Descripción de Abraham y su familia



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El Profeta Ibrahim (Abraham)



(la paz sea con él)
Descripción de Abraham y su familia
Algunos de la Gente del Libro establecieron que su nombre era Abraham Ibn Tarikh, Ibn Nahur, Ibn Sarough, Ibn Raghu, Ibn Phaligh, Ibn Aher, Ibn Shalih, Ibn Arfghshand, Ibn Sam, Ibn Noah.
Dijeron que cuando Tarikh tenía 75 años, él tuvo a Abraham, Nahor (Nohour) y Haran. Haran tuvo un hijo llamado Lot. Ellos también dijeron que Abraham era el hijo de en medio y que Haran murió durante el tiempo de vida de su padre en la tierra donde nació, la tierra de Chaldeans (Al Kaldanieen), también conocida como Babilonia. En ese tiempo, algunas personas adoraban ídolos de piedra y madera; otros adoraban a los planetas, estrellas, sol y luna; y otros adoraban a sus reyes y gobernantes.
Abraham nació en esa atmósfera, dentro de una típica familia de ese tiempo antiguo. La cabeza de la familia no era ni siquiera un idólatra ordinario, sino que era uno que rechazaba totalmente a Allah y que solía hacer ídolos con sus propias manos. Algunas tradiciones claman que el padre de Abraham murió antes de su nacimiento y que él fue criado por su tío a quien Abraham llamaba padre. Otras tradiciones dicen que su padre estaba vivo y que su nombre era Azer.
Dentro de esa familia en la que Abraham nació, destinado a estar en contra de su propia familia, en contra del sistema entero de su comunidad. En breve, él estuvo en contra de todos los tipos de politeísmo.
La Niñez de Abraham
Él estaba dotado de entendimiento espiritual desde una temprana edad. Allah iluminó su corazón y mente y le dio sabiduría desde su niñez. Allah El Todopoderoso declaró:
“Por cierto que concedimos a Abraham la guía desde pequeño, pues bien sabíamos que era el indicado para ello. “
(Corán 21:51)
Durante su niñez temprana, Abraham se dio cuenta de que su padre hacía estatuas extrañas. Un día, él le preguntó sobre qué era lo que hacía. Su padre respondió que él hacía estatuas de dioses. Abraham estaba sorprendido y él espontáneamente rechazó la idea. Siendo un niño él jugaba con tales estatuas sentándose en sus espaldas como la gente se sienta en las espaldas de los burros y las mulas.
Un día su padre lo vio montando la estatua de Mardukh y se puso furioso. Él le ordenó a su hijo no jugar con ella otra vez.
Abraham preguntó: “¿Qué es esta estatua, padre? Tiene orejas grandes, más grandes que las nuestras.”
Su padre respondió: “¡Es Mardukh, el dios de dioses, hijo! Estas grandes orejas muestran su conocimiento profundo.”
Esto hizo reír a Abraham, él solamente tenía 7 años en ese tiempo.
El Odio de Abraham por los Ídolos
Los años pasaron y Abraham creció. Desde su niñez, su corazón había estado lleno de odio por estos ídolos. Él no podía entender cómo una persona cuerda podía hacer una estatua y entonces adorar lo que había hecho. Él notó que estos ídolos no comían, no bebían ni hablaban y que no podían ni siquiera voltearse hacia arriba si alguien los volteaba hacia abajo. ¿Cómo, entonces, podía la gente creer que tales estatuas podían dañarlos o beneficiarlos? La gente de Abraham tenía un gran templo lleno de ídolos, en el medio del cual estaba un nicho donde se acomodaba a los dioses más grandes los cuales eran de diferentes tipos, cualidades y formas. Abraham, quien solía ir al templo con su padre cuando era un niño, despreciaba grandemente toda esa madera y piedra. Lo que lo sorprendió fue la forma en que su gente se comportaba cuando ellos entraban al templo; ellos se postraban y empezaban a llorar, rogar e implorar a sus dioses por ayuda ¡como si sus ídolos pudieran oír o entender estas peticiones!
