres, comestibles, y alimentos en el mercado.
Ello se extrae de diversas fuentes romanas, en primer lugar, de la rúbrica de D. 48.12: De Lege Iulia de annona; y de I. 4.18.11:



Sunt praeterea publica iudicia lex Iulia ambitus et lex Iulia repetundarum et lex Iulia de annona et lex Iulia de residuis, quae de certis capitulis loquuntur et animae quidem amissionem non irrogant, aliis autem poenis eos subiciunt, qui preacepta earum neglexerint.

Además de estos juicios públicos existen la ley Julia de ambitu, la ley Julia sobre las concusiones, la ley Julia de annona, y la ley Julia sobre las retenciones de cuentas, las cuales hablan de ciertas materias, y no imponen verdaderamente la pérdida de la vida, sino que sujetan á otras penas á los que hubieren desatendido sus preceptos.

Para Dion Casio 54.17.1, la lex Iulia de annona es probablemente del 18 a.C., y , tal como se adelantó, perseguía con una específica quaestio cada acción por daños al aprovisionamiento alimentario de Roma, así como la formación de “carteras” para el encarecimiento de los precios, en especial, de los granos, cfr. Ulp. l. 9 de off. proc. D. 48.12.2pr:





Ulp. 9 de off. proc. D.48.12.2pr. Lege Iulia de annona poena statuitur adversus eum, qui contra annonam fecerit societatemve coierit, quo annona carior fiat.

ULPIANO; Del Cargo de Procónsul, libro IX.- En la ley Julia sobre las provisiones se establece pena contra el que hubiera obrado en contra de las provisiones, ó hubiere formado sociedad, para que se encarezcan las provisiones.

El castigo para los transgresores era, como también se anticipó, una pena pecuniaria de 20 áureos o monedas de oro, pero a su vez, se estableció que nadie debía retener o detener a las naves y/o a sus marineros con dolo malo más del tiempo necesario, probablemente para no perjudicar el normal desarrollo del comercio, aunque fuera allí justamente, es decir, sobre el transporte marítimo de las mercaderías, donde se producían con más frecuencia este tipo de maniobras “especulativas”2, cfr. párrafos 1 y 2 del mismo fragmento de Ulpiano apenas citado:





1. Eadem lege continetur, ne quis navem nautamve retineat aut dolo malo faciat, quo magis detineatur:

En la misma ley se contiene, que nadie retenga nave ni marinero, ó haga con dolo malo que sea más tiempo detenido.

2. Et poena viginti aureorum statuitur.

Y se establece la pena de veinte áureos.

Sin embargo, este tribunal no perduró por largo tiempo, y fue bien temprano suplantado por los tribunales extraordinarios de los funcionarios imperiales. Incluso, se cree que el praefectus annonae, que era el encargado del suministro o abastecimiento alimentario de la urbe, ejercitaba también una jurisdicción criminal extra ordinem en las materias que tenían que ver con su oficio, cfr. Dio. Cass. 52.24.6; Sen. brev. vit. 18-19 (aquí se describe la actividad del prefecto Paulino), y Pomp. L. sing. ench. D.1.2.2.33. Sus intervenciones represivas se habrían dirigido no sólo contra los violadores de la lex Iulia de annona, en concurrencia con la jurisdicción de la relativa quaestio, sino también contra aquellos que no cumplieran con las disposiciones imperiales en materia de provisiones públicas, por ejemplo, contra los miembros de los senados municipales que, en violación de las constituciones imperiales, hubieran fijado de propio arbitrio el precio del grano, cfr. Pap. Iust. 1 de cognit. D. 48.12.3.1. Se debe notar además, que podían también ejercitar la acusación delante del prefecto, aquellas personas que en el proceso de las quaestiones generalmente estaban excluidas, como las mujeres, los infames, los soldados, y los siervos, cfr. Marc. 1 de publ. iud. D. 48.2.13, evidentemente en virtud de la necesidad vital que implica para todo ser humano el abastecerse de alimentos:




Pomp. L. sing. ench. D.1.2.2.33. Et haec omnia, quotiens in re publica sunt magistratus, observantur: quotiens autem proficiscuntur, unus relinquitur, qui ius dicat: is vocatur praefectus urbi. qui praefectus olim constituebatur: postea fere Latinarum feriarum causa introductus est et quotannis observatur. nam praefectus annonae et vigilum non sunt magistratus, sed extra ordinem utilitatis causa constituti sunt. et tamen hi, quos Cistiberes diximus, postea aediles senatus consulto creabantur.

