Desde “El Enfoque Holístico Centrado en la Persona”



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LA RELACION TERAPEUTA CONSULTANTE
HACIA UN VINCULO NOSOTROS

Desde “El Enfoque Holístico Centrado en la Persona”



Por Lic. Andrés Sánchez Bodas
Este enfoque no da poder a las personas, simplemente no se lo quita” de Carl Rogers.

Los hombres no se perturban por causas de las cosas, sino por la interpretación que de ellas hacen” de Epícteto


Una nueva manera de percibirse posibilita una forma más adecuada y placentera de estar y ser en el mundo”. Del autor de este artículo.

RESUMEN
El artículo aborda el tema de su título presentando inicialmente una síntesis de un modelo integrativo multimodal, creado por el autor, y dado que esta basado en el Enfoque Centrado en la Persona ( Person Centered Approach) de Carl Rogers, se abordan sus conceptos centrales que aluden a la teoría y puesta en práctica en la relación terapeuta consultante. Como el ECP funda su teoría desde la relación de ayuda y la alianza terapéutica deseable, siendo de hecho uno de los principales aportes al campo terapéutico, el devenir del trabajo se plantea como una entrama teórico práctica. El escrito circula las ideas del marco actitudinal necesario (Empatía, Aceptación Positiva Incondicional y Autenticidad), y las nociones claves de Tendencia Actualizante como pulsión motivacional, y una posición de No directividad como eje epistemológico de su praxis. Presenta una breve síntesis del como es la vinculación postulada, y sus objetivos. Cierra con dos ejemplos, en donde se observan recortes de momentos de sesiones, y una prueba o “test” desde donde se pretende comprobar: si las intervenciones del terapeuta son congruentes con la idea del seguimiento del discurso del consultante desde la comprensión empática y el chequeo de percepciones. Se adjunta bibliografía y una síntesis del currículum vitae del autor.
Palabras claves: No Directividad- Tendencia autoactualizante- Empatía- Aceptación positiva Incondicional- Autenticidad - Condiciones y métodos en la relación de ayuda terapéutica- Chequeo de percepciones- Integración de recursos-Holismo- Consonancia- Nosotros.
Palabras Preliminares
Ante el tema que plantea este artículo he decidido organizarlo como una urdimbre entramando su objetivo en los distintos momentos que implican la presentación de un modelo, sus bases epistemológicas, las nociones claves y los objetivos, las metodologías del mismo y dos ejemplos de su aplicación.

Debo decir que esta manera es la adecuada al Enfoque desde el cual trabajo porque si hay algo que habilita a hablar del tema es que sin duda alguna es uno de sus principales aportes, el que refiere al como se establece la relación y alianza terapéutica, cuales son sus condiciones, y ante lo cual se han realizado las primeras investigaciones en la historia de la psicoterapia y el counseling.

El origen del pensamiento de Carl Rogers y sus seguidores (entre los cuales me encuentro ampliando sus aportes) ha sido y es, la praxis vincular consultante terapeuta en si misma, y toda la teoría que se ha construido y se sigue haciendo, emerge desde allí, de lo que se experiencia en la relación de ayuda.

PRESENTACION DEl MODELO

Cuando uno decide y/o elige colocarse en un rol profesional de ayudar a personas a resolver problemas, superar conflictos, promover cambios, lograr transformaciones y facilitar el desarrollo personal, se hace necesario poseer un modelo.

Hablar de modelos es referirse a estructuras conceptuales que contengan elementos teóricos y recursos técnicos, que permitan una operatividad instrumental con basamentos, para que la tarea se realice en un marco de coherencia epistemológica.

Decir coherencia es, en este caso, referirse a modos y formas metodológicas que resulten concordantes entre fines y medios, entre lo que se quiere lograr y con que hacerlo, entre un que, un para que y un como. Para ello hay que tomar en cuenta tres niveles:




1- Nivel de los fundamentos, o cosmovisión:

Se refiere a los principios y valores generales en los que se apoya un modelo teórico práctico. Indica concepciones del Universo, del Hombre y de la Sociedad.

Estos son el sustento filosófico, sociológico e ideológico del mismo.

2- Nivel de las teorías

Por su medio se intentan explicar los hechos como sistemas de hipótesis o marcos conceptuales, desde los cuales se procuran responder las preguntas a los problemas y temas del área que se intenta estudiar.



3-Nivel de las técnicas o recursos de abordaje

Se refiere a las distintas modalidades de abordar la relación de ayuda en si misma, el marco relacional (actitudes) o vincular necesario para la creación del clima terapéutico y los instrumentos y/o formas de actuar para producir cambios y transformaciones. En este caso hablamos de recursos o modos de abordaje instrumentales, sean verbales, corporales, imaginarios, mixtos o integrativos.