Al principio, tal espectáculo parecía gracioso a Abraham, pero después él empezó a sentirse enojado. ¿Acaso no era sorprendente que todas esas personas pudieran estar engañadas? Lo que añadido al problema era que su padre quería que él fuera un sacerdote cuando creciera. Él no quería nada más de su hijo sino que él venerara a esas estatuas, sin embargo Abraham nunca dejó de mostrar su odio y desdén por ellas.
Abraham descubre a Allah
Una noche, Abraham dejó su casa para ir a la montaña. Él caminó solo en la oscuridad hasta que escogió una cueva en la montaña donde se sentó descansando su espalda contra la pared. Él miró al cielo. Difícilmente lo había visto cuando recordó que estaba mirando los planetas y las estrellas, los cuales eran adorados por algunas personas en la tierra. Su joven corazón estaba lleno de tremendo dolor. Él consideraba lo que estaba más allá de la luna, las estrellas y los planetas (es decir Allah) y estaba asombrado de que estos cuerpos celestiales fueran adorados por los hombres cuando ellos habían sido creados para adorar y obedecer a su Creador, apareciendo y desapareciendo a Su orden.
Abraham razona con los Adoradores (de los Cuerpos) Celestiales
Abraham, se dirigió a su gente que adoraban a los cuerpos celestiales como el Todopoderoso Allah reveló:
“Y así fue como le mostramos a Abraham las maravillas de los cielos y de la Tierra, para que fuera de los que creen con certeza. Y al llegar la noche vio una estrella [y con el fin de hacer que su pueblo reflexionase les dio ejemplos que ellos podían entender] y les dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: No adoro a los que se ausentan. Luego, al ver la Luna aparecer dijo: ¡Éste es mi Señor! Pero cuando desapareció exclamó: Si no me guía mi Señor me contaré entre los extraviados. Y cuando vio salir el Sol dijo: ¡Éste es mi Señor, éste es más grande aún! Pero cuando desapareció exclamó: ¡Oh, pueblo mío! Soy inocente de lo que Le asociáis. Me consagro a Quien creó los cielos y la Tierra, soy monoteísta y no de los que Le asocian copartícipes. Pero su pueblo le refutó, y él dijo: ¿Me discutís acerca de [la unicidad de] Allah siendo que Él me ha guiado? No temo que lo que Le asociáis [pueda perjudicarme en algo], sólo podrá ocurrirme lo que mi Señor quiera. Mi Señor abarca todo en Su conocimiento. ¿Es que no recapacitáis? ¿Y cómo podría temerle a lo que Le asociáis, cuando vosotros no teméis haberle asociado a Allah [atribuyéndole copartícipes] sin que se os haya enviado ningún fundamento para ello? Entonces ¿Cuál de los dos grupos tiene más motivo para temer? Respondedme si es que lo sabéis. Quienes crean y no desacrediten su fe con ninguna injusticia [idolatría] serán quienes estarán a salvo, y son ellos los encaminados.