POMPONIO; Manual, libro único.- Y todo esto se observa mientras los magistrados residen en la república; pero cuando se ausentan, se deja uno que administre justicia; llámase éste Prefecto de la ciudad. Este Prefecto, que antiguamente se constituía, se introdujo después casi por razón de las ferias latinas, y se nombra cada año; porque el Prefecto de los víveres y el de los vigilantes nocturnos no son magistrados, sino que se hallan establecidos extraordinariamente por causa de la utilidad común; y sin embargo, los que llamamos Cistiberes (de aquende el Tiber), eran creados después Ediles por Senadoconsulto.

Pap. Iust. 1 de cognit. D.48.12.3pr. Imperatores Antoninus et Verus Augusti in haec verba rescripserunt: ‘Minime aequum est decuriones civibus suis frumentum vilius quam annona exigit vendere.’ 1.Idem scripserunt ius non esse ordini cuiusque civitatis pretium grani quod invenitur statuere. item in haec verba rescripserunt: ‘Etsi non solent hoc genus nuntiationis mulieres exercere, tamen quia demonstraturam te quae ad utilitatem annonae pertinent polliceris, praefectum annonae docere potes.’

PAPIRIO JUSTO; De las jurisdicciones, libro 1.- Los Emperadores Antonino y Vero, Augustos, resolvieron por rescripto en estos términos: «De ninguna manera es justo que los decuriones vendan á sus ciudadanos el trigo más barato que lo que exigen las provisiones». Asimismo escribieron, que el orden de una ciudad cualquiera no tiene derecho á fijar el precio del grano que se importa.

Marc. 1 de publ. iud. D.48.2.13. Mulierem propter publicam utilitatem ad annonam pertinentem audiri a praefecto annonae deferentem divus Severus et Antoninus rescripserunt. famosi quoque accusantes sine ulla dubitatione admittuntur. milites quoque, qui causas alienas deferre non possunt, qui pro pace excubant, vel magis ad hanc accusationem admittendi sunt. servi quoque deferentes audiuntur.

MARCIANO; De los Juicios públicos, libro I.- El Divino Severo y Antonino resolvieron por rescripto, que por razón de la utilidad pública, que respecta á las provisiones, fuese oída la mujer por el Prefecto de las provisiones. También son admitidos sin duda alguna los infamados que acusan. También los militares, que no pueden delatar causas ajenas, y que velan por la paz, han de ser admitidos con mayor razón á esta acusación. También son admitidos los siervos que la formulan.

Durante la consolidación del procedimiento de la cognitio extra-ordinem en materia criminal (sistema inquisitorio), también en el principado, a partir del siglo II d.C., se crea -si bien no puede ser reconducido ni a delito previsto por leges ni a delito privado- el crimen de dardanariatus, que es la ocultación de mercaderías con el fin de provocar el alza de los precios sobre el mercado, sujetándoselo a penas variadas, que van desde la prohibición de la realización del negocio o comercio, hasta la relegatio (deportación sin pérdida de la ciudadanía romana), o, en fin, la condena al trabajo en las obras públicas, cfr. Ulp. 8 de off. proc. D. 47.11.6pr:




Ulp. 8 de off. proc. D.47.11.6pr. Annonam adtemptare et vexare vel maxime dardanarii solent: quorum avaritiae obviam itum est tam mandatis quam constitutionibus. mandatis denique ita cavetur: ‘Praeterea debebis custodire, ne dardanarii ullius mercis sint, ne aut ab his, qui coemptas merces supprimunt, aut a locupletioribus, qui fructus suos aequis pretiis vendere nollent, dum minus uberes proventus exspectant, annona oneretur.’ poena autem in hos varie statuitur: nam plerumque, si negociantes sunt, negotiatione eis tantum interdicitur, interdum et relegari solent, humiliores ad opus publicum dari.