La confluencia e integración de los tres niveles instituye un modelo o paradigma teórico práctico, una línea, abordaje o movimiento.
EL ENFOQUE HOLISTICO CENTRADO EN LA PERSONA
En tanto posee en su estructuración los tres niveles mencionados decimos que estamos ante un modelo terapéutico en si mismo.

Posee una cosmovisión, emergente del ideario humanístico, una posición que piensa y estudia el campo fenoménico de lo humano, lo humano en si, y aquello que desde si constituye como propio, a partir de las cosas en si que percibe para si. Sienta sus bases en la Filosofía Existencial y el paradigma holístico/holográfico de la persona en el mundo y el universo.

Responde con un modelo teórico, basado en la Psicología Humanística como entorno general, y el Enfoque Centrado en la Persona de Carl Rogers (Person Centered Approach), como eje o columna vertebral, desde donde parten las integraciones metodológicas.
Utiliza una modalidad de abordaje, que partiendo del método fenomenológico incorpora una mirada multidimensional y multimodal, e integra sistemáticamente distintos recursos para la ayuda terapéutica.

Desde la descripción de las distintas partes de su nominación podemos acercarnos a su identidad y desde allí abordar el tema que nos convoca: “La relación terapeuta consultante” desde esta modalidad o línea.

La palabra Enfoque (que modificamos del Inglés Approach porque en nuestro contexto no sería bien comprendido) da cuenta de un modo de dirigir la percepción por parte del terapeuta, en tanto enfocar es una particular manera de tratar un asunto, que consiste en procurar dar mayor nitidez al tema o situación que se intente abordar.

En este caso, facilita encarar en forma más selectiva la escucha y la acción.

Es por un lado una forma de concentrar la atención, y por el otro brindar una posibilidad de modelaje para el auto análisis de nuestros consultantes, en tanto puedan aprender a centrarse en sí mismos (auto enfocarse).

Cuando alguien enfoca algo es que pretende conocerlo a fondo, y en tanto profundo, implica llegar lo más lejos posible del punto de partida, es decir al fondo de la cuestión que se está tratando.


La palabra “Holístico” proviene de la palabra griega Holos que significa totalidad e integración. La usamos porque implica una adhesión al paradigma holístico u holográfico de las ciencias. Desde esta lectura se percibe la realidad construida como una interacción indivisible de sus elementos, y que solo a modo de estudio puede hablarse de ellos, en tanto el lenguaje hace un recorte simbólico atravesando la realidad. Esta perspectiva no piensa que el todo es la suma de las partes, sino que en su delimitación como tal es en si mismo más que aquello que lo integra, que a su vez posee en si la cualidad del todo que es.

Ubicarse desde una posición holística es pre-disponerse ante cada consultante desde una mirada totalizadora de la persona, acercarse a la ayuda desde una lectura que tome en cuenta las distintas áreas de expresión del ser persona, y las múltidimensiones de los problemas que presenta, actuando desde una selección de los recursos más óptimos para:

∑ Resolver los problemas de consulta.

∑ Favorecer cambios y transformaciones positivas para la persona.

∑ Facilitar el desarrollo personal (crecimiento y despliegue)

Para ello toma en cuenta los aportes teórico-prácticos de autores del análisis existencial y la psicología humanística como Ludwig Binswanger, Rollo May, Erich Fromm, Gardner Murphy, Ruth Cohn, Abraham Maslow, del Focusing de Eugene Gendlin, el Psicodrama de Jacob Moreno, la Terapia Gestáltica de Fritz Perls, el Ensueño Despierto de Robert Desoille, y los aportes de la cibernética sistémica de Gregory Bateson y Bradford Keeney,


El “Centrado en la Persona”, es porque, como dijimos, toma como eje y columna vertebral la postura del Doctor Carl Rogers (Person Centered Approach), en y desde la cual integra de ser necesario los aportes antes mencionados.

Dado que este último es nuestra base epistemológica, desde la cual fundamentaremos el modo de relación terapéutica esperable en este marco, haremos una breve presentación de ese autor y una pequeña síntesis de los conceptos centrales de su teoría y practica.


QUIEN FUE CARL ROGERS
Carl Rogers nació en Estados Unidos de Norteamérica, el 8 de Enero de 1902, más precisamente en Oak Park, Illinois, un suburbio de Chicago.

Falleció en Febrero de 1987, en California, y según sabemos, en sus 85 años, estaba plenamente lúcido, escribiendo, cuidando sus plantas, e incluso buceando en las aguas del Pacifico. Una caída en la bañadera provocó pocos días después, su fallecimiento.