Y ésta es Nuestra prueba; se la proporcionamos a Abraham para que argumente contra su pueblo. Así elevamos la condición de quien queremos; ciertamente tu Señor es Sabio, Omnisciente.”


(Corán 6: 75-83)
En ese debate, Abraham clarificó a su gente que estos cuerpos celestiales no servían como deidades y no podían ser adorados como compañeros con Allah El Todopoderoso. En verdad estos cuerpos son cosas creadas, formadas, controladas, manejadas y hechas para servir. Aparecen a veces y otras desaparecen, salen de la vista de nuestro mundo. Sin embargo, Allah El Todopoderoso no pierde la vista de nada, y nada puede esconderse de Él. Él es sin final, es eterno sin desaparición. No hay otra divinidad sino Allah.
Abraham les aclaró, primero que los cuerpos celestiales no merecen ser adorados y segundo que están entre los signos de Allah. El Todopoderoso Allah ordenó:
“Entre Sus signos están la noche y el día, el Sol y la Luna ; si realmente es a Él a Quien adoráis entonces no adoréis al Sol ni a la Luna prosternándoos ante ellos, sino adorad a Allah y prosternaos ante Él [solamente], pues es Quien os ha creado.”
(Corán 41:37)
El razonamiento de Abraham ayudó a revelar la verdad, y entonces el conflicto entre él y su gente empezó pero los adoradores de las estrellas y planetas no permanecieron callados, ellos empezaron a discutir y a amenazar a Abraham.
Abraham respondió:
“… ¿Me discutís acerca de [la unicidad de] Allah siendo que Él me ha guiado? No temo que lo que Le asociáis [pueda perjudicarme en algo], sólo podrá ocurrirme lo que mi Señor quiera. Mi Señor abarca todo en Su conocimiento. ¿Es que no recapacitáis? ¿Y cómo podría temerle a lo que Le asociáis, cuando vosotros no teméis haberle asociado a Allah [atribuyéndole copartícipes] sin que se os haya enviado ningún fundamento para ello? Entonces ¿Cuál de los dos grupos tiene más motivo para temer? Respondedme si es que lo sabéis. Quienes crean y no desacrediten su fe con ninguna injusticia [idolatría] serán quienes estarán a salvo, y son ellos los encaminados.”
(Corán 6:80-82)
Abraham razona con los Idólatras
Las cortinas están corridas de la primera categoría de gente, aquellos que eran adoradores de cuerpos celestiales, la siguiente situación revela al segundo grupo, aquellos que estaban practicando la idolatría. Allah le dio a Abraham (la paz sea con él) el razonamiento que él necesitaba la primera vez y cada vez que él discutía con su gente. El Todopoderoso Allah declaró:
“Y ésta es Nuestra prueba; se la proporcionamos a Abraham para que argumente contra su pueblo. Así elevamos la condición de quien queremos; ciertamente tu Señor es Sabio, Omnisciente.”
(Corán 6:83)
Abraham hizo su mejor esfuerzo para hacer a su gente atenta a la creencia en la unicidad del Todopoderoso Allah y a la adoración solamente a Él. Les pidió que renunciaran firmemente a la adoración de ídolos. Le dijo a su padre y a su gente:
“…¿Qué son estas imágenes a las que adoráis con devoción? Respondieron: Vimos que nuestros padres las adoraban. Dijo: Pues estabais vosotros y vuestros padres en un error evidente. Dijeron: ¿Nos traes la Verdad o estás bromeando? Dijo: Vuestro Señor es el Señor de los cielos y de la Tierra y Quien los creó, yo soy testigo de ello.”
(Corán 21:52-56)
Abraham razona con su Padre
Todo había terminado entre Abraham y su gente y el conflicto empezó, el más sorprendido y furioso fue su padre (o su tío quien lo crió), ya que como bien es sabido, él no solo adoraba ídolos sino que también los esculpía y los vendía. Abraham sintió que era su deber como un buen hijo aconsejar a su padre en contra de este mal así él lo podría salvar del castigo de Allah.
Siendo un hijo sabio, él no hizo que su padre se sintiera tonto, ni se rió públicamente de su conducta.
Él le dijo que lo amaba, esperando así generar el amor paternal. Entonces, él gentilmente le preguntó por qué adoraba ídolos sin vida que no podían escuchar, ver ni protegerlo. Antes de que su padre pudiera enojarse, él precipitadamente añadió:
“¡Oh, padre mío! Se me ha revelado un conocimiento que tú no tienes. Sígueme, y te guiaré por el sendero recto. ¡Oh, padre mío! No adores a Satanás; por cierto que Satanás fue desobediente con el Clemente. ¡Oh, padre mío! Temo que te alcance un castigo del Clemente y seas de los que acompañen a Satanás [en esta vida y en la otra].Dijo [su padre]: ¡Oh, Abraham! ¿Acaso rechazas a mis ídolos? Si no cesas te lapidaré. Aléjate de mí por un largo tiempo. Dijo [Abraham]: ¡La paz sea sobre ti! Pediré perdón por ti a mi Señor. Por cierto que Él ha sido generoso conmigo. Me alejaré de vosotros y de cuanto invocáis en vez de Allah, e imploraré a mi Señor [que me consuele], y ciertamente no me decepcionaré rogando a mi Señor.”
(Corán 19:43-48)
Abraham debate con los Idólatras
El duro tratamiento de su padre no detuvo a Abraham de comunicar el mensaje de la verdad. Enojado y triste de ver a la gente postrarse ante ídolos, él estaba determinado a acabar con estas prácticas y fue al pueblo a debatir con la gente sabiendo muy bien que él podría sufrir daño.
Como un doctor sabio buscando la causa de una enfermedad para prescribir la cura apropiada, o como un juez que interroga al acusado con aspereza de manera que pueda detectar la verdad. Abraham les preguntó: “¿Los ídolos los ven cuando se postran ante ellos? ¿Los benefician de alguna forma?” Ellos rápidamente trataron de defender sus creencias. Argumentaron que ellos sabían que los ídolos no tenían vida pero que sus antepasados los habían adorado; para ellos, eso era prueba suficiente para su creencia.
Abraham explicó que sus antepasados habían estado equivocados. Esto los enojó y ellos replicaron: “¿estás condenando a nuestros dioses y a nuestros antepasados? ¿O estás solo bromeando?”
Abraham no mostró ningún miedo al responder: “Estoy hablando en serio. Vengo a ustedes con una religión verdadera. He sido enviado con guía de nuestro Señor, Quien solo es merecedor de la adoración, Quien es el Creador de los cielos y de la tierra, y Quien regula todos los asuntos de la vida, a diferencia de los ídolos mudos que son solamente piedra y madera.”
Para convencerlo de que los ídolos no podían dañarlos, él los desafió: “¡Yo ya los he condenado; de tener algún poder ellos ya me habrían hecho daño!”
Abraham razona con los Idólatras, Segunda Vez
El Todopoderoso Allah relató:
“Relátales [¡Oh, Muhammad!] la historia de Abraham, Cuando dijo a su padre y a su pueblo: ¿Qué es lo que adoráis? Dijeron: Adoramos ídolos, y estamos consagrados a ellos. Dijo [Abraham]: ¿Acaso pueden oír vuestras súplicas? ¿O pueden beneficiaros o dañaros en algo? Dijeron: No, pero esto es lo que adoraban nuestros padres [y nosotros les imitamos]. Dijo [Abraham]: ¿Acaso no habéis reflexionado en lo que adoráis, Tanto vosotros como vuestros ancestros? Ellos [los ídolos] son mis enemigos, pero no así quien adore al Señor del Universo, Pues él es Quien me ha creado y me guía, Me da de comer y de beber, Cuando enfermo Él es Quien me cura, Y Él es Quien me hará morir y luego me resucitará [el Día de la Resurrección ], Y es de Quien anhelo que perdone mis pecados el Día del Juicio.”
(Corán 26:69-82)
En otra Surah El Todopoderoso reveló:
“Y recuerda [¡Oh, Muhammad!] a Abraham cuando le dijo a su pueblo: Adorad a Allah y temedle; esto es mejor para vosotros, si es que sabéis [discernir]. Sólo adoráis ídolos en lugar de Allah, e inventáis una mentira. Ciertamente lo que adoráis en lugar de Allah no puede proveeros ningún sustento. Pedid, pues, a Allah el sustento, adoradle y agradecedle. Y por cierto que ante Él compareceréis. Si desmentís, sabed que ya lo hicieron otras naciones anteriores a vosotros, y que el Mensajero sólo tiene la obligación de transmitir [el Mensaje] con claridad. ¿Acaso no ven cómo origina Allah la creación y luego la reproduce? Por cierto que esto es fácil para Allah. Diles [¡Oh, Muhammad! a quienes niegan la Resurrección]: Transitad por la Tierra y observad cómo [Allah] originó la creación. Luego, Allah la reproducirá el Día de la Resurrección; ciertamente Allah tiene poder sobre todas las cosas. Castiga a quien Él quiere y se apiada de quien Él quiere, y ante Él compareceréis. No podréis desafiar a Allah en la Tierra ni en el cielo, y no tendréis fuera de Él quien os proteja ni os auxilie. Quienes no crean en los signos de Allah y en Su encuentro serán los que habrán renunciado a Mi misericordia, y éstos tendrán un castigo doloroso.”