ULPIANO; Del Cargo de Procónsul, libro VIII.- Suelen principalmente los acaparadores hacer escasear y encarecer las provisiones; y se salió al encuentro de la avaricia de los mismos tanto con mandatos, como por las Constituciones. Y en los mandatos se dispone así: «Además de esto deberás cuidar de que no haya acaparadores de ninguna mercancía, á fin de que no se encarezcan las provisiones ó por los que ocultan las mercancías compradas, ó por los que siendo más ricos no quisieran vender sus frutos á precios equitativos, esperando cosechas menos abundantes». Mas contra ellos se establecen varias penas; porque de ordinario, si son negociantes, se les prohíbe solamente su negociación, á veces suelen ser también relegados, y los de clase más humilde ser condenados á las obras públicas.

Como puede verse, en la tipificación del delito de dardanariatus, están comprendidos también aquellos que con su avaricia acaparan las mercaderías, o los que siendo más ricos no quieren vender sus frutos a precios equitativos, esperando cosechas menos abundantes, por lo tanto, con la represión de este delito se busca limitar la avaricia de los especuladores que provocan con su accionar no sólo el encarecimiento del precio de las mercaderías, sino además su escasez o desabastecimiento.


Se debe también resaltar, por último, que el jurista Ulpiano considera al dardanariatus como una figura autónoma respecto del crimen annonae, acerca del cual trata en otra parte de su obra sobre el cargo de Procónsul, cfr. D. 48.12.2 antes citado.3
Conclusión
De lo expuesto en estas breves líneas, puede extraerse la conclusión que da título a esta presentación, ello es, que las medidas implementadas en la experiencia jurídica romana de inicios del Principado (18 a.C.) y continuadas al punto de ser incluidas en la compilación justinianea del s. VI, en este caso, en materia penal, o penal económica diríamos hoy, tienden a desalentar la especulación o las maniobras especulativas y a la búsqueda por ello de transparencia en el mercado, en especial de los granos, aunque no se puede excluir de acuerdo a cuanto surge de las fuentes supra analizadas, que dichas medidas tengan un alcance más amplio, como es la de dirigirse hacia la categoría que actualmente denominamos de alimentos, materias primas o ‘commodities’ en general, fundamentales para el aprovisionamiento ‘alimentario’ de la ciudad (y/o del Imperio). Asimismo, y, por último, se debe resaltar que la configuración de estos crimina o delitos ‘económicos’ del derecho penal romano, constituye una intervención de la autoridad pública, o una clara e indispensable política pública tendiente a evitar que, con el fin lucrativo de algunos de producir el alza de los precios de estos productos esenciales para la vida en el mercado, se genere una escasez de alimentos o directamente su desabastecimiento, además de la imposibilidad futura de adquirirlos a precios desmedidos, protegiéndose oportunamente (ello es, a partir del siglo I a.C., cuando Roma abraza toda la cuenca del Mediterráneo, la península Itálica, y continúa expandiéndose ella y su comercio), el también fundamental principio de la seguridad alimentaria.


1 V. en especial, PAVIS D’ESCURAC, La préfecture de l’annone, service administratif imperial, d’Auguste à Constantin, Rome 1976 ; POLLERA, Annonam adtemptare et vexare vel maxime dardanarii solent, en Index 19 (1991), 410 ss.; HÖBENREICH, Ulp. 8 off. proc. D. 47, 11, 6, en Festschr. Wesener, 192.

2 V. sobre ello M. GARCIA GARRIDO, El comercio, los negocios y las finanzas en el mundo romano, Madrid 2001, 20-21.

3 Cfr. supra 1. Sobre este argumento, v. VISCONTI, Dardanariatus y monopolium como reatos contra la economía pública, en AnnMac 8 (1932), y en general, sobre los crímenes de annona y dardanariatus v. B. SANTALUCIA, Diritto e processo penale nell’antica Roma, Milano 1998, 204-205, 225, 268.




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