De familia protestante (pietista), criado en el campo, amante de la naturaleza, la influencia familiar lo llevó a iniciar estudios religiosos. Un viaje a China con el grupo en que se estaba formando lo conectó con un mundo distinto y le abrió la posibilidad de repensar su vocación, al retornar decidió estudiar Psicología en la ciudad de New York. De hecho se recibe en 1927 y en 1930 termina su Doctorado, tenía entonces 28 años. Se traslada Rochester y trabaja con niños durante 12 años, dado que en esa época era una pequeña ciudad tuvo poco contacto con los medios universitarios y profesionales, y fue sin darse cuenta desarrollando un modo propio de trabajar. En esa ciudad fue director de un centro asistencial y continuó sin darse cuenta abriendo un camino nuevo en el campo de la psicoterapia y el counseling. Cuando más tarde fue contratado como profesor en la Universidad del lugar, y mucho más aún cuando empezó a dictar clases en la Universidad de Ohio y en Minnesotta, sus alumnos le comenzaron a insinuar que debía elaborar metodológicamente sus planteos porque era muy diferentes a los vigentes en esa época, y es así que al hacerlo lo constituyó en su primer libro (luego publicó cerca de 25 y cientos de trabajos clínicos y de investigación), del cual se vendieron miles de ejemplares. A sus cuarenta años se constituyó en uno, sino el primer Psicólogo que construyó una teoría de la personalidad y de la terapia, por lo cual fue muy rechazado por los Psiquiatras que detentaban el poder de la Psicoterapia, de hecho era aún ilegal que un Psicólogo ejerciera esa praxis, y en se aspecto fue uno de nuestro principales colegas que luchó para lograr en su país que se pudiera legalmente practicarla, otro tanto hizo por el Counseling. En una consulta realizada en 1982 a una importante cantidad de profesionales del mundo ¨Psi¨ de EEUU, sobre los diez terapeutas más influyentes del siglo veinte, Carl Rogers aparece entre ellos, siendo el único con el título de Psicólogo dado que los demás han sido médicos.

Cuando se ha indagado los porque de esta inclusión predominante, la conclusión es que responde a múltiples fundamentos:



  • Creó un modelo y lo validó empíricamente.

  • Fue uno de los fundadores del movimiento denominado Psicología Humanística.

  • La Psicoterapia Centrada en la Persona es uno de los modelos de la ayuda psicológica más utilizados en el mundo.

  • Muchas de sus ideas han sido incorporadas como verdades terapéuticas por otras líneas.

  • Cuando amplió su mirada y creó el Enfoque o Approach, generó grandes aportes en los campos educativos, organizacionales y sociales, de hecho fue presentado como candidato a premio Nóbel de la paz por su trabajo en Irlanda, África del Sur y Rusia en la facilitación comunicacional de grupos políticos, étnicos y religiosos en conflicto. Es por otra parte creador de los “Grupos de Encuentro” habiendo coordinado cientos de ellos e investigado su eficacia y eficiencia para el desarrollo personal.

Veamos una síntesis de sus nociones centrales:


NOCIONES CENTRALES DEL ECP





  1. No directividad:

Esta noción nos coloca ante una posición, una postura, una mirada de la relación terapéutica que revolucionó su práctica, en tanto nos plantea abdicar del poder de la “cura”, obviando lecturas diagnosticas y evitando generar pronósticos y planear estrategias para que estos se cumplan.

Nos coloca en el lugar del saber del no saber, siendo nuestra función la de “estar presente plenamente” y generar un “clima relacional” que facilite la auto comprensión y resignificación del consultante desde su propia mirada ante si mismo. Esto implica una decisión de ayudar a un otro a que desarrolle su persona tal como lo desee, en la dirección que elija tomar, y desde el propio modo en que se haga responsable de su problemática.

Como concepto es paradojal, en tanto su implementación en una relación terapéutica apuntala el proceso en la dirección de la tendencia actualizante (pulsión vital), facilitando sinergia hacia la sintropía, es decir hacia el camino de la expansión creativa.

Es por lo tanto la no dirección desde que el se supone debe dirigir, para habilitar la auto dirección del que pide ayuda en el camino de la liberación de su potencial humano.

Es una postura que tiende a proveer al otro la posibilidad de ser mirado como un semejante disponible para no solo resolver sus problemas, sino para transformar su vida, si así lo desea.

Es una posición existencial desde la cual nos instalamos en la vida creyendo que nadie posee la verdad, que cada persona cuando valora y opina lo hace desde su particular recorte de experiencia, y que esta debe ser aceptada en su propia expresión.