(Corán 29:16-23)


Abraham Rompe los Ídolos
Él les explicó la belleza de la creación de Allah, Su poder y sabiduría. La adoración de ídolos es detestada por Allah ya que Allah es el Señor del universo Quien creó a la humanidad, lo guió y le proveyó de comida y bebida y lo curó cuando estaba enfermo y Quien le hará morir y resucitar. Fue Él a Quien Abraham rezó y Quien perdonaría sus pecados en el Día del Juicio. Sin embargo, ellos no se rendían sino que se aferraban rápido a la idolatría. Abraham dejó la casa de su padre y abandonó a su gente y lo que ellos adoraban. Él decidió hacer algo acerca de su estado de incredulidad, pero no lo reveló. Sabía que iba a haber una celebración en la otra orilla del río a la cual toda la gente asistiría.
Abraham esperó hasta que la ciudad estaba vacía, entonces salió con cautela, dirigiendo sus pasos hacia el templo, las calles que llevaban hacia él estaban vacías y el templo mismo estaba abandonado pues los sacerdotes también habían ido al festival fuera de la ciudad. Abraham fue allí llevando un hacha afilada. Miró a las estatuas de piedra y madera de los dioses y la comida colocada en frente de ellos como ofrendas. Él se acercó a una de las estatuas y preguntó: “La comida en frente de ti se está enfriando. ¿Por qué no comes?” la estatua permaneció en silencio y rígida. Abraham preguntó a todas las otras estatuas alrededor de él:
“…¿Por qué no coméis [la comida que la gente de mi pueblo os ofrece]?”
(Corán 37:91)
Él estaba burlándose de ellos porque sabía que no comerían. Una vez más les preguntó:
“¿Por qué no habláis?”
(Corán 37:92)
Entonces levantó su hacha y empezó a destruir los dioses falsos adorados por la gente. Los destruyó a todos excepto a uno en cuyo cuello colgó el hacha. Después de esto, su enojo se calmó y se sintió en paz. Dejó el templo. Había cumplido con su voto de mostrar a la gente una prueba práctica de su insensatez al adorar algo diferente que Allah.
Los Idólatras Interrogan a Abraham
Cuando la gente regresó, ellos estaban en shock al ver a sus dioses destruidos en pedazos, esparcidos por todo el templo. Empezaron a pensar en quién había hecho esto a sus ídolos y el nombre de Abraham vino a sus mentes.
Allah El Todopoderoso dijo que ellos dijeron:
“… ¿Quién fue capaz de hacer esto con nuestros ídolos? Sin duda se trata de algún inicuo. Dijeron: Oímos a un joven que los menospreciaba, llamado Abraham. Dijeron: Traedlo delante de todos, para que atestigüen [que él fue quién lo hizo]. Le dijeron: ¡Oh, Abraham! ¿Fuiste tú quien destruyó nuestros ídolos? Respondió: ¡No, fue el mayor de ellos! Preguntadles [a los ídolos] si es que pueden responderos. Se volvieron sobre sí mismos y dijeron: Por cierto que sois unos inicuos [y adoráis lo falso]. Luego movieron sus cabezas [retornando al viejo error y dijeron]: Tú bien sabes que no pueden hablar. Dijo [Abraham]: ¿Es que adoráis en vez de Allah lo que no puede beneficiaros ni perjudicaros? ¡Qué perdidos estáis vosotros con lo que adoráis en vez de Allah! ¿Es que no reflexionáis?”
(Corán 21:59-67)
Furiosos, exigieron que Abraham sea arrestado y juzgado. Abraham no se resistió, esto era precisamente lo que era su objetivo, de manera que pudiera mostrarles en público sus creencias insensatas. En el juicio, ellos le preguntaron si era responsable de romper los ídolos. Sonriendo, les dijo que le preguntaran al ídolo más grande el cual estaba aún entero. Les dijo que ¡él debe ser el culpable! Ellos respondieron que él sabía que el ídolo no podía hablar o moverse lo cual le dio a Abraham la oportunidad de probar la insensatez de la adoración de estos objetos sin vida.
Ellos se dieron cuenta de la insensatez de sus creencias; sin embargo, su arrogancia no les permitiría admitirlo. Todo lo que podían hacer era usar su poder de autoridad como los tiranos usualmente lo hacen para castigar a Abraham. Lo mantuvieron encadenado y planearon su venganza.
Los Idólatras tratan de quemar a Abraham
La ira estaba ardiendo en sus corazones. Decidieron lanzar a Abraham dentro del fuego más grande que pudieran hacer. A todos los ciudadanos se les ordenó reunir madera como un servicio para sus dioses. Las mujeres ignorantes y enfermas hicieron votos de que si eran curadas donarían mucha madera para quemar a Abraham. Por muchos días reunieron combustible. Cavaron un foso profundo, lo llenaron con leña y lo encendieron. Trajeron una catapulta con la cual lanzar a Abraham dentro del fuego. Abraham fue puesto en la catapulta, sus manos y pies fueron atados. El fuego estaba listo con su llama llegando hasta el cielo. La gente se apartó del foso debido al gran calor. Entonces, el sacerdote jefe dio las órdenes de lanzar a Abraham dentro del fuego.
El ángel Gabriel vino cerca de la cabeza de Abraham y le preguntó: “¿Oh Abraham, deseas algo?” Abraham respondió: “Nada de ti.”
La catapulta fue disparada y Abraham fue lanzado dentro del fuego. Pero su descenso dentro del fuego fue como el descenso a pasos en un jardín frío. Las llamas estaban aún allí, pero no quemaban pues Allah El Todopoderoso había emitido Su orden:
“…¡Oh, fuego! Sé fresco y no dañes a Abraham.”
(Corán 21:69)
El fuego se sometió a la voluntad de Allah, volviéndose frío y seguro para Abraham. Solamente quemó sus cadenas y él se sentó en el medio del fuego como si estuviera sentado en un jardín. Él glorificó y alabó a Allah El Todopoderoso, con un corazón que contenía solamente su amor por Allah. No había ningún espacio disponible allí para el miedo, el temor o la preocupación. Estaba lleno con amor solamente.
El miedo y el temor estaban muertos, y el fuego se volvió fresco, haciendo el aire agradable. Aquellos que aman a Allah como Abraham no sienten miedo.