Esta postura o posición, cuando se la pone en práctica, demuestra en los hechos que la no dirección ¨desde afuera¨, ofrece a los demás la posibilidad de poner en acción la propia dirección, y cuando esto sucede, y en tanto la persona se siente libre de amenazas, en general el camino que toma es positivo para el crecimiento de lo humano.

Es un concepto realmente revolucionario en su mirada teleológica, desde la cual se cuestiona el modelo “médico” de la cura que habla de enfermedad y desde allí plantea la “restitutio at integrum”. Es por ello que desde este enfoque se habla de consultante (en Inglés Client), no de paciente, se posiciona en un espacio de escucha “psicofilosófica”, y no busca la curación sino el desarrollo personal.

Son notorias coincidencias conceptuales con las de Husserl, Sartre, Merlau Ponty, Foucault, Luypen, Deleuze y Derrida entre otros pensadores.

La frase de inicio de este escrito hace referencia a este concepto (la del poder) que es junto al que sigue, “La tendencia Actualizante”, desde donde se posiciona toda su estructura teórico práctica.


  1. Tendencia Actualizante ( Pulsión Vital o Tendencia Formativa)

Este concepto alude al principio motivacional de lo vivo, aquello que pulsiona la vida hacia su desarrollo y despliegue, en tanto si las condiciones son adecuadas y el organismo puede captarlas, lo que es potencialidad se convierte en acto, y ese ser transita su vida naturalmente.

En los humanos es definida por Rogers como: “la capacidad que tiene el ser humano, latente o manifiesta, de comprenderse a si mismo y de resolver sus problemas de modo suficiente para lograr la satisfacción y la eficacia necesarias a un funcionamiento adecuado”.

En las personas la denominamos “auto actualizante” dado que la noción de si mismo regula pulsión en el feedback con el medio.

Esta idea surge de su práctica profesional, desde la cual observa que si se generan condiciones vinculares positivas las personas despliegan lo mejor de si mismas.

Esta hipótesis es reforzada tiempo después por descubrimientos provenientes de la biología, la física y la antropología, en los cuales se habla de una tendencia formativa cósmica (negentropía o sintropía), como tendencia a un orden creciente desde el caos inicial.

Se trata de un orden de evolución hacia un mayor orden u organización, mayor complejidad y mayor capacidad de interrelación.

Trasladado a lo humano podemos decir que estos conceptos implican comprender, no solo la tendencia al mantenimiento adaptativo del organismo, sino también al crecimiento, desarrollo y enriquecimiento progresivo.

Esto no implica ignorar que también existe una tendencia entrópica, al deterioro, y muerte de lo vivo, pero como nos dice Rogers: “el universo construye y crea permanentemente, además de deteriorar”.

Es una hipótesis de que nuestro trabajo no es azaroso, sino que tiene un objetivo y una dirección, el facilitar que la tendencia auto actualizante de nuestros consultantes fluya en su sentido creativo.





  1. Escucha Empática:

Es la capacidad de entender, comprehender y responder a la experiencia única del prójimo.

Es una modalidad de estar que resulta de sentirse en la experiencia vívida del otro, ubica una intención, la de pretender ver y vivenciar el mundo del otro con los ojos y las vivencias del otro, creando una mirada y vivencia en común.

Por lo dicho implica tanto los aspectos emocionales como los cognitivos del mundo vivido, es decir aquello que circula las emociones y los sentimientos o significaciones personales de las mismas.

Por ser resultado de una actitud, no es simplemente una disposición unidireccional desde el terapeuta hacia el consultante, sino una manera de relacionarse en donde se propone la empatía vincular, el compartir lo experienciado en el momento de la ayuda.

La escucha empática, para ser “facilitadora”, debe resultar en respuestas de ese nivel, siendo esa la tarea de un terapeuta ECP.

Este debe comunicar al consultante su percepción del mundo vivido por este, y a modo de chequeo mutuo de convalidación de lo percibido y expresado, gestual o verbalmente, desde el encuentro, poder facilitar un acercamiento comprensivo a si mismo.

Debemos aclarar que este concepto, tomado de Titchener y de Lipps, es introducido por Rogers en el campo de las terapias, y si bien hoy muchos colegas lo consideran y utilizan, no lo hacen en el sentido que nuestro autor planteó. Para él la empatía no es un recurso metodológico desde el cual se emprende la escucha terapéutica para luego incorporar la interpretación u otra manera de operar con el paciente, sino que es una manera de estar en la relación todo el tiempo que dura la entrevista. Si se trabaja desde este enfoque la empatía es “un modo de ser relacional”, no un método ni una técnica más.