La Fe de los Creyentes
Allah declaró:
“A ellos se les dijo: Los enemigos se han agrupado contra vosotros, temedles pues. Pero esto, por el contrario, les aumentó la fe y dijeron: Allah nos basta y Él es el mejor protector. Y retornaron con la gracia y el favor de Allah sin combatir ... Buscaron con esto la complacencia de Allah; y Allah es el poseedor de los favores más inmensos. Así es Satanás, atemoriza a quienes les siguen. Pero no les temáis sino temedme a Mí, si sois creyentes.”
(Corán 3:173-175)
La multitud, los jefes y los sacerdotes se sentaron observando el fuego desde una distancia. Estaba quemando sus caras y casi sofocándolos. Se mantuvo ardiendo por tanto tiempo que los incrédulos pensaron que nunca se extinguiría. Cuando finalmente se extinguió, ellos estaban grandemente sorprendidos de encontrar a Abraham saliendo del foso sin haber sido tocado por el fuego. Sus caras estaban negras por el humo, pero la suya estaba brillante con la luz y la gracia de Allah. El furioso fuego se había vuelto fresco para Abraham y solo había carbonizado las cuerdas con las que había sido sujetado. Él caminó fuera del fuego como si estuviera caminando fuera de un jardín. Gritos de asombro fueron oídos de los paganos.
“Pretendieron deshacerse de él, pero hicimos que ellos fueran los perdedores.”
(Corán 21:70)
Este milagro avergonzó a los tiranos, pero no enfrió la llama de la ira en sus corazones. Sin embargo, después de este evento, mucha gente siguió a Abraham, a pesar de que algunos mantuvieron su creencia en secreto por miedo de ser dañados o matados a manos de los gobernantes.
Abraham desafía a aquellos que proclaman ser ellos mismos dioses, el Rey Namrud
Abraham había establecido argumentos definitivos en contra de los idólatras. Nada quedaba para él excepto razonar en contra de la gente que proclamaban ser ellos mismos dioses.
Cuando el rey, Namrud, oyó sobre la salida segura de Abraham del fuego se puso muy enojado. Él temía que el estatus de deidad que había proclamado para sí mismo no estaba siendo desafiado por un ser humano ordinario. Él convocó a Abraham al palacio y sostuvo un diálogo con él, del cual Allah El Todopoderoso relató:
“¿Acaso no has reparado [¡Oh, Muhammad!] en quien discutió con Abraham acerca de su Señor valiéndose del poder que Allah le había concedido? Dijo Abraham: Mi Señor es Quien da la vida y la muerte; le replicó: Yo también doy la vida y la muerte. Dijo Abraham: Por cierto que Allah hace que el Sol salga por el oriente, haz tú que salga por el occidente. Entonces, el incrédulo quedó desconcertado. Y Allah no guía a los inicuos.”
(Corán 2:258)
La fama de Abraham se esparció a lo largo del reino entero. La gente habló sobre cómo él había sido salvado del fuego ardiente y cómo había debatido con el rey y lo dejó sin palabras. Mientras tanto, Abraham continuó llamando a la gente a la creencia en Allah, ejerciendo un gran esfuerzo para guiar a su gente al camino recto. Trató por cada medio de convencerlos. Sin embargo, a pesar de su amor y preocupación por su gente, ellos sintieron enojo y lo abandonaron. Solamente una mujer y un hombre de su gente compartieron su creencia en Allah. El nombre de la mujer era Sarah y se volvió su esposa. El nombre del hombre era Lot y se volvió un profeta.
Cuando Abraham se dio cuenta de que nadie más iba a creer en su llamado, decidió emigrar. Dejó a su gente y viajó con su esposa y Lot a la ciudad llamada Ur, entonces a otra llamada Haran y entonces a Palestina.
Allah El Todopoderoso nos dijo:
“Sólo Lot creyó en Abraham, quien [al ver que su pueblo no le creía] dijo: Emigraré a donde [me ordene] mi Señor, porque Él es Poderoso, Sabio.”
(Corán 29:26)
Después de Palestina, Abraham viajó a Egipto, llamando a la gente a creer en Allah donde sea que viajaba, juzgando justamente entre la gente, y guiándolos a la verdad y la rectitud.

Hadith sobre Abraham, Sarah y Hajar
Abu Hurairah narró que Abraham (la paz sea con él) no dijo una mentira excepto en tres ocasiones, dos veces por la causa de Allah (Exaltado y Todopoderoso) cuando dijo: “Estoy enfermo,” (cuando su gente estaba celebrando un festival en honor a sus dioses, Abraham se excusó a sí mismo al decir que estaba enfermo. (Corán 37:89)) y cuando dijo: “(No he hecho esto sino que) el ídolo grande lo ha hecho.” La (Tercera fue) que mientras Abraham y Sarah (su esposa) estaban yendo (en un viaje), ellos pasaron por (el territorio de) un tirano. Alguien dijo al tirano: “Este hombre (Abraham, está acompañado por una dama muy encantadora.” Así que él envió por Abraham y le preguntó sobre Sarah diciendo: “¿Quién es esta dama?” Abraham dijo: “Es mi hermana.” Abraham fue donde Sarah diciendo: “¡Oh Sarah! No hay creyentes en la superficie de la tierra excepto tú y yo. Este hombre me preguntó sobre ti y yo le dije que eras mi hermana así que no contradigas mi declaración.” El Tirano entonces llamó a Sarah, y cuando ella fue a él, él trató de tomarla con su mano, pero su mano se puso tiesa y él estaba confundido. Él le pidió a Sarah: “Reza a Allah por mí y no te haré daño.” Así que Sarah le pidió a Allah que lo curara y él se curó. Trató de tomarla por segunda vez, pero su mano se volvió tan tiesa o más tiesa que antes y estaba aún más confundido. Otra vez le pidió a Sarah: “Reza a Allah por mí, y no te dañaré.” Sarah le pidió a Allah otra vez, y él se puso bien. Entonces él llamó a uno de sus guardias que la había traído y le dijo: “No me has traído a un ser humano sino que me has traído a un demonio.” El tirano entonces dio a Hajar como una criada para Sarah. Abraham, haciendo un gesto con su mano, preguntó: “¿Qué ha pasado?” Ella respondió: “Allah ha arruinado el malévolo complot de la persona inmoral o pagana y me ha dado a Hajar para servicio.” Abu Hurairah entonces se dirigió a sus oyentes diciendo: “Esa Hajar es vuestra madre, Oh Bani Ma es Sama (Árabe, los descendientes de Ismail, el hijo de Hajar).”
Hajar y Sarah
La esposa de Abraham era estéril. A ella se le había dado una mujer egipcia, Hajar como sirvienta. Abraham había envejecido y su cabello estaba gris y después de muchos años empleados en llamar a la gente a Allah. Sarah pensó que ella y Abraham estaban solos porque ella no podía tener un hijo. Por eso, ella ofreció a su esposo su sirvienta Hajar en matrimonio. Hajar dio a luz a su primer hijo Ismael (Ismail) cuando Abraham era un hombre anciano.