Desde ella se apuntala la consonancia, el resonar conjunto consultante terapeuta, sea en un nivel emocional, como en el de significar racionalmente los contenidos el discurso mutuo que se genera en las sesiones.
4-Aceptación o valoración Positiva Incondicional (API):
Implica aceptar al otro tal cual es en el momento en que se esta ofreciendo la ayuda, en un encuentro que sigue una mirada “buberiana” yo-tu-nosotros (de Martín Buber).

La aceptación o estima o valoración positiva incondicional significa que cuando el profesional experimenta una actitud no calificativa, de aceptación hacia cualquier cosa que el consultante es en ese momento, el movimiento hacia el cambio positivo es más probable.

Desde una escucha aceptante brindamos un modelo de auto aceptación, el principio de un camino hacia la transformación personal.

Sin embargo para que esta aceptación sea válida, debe darse en primera instancia en la propia experiencia del profesional de la ayuda.

Se ha demostrado en investigaciones muy rigurosas, que cuando esta actitud es principalmente experimentada por el que ayuda, mayor es la probabilidad de un proceso de ayuda exitoso.

Otra manera de decirlo es que cuando podemos estar presentes, desde la aceptación positiva incondicional, mayor es la posibilidad de acercarse a la experiencia de que nos pasa con lo que nos pasa.

Vale aclarar que aceptar no es lo mismo que aprobar, en tanto lo que se acepta es la experiencia vivida tal cual es, aunque la conducta sea reprobable desde nuestro marco valorativo.

En síntesis es aceptar lo que el otro siente o experimenta, no lo que hace.




  1. Congruencia o autenticidad:

Define la importancia de ser el que uno es en la relación, sin construirse máscaras o fachadas que oculten los verdaderos sentimientos que circulan en la misma.

El terapeuta ECP debe estar abierto a su experiencia, en plena conexión consigo mismo, sin abortar nada de ella, para después ponerla con sumo cuidado a disposición del vínculo de ayuda.

También en este caso, las investigaciones han demostrado que los profesionales que alcanzan positivos grados de congruencia en si mismos, son más eficientes y eficaces en la ayuda que se brinda.

Mientras la pretensión “terapéutica” (en el sentido de la ayuda) de este Enfoque es facilitar cambios y desarrollo personal, los encuentros persona a persona son más adecuados para esa finalidad, que aquellos en que el profesional se escuda en un personaje.

Ser autentico o congruente en la vinculación profesional, apela obviamente a la responsabilidad para encontrar el momento oportuno, para comunicar o no la experiencia que sucede en la relación de ayuda.

Lo importante es no negarla, sino aceptarla en forma transparente, y aunque no la tramitemos en lo inmediato, se ¨filtrarᨠen una relación de libertad experiencial.


  1. Chequeos de percepciones:

Es el modo en que definimos las intervenciones profesionales desde el ECP, sean estas de carácter verbal, gestual, o desde recursos imaginarios, corporales o de acción.

En los comienzos se denominó Reflejos (de reflejar como espejo centrado en

el consultante) a los modos verbales que Rogers creó para facilitar la auto escucha de sus consultantes.

Se los dividió en Reflejos cognitivos y de sentimientos, los primeros subdivididos en simples y elucidatorios.

Los reflejos simples referían a una devolución verbal del eje de lo dicho por el consultante, como síntesis aclaratoria para favorecer el discurso y la auto conexión.

Los reflejos elucidatorios poseían el sentido de esclarecer y resumir cognitivamente lo dicho y trabajado en el decurso de un tiempo relativo de un proceso.

Los reflejos de sentimientos apuntaban a resumir la captación por parte del profesional de las emociones implícitas en el intercambio dado en consulta, con el objetivo de favorecer una toma de conciencia de lo emocional en juego.

A posteriori se prefirió hablar de respuestas de seguimiento empático, afinando el sentido de este tipo de intervenciones, en el camino de comprehenderlas como intervenciones que faciliten positivos acercamientos al si mismo del consultante, y cuando hablamos de empatía a esto nos referíamos.

Denominarlas finalmente chequeo de percepciones, es a nuestro entender, mucho más congruente con la postura no directiva esencial de este modelo.

Chequear es ofrecer apreciaciones (intervenciones verbales y gestuales) acerca de lo que se percibe sobre el discurso del consultante con la idea de acompañar/apuntalar un acercamiento paulatino a la experiencia vivida, y facilitar apertura perceptual. Ambas permitirán al consultante resignificar y disponer de más autoconocimiento y por lo tanto de más recursos para operar favorablemente consigo mismo y los demás.


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