Abraham pregunta sobre la Resurrección
Abraham vivió en la tierra adorando a Allah y llamando a la gente al monoteísmo, pero él estaba en camino a Allah, sabiendo que sus días en la tierra eran limitados y que serían seguidos por su muerte y finalmente por su resurrección. El conocimiento de la vida después de la muerte llenaba a Abraham con paz y amor y seguridad. Un día él rogó a Allah que le mostrara cómo Él traería a los muertos de regreso a la vida.
Allah ordenó a Abraham tomar cuatro aves, cortarlas y mezclar las partes de sus cuerpos, dividirlas en cuatro porciones y ubicarlas en la cima de cuatro diferentes montañas, entonces llamar de regreso a las aves en el nombre de Allah. Abraham hizo como le fue dicho. Inmediatamente las partes mezcladas de las aves se separaron para unirse a las partes de cuerpo originales en diferentes lugares y las aves volaron de regreso a Abraham.
El Todopoderoso Allah reveló:
“Y cuando Abraham dijo: ¡Señor mío! Muéstrame cómo revives a los muertos. Dijo [Allah]: ¿Acaso no crees? Replicó: Claro que sí, pero esto es para fortalecer mi corazón. Dijo: Toma cuatro pájaros y córtalos en pedazos, luego pon un pedazo de cada uno sobre la cima de una montaña y llámalos, vendrán a ti deprisa con vida; y sabe que Allah es Poderoso, Omnisciente.”
(Corán 2:260)


Libro:

Stories of the Prophets” (Historias de los Profetas)


Autor:

Al-Iman Ibn Kathir
Traducido del árabe al inglés por:

Muhammad Mustapha Geme’ah, Al-Azhar
Publicado en:

http://www.kalamullah.com/Books/Stories%20Of%20The%20Prophets%20By%20Ibn%20Kathir.pdf
Traducido del inglés al español por:

Audiolecturas Islam
Traducción de los Versos Coránicos tomados de:

El Sagrado Corán: Traducción de Su Contenido al Idioma Español por Abdul Qader Mouheddine y Sirhan Ali Sanchez (IIPH)


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